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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 217 | Abril 2000
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Nicaragua

Elecciones: ¿las quieren, no las quieren?

Tantos momentos difíciles ha enfrentado ya este gobierno... Pero, sin duda, éste es el peor. Anegado por la marea de la corrupción, y emplazado por ello, no sólo por la comunidad internacional, sino por el mismísimo gobierno de los Estados Unidos, Alemán está contra la pared. Su mayor respaldo lo tiene en la complicidad del FSLN. ¿Cómo llegar así, en sólo seis meses a las elecciones?

Equipo Nitlápan-Envío

El conteo hacia las elecciones municipales está activado. Los atletas políticos se preparan para la carrera electoral. Pero, ¿están dadas las condiciones? ¿Están en forma los atletas? ¿Tienen clara su estrategia? ¿La pista está preparada? ¿Habrá, siquiera espectadores? No hay presupuesto, ni cedulación completada después de un proceso de años, ni suficiente consenso al interior de los partidos en relación a sus candidatos. En Managua, el potencial abstencionismo ocupa el tercer lugar en los sondeos. Una encuesta realizada en el municipio de Granada reveló que el 71% de los electores se inclina por el abstencionismo. Se expande la desconfianza ante la fauna política, más que justificada por la interminable cadena de actos de corrupción detectados a todos los niveles del gobierno, y también manifestada en ese grueso eslabón de la cadena que es el pacto PLC-FSLN.

¿Un plebiscito sobre el pacto Alemán-Ortega?

Las elecciones municipales podrían convertirse en un plebiscito sobre el pacto. Serían también un test para medir la apatía, de la población, su pasividad ante la política y los políticos, ante el pacto y sus derivados. Podrían ser también una prueba decisiva: hacer uso de este mecanismo de la democracia formal como recurso para expresar repudio a la turbia situación política. De celebrarse, las elecciones municipales mostrarían la evaluación del deterioro que el pacto revirtió sobre sus gestores, servirían como ponderación del estado de los activos intangibles de dos partidos que se dedicaron a pasar sistemáticamente por encima de los intereses populares.

El PLC y el FSLN se han deteriorado. Si desgastarse uno al otro era uno de los objetivos del pacto, ambos han satisfecho sus expectativas. El FSLN ha visto multiplicarse las deserciones -o las disensiones- de varios destacados militantes, mientras la administración gubernamental del PLC ha sido severamente cuestionada por los organismos internacionales, quienes han lamentado -en público o privado- los cambios en la Contraloría, en el Consejo Supremo Electoral y en la Corte Suprema de Justicia, hasta el extremo de decidir congelar desembolsos de fondos ya contratados, poniendo en peligro el ingreso de Nicaragua en la iniciativa HIPC para la condonación de la deuda externa.

El pacto PLC-FSLN, esa hidra de dos cabezas dispuesta a devorar Nicaragua, vende la tesis de que todos los políticos son corruptos, unos más y otros menos, pero busca abonar la idea de que todos roban. A pesar de todo lo que ve y oye, la gente no está "levantisca" más que en esa forma desarticulada que son las pandillas juveniles, y en ocasionales llamaradas gremiales. El FSLN y el PLC han sabido montarse sobre ese sentimiento de impotencia que ha conducido a una apatía política generalizada.

Comprar tiempo para lavar imágenes

¿Cuánto durará el letargo? El pacto, como sus gestores, peca de cortoplacismo. Aunque ahora saben, por todas las encuestas de opinión, que el pueblo podría estarles preparando un pase de factura. Por eso, las elecciones municipales peligran. En este confuso panorama, la razón de más peso para suspenderlas, postergarlas o sustituirlas lo tiene el descrédito en que ambos grupos pactistas se han sumido y la necesidad que tienen de reciclarse. Tienen que blanquearse, pero el "lavado de políticos" no les es una tecnología tan familiar como el lavado de dólares. El insumo para la operación de lavado de imagen se llama "tiempo". Necesitan tiempo para que la gente olvide y para aplicar nuevas propuestas de marketing político. ¿Podrán hacerlo?

¿Quién va a pagar las elecciones?

Las señales de avance en el inminente proceso electoral (noviembre 2000) no son muy claras. Ha habido elecciones internas en el FSLN y cierto grado de agitación política en bastantes municipios. Pero la batería pesada aún no se muestra. El Consejo Supremo Electoral elaboró un reglamento de ética electoral que no despertó mayores controversias, exceptuando el hecho de que no queda claro si los centros de educación privados también serán terreno vedado para las campañas electorales.

El problema del financiamiento de las elecciones no tiene aún solución. El Ejecutivo sometió a la Asamblea Nacional un proyecto para crear una contrapartida nacional a los fondos de la cooperación externa que deben cubrir los costos de las elecciones. Se desconoce aún con que países y en qué cantidades se constituirán estos fondos externos. El núcleo de la propuesta del Ejecutivo consistió en el incremento de los impuestos al "vicio" (cervezas, rones, gaseosas y cigarrillos) en al menos un 5% para generar una cartera de 100 millones de córdobas. La empresa privada reaccionó de inmediato demostrando fehacientemente que este incremento generaría, en realidad, al menos 300 millones de córdobas y representaría un alto costo para la población. La empresa tabacalera TANIC calculó que el incremento, aplicado sólo a su volumen de ventas, aportaría 80 millones.

William Báez, Presidente del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (INDE), lanzó una contrapropuesta: eliminar la "grasa" del presupuesto, entendiendo por tal los gastos confidenciales del Presidente, las continuas giras lujosas de Alemán y los suyos y los costos de los gobernadores departamentales, egresos que estima superfluos y cuyo monto bastaría para asegurar una suficiente cartera electoral.

La propuesta del Ejecutivo fue finalmente aprobada por la Asamblea Nacional, en ausencia cómplice de la mayor parte de los diputados de la bancada sandinista. Nuevamente el gobierno optó por la vía más fácil: cargar a la población por un gasto que debió haber sido previsto en el presupuesto nacional y que no será suficiente para cubrir todos los costos del proceso electoral.

¿Están listos los aspectos técnicos?

Existen también aspectos técnicos que prestarían argumentos al propósito de posponer las elecciones municipales. La ex-Directora de Cedulación del Consejo Supremo Electoral (CSE), María Teresa Alemán, aseguró que el CSE no dispone de un sistema que garantice si las firmas con que los ciudadanos han apoyado la inscripción de los diferentes partidos políticos son auténticas.

Como el CSE dispone únicamente de un disco óptico donde están grabadas las firmas, huellas y fotografías de los ciudadanos, para proceder a una verificación de las firmas de apoyo a los partidos -recogidas desde marzo en cumplimiento de una de las reformas a la Ley Electoral surgidas del pacto- se debería buscar manualmente cada una de las firmas.

