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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 46 | Abril 1985
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Nicaragua

En alerta frente a las nuevas presiones

"Vamos a pelear con todo lo que tenemos contra el gobierno marxista-leninista de Nicaragua", dijo el vicepresidente norteamericano George Bush de regreso de su viaje a Brasil para asistir al cambio de gobierno en ese país, ocasión en la que no quiso dialogar con el Presidente de Nicaragua.

Equipo Envío

Aunque la Administración Reagan está decidida a pelear con todo, va sacando parte de sus arsenales según los plazos que de antemano se ha fijado para conseguir su objetivo de "sustituir" al gobierno sandinista. Este mes, no sin cierta aceleración, ha anunciado y ha comenzado a emplear variantes de sus formas de presión y ha asumido la propuesta de Diálogo Nacional lanzada como ultimátum por la contrarrevolución armada y liderada políticamente por Arturo Cruz.

El momento en el que surge esta presión a través del Diálogo Nacional es clave para entender mejor el significado de este nuevo paso en la guerra de desgaste contra Nicaragua.

La propuesta de Diálogo Nacional

El 2 de marzo los cabecillas de la contrarrevolución armada -a excepción de Edén Pastora y Brooklyn Rivera y por el lado cívico, con excepción de Alfredo Cesar, en alianza con otros opositores en el exterior -entre los que destacan Arturo Cruz y Pedro J. Chamorro, jr.- firmaron en San José de Costa Rica un ultimátum al gobierno sandinista para que antes del 20 de abril iniciara con ellos un Diálogo Nacional que tuviera por mediadores a los obispos de Nicaragua y que fuera precedido, entre otras condiciones, por un cese al fuego.

Desde esa fecha hasta el 4 de abril, cuando el Presidente Reagan asumió públicamente esta propuesta en su Plan de Paz para Nicaragua, el Dialogo Nacional se ha ido convirtiendo en eje de la presión sobre la revolución nicaragüense.

El ultimátum, cuyo plazo inicial e "impostergable" para iniciar el Dialogo era el 20 de marzo con -una prolongación al 20 de abril- especifica que corresponde a la Conferencia Episcopal establecer la agenda definitiva. Sin embargo, insta a esta a incluir en ella puntos como éstos: desmantelamiento y disolución inmediata de todos los organismos represivos y partidarios como son los CDS, disolución inmediata de la Asamblea Nacional Constituyente, nueva ley electoral provisional, convocatoria a elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente, convocatoria a un plebiscito sobre la procedencia de nuevas elecciones, etc. En conjunto, éstos y otros aspectos de los planteados por el ultimátum suponen hacer tabla rasa de lo que han sido casi 6 años de revolución y de institucionalidad revolucionaria.

Los hechos que en torno al Dialogo y en claro incremento ocurrieron este mes son:

-El 7 de marzo

Arturo cruz, principal firmante civil del ultimátum, debía llegar a Nicaragua con el texto del documento para entregarlo al presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Monseñor Pablo Vega. El gobierno de Nicaragua le impidió la entrada al país aduciendo que era intención del gobierno norteamericano y de la CIA desatar una campaña internacional contra el gobierno e Nicaragua suponiendo que éste iba a detener a Cruz -dadas sus vinculaciones ya públicas con la contrarrevolución armada- o realizar un atentado contra él si acaso no era detenido. Las razones políticas para impedirle la entrada eran claras y las explicitó el 10 de marzo el Presidente Ortega: la alianza de Cruz con los contrarrevolucionarios en la firma del documento y en su presencia en los campamentos de Honduras -en donde estuvo en el mes de febrero arengando a la tropa- lo han "liquidado políticamente" y le impiden entrar libremente en Nicaragua como hasta ahora lo había hecho, como ciudadano opositor al gobierno por la vía cívica.

- El 12 de marzo

y también en San José, nueve organizaciones nicaragüenses -no hay firmas personales- formaron la llamada Coordinadora de Oposición Nicaragüense (CON) "emplazando": al gobierno sandinista a un Dialogo Nacional y planteando como única demanda tras el derrocamiento de la dictadura marxista-leninista, la celebración de elecciones. Las 9 organizaciones son: Movimiento Social Demócrata de Nicaragua en el Exilio, Partido Social Cristiano de Nicaragua, Movimiento Democrático Nicaragüense, Partido Liberal Independiente en el Exilio, Partido Conservador de Nicaragua en el Exilio, Solidaridad de Trabajadores Democráticos Nicaragüenses, Comité Sindical de Obreros y Campesinos Nicaragüenses Comité de Trabajadores Democráticos Nicaragüenses y Empresa Privada Nicaragüense en el Exilio. Unos días antes, el 9 de marzo el Ministerio del Interior de Nicaragua había llamado a dirigentes de partidos de la Coordinadora, de la empresa privada y del diario "La Prensa" para advertirles de la ilegalidad de actividades en vínculos con la contrarrevolución armada y de las consecuencias que acarearía su participación en las mismas. A pesar de que algunos de estos líderes convocados han venido haciendo declaraciones genéricas en los medios de comunicación en favor de un Dialogo Nacional, ninguno manifestó públicamente vínculos con esta recién nacida CON, que ha sido bastante ignorada al interior de Nicaragua, tanto entre sectores sandinistas como entre los de la oposición.

