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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 168 | Marzo 1996
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Nicaragua

Las elecciones en sus laberintos

¿Qué salida tendrá la coyuntura electoral? Los partidos y muchos de los potenciales votantes no cesan de buscar dónde está el "centro". Mientras, el intrincado laberinto técnico de las elecciones nos desafía a todos.

Equipo Nitlápan-Envío

El horizonte electoral se acerca en la medida en que todos caminamos hacia él, votantes y votados. "No hay gobierno, Sólo hay campaña", dicen los que conocen los entretelones del Ejecutivo. "Los diputados ya no legislan, están en sus campañas", declaran varios diputados. En la medida en que avanza el calendario, el paisaje electoral se va definiendo. Y se va complicando. Todo a la vez, y todo aún incierto.

Mientras, el Fondo Monetario Internacional visitó el país y con sus instrumentos de ingeniería macroeconómica decidió construir un puente sobre el plan puente acordado en 1995, obviando de esta manera, y por su habitual tolerancia con Nicaragua, el hacer una evaluación a fondo de los incumplimientos del gobierno, aunque sin dejar de exigirle nuevas y graves restricciones económicas. Todo indica que las elecciones se celebrarán en un año más de estancamiento y recesión, con muy escasas posibilidades para el habitual derroche oficial en busca de votos que caracteriza los años electorales en cualquier parte del mundo.

Renuncia irrevocable e irretirable

De nuevo inesperadamente, y esta vez definitivamente, el Presidente del Consejo Supremo Electoral, Mariano Fiallos terminó renunciando al cargo de timonel mayor de las elecciones de octubre. Después de la renuncia no consumada de finales de enero y a escasas dos semanas de aquel incidente político, Fiallos decidió abandonar el CSE, esta vez de manera "irrevocable" e "irretirable". En su escrito de renuncia, Fiallos se refiere a "las incertidumbres" creadas sobre la Presidencia del CSE a raíz de su anterior renuncia y ofrece una explicación sobre todo lo ocurrido muy acorde con su personalidad, extremadamente elegante: "Cualquier aclaración -escribió- que trate de dar acerca del tema tendería más bien a oscurecerlo, ya que se trata, a mi juicio, de una manifestación evidente de la falibilidad humana del suscrito".

En posteriores declaraciones, insistió en la gran causa de su renuncia, la que viene señalando consistentemente: "Las reglas de la Ley Electoral nueva, particularmente en lo que se refiere a la estructuración del Consejo Supremo y de los Consejos Departamentales y a la terminación del período de esos cargos, cinco días después de la toma de posesión, no las considero compatibles con mi concepción de cómo debe ejercerse el cargo de Presidente del Consejo Electoral y por lo tanto, me retiro del cargo. Llegué a la conclusión de que yo, Mariano Fiallos, no lo podré ejercer exitosamente y me retiro."

Desde la altura se ve más

La segunda y definitiva renuncia de Fiallos dio lugar a una nueva ronda de especulaciones: no quería tener que fallar sobre la candidatura de Antonio Lacayo, que es pariente suyo; había sido presionado por el máximo observador electoral de la OEA nada más llegar éste a Managua; estaría ofendido por la actitud de algunos diputados ante su "primera" renuncia... ¿Por qué no creer a Fiallos? "Lo que pasa -dijo él mismo- es que en Nicaragua, la mejor forma de ocultar algo es decir la verdad, porque no le creen a uno." ¿Por qué no creerlo? ¿Por qué no asumir que existen disposiciones en la nueva Ley Electoral que podrían dejar puertas abiertas a graves incertidumbres sobre un proceso electoral, ya rodeado de ellas?

Desde la cumbre del Poder Electoral, Fiallos, como pocos dirigentes del país, ha podido ir apreciando en toda su amplitud el panorama nacional, la evolución de las contradicciones, las grandes desgarraduras del tejido social y del liderazgo político, la contaminación del ambiente ético, las debilidades, los vacíos... El laberinto jurídico, político y moral en el que tendrán que celebrarse las elecciones. Desde esa altura midió lo que la actual Ley Electoral, de no ser reformada, podría contribuir a enredar aún más las cosas. Y decidió renunciar. Sólo el tiempo podrá decir con mayor fundamento si su renuncia y su voz de alerta no fueron precisamente su gran aporte patriótico en esta difícil coyuntura.

