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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 165 | Noviembre 1995
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El Salvador

¿Tiene futuro este modelo económico?

¿Qué está pasando en la economía salvadoreña? La aplicación de patrones de crecimiento propios de economías ya desarrolladas acentúa una economía dual: minorías con niveles de vida de los ricos del Norte y mayorías que ni siquiera pueden reproducirse: ni comen ni trabajan.

Juan Hernández Pico, SJ

Malos presagios flotaron en los aires salvadoreños en octubre. El aumento de la inflación, la restricción de los créditos, la disminución del crecimiento, sumergen al gobierno en una discusión bizantina sobre si lo que está pasando es sólo una "desaceleración" o si se trata de una auténtica "recesión". Si se está promoviendo una política económica creadora de bienestar equitativo o fortalecedora de malestar mayoritario, eso no se discute.

Incoherencias, incoherencias...

Se aprueba muy rápidamente una ley de compensación económica temporal para los empleados del Estado que van a quedar sin empleo. Esta "modernización" del Estado supone millares de despidos. Pero no se escucha previamente a los que serán afectados por medida tan drástica. Ni se transparentan las condiciones que harán más eficiente el trabajo de quienes permanezcan empleados tras la "modernización".

El Presidente de la República pide a la Misión de la ONU un dictamen sobre las deficiencias de la Policía Nacional Civil. Y cuando el dictamen se recibe y se conoce públicamente su énfasis crítico, predominan las reacciones defensivas y se subraya que el informe no es vinculante.

ARENA retrasa más y más la aprobación legislativa de las reformas electorales pactadas con la oposición por el propio Presidente Calderón. La oposición presiona afirmando que no le dará los votos necesarios para otros proyectos de ley
y ARENA habla entonces de "chantaje" y de no avanzar cediendo ante presiones. Pero lo que no avanza es la democratización del país.

Los campesinos se toman tierras alegando que son fincas con grandes extensiones, por encima de las 245 hectáreas que la Constitución y los Acuerdos de Paz permiten a un solo propietario natural o jurídico. ARENA responde en la Asamblea aumentando en el Código Procesal Penal las penas para los delitos de usurpación de propiedad y de instigación a la usurpación y el Ministro del Interior de la corriente más dura de ARENA sugiere que ese partido pida que se retire de la Constitución el límite de extensión para la propiedad de la tierra.

Existe un clima de confrontación crecientemente agresiva. En dirigentes políticos y sociales y en militantes. Mientras, la gente aun en medio de mucha frustración valora la paz y rechaza la regresión a estériles y costosos enfrentamientos sin salida. Sólo la inveterada insensibilidad ante los problemas sociales de la mayoría de los salvadoreños podría volver a provocar incontenibles desesperaciones.

Economía: qué pasa

A comienzos del mes de octubre el Ministerio de Economía publicó los datos sobre la inflación. Al 30 de septiembre era ya de un 10.3%. Las predicciones del Banco Central de Reserva hablaban de una inflación de un solo dígito al terminar 1995, tal como sucedió en 1994. Como causas de esta inesperada inflación se señalan el incremento en junio del impuesto al valor agregado (IVA) del 10 al 12% y los aumentos de las tarifas de servicios (luz, agua, teléfonos, combustibles, etc.). No falta quien señala también la ligera alza del 8% en los salarios de los empleados públicos. Se acusa también al copioso invierno: habría influido en peores cosechas de verduras y legumbres. También se apunta a la inseguridad que crea una delincuencia que va en aumento.

Pero fue nada menos que Juan Héctor Vidal, director ejecutivo de la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP) quien afirmó que "las expectativas de los agentes económicos" también acentuaron la inflación. Traducido, esto significa que productores y sobre todo comerciantes aumentaron los precios de mercado por encima de lo sugerido por el incremento porcentual del IVA, no sólo para sobreproteger coyunturalmente sus márgenes de ganancia sino para ponerse a cubierto de pérdidas en una economía cuyo predominio terciario comercio importador y consiguiente consumo, así como servicios financieros y personales y cuya cada vez mayor dependencia de los recursos externos (remesas, préstamos, donaciones) proyectan mucha inseguridad sobre su capacidad de crecimiento sostenible.