-El 22 de marzo

la Conferencia Episcopal publicó un comunicado en el que declaraba que aceptaba se mediadora del Dialogo Nacional según lo propuesto en el ultimátum contrarrevolucionario. En el punto central del comunicado dicen los obispos: "Convencidos de que la violencia nunca resolvera de raíz ningún problema, manifestamos nuestra disposición a mediar en un diálogo interno, siempre y cuando quede claro lo siguiente: a) No podemos desde nuestro deber de Iglesia imponer el dialogo. b) El dialogo debe ser aceptado por ambas partes. c) Nuestra postura no debe interpretarse como toma de posición política a favor de ningún partido o ideología."

-El 4 de abril

el Presidente Reagan asumió la propuesta de dialogo Nacional haciendo centro de un llamado Plan de Paz para Nicaragua y vinculándola al debate sobre los $14 millones. Ese día recibió a Cruz, Calero y Robelo, tres de los principales firmantes del ultimátum, a los que pidió que extendieran el plazo para iniciar conversaciones del 20 de abril el 1 de junio, aceptando públicamente estos el cambio de fecha. Según el Plan de Reagan, si se dan negociaciones entre los sandinistas y los miembros de la resistencia democrática, los 14 millones se desatinarían ayuda humanitaria (medicinas, alimentos, ropa...) para los contrarrevolucionarios, pero si después de 60 días no se llega a ningún acuerdo, el dinero sería destinado a asistencia militar. Reagan pidió también elecciones en Nicaragua "con supervisión internacional" y puso como modelos a los sandinistas al presidente Duarte y al presidente Betancur, que habían sabido dialogar con sus enemigos.

El mismo día, el presidente colombiano declaró en Washintong que el Plan de Reagan era "una propuesta constructiva que da para pensar" y que "se inserta en el contenido del Proyecto de Acta de Contadora", dando así un juicio inicial, abierto a consultas con los miembros de Contadora y otros dirigentes implicados en el conflicto del área.

En Nicaragua, el Canciller, P. D'Escoto, rechazó el 5 de abril el Plan: "No tiene sentido -dijo- hablar con mercenarios... Ellos no deciden nada. Esta es la guerra de Reagan, el la puede terminar".

El momento en el que se presenta esta propuesta

Después de la explícitas declaración del Presidente Reagan de que la guerra que contra Nicaragua financia tiene como objetivo el hacer rendirse al gobierno sandinista y el sustituirlo, sería una ingenuidad pensar que el Plan de Paz es realmente eso y no una variante mas de su plan de presión esos objetivos.

Para interpretar adecuadamente el significado que, de entrada, tiene este Plan y algunas repercusiones que podría tener en la nueva coyuntura de presiones que abre, hay que tener en cuenta el momento en el que ha sido lanzado por la Administración norteamericana.

El momento en la estrategia de Estados Unidos

Durante este mes la agresiva retórica de la Administración en su búsqueda de consenso interno para la política contra Nicaragua se mantuvo constante. La novedad son los nuevos pasos que comenzaron a acompañarla. Empiezan a articularse mejor, a formularse y a implementarse alternativas ante un posible fracaso de la Administración en el Congreso a la hora del voto sobre los $14 millones, alternativas ente las que se incluye este mismo Plan de Paz.

El que más claramente ha explicitado este mes lo que podría ser ese conjunto de alternativas fue David Durenberger, Presidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, al referirse al propósito norteamericano de trasladar el caso de Nicaragua del marco de Contadora al de la OEA para pedir acciones conjuntas de carácter diplomático, de carácter económico (bloqueo comercial, naval, financiero) y de carácter militar (en el marco del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, TIAR).

Estas alternativas de presión son variantes de la guerra de desgaste. Aunque ésta es actualmente la opción norteamericana -el desgaste-, la opción interventora se mantiene en el horizonte. "No creo que la intervención sea inevitable -dijo Durenberger-, pero mejor hacemos ver claramente que es posible".

Alternativas diplomáticas: el marco de a OEA

La intención de sustituir a Contadora por la OEA fue constante en el primer mandato de Reagan y el tema de las promesas incumplidas de Nicaragua en la OEA ha sido continuo en la argumentación del Presidente contra el gobierno sandinista. En este segundo mandato el proyecto del traslado a la OEA del tema de Nicaragua parece adquirir más fuerza, dados los límites reales de Contadora a partir del propósito confesado de Estados Unidos de "bloquear eficazmente" esta iniciativa.