Hay más problemas. Hasta el 4 de marzo había 215 mil 462 cédulas que aún estaban pendientes de ser retiradas por sus dueños. ¿Apatía también para retirarlas?

Por razones políticas, financieras y técnicas, la posibilidad de suspender temporalmente las elecciones municipales está a la vista. La versión blanda sería juntarlas simplemente a las elecciones presidenciales de noviembre del año 2001. La versión dura consistiría en convocar a elecciones para diputados a una Asamblea Constituyente, decisión que los pactistas se reservan para una emergencia, y en la que ha insistido en momentos calculados, el Presidente Alemán. De momento, la hidra de dos cabezas está tanteando, haciendo sus cálculos, midiendo sus fuerzas, sopesando pros y contras.

FSLN: deteriorado

El FSLN evalúa pros y contras. El debilitamiento del partido y la creciente desconfianza y antipatía hacia la figura de su máximo dirigente Daniel Ortega opera de forma ambigua. Tanto podría inclinar la balanza hacia un lado como hacia otro: o tomarse tiempo para ordenar la casa o apresurarse a cerrar el proceso electoral antes de que las inquinas se agudicen. En este contexto, el FSLN podría incluso obtener otras prebendas del pacto, concediéndole al PLC una posposición de las elecciones -en caso de que Alemán se inclinara por esta fórmula-, con el cálculo de que la posposición desgastaría aún más al PLC ante la opinión pública y ante la cooperación externa.

FSLN: fragmentado

Mientras en giras proselitistas Daniel Ortega empieza a ungir a sus candidatos para alcaldes y concejales en diversos municipios, las encuestas de opinión revelan que sólo el 27.4% de los managuas tiene una opinión favorable a Ortega. El deterioro de la figura de Daniel Ortega ha sido demostrado consistentemente desde hace casi año y medio por varias encuestas de opinión pública.

Este deterioro salta a la vista incluso para sus más cercanos en la cúpula del FSLN, que aún le son fieles no porque confíen en su caudal político, sino ante la incapacidad de producir otro líder tan moldeable a sus intereses y tan vendible como símbolo revolucionario a una clientela política poco crítica y devota de viejos iconos, de cuya ingenuidad abusan abiertamente.

El pacto ha desgastado al FSLN ante un amplio sector de sus bases históricas. La ausencia cómplice -en una burda maniobra- de la mayor parte de los diputados sandinistas, para que fuera aprobada la impopular ley de privatización de las pensiones, provocó un agrio enfrentamiento entre los diputados sandinistas y los sindicalistas a quienes dicen representar. Son muchos los factores que han agudizado la fragmentación del FSLN. A simple vista se distinguen tres grandes fragmentos: los empresarios, los militantes inconformes y la Izquierda.

¿La hora del antidanielismo?

El grupo de los empresarios es la cúpula beneficiada con las piñatas del 90 y la del pacto. Tiene a Daniel Ortega a la cabeza. Otro sector son grupos de militantes sandinistas, algunos con cargos intermedios en las estructuras del FSLN, no agrupados formalmente, disintiendo y conspirando de manera callada. Sus alianzas no son visibles. No pueden serlo. Esperan tiempos mejores para emerger con mayor beligerancia. Entre ellos destaca el diputado Víctor Hugo Tinoco, ex-vicecanciller de la República, al que algunos perfilan como el Kruschev del partido. Sobrevive gracias a un bajo perfil -interpretado por algunos como camaleónico-, al acecho de tiempos favorables a los no danielistas. Es visto con desconfianza por el núcleo danielista, aun cuando no encabeza un movimiento visible. A "la muerte de Stalin" se sabrá quién es quién. Más de un movimiento antidanielista podría hacerse visible entonces. Sin embargo, esta lucha es contra reloj. Podría ocurrir que a la hora de "la muerte de Stalin", el partido esté ya en tal estado de postración que sea inviable reanimarlo.

Hasta la fecha, la cúpula danielista ha sabido explotar con bastante éxito un visión "religiosa" de la política, que se alimenta de símbolos, ritos y mitos, de una disciplina partidaria basada en la jerarquía, devora adeptos incondicionales y reclama el anatema para las desviaciones del dogma ortodoxo. Se trata de un obsoleto estilo de hacer política que ha desgastado mucho al FSLN y ha hecho un gran daño a Nicaragua.

La Izquierda del FSLN

El grupo de la llamada Izquierda del FSLN cuenta con cuatro de los 36 diputados del FSLN en la Asamblea Nacional y el 40% de los candidatos a alcaldes por el FSLN. Aunque teniendo planteamientos de Izquierda, lograron ser nominados por el partido. Este grupo sostiene que un sector de los dirigentes históricos del FSLN -con Daniel Ortega, Tomás Borge y Bayardo Arce a la cabeza- han traicionado los ideales revolucionarios y, sin derecho que los asista, han arrastrado al FSLN hacia un franco proceso de derechización.

Tienen un activo trabajo entre las bases. Se oponen abiertamente al pacto y, más recientemente, a la candidatura presidencial de Daniel Ortega en el 2001. La fuerza de esta vertiente se ha hecho sentir movilizando el descontento de las bases contra el pacto en varios barrios populares de Managua: San Judas, Monseñor Lezcano, Batahola, Colonia Nicarao, destacados en la insurrección antisomocista del 79. Han ido consolidando en las bases sandinistas una oposición que responsabiliza a la cúpula del partido por falta de ética. Se proclaman como un grupo en búsqueda de un modelo alternativo, aún no encontrado, aunque sí dicen haber hallado un candidato que opo- ner a Daniel Ortega: Orlando Núñez.

Este intelectual distinguió hace un año en el FSLN tres tendencias: los danielistas, los empresarios -destacando entre ellos a Humberto Ortega- y la izquierda. Ahora, danielistas y empresarios han cerrado filas para sellar el pacto con Arnoldo Alemán, en tanto la Izquierda ha empezado a reconocerse -y esto es novedoso- muy dispersa, presente tanto dentro del FSLN como también fuera de sus estructuras. Identifican a una minoría de sandinistas dentro de las estructuras partidarias, a una mayoría de sandinistas desmovilizados y apáticos fuera de ellas, y a un sector de sandinistas activos en otras organizaciones, como el MRS.

