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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 146 | Marzo 1994
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México

Insurrección en Chiapas ¿Revolución en México?

"Estamos consiguiendo en días lo que tardamos 500 años en alcanzar: que nos escuchen", dijo el obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz, en los primeros días de la insurrección.

José Virtuoso

El 1 de enero de 1994 un olvidado Estado del sur de México se levantó en armas conducido por una guerrilla que en el primer momento y para la mayoría aparecía como irracional, proponiendo una aventura a todas luces anacrónica para los nuevos tiempos. Hoy, ese "anacronismo" es la esperanza más radical de cambio con la que hayan soñado los campesinos mestizos e indígenas chiapanecos. Y más aún: el "desfasado" proceso de Chiapas ha servido de catalizador para que las aspiraciones de justicia y democracia que con fuerza resuenan en la conciencia de tantos mexicanos, se articulen con nuevas posibilidades y expectativas. Con el impulso de Chiapas, México se ha visto obligado a transformarse.

El significado de estos acontecimientos rebasa incluso el contexto mexicano y es elocuente para el resto de América Latina. La búsqueda de justicia y el afán por construir auténticas democracias puede encontrar en Chiapas no poca inspiración.

Chiapas: rica en cultura y recursos

El Estado de Chiapas está localizado en el sureste de México, en la frontera con Guatemala. Su área geográfica es de 37 mil 887 km2 (3.8% del territorio nacional). La población chiapaneca es de 3 millones 210 mil 496 personas. De ellas, el 59.6% vive en zonas rurales. Existen 16 mil 422 localidades, tres cuartas partes de las cuales tienen entre 1 y 99 habitantes, lo que indica que la gran mayoría de la población vive atomizada. Políticamente, el Estado se divide en 11 municipios y 9 regiones geoeconómicas.

Las zonas involucradas en la sublevación encabezada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) son: la Selva Lancandona, los Altos de Chiapas y la región fronteriza.
La Selva Lacandona ocupa el oriente de Chiapas: 15 mil km2 y 537 mil 697 habitantes.

Los Altos de Chiapas se extienden en 25 mil km2 de zonas montañosas, entre los 850 y 2,500 metros sobre el nivel del mar. Su población está calculada en 431 mil 227 habitantes. La región fronteriza con Guatemala tiene 658 km2 y 397 mil 697 habitantes. Las principales poblaciones tomadas por el EZLN en los primeros días de enero fueron San Cristobal de Las Casas (100 mil 667 habitantes), Altamirano (18 mil 909), Ocosingo (147 mil) y Las Margaritas (431 mil 227).

Chiapas es también un importante centro de población indígena. Existen nueve comunidades indígenas, todas descendientes de los mayas, con lenguas, religiones y culturas propias. Cinco de ellas se encuentran en los dos lados de la frontera: los chujes, jacaltecos, mames, mochos y labales. Las otras cuatro solamente existen del lado mexicano, siendo además las más importantes desde el punto de vista numérico: los tzeltales, tzotziles, tojolabales y zoques.

Hay registrados 716 mil chiapanecos que hablan alguna lengua indígena. El Estado es también la entidad federativa con mayor porcentaje de indígenas monolingües, pues el 32% de la población de 5 y más años de edad que habla alguna lengua indígena no habla el español. La lengua indígena predominante es el tzeltal (21.6%). Le siguen el tzotzil (18.9%), el chol (10.3%), el zoque (4.1%) y el tojolabal. Los porcentajes restantes se distribuyen en una variada gama lingüística.

Chiapas es importante zona de agricultura y ganadería y de ricos y abundantes recursos naturales: inmensos pozos de petróleo y enorme potencial hidroeléctrico, de vital importancia para todo México. En Chiapas se genera el 60% de la energía eléctrica que se produce en el país.

Palabras del pueblo de Chiapas

* "Estamos ante una situación muy difícil tanto en lo político y económico, como en lo social e ideológico.

* Tenemos que hablar del sistema económico actual, porque estamos viviendo en una forma de vivir y de producir que nos oprime. Vemos que en este nuevo tiempo los que acumulan riquezas necesitan de dos cosas para seguir caminando: las privatizaciones y el TLC. Estas dos cosas necesita el capitalismo para seguir avanzando en beneficio de los más fuertes, tanto nacionales como extranjeros. A esto los empuja el avance de la técnica en beneficio de ellos mismos. Esta nueva manera de trabajar abandona a su suerte a miles de campesinos y obreros

* Tenemos problemas fuertes y penosos en lo económico. Cada vez más la gente va sintiendo el peso de la carestía, del desempleo, de la injusticia y de la creciente miseria.

