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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 40 | Octubre 1984
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Nicaragua

Brillante ofensiva diplomática, constante defensa militar

Notables victorias político-diplomáticas obtuvo la revolución nicaragüense este mes. La más importante, la aceptación sin modificaciones del Acta revisada de Contadora. Esto ha significado un inesperado trastorno para la estrategia diplomática de Estados Unidos en el área.

Equipo Envío

Estas significativas victorias se producen al entrar el país en el último mes de campaña electoral y en las vísperas de desatarse una esperada ofensiva militar contrarrevolucionaria destinada fundamentalmente a impedir o a obstaculizar al máximo tanto las elecciones como la cosecha de café.

Para mejor valorar el peso que en la balanza de esta crítica coyuntura pueden tener estas victorias diplomáticas las situaremos en relación con las continuas ofensivas con que en lo militar y en lo económico Nicaragua enfrenta la guerra de agresión.

Una gran victoria: la firma del Acta revisada de Contadora

En el número anterior de "Envío" señalábamos con detalle y claridad cuáles eran las dificultades que Nicaragua tenía frente a los procedimientos y contenidos de la propuesta de Contadora, especialmente antes de que se celebrara la decisiva reunión de Cancilleres centroamericanos y de Contadora en Panamá, programada para el 7 de septiembre.

En aquellos momentos el panorama era realmente crítico para la gestión de paz. Al presidente Monge, de Costa Rica, se le atribuían declaraciones sombrías: "Contadora está agotada... Se estrecha peligrosamente su espacio". Y en base a esto, algunos reclamaban ya que la solución debía encontrarse en el marco de la OEA.

La reunión del 7 de septiembre -destinada a que todos los países centroamericanos expusieran sus últimos aportes de Anteproyecto de Acta de Paz elaborado por Contadora, después de consultas muy prolongadas, tuvo un mal comienzo. Los cancilleres de Nicaragua y Guatemala tuvieron que esperar hasta 9 horas a los de Honduras, Costa Rica y El Salvador, que permanecían reunidos en San José unificando sus posiciones. La reunión resultó finalmente muy breve. A su término, el Canciller Ortega, de Panamá, anunció que el grupo contadora participaría activamente en la 39 Asamblea General de la ONU, pues se requería que todos los países con sede en Naciones Unidas "impulsaran" el proceso de pacificación centroamericano.

Con esa misma fecha del 7 de septiembre los Cancilleres de Contadora dirigían una carta a los Jefes de Estado centroamericanos insistiendo en la necesidad de "dar contenido jurídico a los compromisos del Acta de Paz" y pidiendo, en alusión a Estados Unidos, "que se manifiesten de manera inequívoca en favor de la sustitución de la fuerza por la negociación política". El Acta revisada de Contadora -"revisarla" era el objetivo de la reunión- lleva también la fecha del 7 de septiembre. Fue remitida a los Jefes de Estado como una versión final y no como un proyecto o borrador sujeto a nuevas enmiendas.

Había ya en estos primeros indicios obtenidos al término de la decisiva reunión de Panamá, algunas pistas para entender lo que había ocurrido y también para comprender la reacción de Nicaragua que tendría lugar después.

El problema clave que ha abordado Contadora durante 20 meses es la confrontación Estados Unidos-Nicaragua. El objetivo básico de su gestión ha sido impedir que esta confrontación desencadene una guerra, que sería regional. Para lograrlo, Contadora ha conseguido una autonomía de gestión frente a los Estados Unidos, evitando abordar de frente temas tan delicados para la óptica norteamericana como la discusión de su hegemonía en la zona como problema de seguridad nacional o la necesidad de transformaciones revolucionarias de las estructuras en el área. Por tanto, en su última encrucijada Contadora necesitaba, para lograr algún éxito: 1) revisar el Acta de Paz teniendo en cuenta algunas de las inquietudes manifestadas por Nicaragua, 2) comprometer a Estados Unidos de alguna manera en su gestión y 3) evitar que el tema fuera la OEA, en donde el nivel de autonomía de los países latinoamericanos frente a Estados Unidos es mínimo.

Y esto ha sido lo que refleja el Acta revisada de Contadora:

- El punto de vista nicaragüense se tuvo en cuenta en las revisiones hechas en los acuerdos referentes a los procesos de democratización interna, eliminándose la exigencia de los diálogos de "reconciliación nacional" con las fuerzas insurgentes de los distintos países. Con esto el actual proceso electoral nicaragüense se legitimó y se fortaleció.

- El Protocolo adicional al Acta, que en el Anteproyecto estaba destinado a ser firmado únicamente por los países directamente involucrados en el conflicto centroamericano -URSS, Estados Unidos y Cuba- ha quedado ahora abierto a todos los países del mundo. Con esto el valladar anti-intervencionista se ha ampliado notablemente.

- El Acta revisada ha pasado al foro de la ONU, de la mano de los Cancilleres de Contadora y del propio Secretario General, Pérez de Cuéllar, como documento oficial de la 39 Asamblea, destinado a ser conocido y ratificado en este foro universal por todos los países. Con esto se ha evitado definitivamente la peligrosa curva que llevaba el tema centroamericano a la OEA.

El 21 de septiembre, ante todo el Gabinete y el cuerpo Diplomático acreditado en Nicaragua, el Comandante Daniel Ortega y el Canciller P. D'Escoto anunciaban al pueblo nicaragüense y al mundo la decisión de Nicaragua de "aceptar en su totalidad y suscribir de inmediato, sin modificar alguna", el Acta revisada de Contadora del 7 de septiembre.