Elecciones: laberinto técnico

Unas elecciones para ser transparentes, justas, honestas, requieren de una armazón técnico-legal muy elaborada. Y esto significa tiempo, personas, tecnología... Todo tiene una traducción en dinero. "La democracia electoral es un lujo en países tan empobrecidos", se ve tentado a pensar más de uno al sopesar los múltiples requerimientos de unas buenas elecciones.

Hoy por hoy, el Consejo Supremo Electoral es la única institución del Estado que mide toda la envergadura de este asunto. No parece querer medirla la "clase política". Tal vez por su cortoplacismo, por el coyunturalismo que hoy domina a todos y que lleva a los políticos a priorizar la exigencia de que se celebren y con todas las garantías las elecciones, pero que los hace minimizar lo costoso que resulta garantizar esas garantías. Tal vez por el inveterado menosprecio de los políticos a los aspectos técnicos de la política.

Es más fácil acusar retóricamente al CSE de preparar las elecciones "a paso de tortuga reumática" (José Castillo Osejo, que compitió por la candidatura presidencial del PNC) o justificar banalmente las muchas y sustantivas imprecisiones de la nueva Ley Electoral afirmando que se deben a que la ley "es grande" (diputado Alfredo César, del PND) o denunciar abiertamente ante los nicas de Miami que en octubre habrá fraude (Arnoldo Alemán, candidato presidencial de la Alianza Liberal), que entrar a entender a fondo los aspectos técnicos en los que también se juegan las elecciones. Transitar por las galerías de ese laberinto no es tan atractivo como subirse a las tablas del escenario político. Pero es necesario.

Registro : columna vertebral

Actualmente, existe un amplio debate de opinión pública, y también un problema real, en torno al tema del registro electoral. Más exactamente, en torno al proceso de la cedulación ciudadana, con la que se confeccionará ese registro. Tema clave, porque el registro es la columna vertebral de una elección transparente. Se acusa al CSE de ser lento, de estar politizado, de estar partidarizado, etc., etc. Algunos datos pueden ayudar a dimensionar los vericuetos de uno de los laberintos técnicos en que hoy se encuentran las elecciones:

-En 1989, el FSLN aún en el poder y los partidos que formaron la UNO, en la oposición, al acordar el adelanto de las elecciones de 1990, de noviembre a febrero, decidieron, entre otras garantías electorales, la cedulación de todos los nicaragüenses. Un documento único de identificación debía servir a todos para votar. De paso, todos accederían a un documento de este tipo, inexistente y necesario en el país. Imposible la cedulación para los comicios del 90, la iniciativa quedó pendiente como un compromiso político que asumiría el nuevo gobierno. Pero, tras la victoria de la UNO, este compromiso político, complejo y costoso, fue quedando relegado a tarea técnica de competencia exclusiva del CSE. Este cambio de enfoque está en la raíz de muchas de las limitaciones que seis años después enfrenta el proceso de cedulación.

-El subdesarrollo de Nicaragua se expresa también en el atraso que existe en la sistematización de datos, aún de los más elementales, en el vacío de información esencial. Al iniciar el proceso de cedulación se decidió partir de los datos del Registro Civil. Esto ha generado incontables problemas. La realidad ha mostrado que un 40% de los nicaragüenses no tiene partida de nacimiento y que una gran mayoría de los que sí la tienen, están registrados con nombres y apellidos distintos a los que aparecen en otros de sus documentos.

Para algunos técnicos del CSE, el proceso de cedulación habrá servido, además de para obtener la cédula, como "un masivo proceso de alfabetización sobre datos personales básicos". Son miles y miles los que han descubierto, perplejos y a menudo con disgusto, al ir a cedularse, que sus padres no los reconocieron, que no se apellidan como siempre creyeron, etc. etc. Miles han entrado en la oficina para buscar su cédula y han salido descubriendo tramas familiares remotas y desconocidas. Un caso extremo es el de un municipio de 3 mil habitantes, donde mil aparecieron registrados con el apellido del registrador... Poner orden en este laberinto ha retrasado y complicado en extremo un proceso de por sí complejo.