Unir a todos es la meta de la Izquierda del FSLN. No deja de ser un tanto utópica, cuando ni siquiera ha conseguido agrupar a todos los que se oponen a Ortega al interior del partido. Utópica también porque la Izquierda del FSLN mantiene sus recelos ante quienes abandonaron el partido. Porque su proyecto es más rescatar al partido que rescatar al país. William Grigsby, el comunicador más capaz de esta tendencia, habla sobre todo esto en las páginas de este mismo número de envío.

Expulsiones, deserciones

La crisis del FSLN es abierta. Los capítulos de esta crisis son continuos. La expulsión del partido, en diciembre, del militante más incondicional de Daniel Ortega, Carlos Guadamuz, quien desde Radio Ya fustigó durante años a todos y a cada uno de los sandinistas que discrepaban de todas y de cada una de las posiciones de Ortega, tiene aún perplejas a las bases del FSLN. A esa desconcertante ruptura se sumó, en marzo, la renuncia al FSLN del reverendo Miguel Angel Casco, vocero incondicional del pacto hasta días antes. Lenín Cerna -responsable en los 80 de la seguridad del Estado y ahora del "comando" electoral del FSLN- calificó a Casco de "hijo defectuoso que entró al sandinismo por desgracia".

Casco, pastor de las Asambleas de Dios, quien pertenecía a la Dirección Nacional del FSLN, parecía haberse tragado, como buen militante disciplinado, la expulsión de Guadamuz, aunque declaró ya en esa ocasión: "Existe el peligro de que el FSLN caiga en manos de mafiosos", acusando a la cúpula del partido de defender sus intereses económicos. Al oficializar su renuncia, Casco declaró que no entregará al FSLN su escaño de diputado. Su deserción deja al FSLN con un voto menos en el Parlamento.

FSLN: descomposición

Las dos salidas -de Guadamuz y Casco- uno expulsado, medida excepcional en el FSLN, y otro por renuncia- se sumaron a las disensiones de varios connotados militantes del FSLN: el Comandante de la Revolución Henry Ruiz, el ex-General del Ejército Joaquín Cuadra y el ex-Presidente del Consejo Supremo Electoral Mariano Fiallos. Este último -sin formalizar su renuncia al FSLN- pasó a engrosar las filas de la "tercera vía" (MDN) como Secretario Ejecutivo. Todos son distanciamientos muy difíciles de explicar con una retórica barata. Pese a ello, fueron objeto de un desprecio fuera de tono por parte de Lenín Cerna y de Tomás Borge. Cerna habló de bajas "insignificantes" y Borge calificó de "idiotas" a los sandinistas que disienten de la posición oficial del FSLN, partido que, según él, tiene el monopolio de la izquierda en Nicaragua.

Otro Comandante de la Revolución, y diputado al Parlamento Centroamericano por el FSLN, Víctor Tirado López, calificó estos retiros como generadores de "un impacto moral muy fuerte" e invitó a Daniel Ortega a repensar su papel en el FSLN. Denunció que el FSLN, a falta de una estrategia para atraer a sus ex-militantes, ha hecho causa común con el PLC y no logra definir nuevos valores. Por su parte, Raúl Venerio, Comandante guerrillero, fustigó a Tomás Borge y a aquellos dirigentes del FSLN "que necesitaron un aparato de propaganda y la complicidad silenciosa de muchos de nosotros, para labrarse un lugar que no les correspondía y del que tampoco eran merecedores."

¿Arreglar la casa o medir fuerzas?

El saldo: un FSLN escandalosamente abierto a acuerdos con los liberales -algunos tan lesivos a los intereses populares como la ley de privatización de las pensiones-, pero incapaz de dialogar con sus disidentes y con cualquiera de sus militantes si tiene un pensamiento propio. El FSLN, dominado por una cúpula, aparece ante la nación como una empresa política que ha perdido a sus gerentes, administradores y publicistas de calidad.

¿La cúpula se quedará con "la marca"? ¿No se deteriora esa "marca"? Las próximas elecciones encuentran a un FSLN cada día más erosionado. Y he ahí el dilema de la cúpula que resguarda "la marca" rojinegra: ¿esperan a arreglar la casa o se lanzan a medir fuerzas y a renovarse a partir de las dosis de poder que recuperen a costa de la disciplina partidaria, incluida la disciplina que les garantiza la Izquierda del FSLN?

Wilfredo Navarro: pugnas en el PLC

El PLC parece tener más razones para posponer las elecciones municipales que el FSLN. En primer lugar, la proximidad de las elecciones ha agudizado y puesto en evidencia de manera estrambótica las pugnas al interior del partido. El candidato del PLC a la alcaldía de Managua -la capital, tan emblemática políticamente en Nicaragua como en todos los países latinoamericanos-, Wilfredo Navarro, se ha convertido en una amarga manzana de discordias. Pese a que diversos dirigentes liberales se opusieron al nombramiento de Navarro, "el dedazo" de Alemán -como se bautizó al procedimiento que lo llevó a la nominación- acabó situando a quien era un impopular Ministro del Trabajo como candidato a alcalde capitalino por el PLC.

Virgilio Godoy, ex Vicepresidente de la República y ex-mentor de Navarro cuando éste despotricaba contra Alemán desde las filas liberales del PLI, se mostró más que escéptico respecto de la estrella política de su ex-pupilo. A juicio de Godoy, Navarro es un advenedizo en el PLC y no logrará disipar las desconfianza que los liberales de ese partido experimentan frente a él. Poderosos grupos de la cúpula liberal lo consideran un "hermano bastardo".

A pesar de todas las pugnas, y siguiendo un estilo político que ha hecho escuela -también en el FSLN-, en el PLC lo que dice el caudillo va a misa -y misa de Catedral-, se acata y se cumple. Un estilo común caracteriza a las dos entidades pactistas: aplastar al disidente y ungir a militantes incondicionales. De ahí que Eddy Gómez, cuñado del Presidente Alemán y diputado del PLC en el Parlamento Centroamericano, denunciara -al cuestionar a Navarro- el temor que existe al interior de su partido y que impide contradecir en nada a Alemán: "¡Hay una coerción horrible dentro del partido!", clamó.

¿Alcaldía pactada?

Gómez denunció con vehemencia la candidatura de Navarro como una imposición de Alemán, que conducirá inevitablemente a la pérdida de la alcaldía de Managua, para después internarse de urgencia en un hospital, víctima de una grave descompensación en su diabetes.

La candidatura para Navarro -una posible deuda política de Alemán- ha generado agrias polémicas en las filas del PLC. Varios de sus líderes avizoran que los liberales, perderán la alcaldía de Managua, temor que se vio reforzado por lo que consideraron un mal augurio en paralelo: la derrota de la derecha arenera en San Salvador el 12 de marzo.

