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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 169 | Abril 1996

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Cuba

Ley Helms-Burton: hablan los cubanos

¿Qué efectos tendrá la internacionalización del bloqueo en la economía cubana? ¿Y en la sicología social del pueblo cubano? Apenas se inicia el desafío.

Equipo Nitlápan-Envío

El 12 de marzo el presidente de los Estados Unidos, William Clinton, aprobó la ley para la libertad y la solidaridad Democrática Cubana, más conocida como Ley Helms-Burton, por los nombres de sus promotores, el senador republicano Jesse Helms y el congresista demócrata Dan Burton. Una vez firmada, la Ley ha recibido condenas de bloques económicos, gobiernos, instituciones, organismos comerciales y empresariales, y organizaciones civiles de toda la faz de la Tierra. El consenso en contra de ella tiene dimensiones universales.

El pretexto de Clinton para firmar una ley a la que se había opuesto con los mismos argumentos con que hoy la denuncian otros países -violar la libertad de comercio hasta llegar a perjudicar intereses estadounidenses- fue el derribamiento por aviones caza cubanos de dos avionetas del grupo Hermanos al Rescate, que se opone al gobierno cubano y tiene su sede en Florida. Si estas avionetas volaban en cielos internacionales o cubanos se está investigando en la Organización Internacional de Aviación Civil. La ocasión para la firma de la Ley fue la campaña electoral en Estados Unidos, en la que Clinton busca ávidamente y a costa de todo, la reelección y el voto de los cubano-estadounidenses de Florida.

Detrás de esta Ley, que desafía al mundo y contradice la ideología capitalista del libre mercado, está una mente obsesiva, la del senador Helms. No es sólo obsesión con Cuba. También es con Nicaragua. También con la ONU. Un mes antes de que Clinton firmara la Ley, Helms expresaba en carta a un miembro de Naciones Unidas su opinión sobre el máximo organismo internacional: "La ONU es un gran mecanismo para la promoción del socialismo". "Por esa razón -añadía- abogo desde hace tiempo porque nuestro país se vaya de esa organización y viceversa".

Detrás de la Ley Helms-Burton -y esto es aún más importante está otra obsesión, un objetivo no confesado pero largamente acariciado por importantes círculos de poder de Estados Unidos. Esos círculos sueñan con controlar esa estrecha isla de sólo mil 200 kilómetros de longitud, tan cercana a costas estadounidenses y en situación geográfica privilegiada para las rutas comerciales. Esa isla habitada por once millones de personas muy instruidas y en su mayoría jóvenes, que serían mano de obra calificada capaz de operar las tecnologías más modernas.

envío ha seleccionado algunos documentos en los que voces cubanas analizan, valoran, critican y desafían la Ley Helms-Burton, que recrudece el bloqueo, que lo internacionaliza, pero que también cohesionará a los cubanos y al resto del mundo contra una política desatinada y desfasada.

"Un absurdo jurídico y político"

Desde hace cuatro años las naciones del mundo reunidas en la ONU han condenado, por abrumadora y creciente mayoría, el bloqueo a Cuba. Año tras año, Cuba informa a Naciones Unidas lo que el bloqueo le afecta, lo que el bloqueo supone para su economía. He aquí parte del último informe presentado por Cuba, escrito cuando la Ley Helms-Burton estaba aún en fase de proyecto:

Para Cuba, los escasos y costosos financiamientos externos recibidos (a pesar de ser garantizados en su mayoría mediante contratos de azúcar, níquel y otros productos de exportación), incluyen en su costo, de por sí elevados al proceder de proveedores comerciales, recargos nunca menores al 3%, tan sólo por concepto del "riesgo-país" que implica negociar con Cuba bloqueada.

Esto está dado por la ausencia de respaldo de las principales instituciones financieras internacionales y de un buen número de agencias privadas, en previsión de las represalias por parte de los Estados Unidos de América, y por el conocimiento generalizado en el mundo empresarial de las restricciones de todo tipo bajo las cuales Cuba comercia debido al bloqueo.(...)

