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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 185 | Agosto 1997
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México

Elecciones: un paso y muchas incógnitas

Las elecciones del 6 de julio han cambiado la geografía electoral y la correlación de fuerzas política. Sin embargo, el modelo económico neoliberal podrá tener solo ajustes secundarios. El PRI conserva un control determinante. El futuro del conflicto en Chiapas lo demuestra y en el horizonte aparecen muchas incógnitas.

Rafael Moreno

El 6 de julio se realizaron simultáneamente las elecciones federales de toda la Cámara de Diputados y de 32 de los 126 curules del Senado y 7 comicios locales: el del DF y los de 6 Estados. En el DF se eligió al Jefe de Gobierno y a todos los diputados que forman parte de la Asamblea Legislativa del DF. En los 6 Estados, a sus 6 gobernadores con sus respectivos Consejos Loca les. También eligieron los mexicanos 220 presidencias municipales.

Los comentarios sobre los resultados de estas importantes elecciones pueden tener algunas variantes, pues hasta fines de agosto el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación dictamina sobre más de 200 avisos de interposición de juicios de inconformidad, que cuestionan algunos resultados. En base a 58 de esas impugnaciones, el partido oficial, el PRI, tuvo la esperanza de mantener la mayoría absoluta en la Cámara de diputados. Y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) esperó la anulación de las elecciones federales en los distritos de Ocosingo y Palenque, en Chiapas, y la del candidato del PRI para Gobernador del Estado de Campeche. Los diputados y senadores electos toman posesión de sus cargos el 1 de septiembre. El nuevo Jefe de Gobierno del DF, Cuauhtémoc Cárdenas, hasta el 1 de diciembre. Por esto es prematuro opinar sobre cambios en la forma de gobernar y en la orientación de la nueva legislatura.

Cambió la geografía electoral

Los datos más relevantes sobre las elecciones son:

*Fueron poco cuestionadas por los partidos que participaron. En 1994 hubo 1,232 impugnaciones y en 1991, 465. Esta vez sólo unas 200.

*Votó el 57.87% de los registrados. El mayor abstencionismo se dio en las zonas indígenas, sobre todo en Chiapas, donde llegó a cerca del 65%.

*Cambiaron radicalmente la geografía electoral:

En las elecciones de 1994, el PRI obtuvo la mayoría de votos en todos los 31 Estados y en el DF. Tres años después, sigue siendo el único partido que tiene presencia importante en todo el territorio nacional, pero sólo conserva mayoría en 22 Estados. En 11 de ellos tiene una holgada ventaja (Baja California Sur, Coahuila, Chiapas, Hidalgo, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas). En el DF y en 9 Estados es ya una segunda fuerza.

La presencia del PAN se ha consolidado principalmente en la región norte y en el centro de la República. Es mayoría en 7 Estados (Baja California, Colima, Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, Nuevo León y Querétaro). Es segunda fuerza en 11 (Aguascalientes, Baja California Sur, Coahuila, Durango, Nayarit, Puebla, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Yucatán y Zacatecas).

El PRD se afianza y crece predominantemente en el sur y el centro. Es mayoría en el DF y en 2 Estados (Michoacán, Morelos). Es segunda fuerza en 11 (Chiapas, Campeche, Guerrero, Hidalgo, México, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala y Veracruz).

El PRD subió su votación en el DF y en 28 Estados. En 2 (Nuevo León y Veracruz) mantuvo el mismo porcentaje y en uno probablemente bajó (Chiapas). El PAN subió su votación en 18 Estados, mantiene la misma proporción en 2 (Hidalgo y Sonora) y pierde votos en el DF y en 11 Estados. El PRI bajó su votación en el DF y en 30 Estados y sólo en 1 (Chiapas) mantuvo la misma votación que en 1994.

Todo esto modificó las proporciones del resultado electoral en cada una de las 5 circunscripciones en las que se divide el territorio nacional para fines de la elección de los diputados y senadores plurinominales. En la primera circunscripción, que comprende Baja California Sur, Baja California, Sonora, Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima y Guanajuato, el PAN obtuvo el 42.42%; el PRI el 34.9% y el PRD el 15.35%.

En la segunda (Aguascalientes, Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León, Querétaro, Tamaulipas, San Luis Potosí y Zacatecas) el PRI obtuvo el 39.95%; el PAN el 37.44% y el PRD el 13.15%. En la tercera (Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán) el PRI tuvo el 43.59%; el PRD el 27.31% y el PAN el 22.58%. En la cuarta (DF, Hidalgo, Morelos, Tlaxcala y Puebla) el PRD ganó el 35.3%; el PRI el 32.5% y el PAN el 21.29%. En la quinta (Guerrero, México y Michoacán) el PRD sacó el 36.42%; el PRI el 34.63% y el PAN el 19.36%.

