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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 42 | Diciembre 1984
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Nicaragua

Reacomodo de fuerzas para una nueva etapa de la guerra

Tanto Daniel Ortega como Ronald Reagan contaban con su triunfo electoral y orientaron su política en función de esta victoria para conseguir una mejor posición en los próximos cuatro años de previsibles hostilidades

Equipo Envío

El 4 de noviembre en Nicaragua y el 6 de noviembre en los Estados Unidos los dos grandes contrincantes del conflicto centroamericanO, LA Administración Reagan y el FSLN, fueron ratificados electoralmente por sus pueblos. El candidato del FSLN, Comandante Daniel Ortega, obtuvo el 67% de los votos válidos. El candidato del Partido Republicano, Ronald Reagan, obtuvo el 59% de los mismo.

Ambos contrincantes contaban con ambos triunfos electorales y orientaron su política en función de esta victoria y con el objetivo de conseguir una mejor posición para los próximos 4 años de hostilidades. La continuidad en el poder de ambos contrincantes hace surgir la pregunta sobre el rumbo que tomarán las hostilidades en esta nueva etapa. Todos los indicios muestran que asistimos ya y asistiremos en estos próximos meses a un reacomodo activo de ambas fuerzas.


Nicaragua y Reagan se preparan

Antes de llegar a su reelección, la Administración Reagan trató de asegurarse algunos espacios estratégicos. los dos pasos más importantes que dio con este fin en esta etapa previa fueron: 1) el intento de bloqueo de Contadora y de las pláticas bilaterales de Manzanillo y 2) el intento de deslegitimación de las elecciones nicaragüense.

En el "Background Paper" elaborado para la reunión del Consejo de Seguridad Nacional que tuvo lugar en Washington el 30 de octubre y a la que asistió el presidente Reagan, ambos propósitos aparecen diáfanos. Respecto a Contadora, los norteamericanos parecen darse casi por satisfechos con los resultados obtenidos. Respecto a las elecciones nicaragüenses, se consideran a la ofensiva y planean acciones inmediatas para mejor conseguir sus fines.

"Hemos bloqueado efectivamente los esfuerzos del grupo de Contadora para imponer el segundo borrador del Acta Revisada de Contadora. Después de consultas intensivas de Estados Unidos con El Salvador, Honduras, Costa Rica, los Estados centroamericanos presentaron un contraborrador a los países de Contador el 20 de octubre, 1984. Este refleja muchas de nuestras preocupaciones y cambia el enfoque dentro de Contadora hacia un nuevo documento ampliamente consecuente con los intereses estadounidenses".

"Hemos tenido éxito al retomar el enfoque público diplomático y privado de nuevo en las elecciones nicaragüense... Los esfuerzos continúan para presionar a los sandinistas a que pospongan las elecciones... Alentaremos figuras políticas selectas de Estados Unidos para que contacten sus homólogos en Europa y Latinoamérica pidiéndoles que ellos hagan declaraciones públicas criticando las elecciones nicaragüenses..." (Y continúan enumerando otros planes con este propósito deslegitimador).


Esta estrategia político-diplomática no hizo que la Administración Reagan abandonara en ningún momento su principal arma de desgaste y ataque: la actividades armada de los grupos contrarrevolucionarios, que incrementaron notablemente sus hostigamientos en los meses pre-electorales.

Por su parte, Nicaragua también se movilizó en esta etapa previa a la legitimación electoral del FSLN. Lo hizo defendiéndose militarmente, enfrentando a diario la agresión armada. Lo hizo preparando y llevando a termino un proceso electoral abierto al mundo, limpio, honesto y adecuado en su mecánica y con resultados que evidenciaron la voluntad pluralista del proceso revolucionario. Estas elecciones, así celebradas y, sobre todo, los resultados obtenidos, destantearon la estrategia norteamericana de deslegitimación de las mismas. En cinco días, la mitad del contenido del citado "Background Paper" quedó obsoleta, pues ante elecciones tan legítimas resultaban vanos los intentos norteamericanos de crear una corriente de opinión en Estados Unidos y en el mundo adversa a Nicaragua. Más bien, lo que sucedió fue lo contrario. Las reacciones que ante las elecciones nicaragüenses se produjeron a lo largo de este mes muestran el fracaso del objetivo de Reagan en este campo.

En el terreno internacional, Nicaragua trató también de ganar espacio para el futuro. De las dos iniciativas principales que tomó en este período al 4 de noviembre, una corresponde al mes de septiembre: el anuncio de firma del Acta Revisada de Contadora. La otra tuvo un desenlace parcial en este mes: continúo el proceso en la Corte Internacional de La Haya, que el 26 de noviembre emitió un segundo dictamen, favorable, como el del 10 de mayo a Nicaragua.

Más perspectiva sobre la crisis de los MIG

En la primeras 3 semanas del mes de noviembre toda Nicaragua se vio conmovida por la situación creada por la emergencia militar.

Después del estado de alerta anunciado por la Junta de Gobierno el día 7 y la decisión tomada por la Dirección Nacional del FSLN de que los 20 mil jóvenes que iban a contar café se quedaran en Managua para defenderla, se desplegó una intensa actividad de acelerada preparación militar. El día 9, el 10, y el 11 en dos ocasiones, con diferencia de dos horas, sobrevoló nuevamente en territorio nacional el avión supersónico SR-71 "pájaro negro", rompiendo la barrera del sonido y provocando intensas explosiones sobre las principales ciudades del país.

Entre el 31 de octubre y el 11 de noviembre los nicaragüenses "escucharon" 6 vuelos del SR-71. Pero en todo el mes de noviembre hubo en total 40 vuelos del SR-71, aunque la mayoría de ellos sólo fueron captados por los radares de la Defensa Antiaérea nicaragüense. El costo de estos 40 vuelos de espionaje fue de $10 millones. También volaron en noviembre sobre el país aviones-espía del tipo RO-135 y del tipo U-2 hasta completar, con los del SR-71, un total de 67 vuelos.

El día 12, el Ministerio de Defensa declaró en estado de alerta a todas las fuerzas armadas del país, hizo un llamado a la población de Managua para que se organizara prontamente en las estructuras de la defensa civil y colocó visiblemente en calles y barrios de la capital más de 30 tanques T-55. Al día siguiente, publicitó la dirección de 43 Casas- Batallones que funcionarían en Managua para inscribir nuevos milicianos voluntarios. "No está en juego un partido ni siquiera un programa ni siquiera una clase. Está en peligro la existencia de Nicaragua", había dicho el Comandante Jaime Wheelock el día 8 de noviembre, aniversario de la muerte del Comandante Carlos Fonseca.

EL 9 de noviembre Nicaragua denunciaba en el Consejo de Seguridad de la ONU la inminencia de una agresión norteamericana. Desde marzo/82 era la octava vez que Nicaragua se veía en la urgente necesidad de convocar al Consejo para alertar al mundo sobre los planes norteamericanos. Mientras, funcionarios de la Casa Blanca declaraban que se estaban discutiendo al más alto nivel diversas medidas a tomar: 1) cuarentena naval, 2) interdicto sobre cargamentos de armas con destino a Nicaragua, 3) incremento de los esfuerzos para conseguir del Congreso la aprobación de más ayuda económica para la contrarrevolución, 4 ) incremento de la frecuencia y la envergadura de las maniobras militares en el área, 5) llamado a Estado Unidos del embajador norteamericano en Managua.

Inmediatamente, el líder de la FDN, Adolfo Calero, declaraba en Miami que si Nicaragua empleaba tales helicópteros, su grupo se lanzaría sobre objetivos económicos estratégicos. Por su parte, Edén Pastora, más teatral, decía que "sus hombres" se dirigían hacia el puerto atlántico de El Bluff a destruir más helicópteros soviéticos que estaban siendo desembarcados allí.