La transportación marítima es otro de los ejemplos concretos de afectaciones al desarrollo del comercio exterior cubano como consecuencia del bloqueo. Por cada viaje desde Europa o Asia de un barco en función del comercio con Cuba, la erogación adicional con relación a la de una operación similar desde los Estados Unidos de América asciende a 215 mil 800 dólares desde Europa a La Habana y a 516 mil 700 dólares desde Asia a La Habana. Tras la entrada en vigor de la Ley Torricelli muchos transportistas reclaman fletes mayores, alegando que al tocar puertos cubanos, el buque no será admitido después en puertos de los Estados Unidos durante 6 meses.(...)

Resumiendo: las pérdidas por concepto de sobreprecio de determinados productos importados y el encarecimiento de los fletes de transportación de los mismos, sólo en el año 1994, ascienden a unos 60 millones de dólares, nivel similar al volumen de pérdidas por la misma causa en 1993. (...)

El Gobierno de los Estados Unidos ha continuado el monitoreo minucioso y sistemático a la concertación y desarrollo de toda negociación comercial o sobre inversiones que Cuba inicie con capitales de terceros países con la finalidad de frustrarlas. (...)

En el área energética las presiones han sido especialmente intensas. Una empresa mexicana que participa en un importante proyecto destinado a poner en marcha una de las principales refinerías del país, recibió la visita de funcionarios norteamericanos, quienes le plantearon a sus ejecutivos que sus negocios con Cuba iban en contra de los acuerdos establecidos entre México y los Estados Unidos y que podrían dañar las relaciones entre ambos países.(..)

A inicios del año en curso, el Gobierno de los Estados Unidos de América remitió nuevamente a un grupo importante de países un documento en el cual advierte a sus respectivos gobiernos, entidades económicas e inversionistas sobre la inconveniencia de invertir en Cuba y las consecuencias negativas que ello podría tener para sus negocios. (...)

A lo anteriormente apuntado debe agregarse la labor de influencia que se ejerce sobre gobiernos de países en desarrollo para que no adquieran productos novedosos y en algunos casos únicos de la industria biotecnológica cubana, sin reparar en las miles de vidas de niños que estos productos de reconocida eficacia pudieran salvar. Si no presentamos un número mayor de ejemplos de acciones de presión sobre empresas, instituciones o gobiernos es debido al hecho de que en muchos casos no pueden revelarse porque acarrearían riesgos y sanciones mayores a éstos.

Según estimados preliminares, las afectaciones a la economía cubana, considerando los ingresos dejados de percibir y las erogaciones adicionales causadas por el bloqueo en el año 1994, ascienden a mil millones de dólares, cifra que representa alrededor del 50% del total de importaciones del país en ese año. De no existir el bloqueo, Cuba podría disponer no sólo de esos mil millones de dólares para aumentar en nivel similar sus importaciones, sino además tendría acceso a fuentes adicionales de financiamiento que hoy le están vedadas por los efectos negativos del mismo.

La continuidad de las medidas agresivas contra Cuba por parte de Estados Unidos y su escalada en los años recientes, pretenden provocar un efecto "remolino" en la economía. Es decir, provocar la reducción progresiva en la disponibilidad de recursos hasta inducir el colapso económico total. Según calculan los promotores de esta política, se provocaría un desgaste de tal magnitud sobre las condiciones de vida de la población, que se sucederían manifestaciones públicas espontáneas de descontento popular, poniendo fin así al proceso social revolucionario iniciado 36 años atrás, objetivo central de la política exterior hacia Cuba de las últimas nueve administraciones norteamericanas. (...)

Los Estados Unidos, lejos de asumir una posición sensata y realista en sus relaciones con Cuba, encaminan sus pasos hacia un recrudecimiento aún mayor del bloqueo, pretendiendo incluso la internacionalización de esta política de sanciones y agresiones unilaterales que por más de tres décadas le han impuesto a la nación cubana. En contra de lo estipulado por la Asamblea General, que llama a todos los Estados a que se abstengan de promulgar y aplicar leyes y medidas del tipo referido en el preámbulo de la Resolución 49/9, en cumplimiento de sus obligaciones de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, fue introducido en el Congreso de los Estados Unidos el Proyecto de Ley patrocinado por el Senador Jesse Helms. Dicho Proyecto tiene como objetivo principal la internacionalización del bloqueo económico contra Cuba, incluyendo medidas como:

- Impedir cualquier financiamiento externo a Cuba y su ingreso a las organizaciones financieras internacionales.