Es precisamente esa inseguridad la que pasa a primer plano cuando se observan signos de "desaceleración" o de "recesión" en la economía. La disminución del crecimiento se está produciendo sobre todo en actividades terciarias, no productivas y no transables. Al finalizar el primer trimestre de 1995, por ejemplo, el índice de actividad económica en los servicios era un 88.4% respecto a la que había al finalizar el primer trimestre de 1994. Pero al finalizar el tercer trimestre de 1995, el índice de esta actividad es ya un 64% respecto a la de un año antes.

Y es precisamente en el sector servicios en donde ha sido menor la reducción del crecimiento. En el sector comercio, la disminución es drástica. Al finalizar el tercer trimestre del año 95, hay un 31% menos de actividad respecto al mismo período del año anterior. En la construcción, el descenso de actividad se observa desde el final del primer trimestre, pudiéndose hablar de una notable contracción: alrededor de un 24%.

Un grave cortocircuito

Sobre las consecuencias en el crecimiento del PIB, no hay acuerdo. Desde el gobierno, el Presidente del BCR afirma que se mantendrá una tasa anual del 5 6%. FUSADES el instituto de investigación económica de la empresa privada opina que la tasa de crecimiento del PIB se reducirá a un 4%. El punto está en que en un panorama de reducción de la actividad económica, no se enfatiza que esto ocurre en una estructura de producto interno bruto en la que los sectores productivos industrial y agropecuario tienen cada vez menor participación. En la estructura económica salvadoreña predominan el comercio y los servicios y esto afecta negativamente la existencia accesible de los bienes necesarios para satisfacer las necesidades básicas de la población y la generación de empleo productivo.

Tomando en cuenta no sólo la coyuntura salvadoreña sino también la de la región centroamericana, las opciones de política económica hacia la terciarización suponen un cortocircuito en el desarrollo: la aplicación del patrón de crecimiento de los Estados Unidos o Europa a economías que no tienen ni un sector agropecuario ni un sector industrial suficientemente desarrollados y en consecuencia, no tienen una población mayoritariamente capaz de consumir servicios, acentúa una economía de consumo dual: minorías con niveles de vida de los ricos del Norte y mayorías excluidas incluso de la probabilidad de poderse reproducir: ni sus graneros ni sus puestos de trabajo están asegurados.

Futuro de las remesas

Al analizar el problema económico salvadoreño, el director ejecutivo de ANEP piensa que ni la cotización del colón sobrevaluado a su juicio ni la "apertura comercial" un enorme gasto en importaciones no destinadas a reconvertir los sectores agropecuario e industrial podrían sostenerse sin "los cuantiosos recursos provenientes de las remesas familiares". Pero es muy probable que las remesas disminuyan a medida que los descendientes de los emigrantes vayan naciendo en los Estados Unidos y Canadá. Y es muy poco probable que alcancen un nivel mayor del que tienen hoy.

Parece insensato, por esto, atribuir a las remesas como lo ha hecho el Ministro de Hacienda Hinds un peso estructural equivalente al del café en otras épocas. Más insensato aún, seguir programando políticas económicas basadas ya no en un monocultivo sino en un monoingreso. Tiene razón el director de ANEP cuando afirma que hay que atender a los que opinan que "la estructura actual del PIB no garantiza la sostenibilidad de su crecimiento" y que se pueden estar agotando "las fuentes que han determinado el crecimiento de la economía en los últimos años". Como dice Vidal, no hace falta apoyar dirigismos estatales para comprender que el Estado no puede evadir ni la elaboración de políticas económicas ni su papel en la economía de mercado. Palabras empresariales que desnudan los dogmatismos neoliberales de descoordinación en que se ha entrampado el gobierno salvadoreño.