La "fantasía alarmante" ("New York Times") creada por la Administración Reagan con los MIG, tejida con noticias deliberadamente confusas, fue evolucionando, en un segundo momento de la crisis, hacia otra, aún más genérica: Nicaragua almacenaba armamento con el objetivo de invadir Honduras y El Salvador . Esta "fantasía" no tuvo tanto éxito como la de los MIG. En todas las "guerras de cifras" que surgieron esos días sobre el armamento que posee actualmente cada nación centroamericana aparecía claramente que, tanto Honduras como El Salvador, lo poseen más numerosos y más sofisticado que Nicaragua. Especialmente quedó patente la potencia y la fuerza aérea hondureña y la debilidad de la nicaragüense. Los MIGs que la habrían reforzado tienen una antigüedad de 25 años y carácter defensivo. Los inventarios armamentísticos de la región indica que Nicaragua sí es una potencia militar, pero únicamente para defenderse en caso de agresión, pero no posee capacidad ofensiva frente a ninguno de sus vecinos. Y, por eso, no puede desequilibrar militarmente el área.

A mitad de noviembre la tensión comenzó a disminuir algo. La retórica de amenazas norteamericanas dejó, al menos, de ser diaria. En Nicaragua, las energías desplegadas al decretarse la alerta siguieron encauzándose en las tareas de la preparación militar y de la defensa civil, especialmente en Managua.

La crisis de los MIG fue inesperada pero no ilógica. El tiempo nos da más perspectivas para verlo así. En la misma noche del 6 de noviembre, la Administración norteamericana se hizo consciente de que los resultados reales de las elecciones en Nicaragua hacían ilógica su ya preparada campaña de desprestigio. La lógica agresiva exigía quemar inmediatamente la carta electoral para recuperar con mano firme la carta militar. Esa noche se cerró una etapa y abrió otra. En ella estamos.

De la crisis de los MIG puede hacerse, como balance, una doble interpretación, no contradictoria:

1) Con la crisis se creaba un clima de intervención en el que medir reacciones en un momento especialmente propicio: la arrolladora reelección de Reagan, el nacionalismo propio del momento electoral norteamericano. Una reacción débil de la opinión pública estadounidense, de la opinión internacional o, principalmente, una escasa reacción en la defensa civil y militar de Nicaragua le indicarían a Reagan que una agresión directa a corto plazo podría ser exitosa.

2) Con la crisis se fortalecías la opción de la guerra contrarrevolucionaria, a la vez que se implementaba una fórmula de máxima presión, tanto militar como sicológica sobre Nicaragua. Los elementos empleados para configurar la crisis eran muy aptos para ejercer también presión sobre el Congreso y pueblo norteamericano, con el objetivos de ir preparando el camino para la discusión, en marzo/85 de una nueva ayuda millonaria a la contrarrevolución. En ese sentido, el "mensaje" implícito que esta crisis - y otros que vendrán - debe dejar en las mentes estadounidenses es: resulta preferible apoyar a la contrarrevolución que vernos obligados a enfrentarnos directamente con la URSS en Centroamérica.

Ambas lógicas -el ataque-relámpago directo o el desgaste de una guerra de baja intensidad- no son contradictorias. Se complementan muy bien. Quizás estén expresando también divisiones en la Administración Reagan sobre las distintas "soluciones" que se barajan para Nicaragua.

La Administración Reagan tiene aun una gran confianza en los contrarrevolucionarios. No para que derroquen al gobierno sandinista sino para que lo desgaste al máximo, librando así a las tropas norteamericanas de una intervención directa, que podría reservarse para después. El largo plazo de estos nuevos cuatro años permite a Reagan escoger mejores momentos que el actual, en caso de decidirse por la acción directa. Pero en este nueva etapa, y desde su comienzo, necesita Reagan de la contrarrevolución para mantener la guerra de baja intensidad que inició en marzo/82. Para hacerlo, debe contar con el apoyo bipartidista en el Congreso ya desde la próxima votación del Congreso que decidirá en marzo sobre la continuación de entrega de fondos a las fuerzas contrarrevolucionarias, Reagan recurrirá tantas veces cuantas juzgue necesarias a "crisis artificiales" como la de los MIG, que, al reforzar el estereotipo norteamericano de que el comunismo puede introducirse clandestina y traicioneramente en cualquier momento", asustan con el "peligro soviético", y hacen aparecer más urgente y razonable el apoyo a los "paladines de la libertad" aun cuando usen el Manual de la CIA... Asistiremos, pues, a muchas más denuncias espectaculares, infundidas y ambiguas, destinadas a crear en los Estados Unidos un clima tal que encubra el sentido de una guerra de agresión que ya no es encubierta.

Una ola de reacción en todo el mundo

Muchos han sido ya los llamados de alerta de Nicaragua a la comunidad internacional pidiendo solidaridad eficaz frente a la agresión norteamericana. Sin embargo, nunca antes como en la "crisis de los MIG" el nivel de la alarma lanzado por Nicaragua había coincidido tanto con el nivel de la respuesta solidariamente alarmada del mundo. De hecho, la comunidad internacional -gobiernos, partidos políticos, instituciones humanitarias, religiosas, intelectuales y masas populares -, con su rechazo a cualquier forma de intervención contra Nicaragua dijeron a Reagan que no interpretara a su reelección como "un cheque en blanco" para su política internacional.

Durante todo el mes llegaron a Nicaragua muy variados testimonios de la solidaridad internacional. Es justo interpretar que esta reacción venía motivada: 1) por la renovada agresividad norteamericana y 2) por el éxito en las elecciones nicaragüenses que, observadas por cientos de extranjeros, se juzgaron como un esfuerzo democratizador y una legitimación del gobierno revolucionario.

De entre estas muchas declaraciones queremos señalar, por distintas razones, tres:

La del gobierno socialista español y la del propio partido gobernante, el PSOF

: por el hecho de que en los últimos tiempos parecían distanciado de la revolución sandinista. El gobierno de España se manifestó "en contra de toda política de presiones entorno a Nicaragua como la que se observa en los últimos día". El PSOE se refirió a "la transgresión de las normas del derecho internacional" por Estados Unidos al violar el espacio aéreo y marítimo de Nicaragua, expresando su "total rechazo y oposición a cualquier acción de intimidación, presión o agresión que pueda ejercerse sobre Nicaragua".

La del gobierno chino

: a través de su agencia oficial de noticias, por su claridad y por venir de un país que ha buscado con tanto empeño el establecimiento de buenas relaciones con los Estados Unidos: "Es vergonzoso para Estados Unidos el haber mostrado signos de reconciliación antes "durante la elección presidencial para acudir amenazas militares inmediatemante después de las elecciones. Sus muestras de fuerza para abusar de un pequeño país, ignorando las normas internacionales, causarán la ira de todos los países amantes de la paz, especialmente los del Tercer Mundo".

Las de Anselmo Sule, vicepresidente de la Internacional Socialista, por su llamado a una solidaridad concreta:" La solidaridad debe convertirse ahora en mecanismos de acción y apoyo económico- financiero. No es "subjetivismo decir que el FSLN ha sido ratificado con un 70% del pueblo y que sufre una agresión directa del gobierno norteamericano."

Esos días México introducía en la Asamblea General de la ONU un proyecto de resolución que, en nombre de 69 países, instaba a todos los gobiernos del mundo a "que continúen contribuyendo a la reconstrucción y al desarrollo de Nicaragua." Los copatrocinadores, con México de este proyecto son: Argentina, Bolivia, Colombia, Cuba, Ecuador, España, Guatemala, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela.