- Obstaculizar el flujo inversionista hacia Cuba, y de hecho la recuperación económica del país, a través de sanciones contra empresarios y compañías que "trafiquen" con propiedades norteamericanas nacionalizadas al triunfo de la Revolución, incluyendo entre éstas las de los nacionales cubanos expropiados que posteriormente viajaron hacia los Estados Unidos y adoptaron la ciudadanía norteamericana.

- Establecer recetas, conceptos y definiciones para fijar lo que sería un "Gobierno de transición o un Gobierno democrático" en Cuba, obviando de esta manera el derecho a la libre determinación del pueblo cubano.

- Presionar al máximo a terceros países para que eliminen el más mínimo vínculo económico con Cuba, de ahí que sean bien marcados sus elementos de extraterritorialidad. Los Estados Unidos podrían incluso no sólo coaccionar a otros Estados para no invertir en Cuba, sino castigar a los ciudadanos de otros países que incumplan con la voluntad estadounidense, pudiéndolos someter a la jurisdicción de sus tribunales.

- Interferir en el comercio de terceros Estados al prohibir la importación de azúcar, melazas, siropes y productos que contengan estos insumos de países que a su vez importen estos productos de Cuba.

Este aspecto se contrapone además a los principios de la recién fundada Organización Mundial de Comercio (OMC), que plantea la reducción de los obstáculos al comercio y la eliminación del trato discriminatorio en las relaciones comerciales internacionales.

Este Proyecto de Ley constituye a todas luces un absurdo desde los puntos de vista jurídico, económico y político.

(De la Carta dirigida por el Canciller cubano Roberto Robaina al Secretario General de la ONU, Boutros Ghali, octubre/95).

BLOQUEO: BREVE CRONOLOGIA

Agosto 1959

Se cancela a Cuba un financiamiento de 15 millones de dólares para ampliar el servicio eléctrico en el país, en represalia porque el gobierno revolucionario redujo en un 30% las tarifas eléctricas de la matriz estadounidense de la Compañía Cubana de Electricidad.

Marzo 1960

El gobierno de Estados Unidos suspende las ventas a Cuba de helicópteros destinados al desarrollo agrícola.

Mayo 1960

Comienza un sutil boicot al disminuir la frecuencia de llegada a Cuba de barcos norteamericanos que transportan mercancías a Estados Unidos.

Junio 1960

Se interrumpe el tradicional abastecimiento a Cuba de petróleo de las firmas Texaco, Esso y Shell, que se niegan a procesar el petróleo que Cuba empieza a recibir de la URSS.

Julio 1960

El Presidente Eisenhower corta la cuota de azúcar que por acuerdo Cuba vendía a Estados Unidos, rechazando la compra de 700 mil toneladas de azúcar ya producidas.

Septiembre 1960

El gobierno de Estados Unidos notifica al de Cuba la suspensión de operaciones de la planta de níquel de Nicaro, propiedad estadounidense.

Octubre 1960

Estados Unidos prohibe las exportaciones a Cuba, con excepción de alimentos no subsidiados, medicinas y ciertos suministros médicos. El mismo día la Casa Blanca ilegaliza el traspaso, transferencia o contratación de barcos estadounidenses al gobierno o a los ciudadanos cubanos.

Diciembre 1960

Colapsa el comercio cubano-estadounidense al reducirse a cero las adquisiciones entre ambos países.

Enero 3 1961

Estados Unidos rompe relaciones diplomáticas y consulares con Cuba.

Febrero 3 1962

La Resolución Presidencial 3447 del gobierno estadounidense declara el embargo total al comercio con Cuba: ya prohibidas las compras a Cuba, se prohiben ahora las ventas a la isla.

Julio 19 1963

La Ley Pública 2370 declara el embargo total a todo comercio con Cuba.