Las encuestas han prestado fundamento a los temores de Eddy Gómez y de otros dirigentes del PLC. Navarro no despunta en ninguna encuesta. La última encuesta de la empresa M&R, que ubica a Pedro Solórzano, actual concejal de Managua por el movimiento Viva Managua y promotor de las popularísimas carreras de carretones Ben Hur, como candidato favorito con el 35.1% de los votos, registra a Navarro en cuarto lugar con apenas el 11.3%. Incluso en el universo de los simpatizantes del PLC, Navarro alcanza el mismo porcentaje de simpatía que Pedro Solórzano.

En un contexto tan adverso, el PLC podría inclinarse por aplazar las elecciones. Otra hipótesis corre por Managua desde hace semanas: Navarro fue designado por Alemán precisamente "para perder", ya que la victoria del FSLN en la alcaldía de Managua -con el candidato danielista Herty Lewites- estaría pactada. ¿A cambio? No habrá elecciones presidenciales, sino la convocatoria a una Asamblea Constituyente, deseo expresado una y otra vez por Alemán y avalada públicamente por Humberto Ortega en julio de 1999.

Más impuestos

Más adverso para el PLC es el contexto creado por las impopulares políticas gubernamentales. El alza en el precio del combustible y, subsecuentemente, en el del pasaje del transporte colectivo, y el anunciado incremento de las tarifas eléctricas, con su efecto en cadena sobre todos los productos industriales que demandan electricidad, ha provocado virulentas reacciones, más en la empresa privada que en la misma población.

El Ministro de Finanzas, Esteban Duquestrada, desestimó la propuesta de los empresarios del COSEP de reducir significativamente el impuesto que se aplica a los combustibles. Señaló que la reducción propuesta del 20% obligaría -para compensar las recaudaciones- a un incremento del IGV del 15 al 20%, y no admitió una reducción de los gastos del Estado, asegurando que son muchos los que representan contrapartidas nacionales a flujos de ayuda externa que se están invirtiendo en infraestructura.

Privatización de las pensiones

Otra medida sumamente impopular -y que sí tuvo el rechazo activo de la población- fue el nuevo sistema privado de las pensiones de la seguridad social. Emulando un modelo que se aplica en Chile desde hace 18 años, se propuso la abolición del sistema anterior de pensiones para encomendar la administración de las cotizaciones de los trabajadores a varias empresas privadas, que se denominarían Administradoras de Fondos de Pensiones (AFPs). En el nuevo modelo, la capitalización individual de las pensiones dependerá de la efectividad de las gestiones de estas AFPs, empresas que recibirán los depósitos de los pensionados, es decir, el porcentaje de sus salarios -hasta ahora captado por el estatal INSS- para efectuar con este dinero inversiones financieras a su criterio.

Este mecanismo se basa en la apertura de los mercados de capitales y basa su eficacia en la competencia que se dé entre las compañías por obtener los mejores retornos. Para monitorear el desempeño de las AFPs, se creará la Superintendencia de Administradoras de Fondos de Pensiones (SAFP), que tendrá su propia ley orgánica y estará integrada por el Superintendente, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, el Ministerio de Economía, un representante del sector privado, otro de los asegurados y otro del partido de la minoría.

El prolongado -y a veces tenso- debate sobre la privatización de las pensiones se concentró en dos tópicos: el hecho de que los trabajadores deberán incrementar sus cotizaciones mensuales del 1.75% al 4% de su salario y el hecho de que las AFPs cobrarán el 3% (reducible al 2.5% a partir del tercer año) como comisión por la prestación de servicios administrativos y compra de seguros de invalidez o muerte.

Ley de inseguridad social

Queriendo mostrarse "populares" los diputados sandinistas centraron su negociación en la reducción de esos porcentajes y de la edad para jubilarse -de 65 a 60 años-, proponiendo la jubilación de los trabajadores de las minas a los 55 años. La empresa privada peleó, ante todo, porque no se elevara la tasa de cotización del empleador del 3.5 al 6.5%.

La bancada sandinista -con Bayardo Arce a la cabeza-, después de impugnar el modelo, se casó con él, exceptuando a los cuatro diputados opuestos al pacto, que volvieron a actuar con coherencia. Se sospecha de la participación de capitales sandinistas en las nuevas AFPs. El FSLN aprobó el nuevo sistema sin cuidar que no subsanará la principal debilidad del anterior: el hecho de cubrir a sólo un 13.3% de la población económicamente activa. Y lo aprobaron pasando por encima del artículo 105 de la Constitución, que establece como deber indeclinable del Estado garantizar a todo el pueblo la seguridad social. La oposición de los sindicalistas -que llegaron en protesta hasta las instalaciones de la Asamblea Nacional- fue sofocada con firme represión policial. El saldo fue de seis detenidos y tres hospitalizados.

Así, el pacto consumó la nueva ley de la seguridad social, una de las leyes más antisociales de este período de ajuste estructural y sin duda, la que más inseguridad crea a la población. 45 votos a favor, 7 en contra y una abstención. Quienes se oponían a la aprobación de la ley, no consiguieron un acuerdo que impidiera el quorum de mayoría simple, que permitió la aprobación de la ley con la arremetida de la aplanadora liberal. La retirada de la mayor parte de la bancada sandinista propició esa aprobación, buscando sólo con ese retiro confundir a la opinión pública para minimizar el costo político de esta decisión, con un mal disimulado "me lavo las manos." En este caso, la ausencia fue clara complicidad.

Para el PLC el costo ha sido mayor. Por muy convencidos que estén los dirigentes del PLC de los beneficios de la nueva ley, no pueden ignorar que su impopularidad les hará pagar un alto precio político.

De raterías y ratones

Más que las pugnas internas en el PLC y las medidas impopulares del gobierno liberal, el talón de Aquiles para el marketing electoral del PLC lo constituyen los escándalos de corrupción en los que siguen viéndose envueltos continuamente los funcionarios del gobierno liberal. El hecho de que el PLC sólo cuente con una emisora de radio -ciertamente muy popular, pero cada vez más burdamente oficialista- y con un periódico de muy escasa circulación, constituye una seria limitante a la hora de disimular los escándalos, calificados por el Presidente en 1997, cuando empezaron a aparecer, de simples "raterías". La aparente apatía ciudadana está siendo compensada con creces con la beligerancia de los medios de comunicación que, con sus denuncias, buscan también movilizar las conciencias aletargadas.