En la carta en la que el Comandante Ortega anunciaba a los presidentes de Contadora su decisión, Nicaragua recuerda la situación de guerra por la que atraviesa y por eso indica que, al firmar,

- considera "indispensable" que Estados Unidos "suscriba y ratifique el protocolo adicional del Acta y en consecuencia, haga cesar de inmediato las agresiones contra Nicaragua".

- considera "imprescindible la no introducción de enmiendas o modificaciones que de presentarse darían lugar a interminables discusiones, que sólo servirán para entorpecer la consecución de la paz".

Nicaragua fue el primer país centroamericano que se pronunció sobre el texto final y lo aceptó plenamente. La reacción entre los mandatarios de Contadora, En América Latina y en Europa fue muy favorable. La aceptación de Nicaragua expresaba la voluntad de paz de un país continuamente acusado por Estados Unidos de "guerrerismo expansionista". El gobierno norteamericano se vió amargamente sorprendido por esta decisión. En los días previos, su aparato de propaganda estaba orientado a presentar a Nicaragua como el país "intransigente" que obstaculizaba la paz en el área y boicoteaba a Contadora. Incluso se especulaba con que el Comandante Ortega iba a explicar en su discurso en la ONU por qué Nicaragua no podía firmar el Acta. De un día para otro cambió todo el escenario. Esto explica por qué en su "pacifista" discurso ante la ONU, Reagan no hizo ni mención de Contadora y siguió acusando a Nicaragua de ser la culpable de la crisis centroamericana.

Hasta el momento, la principal reacción norteamericana -aparte de algunas declaraciones sobre "necesarias modificaciones" que habría que hacer al Acta- ha sido presionar a los cancilleres de los países de Centroamérica para que se nieguen a firmar y propongan nuevas enmiendas, iniciando así una táctica dilatoria que permita a Estados Unidos reacomodar una estrategia ya inservible. Dirigiendo la actitud de los países centroamericanos, Estados Unidos estancaría el Acta y se evitaría el bochorno de hacer pública formalmente su negativa a adherirse al Protocolo.

El 2 de octubre, al término de su intervención ante la Asamblea General de la ONU, el Comandante Daniel Ortega, respondiendo a un periodista de la AP, señaló que el Acta "obliga a concesiones de todas las partes, y no se crea que fue fácil para Nicaragua tomar la decisión".

¿Por qué no fue fácil? Hay que tener en cuenta que si las difíciles aristas que para Nicaragua había en la formulación de los acuerdos sobre democratización interna fueron limados en el Acta revisada, los acuerdos relacionados con el control de armamentos y demás aspectos militares apenas fueron modificados. Para Nicaragua, que desde hace más de 3 años mantiene una guerra defensiva frente a grupos cada día mas poderosos cuantos acuerdos eran extremadamente delicados, al estar en juego la defensa del país. Sin embargo, el gobierno revolucionario, sin renunciar a esa defensa, "corrió el riesgo" de aceptar el Acta en su totalidad, convencido de que al hacerlo así se vería más clara su voluntad de paz y esa voluntad quedaría fortalecida por la de decenas de países que con toda seguridad se adherirían al protocolo adicional. Convencido, sobre todo, de que la firma del protocolo por Estados Unidos lo comprometería a cesar de inmediato la guerra de agresión y de que, de no firmarlo, se evidenciaría definitivamente que es la administración norteamericana el principal obstáculo para la paz y no Nicaragua.

Nadie mejor que el Canciller nicaragüense ha descrito en esta ocasión la actitud norteamericana encaminada a distorsionar la posición nicaragüense, tanto en su política exterior como en su política interna respecto de las elecciones:

"Sucede que con la propuesta de Contadora pasa algo muy similar a lo que pasa con respecto a las elecciones en Nicaragua. La administración Reagan ha tratado de justificar su ilegal y criminal agresión contra nuestro pueblo porque en Nicaragua no se habían celebrado elecciones. Ahora que nos encontramos en pleno proceso electoral y a punto de celebrar las elecciones, hacen todo lo posible, a través de sus títeres, para lograr la postergación de la fecha de nuestras elecciones.

Asimismo, en los últimos meses han venido diciendo que la única manera de resolver la crisis centroamericana (así llaman ellos a la guerra que libran contra Nicaragua por medio de sus mercenarios) sería que Nicaragua coopere con Contadora, y han manifestado que ese es precisamente el objetivo que persiguen en las conversaciones bilaterales que se realizan en Manzanillo. Pero ahora que ha llegado la hora de la verdad y que Contadora presenta su propuesta formal y oficial después de un amplio proceso de consultas y Nicaragua la acepta sin reservas, los Estados Unidos insisten en que la propuesta de Contadora es deficiente y que a Nicaragua habría que castigarla por estar apoyando a Contadora.

¿Cómo entender los caprichos imperiales, sino admitiendo que ni negociaciones honorables basadas en las normas del derecho internacional ni democracia es lo que interesa o ha interesado jamás a Reagan y que lo único que les interesa es negar al heroico pueblo de Nicaragua el derecho a decidir su propio destino como corresponde a todo país independiente y soberano?"

(P. Miguel D'Escoto. Entrevista a "Barricada". Managua, 28 de septiembre).

Aun cuando por estos "caprichos imperiales" Contadora quedara estancada en esta la más decisiva fase de su proceso -estancamiento que previsiblemente provocarán las enmiendas propuestas por los países centroamericanos-, la firma de Nicaragua es en sí misma una victoria política y diplomática que le ha ganado importantes espacios en esta difícil coyuntura pre-electoral y eventualmente pre-intervención.