Nueva correlación política

*Las elecciones modificaron la correlación de fuerzas políticas:

El PRI perdió la mayoría cualificada en el Senado: en la nueva Legislatura tendrá 77 de los 128 senadores (60%).Perdió la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados: tendrá 239 diputados (47.8%). El PRD tendrá 125 (25%), el PAN 122 (24.4%), el Partido Verde (PVEM) 8 (1.6%) y el Partido del Trabajo 6 (1.2%).

El PRI perdió la Jefatura de Gobierno del DF, ganada por el PRD y 2 gobernaturas, ganadas por el PAN (Nuevo León y Querétaro), que se añaden a otras 4 que ya había ganado en elecciones anteriores este partido (Baja California, Chihuahua, Jalisco y Guanajuato).

El PRI ha perdido la mayoría de las capitales de los Estados. Al perder en esta ocasión 4 capitales más, el PRI gobierna hoy en 15 de los 31 que hay, el PAN en 14, el PRD en 1 y el PT en 1.

El PRI también ha perdido la mayoría de la población localmente gobernada. Antes de las elecciones, gobernaba al 50.9% de la población mexicana, el PAN al 36.9%, el PRD al 10.7% y otros partidos al 0.5%. Actualmente, el PRI gobierna al 40.2%, el PAN al 40.1%, el PRD al 19.2% y otros partidos al 0.5%. De los 2 mil 378 ayuntamientos que existen en el país, el PRI conservó 1 mil 755, el PAN llegó a 311 y el PRD alcanzó 251.

En síntesis, todas las capitales de mayor población y de mayor importancia política y económica, con excepción de Chihuahua y Toluca, están gobernadas localmente por la oposición. En el DF y en estas 16 capitales se produce el 47.38% del valor total generado por la economía mexicana en un año, se concentra el 77.13% del ahorro depositado en el sistema bancario nacional y están ubicadas el 43.8% de las mayores empresas exportadoras.

Cuauhtémoc: gran triunfo

*Las elecciones evidenciaron que, en cuanto a los diputados federales, el PRI fue el partido que tuvo una distribución más productiva de sus votos. Así, los resultados no reflejan directamente las modificaciones tan sustantivas de la geografía política que produjeron los votos, porque de los 500 diputados que componen la Cámara 300 corresponden a igual número de distritos en que está subdivido todo el territorio nacional. Todos ellos son electos por mayoría relativa en cada distrito. De esos 300 escaños de mayoría relativa, el PRI obtuvo el 54.66%; el PRD el 23.33% y el PAN el 21.66% Los 200 diputados restantes son de representación proporcional. Se eligen conforme a la proporción obtenida en las 5 circunscripciones electorales en que se divide el país. En esta elección el PRI obtuvo el 39.1%, el PAN el 26.61% y el PRD el 25.72%.

*Finalmente, las elecciones dieron un triunfo contundente e inobjetable a Cuauhtémoc Cárdenas como candidato a la Jefatura del Gobierno del DF: ganó por una amplia mayoría (47.11%), seguido por el candidato del PRI (27.32%). Fue una elección que no tuvo ninguna impugnación de sus competidores.

Fin del presidencialismo

¿Cómo interpretar los resultados electorales?

*Las elecciones expresaron un repudio mayoritario de la población a la actual política gubernamental neoliberal. La ciudadanía identifica al PRI con los efectos de la crisis económica, con la corrupción, la impunidad, la inseguridad social y con el abuso de poder del ex Presidente Salinas. Según una encuesta realizada en el DF y publicada en el diario Reforma, el 62% de los que votaron por el PRD y el 46% de los que votaron por el PAN desaprueban la gestión de Ernesto Zedillo. El 76% de los que apoyaron al PRD y el 68% de los que votaron por el PAN decidieron su voto más de un mes antes del día de las elecciones. No fueron influenciados por los debates de los candidatos y poco pudieron haber sido influidos por el contenido de sus programas y de la campaña electoral.

*Suponen un corrimiento en la preferencia electoral de la población, que pasó del centro derecha al centro izquierda.