Calderón satisfecho

A su regreso de la Cumbre Iberoamericana de Bariloche y frente a los datos de la inflación, el Presidente Calderón Sol indicó que no era importante discutir sobre décimas o centésimas de inflación. "Lo más importante precisó es que mi pueblo tenga pan, tortillas, y que tenga empleo". Dijo que el látigo del pueblo no era la inflación sino el desempleo y que es eso lo que hay que combatir. Se hizo evidente su gran molestia ante las preguntas de los medios sobre la crisis económica. "De tanto hablar de recesión ripostó la van a provocar". Y continuó: "Si un grupo económico afirma que existe recesión, recesión y recesión porque no vendieron, la cosa se vuelve negativa. Debemos vernos con el positivismo con que nos ven fuera". "Yo me siento más que satisfecho con la economía arguyó Calderón . Vamos reduciendo el desempleo y enfrentando los problemas de marginalidad de frente".

Es evidente que sin confianza no hay economía sana, pero tampoco la hay con evocaciones de mundos de fantasía, alejados de la experiencia de la mayoría de la gente. Varios son los interrogantes que levanta esta reacción del Presidente. Una encuesta de la CID GALLUP de mediados de septiembre muestra que la mayoría de los salvadoreños están preocupados principalmente por el desempleo (35%) y por el alto costo de la vida (23%), aún más que por la violencia y la delincuencia (18%). A las puertas de los hogares salvadoreños golpean los dos males que el Presidente se pone a comparar. Ninguno de los dos puede relativizarse. Tal vez lo que el Presidente quería comunicar es que el gobierno aumentó el IVA para así recaudar fondos para su plan de desarrollo social. Pero, prescindiendo de si la absorción del Fondo de Inversión Social (FIS) por la Secretaría de Reconstrucción Nacional va a contribuir o no al desarrollo social, el primer fundamento de cualquier plan de desarrollo social en una región como la centroamericana es una política económica que asegure la producción de alimentos y bienes industriales para la vida y el trabajo, así como de bienes transables, los susceptibles de ser exportados para conseguir las divisas con las que importar lo que no se produce en el país y es necesario, conveniente o de lujo, siempre en proporciones sensatas.

El problema fundamental con este segundo gobierno de ARENA es que no ha habido crecimiento de las exportaciones y que el crédito favorece al comercio importador y a la inversión financiera mucho más que a los sectores agropecuario e industrial. Por si eso no bastara, las maquiladoras emigran a México porque allá los salarios abaratados por la crisis y el abatimiento de las tarifas aduanales por el TLC hacen menos competitiva a la maquila salvadoreña.

ARENA inició el año anunciando que enrumbaría al país hacia "una gran zona franca". Pero el año termina mostrando la irrealidad de esta "panameñización" de El Salvador, mientras que se ha retardado aún más el ritmo de crecimiento del país. No sería esto catastrófico ni irremediable si llevara a volver a tomar en serio el camino hacia la integración regional de Centroamérica sobre bases menos fantasiosas y más coordinadas.

"Modernizando"

El mes de octubre vio también la rápida aprobación de la Ley de Compensación Económica para quienes perderán su empleo en el Estado. Se trata de una compensación muy superior a la que la vigente Ley de Servicio Civil otorga a los trabajadores del Estado retirados, jubilados o pensionados. Pero el actual retiro será obligatorio. La ley prevé que sean los ministros o directores de instituciones autónomas públicas los que evalúen qué puestos de trabajo serán suprimidos.

La evaluación deberá entregarse al Ministerio de Hacienda el 31 de octubre, de forma que el 1 de enero de 1996 el Estado salvadoreño amanezca aligerado de innecesarios pesos. Sobre la base de esta evaluación, será la Asamblea Nacional la que, previo análisis, suprima las plazas. Así, lo único voluntario será la aceptación de la evaluación. Una vez se notifique al actual ocupante de la plaza su supresión, éste tendrá hasta el 15 de diciembre de 1995 para entregar su renuncia. El incumplimiento de este plazo le hará perder el derecho a una compensación, aplicándosele entonces la vigente ley de Servicio Civil. La antigüedad se conservará sólo para acceder a la pensión por jubilación. Por otro lado y por esta vez, quien haya alcanzado ya los requisitos mínimos de edad y tiempo de servicio para la jubilación, podrá retirarse aunque no haya sido suprimido su puesto de trabajo y para acogerse a la compensación en el plazo establecido por la ley.