La solidaridad del pueblo de los Estados Unidos también dio saltos cualitativos en este mes. Uno de los más significativos fue la decisión tomada por los grupo de solidaridad organizados para la "desobediencia civil", como medio para la protestar ante una intervención en Nicaragua o en El Salvador, de comenzar a actuar ya, sin esperar a que ésta se produzca del todo. Considerar que la actual escalada intervencionista de Estados Unidos en la guerra salvadoreña y en la guerra de agresión contra Nicaragua ha alcanzado niveles suficientes como para comenzar ellos a escalar su protesta organizada. La fuerza de estos grupos está en una consolidada organización en todo el país y en su capacidad para crear problemas a la Administración.

En Nicaragua, el 10 de noviembre, 120 ciudadanos norteamericanos residentes en el país, cooperante en diversos proyectos de desarrollo o visitantes, llegaron en un pequeño barco hasta una de las fragatas de guerra estadounidenses estacionadas en aguas de Nicaragua, frente al puerto de Corinto. Llevaban una manta con este mensaje: "No vengan a rescatarnos. Queremos morir con los nicaragüenses".

Las maniobras militares son la para-intervención

La "crisis de los MIG" mostró también que con el umbral de la amenaza de invasión muy alto - como se colocó en esta ocasión - no sólo se puede medir el costo político de la invasión directa sino que se puede escalar militarmente en pasos más pequeños sin costos políticos. Estos "pasos más pequeños" son las maniobras militares, que tras el telón de la posible invasión se han incrementado notablemente. A partir de diversas fuentes de información, norteamericanas y Nicaragüense se puede reconstruir la lista siguiente de maniobras o ejercicios militares realizados por tropas norteamericanas en el mes de noviembre y algunas de las maniobras mayores anunciadas para los próximos meses hasta marzo:

Ejercicios militares que habían sido silenciados totalmente por el Pentágono y fueron revelados por el vocero del Pentágono Michael Burch durante la "crisis de los MIG" y publicadas por el "Washington Post" el 14 de noviembre (Las desarrolladas en EEUU están en relación con el conflicto centroamericano):

- 7-20 noviembre:

120 ingenieros militares de Fort Bragg (Carolina del Norte construyen carreteras militares y habilitan pistas de aterrizaje en Palmerola (Honduras).

-7-20 noviembre:150

-180 tropas de infantería de Fort Hood (Texas) se entrenan en labores de patrullaje.

-7-20 noviembre:

Compañía médica de Fort Stewart (Georgia) adiestra al personal del hospital militar de Palmerola (Honduras).

-8-19 noviembre:

Durante la segunda fase de las grandes maniobras "Guardianes del Rey", que involucran efectivos navales de Honduras, El Salvador y Estados Unidos en el Golfo de Fonseca, 12 especialistas entrenan a personal salvadoreño en dirección y control.

-28 octubre - 17 noviembre:

Un número no precisado de aviones A-37 de ataques de la Guardia Nacional de Pennsylvania y de aviones de reconocimiento U-2 de la Base Howard de Panamá desarrollan ejercicios aéreos en Honduras.

-Fuerzas especiales contrainsurgentes de Fort Bragg y Fort Gulick (Panamá) entrenan a fuerzas hondureñas. (El Pentágono no facilita ni ubicación ni número de efectivos).

-3 equipos de 12 soldados cada uno, expertos en medicina preventiva, hacen turnos de 2 semanas desde fines de septiembre en Palmerola (Honduras).

A la vez, el Pentágono confirmó la presencia de 25 buques de guerra en aguas del Caribe para la realización de maniobras navales que tuvieron lugar entre el 1 y el 19 de noviembre.

Los dirigentes revolucionarios nicaragüenses destacaron, por su parte, grandes maniobras previstas para los próximos meses: (navales, cerca de Puerto Rico), "Flitex-85" (aereo-terrestre, en Fort Stewart (Georgia) que involucrarán a 15 mil efectivos), "Readex-85" (aero-navales en el mar Caribe), "Antorcha de la Libertad" (terrestre-navales, en el Canal de Panamá), "Ahuas-Tara III" (en Honduras; las "Ahuas-Tara II", han sido las mayores realizadas en Honduras hasta el momento e involucraron a 10 mil norteamericanos), "Granadero II" (en Honduras). En estas maniobras estarán involucrados unos 90 mil soldados norteamericanos.

Reportes militares indican que las bases norteamericanas de Honduras, Panamá, Puerto Rico, Guantánamo (Cuba), Bahamas, Antigua, Georgia, Carolina del Sur, Florida y California han estado en permanente actividad en 1984 y que las 13 bases militares que Estados Unidos tiene en Puerto Rico están especialmente activas en los últimos meses: Según estas fuentes las fuerzas norteamericanas fijas en el área son en este momento: Panamá (9 mil), Puerto Rico (3.500), Guantánamo (2.300), Key West (3.500), Honduras (1 mil; las fuentes nicaragüenses hablan de 2.500), calculándose que entre marzo/83 y febrero/84 ha habido una media mensual de 5 mil soldados norteamericanos en Honduras.*

Resulta cada vez más difícil obtener información exacta y precisa sobre las maniobras y ejercicios militares que Estados Unidos está desarrollando en cada momento en el área centroamericana y del Caribe. Lo que sí resulta sencillo es ver que estos despliegues de fuerza: 1) se han hecho cada vez más habituales; 2) contribuyen a crear o a fortalecer las infraestructuras materiales, logísticas y de entrenamiento humano (tanto de personal norteamericano como del otros ejércitos del área) que harán posible y más eficaz cualquier intervención directa; 3) se financian con dinero del Pentágono, sin que el Congreso o la opinión pública norteamericana tengan ningún control sobre estos gastos. esta "impunidad" de maniobras que, por su naturaleza en algunos casos pueden transformarse inmediatamente en el primer paso de la invasión directa las hace cada día más peligrosa. Si el "internacionalismo" es el elemento clave en la estrategia norteamericana , el "maniobrerismo" es el paso previo que está siendo decisivo para irlo preparando con el menor costo político.

"Combatiendo en Managua defendemos Nicaragua"

Aunque la máxima tensión provocada durante la "crisis de los MIG" haya bajado, el "estado de alerta" iniciando en noviembre no se consideró en Nicaragua como una respuesta táctica sino, más bien, como una alerta permanente con la que la revolución se dispone a enfrentar estratégicamente la nueva coyuntura abierta con la reelección de Reagan, Fortalecer la defensa militar del país, la preparación militar de la población y la capacidad de resistencia y autodefensa de todos se considera el elemento disuasivo número uno de una intervención directa.

Esta preparación y movilización correspondientes al estado de alerta se están orientando tanto para el caso de una agresión directa como para el caso de la continuidad o el incremento de la guerra contrarrevolucionaria.

En el caso de una intervención directa se ha hecho especial énfasis en la defensa de las ciudades y especialísimo énfasis en la defensa de Managua. ¿Por qué Managua? Todo indica que la estrategia norteamericana en caso de una intervención necesitará evitar el empantanamiento y conseguir victorias rápidas y golpes políticos espectaculares.

¿Por qué evitar el empantanamiento? No sólo por reducir al máximo las bajas norteamericanas sino porque la reacción de la opinión pública norteamericana e internacional serían muy desfavorable a una intervención prolongada y lograrían con sus presiones el retiro de las tropas norteamericanas, con mucha probabilidad fracasadas. El empantanamiento podría significar la derrota.