Otras importantes batallas diplomáticas

La comparecencia del Comandante Ortega en la ONU (2 de octubre), haciendo énfasis en la urgencia de que Estados Unidos firme el protocolo de Contadora y describiendo la disposición del pueblo nicaragüense a luchar por la soberanía y la paz hasta la inmolación -si ésta se le impone- dieron su justo dramatismo al delicadísimo momento que vive Nicaragua. El mensaje del Coordinador de la Junta de Gobierno y sus declaraciones en otros puntos de Estados Unidos -Los Angeles, New York, Boston- han tenido eco entre los sectores más conscientes de la opinión pública norteamericana, que luchan ya por frenar los proyectos interventores.

En la ONU, la causa de Nicaragua recibió un renovado apoyo del grupo de países que forman el Movimiento de los No-Alineados. El 18 de septiembre el Buró de Coordinación de los No-Al creó el llamado "Grupo de Amigos del Presidente", encargados de dar continuo seguimiento a la situación centroamericana para actuar inmediatamente si se produce cualquier eventualidad grave. Componen el grupo Yugoslavia, Indonesia, India, Irak, Egipto, Argelia, Etiopía, Senegal, Tanzania, Cuba, Guyana, Argentina y la misma Nicaragua. Hay que señalar que en el último año y medio el Buró se ha pronunciado ya 4 veces -la última, en ocasión de esta 39 asamblea de la ONU- denunciando las agresiones de Estados Unidos contra Nicaragua.

De camino hacia la reunión del Buró de la Internacional Socialista, que por primera vez en su historia se reunía en América Latina -en Río de Janeiro-, el Comandante Bayardo Arce, representante del FSLN, partido con categoría de observador en todas las reuniones de la IS, visitó a los presidentes de Colombia y Venezuela con el objetivo básico de ratificar ante estos dos presidentes de Colombia y Venezuela con el objetivo básico de ratificar ante estos dos presidentes de Contadora la decisión de Nicaragua de firmar el Acta de Paz, y a la vez, de explicar el sentido de mantener para el 4 de noviembre la fecha de las elecciones generales.

En Río, los 200 delegados de 77 partidos políticos (35 son latinoamericanos) ratificaron su solidaridad con Nicaragua, dando un explícito apoyo a Contadora y haciendo un llamado a los países centroamericanos para que firmen el Acta de Paz y a Estados Unidos para que suscriba su Protocolo. El posterior viaje latinoamericano del presidente de la IS, Willy Brandt, que incluye el 12 de octubre a Nicaragua -etapa de la que no desistirá "aun si la invasión estadounidense ya tiene fijada la fecha" y ésta coincidiera con su visita es la expresión definitiva de este renovado apoyo de la socialdemocracia.

Del 28 al 30 de septiembre se celebró en San José (Costa Rica) una reunión extraordinaria de los cancilleres de la Comunidad Económica Europea con los de España y Portugal y los cancilleres de Centroamérica y contadora. Aunque se trataba fundamentalmente de estudiar proyectos de cooperación económica, el carácter político de la reunión era evidente. Las expectativas de Nicaragua no eran muy buenas, pues e temía que cualquier acuerdo económico quedara condicionado a determinadas exigencias políticas, de tal manera que Nicaragua resultara señalada y aislada. De hecho, ésa era la propuesta inglesa (expreso apoyo a la democracia cristiana salvadoreña y rechazo del sandinismo) y también ése era el "consejo" que el Secretario de Estado norteamericano, George Shultz daba en carta dirigida a Giulio Andreotti, Presidente de la reunión, y a otros cancilleres presentes. A pesar de todos estos preludios, la reunión resultó otra victoria para Nicaragua, que quedo incluida en el paquete de ayuda económica que la CEE destinará a Centroamérica -ayuda modesta, por cierto: $500 millones en 10 años para los 5 países, cuando la propuesta de la CEPAL sugería $1,200 millones-. Y victoria, sobre todo, porque la CEE expresó su apoyo a contadora, convirtiéndose la plataforma de la Comunidad en un nuevo pilar de apoyo para esta ofensiva sobre el Acta final de Paz. Francia, España, Portugal, Grecia e Irlanda manifestaron en la reunión su disposición de firmar el protocolo del Acta revisada.

La CEE en San José desafió a la Doctrina Monroe, tan asimilada en su guerra ideológica por la Doctrina Reagan. Europa se hizo presente en el "traspatio" de la hegemonía norteamericana y no precisamente para avalar esa hegemonía sino para distanciarse de ella. Como lo expresó el Canciller Francés, Claude Cheysson, al conocerse la intromisión de la carta de Shultz: "¿Qué tiene que ver Reagan en esto? Hasta donde yo entiendo él no es miembro de la CEE ni del grupo de Contadora ni del grupo centroamericano".

Ya al término del período que analizamos, el 5 de octubre, la Corte Internacional de Justicia de La Haya decidió por 9 votos contra 6 no celebrar audiencia sobre la petición formulada por el gobierno del presidente Duarte para intervenir en los procedimientos relativos a la demanda interpuesta por Nicaragua contra el gobierno de Estados Unidos por su ayuda a la contrarrevolución, a raíz del minado de los puertos nicaragüenses. Igualmente, la Corte decidió por 14 votos contra 1 (el de un juez norteamericano) que esa solicitud de intervención era inadmisible. Frente a votaciones tan elocuentes hay mayor probabilidad de que el fallo final de la Corte, que en su Ordenanza del pasado 10 de mayo demandó al gobierno norteamericano que cesara en su apoyo a los contrarrevolucionarios, sea un definitivo éxito para Nicaragua y un duro revés para Estados Unidos. Era de todos conocido que ante esta ordenanza, el gobierno de Reagan urgió a Duarte a plantear interferencias en La Haya con el objetivo de dilatar los procedimientos e impedir una resolución condenatoria dentro de la campaña electoral norteamericana.