Mayo 1964

Se añade al embargo la prohibición de vender a Cuba medicinas y alimentos. A partir de estas fechas el bloqueo se ejerce a través de presiones económicas a los países o a empresas que comercian o tratan de comerciar con Cuba. Este procedimiento se mantuvo durante todos los años 60, 70 y 80 y la enumeración de cada acción de este tipo de bloqueo haría interminable la cronología.

Septiembre 1964

En la IX Reunión de Consulta de la Organización de Estados Americanos (OEA), celebrada en Washington, el gobierno de Estados Unidos logra una resolución favorable a las restricciones comerciales entre América Latina y Cuba.

Diciembre 1964

El Congreso norteamericano aprueba una enmienda a la Ley de Ayuda Exterior: pide a los países que reciben ayuda de los Estados Unidos que tomen medidas para impedir que sus naves y aviones de transporte trasladen mercancías con destino a Cuba.

1987 - 1991

Se limita el acceso a Estados Unidos de los buques que lleguen a Cuba y comercien con la isla.

Octubre 23 1992

El Presidente Bush firma la llamada "Ley Torricelli", que prohibe a las subsidiarias de empresas estadounidenses en terceros países realizar operaciones comerciales con Cuba y agiliza otros procedimientos ya establecidos para recrudecer el bloqueo a Cuba.

"No es sólo más bloqueo"

Desde mediados de 1995 la Asamblea Nacional de Cuba estudió y debatió el texto de lo que hoy es ya la Ley Helms-Burton. También hubo debates en centros de estudio y en centros de trabajo. He aquí fragmentos de la valoración hecha por una prestigiosa ONG cubana:

Resultaría imperdonable que un tratamiento inadecuado del tema proyectase la imagen de que con la Ley Helms-Burton se trata sólo de "más de lo mismo" en el contexto del conflicto bilateral entre Estados Unidos y Cuba. Este proyecto de ley, más que sobre Cuba, es sobre el modo en que un sector de la extrema derecha percibe en Estados Unidos el futuro reordenamiento de las relaciones de esa nación con los países en vías de desarrollo, con sus propios aliados, con la empresa privada y con las instituciones multilaterales de la comunidad de naciones. Sus pretensiones y enfoques no sólo representan una ruptura con la realidad mundial, sino la pretensión de imponer al establishment estadounidense una proyección política que se distancia de su consenso.

Lo significativo del asunto es que esta batalla legislativa, que ha tomado a Cuba como pretexto, servirá a esta fracción de ultraderecha para medir hasta qué punto es capaz de imponer su agenda al resto del sistema político norteamericano y al propio sector privado de ese país. La selección de un tema de naturaleza anticomunista les permite poner a la defensiva a sus oponentes en este pulseo, así como camuflagear, bajo la gritería anticubana, el hecho de que esta legislación subvierte la concepción y estilo con que Estados Unidos ha venido conduciendo sus relaciones internacionales desde la II Guerra Mundial hasta el presente, para favorecer un unilateralismo de corte totalitario que no se corresponde con el proceso de globalización que viene ocurriendo a escala planetaria.(...)

El axioma que guía la política de Estados Unidos hacia Cuba no es en este proyecto de ley, evidentemente, el de la contención del comunismo de Truman, sino el del derecho del imperio a su traspatio, de James Monroe. Este proyecto tiene el beneficio de echar a un lado la retórica sobre la cual se ha legitimado hasta el presente la agresión a nuestro país para inventariar, de modo detallado y explícito, sus objetivos reales. A lo que se aspira no es simplemente a restaurar el capitalismo en Cuba. Es a restaurar un capitalismo bajo el control absoluto de Estados Unidos. (...)

La "Cuba post-Castro" resulta ser la Cuba pre-Castro, pero no es siquiera la Cuba de 1958, ya que quedarían excluidos del reparto del botín todos los ex-propietarios cubanos y extranjeros que hoy no fuesen ciudadanos americanos(...)