Un proceso muy costoso

-El registro electoral es lo más caro de cualquier proceso electoral. Sólo la computadora con el programa para ordenar el registro le costó 500 mil dólares al CSE. El registro conduce al padrón electoral: quiénes son los 400 ciudadanos que votarán en cada una de las más de 7,200 Juntas Receptoras de Votos (JRV) previstas. Pues bien, cada juego de mapas de la ubicación de esas Juntas, demandado por cada partido político para detectar cualquier irregularidad, cuesta 28 mil dólares. Y existen casi 40 partidos...

La realidad es que el gobierno central no ha asumido nunca el volumen de estos gastos. El proceso de cedulación, que cuesta ll millones de dólares, está siendo totalmente financiado por donaciones externas. El presupuesto asignado por el gobierno al CSE es aún insuficiente para cubrir el costo global de las elecciones: se calcula que el voto de cada ciudadano en el Pacífico le cuesta al país 40 dólares y en el Atlántico, 60.

-Después del descomunal esfuerzo que se viene haciendo para rectificar el registro, para cedular y a partir de ahí organizar el padrón, un artículo de la nueva Ley Electoral -aprobada tardía y apresuradamente por la Asamblea Nacional en diciembre- estableció que quedará al final a decisión de quienes presidan la Junta el que alguien que se presente a una JRV y no estuviera empadronado en ella o apareciera en el padrón de esa junta con nombre diferente al de la cédula pueda o no emitir allí su voto. ¿Para qué entonces tanto esfuerzo de precisión técnica, si al final los políticos dejaron esta brecha abierta a irregularidades - a fraudes- en la ley? Al solicitar las reformas a la Ley Electoral, Fiallos y todo el CSE propusieron que este artículo debía ser derogado.

Politización vs. profesionalización

Además de estos y otros muchos vericuetos técnicos, el meollo del laberinto legal es político. La contradicción de fondo, la que habría llevado a Fiallos a renunciar, está en que la nueva Ley dificulta la profesionalización del órgano electoral y lo politiza, al quitarle al Presidente del CSE la facultad de nombrar directamente, según su criterio profesional, técnico y administrativo, a los responsables del CSE en regiones y departamentos. La nueva Ley establece que estos cargos los nombrará el CSE a partir de listas enviadas por los partidos. Es decir, de listas elaboradas a criterio de la "clase política".

Doce años de esfuerzos por profesionalizar el Poder Electoral podrían hacerse humo con esta disposición. En los países de Centroamérica -a excepción de Costa Rica, donde sí hay una "carrera electoral"- la politización y partidarización de los órganos electorales provoca que cada cuatro-cinco años, como resultado de las elecciones y al aire de los vaivenes políticos, todos los cargos cambien y toda la experiencia profesional acumulada se deseche para recomenzar en cero. El subdesarrollo se mide también por la incapacidad de acumular experiencia.

Todos estos y muchos más elementos jurídicos y técnicos, de menor o mayor trascendencia y aún no resueltos, constituyen un caldo de cultivo para "fraudes" en las elecciones. La alerta roja sobre un posible "fraude" electoral es correcta. Pero para los técnicos electorales, esa luz no debe dirigirse sólo al CSE. Debe barrer en varias direcciones y apuntar a todos los sectores políticos y sociales, porque estarían favoreciéndose, por acción o por omisión, problemas y limitaciones técnicas para que todos terminemos participando en un fraude.

Algunos números

Caminando las encrucijadas del laberinto, comienzan a aclararse algunos datos numéricos. Según el CSE, en octubre serán potenciales votantes 2 millones 200 mil electores. Al ritmo actual del proceso de cedulación -difícilmente acelerable-, podrán votar con cédula sólo 1 millón 800 mil. A los restante 700 mil se les entregará una cédula supletoria -la definitiva se les confeccionaría después -. 400 mil electores de 27 municipios - a donde ya es imposible cedular - votarán con el procedimiento usado en 84 y 90: inscripción en las vísperas y libreta cívica para votar.

