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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 163 | Septiembre 1995
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Haití

Elecciones: "ya somos adultos"

Las elecciones haitianas han sido un paso más en el camino a la democracia y deben abrir espacios para que este pueblo y su gobierno puedan formular su propio proyecto de desarrollo nacional y recuperar su soberanía.

Encuentro Haití-América Latina

La sociedad haitiana ha sobrevivido circunstancias terribles para pasar de la dictadura a la democracia, para poder establecer estructuras de poder locales y nacionales responsables del desarrollo de una sociedad humanista. Hace sólo un año, cientos de haitianos escapaban a diario en balsas huyendo del terror de la dictadura, cientos de miles vivían en clandestinidad y el gobierno entero resistía en el exilio. Ahora, y en un contexto colmado de obstáculos, Haití ha dado otro paso crucial en su camino democrático con las elecciones.

El 25 de junio, millones de haitianos mostraron su determinación de llenar pacíficamente los puestos vacantes de 18 senadores, 83 diputados, 133 consejeros comunales y 561 funcionarios de la administración local, eligiendo entre casi 11 mil candidatos de 27 partidos o agrupaciones políticas. Los comicios dieron una clara victoria a la Plataforma Política Lavalás, que en 1990 llevó a Aristide a la Presidencia. Más de 80 de los 101 escaños de senadores y diputados y más de 100 de las 133 alcaldías las ganó "la mesa" de Lavalás.

Participación masiva, pacífica y transparente

De los 4 millones de electores que se registraron más del 90% de los ciudadanos en edad de votar más del 50% ejerció su derecho constitucional al voto. El pueblo, decidido a ocupar su espacio político, no se dejó intimidar por las innumerables dificultades técnicas, administrativas, financieras y políticas, tanto internas como externas, ni por las amenazas de los que se niegan a renunciar a los privilegios que tuvieron con las dictaduras.

Según los informes de los observadores internacionales y de los casi mil observadores nacionales y según los reportes de la prensa nacional y extranjera que contribuyeron a la transparencia del proceso , las elecciones fueron las más pacíficas de la historia de Haití. Los informes describen al pueblo haitiano expresando libremente su opción política más allá de todas las dificultades logísticas y concluyen que no hubo ningún indicio de fraude electoral sistemático.

En general, todos están de acuerdo en que:

= Los ciudadanos participaron masivamente y en forma pacífica en todo el país.

= Los votantes esperaron pacientemente en filas, a veces durante horas fuera de las casillas electorales mientras los funcionarios trabajaban para corregir las deficiencias técnicas.
= Los monitores que representaban a los diversos partidos políticos y candidatos permanecieron en las mesas de votación durante toda la jornada observando el proceso.

= Los funcionarios electorales hicieron esfuerzos ingentes contando y certificando boletas a la luz de velas y faroles para asegurar la pureza de las elecciones.

= La cobertura que los casi 2 mil observadores y la prensa nacional y extranjera dieron a los comicios fue extensa y sin restricciones.

= La nueva Policía Nacional, la Policía Nacional Interina, los 900 monitores de la Policía Civil y 6 mil soldados extranjeros de la Misión de la ONU en Haití trabajaron en estrecha colaboración para garantizar la seguridad de la consulta.

Principales problemas

Los problemas que se dieron el día de las elecciones fueron generados principalmente por la complejidad del proceso electoral y la escasez de recursos, comunicación, transporte y estructuras administrativas. También hubo algunos incidentes: ataques y amenazas de simpatizantes partidarios contra electores y empleados electorales.

Entre los problemas detectados estuvieron:
= Errores en las boletas electorales, que afectaron a algunos de los candidatos participantes.

= Demoras en la distribución del material electoral.

= Tardanzas, a veces de varias horas, para la apertura de las casillas electorales.

= Falta de secreto en el voto, en la mayoría de los casos a causa del analfabetismo un 80% a nivel nacional y de la falta de programas adecuados de educación cívica.

= Destrucción de varias oficinas electorales, lo que obligó a las autoridades electorales a detener el proceso hasta tomar medidas correctivas que pudieran garantizar la seguridad y la integridad de las elecciones.

Dificultades más serias

Entre las dificultades más serias que tuvo que enfrentar todo el proceso electoral se pueden mencionar:

= Carencia total de infraestructura electoral.

= Tardanzas en el pago de sus salarios a los funcionarios electorales.

= Falta de articulación entre los diversos actores nacionales y extranjeros involucrados en el proceso: partidos políticos, autoridades electorales, agencias de la ONU, gobierno haitiano, gobiernos de los países donantes, AID, OEA y organizaciones encargadas de asistir con educación cívica, entrenamiento e impresión de las boletas entre ellas el Instituto Nacional Demócrata y el Instituto Internacional Republicano de Estados Unidos, la Fundación Internacional de Sistemas Electorales y otros .