El 27 de marzo la Administración emprendió una vez más y con decisión el camino de la OEA. El representantes norteamericano en la OEA, William Middendorf, leyó al pleno del organismo un discurso titulado "Nicaragua: la revolución robada, repitiendo la persistente argumentación sobre las promesas incumplidas. Middendorf no presentó ninguna moción concreta de sanción a Nicaragua por ese presunto robo, aunque sí expresó una posición: "Estados Unidos no está dispuesto a permitir que la OEA haga caso omiso de sus responsabilidades y no intervenga si fracasa Contadora". El fruto que recogió Estados Unidos en la sesión fue un respaldo, prácticamente unánime y renovado, de América Latina a la iniciativa de Contadora. Los únicos países que apoyaron la posición norteamericano fueron: Honduras, El Salvador y Grenada.

Alternativas económicas: el caso del BID

Cada vez con más insistencia, representantes de la Administración norteamericana hablan sobre la necesidad de emplear mas presiones económicas sobre Nicaragua como complemento de la guerra de desgaste. Este mes se conocieron los detalles de una de estas presiones en el área financiera que algunos interpretan como el inicio de una guerra económica de mayor envergadura. Se trata de la presión llevada a cabo directamente por el Secretario de Estados George Shultz sobre el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para que niegue a Nicaragua un crédito de 58 millones, 400 mil dólares, que fue solicitado oficialmente en 1982 y aprobado técnicamente después de cumplir con todos los requisitos. (El dinero estaba destinado a proyecto agropecuarios y agroexportadores que favorecían a unos 4.500 campesinos, pequeños y medianos productores, que trabajan en propiedad privada individual o propiedad cooperativa).

El 30 de enero Shultz escribió una carta al presidente del BID, el mexicano Antonio Ortiz Mena, pidiéndole que no se aprobara el préstamo porque con el se reduciría la presión financiera sobre Nicaragua y porque el dinero serviría para consolidar un régimen marxista y sería empleado para financiar planes de agresión contra países vecinos a Nicaragua que son miembros del BID. De concedérseles a Nicaragua el préstamo, Shultz amenazaba con retener la contribución norteamericana al Banco (35% del total de los aportes de los diferentes países).

La presión de Shultz no tiene precedentes en la historia del BID, pues eran consideraciones políticas y en nada económicas las que usaba. Nicaragua, a través del Presidente de su Banco Central, Joaquín Cuadra, llevó el caso a la 26a. Asamblea Anual del BID, que se celebró a fines de marzo en Viena, con la participación de 2.500 delegados de los 25 países latinoamericanos y 15 europeos y asiáticos que forman parte del BID.

La denuncia que Nicaragua hizo del caso centro los debates de la Asamblea. Todos los países participantes -a excepción de Estados Unidos que omitió el tema- fueron unánimes en defender el carácter multilateral y técnico que deben tener las decisiones financieras del BID y la exclusión de criterios políticos que debe haber en las mismas. La reafirmación de estos principios fue el resultado final de la Asamblea, aunque no hubo en el documento final referencias explícitas al caso de Nicaragua, que sigue abierto.

Para el Ministro de Finanzas nicaragüense, William Hüpper, el caso del BID muestra el objetivo de fondo que persigue Estados unidos: no sólo un bloque financiero sino un bloqueo comercial, sacar a Nicaragua del mercado norteamericano.

¿Cuál es la situación, a grandes rasgos, en este sentido? Antes de la Revolución, el 50% de las exportaciones nicaragüenses y casi el 40% de sus importaciones iban y venían de Estados Unidos. Estas cantidades han ido disminuyendo y en los dos últimos años han quedado así:

1983 (I Semestre) 1984 (I Semestre)
Exportaciones 17% __________________ 7.9%
Importaciones 18% __________________ 15.6%

Nicaragua podría afrontar un bloqueo comercial total de Estados Unidos. Respecto a las exportaciones, gracias a la actual diversificación de sus mercados. Los tres principales productos nicaragüenses que se exportan a Estados Unidos, porque son pagados allí a mejores precios, son: carne, pescado-mariscos y bananos. En estos rubros podrían perderse esos precios mejores, de darse el bloqueo, pero no faltarían mercados. Respecto a las importaciones, se trata de maquinarias, equipos y determinadas piezas de repuesto -ninguna estratégica-. De darse el bloqueo, resultaran más caras, aunque no imposibles de adquirir en otros mercados que venden material norteamericano. Es escaso el volumen de lo adquirido y, en este sentido, la misma debilidad industrial de Nicaragua impediría que un bloque comercial de Estados Unidos tuviera consecuencias trágicas.