La aplicación del proyecto Helms-Burton supone un mundo en el que Cuba -y luego otros- puede ser declarada unilateralmente territorio fiduciario, en el que la legislación estadounidense sustituye al derecho internacional vigente, la CIA y el FBI a la INTERPOL, la Corte Suprema de Estados Unidos a la Corte Internacional de La Haya y la Comunidad de Naciones Soberanas es declarada protectorado de Washington.

(Del documento presentado por Juan Antonio Blanco, Director del Centro Félix Varela de La Habana en la audiencia de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional de Cuba sobre la Ley Helms-Burton, mayo/95).

"No con una ley, sino con un machete"

Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, es quizás el funcionario cubano con mayor experiencia en las relaciones Cuba-USA. He aquí algunas de sus apreciaciones sobre la Ley Helms-Burton:

En una agencia del gobierno de los Estados Unidos se analizó el proyecto Helms. Hablando del tema de las reclamaciones de propiedades -yo no sé si la cifra es exacta, no sé el rigor científico que tenga el cálculo que ellos han hecho, pero sí puede ser un punto de referencia-, se señala el problema que plantearía extender y ampliar a posteriori el criterio de defensa de las propiedades a personas que no eran ciudadanos norteamericanos cuando sus propiedades fueron nacionalizadas, pero que lo son ahora. En este documento calculan que eso implicaría un volumen, en términos de dinero, equivalente a cien mil millones de dólares. Calculen cuántas zafras azucareras, cuántas zafras tabacaleras, cuántas producciones de níquel, cuántos años de visitas de turistas a nuestros país, cuántos esfuerzos, cuánto trabajo tendría que hacer este pueblo, para acumular cien mil millones de dólares.

El tema de las nacionalizaciones ha estado en el centro, en el origen del litigio cubano-norteamericano. Y en los 60, todo el debate se desarrolló alrededor de este tema. Pero hasta ahora se podía decir que el conflicto estaba concebido en términos más o menos acordes con el derecho y la práctica internacional. Se estaba hablando de propiedades que eran de empresas o de personas que eran ciudadanos de los Estados Unidos en el momento en que la Revolución dictó determinadas disposiciones nacionalizadoras.

En Estados Unidos, La Comisión Federal de Reclamaciones desarrolló un proceso que tardó siete años para adjudicar, para determinar los valores de las propiedades de esas personas, realmente norteamericanas, que habían sido objeto de nacionalización en Cuba. Nadie tiene la menor idea de cuánto tiempo se requeriría ahora para poder adjudicar, determinar, lo que supuestamente debería recuperar cada una de esas otras nuevas personas de los Estados Unidos. Entre otras cosas, el contribuyente norteamericano tendría que pagar con sus impuestos un poquitico más de lo que pagó en los 60 para financiar los gastos de esa Comisión que se enfrascó en la determinación de los valores de las propiedades de los que eran realmente norteamericanos, en el sentido legal.

En aquellos años - y se puede buscar en la prensa norteamericana de la época -, hubo un cierto debate, mayor que el que ha habido ahora. A mediados de los 60 hubo hasta editoriales en la prensa americana que hablaban de gente protestando por lo que les iba a costar a ellos, a los contribuyentes, por vía de los impuestos, el financiar la operación, las pesquisas, los análisis y el trabajo burocrático que haría aquella Comisión para determinar cuánto era lo que le correspondía a cada cual de aquellas empresas. Ahora nadie ha podido ni nombrar la lista completa de los cubanos anexionistas que están reclamando, ni saber qué cosa exactamente es la que están reclamando.

Hace 30 años este tema fue motivo de preocupación muy seria y llegó hasta el presidente Johnson la polémica entre él y el Congreso por definir quién iba a pagar por toda esa actividad. Cualquiera comprende que si aquello fue para determinar propiedades cuyo valor era de mil 600, mil 800 millones, ahora se trataría de adjudicar y determinar lo que, según esta agencia oficial, tendría un valor de 100 mil millones de dólares.