Finalmente, hay que señalar que dentro de esta amplia y exitosa ofensiva diplomática, el gobierno revolucionario envió al Vaticano una delegación de alto nivel que del 6 al 12 de septiembre sostuvo importantes conversaciones con el Cardenal Casaroli y con su Adjunto, Mons. Silvestrini, a los que se expresaron las posiciones del Estado revolucionario frente a la Iglesia, basadas en el deseo de establecer un diálogo constructivo con la jerarquía católica. El gobierno de Nicaragua y la Santa Sede emitieron un comunicado conjunto que indica lo que ese consiguió en estas pláticas, señalando también implícitamente las dificultades que en ella se manifestaron. "Las coversaciones han ofrecido a ambas partes la oportunidad de examinar profundamente los diferentes problemas con la finalidad de ver si es posible encontrar criterios y procedimientos idóneos para volver la situación menos grave y preocupante", dice el párrafo principal del comunicado final.

El balance global de todas estas gestiones es extraordinariamente positivo para el gobierno de Nicaragua, para el proceso electoral con que se espera legitimarlo y para Contadora, el foro desde el que hoy parece más viable detener la agresión norteamericana, su campaña desinformativa sobre la revolución e incluso una eventual intervención militar. Esto no quiere decir que las muchas batallas ganadas signifiquen el triunfo en la guerra. Muchos factores pueden hacer fracasar las expectativas y esperanzas.

La contraofensiva militar

En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, el Cdte. Daniel Ortega señaló: "La ofensiva militar está lista a desarrollarse a partir del 15 de octubre del presente año y ya están concentradas las fuerzas mercenarias de la CIA y el Pentágono en territorios fronterizos con Nicaragua, desde Honduras y Costa Rica. También están listas las fuerzas norteamericanas para el eventual bombardeo, desembarco e incursión directa sobre Nicaragua. Está preparados los gobiernos centroamericanos que llevarán la formalidad de solicitar la "ayuda" de los Estados Unidos, para extirpar la "amenaza sandinista" del área. Y también está listo el Paul Scoon, es decir, el títere que supondría ser el futuro Presidente de los Estados Unidos en Nicaragua. Tienen a los actores en sus respectivos sitios, con sus papeles memorizados. Ya están hechos también los cálculos de las bajas norteamericanas al realizarse la intervención. Se trata de repetir la obra vergonzosa de Granada, ahora contra Nicaragua'.

Sin duda, fueron estas palabras las que causaron mayor impacto a la prensa internacional. Ortega no alerta -como algunos informadores quisieron hacer creer- sobre la "fecha exacta" de la invasión sino sobre el inicio del período más crítico que va a enfrentar la revolución desde el punto de vista militar, teniendo en cuenta que es intención básica de la administración norteamericana impedir la celebración de las elecciones, pues a estas alturas entiende que, con toda probabilidad, contribuirán a legitimar al gobierno del FSLN, haciendo más difícil cualquier fórmula interventora. Por otra parte, ya desde hace meses se esperaba una gran ofensiva militar contrarrevolucionaria en la segunda quincena de octubre. Hay que recordar también que los dirigentes revolucionarios han declarado repetidas veces que sólo una intervención directa norteamericana o una invasión masiva de la contrarrevolución impedirán la celebración de las elecciones en la fecha prevista.

En su carta a los presidentes de Contadora, del 21 de septiembre, en la que anunciaba la firma por Nicaragua del Acta de Paz, el Comandante Ortega indicaba que en el interior de Nicaragua operaban 6 mil contrarrevolucionarios. según informe del Ministerio de Defensa de mitad de septiembre, otros 9 mil contrarrevolucionarios se concentran en Honduras. Su tendencia en este último mes es a una mejor reorganización y a una mayor infiltración. Uno de los objetivos es la toma de ciudades como Ocotal -ya hubo un intento fracasado el 1 de junio-, Somoto y Jinotega, ciudad alrededor de la cual se han producido últimamente varias emboscadas con sensible saldo de muertos y heridos.

¿Cómo se abastecen estos contrarrevolucionarios, organizados en unidades militares llamadas Comandos Regionales e internados en lo profundo el territorio nicaragüense? Además de la base social que han conseguido (Ver "Envío" núm. 36 de junio/84, tercer artículo, pág. 6c), resulta para ellos básico el abastecimiento -en alimentos y pertrechos militares- que les proporcionan aviones y helicópteros provenientes de bases hondureñas. (Entre el 17 y el 30 de septiembre se detectaron 26 violaciones del espacio aéreo nicaragüense, 21 eran aviones que venían de Honduras y 5 de Costa Rica).

La defensa aérea de Nicaragua tiene grandes limitaciones. Está concentrada alrededor de objetivos estratégicos militar y económicamente, pero no cubre las muchísimas rutas de abastecimiento que pueden seguir los aviones contrarrevolucionarios. Han sido verdaderas hazañas de leyenda -al estilo de las de Sandino disparando a los aviones yankis con cañones de lata y cuero- las "bajadas' de un par de aviones abastecedores (octubre/83 y agosto/84) y la más reciente del helicóptero UH-500-D en Santa Clara, en el que viajaban norteamericanos, cuyos cadáveres fueron repatriados a Estados Unidos este mes.

Es en este contexto de una imperiosa necesidad de defensa aérea en donde hay que situar el tema de los aviones MIG, capaces, por su técnica, de detección precisa por radar del avión enemigo, de alta velocidad y finalmente, de intercepción eficaz de cualquier avión en vuelo.