= Control por parte de las organizaciones internacionales del financiamiento otorgado al Comité Electoral Provisional (CEP) para la realización del proceso electoral. Los organismos internacionales encargados de distribuir los fondos decidieron no proveer financiamiento al CEP para programas de educación y el financiamiento para este fin fue entregado a otras organizaciones, que no implementaron adecuadamente los programas educativos.

= Demoras en la recepción del material solicitado por el CEP a los donantes internacionales.

= Presiones internacionales para que las elecciones se realizaran en un plazo demasiado corto.

= Ataques, agresiones e intimidaciones contra los funcionarios electorales de parte de quienes se niegan a aceptar el nuevo contexto democrático.

Elección complementaria

Las autoridades electorales trabajaron sin descanso para garantizar la integridad de las elecciones. El CEP, formado por 9 miembros que representan una amplia gama de tendencias políticas, decidió organizar en agosto elecciones complementarias con los siguientes criterios:

= Areas en las que las elecciones no tuvieron lugar.

= Situaciones en las que los informes oficiales de las mesas electorales y las boletas fueron destruidos.

= Areas en las que por lo menos el 50% de las oficinas electorales no pudieron funcionar.

Ayuda condicionada

Entre las elecciones de junio y las de agosto, el Presidente Jean Bertrand Aristide entabló diálogos con los dirigentes políticos para que aceptaran los resultados del voto ciudadano, exhortándolos a actitudes libres de demagogia y de violencia.

A lo largo de todo el proceso electoral, el CEP sólo tuvo acceso a un pequeño porcentaje del financiamiento de las elecciones: el destinado al pago de los salarios de los empleados electorales. Los gobiernos y organismos internacionales controlaron el resto del financiamiento: gastos de material de oficina y electoral, equipamiento de telecomunicaciones y conteo, transporte, programas de educación cívica, entrenamiento y asistencia técnica. La asistencia total ofrecida fue de unos 15 millones de dólares, condicionado en gran medida su desembolso a la contratación de organizaciones y empresas del país que daba la asistencia. Por ejemplo: contratar a una compañía estadounidense para la impresión de las boletas fue condición para la "ayuda" de Estados Unidos, pese a que Haití cuenta con dos imprentas una de ellas la más grande del Caribe y pese a las serias dificultades de comunicación y de transporte que significó imprimir en el extranjero las boletas.

La generosa asistencia extranjera permitió las elecciones en Haití, aunque el control de esa asistencia por los organismos extranjeros acentuó la desarticulación entre los diferentes actores involucrados. Las autoridades haitianas tenían que solicitar a los organismos internacionales hasta los materiales más elementales, lo que equivalía a tardanzas de 3 a 6 meses para cada entrega. Un ejemplo: los archiveros solicitados para las oficinas electorales le fueron entregados al Consejo Electoral el 23 de junio, sólo dos días antes de las elecciones y más de 6 meses después de haber hecho la solicitud formal. Los vehículos, generadores de electricidad, grabadoras, computadoras, fotocopiadoras, etc. fueron entregados en algunos casos con serios inconvenientes dadas las condiciones locales. Las computadoras estaban equipadas con programas demasiado sofisticados para la reducida experiencia informática de los funcionarios locales, lo que las hacía funcionar muy lentamente. Otros equipos, como las fotocopiadoras, carecían de repuestos. A pesar de todo esto, las elecciones han abierto más espacios democráticos a millones de haitianos y son un paso más en el camino.

Según el sociólogo Gerard Pierre Charles, dirigente de la Plataforma Política Lavalás, en entrevista con ALAI: "Desde hace 10 años hay un proceso de cambio social fuerte, de mutación, algo así como la Revolución Mexicana y los grandes procesos históricos que se han dado en América Latina".

Horizonte: la soberanía

"Durante estos 10 años de lucha, el pueblo ha enfrentado miles de muertes, de reformas y de contrarreformas y ahora hemos llegado a una nueva etapa de institucionalidad democrática. El duvalierismo como sistema político y social ya fue quebrado por la lucha popular y a su tentativa de restauración militar se le ha opuesto la disolución del ejército".

"Con las elecciones hemos llegado dice a otra fase de la institucionalidad democrática, al establecer políticas de alianza, de repunte económico y de búsqueda para concertar un bloque social que formule una propuesta nacional de desarrollo. Este proceso abre la posibilidad de lograr la gobernabilidad, que es la condición indispensable para que la negociación con las fuerzas internacionales tenga salida.