Cada uno de estos electores recibirá el 20 de octubre al llegar a su JRV 6 boletas electorales (serán 5 si se junta en una sola boleta la eleccción de los 20 diputados nacionales y de los 20 diputados al Parlamento Centramericano). Los nicaragüenses votarán por alcalde y vicealcalde / concejales / diputados departamentales / diputados nacionales / diputados al PARLACEN / presidente y vicepresidente.

Partidos: sobreoferta

Hasta aquí la demanda. ¿La oferta? Febrero terminó con 35 partidos inscritos legalmente con todos los requisitos y otros siete partidos con solicitud pendiente. ¿Cómo explicar la sobreoferta de partidos? Es evidente que refleja la falta de liderazgo político que hoy afecta al país, la dispersión de propuestas y la debilidad de la representación social. Es evidente también que un gran número de estos partidos entran al juego en busca de ser o de parecer "el centro" o de sumarse a quien mejor lo sea o lo parezca, en un paisaje político confuso en el que, como lo reiteran las encuestas, la mitad de los electores aparece polarizada entre el sandinismo (intención de voto: 20%) y el liberalismo antisandinista (30%), y otra mitad de votantes que anhelaría la despolarización de un centro unificador.

Pero también es evidente que la Ley Electoral favorece que el juego electoral sea visto como un buen negocio. El CSE debe entregar a los partidos para su campaña electoral el 15% del presupuesto electoral (costo total de las eleccciones: $35 millones si sólo hay una vuelta). Debe darles unos 6 millones de dólares. Y aunque existen nuevas disposiciones para controlar el dinero entregado con la rendición de cuentas o para que los partidos que no ganen ni un escaño devuelvan lo recibido, la política sigue siendo en este país de desempleados y de recesión uno de los negocios más rentables.

El "centro": gran enigma

No habrá tantas casillas como partidos en las 6 boletas electorales. La sobreoferta que se aprecia en febrero quedará reducida notablemente a mediados de mayo, cuando suene la hora final de inscribir candidatos, partidos y/o alianzas. Algunos observadores insisten en que al final las opciones reales sólo serán dos: continuidad del modelo de restauración oligárquica iniciado en 1990 -con más, menos o con prácticamente ningún cambio (¿encabezado por quién?) y discontinuidad de ese modelo con un proyecto populista encabezado por los liberales de Alemán. Tema clave en estas dos alternativas será el tratamiento que se dará al conflictivo y aún no resuelto tema de la propiedad y de las "dos piñatas" (la sandinista del 90 y la chamorrista de estos seis años).

Otros centran en el hallazgo de un "centro" político y económico el gran enigma del laberinto político de estas elecciones. Mientras dirigentes sandinistas (FSLN) y antisandinistas (PLC) mantienen, al menos en sus discursos, propuestas nada centristas, el resto de las agrupaciones políticas busca afanosamente liderazgos, propuestas, alianzas y candidatos con los que llenar, al menos con imágenes, el vacío del centro. Todos. El PRONAL de Antonio Lacayo surgió el primero, buscando colocarse en el "centro", esgrimiendo como garantía la reconciliación entre los extremos lograda con el fin de la guerra. Y uno de los últimos partidos en aparecer, el PAD de Edén Pastora, busca también ese centro, apelando a la memoria de la primera hora del sandinismo tercerista. Mientras casi todos recorren su propio laberinto en busca de alianzas, queriendo hallar la llave que les abra el "centro", un mes más de campaña de facto -legalmente no se inicia la campaña hasta el 2 de agosto -trajo algunas novedades importantes en las filas conservadoras y en las sandinistas.

Conservadores: el "santo"

Hace ya algunos meses, un analista político de raíz conservadora, señaló cuál era a su juicio el problema entre los conservadores: habían muchos fieles para la procesión, pero faltaba "el santo". Los conservadores, fracccionados en 5 partidos, carecían de un liderazgo nacional sólido que los unificara -como se estaba unificando el liberalismo-, y que les permitiera surgir como opción real frente a liberales y sandinistas.