Un primer anuncio de la posibilidad de comprar aviones MIG -o cualquier otro de parecida eficacia- lo había hecho el gobierno revolucionario el 10 de junio. Este mes, el Comandante Humberto Ortega Ministro de Defensa -en México- y después el Comandante Daniel Ortega, hablaron abiertamente de que Nicaragua necesita, debe conseguir y está tratando de obtener aviones para defender su espacio aéreo.

La reacción del gobierno norteamericano fue muy fuerte y el tema de los MIG ha sido constante en la propaganda antisandinista en los Estados Unidos. Este derroche de publicidad puede interpretarse como un intento de acentuar en la opinión pública norteamericana la sensación de que Nicaragua asume actitudes de provocación que podrían culminar en un "amanecer rojo" como el que pinta la propaganda cinematográfica. Algunos ven en los MIG un paralelo con lo que llegaron a ser los misiles en cuba, salvadas las distancias de la diferente coyuntura histórica. Por otra parte, el gobierno norteamericano no previno al gobierno de Mitterrand sobre las consecuencias que para la mutua amistad podría tener una eventual entrega de aviones defensivos del tipo MIRAGE a Nicaragua. Igual opinión reflejaba la emisora contrarrevolucionaria "15 de septiembre" cuando sin nombrarla, aludía a Francia, advirtiéndole de la necesidad de "no jalarle las barbas al tigre".

A pesar del costo político que a nivel internacional y a nivel interno pueda tener el hablar de la necesidad de los MIG y el conseguirlos -los partidos de oposición piden tractores y juguetes en vez de aviones defensivos-, el gobierno revolucionario no puede descuidar este asunto, vital en una ofensiva eficaz contra las fuerzas de la contrarrevolución. La guerra está siendo demasiado costosa en vidas y en recursos materiales. Los últimos datos globales ofrecidos oficialmente son éstos:

En el mes de agosto:

122 combates
1434 contrarrevolucionarios muertos
17 muertos y 76 herido en el ejército sandinista
(Daniel Ortega, discurso en Estelí, 8 de septiembre)

En la primera quincena de septiembre:

31 combates
90 contrarrevolucionarios muertos
40 muertos en el ejército sandinista
17 emboscadas a civiles
16 civiles asesinados y 60 secuestrados
(Capitán Rosa Pasos. Informe del Ministerio de Defensa, 18 de septiembre)

En la segunda quincena de septiembre:

49 combates
53 contrarrevolucionarios muertos y 11 heridos
18 muertos y 54 heridos en el ejército sandinista
12 emboscadas a civiles
10 civiles asesinados, 30 secuestrados y 11 heridos
(Teniente Luis Angel Martínez. Informe del Ministerio de Defensa 4 de octubre)

Entre las acciones militares de la contrarrevolución se han incrementado en este mes las emboscadas en carreteras a vehículos civiles o estatales, los secuestros de civiles y el ataque y destrucción de las fuentes de abastecimiento de alimentos. Detallamos algunas de las más significativas de esta acciones en este mes:

El 5 de septiembre, a 5 kilómetros de Tasbapouni (Zelaya Sur) fueron secuestrados el candidato a la Asamblea Nacional por el FSLN, profesor Ray Hooker, Patricia Delgado, delegada zonal del FSLN, y Santiago Mayorga, del Ministerio del Interior, que viajaban en una panga (lancha ligera). Con esta acción se ha querido involucrar al gobierno de Costa Rica -en donde se afirma están Hooker y sus compañeros- e influir en la opinión pública nacional e internacional para que presione al FSLN a entrar en negociaciones con Edén Pastora-. En toda esta situación, está de fondo la continua presión que se trata de ejercer desde dentro y desde fuera sobre Monge para quebrar la frágil neutralidad proclamada por su gobierno y la presión que también se viene ejerciendo desde hace meses sobre el FSLN para que se vea forzado a algún tipo de arreglo con la contrarrevolución.

El 23 de septiembre, explosivos C-4 de alto poder colocados por un comando contrarrevolucionario destruyeron 6 silos de almacenamiento de productos básicos en Palacagüina (Nueva Segovia). En la acción se perdieron 16 mil quintales de granos básicos. La destrucción de la infraestructura hace que los daños asciendan a más de 1 millón de dólares. 25 mil habitantes de los municipios de Quilalí y de Telpaneca sufren ya las consecuencias en desabastecimientos de arroz, frijoles y maíz. Si se tiene en cuenta que a causa de la agresión militar no llega actualmente a los silos de almacenamiento de tres regiones ni la mitad del frijol y el maíz necesario y previsto -aun cuando este sí ha sido cosechado-, se puede calcular lo que significa el que los silos a donde sí ha podido llegar la cosecha para ser almacenada sean destruidos por actos de terrorismo como éste.

Ese mismo día 23, una banda contrarrevolucionaria emboscó a un camión que transportaba familiares de muchachos que están prestado su servicio militar en la escuela de Pantasma (Jinotega), a los que iban a visitar. Como resultado, murieron 4 madres y un familiar varón de los muchachos y 3 miembros del ejército nicaragüense y quedaron heridos otros 19 civiles (11 mujeres). Este acto criminal conmocionó al país entero. su objetivo es evidente: se dirige a exacerbar el sentimiento de algunos sectores, a los que cuesta entender y aceptar la ley de servicio militar. Para lograrlo, no se toca ya sólo a los combatientes ni se ametralla una escuela militar -como sucedió en Santa Clara, acción en la que participaron los mercenarios norteamericanos-, sino también se asesina a las madres de los muchachos, para las que las visitas a sus hijos estaban constituyendo un elemento muy importante para que alcanzaran una mejor comprensión de esta necesaria medida de defensa y hallaran consuelo a sus naturales incertidumbres.