¿Cómo conseguir victorias rápidas y golpes políticos espectaculares? La victoria más espectacular sería, sin duda, la toma de Managua. En ella se concentran los órganos del poder sandinistas y vive la cuarta parte de la población del país. Si esta toma pudiera ser rápida, el golpe político logrado por el invasor sería muy impactante, tanto para los nicaragüenses - aun cuando miles de ellos continuaran resistiendo al invasor en zonas montañosas del resto del país - como para la opinión mundial. Esta eventual toma de Managua implicaría bombardeos-relámpagos de saturación sobre objetivos estratégicos (energía, aeropuerto) y sobre la población civil, con el fin de provocar el caos y paralizar el país. Al bombardeo seguiría la invasión masiva de un cierto número de marines.* Controlar rápidamente Managua sería una victoria clave para los Estados Unidos, que a partir de ahí podrían negociar salidas políticas en base a "hechos consumados".

La estrategia que Nicaragua se plantea es, consecuencia, impedir esa rapidez y prepararse para elevar al máximo el número de bajas norteamericanas. Para lograrlo ha de capacitarse para resistir, aunque esta resistencia pueda ser juzgada como "suicida"

Hay que prepararse militarmente para el combate con armamento ligero, hay que organizar la defensa de cada barrio y cada sector con sus características específicas (la defensa "territorial" con todas sus variantes), hay que saber enfrentar los diversos tipos de bombardeo, construir refugios para salvar el mayor número posible de vidas, capacitarse en técnicas de primeros auxilios, de lucha contra incendios, hay que prever la falta de combustible, distribuir las armas de forma que cada barrio asegure una resistencia autónoma hasta el final. Todo eso es lo que ha empezado a hacerse desde este mes. Dentro de esta estrategia no importa tanto la constatación de la desproporción de fuerza táctica que habrá entre el invasor y el invadido cuanto la convicción de la desproporción de moral que habrá entre el invadido y el invasor.

Si Managua es defendida por toda su población y cada hombre, cada mujer y cada niño sabe qué hacer al iniciarse la agresión y tiene algo que hacer contra el agresor, no habrá ni victorias rápidas con pocas bajas norteamericanas ni golpe espectacular.

Una resistencia así organizada será, por el contrario, un ejemplo moral para el resto de los nicaragüenses y para el mundo y el costo político de tal acción para Estados Unidos sería altísimo.

Bajo esta concepción -que no excluye una guerra de guerrillas que enfrente al invasor en otras zonas del país dificultando la consolidación del poder contrarrevolucionario- se organizó hoy la defensa civil y militar de Managua. Desde el punto e vista militar, existe la meta de contar con 40 mil milicianos encuadrados definitivamente en unidades de combate permanentes. La defensa civil ha acelerado el entrenamiento de brigadas especializadas en las distintas tareas (primeros auxilios, evacuación, prevención de epidemias, sepulturas, transporte sin gasolina, etc.) se ha fijado como meta dar mantenimiento permanente a los 1,500 refugios construidos ya durante la emergencia de noviembre/83 y llegar a tener hasta un total de 80 mil. "No basta la voluntad de resistir, hay que organizar la resistencia", dijo estos días el Comandante Tomás Borge. Se trata, por todos los medios y con todos los medios, de evitar el elemento sorpresa en cualquier golpe militar.

Cuando en la última semana de este mes el Ministro de Defensa norteamericano, Capar Weinberger, habló en el Club Nacional de Prensa de Washington de las 6 condiciones para que las tropas de Estados Unidos se involucren en una guerra en Centroamérica, estaba hablando implícitamente de procurar un "ataque rápido y a fondo" -como el que trataría de evitarse con esta forma de organizar la resistencia-. Y habló explícitamente de evitar el involucramiento gradual y el empantanamiento que se dio en Vietnam, y sobre todo, de evitar la derrota. Según los cables de prensa norteamericanos, éstas serían las 6 condiciones señaladas por el principal estratega militar de Estados Unidos: (Deben ser leídas desde varios ángulos, también el de los avances y retrocesos de la actual estrategia política diplomática de Estados Unidos en el área):

1. Las tropas no deben ser comprometidas " a menos que se considere vital para nuestros intereses nacionales o los de nuestros aliados".

2. Debe haber "la clara intención de ganar" y no deben haber vacilaciones para usar fuerzas limitadas, como en Grenada el 25 de octubre de 1983.

3. Los objetivos políticos y militares deben ser "claramente definidos".

4. La relación entre el tamaño de la fuerza y los objetivos "deben ser permanentemente ajustados, si es necesario".

5. "Antes de estados Unidos comprometa sus fuerzas en el exterior debe haber respaldo razonable" tanto del pueblo como del Congreso.

6. "Finalmente, sólo deben comprometerse fuerzas norteamericanas cuando hayan fracasado otros medios o no tengan posibilidades de éxito".

En el caso de seguir enfrentando la actual guerra contrarrevolucionaria, la presente movilización para la preparación militar tiende a que la conciencia nacional -especialmente en Managua, lejana al escenario bélico- asuma que la guerra no está localizada regionalmente sino que toda la nación está involucrada en ella y toda debe ser responsable de la victoria.

La guerra contrarrevolucionaria busca estos meses impedir la recogida del café, primer productor de divisas para Nicaragua. La medida tomada el 8 de noviembre de dejar a los 20 mil jóvenes cortadores voluntarios en Managua no significó el abandono de una cosecha que se presenta más prometedora que nunca.

A lo largo de este mes, cuando ya ha empezado el corte con cortadores voluntarios y cortadores tradicionales de todas las regiones productoras, se han implementado dos medidas tendientes a asegurar, por lo menos el 80% de la cosecha: 1) se tenderá a que los cortadores voluntarios que vayan a las regiones mas conflictivas tengan una buena preparación militar; 2) se ha incrementado en un 100.1% el salario de los obreros agrícolas del café y un 40 a 50% en los obreros agrícolas del algodón, para incentivar a quienes resultan las manos más eficaces en el corte.

El 14 de noviembre salieron de Managua como cortadores voluntarios hacia la Región VI (Matagalpa-Jinotega), 1,500 empleados estatales y 1,500 estudiantes universitarios, que formaban parte del contingente de los 20 mil, mientras que los restantes, estudiantes de secundaria, comenzaban a recibir un entrenamiento militar adecuado para integrarse a las milicias territoriales que defenderán Managua. A finales del mes llegó al país el primer grupo de norteamericanos -que hasta un total de 600- vendrán a cortar café junto a los nicaragüenses en las zonas de guerra. Se esperan también cortadores de varios países de Europa occidental y oriental.

La sangre de los cortadores comenzó a ser derramada ya por los contrarrevolucionarios. El 4 de diciembre, 200 hombres de la FDN emboscaron a un grupo de cortadores voluntarios, en su mayoría trabajadores de TELCOR, el instituto de telecomunicaciones, que se trasladaban en un camión, prácticamente desarmados, a las fincas cafetaleros en donde iban a prestar su servicio. En el ataque fueron asesinados 22 de las 31 personas que iban en el camión. 17 de los asesinados fueron quemados vivos después de resultar heridos en la emboscada. Los sobrevivientes relataron con detalle la crueldad con que actuaron en esta ocasión los "paladines de la libertad".

También la infraestructura cafetalera ya ha sufrido los ataques armados de la contrarrevolución. En la primera quincena de noviembre los beneficios de 7 grandes fincas privadas de café fueron destruidas totalmente. Entre los ataques realizados en noviembre contra la Unidades de Producción Estatal (UPE) destaca el ocurrido el 14 de noviembre contra la UPE "La Sorpresa" de Jinotega, que quedó arrasada, resultando 14 campesinos asesinados (entre ellos 8 niños) y 4 heridos. Las pérdidas materiales fueron de 2,500.000 córdobas. Esta UPE era la mejor organizada de la zona y la más productiva. (En 1984 han sido quemadas un total de 24 UPES de distintos rubros productivos).