A finales de 1995, una costosa y eficaz campaña de propaganda en la TV le puso aureola de "santo" dentro del PNC -el partido-tronco del conservatismo- a Noel Vidaurre, un abogado joven, que fue Ministro del gobierno Chamorro en su primera etapa. Frente a él, competía por el liderazgo en el partido, José Castillo Osejo, 40 años alzando la bandera verde y casi igual número de años hablando por la Radio Corporación. Raíces rurales frente a follaje urbano.

La candidatura de PAC

La disputa fue tensa. La ganó Vidaurre a finales de febrero en la Convención Nacional del PNC. Todos los partidos están celebrando estos días sus convenciones y congresos más o menos tensos, con disputas más o menos publicitadas, para elegir a sus candidatos. Lo nuevo en el laberinto conservador fue que cuando se vivían los últimos capítulos previos a la selección del líder del partido verde, surgió un "santo" inesperado. La oligarquía conservadora de Granada, que concentra el gran capital nacional -ya con importantes vínculos con el capital globalizado- apareció respaldando la candidatura presidencial del poeta y escritor Pablo Antonio Cuadra. Los más selectos apellidos de la élite granadina llamaban a un "Compromiso con Nicaragua" proponiendo el nombre de PAC. Buscaban dirimir la pugna de candidatos conservadores antes de la Convención, pero iban mucho más allá. Trataban de iniciar la forja de una propuesta de salvación y consenso nacional en torno a uno de los más notables nicaragüenses, buscando aglutinar a todos los partidos que buscan un centro que despolarice el país entre sandinismo - antisandinismo.

Detrás de la propuesta pueden adivinarse varias reflexiones que hace el gran capital. Una es la más evidente: no existe ni es previsible una fuerza capaz de derrotar sola el único proyecto "de ruptura" que existe: el de los liberales de Alemán -el FSLN, en su estado actual, es visto como seguro aliado del proyecto continuista-. Pablo Antonio Cuadra, con su prestigio, con su peso intelectual y hasta con el halo que le da su senectud - tiene 83 años -, sería la única posibilidad real contra Alemán. Aglutinaría a muchos dispersos y sin centro, y neutralizaría el apoyo a Alemán de ciertos sectores con poder social.

Este "Compromiso con Nicaragua" es un intento -salvadas las muchas distancias- de volver a jugar a lo que se jugó en 1989: todos contra uno - en este caso la UNO contra el FSLN -, enarbolando un símbolo nacional: doña Violeta. Pero, para todos los grandes, medianos y pequeños partidos que conformaron la UNO, que nunca gobernaron y a los que hoy se estaría volviendo a convocar, aquella experiencia resultó frustrante. El manifiesto de las firmas granadinas, ¿no anuncia un "compromiso con Nicaragua" en el que el peso de los intereses de la élite económica arrollaría perspectivas e intereses políticos de los partidos?

El anuncio de la candidatura de Pablo Antonio Cuadra, salga o no adelante, revela cuán intrincado ve el actual panorama el poder económico, que está buscando ya una "varita mágica", un último recurso, el hilo más dorado - todo eso es PAC - para encontrar salida en los multiplicados vericuetos del laberinto nacional.

FSLN: consulta a las bases

El otro acontecimiento del mes fue la consulta realizada por el FSLN para elegir a sus candidatos en las próximas elecciones, unas sui generis elecciones primarias. La Consulta Popular -así se llamó- estuvo abierta a candidatos sandinistas o no y a votantes sandinistas o no. En esta apertura pluralista radicó su indiscutible originalidad. Varios eran los grandes objetivos de esta inédita experiencia: garantizar al FSLN buenos y nuevos candidatos con consenso en sus lugares; democratizar al FSLN, eligiendo desde abajo y no a dedo y desde arriba; reactivar las estructuras partidarias, despertando interés en las elecciones de octubre, amenazadas por el fantasma de la abstención; generar un proceso de educación cívica, enseñando a competir leal y respetuosamente y a elegir reflexivamente.

