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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 5 | Octubre 1981
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Nicaragua

Las noticias religiosas en Nicaragua

El término "Iglesia Popular" se ha usado extensamente y se ha discutido en otras partes de Latinoamérica, notablemente en El Salvador y Guatemala. No se había usado aquí hasta ahora, recientemente.

Comunidades Eclesiales de Base de Managua

Aún en la actualidad, lo usan los que están en contra de esta "Iglesia Popular" por el contrario, a quienes se refiere este término no lo usan, ni lo quieren usar, porque piensan que puede causar mal entendidos y confusión. El conservador Centro de Estudios Religiosos (CER) que publica EN “La Prensa” artículos que tratan de la religión en La Prensa sistemáticamente cada semana dice:

"Esparcido por muchos países de Latinoamérica (y concentrado en los países donde el marxismo ha triunfado) se encuentra un nuevo movimiento que se autollama cristiano, identificado con los nombres de Cristianos para el Socialismo, Iglesia Popular, Cristianos de Base, Cristianos Revolucionarios, Movimientos Sacerdotes para el Tercer Mundo (Argentina), Sacerdotes por el Socialismo (Chile) Sacerdotes para el pueblo (México), etc. y cuyas enseñanzas esparcen en Nicaragua el Centro Valdivieso, el Instituto Histórico y CEPA.

"Se prescinde de todo lo cristiano y se es extremandamente ortodoxo en lo marxista. El amor se vive en la Iglesia Popular en antagonismo y enfrentamiento. Se rechaza en la IP todo concepto de legalidad eclesial. Todos se salvan y todos son templos vivos de Dios, sin que tengan que hacer nada más. Se niega un depósito de la fe y se afirma que la fe se encuentra en la práctica revolucionaria. Cristo un personaje que casi no tiene nada que ofrecer a los de la Iglesia Popular".

Sobre las comunidades de base, las acusaciones han sido que son en realidad células comunistas, que no están en comunión con los obispos, que están tratando de fundir una "Iglesia de los pobres" o una "Iglesia popular". En un artículo de un escritor de asuntos religiosos, Róger Ferry C. Publicado en "El Nuevo Diario"el 19 de septiembre de 1981, expresó el siguiente análisis de esta oposición:

"En realidad se está llevando a cabo en Nicaragua una auténtica maniobra implementada a nivel de América Latina para separar a la Iglesia, especialmente a sus pastores, de los pobres y su proyecto de liberación. Se quiere hacer de la iglesia una fuerza de resistencia al cambio profundo de estructuras políticas, económicas y sociales que ella misma ha propugnado (Puebla, 1155). Se pretende que nunca mas vuelva a decir como han dicho los obispos latinoamericanos, que los pobres tienen la posibilidad de ser los verdaderos protagonistas de su propio desarrollo (Puebla, 1129), porque evidentemente eso implica arrebatar el hegemonismo a quienes siempre han tenido el poder, las riquezas, las ventajas y los privilegios insultantes y antievangélicos, demostrando ante la historia su absoluta incapacidad para abordar cambios profundos".

COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE DE MANAGUA SE PRONUNCIAN

"Nos han pedido manifestar públicamente lo que somos las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) en Nicaragua, ante las acusaciones que se nos hacen. No queremos crear polémica ni conflictos innecesarios o perjudiciales a nuestra Iglesia y a nuestro pueblo. Vemos en las acusaciones lanzadas públicamente contra las CEB dos aspectos: uno intraeclesial. Nosotros queremos estar al interior de la Iglesia en diálogo familiar con nuestro arzobispo. Otro aspecto es la confusión publica y el mal nombre que se nos ha creado en algunos sectores. A estos sectores y a la opinión pública nos dirigimos manifestándoles nuestra identidad católica.

No hacemos magisterio paralelo, reconocemos a nuestros obispos

Nunca hemos hecho magisterio paralelo y menos aún ahora. No vamos a dar doctrinas sobre lo que son o deben ser las CEB. Parece ser que en otras latitudes tienen características diferentes. Pero aquí, definitivamente nosotros no hacemos ni haremos magisterio paralelo porque tenemos como único magisterio válido en la iglesia católica el de nuestro Maestro y Señor de todos, Jesucristo, y el de sus sucesores los Apóstoles y nuestros obispos en comunión con todos los obispos de la iglesia unidos al Papa. En ellos reconocemos a nuestros pastores puestos por el Espíritu Santo como Maestro en la Fe para ayudarnos a vivir según la Palabra de Dios como el mismo Jesucristo. Es falsa toda acusación que nos atribuya "magisterio paralelo" en este escrito o en cualquier de nuestras reuniones o manifestaciones.