Hay que tener en cuenta, además, para decretar un bloqueo comercial, Estados Unidos, según sus leyes, tendría que declarar antes "un estado de emergencia" frente a Nicaragua, tendría que declararla "enemigo". Esto sólo es posible si hay antes rupturas de relaciones y/o reconocimiento de un gobierno en el exilio. A corto plazo no parece que vaya a haber esta ruptura. Ni tropas norteamericanas en Nicaragua ni reconocimiento público de otro gobierno: así lo declaró el Presidente norteamericano este mes, señalando cuáles son los límites de su compromiso con los contrarrevolucionarios, pro más que no parezca tener límite alguno en el apoyo verbal que les da. Y estos límites que señaló, no los define por ética sino porque su actual involucramiento en la guerra contrarrevolucionaria y la actual legitimación pública que ha dado a los contrarrevolucionarios le parecen suficientes para conseguir que Nicaragua se rinda. Y le son también menos problemáticos para conseguir apoyo en el Congreso o en la opinión pública norteamericana.

Más presiones militares: nuevas maniobras

Desde febrero se están desarrollando en Honduras las maniobras conjuntas honduro-norteamericanas "Pino Grande III". Este mes, durante el desarrollo de las mismas, Estados Unidos movilizó tanques desde su territorio, pro primera vez en toda la historia de sus maniobras militares en Centroamérica.

En total, los tanques en acción son 125, de las fuerzas hondureñas y de las norteamericanas, que han incluido también tanques de fabricación soviética similares a los que hay en Nicaragua. Entre los tanques desplazados a Honduras está el M-1, el más avanzado de las fuerzas armadas estadounidenses, capaz de disparar proyectiles con carga nuclear, destinado a operar en los países de la OTAN y aun no probado en combate. Estos tanques maniobran a escasos kilómetros de la frontera con Nicaragua, en ejercicios que simulan una invasión de Honduras por parte de tropas nicaragüenses.

Pero en el terreno de las maniobras militares, este mes trajo la noticia de una presión aún mayor que este inusitado despliegue de tanques. Se trata de nuevas y sorpresivas maniobras, las llamadas "Universal Trek 85", que se desarrollarán entre el 12 y el 27 de abril y en las que participaran 6.500 soldados norteamericanos, de muy diversas bases y especialidades militares, que se unirán a los 3.000 que están actuando en las Pino Grande III y a los 1.500 que permanecen fijos en Honduras. Las nuevas maniobras consistirán básicamente en un desembarco anfibio en Puerto Castilla, en la costa norte hondureña, de la fuerza de asalto aéreo de la 101 División Aerotransportada, que será apoyado por 36 barcos de guerra -entre ellos un crucero con misiles teledirigidos- y por helicópteros de ataque.

Este ejercicio, el desembarco más grande de la historia militar de Centroamérica, fue solicitado directamente por el presidente Reagan en su reciente estrategia de acelerar todo
tipo de presiones contra Nicaragua y habría sido desconocido del todo por el gobierno hondureño hasta el 7 de marzo. El 27 de marzo el canciller nicaragüense, en carta al Secretario de Estados Shultz, denunció estas maniobras como parte del bloqueo efectivo a Contadora que desarrolla actualmente Estados Unidos.

El debate sobre los 14 millones de dólares

Mientras explora el camino de la OEA, mientras se hacen públicas -no por filtraciones inesperadas sino por voluntad del propio gobierno norteamericano- las presiones de Shultz sobre el BID, mientras se preparan nuevas maniobras en Honduras, continuaba en Estados Unidos el debate político sobre los $14 millones de ayuda para la contrarrevolución elemento clave en la actual estrategia norteamericana. Continuó el debate pero no se produjo el voto definitivo. ¿Por qué? Reagan lo ha dilatado más allá del tiempo inicialmente previsto, con el propósito de ganar tiempo para preparar mejor adecuadas alternativas ante un posible fracaso en el Congreso. La vinculación que hizo de su plan de paz con el voto sobre los $14 millones y con la necesidad de un apoyo bipartidista para su política hacia Nicaragua, expresan claramente esto y hacen del Plan, entre otras cosas, una especie de golpe de efecto desesperado con el que obtener una victoria ante el Legislativo. Se tratara de una maniobra que reproduce la misma táctica de presiones de última hora usada para conseguir del Congreso un voto favorable bipartidista en al cuestión de los misiles de múltiple cabeza nuclear M-X. Pero quizá la efectividad de este tipo de maniobra quedó agotada ya. Después de continuas dilaciones, el voto sobre los $14 millones -precedido de una campaña en torno a este Plan de Paz- se fijo para el 23 de abril en el Senado.

A lo largo de este mes diversas fuerzas políticas, religiosas y del campo de la solidaridad, en Estados Unidos y en todo el mundo, han expresado en documento públicos y privados y en declaraciones de muy diversa índole su deseo de que el Congreso norteamericano no apruebe la ayuda a los contrarrevolucionarios.