El turbio y grave escándalo del narcojet (abril 98) pasó ya a la historia. Pero la administración de Arnoldo Alemán parece hacer diarios y denodados esfuerzos por mantenerse en la posición número uno del top ten de la corrupción centroamericana. Ratas y raterías emergen sin cesar por todas las cloacas del gabinete. Los salarios -a los que se suman jugosas "dietas"- de los altos funcionarios liberales han hecho época como los más elevados de toda Centroamérica, y son justificados por el Ministro Duquestrada en la necesidad de contratar a los mejores profesionales del país, aunque esa cualificación profesional no se compagine con las escandalosas quiebras del BANADES y del BANIC, con la del INSS, y con la del resto de empresas estatales, quiebra con la que se argumenta la necesidad de su privatización.

Las giras de Alemán, con su infaltable comitiva, son un drenaje continuo para las finanzas públicas. Y son un pésimo ejemplo. En marzo, el Presidente viajó a Tailandia y a París con un séquito de 57 personas. París bien vale una misa, dijo Enrique VII. Para el pueblo nicaragüense se trata de una misa fúnebre. Para continuar con el tren turístico, la próxima reunión del Grupo Consultivo, que debió celebrarse en marzo en Managua, se reprogramó para mayo y Alemán decidió su sede en Washington, a donde asistirá con una comitiva de no menos de 25 personas.

El "milagro económico" del Presidente Alemán

Las declaraciones de probidad del Presidente, aún sospechando que no contienen todos los datos, escandalizan al más indiferente. Su última declaración de probidad -la que en febrero llevó primero al Cardenal Obando y después a la nueva Contraloría colegiada enseguida que ésta se instaló- mostró un incremento sostenido y notable: de 743 mil 59 córdobas que el Presidente poseía en 1995, cuando era Alcalde, pasó a 9 millones 495 mil 20 córdobas en 1997, al iniciar su gestión. Un incremento superior al mil por ciento. Alcanzó los 15 millones 403 mil 885 córdobas en el 2000. En estas declaraciones, Alemán no incluyó sus fincas de Tola (586 manzanas) y la controversial finca La Chinampa (615 manzanas), cuya propiedad el Presidente ha reconocido en más de una ocasión, y que, de acuerdo a las investigaciones de la Contraloría que presidió Agustín Jarquín, recibió múltiples servicios gratuitos de las empresas públicas.

El nuevo Presidente de la Contraloría colegiada, Guillermo Argüello Poessy, dijo no haber encontrado pruebas suficientes sobre el uso indebido de los recursos del Estado en las haciendas presidenciales, y cerró el expediente. Según Argüello Poessy -con una larga trayectoria de juez somocista-, en la Contraloría carecen de personal para revisar los registros de la propiedad y no hay forma de verificar si Alemán posee bienes sin declarar.

Escándalo del "checazo"

Todos los casos de corrupción gubernamental -tantos de ellos probados en estos años por la Contraloría, aunque sin ningún sancionado- palidecen frente al escándalo destapado en marzo sobre los negocios de Byron Jerez, desde su cargo al frente de la Dirección General de Ingresos (DGI). El equipo de investigación del diario La Prensa realizó desde inicios de marzo una acuciosa investigación, publicada en entregas de más de un mes consecutivo, que dan material para varias novelas policíacas. La trascendencia del escándalo la marca el personaje: Jerez es el clon de Alemán, su mano derecha e izquierda, desde los años en que Alemán era Alcalde de Managua.

El primer destape se centró en un cheque de más de 2 millones de córdobas que la empresa estatal PETRONIC, a petición de la DGI, libró a nombre de la estatal INISER y/o un tal Juan Alberto Gómez, persona inexistente, un "fantasma". Todo indica que el cheque fue recibido por Ligia Segovia, asistente de Jerez, pero el dinero no ingresó ni a las arcas de la DGI ni a las de INISER, aun cuando quedó constancia de que fue cambiado el mismo día de su emisión.

El "checazo" es sólo un pecado venial

El proceso en torno a este cheque estuvo plagado de irregularidades. La contabilidad de INISER sólo admite que los cheques se emitan a nombre de su institución. Además, INISER no tenía conocimiento de que ese cheque -el ya famoso cheque 479- iba a ser emitido a su favor por instancias de la DGI. Desde hace algunos años, la DGI suele pagar servicios a instituciones estatales y privadas mediante "notas de crédito" por el monto adeudado. Las instituciones que los reciben, al momento de efectuar su declaración tributaria, adjuntan las notas de crédito concedidas por la DGI para que los montos por los que fueron emitidas les sean deducidos de sus obligaciones con la DGI.

En el caso del conocido como checazo, se supone que PETRONIC habría decidido comprar una nota de crédito mediante el pago de una deuda de la DGI con INISER. Esta práctica del trasiego con notas de crédito, ignorante de las más elementales normas de contabilidad, se introdujo en Nicaragua en los tiempos en que la moneda se devaluaba de forma acelerada y abrupta, pero carece de sentido ahora, cuando los tipos de cambio están regulados.

Este cheque -un "pecado venial" dentro de la actual marea de la corrupción oficial- fue el primer eslabón de una cadena de irregularidades enhebradas con varios otros checazos, presentadas también con abundante documentación por La Prensa.

Empresas fantasmas

El diario descubrió que, entre julio de 1997 y diciembre de 1998, la DGI, realizó en Miami siete compras irregulares de aires acondicionados, repuestos de computadoras, resmas de papel y cajas de etiquetas, con cotizaciones y facturas de empresas inexistentes entonces. Cuatro de esas operaciones se efectuaron a favor de la empresa Miami Delivery and Cargo, propiedad de Gerold Jerez, hermano del titular de la DGI, arrestado y procesado en agosto de 1985 en Estados Unidos por posesión de cocaína, marihuana, opio y armas cortopunzantes. En total, las siete operaciones irregulares suman 93 mil 457 dólares. Por añadidura, la factura de adquisición de los aires acondicionados apareció a favor de la empresa Miami Deliver & Courier Service Inc., inactiva desde 1989, tanto como lo estaban también -acumulando irregularidades- las empresas donde se solicitaron las cotizaciones requeridas por la Ley de Contrataciones.

Cheque sobre cheque -después se documentó el caso de la camioneta de Jerez- las pruebas se fueron apilando. Finalmente, la DGI habló. Hizo pública una lista de 14 cheques emitidos por la Empresa Nicaragüense de Petróleo (PETRONIC) a petición de la DGI y a favor de distintas empresas en concepto de notas de crédito. La suma del monto de los cheques arroja un total de 6.3 millones de córdobas y la lista de empresas incluye Industrias El Cortijo -aparentemente inexistente- y a Bussiness Express -cuyo domicilio y teléfonos coinciden con los de Gerold Jerez, que recibió cinco de esos cheques, por un monto total de 946 mil 880 córdobas-. Para hacer esta operación se creó otro "fantasma": Mauricio Gómez. Modultecsa -empresa que cuenta entre sus accionistas al yerno del Presidente Alemán, Jerónimo Gadea- también recibió dos cheques, por un total de 528 mil 30 córdobas, para cuyo endoso se contrataron los servicios de dos "fantasmas" más: José Suárez y Alberto González. Los 14 cheques presentaron todos la misma modalidad: salieron de PETRONIC como pago por notas de crédito solicitadas por la DGI.