Según informes militares facilitados este mes, se calculaba que en la Región I y en la VI, las de mayor producción cafetalera del país, operan actualmente 4 mil contrarrevolucionarios con la misión prioritaria de boicotear la cosecha de café, matando cortadores e incendiando fincas.

En los combates sostenidos en el mes en distintas zonas del país entre el ejército nicaragüense y los grupos contrarrevolucionarios, se les causaron a éstos 446 bajas. Según el Cdte. Lenín Cerna, el objetivo a corto plazo de la contrarrevolución, en zonas no cafetaleros, será la búsqueda de algún golpe espectacular. Entre los posibles, se señala la toma de Puerto Cabezas (Costa Atlántica) por los grupos mískitos de Fagoth (MISURA) aliados a la FDN en Honduras. Según el Comandante Luis Carrión, estos mískitos en armas son, como máximo, 2 mil.

En lo militar -vinculado estos meses al aseguramiento e la cosecha de café- las perspectivas son duras, tanto considerando una agresión directa como la continuación de la guerra de desgaste. La crisis de las MIG dio a Nicaragua la ocasión para iniciar un estado e alerta permanente y para organizar una movilización masiva, que caracterizarán, con sus altas y sus bajas, estos próximos 4 años. Tanto con perspectivas tácticas como estratégicas estas medidas iniciales permitirán a los nicaragüenses resistir por más tiempo y con más posibilidades de éxito la renovada agresividad de la Administración Reagan.

Economía y resistencia y desarrollo a largo plazo

Así como en los planes militares las fuerzas se han reacomodado y ajustado para enfrentar la eventual intervención y la continuación de la guerra de desgaste, también las fuerzas económicas y políticas se han dispuesto para resistir las presiones de la guerra contrarrevolucionaria.

En lo económico, la tónica básica del Plan Económico para 1985 es postergar el desarrollo por cuatro años más en aras de enfrentar eficazmente la agresión y conseguir la paz. En este tipo de tersa constatación el que da la medida de la brutal irracionalidad con que se agrede a Nicaragua. Se reducirán los subsidios -compensándolos con alzas salariales, como se ha hecho en 1984- se reducirán las inversiones y se aumentarán los impuestos. En el presupuesto habrá records importantes en todos los ministerios. De las tres prioridades que orientaron el presupuesto del 84 -Defensa, Salud, Educación, en este orden-, será esta última la que más se resentirá el año próximo, especialmente en la educación post-primaria. En general, se seguirán llevando adelante los proyectos, grandes o pequeños, ya iniciados en los distintos campos del desarrollo pero no se iniciarán nuevos. Se insistirá en el mantenimiento de lo ya existente. Respecto a la educación, por ejemplo, se congelará la construcción de nuevas escuelas, orientándose todos los recursos de construcción hacia la defensa. El crecimiento del PIB para 1984 se prevé de un 1%. La meta a la que se había apuntado a inicios del ano fue un 2%. El hecho de que no sea negativo indica la fuerza y estabilidad de la economía nicaragüense.

Respecto al abastecimiento alimentario, la más alta prioridad se pondrá en los granos básicos previéndose, por fallas en el acopio de frijol y maíz en las regiones I, V y VI (zonas de guerra) que en el 85 habrá problemas con estos dos alimentos básicos. El problema económico más serio seguirá siendo la escasez de divisas líquidas, que son especialmente necesarias para poder adquirir los insumos utilizados en el sector salud. De momento, ya está asegurado el 70% de las divisas necesarias para las previsiones de éste y otros rubros, como también el 50% del petróleo necesario para todo el año. En 1985 se espera un deterioro del nivel de vida del sector terciario, en el que se integra el 40% de la población económicamente activa del país.

Está previsto hacer un gran esfuerzo de divulgación y de discusión del Plan y de todas las dificultades económicas que el país enfrenta entre los trabajadores de todo el país, a través de sus organizaciones representativas, que muestran tener cada vez más capacidad de debate y de respuesta.

En proyectos a más largo plazo, Nicaragua está en proceso de estrechar sus relaciones con la comunidad de países socialistas integrados en el CAME, organismo con el que se hacen siempre negociaciones globales de proyectos a largo plazo. Hasta el momento, tanto del CAME como de los países árabes, Nicaragua había recibido principalmente ayudas de emergencia y mejores precios que los del mercado capitalista cuando les compraban sus productos. Se trataba de una colaboración de ayuda, casuística y coyuntural. En la actualidad, se trataría de afianzar bases de acumulación de capital sólidas y parciales con las cuales quede asegurada la mitad de la base productiva de los próximos cinco años. Nicaragua destina hoy el 15% del volumen de sus exportaciones al campo socialista. Se trataría de ir evolucionando hacia un 30%, atrayendo a cambio esas sólidas bases que garanticen desarrollo a largo plazo. Se trabaja en este proyecto con el objetivo ideal de que los aportes del CAME sean complementados con contribuciones tecnológicas y de capital procedentes de países de Europa Occidental.

Por otra parte es una realidad que los magníficos resultados de las elecciones y el buen desarrollo de las mismas han tenido y tendrán un influjo positivo en el mejoramiento de relaciones comerciales con el mundo occidental, aun con países que se habían enfriado tanto como la República Federal de Alemania.

La situación económica para 1985 es difícil. Se trata de resistir y de asumir cada vez más masivamente las austeridades de la situación critica que impone la guerra. Pero no hay perspectivas de colapso. En gran medida, la capacidad para asumir el desafío de la austeridad dependerá del debate explicativo que a todos los niveles se desarrolle en el país entre dirigentes y trabajadores. Pues lo que se enfrenta no es una crisis autógena de la economía sino una desviación de recursos producida por la defensa frente a la agresión.

Hacia la Asamblea Nacional

En lo político, las elecciones han aclarado y consolidado el panorama interno, legitimando al gobierno revolucionario y legitimando también a la oposición que participó en los comicios y que obtuvo resultados que consagran el carácter pluripartidista de la revolución. Todo esto hace más consistente la resistencia que puede presentar Nicaragua en esta etapa a las presiones políticas que acompañan la guerra contrarrevolucionaria.

La Coordinadora Democrática Nicaragüense "perdió una magnífica histórica", dijo el ex-presidente venezolano Herrera Campins, cuando este mes visitó Managua. En este primer momento post-electoral se ha hecho claro que al perder esa oportunidad, apostando por la abstención, los partidos de la Coordinadora (PSC, PLC, PSD) han quedado fuera del juego político institucional sin espacio y sin influencia en la vida cívica. La tentación de la desesperación política de la vía armada que apoya la Administración norteamericana puede ser en ellos muy fuerte. En cambio, los partidos de oposición al FSLN que aceptaron la opción cívica de la confrontación electoral, aseguraron ese espacio y esa influencia y se están preparando ya para plantear sus posiciones en la Asamblea Nacional.

El 4 de diciembre se celebró la última sesión de la quinta legislatura del Consejo de Estado, que durante estos 5 años funcionó como organismo colegislativo, con representación de todas las fuerzas sociales del país. (Al fin de esta 5a. legislatura 52 personas representaban en el Consejo a 31 organizaciones del país). Durante estos 5 años, el Consejo de Estado aprobó 319 leyes, 109 son de carácter político, 65 administrativas, 56 sociales, 36 económicas, 34 culturales, 10 judiciales y 9 militares. Entre ellas destacan la ley de Reforma Agraria, la Ley Electoral y la de Partidos Políticos, la Ley de Servicio Militar patriótico, la de relaciones familiares la de protección al consumidor, etc. 233 delegaciones de todo el mundo visitaron en estos años el Consejo de estado. Por su parte, delegaciones del Consejo visitaron 21 parlamentos de Europa y América Latina y asistieron en 8 ocasiones a las sesiones de la Unión Interparlamentaria Mundial (UIP).