Una de las razones básicas que todos esgrimen para pedir que se corte esta ayuda son las atrocidades cometidas por los paladines de la libertad contra la población civil nicaragüense, cada vez mas publicitadas en los Estados Unidos. Este mes se hizo público, por ejemplo, un largo informe de la organización "Américas Watch" sobre "Violaciones de las leyes de guerra por los dos bandos en Nicaragua". En el se concluye que, si a partir de 1982 ha habido un drástico declive en estas violaciones por parte del ejército sandinista -se refirieron especialmente a abusos cometidos en torno al traslado de los mískitos-, ha sucedido todo lo contrario entre los grupos contrarrevolucionarios que han incrementado estas violaciones. "Américas Watch" señala además que son la FDN y MISURA, los grupos más apoyados por Estados Unidos, los que más atrocidades cometen contra los campesinos de Nicaragua. Este mes también, declaraciones del Coronel salvadoreño Roberto Santiváñez vincularon directamente a dos ex-guardias somocistas y destacados miembros de la FDN con los escuadrones de la muerte D'Aubuisson en el asesinato de Mons. Romero.

Por más que el presidente norteamericano ha pretendido, con adjetivos y apelativos, otorgar legitimidad a los contrarrevolucionarios, no lo ha conseguido. La imagen de estos grupos es muy negativa en casi todos los sectores político norteamericanos, aun entre aquellos que no simpatizan con el gobierno de Nicaragua. Es negativa también en el resto del mundo. La actual y ya públicamente ostentosa vinculación de Arturo Cruz con estos grupos armados busca legitimarlos, transformarlos en la alternativa política presentable que nunca ha logrado ser. Aun cuando Cruz es una "ficción política" creada en Washington, el halo de prestigio que rodea su figura ayuda a esta legitimación. El Plan de Paz del presidente Reagan, que asume un ultimátum propuesto por los líderes de fuerzas como la FDN y MISURA, denunciadas internacionalmente por sus atrocidades, no es sólo un Plan de Presión contra Nicaragua sino un Plan de Legitimación de la contrarrevolución.

Para la contrarrevolución no sólo carece de legitimidad política sino que también carece de capacidad militar para conseguir objetivos que la legitimen. En los primeros días de marzo, al abandonar su cargo al frente del Comando Sur, el General Paul Gorman declaró ante el Comité de Servicios Armados del Senado: "Los antisandinistas son incapaces de derribar al gobierno nicaragüense en un futuro próximo, tanto si los Estados Unidos les ayudan como si no".

Para los planes de Estados Unidos respecto a los contrarrevolucionarios se hacía urgente, a la par que continúan oras presiones, desplazar el eje central de atención del Congreso, de la opinión norteamericana y de la opinión mundial, del plano militar al plano político-ideológico. Esto le permite eludir la incapacidad militar de los contrarrevolucionarios y buscar nuevas formas de legitimación de su actividad. Desde la "crisis de imagen" causada por el Manual de la CIA era objetivo de la Administración el buscar esta legitimación. Es ésta una perspectiva desde la que se puede interpretar el Plan de Paz con su propuesta de Diálogo Nacional. Unos contrarrevolucionarios que quieren dialogar, que están dispuestos a un cese al fuego y que llaman como mediadores a los obispos pueden mejorar notablemente su imagen y, aun cuando el gobierno nicaragüense no dialogara con ellos, su "gesto de paz" los haría merecedores del apoyo y del dinero que necesitan para continuar su guerra de desgaste. El Plan de Paz es una acción de la Administración destinada a legitimar aceleradamente a los contrarrevolucionarios de cara a lograr el difícil consenso interno sobre su política hacia Nicaragua.

El momento en la estrategia de Nicaragua:
en lo militar, vísperas de una gran ofensiva

Nicaragua ha anunciado y viene preparándose para lanzar, a partir de mediados de año, una importante ofensiva militar con la que golpear estratégicamente a los contrarrevolucionarios a corto plazo. La preparación continúa:

-Con el desarrollo de la guerra de defensa, en la que el ejército nicaragüense mantiene en ciertas zonas la ofensiva. Entre el 1 de marzo y el 1 de abril se desarrollaron 55 combates en los que los contrarrevolucionarios tuvieron 371 bajas (310 muertos), según informes del Ministerio de Defensa.

-Con la continuación en la implementación del servicio militar. En marzo se han hecho las nuevas convocatorias de inscripción para los muchachos nacidos entre el 1 de enero de 1967 y el 31 de diciembre de 1968, entre los que se seleccionará a los reclutas del segundo semestre de 1985. Cuando a mediados de año se lance la ofensiva estratégica se espera contar con un considerable número de Batallones de Lucha Irregular, formados básicamente por jóvenes que cumplen el servicio militar. Estos BLI se caracterizan por su movilidad en zonas de guerra montañosas.

Este mes el Ministerio del Interior descubrió gran parte de una red de personas que se dedicaban a facilitar, a cambio de grandes sumas de dinero, la evasión del servicio militar a jóvenes, especialmente de Managua. También este mes, el Comandante Tomás Borge criticó abiertamente a los "procedimientos inadecuados y torpes" que se han empleado en los reclutamientos y que han golpeado la sensibilidad de las madres nicaragüenses en algunas zonas del país.