*Constituyeron un limitado avance en la democracia representativa, que ha abierto perspectivas esperanzadoras para el ejercicio por ahora acotado de una democracia tripartidista. Después de varias décadas, habrá una real fuerza parlamentaria, al perder el PRI la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Además, el poder político municipal, y en parte también el estatal, ha quedado más distribuido entre tres partidos: el PRI, el PRD y el PAN. Sin embargo, esto no debe generar demasiadas expectativas, porque la oposición no tiene aún la capacidad de aprobar por sí sola reformas sustanciales, que requieren del voto de dos tercios de los legisladores, y porque todavía en México, por razones presupuestarias y políticas, el gobierno municipal depende en gran parte del gobierno estatal y éste, del federal.

*Las elecciones inician el fin de un gobierno presidencialista. La nueva composición de la Cámara de Diputados permite al Poder Legislativo tomar una cierta distancia del Ejecutivo. El Presidente de la República tendrá que negociar necesariamente con la oposición las iniciativas de ley y el presupuesto para no caer en una situación de parálisis e ingobernabilidad.

Según sea la presión que puedan desarrollar la bancada del PRD y la del PAN, el Jefe de Gobierno del DF y los 6 gobernadores de oposición, habrá espacios para el ejercicio de un relativo federalismo que modifique, entre otras cosas, las asignaciones presupuestales a los Estados.

PRI: imagen y realidad

Todo esto no significa haber alcanzado la "normalidad democrática". El Presidente Zedillo ha querido aprovechar las elecciones para proyectar la imagen de que en México se respeta el estado de derecho y se vive en plena normalidad democrática. Con ello pretende encubrir la creciente militarización y el incremento de las violaciones a los derechos humanos, deslegitimar el levantamiento zapatista y, en consecuencia, la mesa de negociación de San Andrés, dando la impresión de que no es necesaria, ya que según él la sociedad puede ejercer libremente su derecho de ser representada por los partidos políticos y por lo mismo, la única vía para resolver los conflictos es la "institucional". Es decir, la negociación o cabildeo entre los dirigentes de los distintos partidos representa dos en el Congreso.

Pretende también fortalecer la tendencia gubernamental de tolerar la democracia representativa restringiendo al máximo la democracia participativa. De hecho, la ley electoral vigente protege el monopolio de los partidos políticos para la participación electoral y para asumir la representación política de ciudadanos y pueblos y no permite la existencia de candidaturas ciudadanas, restringiendo los mecanismos de su participación.

El "voto duro" del PRI

Las elecciones no significan un cambio del control político sobre el aparato gubernamental. El PRI continúa ejerciendo sobre él un control determinante y las victorias del PRD y del PAN no son suficientes para modificar o frenar la orientación y el desarrollo de la política neoliberal. Si las elecciones del 6 de julio hubieran sido presidenciales, los votos obtenidos por el PRI en las elecciones federales para diputados hubieran sido suficientes para conservar la Presidencia de la República.

En los resultados electorales influyeron otros varios factores:

*La necesidad del PRI Gobierno de realizar elecciones relativamente incuestionables para lograr cierta legitimidad, sobre todo internacional. El desgaste del régimen PRI Gobierno es tan grande que no le permitió realizar fraudes masivos en zonas urbanas, que hubieran hecho poco creíbles las elecciones y dificultado aún mas su gestión gubernamental.

*La decisión mayoritaria de la población urbana e instruida a favor de un cambio de gobierno. El voto duro y mayoritario del PRI está en el campo, entre los que tienen menor escolaridad y son mayores de 50 años. Según la encuesta de Reforma, el 58% de los que votaron en el DF por el partido oficial no llegaron a tener estudios de preparatoria. En cambio, el 69% de los que votaron por el PAN y el 59% de los que lo hicieron por el PRD tienen estudios universitarios o de preparatoria. El 49% de los votantes en el DF que tienen más de 50 años de edad votaron por el PRI y el 53% de los que tienen menos de 50 optaron por el PRD.

* Esto se debe probablemente a que los habitantes de la ciudad han sido los que más han sufrido los efectos de la crisis económica y de la inseguridad social y cuentan con más recursos para no dejarse impactar por la campaña de compra y coacción de voto impulsada por el PRI, sobre todo si tienen formación académica y están en edad de poder trabajar.

*La simpatía y liderazgo de Cuauhtémoc Cárdenas influyó para que el PRD triunfara en forma tan contundente en el DF. Capacidad de la oposición

Existe fundamento para esperar que, como consecuencia del avance electoral del PRD, haya ciertos reajustes secundarios al programa económico gubernamental y a la estructura política del país, que beneficien a la mayoría de los sectores populares. Serían algunas mejoras sociales y ambientales, así como una mayor posibilidad de acceso a cargos públicos.