Sólo es la punta de un iceberg

Tan total falta de imaginación para los desfalcos, un método propio de un "contador de pulpería", fue detectada no sólo por La Prensa. Antes la había descubierto la firma privada de auditores Alfredo Artiles y asociados, que a petición del Ministro de Finanzas, Esteban Duquestrada, realizó en abril de 1999 una auditoría a los sistemas de control interno de la DGI. Este es el informe cuya entrega inmediata había acordado -a raíz de los reportajes de La Prensa- el Consejo Superior de la nueva Contraloría. Su Presidente, Guillermo Argüello Poessy, decidió de motu propio concederle a Byron Jerez un plazo de diez días para la entrega. La trama empezó a ser conocida a comienzos de marzo y parece no tener fin. Mientras la población sigue a la expectativa, crece la convicción de que, aun sumados todos los checazos, apenas se rasca la punta del iceberg.

¿Rodará la cabeza de Byron Jerez?

Este escándalo no ha sido uno más en la larga lista de las "raterías". Por el momento en que llega -en vísperas electorales, y al inaugurarse la gestión de una nueva Contraloría, sobre la que pesa una montaña de dudas- y por el personaje al que toca -el hábil y todo-poderoso Byron Jerez, estrechamente vinculado al Presidente, tesorero del partido de gobierno-.

¿En qué puede desembocar esta nueva crisis? Al gobierno cabe ofrecer la cabeza de Jerez para poder exportar el producto más escaso de Nicaragua: el castigo de la corrupción. Una decisión así le valdría una estrella de sheriff imparcial a la muy puesta en tela de juicio Contraloría colegiada surgida del pacto. La cabeza de Jerez se vendería durante un tiempo como la señal del buen funcionamiento de esta institución, y esto contribuiría a descongelar los desembolsos que la cooperación externa se resiste a entregar, tanto a la nueva Contraloría como al gobierno en su conjunto.

La solícita actitud del Ministro de Finanzas, Esteban Duquestrada, insistiendo en una auditoría en la DGI, sorprende después de que hace un año hizo caso omiso de un informe que le entregó el entonces Contralor General, Agustín Jarquín, donde se le señalaban anomalías administrativas a la DGI, entre otras precisamente, la discrecionalidad a que se prestaba la emisión de las notas de crédito fiscal -con las que se negociaba- y cuyas captaciones -no reportadas como ingresos- eran administradas al margen de los registros contables en un total libertinaje. Durante más de un año, Jarquín trató infructuosamente de investigar lo que estaba sucediendo en la DGI, pero le fue imposible. En aquellos meses, el Presidente Alemán libraba su batalla personal e institucional en contra del Contralor.

El estilo presidencial

En aquel momento, Duquestrada cerró filas y puertas junto a Jerez. Hoy ha cambiado. ¿Se muestra muy confiado en los resultados que puede obtener la nueva Contraloría? ¿O no tiene ya por qué salvar la cabeza de Jerez? Ver rodar esa cabeza daría mucha satisfacción a ciertos sectores del PLC y tal vez bajaría en importantes decibelios las pugnas al interior del partido de gobierno.

En escándalos mayores que el del checazo se ha visto la administración Alemán. A todos, absolutamente a todos, les ha salido al paso salvando al incriminado -o permitiendo una sanción simbólica- y con el invariable estilo de insultar a los medios de comunicación y de calumniar a sus detractores para difundir entre el público la convicción de que vivimos en el reino de las raterías, donde todos son corruptos, unos más otros menos, pero donde todos roban algo. Este estilo llegó un clímax obsceno en noviembre 99, cuando el Contralor Jarquín fue encarcelado. Cabe esperar que Arnoldo Alemán no abandone a su gran amigo Jerez y se valga de cualquier estratagema legal de corte dilatorio buscando tiempo para que las aguas se aquieten. La hidra tiene la facultad de hacer retoñar sus cabezas.

Oliver Garza: ¿hay llama bajo el humo?

Pero el cerco del sector externo se estrecha. La comunidad internacional ya emitió un veredicto. Han reiterado que la situación en Nicaragua genera "nerviosismo". El BID suspendió la firma de un préstamo a la DGI por 10 millones de dólares. Y aunque David Atkinson, representante del BID, hizo énfasis en que, sólo por un tecnicismo, se pospuso esta firma, el contexto es tan elocuente, que no deja duda a las interpretaciones.

Más contundentes son las cuatro declaraciones in crescendo del Embajador de los Estados Unidos en Nicaragua, Oliver Garza. "Hay muchos rumores y muchos chismes en este país -dijo la primera vez- pero nosotros sabemos que bajo el humo de esos chismes también hay un poco de llama. Las historias que estamos viendo en los periódicos estos días nos dan razón por la que temer. Queremos ver un gobierno agresivo, que tome la responsabilidad que un gobierno debe tomar, que actúe para ser transparente y aclarar si acaso hay o no hay llama debajo de ese humo." Garza confirmó que varios países donantes han preferido posponer la ayuda a Nicaragua mientras no estén completamente seguros de que la nueva Contraloría realizará un trabajo serio en la fiscalización del uso de los bienes del Estado.

La garza es un lince

No es casual que el embajador Garza sea un experto en narcotráfico. Se acumulan señales que indican que los Estados Unidos han concluido que con Alemán y sus liberales Nicaragua es ingobernable, y que si Franklin Delano Roosevelt se refirió a Somoza como nuestro hijo de puta, treinta años después, sus sucesores han tomado la decisión de dejar huérfano al sucesor de Somoza. Este distanciamiento es un nuevo factor, de gran peso, para los liberales del PLC. Necesitan con urgencia un giro, una tregua para remozar su imagen.

En otras declaraciones, y en relación a la nueva Contraloría colegiada, Garza opinó: "Puede ser una contraloría singular como la que fue, o una colegiada. Yo no estoy pasando todavía a juicio porque se tiene que ver cómo van a funcionar. ¿Van a ser ellos más capaces de cumplir con el trabajo que debieran estar haciendo para asegurar que la corrupción no sea efectiva en las instituciones del gobierno? No sé, no tengo respuesta. Dicen que lo van a hacer, pero hasta el momento no ha pasado."