-Con desplazamientos y reubicación de población civil que habita en zonas de guerra.

Este movimiento se inicio a comienzos de febrero con la ampliación y readecuación de antiguos asentamientos para desplazados construidos en 1982, siempre a causa de la guerra. (Especialmente, en Jalapa). El actual plan se extenderá por dos años, abarcando en total y en ese plazo a unas 50 mil familias (300 mil personas, un 60% de niños). La población desplazada será reasentada en zonas de buena tierras de la Región I y VI, en donde el ejército de Nicaragua tiene mayor capacidad de control militar. Aunque un gradual proceso de asentamientos de población muy dispersa y mayoritariamente pobre, era ya proyecto de la revolución con el fin de lograr un más coherente desarrollo del agro y una mejor atención social del campesinado, la guerra ha precipitado los planes. Es necesario defender a la población civil de las actividades terroristas de la contrarrevolución. Los desplazamientos evitarán también daños a la población civil durante la ofensiva estratégica que lanzará en las zonas montañosas y aisladas de donde proceden estos campesinos desplazados.

Los reasentamientos han despertado una legítima preocupación en sectores nacionales e internacionales, por los costos humanos de este tipo de operaciones y porque para la economía nicaragüense -seriamente golpeada por la guerra de desgaste- el desafío representa en recursos materiales (vivienda, insumos agrícolas, salud, vehículos...) y en recursos humanos y de organización es enorme. La ayuda internacional ya ha comenzado a llegar con el fin de posibilitar que el proyecto se desarrollo de una forma mas positiva.

Teniendo en cuenta la ofensiva militar para la que Nicaragua se prepara, la propuesta de Diálogo Nacional se puede interpretar como un reconocimiento, por parte de la contrarrevolución, de su actual debilidad militar y como un "curarse de salud" antes de recibir un golpe estratégico que se puede prever importante y que los debilitaría aún más. Sin haber alcanzado nunca objetivos militares importantes, sin mantener territorios ocupados, los contrarrevolucionarios buscarían obtener a través del Diálogo las cuotas de poder que no han "merecido" nunca en el terreno militar.

En lo económico y político: inicios de una nueva etapa

A mediados de marzo concluyó la cosecha del café, que se inició en noviembre, después de las elecciones, desafiando enormes dificultades infraestructurales y en críticos momentos militares. Los resultados han sido exitosos. Sobre la meta fijada de 1.250.000 quintales, se cortaron 1.074.000 quintales. El valor de los 250 mil quintales que se perdieron en zona de guerra se calcula en unos $25 millones. Participaron en la cosecha 10 mil cortadores tradicionales y 13.144 cortadores voluntarios, de los que 8 mil eran trabajadores del Estado (maestros, oficinistas, etc.) y 770 extranjeros de las más diversas nacionalidades. Los contrarrevolucionarios dañaron 43 fincas cafetaleras, causando en total pérdidas materiales por 23 millones de córdobas. 39 cortadores dieron su vida durante la cosecha, en su mayoría asesinados pro la contrarrevolución.

Por otra parte, las nuevas medidas económicas que se empezaron a aplicar en marzo para ajustar toda la economía a la crisis provocada por la guerra, han abierto en Nicaragua una nueva etapa de reacomodos, en la que apenas se han dado los primeros pasos.

Mientras se han continuado los diálogos con el gobierno y los diversos sectores productivos de la empresa privada, se multiplican las exhortaciones a la eficiencia, al ahorro y a un empleo racional de los recursos. También, las criticas a las empresas estatales del Area Propiedad del Pueblo (APP), por su desorden financiero, deficiente productividad y por el bajo nivel de participación de sus obreros en la gestión empresarial. Se han publicitado además ampliamente, algunos casos de corrupción administrativa en instituciones estatales, que están siendo juzgados con el fin de dar castigos ejemplares. (El caso de la cadena de robos en el Ministerio de Salud, en el que estaban implicados desde hacía meses un gran número de empleados y funcionarios, ha sido el mas notable).

Se calcula que con el alza de los precios y de los salarios se ha logrado reestablecer algún equilibrio entre la oferta y la demanda. En estos momentos se hace un estudio sobre le precio de la canasta básica. Es inminente el alza del precio de la gasolina y el diesel. Es previsible que los costos del proyecto de reasentamientos de la población desplazada, sumados a los que supone la guerra en su conjunto, produzcan efectos inflacionarios significativos.

Si en lo económico Nicaragua está en una nueva etapa de múltiples reajustes, también lo está en lo político, en donde apenas se están institucionalizando nuevas estructuras y reorganizando otras: sindicatos, organismos de masa, partidos y el mismo FSLN.