No deben generarse expectativas exageradas olvidando la limitada capacidad que tendrá la bancada del PRD en la Cámara de Diputados y el Jefe de Gobierno en el DF, una capacidad insuficiente para cambiar sustancialmente la política neoliberal impulsada por el Gobierno federal.

Las divisiones existentes en el PRD, los malos hábitos y algunas posiciones políticas, no muy distantes a las del PRI, que tienen algunos de sus actuales funcionarios o dirigentes varios de ellos ex priístas , así como la inexperiencia legislativa o administrativa de muchos de ellos, también influirá en recortar esta capacidad. Por otra parte, es muy pobre la visión sobre desarrollo integral que contienen las plataformas legislativas de los partidos de oposición.

El tiempo tan corto que probablemente estará en su cargo Cuauhtémoc Cárdenas el período completo es de tres años es otro factor a tener en cuenta. Si decide postularse como candidato a la Presidencia el tiempo será menor: deberá renunciar más o menos a mediados de 1999.

Chiapas: ¿qué esperar?

¿Qué pueden esperar de los resultados electorales los pueblos indios? Los alentadores resultados electorales no significarán automáticamente mejores condiciones para resolver su dramática situación y para lograr una solución política justa y duradera al conflicto en Chiapas.

El proceso de negociación de Chiapas está pasando por una crisis muy profunda, al existir un vacío de propuestas viables para superar el impasse de cerca de un año, al no existir presión suficiente para exigir al gobierno que ejecute los acuerdos de reformas constitucionales sobre los derechos y la cultura indígena, al seguir interrumpida la comunicación entre las partes, al existir pocas posibilidades de contactar al EZLN, al estar muy desgastada la Comisión Nacional de Intermediación (la CONAI), al no haber podido actuar la Comisión de Seguimiento y Verificación de los acuerdos de San Andrés (la COSEVE), etc.

En la medida en que se han ido reduciendo las esperanzas de una solución negociada, el EZLN ha optado por expandir su área de influencia y por impulsar el que sus comunidades ejerzan de facto su autonomía sin esperar que ésta se les reconozca constitucionalmente. El gobierno, por su parte, ha incrementado la militarización de la zona y está propiciando que los grupos paramilitares la hagan ingobernable. Todo esto puede llevar a la reanudación del conflicto armado.

Acuerdos de San Andrés

A pesar de tan compleja situación, el incumplimiento gubernamental de los acuerdos de San Andrés fue un tema soslayado por los candidatos durante su campaña electoral. El tema indígena estuvo generalmente ausente durante la contienda. En la reforma electoral, ninguna de las demandas de los pueblos indios plasmadas en los acuerdos de San Andrés fue incorporada en la nueva legislación vigente. Ahora, la nueva composición de la Cámara de Diputados posibilita el tener una mejor correlación de votos en favor de las reformas constitucionales derivadas de la negociación en Chiapas, pero no asegura su aprobación, porque se requiere del apoyo del PRI para alcanzar los dos tercios.

La buena imagen ganada por el Presidente Zedillo por la forma como se realizaron las elecciones le da mayor espacio de maniobra en la negociación en Chiapas. Después de las elecciones, parece estar más a favor de la incorporación del EZLN a la vida institucional como fuerza política organizada que a cumplir lo acordado y a seguir negociando con los zapatistas la agenda ya consensuada.

Inercia y debilidad

Las expectativas generadas por los resultados electorales entre los sectores populares pueden centrar la atención de éstos en otros intereses, relegando a un segundo plano la defensa de los derechos de los pueblos indios. Entre el sector laboral, los resultados electorales, junto con la reciente muerte de dos de los principales impulsores del corporativismo sindical (Fidel Velázquez y Blas Chumacero) y el espacio perdido en la Cámara por los dirigentes obreros oficialistas postulados como candidatos por el PRI, han generado mejores condiciones para luchar por justicia laboral en el DF y para promover un sindicalismo independiente.

Estas nuevas circunstancias no serán probablemente aprovechadas al máximo por el sector laboral, a causa del control oficial o patronal, de la inercia, la debilidad y el escepticismo en los que están actualmente envueltos la mayoría de los trabajadores y trabajadoras mexicanos.

Todo está por ver. Y habrá que esperar, aunque con esperanzas mesuradas y moderadas por la realidad.

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