Se trata de otro paso en la "modernización del Estado". Después de la elaboración del proyecto de presupuesto para 1996 que incluía el aumento de unos 12 mil puestos de trabajo nuevos, sobre todo en la Policía Nacional Civil el escándalo que esto causó en la empresa privada y entre alguna oposición política forzó al gobierno a presentar rápidamente la Ley de Compensación Económica, que se aprobó con 63 votos. Sin los del FMLN, que objetó la premura y pidió demorar la aprobación para consultar a las organizaciones laborales.

Las organizaciones laborales protestaron y aún estamos sólo al inicio de sus protestas. Protestan principalmente porque se dejó en manos de los ministros y los directores la patronal la evaluación de las plazas que ameritaban supresión. Y porque esto les pone en bandeja la supresión de los puestos de trabajo que tienen al frente a dirigentes sindicales. No creen los trabajadores que se evaluarán objetivamente las plazas, sino a sus ocupantes . También protestaron porque consideran que es irreal la promesa de que la empresa privada se encargará de dar trabajo a todos los desplazados del Estado.

Emplear a desempleados

Para los dirigentes laborales, la estructura del desempleo en el país indica el carácter "demagógico" de la propuesta que habla de dar ocupación a las 25 mil personas que quedarían cesantes. El gobierno dice que sólo serán unos 15 mil. El Canciller González Giner ha explicado que "vamos a reducir en algunos ministerios y a aumentar en otros". "Modernización no es sinónimo de desempleo", dice. Y asegura que en algunos casos el gobierno ofrecerá oportunidades de nueva formación técnica para que se pueda optar a otros empleos y en otros casos ofrecerá asistencia técnica para que los cesantes formen cooperativas, obtengan líneas de crédito para adquirir maquinaria y sean subcontratados por empresarios privados para la ejecución de trabajos. El Canciller se refería especialmente a expertos trabajadores de campo del Ministerio de Obras Públicas, de ANDA (Aguas y Alcantarillado), etc.

De hecho, hasta el momento es el Ministerio de Obras Públicas el que ha adelantado una mayor cifra de probables cesantes: alrededor de 5 mil. El Canciller afirma que en ese Ministerio hay fondos suficientes para "realizar un trabajo tremendo, pero no hay capacidad de ejecución".

El Presidente de la ANEP, Roberto Vilanova, asegura que los trabajadores que queden cesantes no van a tener mayor problema en encontrar puestos de trabajo en la empresa privada, dada la salud de la economía salvadoreña. Afirma que a corto plazo habrá algunos inconvenientes, pero que para eso se ha diseñado una compensación económica mayor que ayude al cesante en su transición desde el empleo estatal al empleo privado. Sin embargo, Vilanova recuerda que si el Estado no agiliza la inversión en infraestructura, canalizándola a través del sector privado, su optimismo cambiaría. Si el Estado dice entra en un programa de mejoramiento rápido y profundo de carreteras, puertos, aeropuertos, energía eléctrica, telecomunicaciones , etc., conseguirá "una economía dinámica y facilitará la transición de trabajadores". Los dirigentes laborales ripostan afirmando que la empresa privada no contratará a los cesantes que sean líderes sindicales ni a los que sobrepasen los 30 años de edad, aunque Vilanova lo haya negado.

Lo fundamental es si la economía va a seguir creciendo o no. Las medidas del BCR de restringir los créditos, aumentando los encajes bancarios, para poner coto a la inflación, han sido criticadas duramente por la empresa privada como recesivas. Los editorialistas de La Prensa Gráfica que transmiten el pensamiento empresarial progresista del grupo Dutriz temen seriamente que "los recortes por realizarse a partir de enero próximo sean un esfuerzo sin articulación con ese plan mayor que el país está necesitando para modernizar todo su esquema de funcionamiento". " De lo que se trata es de hacer más eficiente la prestación de los servicios que son inherentes a los fines estatales. Tener menos plazas disminuye el gasto, pero no garantiza la efectividad: por eso no basta", escriben.