Se cerró el Consejo de Estado y el 9 de enero de 1985 quedará instalada la Asamblea Nacional elegida el 4 de noviembre. Corresponderá a los 96 miembros de la Asamblea la función legislativa y la constituyente, siendo en los próximos 2 años su tarea prioritaria la de elaborar la nueva Constitución del país. La Asamblea Nacional será desde enero el espacio privilegiado, institucionalizado y decisivo del debate político e ideológico.

Aun cuando los partidos de la coordinadora declaraban, en vísperas de la reestructuración que harán en diciembre de su alianza y de la elección de nueva directiva, que debían constituirse en "una oposición ágil, beligerante y de iniciativa" y "retomar la iniciativa que por varios meses le arrebatamos al FSLN", es difícil imaginar desde dónde, estando fuera de la Asamblea, podrán ejercer coherentemente esa beligerancia, como no sea en algunos espacios internacionales o en las columnas del diario La Prensa.

PLI siguió apareciendo este mes vacilante y profundamente dividido entre su participación en el espacio institucional de la Asamblea y su salida de la escena política, con la que se ha dado en llamar su "segunda abstención". La actitud de Constantino Pereira, candidato a la vicepresidencia del PLI, contraria a la abstención electoral proclamada por Virgilio Godoy, candidato presidencial, fue un factor decisivo en las votaciones del 4 de noviembre. La actitud de Pereira ganó para el PLI 9 escaños en la Asamblea Nacional. Sin embargo, la Directiva nacional del partido no ha decidido, aún si los aceptará o renunciará definitivamente a ellos, pues aceptarlos, contradiría la línea abstencionista adoptada por el partido el 21 de octubre. Por otra parte, la "disidencia" de Constantino Pereira ya fue severamente castigada, apartándosele del PLI por 18 meses. Esta sentencia fue dictada por el Comité del PLI y confirmada el 25 de noviembre por la Directiva Nacional.

La nueva situación política creada por las elecciones se puso de manifiesto también en las sesiones del Diálogo Nacional que se celebraron este mes y hasta en la misma decisión tomada el 30 de noviembre por todas las organizaciones participantes de suspender indefinidamente este foro de debate.

Las organizaciones de derecha (COSEP y 3 partidos de la Coordinadora) no volvieron más a las sesiones del Diálogo reanudadas después de las elecciones el 12 de noviembre. Pusieron así de manifiesto que para ellas las 3 sesiones del Diálogo previas al 4 de noviembre no fueron más que una ocasión última de lograr presionar sobre la posposición de la fecha electoral. Esto se había revelado ya en los planteamientos y propuestas que hicieron en los debates de aquellos días.

De los grupos de derecha han permanecido hasta el final en el Diálogo, el PSC, la CTN (sindicato) y la APN (gremio periodístico). La presencia muy activa y exigente de los socialcristianos pone de manifiesto que de todos los grupos de la Coordinadora el que fue más afectado por la decisión abstencionista de la alianza fue el PSC que, con mayor vocación de lucha cívica que los otros partidos ha quedado definitivamente excluido de la Asamblea Nacional y de la tarea constitucional. Esta autoexclusión no ha sido asimilada aun por el PSC ni tampoco es aceptada por todos los dirigentes socialcristiano. Es por ese vacío de futuro espacio político por lo que el PSC no abandonó el Diálogo, como lo hicieron los otros grupos de derecha pasadas las elecciones. Pero quedándose en las discusiones quiso el PSC hacer del Diálogo una especie de pre-Asamblea.

Fue precisamente la actitud del PSC, exigente y unilateral, la que catalizó el 30 de noviembre la suspensión indefinida de este espacio de debate de la problemática nacional. Concretamente, la postura del PSC en dos puntos del documento-guía que se había preparado para la discusión del Diálogo a partir del 27 de noviembre fue la que ocasionó las tensiones que hicieron suspender el foro.

Son éstos los dos puntos: 1) el PSC caracteriza la actual guerra de agresión como un "conflicto político-económico" y no condena la agresión norteamericana sino "la injerencia de las grandes potencias en los asuntos internos de Nicaragua" y 2) el PSC reclama nuevas elecciones generales (ejecutivo y legislativo) para 1986 y elecciones municipales para diciembre de 1985. Hay que recordar que en las determinaciones de la Cumbre e Partidos Político de octubre los 7 partidos participantes en las elecciones acordaron las municipales para después que se terminara de redactar la Constitución y sobre las nuevas elecciones quedó claro que las autoridades que se elegirían el 4 de noviembre permanecerían 6 años en sus cargos. El análisis de la situación bélica y esta exigencia política -deslegitimadora de las pasadas elecciones- hicieron temporalmente imposible el diálogo de la nación institucionalizada pluralistamente con uno de los partidos que optó por la abstención, autoexcluyéndose así de la vida política.

El Diálogo Nacional, pues, ha sido una iniciativa que, ubicada entre el acto electoral y la instalación de la nueva Asamblea, ha ido perdiendo su sentido como foro de debate político, aunque sí ha sido un intento de consolidar aun más la unidad nacional frente a la agresión norteamericana. Este sentido podría recuperarse. Pero hoy por hoy todas las energías políticas del país están orientadas hacia la Asamblea. Es una nueva instancia que ya por la conformación de sus fuerzas augura la consolidación de la democracia en el país y una más firme institucionalización de la revolución.

Hacia la autonomía mískita

Un importantísimo paso en la consolidación política interna se dio también este mes respecto a la problemática de la Costa Atlántica.

Después de la visita a Nicaragua en octubre del líder mískito de MISURASATA Brooklyn Rivera y el del balance positivo que tanto el gobierno sandinista como el mismo Rivera hicieron de estas primeras conversaciones, han sucedido dos hechos muy significativos.

El 22 de noviembre, Rivera viajó desde Estados Unidos a Honduras para participar en el Departamento de Gracias a Dios en una reunión convocada por el Consejo de Ancianos del pueblo mískito. En ella se buscaba un entendimiento, entre Rivera y el líder de MISURA, Steadman Fagoth, aliado a la FDN. En esa reunión, Brooklyn Rivera debía también informar de los resultados de su viaje a Nicaragua. A pesar de que esta visita estaba acordada desde septiembre con el ejército hondureño, Rivera y sus 11 acompañantes fueron detenidos al llegar a Honduras, mantenidos incomunicados durante 33 horas y después expulsados del país hacia Costa Rica. Fuentes militares hondureñas justificaron la detención y expulsión declarando que Rivera "no solicitó la autorización gubernamental correspondiente para realizar esa reunión, la que comprometía la política de neutralidad que Honduras ha observado en las cuestiones internas que enfrentan las naciones de América Central".

En realidad, la razón de la expulsión estaba en el cambio de actitud que se había producido en Rivera desde que decidió aceptar la invitación del gobierno sandinista para visitar Nicaragua y dialogar con las autoridades revolucionarias. Todo lo que este cambio de actitud augura respecto a la reunificación del pueblo mískito no podía ser visto con buenos ojos por la "neutral" Honduras. En San José, MISURASATA denunció en un comunicado "la parcialidad del ejército hondureño", acusando a la FDN y al ejército de Honduras de "interferir descaradamente" en los asuntos del pueblo mískito.

El incidente reveló una vez más que estos "asuntos" han sido instrumentalizados desde hace años por el grupo armado contrarrevolucionario que se mueve libremente en Honduras y al que apoya incondicionalmente Estados Unidos: la somocista FDN. En el momento en el que Rivera dio un paso en dirección opuesta a estos intereses, poniendo las reivindicaciones mískitas por encima del objetivo norteamericano de derrocar al gobierno sandinista, ha pasado de ser amigo a enemigo.