Si la negativa de los gobiernos centroamericanos a firmar el Acta revisada de Contadora se produce, si se concretan las maniobras dilatorias de Estados Unidos sobre Contadora, es evidente que el espacio militar para la esperada ofensiva contrarrevolucionaria se vería sensiblemente ampliado. La inminencia de las elecciones, por otra parte, urge a los contrarrevolucionarios -con una inexorable "cuenta atrás"- a dar golpes más contundentes y con más repercusión desestabilizadora.

La llamada de alerta del Comandante Ortega en la ONU no es pues un "alarmismo irresponsable". Más bien, es una responsable advertencia y una convocatoria a la responsabilidad de las naciones frente a reales y peligrosas evidencias.

La intensa actividad de tropas norteamericanas en el Comando Sur (Panamá), la concentración de fuerzas contrarrevolucionarias en Honduras, los traslados de elementos somocistas del FDN a zonas de Costa Rica (Guanacaste) tras la clara desarticulación del grueso de las fuerzas de ARDE, la continua violación del espacio aéreo y marítimo de Nicaragua y la persistente agresividad de la administración norteamericana en sus declaraciones, son parte de estas evidencias, son los preparativos del "escenario", como dijo Daniel.

Muchos opinarán que Nicaragua viene anunciando desde hace años "intervenciones', "invasiones", que nunca llegan. Lo que resulta más difícil de precisar es hasta qué punto estos anuncios previos, estas "alharacas" contribuyen a movilizar fuerzas internacionales que desarticulan reales planes de intervención. Desde la desproporción de fuerzas con que Nicaragua enfrenta la agresividad norteamericana, la denuncia internacional se constituye en un elemento clave. El gobierno sandinista lo aprendió de Sandino, quien decía, tras la batalla de Ocotal (1927), en donde los norteamericanos usaron por primera vez en la historia aviones de guerra para bombardear a la población civil: "Aprendimos el inmenso valor de la publicidad en cuanto a la opinión mundial y nos convencimos de que nuestro principal objetivo debería ser el de prolongar la lucha de protesta por el mayor tiempo posible". Estas denuncias son un arma que no puede nunca dejar de usar David cuando lucha contra Goliat.

La economía de defensa

La desproporción de fuerzas que caracteriza esta guerra se expresa en la crisis económica que vive el país. La economía de Nicaragua es una economía de defensa y ya es mayo de 1984 lo expresó así el Comandante Daniel Ortega al hacer su informe al Consejo de Estado. Cada día se experimenta esta realidad con más fuerza. El aumento de la agresión y la escasez de divisas tienden a hacer más crítica la situación. En el contexto de la campaña electoral todo esto se convierte lógicamente, en un problema político.

Cuando los seguidores de Arturo Cruz corean que con él de presidente "tendremos pasta de dientes" expresan el contenido populista que los partidos opositores están dando a su campaña, al abordar en sus mitines los graves problemas económicos, sin ningún análisis serio. Para poder surtir a la población nicaragüense de pasta de dientes se necesitaría, sólo en el último trimestre del año un millón de dólares líquidos, del que no se dispone, si en buena lógica se continúan priorizando los alimentos básicos.

La falta de liquidez de divisas es el problema número uno en este momento. Con una exportación global de 400 millones de dólares y una importación de lo indispensable por valor de 800 millones de dólares, Nicaragua siempre está en deuda. Y los préstamos que consigue, con la actual política de diversificación de relaciones con todos los países del mundo, no son suficientes para equilibrar ese desnivel ni tampoco proporcionan las divisas que son necesarias en mano, al cash, para poder comprar una variada gama de objetos básicos que no existen en el país: bujías eléctricas, medicinas caseras, baterías... La situación actual revela el enorme daño que hizo a Nicaragua una estructura de industrialización pensada únicamente para determinadas exportaciones, sin preocuparse nunca de responder a las mínimas necesidades de la población. Y esa estructura surgió del sometimiento de la Nicaragua somocista a un Mercomún diseñado en 1959 por el gobierno de Eisenhower en contra de los proyectos de la CEPAL.

Teniendo en cuenta que el 25% del presupuesto nacional se dedica a la defensa -incluyendo en esta cantidades o sólo armamento, sino ropa, gasolina, vehículos, alimento, medicinas- y contando con que esta cifra oficial es probablemente más alta dado el continuo incremento de la guerra y siendo una realidad la consigna "Todo para los frentes de guerra, todo para los combatientes", se pude entender que la guerra ha significado reales medidas de austeridad y un sensible deterioro en el nivel de vida de la población, especialmente visible en Managua, alejada de los frentes de guerra, donde se concentra más de la cuarta parte de la población del país, tradicionalmente acostumbrada a mayores comodidades y oportunidades de consumo.

En Managua cuesta mucho todavía relacionar la carencia de carne o los notables retrasos en los autobuses urbanos con la guerra que desgaste el país. En las zonas del Pacifico la guerra es todavía algo lejano y se vive una cierta "esquizofrenia" colectiva, pues se llora a los hijos caídos y se condena al imperialismo que los mata pero no se saca con igual facilidad la consecuencia de que la escasez de pasta dental o e cemento para las sepulturas o las deficiencias hospitalarias también tiene que ver con las presiones del gobierno norteamericano sobre el proyecto revolucionario. Naturalmente esas presiones y agresiones tiene aún mayores efectos cuando se combinan con la ineficiencia, el desorden y el burocratismo que se arrastran del "viejo" sistema y que muchas veces no pueden ser corregidos estando el país absorto en las prioridades militares.