Derecha: dos visiones

Si uno compara las declaraciones de Vilanova con las observaciones de La Prensa Gráfica, siente un abismo de diferencia. Las primeras traslucen improvisación y una cierta ansiedad por tranquilizar las inquietudes laborales con promesas similares a las que hacen los politiqueros. Las segundas toman en serio las dimensiones de los problemas, tanto técnicas, administrativas como sociales.

Los editorialistas de La Prensa Gráfica se refieren, por ejemplo, a las privatizaciones las ya realizadas y las futuras y aseveran que la ausencia de "un marco referencial" que dé "sentido y garantía a todos esos fenómenos" es origen de "muchas de las tensiones laborales que circulan en el ambiente". Celebrando la "obsolescencia" de la planificación centralizada, reclaman hoy más que nunca, y por paradójico que parezca, "planes globales de futuro para articular los esfuerzos (privados y públicos) al ritmo en que se desarrolla la democracia".

Visión de izquierda

En la misma edición de La Prensa Gráfica, y ocho días después de votada la Ley de Compensación Económica, el dirigente del FMLN, Salvador Samayoa, constata que "cualquier gobierno medianamente honesto y eficiente de centro o de izquierda estaría igualmente obligado a emprender esta tarea por razones diferentes a la discutible panacea de las privatizaciones". Samayoa expresa propósitos coincidentes con los editorialistas de La Prensa Gráfica a la hora de exigir coherencia y credibilidad al gobierno en la modernización, aunque lo hace con menos delicadeza, aireando la sospecha de que en la venta de las instituciones estales a empresas multinacionales "se estén cocinando negocios millonarios" para los que manejan el Estado.

Importa recordar que el Presidente Calderón Sol no ha aceptado aún la renuncia del presidente de ARENA a la presidencia de ANTEL (telecomunicaciones). Y sobre todo, no puede olvidarse la mentalidad de hacendados propietarios del país de los areneros que se trasluce, por ejemplo, en propuestas como la del Ministro del Interior de revertir los límites constitucionales de la propiedad agraria. Además, un gobierno que en lugar de dialogar y negociar ha reprimido policialmente las protestas contra la privatización, no puede pretender que le crean cuando afirma que despido no equivale a desempleo. "El que se quemó con leche, hasta la cuajada sopla", recuerda Samayoa.

Samayoa exige que el gobierno discuta garantías y compensaciones con los afectados por la ley y evite toda discriminación en los desplazamientos, suprima la utilización de los puestos estatales para pagar favores políticos y emprenda la educación permanente de quienes conserven sus puestos de trabajo. Pide también Samayoa al gobierno que en su discurso oficial sea más decente, reconociendo el daño que experimentarán personalmente no pocos de los cesantes, así como anunciando medidas extraordinarias para tratar de prevenir o de castigar el despilfarro de fondos del Estado con la corrupción de altos funcionarios.

Calderón Sol con Fidel

La propaganda de que nadie sufrirá es como "darle atol con el dedo" a los empleados estatales, provocando con ello reacciones de furia justificada frente a medidas necesarias. Y despedir a obreros sin machetear la corrupción en la cumbre es cargar irracionalmente todo el costo de la ineficiencia una vez más sobre los hombros de los trabajadores manuales.

Modernizar "al ritmo de la democracia": vuelve a encontrarse en este tema el permanente y actual dilema nacional: autoritarismo o democracia. La esencia del autoritarismo es la exclusión económica y social, no sólo la política, basándose para excluir en una cultura de "la superioridad" de "algunos". La foto del mes en primera página de los dos grandes periódicos de El Salvador fue la risa que compartieron Fidel Castro y Armando Calderón Sol en un momento de la Cumbre de Bariloche. Muchos salvadoreños desearían que esta tolerancia del Presidente se reflejara también en El Salvador y se tradujera en un continuo foro donde se debata y se negocie el futuro del país contando con la participación de las mayorías nacionales.

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