Pero el hecho más importante para el futuro del pueblo mískito ocurrió sólo unos días después. Un paso realmente histórico en favor de las reivindicaciones de las minorías étnicas de la Costa Atlántica dio el gobierno revolucionario el día 5 de diciembre al instalar oficialmente una Comisión Nacional que se encargará de preparar un proyecto de estatuto que garantice el ejercicio de los derechos autónomos por parte de los grupos étnicos de la Costa Atlántica (mískitos, sumos, ramas y criollos). La Comisión Nacional está presidida por el miembro de la Dirección Nacional del FSLN, Cdte. Luis Carrión y la componen 5 miembros, 2 costeños y 3 del Pacífico, todos conocedores de la problemática mískita y nacional en muy distintos aspectos. Se espera que para el mes de enero la Comisión tenga elaborado este proyecto, que será entonces presentado a la Asamblea Nacional para su aprobación e incorporado a la Constitución con rango de ley.

El Comandante Willian Ramírez, delegado de la Junta de Gobierno en Zelaya Norte ha insistido en las primeras declaraciones que se han ido dando ante este trascendental anuncio en las razones que han llevado al gobierno revolucionario a esta decisión histórica. En primer lugar, el conocimiento de la realidad de la Costa, tan distinta a la del resto del país. En segundo lugar, la maduración que ese conocimiento ha dado a la dirigencia revolucionaria para alzarse a una iniciativa tan audaz, en la que otros pueblos latinoamericanos podrán quizá inspirarse algún día. En tercer lugar, la lucha armada de los mískitos -a pesar de todas sus connotaciones de manipulación externa- ha hecho reflexionar profundamente al gobierno sandinista sobre el sentido de las reivindicaciones que esa lucha plantea.

El proceso electoral ha demostrado que en la Nicaragua revolucionaria se ha superado el temor de que el debate político e ideológico reste solidez a la hegemonía, al consenso nacional necesario para la defensa y la reestructuración de la sociedad nicaragüense. La confianza en el pueblo nicaragüense es la que ha seguido despertando la respuesta de dignidad y de lucidez de este pueblo. Por eso las fuerzas políticas se han aglutinado alrededor de esta fuente indiscutible de legitimidad. Por eso la Asamblea Nacional Constituyente será el foro privilegiado de la forja jurídica de una nueva nacionalidad revolucionaria, sin inhibir la participación popular en muchos otros campos. El horizonte de una recuperación de los mískitos para esta nueva unidad nacional en base al respeto a sus reivindicaciones, termina de diseñar un nuevo panorama del potencial político con que entra el país en esta nueva etapa.

Nicaragua en los foros internacionales

Después de las elecciones y en plena emergencia del endurecimiento del gobierno reelecto de Reagan hacia Nicaragua, la cuestión nicaragüense ha estado presente especialmente en la ONU, en la Corte de La Haya y en la OEA a propósito de la gestión de Contadora. Hemos tratado ya en estas páginas la convocatoria del Consejo de Seguridad de la ONU hecha por Nicaragua, que después de los primeros alegatos no procedió hasta el estadio en que se propusieran, discutieran y votaran resoluciones. Nicaragua se sirvió del Consejo de Seguridad únicamente para dejar planteada la cuestión de los alarmantes preparativos bélicos que podían anteceder a una intervención norteamericana directa en su territorio.

El diferendo con Estados Unidos en la Corte de La Haya

El 26 de noviembre se conoció el dictamen de la Corte Internacional de La Haya sobre el problema de si la Corte se considera o no competente para tratar la acusación presentada por Nicaragua contra los EEUU a propósito del minado de sus puertos. Por 15 votos contra 1 la Corte declaró su competencia. El dictamen constituyó un segundo triunfo de Nicaragua en este campo.

Todo el proceso fue desencadenado el 9 de abril por una demanda del gobierno de Nicaragua que pedía la intervención de la Corte para poner fin a la "guerra encubierta", de la que se hacía responsable último y principal al gobierno de los EEUU y cuyo signo más reciente era el minado de los puertos nicaragüenses. Dos días antes, los EEUU habían declarado su intención de no reconocer la jurisdicción de la Corte durante los próximos dos años en asuntos referentes al área centroamericana. Presentada la demanda, sin embargo los EEUU se hicieron presentes en los alegatos de la primera ronda, la cual concluyó el 10 de mayo con una sentencia provisional en la que se acogía la demanda. Mientras la Corte oía argumentos sobre su competencia en el asunto, disponía que los EEUU suspendieran de inmediato toda acción agresiva contra Nicaragua. Esta disposición tendría validez hasta el fallo final.

En octubre la Corte desestimó una réplica introducida por el gobierno de El Salvador, en la cual éste -asumiendo la posición norteamericana- pretendía que Nicaragua no podía considerarse agredida, pues las acciones del minado de los puertos tenían el carácter de medidas defensivas destinadas a contrarrestar la ayuda de Nicaragua a la lucha de los rebeldes salvadoreños contra el legítimo gobierno de El Salvador.

A continuación la Corte abrió sesiones para escuchar a los representantes legales de USA y de Nicaragua sobre el asunto e su competencia para dirimir la cuestión. Los representantes de EEUU alegaron en contra de esta competencia. Adujeron la declaración, previa a la demanda nicaragüense, de no reconocimiento por 2 años de la jurisdicción de la Corte. También el hecho de que Nicaragua no había enviado a la Corte los instrumentos escritos de su ratificación del Tratado Internacional por el que se aceptó la jurisdicción de organismo de la Sociedad de Naciones predecesor de la corte internacional de La Haya. Finalmente adujeron que, tratándose de un problema político que había desembocado en un conflicto armado, el Consejo de Seguridad de la ONU y no la Corte era el foro apropiado para su discusión.

La Corte desestimó los alegatos de los EEUU. En primer lugar porque una restricción e su jurisdicción de parte de un país debe ser notificada a la Corte con 6 meses de antelación. En segundo lugar, porque Nicaragua había expresado en votación regular en la ONU el reconocimiento de la jurisdicción de la Corte. El tercer lugar porque existía entre Nicaragua y EEUU un Tratado de Amistad, Comercio, Libre Navegación Armado en 1956 y vigente aún.

Los votos de los jueces de Nigeria, Polonia, Siria, Brasil, Argentina, la URSS, India, Francia, Argelia y Senegal no constituyeron sorpresa alguna. Tampoco el voto en contra del juez norteamericano. Sorprendieron en cambio al gobierno de los EEUU los votos favorables a la competencia de la Corte, de los jueces de Gran Bretaña, Italia, La República Federal Alemana y el Japón. No cabe duda de que la decisión constituida así un tercer paso golpeante para las pretensiones e los EEUU toda vez que jueces de países de la OTAN e incluso de un país tan estrechamente ligado a la política internacional de los EEUU como el Japón, entregaban un voto favorable a los argumentos de Nicaragua. Puede no ser coincidencia que portavoces del gobierno de los EEUU. comenzaran en los últimos días de noviembre a llamar la atención sobre el rumbo hacia Nicaragua de otros seis barcos soviéticos. De alguna manera debía ser diluido el impacto de la decisión de la Corte.

De aquí en adelante, Nicaragua deberá preparar en el término de tres meses su documento o "memoria" en el que fundamente la acusación y demanda hechas el 9 de abril pasado. Los EEUU tendrán el mismo deber en el mismo plazo. Si rechazan cumplirlo, serán declarados "en rebeldía" por la Corte y el proceso continuará hasta llegar a la sentencia. El portavoz del gobierno de Nicaragua ha declarado: "No dudamos que la sentencia será a nuestro favor porque nos asisten el derecho, la razón y la justicia". La fecha de la sentencia podría estar cercana a la del 28 de febrero, más tarde de la cual el Congreso de los EEUU puede ya volver a plantearse una votación sobre la ayuda financiera a los "contras".