"¡Carajo! ¿Cuál es el beneficio?"

Sobre los cambios en la Corte Suprema de Justicia señaló que incrementan los gastos del Estado. Y dijo: "Es soberanía de un país hacer ese tipo de cambios, aunque le cueste más, aunque le cueste dinero que no tiene. Pero en la práctica, uno dice: ¡Carajo!, estamos ayudándole al país y ellos están agregando más empleados, con más autos, con más salarios. ¿Cuál es el beneficio aquí? Si acaso me dicen que se van a mover los casos en la Corte más rápido, ¿qué bien! Pero nosotros tenemos casos de ciudadanos que tienen cuatro años de estar ahí".

Los sobornos y los tráficos de influencias en el gobierno, los insolubles reclamos de propiedad y las al menos cien toneladas anuales de cocaína que se mueven por el territorio nicaragüense son preocupaciones para Estados Unidos. Los reclamos por propiedades confiscadas seguirán multiplicándose por los muchos nicaragüenses que adquieren la ciudadanía estadounidense y cuyas demandas frente al gobierno de Nicaragua deben ser defendidas por Garza en Managua. El pacto PLC-FSLN no permite una solución legal y transparente a muchos de esos reclamos ni propicia la inversión.

Ante todo esto, dice Garza: "Escucho pocas veces que alguien me dice: qué bien está aquí el juego para invertir. En los seis meses que llevo de estar aquí, no lo he oído. Pero sí me vienen las quejas. Que me cambiaron las reglas, que me piden esto, que alguien sobornó a alguien del gobierno y por eso ellos ganaron."

Mientras la inversión económica en un mercado abierto y libre se ahuyenta de Nicaragua, parecen incrementarse los negocios turbios en un mercado cerrado y pactado. La inversión política parece estar huyendo del PLC. Son todos indicios que hacen temer el aplazamiento de las elecciones municipales.

Retrasos en la Iniciativa HIPC

Desde inicios de su gobierno, el Presidente Alemán presentó el ingreso de Nicaragua a la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC) como el trofeo que sellaría el éxito de su gestión económica. Desde hace meses, la triunfalista campaña oficial en torno al ingreso en la HIPC dejó de sonar. El discurso glorioso se tornó primero más modesto para llegar a ser nulo desde que, a los indicadores macroeconómicos, los organismos multilaterales sumaron otras condicionalidades: reducción de la pobreza y avances en transparencia y gobernabilidad. Estas nuevas exigencias se incluyeron a raíz de un significativo acercamiento entre los planteamientos del BID y el FMI y los de los países de la Unión Europea.

Aunque la HIPC ha pasado a segundo plano, y asistimos a la taiwanización del apoyo externo al Gobierno de Nicaragua -construcción del costoso y ostentoso Palacio Presidencial y de la nueva sede de la Corte Suprema de Justicia, entre otros regalos simbólicos del ajuar-, la reducción de la deuda externa y los futuros desembolsos de los multilaterales ligados a las reuniones del Grupo Consultivo y los resultados de sus evaluaciones, siguen marcando el ritmo y la senda más importante para el país.

Reducción de la pobreza, transparencia y gobernabilidad -aunque últimas condicionalidades del ESAF- son hoy las más álgidas demandas de quienes sostienen una economía tan dependiente como la de Nicaragua. Estas condiciones estarán en la mira de los organismos multilaterales y de los gobiernos que garantizan ayuda bilateral en la próxima reunión del Grupo Consultivo, en Washington. Para esa hora, el caso Jerez pone al gobierno del PLC en una situación muy precaria. Los checazos de la DGI son un pasaporte impresentable con el que viajar a ser evaluado por la comunidad internacional por el cumplimiento de los acuerdos de Estocolmo.

El tamaño de la crisis

La aplicación esquemática y sesgada del ESAF no ha generado el aplauso popular al que, según reiteradas declaraciones de Noel Ramírez, la gestión del PLC se ha hecho acreedora. El gobierno insiste en que va por el camino correcto. La aplicación del ESAF ha forzado un equilibrio macroeconómico con una inflación moderada y un tipo de cambio regulado. Pero el aparato productivo está en crisis. Las exportaciones bajan mientras la importaciones suben. Se han cerrado los canales estatales de crédito a los productores agropecuarios como parte de las condicionalidades del ESAF, y los bancos privados no han llenado ese vacío porque prefieren conceder préstamos de mayor rentabilidad al consumo de la clase media (vivienda, automóviles).

El Fondo de Crédito Campesino es, en frase de Alvaro Fiallos, vicepresidente de la UNAG, una gota de agua sobre un ladrillo de barro. El país no atrae la inversión extranjera y resulta el menos competitivo de Centroamérica. El producto interno bruto sólo ha crecido un 2% más que la población. Tenemos 2.3 millones de ciudadanos y ciudadanas que reciben no más de 92 centavos de dólar como ingreso diario y una tasa de más de un 45% de desempleo y subempleo. La inflación se "controla" aumentando los impuestos y no controlando los gastos del Estado. Las importaciones superan a las exportaciones en mil millones de dólares al año, una brecha que cubren las remesas familiares de los emigrantes y la ayuda externa.

La crisis del pacto

Por encima de todos los bemoles económicos, el mayor impacto negativo sobre la cooperación externa lo ha tenido el pacto Alemán-Ortega, la recomposición -derivada del pacto PLC-FSLN- de la Corte Suprema de Justicia, de la Superintendencia de Bancos, de la Contraloría General de la República y del Consejo Supremo Electoral. Tras los cambios pactados, los países nórdicos (Suecia, Finlandia, Noruega y Dinamarca) suspendieron temporalmente la ayuda que venían otorgando a la Contraloría hasta no constatar su desempeño y su independencia de los dos partidos políticos pactistas. Para ello, realizarán una evaluación -que durará hasta fines del 2000- del Programa Estratégico de Fortalecimiento Institucional (PEFI), en el marco del cual los países nórdicos otorgaban la ayuda. Los países nórdicos aprovecharon también la 41 Asamblea Anual de Gobernadores del BID para denunciar la ingobernabilidad y la falta de transparencia que existen en Nicaragua, que no permiten garantizar que "los fondos lleguen a sus destinatarios." La acusación tiene peso y debería alarmar al gobierno nicaragüense. El apoyo de los países nórdicos representa el 33% de toda la ayuda bilateral (gobierno a gobierno) que Nicaragua recibe.