Las CEB en Nicaragua

Las CEB nacieron en Managua por los años 60 y 70 de manera muy normal, a partir de la vida parroquial arquidiocesana, desde la renovación litúrgica y pastoral del Concilio Vaticano II con nuestros párrocos. La Palabra de Dios nos llevó poco a poco a sentir con el corazón de Cristo los sufrimientos de nuestro pueblo, y, con toda nuestra iglesia, nos sumamos a la lucha del pueblo contra la dictadura somocista, hasta la Insurrección.

Después del triunfo recibimos de nuestros obispos una gran luz y una gran aliento en su Carta Pastoral de Noviembre de 1979 "Compromiso cristiano para una nueva Nicaragua". Ellos nos pedían concretar en el proceso revolucionario nuestra vida cristiana y nuestra opción preferencial por los pobres, según las urgencias de la reconstrucción de Nicaragua en favor de la mayorías. Ellos nos decían: "Sería una grave infidelidad al Evangelio dejar pasar por temores y recelos, por la inseguridad que crea todo proceso radical de cambios social, por la defensa de pequeños o grandes intereses individuales, este exigente momento de concretar esa opinión preferencia por los pobres nos reclaman al Papa Juan Pablo II y la Conferencia Episcopal de Puebla".

Medellín y Puebla consagraron en América Latina las CEB como renovación o "nuestro rostro e la Iglesia Latinoamericana" llamando a las CEB "expresión el amor preferente de la Iglesia por el pueblo sencillo", (Puebla, 643,617-657,1.147) Pablo VI, en la Evangelii Nuntiandi, llamó a las CEB "esperanza de la Iglesia" (58).

Siguiendo esa inspiración del Espíritu, también en nuestro país ha crecido esta renovación de la Iglesia para cumplir su misión en el campo y la ciudad entre los pobres.

Nuestra vida es eclesial

Sabemos bien que Medellín, Puebla, Pablo VI y todo el Magisterio de la Iglesia señalan condiciones para que las CEB sean auténticamente elcesiales y no se corrompan en sectas o grupos simplemente políticos. Y creemos que nosotros, con fallas como pecadores cumplimos esas condiciones, lo mostramos diciendo cómo vivimos, por qué luchamos y en qué creemos:

Nos reunimos semanalmente en comunidad con nuestros pastores sacerdotales párrocos. A través de ellos mantenemos viva la comunión de Fe con nuestros pastores los obispos, a quienes repetidamente invitados a nuestras reuniones y celebraciones.

En nuestras reuniones escuchamos la Palabra de Dios en comunión, reflexionamos y oramos sobre ella y a su luz analizamos nuestra vida, a vida y el proceso de nuestro pueblo y la realidad de toda nuestra iglesia, y oramos por todos; oramos mucho y con gran Fe y esperanza, debemos decirlo con sencillez y, también a la luz de la palabra de Dios, pedimos perdón de nuestros pecados y tomamos nuestros compromisos y tareas en favor de nuestro prójimo y nuestro pueblo. Celebramos la Misa con todo el pueblo cristiano presididos por nuestros párrocos.

Es claro y normal que nuestro compromiso y tareas cristianas los tomemos dentro del proceso que vive nuestro pueblo, del cual somos parte y en cuya lucha siempre estuvimos con toda la iglesia. Vemos esto como la voluntad de Dios para nosotros y al voluntad de neutros obispos en su Carta Pastoral citada, en la que nos lo pedían.

Sabemos que esta Revolución y este proceso son limitados y tienen errores; es normal. Sabemos que no se identifica con el reino de Dios. Por eso, si los apoyamos y participamos en ellos, dentro de las organizaciones populares, lo hacemos motivados por nuestra fe católica y además, críticamente. Vemos este proceso como un cauce y mediación histórica en que encarnamos la Misión de toda la Iglesia en favor de los pobres, para dar paso hacia el crecimiento del Reino de Dios que transciende a este y a cada proceso histórico a este y a cada proyecto político concreto.

En las nuevas fronteras de este proceso de Nicaragua, nosotros vemos que el Evangelio, puede ser anuncio a cristianos y no cristianos de valores que humanizarían en grado máximo la revolución, reforzando el protagonismo de los pobres con su dignidad de hijos del Dios que resucitó al Crucificado y lo hizo guía que a todos nos lleva hacia la plena liberación con los pobres.