El FSLN tuvo capacidad para instalar casi 5 mil centros de votación en todo el país, atendidos por más de 30 mil voluntarios, y de convocar a su Consulta a más de 400 mil nicaragüenses, varios miles no sandinistas. Ningún partido ni alianza de partidos en Nicaragua se atrevería siquiera a imaginar el meterse en un esfuerzo semejante. En ese sentido, el FSLN ofreció a la nación una obvia demostración de fuerza. Pero se trató, en definitiva, de una fuerza cuantitativa, numérica. Los aspectos cualitativos del esfuerzo no tienen el mismo valor y en gran medida los logros se diluyen al haber habido tan graves fallas políticas y éticas.

El pecado más grave

Al margen de que en municipios pequeños, los grandes objetivos se hayan cumplido todos o casi todos, hubo realidades que empañaron -mancharon tal vez irreversiblemente- tan osada iniciativa, hasta dejarla reducida a un formidable esfuerzo de agitación. Lo más grave es la constatación de que en casi todos los lugares se postuló, se participó, se eligió y hasta se escrutaron los votos y se dieron los resultados haciendo prevalecer los intereses personales -o los de pequeños grupos- por sobre los intereses partidarios y nacionales. Nada más ni nada menos que lo que sucede en otros partidos. En este caso, con el agravante de que el FSLN, al plantear un proyecto tan ambicioso, y al publicitarlo triunfalistamente, se exhibió ante toda la nación.

Un grave error de entrada fue que los dirigentes de las estructuras partidarias -gran parte de ellos con liderazgos seriamente erosionados en estos años- participaron masivamente como candidatos. Así, el proceso educativo quedó sin educadores, que se convirtieron en competidores, y en muchos casos en protagonistas de una competencia desleal. Un grave error que se vio en la salida es que la Comisión Electoral del FSLN, que diseñó un procedimiento excesivamente complejo, pecó por excesiva confianza en una mística revolucionaria que ya no existe y no previó las muchas irregularidades que en prácticamente todo el país rodearon el acto de emitir el voto y más aún, el acto de contarlo. Los resultados totales tardaron en hacerse públicos 16 días, cuando se prometió oficialmente que estarían a las 24 horas de la consulta. Dado el volumen de irregularidades, puede afirmarse que los resultados reales de muchas de las consultas que hacían los sandinistas en las cuatro papeletas que se usaron en estos comicios no se conozcan nunca.

"Jamás nos lo imaginamos"

Un miembro de la Dirección Nacional del FSLN comentó con franqueza: "Jamás nos imaginamos que hubiera entre nosotros este grado de descomposición". De "lujuria electoral" habló otro dirigente sandinista. "Tenemos posibilidades reales de ganar las elecciones, pero si así estamos mejor no ganar en octubre, porque haremos cosas peores que este gobierno", dijo por la sandinista radio La Primerísima, William Grigsby, probado y honesto sandinista, cuando después de ocho días de rumores y de tensiones el conteo se hacía interminable.

El Congreso del FSLN, que se celebrará a finales de abril, determinará de forma definitiva quiénes serán los candidatos del FSLN para las elecciones de octubre. Le tocará al Congreso - precedido por elecciones de congresistas que ya empiezan a ser conflictivas - ratificar a quienes en la Consulta ganaron más votos para ser nominados como alcaldes, vicealcaldes, concejales y diputados departamentales. El caso más conflictivo en la pre y en la post-Consulta es el que creó la candidatura de Carlos Guadamuz, director de la Radio Ya, que compitió para la Alcaldía de Managua y ganó la nominación . Los problemas reales y de imagen que Guadamuz ha ocasionado al sandinismo a lo largo de años desde su radio, a causa de su retórica confrontativa, provocaron que las estructuras del FSLN utilizaran todos los mecanismos para que no lo favorecieran los votos. No lo lograron. Su elección muestra que un sector mayoritario del sandinismo se encuentra cómodo en un clima de polarización. Y que tiene peso. Las en- cuestas nacionales posteriores a la Consulta ubicaban ya a Guadamuz en un segundo lugar en la intención de voto para la Alcaldía de Managua (23.6%), cerquísima del primer lugar (24%), que ocupa el empresario nada confrontativo Pedro Solórzano.

¿Ganar o conservar ?