En la Asamblea Nacional, después de siete días de sesiones maratónicas -de 10 y 12 horas de duración-, con cientos de intervenciones muy polémicas, se aprobó el Estatuto que regulará el funcionamiento de la Asamblea y que delimita las facultades legislativas que corresponderán a este órgano Legislativo y al Ejecutivo. Este ha salido notablemente fortalecido en el actual Estatuto, a pesar de la oposición más o menos beligerante de todos los partidos no sandinistas. El FSLN sostiene la necesidad de un ejecutivo fuerte, ágil y sin trabas, en estos momentos de agresión.

El partido que ha mantenido posturas opositoras más constantes ha sido el PLI, y especialmente su líder, Virgilio Godoy. Frente a una oposición muy polémica en los debates, los diputados del FSLN no han superado una medianía en sus argumentaciones políticas y sus propuestas han resultado casi siempre vencedoras, en gran medida, por la mayoría con la que cuentan los sandinistas en la Asamblea. Esto ha dado lugar a que partidos opositores -PLI, comunistas y socialistas- se refieran con frecuencia a la técnica de la "aplanadora oficialista" como único miedo que tiene el FSLN para sacar adelante sus propuestas.

Con la aprobación del Estatuto se decidió la creación de una comisión especial, con representantes de los 7 partidos presentes en la Asamblea, para que elabore un proyecto de Constitución. Este deberá presentarse al plenario de la Asamblea a más tardar el 21 de febrero de 1986.

Dentro de la estrategia de desarrollar iniciativas de diálogos bilaterales que contribuyan a la distensión continuó este mes el diálogo obispos-Estado con una sesión de pláticas sobre las que, de común acuerdo, se guarda reserva. El 26 de marzo se desarrolló en Bogotá la 3a. ronda del diálogo entre el gobierno de Nicaragua y el líder de MISURASATA, Brooklyn Rivera. Antes de la reunión, Rivera calificó a la revolución nicaragüense como una nueva esperanza para los pueblos indígenas de Nicaragua y América Latina". Se refirió a la realidad que había comprobado de que los sandinistas "admiten sus errores" y manifestó que iba a Bogotá con la esperanza de que el gobierno nicaragüense planteara una postura mas próxima a nuestra postura". El dialogo no tuvo los resultados esperados. A su término, el Comandnate Luis Carrión, que preside la delegación nicaragüense, declaró: "Hemos encontrado la poca flexibilidad hasta el momento en las posiciones de la delegación MISURASATA, lo que ha hecho imposible llegar a acuerdos concretos, aunque fueran mínimos... Seguiremos agotando todas las posibilidades." La próxima ronda de diálogo quedó fijada para el 20-21 de abril.

Teniendo en cuenta la situación interna de Nicaragua, en un delicado momento de transición, de reajustes, de aun inmadura institucionalización, de iniciativas de distensión que avanzan aunque lentamente, la propuesta de Diálogo Nacional puede interpretarse como una presión desestabilizadora que buscaría unificar a la oposición parlamentaria y extraparlamentaria con la contrarrevolución externa en un solo frente amplio, a la vez que entorpecer otros diálogos internos ya iniciados. En este sentido el Plan de Paz es un Plan de Desestabilización que puede precipitar definiciones y polarizaciones en todos los sectores sociales. La vinculación de los obispos al Plan -aun cuando han querido hacerlo en un documento del lenguaje sobrio- le da a éste una connotación muy específica y hace más delicada la situación.

En lo diplomático: en medio de una importante ofensiva

El mes pasado Nicaragua lanzó varias iniciativas unilaterales en materia militar dentro de una ofensiva diplomática de paz (retiro de 100 asesores cubanos, moratoria de armamentos, invitación a una comisión bipartidista del Congreso norteamericano para que verifique el carácter defensivo del arsenal nicaragüense).

Las iniciativas nicaragüenses recibieron un amplio consenso internacional y dieron un decisivo impulso a Contadora. No lograron, sin embargo, ninguna reacción positiva de Estados Unidos en relación a la reanudación de las pláticas de Manzanillo. Por otra parte Nicaragua expresó en Uruguay su decidida voluntad de alineamiento latinoamericano.

Este mes la ofensiva diplomática nicaragüense se continuó, especialmente en la gira brasileña del Presidente Ortega, que después de asistir en la URSS a los funerales del líder soviético Konstantin Chernenko se dirigió a Brasilia para participar en la malograda toma de posesión presidencial de Tancredo Neves.

En Brasil, Estados Unidos se cerró a cualquier diálogo con Nicaragua. El gobierno nicaragüense hizo gestiones, a través de su embajada en Washington, con el Departamento de Estado, para conseguir un encuentro Bush-Ortega, que no se produjo porque Estados Unidos lo negó, aduciendo que no había coincidencia en los posibles contenidos del diálogo. Precisamente por esa falta de coincidencia hay que reunirse, declaró Ortega a los periodistas.