Obviamente, no se debe esperar que este proceso se cumpla integralmente para negociar con ellas, pero a partir de las elecciones y de una política de alianzas pensamos que existen las condiciones para que se vayan las tropas extranjeras y el país vuelva a recobrar los atributos de su soberanía".

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DE LA CARTA DE UN CAMPESINO HAITIANO AL DESTACADO
ESCRITOR HAITIANO FELIX MORISSEAU-LEROY

Compadre:

Hace semanas que toda la gente de las ciudades habla de las elecciones. Se habla de las elecciones en la radio y en la prensa. Se habla en creole, en francés y en inglés. ¿De qué no hablan, de qué no hablan? A veces, todos hablan al mismo tiempo.

Yo, amigo mío, no sabría decir cómo estuvieron estas elecciones en la ciudad. Lo que puedo afirmar, sin miedo a equivocarme, es que en el campo estuvieron bien. ¿Por qué bien? Es la primera vez que los campesinos vamos a votar para elegir a los que serán responsables de nuestro futuro. Es la primera vez que elegimos a los jefes en quienes confiamos para manejar nuestras oficinas, a los jefes a quienes podremos controlar, a quienes podremos reelegir si cumplen bien su mandato, a quienes podremos remover si no cumplen bien sus responsabilidades. Por esto, ese domingo por la mañana, cuando desperté a mi esposa, a mis hijos y a mis hijas, cada uno con su tarjeta electoral, sentí sinceramente, que se trataba del acto más importante que llevaríamos a cabo juntos en toda nuestra existencia. Me sentí como un adulto en posesión de todos sus poderes. Mi esposa era una persona adulta, mis varones eran adultos, mis hijas eran adultas y los camaradas que encontramos en nuestro camino y que caminaban en la misma dirección y con la misma responsabilidad que nosotros eran adultos.

La tierra en que nacimos y el sol que nos ilumina nos pertenecen enteramente. La oficina que teníamos enfrente es nuestra oficina. No es la oficina del Estado, es la oficina del pueblo. Mi esposa, mis hijos, mis amigos, que saben que esta oficina les pertenece, están dispuestos a defenderla porque saben que esta oficina es para ellos más que una iglesia. Aquel domingo 25 de junio hubo elecciones para elegir a senadores, diputados y magistrados. Toda mi familia y mis amigos participaron en esas elecciones. Pero las elecciones de senadores conciernen a todo un departamento, las de diputados conciernan a todo un distrito y las de magistrados no conciernen más que a las ciudades y a los pueblos.

Las elecciones que nos conciernen a los campesinos como yo, mi mujer, mis hijos y mis vecinos, son las que nombran a los consejeros de las secciones comunales donde nosotros vivimos y trabajamos, a las personas que a nuestro parecer tienen interés en el progreso visible y sensible de nuestra sección comunal. Ya usted va entendiendo por qué ese día tuvo una importancia excepcional en nuestra vida. Le escribo a un hombre de la ciudad para tratar de explicarle lo que representa para nosotros la desaparición de los jefes de policía rural, que tenían sus botas sobre la nuca de los campesinos. Y que disponían de todos los derechos para matarnos a su antojo, que tenían el derecho de cortar bananos del patio de cualquier ciudadano como yo, de llevarse mi vaca atada al poste de mi casa, de hacer lo que les diera la gana sin tener que rendirle cuentas a nadie.

Intente imaginar por un instante que usted está en nuestra situación y que de pronto vienen a anunciarle que estos jefes ya no existen. Y que de hoy en adelante, eres tú el que vas a elegir a los que serán encargados de gobernar la sección comunal donde tú resides con tu esposa, tus hijos, tus vecinos, tus hermanos, tus hermanas. Dígame si no va usted a festejar ese día, aunque no tenga suficiente dinero para hacer un servicio especial en honor a sus espíritus protectores ni una comida para sus santos en la que todos los niños se harten felices con el cinturón desabrochado.

Las elecciones de las secciones comunales tuvieron más éxito que las de las ciudades. Pero no basta con ellas. La Constitución exige que el consejo organice una asamblea que debe funcionar como un pequeño parlamento. Hace falta que el gobierno se active y haga votar las leyes que permitirán establecer esas instituciones. La Constitución dice también: "El Estado tiene la obligación de establecer a nivel de cada sección comunal las estructuras propias de la formación social, económica, cívica y cultural de su población". He oído decir que hubo quienes pedían la anulación de las elecciones. Es su problema. Nosotros estamos listos para votar de nuevo si es necesario, sin quitar ni añadir nada a lo que ya expresamos. Le saluda,

Su compadre.

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