En algunas publicaciones que existen en la Florida han aparecido declaraciones y entrevistas de personas que hablan de su casa, que la identifican y explican cómo ellos aspiran a recuperar esa casa que fue de ellos. Declaraciones como las de la llamada Asociación Nacional de Hacendados en el Exilio, que desde hace años tiene definida una política en la que plantean que "la solución" del problema es la devolución de sus tierras, de sus centrales azucareros, de sus antiguas propiedades.

La Ley Helms-Burton habla de devolución o compensación y amplía el concepto y lo extiende a cubanos hoy legalmente norteamericanos. Estamos hablando entonces de un sinnúmero de reclamaciones muy concretas, muy tangibles, muy materiales, que se expresan en un pedazo de tierra o en una vivienda o en un edificio. Lo que se pretendería, literalmente, es despojar a los 11 millones de cubanos que vivimos acá, o de nuestra vivienda o de la escuela adonde van nuestros hijos o del hospital donde nos atendemos, o del círculo social que disfrutamos, o del círculo infantil a donde van muchos de nuestros niños, etc., etc. (...)

Que estén claras estas coaliciones de la ultraderecha y de la mafia cubano-americana: no van a imponerse sobre la voluntad de nuestro pueblo. No debe haber la menor duda de que ni con esta ley ni con mil leyes que se dicten en Washington se va a decidir por nosotros nuestro destino. No nos van a arrebatar nada por muchas leyes que dicten en Washington. Para recuperar su finquita, amigo latifundista, hay que venir aquí, no con una ley en la mano, sino que es preferible que se busque un machete, porque va a encontrar unos cuantos campesinos que van a saber defender esa tierra, que es de ellos. Y lo mismo debemos decir de cada pedazo de este país. Y debemos hacer que cada cubano lo comprenda, lo toque con sus manos, identifique y sepa quién es el que le quiere arrebatar qué, y sepa expresar su decisión absolutamente irrevocable, absolutamente invencible, de que aquí nadie nos va a quitar nada.

(De la intervención de Ricardo Alarcón, Presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, al clausurar la audiencia pública sobre la Ley Helms-Burton. 3 mayo/95).

"Contra la convivencia internacional"

El objetivo más evidente de la Ley Helms-Burton es el de intimidar a los hombres de negocios de todo el mundo para evitar su participación en la apertura a la inversión extranjera en Cuba.

Pretende desconocer que el proceso de expropiación y nacionalización realizado por el gobierno revolucionario cubano, se ajustó rigurosamente a las normas establecidas por el derecho internacional.

Cuba ha resuelto sus compromisos de indemnización sobre la base de acuerdos con los gobiernos respectivos, con la única excepción de los Estados Unidos. En el caso de las propiedades estadounidenses, la Ley 851 del 6 de julio de 1960 estableció el procedimiento para su nacionalización y el pago compensatorio basado en las exportaciones de azúcar cubano a ese mercado, lo cual no se pudo efectuar debido a la posición arrogante del Gobierno de los Estados Unidos, que procedió a la cancelación de la cuota azucarera cubana y a la posterior aplicación del bloqueo.

En cuanto a las acciones referidas a propiedades de nacionales cubanos, se toma un tema sobre el cual ningún gobierno extranjero tiene jurisdicción, ni por tanto, capacidad para legislar; y el gobierno cubano jamás permitirá semejante violación a su soberanía.(...)

Esta nueva ley viola importantes principios de la convivencia internacional. En particular, cuestiona la soberanía de la República de Cuba, al pretender determinar sobre asuntos internos que en nada competen a una nación extranjera y, lo que sería aún peor, involucrar a terceros en semejante práctica.

Técnicamente, se contrapone al objetivo de la Organización Mundial de Comercio, que enuncia la reducción sustancial de los obstáculos a las relaciones comerciales entre los países, así como la eliminación del tratamiento discriminatorio en este tipo de relaciones. Contraviene, además, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), de los postulados de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre comercio y Desarrollo (UNCTAD) y otros foros internacionales.

Deberá, por tanto, sufrir el rechazo de la comunidad internacional en su aspiración de promover un comercio cada vez más libre, despojado de todo tipo de medidas coercitivas, de represión y chantajes.

(Del comunicado del Ministerio de Comercio Exterior de Cuba, marzo/96).

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