Le tocará al Congreso del FSLN elegir a sus candidatos a diputados nacionales y a Presidente y Vicepresidente de la República, entre quienes compitieron en la Consulta y entre otros. En este terreno, el caso más inmanejable para las estructuras del FSLN es el de la candidatura a la Presidencia de la jurista y defensora de los derechos humanos, Vilma Núñez, que desafiando el liderazgo simbólico de Daniel Ortega -que también compitió por esa candidatura- y en obvia desigualdad de recursos, habría obtenido hasta un 30-40% del total de votos de la Consulta, lo que indicaría que un significativo número de sandinistas apuesta a un nuevo liderazgo en el FSLN, más creíble de cara a la nación entera y más honesto al interior del partido.

Si la estrategia electoral del FSLN, el partido más organizado de este desorganizado país, no toma en cuenta esta realidad, si ha querido ocultarla, si no se decide a analizar lo que significan esos votos, cabría la pregunta: ¿aspira el FSLN a ganar las eleccciones o solamente a conservar y asegurar sus ya ganadas cuotas de poder con el nuevo gobierno, aunque éste sea una continuidad del actual? ¿En qué dirección irán orientadas sus alianzas? Muchos ojos, también internacionales, están puestos sobre este FSLN de 1996, que parece perdido en un laberinto de ambiguos intereses.

¿Qué hay detrás?

Otra gran novedad del mes es la ¿resistible? ascensión del Movimiento Arriba Nicaragua, que lidera Alvaro Robelo, un leonés de clase media que vivió en Italia desde los años 60, fue embajador en Roma a comienzos del gobierno Chamorro durante año y medio y hoy regresa al país afirmando haberse convertido en millonario y tener contactos con los más grandes empresarios de Japón y de toda Europa, "por haber sabido estar siempre en el lugar y en el momento oportuno". En apenas 50 días de campaña no oficial, el nuevo partido Arriba Nicaragua suena ya en las orejas de todos los nicaragüenses, gracias a los desproporcionados recursos que está empleando, desde manifestaciones masivas "con nacatamal de a libra" incluido hasta desmesurados salarios para quienes trabajan en sus casas de campaña (a finales de febrero tenía juntas directivas de 10 miembros en 110 de los 143 municipios del país), pasando por una propaganda radial y televisiva más abundante que la del resto de partidos juntos. ¿Quién está detrás de Arriba Nicaragua? ¿O debajo? ¿O encima? Es un enigma del actual laberinto, uno de los más comentados.

El 9 de febrero, L'Espresso de Milán mencionó a Robelo, vinculándolo a Francesco Cardella, a su vez vinculado al ex-Presidente socialista de Italia, Bettino Craxi, acusado por graves actos de corrupción y hoy prófugo de la justicia italiana. Estos datos abrieron las compuertas a una avalancha de especulaciones. Desde ese día hasta el cierre de estas líneas no se ha dejado de hablar a diario de Robelo en to- dos los medios de comunicación de Nicaragua.

Y no ha dejado de responder Robelo, con habilidad, pruebas, desmentidos y promesas. ¿Estaríamos asistiendo a una bien organizada operación internacional de lavado de dólares, imposible de ser ni plenamente probada ni mucho menos eficazmente frenada por las débiles instituciones nacionales? ¿O se trata simplemente de una operación de marketing político de fuego artificial -de llamarada de tusa-, destinada al fracaso en un país que aún decide en política de un modo más tradicional y no sólo por las imágenes? Mientras el enigma se aclara, Arriba Nicaragua embelesa a muchos con la promesa casi mágica de inversiones millonarias de poderosos inversionistas que ya están en camino trayendo empleo y felicidad para todos.

Para despejar dudas, y encajando perfectamente con la tendencia de estos últimos dos años, Alvaro Robelo anunció que sometería el estado de sus cuentas, el de sus empresas y el de sus gastos de campaña -afirma que el 70% sale de sus millonarios bolsillos- a una auditoría internacional y que entregaría los resultados de esa investigación al Cardenal Miguel Obando. "Quien quiera revisar mis cuentas -dijo- deberá solicitárselo al Cardenal, máxima autoridad moral del país". Autoridad a la que colocó en el centro del laberinto.

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