Es en este contexto en el que puede valorarse mejor el significado de los conatos de huelga que se produjeron este mes en varias empresas del país.

Los brotes de huelga: una señal

El 6 de agosto se restituyó a los trabajadores nicaragüenses el derecho de huelga suspendido en 1981 a raíz de la ley de emergencia económica. Esto produjo algunas huelgas parciales o conatos de huelga. "La Prensa" en Managua y otros medios informativos internacionales intentaron presentar estas situaciones como si se tratara de un movimiento masivo o como si en estos paros se expresara un rechazo global de la política económica y salarial del gobierno revolucionario.

Durante este mes no hubo propiamente ninguna huelga. Desde el 25 de agosto había cesado el conflicto que mantuvo cerrada la cervecería "Victoria" por dos semanas. La huelga de los trabajadores de "Metasa" (industria metalmecánica") del 3 de septiembre fue declarada ilegal por el Ministerio del trabajo y el día 5 se llegaba ya a un acuerdo inicial. en "Dismotor" hubo un paro de medio día el 3 de septiembre.

En el mes que abarca el presente análisis lo que hubo fundamentalmente fueron negociaciones y acuerdos para resolver conflictos que estaban plantados previamente, a la vez que nuevos planteamientos de demandas laborales. Hechos de este tipo se produjeron en los Talleres de Servicio "Julio Martínez", en "Tracsa" (mantenimiento y venta de repuestos agrícolas), en el Sindicato de Motoristas del Transporte Urbano de la Empresa Nacional de Buses, en el Sindicato de Panificadores, en la Organización Sindical de Trabajadores de Medios de Comunicación, entre los Técnicos de la Rama de la Construcción y en la Shell.

El hecho de que no hubiera habido ninguna huelga en el país desde 1981 hizo que esta situación fuera interpretada como una explosión de descontento reprimido. El Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) y el Partido Socialista Nicaragüense (PSN) coincidieron en afirmar que todo se debía a un rechazo del nuevo Sistema Nacional de Organización de Trabajo y Salarios (SNOTS), que se está implementando desde agosto y que en la última semana de septiembre llegó a establecer 133 calificadores ocupacionales de los diversos trabajos que existen en todo el país.

Pero estos conatos de huelga o demandas laborales no parecen responder a un rechazo del SNOTS sino a factores muy diversos en cada caso: demandas de bonificaciones acumuladas y no pagadas en "Metasa', reacomodo de horarios entre los transportistas urbanos, demanda de comedores laborales o de comisariatos con precios favorables en varias empresas, cumplimiento de las promesas de reacomodos en caso de despido en la Shell, etc.

Sí es una realidad que la clase trabajadora de Nicaragua experimenta una sensible pérdida de su poder adquisitivo -se calcula hasta un 40% en el último año- y reclama legítimamente aumentos salariales. También es real que la aplicación plena de los diversos calificadores del SNOTS no podrá remediar esta situación mientras persista la guerra. La aplicación de los aumentos previstos en el SNOTS supone 5 mil millones de córdobas más circulando en el país. Ex exceso de circulante se convierte, a su vez, en un problema dada la escasez de la oferta, debida tanto a la falta de divisas como al descenso en la productividad. Y también la guerra es un factor clave para entender esta bajada en los índices de productividad.

En cualquier caso, la crisis o conatos de crisis en diversos sectores laborales han servido para colocar en primer plano el tema de la organización sindical, el de la formación de los cuadros sindicales y el del fortalecimiento del movimiento obrero. Está de más decir que, tanto por la derecha como por la izquierda, estos temas laborales están siendo ampliamente explotados en la campaña electoral, aunque casi nunca se llega al fondo del problema: resulta prácticamente imposible un justo manejo de la política salarial cuando la producción disminuye, los precios se disparan y se tiene que priorizar la defensa ante una creciente agresión militar. Es entonces cuando el nivel de conciencia de los trabajadores para afrontar los sacrificios de una situación tan dura se convierte en problema político de importancia decisiva.

La III Asamblea Nacional de Sindicatos (8-9 septiembre), en la que participaron los sindicatos sandinistas -que son mayoritarios-, cerró filas en torno al proyecto revolucionarios. Más productividad, más disciplina, más reorganización, fueron las consignas básicas. Y ante los conflictos laborales, agotar las fórmulas negociadoras antes de acudir a la huelga, pues e puede convertir ésta, en momentos como los actuales, en una arma para el enemigo.

Un dato importante para cerrar este panorama, en vísperas de que en noviembre el país emprenda una vez más -y con mayores dificultades que nunca- la "batalla del café". Hay que tener en cuenta que la fuerza móvil de la economía nicaragüense, basada ésta en cosechas temporales, son los varones entre 16 y 30 años y que esta fuerza de choque coincide exactamente con la fuerza humana que hoy está mayoritariamente movilizada en los frentes de guerra. Todo esto condiciona la producción global del país y en noviembre de este año se verá esto aun con mayor claridad: gran parte de los 40 mil cortadores de café que voluntariamente levantarán la cosecha del producto que representa el 30% de las divisas que anualmente percibe Nicaragua, serán niños de 4o y 6o grado de primaria y mujeres.

La fecha de las elecciones

En la reunión el Buró de la Internacional Socialista de Río de Janeiro, el FSLN -a través de su representante en la reunión, el Comandante Bayardo Arce- negoció, en presencia de importantes "testigos" socialdemócratas -Brandt, Wischnewsky, Carlos Andres Pérez- con Arturo Cruz y los líderes de la abstencionista Coordinadora Democrática.