Es claro que hoy no existe ninguna voluntad en Estados Unidos para reanudar los diálogos bilaterales con Nicaragua. La fórmula de Manzanillo parece haber sido totalmente cancelada. Después de la proposición del Plan de Paz de Reagan aparece con más claridad aún el por que de esta falta de voluntad. Manzanillo sería hoy un grave obstáculo para estos nuevos planes de presión norteamericanos. Pidiendo un Diálogo en Nicaragua, Estados Unidos pretende desviar la atención de su intransigencia a reanudar el Diálogo con Nicaragua.

En Brasil se reactivó Contadora. Previamente al encuentro de presidentes y cancilleres que se dieron cita en Brasilia, el 6 de marzo, El Salvador, Honduras y Costa Rica se habían reunido para elaborar y discutir un documento sobre el tema de verificación y control de armamentos. El 15 de marzo en Brasilia, 3 cancilleres de los países de Contadora y 4 cancilleres centroamericanos y el vicecancilleres guatemalteco analizaron este documento . La reunión fue importante. "Contadora ha revivido", fue la síntesis de la misma. Posteriormente Contadora abrió una etapa de consultas con los gobiernos de Centroamérica que desembocó en al fijación de una fecha para una próxima reunión de plenipotenciarios: 11 y 12 de abril en Panamá.

En este delicado momento de Contadora, que permaneció en un largo impasse de 5 meses, el plan de paz de Reagan está destinado a distraer la atención de los temas militares y de seguridad, que son los más urgentes y decisivos en la propuesta global de Contadora y sobre los que estaban centradas las recientes iniciativas de paz de Nicaragua. El tema de los Diálogos Nacionales y los procesos de reconciliación internos han sido especialmente discutidos en Contadora y se ha llegado a acuerdos en lo general ("promover la democracia"), pero no en detalles particulares, pues Nicaragua ha insistido en que atentarían contra la soberanía de cada uno de los países. El plan de paz, al insistir en el Diálogo Nacional en Nicaragua, podría convertirse en un nuevo instrumento para bloquear eficazmente a Contadora.

En Brasil, Nicaragua continuó articulando el alineamiento latinoamericano de la revolución. Al igual que en Uruguay, el Presidente nicaragüense procuro en Brasil destacar el sentido latinoamericano de la lucha que libra Nicaragua. "La lucha de América Latina es para persuadir a Estados Unidos -dijo Daniel Ortega-. No se trata de confrontar a Estados Unidos sino de hacerle entrar en razón. Porque los Estados Unidos nunca han entendido a América Latina. Estamos enfrentados a una política que no cambia.

En el viaje por Brasil, Nicaragua exploró también futuras relaciones comerciales con empresarios brasileños que desean invertir en Nicaragua. Se habló especialmente de prospecciones petroleras, de la industrialización del gasohol, etc. El Presidente de Nicaragua hizo también el anuncio de que Nicaragua no descarta la posibilidad de construir en su territorio un canal interoceánico. Ese proyecto de canal que motivó en el siglo XIX las primeras invasiones norteamericanas del territorio nicaragüense, que fue reivindicado en los años 20 en el programa político del General Sandino, sería ahora algo así como el Canal de América Latina abierto a la comunidad europea, a la comunidad socialista, a todos, como un signo muy concreto de la multiplicidad de intereses que confluyen creativamente en el proyecto revolucionario de Nicaragua.

Frente al plan de paz de Reagan y a la propuesta de dialogo nacional como solución norteamericana para el conflicto con Nicaragua, está un continente cada vez más consciente de la necesidad de su independencia económica y política para poder vivir. Estas tendencias emergentes en América Latina, este surgimiento de un nuevo Frente Latinoamericano -que cataliza hoy el común problema de la deuda externa- es cemento esencial que une a Contadora y la mantiene viva. Hay cada vez más sectores en Estados Unidos que captan ya que la crisis con Nicaragua, la crisis centroamericana, es la expresión lúcidamente en Washington el presidente Alfonsín: "(la cuestión centroamericana) -dijo- es el primer desafío para romper el círculo vicioso que ha desangrado a nuestro continente."

Esta crisis continental tiene el componente básico de una situación económica explosiva. La tradicional política de Estados Unidos -basada en la injerencia política y en poner precio a la dignidad de las naciones latinoamericanas- es cada vez menos realista y menos eficaz para afrontar la crisis. No la detiene sino que la alimenta. Y la complica políticamente. La crisis de institucionalidad en Honduras, cuyas elecciones en el próximo diciembre son decisivas para la configuración de la escena centroamericana y latinoamericana, son la prueba más palpable y más reciente.

"¿Podrá Nicaragua soportar las presiones norteamericanas?", preguntó una periodista brasileña al presidente Ortega en Sao Paulo. "Es mejor preguntarse: ¿podrá América Latina...? -respondió Ortega-. Porque la batalla de Nicaragua es la batalla de América Latina". La nueva presión llamada Plan de Paz, que pone especialmente a prueba la iniciativa latinoamericana de Contadora, es una buena ocasión para probar esta capacidad.

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