Aseguramos que en esa nueva frontera de evangelización en que hemos decidido estar con los pobres, se nos confirman y enriquecen nuestra fe en Jesucristo y los perennes valores del Catolicismo: la Sagrada Escritura, la Tradición de la Iglesia y el Magisterio, los Sacramentos, la oración y la penitencia, la veneración filial a la virgen, la devoción a los Santos, la comunicación y obediencia de fe a nuestros obispos y sus sacerdotes, la fraternidad cristiana con todos nuestros hermanos no solamente los miembros de nuestras comunidades, sino todos los católicos y los hermanos cristianos de otras confesiones; incluso los que no piensan como nosotros y toman otras opciones, y también los que nos acusan o calumnian y cuantos puedan sentirse enemigos nuestros. El amor universal de Dios-Padre, nos hace amar a todos los hombres, particularmente a nuestro pueblo y a cuantos luchan y sufren por la liberación universal.

Toda la Iglesia debemos examinar nuestras opciones ante el Evangelio para llegar a unirnos como quiere Jesucristo en el amor de su Espíritu a los pobres, hecho eficaz en Nicaragua con cambios estructurales que favorezcan a las mayorías que Dios ama de urgencia porque lo necesitan como "heridos" del mundo por la injusticia y la opresión.

Las acusaciones

Según las acusaciones que algunos nos hacen y propagan, la CEB no seríamos católicos, seríamos grupos cristiano-políticos, tendríamos una supuesta afiliación al FSLN del cual recibiríamos las directrices: seríamos marxistas-leninistas que "identificaríamos" el Reino de Dios con la Revolución sandinista, propagaríamos el odio de clases, dividiríamos a la Iglesia no reconoceríamos a los obispos ni al Papa, seríamos otra Iglesia. Incluso se nos acusa de ser células del comunismo internacional.

Esas acusaciones las concentran en la expresión "Iglesia Popular". Pensamos con Su Santidad Juan Pablo II que esa expresión puede ser muy mal interpretada y sólo reconocemos como válido el significado que el mismo Juan Pablo II dio en Puebla a la fórmula conque en Brasil han designado a la CEB l decir que son la iglesia que nace de la respuesta de fe que damos a Cristo (Discurso inaugural). Las CEB no somos esas barbaridades que designan algunos como iglesia popular asignándole pésimos sentidos como iglesia opuesta a la Jerarquía e Institucional. Nosotros somos las CEB que la única Iglesia Católica reconoce como "nuevo rostro" o "esperanza" de la iglesia. (Pablo VI) "la expresión el amor preferente de la Iglesia por el pueblo sencillo" (Puebla).

Nuestra identidad católica

La fe única y común de la Iglesia es nuestra fe. El Credo único de la Iglesia Católica es nuestro Credo. Si bien, como dice Puebla, en cada tiempo y lugar nuestras Iglesias particulares y comunidades expresan matizadas y peculiarmente la única fe para riqueza común (Puebla 618,368). Nuestra identidad es la Católica en sentido pleno, y como una síntesis periodística -no como un "credo" diferente del único credo- resumimos así todo lo expuesto:

* Creemos en Dios Padre de todos los hombres que ama con urgencia a sus hijos más pobres y sufridos.

* Creemos en Jesucristo, Dios y Hombre, nacido de María Virgen, ungido y enviado con el Espíritu a anunciar la Buena Noticia a los pobres y oprimidos y a ofrecer a todos el amor que cambia el corazón y las estructuras hasta caer compartir los bienes y los males como hermanos que empiezan a vivir el Reino del Padre.

* Creemos que, según la Escrituras, Jesús fue crucificado por las autoridades, los sumos sacerdotes y maestros de la ley, acusado de blasfemo y subversivo. Y por su amor fiel de Servidor Sufriente resucitó, fundó su Iglesia sobre Pedro y los Apóstoles y la envió con su Espíritu a cumplir su Misión, vivir su vida, anunciar su Evangelio y sufrir su destino muriendo y resucitando por el Reino de la igualdad fraterna de todos los hijos de Dios.

*Veneramos en la Iglesia a María Madre del Señor como Madre y modelo e la Iglesia, a los Santos y Mártires como hermanos adelantados en al Pascua del Señor cuyo Sacramento nos convoca a la unidad creciente por la que Jesús murió y resucitó.

*Reconocemos los carismas por los que el Espíritu edifica la Iglesia como Cuerpo visible del Señor bao el discernimiento y Magisterio de los Obispos como el Papa.

*Profesamos el perdón de los pecados, la comunión de los Santos y la unidad de los cristianos como don del Espíritu ue nos llama a hacerla realidad "aproximándonos" con amor en torno a os más pobres y "heridos", rostros sufrientes del Cristo que a todos nos atrae desde su Cruz hacia la resurrección y plena liberación en su reino de la vida eterna. AMEN.

COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE DE MANAGUA

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