Cuatro días después que los países nórdicos anunciaran la suspensión de su ayuda a la nueva Contraloría colegiada, Jan Cedergren, Director General de Cooperación del Ministerio de Asuntos Exteriores de Suecia, visitó Managua dando seguimiento a los acuerdos de Estocolmo y declaró que su gobierno respetaba la soberanía de Nicaragua para hacer las reformas constitucionales que hizo, pero que, al mismo tiempo, se reservaba "el derecho de tener nuestra propia opinión, una vez que los cambios han ocurrido, y de considerar los efectos de esos cambios en la cooperación entre nuestros países".

A juicio del alto funcionario sueco, los cambios "tuvieron un efecto en el estatus de la Contraloría, lo cual hace que las condiciones básicas de la cooperación cambien y, por eso, de acuerdo con el convenio decidimos esperar un tiempo para ver las consecuencias de esos cambios." Según Cedergren, el nuevo balance de poderes que produjeron las reformas constitucionales podría generar consecuencias problemáticas.

A Washington "con los pies hinchados"

Tras el novedoso, positivo y palpable acercamiento entre las posiciones del BID, el FMI y la Unión Europea, se percibe que el gobierno de Nicaragua irá a Washington "con los pies hinchados". El Grupo Consultivo coincidió con una misión del FMI en la necesidad de poner fin a la crisis institucional y en la urgencia de despejar dudas sobre la gobernabilidad del país, con énfasis en la construcción de instituciones apolíticas y profesionales. El último informe del Grupo Consultivo destaca: "Las dudas de algunos donantes acerca de las repercusiones de las reformas constitucionales sobre los esquemas de cooperación con las instituciones afectadas, los desencuentros entre el gobierno y ciertos sectores de la sociedad civil, generaron un clima de incertidumbre."

¿Ver rodar la cabeza de Byron Jerez disiparía estas dudas? Es incierto y no parece factible que Alemán deje que ruede la cabeza de quien tan bien y al detalle conoce la cabeza presidencial.

Si las dudas se prolongan, la cooperación externa podría llegar a suspender el apoyo al Fondo de Fideicomiso creado para ayudar al pago del servicio de la deuda externa nicaragüense. El cese de la moratoria de la deuda con el Club de París, programado para el 2001, haría más difícil esta situación, elevando el servicio de la deuda a 230 millones de dólares anuales, que representan el 25% del valor de nuestras exportaciones en bienes y servicios y el 28% de los ingresos tributarios. Este círculo vicioso reforzaría el deterioro de la imagen de la administración del PLC, porque la suspensión de los desembolsos externos sería compensada -es la tónica habitual de la política económica del PLC- por un incremento de los impuestos y por la reducción de la inversión social.

Este nuevo resquebrajamiento interno podría multiplicar o subir de tono los conflictos que Nicaragua tiene pendientes con sus vecinas Honduras y Costa Rica. En cierto sentido, el conflicto con Honduras no se explica solamente por la codicia hondureña y colombiana, sino por las notorias debilidades e incoherencias del gobierno de Nicaragua.

La fuerza de la tercera vía

Un último factor que, tanto al FSLN como al PLC, podría inclinarles a realizar o no las elecciones municipales en la fecha ya fijada es la fuerza que pueda ir cobrando una "tercera vía" en oposición al pacto y el peso de las personalidades que se le van sumando.

Una vez que el incipiente partido Arriba la República (en 1996, Arriba Nicaragua) sufrió la deserción de su precandidato presidencial, el banquero Haroldo Montealegre -cuando éste dijo tener conocimiento de los viajes y negociaciones que a sus espaldas venía sosteniendo con Libia Alvaro Robelo- quedaron aún más posesionadas del "centro" político antipacto dos coaliciones: la del Movimiento Democrático Nicaragüense (MDN) y la que encabeza el Partido Conservador.

Los más populares

La campaña difamatoria del PLC contra los líderes de la "tercera vía" contribuye a realzar su proyección. La DGI se encarnizó con Noel Vidaurre, por presunta evasión fiscal. Una ilegal auditoría ordenada por la Junta Directiva de la Asamblea Nacional "descubrió" irregularidades en la gestión de Agustín Jarquín en la Contraloría General de la República. Pedro Solórzano corre el riesgo de ser inhibido como candidato por los conservadores a la Alcaldía de Managua...

Estas campañas de desprestigio han surtido el efecto contrario. En un universo de 19 personalidades políticas evaluadas por las encuestas de la firma M&R, las dos vertientes de la "tercera vía" (MDN y conservadores) cuentan con las personalidades políticas con mejor ubicación en el ranking de opinión pública favorable: Violeta Barrios (73.8%), Pedro Solórzano (72%), Vivian Pellas (65.8%), Agustín Jarquín (57.1%) y Joaquín Cuadra (50.9%). La encuesta sólo se realizó en Managua y, por esto, refleja la opinión de los ciudadanos más expuestos a la influencia de los medios de comunicación y, en consecuencia, más informados sobre el pacto y más opuestos al mismo.

Que los partidos políticos que se han aglutinado bajo la personería jurídica del MDN hayan aceptado renunciar a su personería jurídica, muriendo como partidos, es un gesto audaz y esperanzador. Refleja la naciente conciencia de que la contradicción fundamental de Nicaragua no es izquierda vs. derecha, sino democracia vs. pacto, transparencia vs. corrupción, intereses nacionales vs. intereses partidarios.

Falta mucho para que la conciencia que crea esta contradicción central se consolide. Falta un programa económico que sacuda el escepticismo político de los nicaragüenses, con una conciencia dominada por las necesidades de la sobrevivencia. Oponerse al pacto no basta. La pregunta del millón es: ¿Quién garantiza que un nuevo gobierno de "tercera vía" contará realmente con personas honradas, con vocación de servicio público y solidarias con los más pobres, que no repetirán la historia y harán del Estado su botín?

Abstencionismo: aliado del pacto

Por otra parte, no hay aún una "tercera vía", sino dos coaliciones disputándose el mismo segmento del mercado electoral. Éste es su mayor handicap. Eliminar la mala señal que transmite la división de las dos terceras vías podría sacudir a los potenciales abstencionistas y a una mayoría de apáticos. El abstencionismo es buen aliado de la hidra PLC-FSLN y es enemigo de la tercera vía. La hidra tiene capacidad de hacer retoñar sus cabezas, a no ser que le sean cortadas todas de un solo golpe. En gran medida, este tajo dependerá de vencer al abstencionismo que, de acuerdo a las encuestas, va retrocediendo en beneficio de la tercera vía.

Probablemente, sea esa confianza en la apatía abstencionista el factor que más incline al PLC y al FSLN a respetar el calendario electoral.

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