Resumiendo lo que fue una larguísima ronda de conversaciones, podemos decir que se negociaba la participación de la Coordinadora en las elecciones y que la demanda clave de la CDN para condicionar esa participación -como lo viene siendo a lo largo de casi todo este mes- fue la posposición de las elecciones hasta marzo incluso hasta noviembre de 1985. (Cuán largo debe de ser el plazo de posposición nunca ha sido suficientemente claro y existen varias versiones).

El FSLN que, como muestra de flexibilidad con la Coordinadora y para la necesaria distensión que requiere el proceso electoral, había solicitado al Consejo Nacional de Partidos Políticos que le fuera devuelta a los partidos de la CDN su personalidad jurídica, perdida en aplicación de la ley -ya se les devolvió- y al Consejo Supremo Electoral que se ampliara por tercera vez el plazo de inscripción de partidos para dar oportunidad a la CDN -y se amplió del 26 de septiembre al 1 de octubre-, se mantuvo en cambio inflexible respecto a la fecha electoral y abrió únicamente la posibilidad de cambiar la fecha del 4 de noviembre si la CDN conseguía que el grueso de las fuerzas contrarrevolucionarias con cuyos líderes Cruz ha reconocido tener contactos y amistad de pusieran sus armas y salieran de Nicaragua antes del 25 de octubre.

Pareciera desproporcionado este "trueque": una simple fecha por algo tan trascendental como el cese de la guerra de agresión. Pero no puede ser tan simple el análisis. La insistencia del gobierno sandinista en mantener a toda costa y frente a todo tipo de presiones -nacionales e internacionales- la fecha de las elecciones tiene un importante significado.

Es claro que el gobierno de los Estados Unidos quiere mantener la imagen de Nicaragua con un gobierno que no cumple con sus promesas, especialmente en lo referente a elecciones. Unas elecciones legítimas a juicio del resto del mundo no evitarán que continúe la guerra de agresión ni impedirán tampoco una eventual intervención, pero pueden quitar una buena batería de argumentos y justificaciones a un Reagan, en principio deseoso de no tener que intervenir antes de que su propia reelección lo legitime aun más, pero mucho más resuelto a hacerlo si se produce su reelección.

Más meses de desgastante debate político y de guerra de desgaste en una Nicaragua "sin elecciones" facilitarían a Reagan cualquier proyecto agresivo. No tendría que esperar ya la coyuntura favorable; esa sería la coyuntura: la ausencia de elecciones. Si no se tiene en cuenta esto, no puede entenderse la marcadísima insistencia de los medios de propaganda norteamericanos en este tema de la posposición de las elecciones. Si durante algún tiempo las elecciones nicaragüenses no eran legitimas para la administración porque no había libertad de prensa o porque había estado de emergencia o porque no había pluralismo, todo esto parece ahora de menor importancia, pues el único, el imprescindible legitimador de las elecciones parece ser el calendario. Sólo si se posponen -¿hasta cuándo?, eso importa menos- empezarían a ser válidas y legítimas. Y es que posponiéndolas pudiera ser que los golpes militares lograran que nunca se llegaran a realizar.

Para no posponerlas cuenta también la credibilidad interna del propio proceso electoral y la falta de credibilidad que en Nicaragua se ha ganado la Coordinadora con sus continuas y combatientes demandas, con las que expresa su voluntad política: no quiere participar, quiere boicotear. Para no posponerlas cuentan los millones de córdobas y los miles y miles de dólares ya invertidos en hacer posible esta campaña. cuenta que Nicaragua se prepara inmediatamente después del 4 de noviembre para momentos clave de su economía, como son las cosechas de café y algodón, que necesitan de muchos de los brazos que también necesita la defensa y también emplea la infraestructura electoral priorizada en estos meses.

Es cierto que toda flexibilidad es poca si se trata de alcanzar en ella la paz. Lo que no resulta tan claro es que de un cambio en la fecha electoral dependa la paz de Nicaragua en un panorama tan complejo como el centroamericano que, al cierre de esta redacción, ya está lleno de múltiples elementos nuevos que incidirán decisivamente en los próximos días.

Contadora puede fracasar esta vez. Sobre todo, si los cancilleres centroamericanos quedan frente a frente sin mediadores -Nicaragua sola frente a los otros cuatro países-, como parece sugerirlo Honduras. El "gesto espectacular" de Duarte dialogando con el FMLN-FDR puede lograr opacar el sorpresivo gesto de Nicaragua en Contadora y puede renovar en Estados Unidos el afán de imponer al gobierno nicaragüense la lógica de la "simetría (el diálogo con los contrarrevolucionarios). La economía nicaragüense puede llegar a ser estrangulada. Para algunos, ésta -y no la intervención directa- es el objetivo verdadero de la política de Reagan, pues este estrangulamiento causaría el caos o haría que el gobierno revolucionario terminara rindiéndose.

Si todo esto se va viabilizando, la estrategia norteamericana -sorprendida por la iniciativa de Nicaragua en Contadora- encontrará nuevos caminos para reacomodarse. Es por eso que las elecciones del 4 de noviembre sólo pueden posponerse a cambio del respeto al derecho del proceso revolucionario a existir y a desarrollarse en una nación soberana. Y esto requiere del ceso al fuego y la entrega de las armas de los contrarrevolucionarios financiados por los Estados Unidos en una fecha previa al 4 de noviembre. Si esto no se produce, hay que seguir apostando por la fecha prevista, aun a costa de ofrecer una imagen de inflexibilidad e intransigencia. Y esto, para que una vez pasada la prueba electoral, en la que con toda probabilidad la revolución será legitimada, el país entero puede concentrarse en la defensa del territorio y de la economía, en la defensa de la nación y de la vida, que requiere de las energías de todos.

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