Contadora en la 14a. Asamblea General de la OEA

Del 12 al 16 de noviembre se tuvo en Brasilia la 14a Asamblea General de la OEA con la asistencia de 31 cancilleres o vicecancilleres. La cuestión de la paz en Centroamérica y el problema de la deuda externa de A.L. ocuparon de hecho la atención prioritaria de los Cancilleres. Después de la reunión del 20 de octubre en Tegucigalpa -que implicó la aparición en las negociaciones de un borrador alternativo al Acta Revisada del 7 de septiembre-, todo el proceso de Contadora se encontraba en un impase.

El Secretario de Estado Shultz y la Vicecanciller Nora Astorga alcanzaron en Brasilia desde el primer día la prominencia de principales antagonistas en la cuestión centroamericana. Ya el 12 de noviembre Nora Astorga se refirió frente a la prensa al documento filtrado del Consejo Nacional de Seguridad en que el gobierno de los EEUU se jactaba de haber frenado el proceso de Contadora: no se trata -dijo- sólo del financiamiento de las bandas contrarrevolucionaria, sino que es toda una estrategia de destrucción. Se trata -continuó- de "terrorismo" al que los norteamericanos llaman lucha por la libertad. Shultz por su parte intentó denigrar la legitimidad post-electoral calificando las elecciones de simple plebiscito. Al mismo tiempo ridiculizó la alerta nicaragüense frente a una inminente intervención, tratándola de temores inventados y carentes de todo fundamenta. Pero no se retrajo de anunciar que si las condiciones volvieran a darse, el gobierno de Reagan repetiría la solución que empleó en Grenada.

Este intercambio duro dio el tono y el carácter de enfrentamiento entre las posiciones de Nicaragua y los EEUU a la Asamblea de la OEA. En su discurso el 14 de noviembre Nora Astorga volvió a afirmar que EEUU sólo espera "el momento oportuno y la excusa política" para intervenir en Nicaragua, pero que el pueblo de Nicaragua luchará hasta la muerte contra tal intervención, la cual se inscribirá en el contexto de terrorismo internacional en que se ha movido la política de EEU respecto de Nicaragua.

Los cancilleres de Contadora desarrollaron una importante actividad, fruto de la cual fue lograr que Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Jamaica, Perú, República Dominicana y Uruguay patrocinaran una resolución sobre Contadora de notable trascendencia, al menos simbólica. La resolución mencionaba la obligación de resolver las controversias en AL. "exclusivamente por la vía pacífica"; apoyaba no a Contadora en general sino expresamente al acta revisada del 7 de septiembre de 1984 -la que Nicaragua se había declarado presta a firmar- y exhortaba a todos los Estados, en particular aquellos con vínculos e intereses en la región, a que favorezcan la suscripción del Acta, respetando los compromisos que podrían ser adoptados y adhiriéndose al Protocolo Adicional del Acta. El día 16 se aprobó su consenso esta resolución en la Asamblea, viéndose los EEUU, El Salvador, Honduras y Costa Rica en la embarazosa posición de tener que expresar "reservas" frente al párrafo recién citado.

A juicio del canciller venezolano, Morales Paúl, en Brasilia Contadora realizó "algún progreso". Es evidente que ni esta resolución ni el proceso de Contador pueden imponer la paz sino existe voluntad política en los gobiernos interesados de conseguir la paz. Pero no es poco significativo que en la OEA, foro tradicionalmente anuente a las políticas de los EEUU estas políticas hayan sido derrotadas tres veces en los últimos 5 años: el 17 de junio de 1979, al no conseguir los necesarios dos tercios una propuesta de los EEUU de enviar a Nicaragua una fuerza interamericana de paz para evitar el triunfo de la insurrección popular; en abril de 1983, el conseguir delegar la cuestión de la negociación en el conflicto centroamericano al recién formado grupo de Contadora, y en esta ocasión al apoyarse unánimemente al esfuerzo de negociación de Contadora sin darse un apoyo similar a las cuestiones levantadas en la reunión de Tegucigalpa del 20 de octubre recién pasado. Que esta última resolución haya pasado unánimemente es tanto más relevante cuanto que el influjo de la Administración Reagan en los foros internacionales se había acrecentado con la perspectiva casi segura de su reelección durante el mes de octubre.

Mientras tanto, Nicaragua ha insistido en la continuación de las platicas bilaterales con los EEUU en Manzanillo. Intentó sin éxito pasar -en la ronda del 19 y 20 de noviembre, la 8a- del nivel de "conversaciones" al de "negociaciones". Para mediados de diciembre se prevé la celebración de la 9a ronda de Manzanillo. NO hay evidencias de que el carácter de estas conversaciones varíe en el futuro inmediato. No se registró ninguna reacción oficial al ofrecimiento del Presidente electo de Nicaragua, Daniel Ortega, de reunirse con el Presidente Reagan en cualquier momento.

Frente a las dos grandes alternativas del gobierno norteamericano la intervención directa o el mantenimiento tenaz de una guerra de baja intensidad, la coyuntura de mes siguiente a las elecciones nicaragüenses y norteamericanas, se presenta con los rasgos de un reacomodo activo de fuerzas. En el nivel militar, a los ruidos de guerra y la planeación intensificada de maniobras militares en la región centroamericana, ambas táctica clara de los EEUU. han respondido el estado de alerta en Nicaragua y los preparativos para combinar la defensa en las montañas con la importante defensa de Managua. En el nivel económico, el establecimiento de claras prioridades (defensa, autobastecimiento, salud) en una economía de resistencia se han unido al movimiento internacional, consolidado por las elecciones, para transformar la solidaridad oral con Nicaragua en garantía de obtener los energéticos y los insumos de salud así como de mantener una base sólida para el desarrollo a largo plazo. En el nivel político, las fuerzas que participaron en las elecciones e han orientado cada vez más hacia una preparación para desempeñar un papel influyente en la Asamblea Nacional Constituyente.

El Diálogo Nacional ha sido suspendido indefinidamente, víctima de la falta de interés o de la divergencia momentáneamente inconciliable de las fuerzas que no participaron electoralmente. Finalmente se ha consolidado una mejoría de la situación de Nicaragua en la consideración internacional tanto de los gobiernos como de los pueblos. Pero el impasse de Contadora y la necesidad del gobierno de Reagan de preparar una votación favorable del Congreso para su ayuda a la contrarrevolución, son nubes densas que amenazan la paz en Centroamérica.


Al cierre de este análisis llegaba ya una de estas nuevas "acusaciones", no por esperadas menos sorprendentes: el Departamento de Estado declaró que Nicaragua estaba recibiendo desde hacía meses armas bacteriológicas, según se había demostrado en un desfile militar en Managua en septiembre. Las armas bacteriológicas serían una prueba más del influjo soviético y cubano en el país. En los primeros 4 años de Administración Reagan se han entrenado para acciones militares en Centroamérica: la 28 unidades de Infantes de Marina, el 18 Cuerpo Aerotransportado y el 4o. Grupo de Operaciones Sicológicas de Fort Bragg, el Comando Aéreo Táctico de Langley (Virginia), el Comando de Puente Aéreo de Scott ( Illinois), el Grupo Naval de Operaciones Especiales de Norfolk, el 10o. Grupo de las Fuerzas Especiales de Fort Devens (Massachussetts) y un grupo naval compuesto por 1 portaviones con 85 aviones, 350 barcos y 30 mil efectivos. Según uno de los últimos análisis sobre el conflicto Estados Unidos- Nicaragua, en esta acción sobre Managua deberían participar 16 mil efectivos de la 82 División Aerotransportada.

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