* El pueblo está inconforme, hay desnutrición y enfermedades provocadas por la pobreza.

* No tenemos tierra donde trabajar para sacar nuestro alimento. Tenemos que rentar tierra y ahí se va nuestra ganancia. Las solicitudes de tierra que hacemos se quedan sin respuesta y es muy cara para comprarla, mientras hay algunos que tienen mucha tierra y no la trabajan o la usan para la ganadería.

* Cuando queremos registrar un terrenito nos cobran mucho y si nos atrasamos en el pago nos amenazan con quitarnos la tierra.

* También se hacen pozos petroleros que son de nterés para el gobierno, pero nos afectan porque nos quitan la tierra.

* Hay precios bajos para lo que vendemos y falta que nosotros mismos transportemos nuestros productos porque los intermediarios nos roban lo que producimos.

* Los salarios son muy bajos y no alcanzan para la economía de la familia. Muchos campesinos y obreros que, de acuerdo a la ley, piden aumento de salarios, ven que la justicia decide a favor de la empresa.

* Los impuestos a la luz y el predial son muy altos y van subiendo cada año. Los créditos del Banco no se pueden pagar y quedamos endeudados.

Datos elocuentes de la extrema pobreza en Chiapas

La riqueza y potencialidad económica de la zona contrasta con la extrema pobreza de sus habitantes, especialmente de los indígenas. Líderes de la región anotan que 15 indígenas murieron en 1992 de hambre en el Estado y que 71 niños nacieron sin cerebro, a causa de desnutrición severa. De acuerdo al XI Censo General de Población y Vivienda, levantado en México en 1990, los indicadores de pobreza y miseria en Chiapas son elocuentes.

El total de trabajadores ocupados es de 854 mil 159 personas. El salario mínimo está calculado en 4 dólares diarios. La distribución de estos trabajadores de acuerdo a su remuneración en salarios mínimos es:

* No reciben ningún ingreso: 19% (trabajan en régimen de servidumbre)
* Reciben menos de un salario mínimo: 39.9%
* Reciben entre uno y dos salarios mínimos: 21.2%
* Reciben entre más de dos y menos de tres salarios mínimos: 11%
* Reciben entre tres y cinco salarios mínimos:5.3%
* Reciben más de cinco salarios mínimos: 3.6%

En cuanto a la vivienda:

* Sin agua entubada: 40% de las viviendas (92% entre los indígenas).

* Sin luz eléctrica: 31% (75% entre los indígenas).

* Sin drenajes: 60%

En educación y salud los datos son alarmantes:
* 30% de analfabetismo (60% entre las mujeres mayores de 15 años).

* Las principales causas de muerte son enfermedades respiratorias, intestinales y desnutrición. Hay un médico por cada 1,500 habitantes.

* Hay problemas de cárcel por la ley forestal. Nos piden solicitud para cortar un árbol. Si no pagamos tenemos que dar 10 días de trabajo.

* Los acomodados, los poderosos y los cantineros nos están chupando la sangre. P En lo político, casi no se nos permite nuestra opinión por parte de las autoridades. Somos humillados y engañados.

* En las elecciones se nos obliga a votar por el partido oficial, el PRI, y por el candidato del gobierno.

* Cuando elegimos nuestra autoridad, a los de arriba no les gusta y ponen la suya.

* A las autoridades no les gusta que nos organicemos y quieren desaparecer a las personas que se ponen al frente de un grupo.

* Hay represión en el campo y en la ciudad. Nos reprimen al tomar las tierras. Nos meten a los policías y al ejército y nos investigan.

* Hay una corrupción general en las autoridades. La justicia está al servicio del dinero y de la política.

* En lo social, además de que hay mucho analfabetismo, la educación es muy deficiente y hay irresponsabilidad en los maestros.

* No tenemos en el campo servicio de luz ni de agua potable ni de drenaje.

* Cuando se dan servicios de salud, más bien son imposiciones de programas para introducir el control de la natalidad.

* El alcoholismo está muy arraigado en nuestras comunidades. Es signo de frustración, genera divisiones y hasta la muerte.

* Para construir una carretera, el Gobierno nos exige el 70% del costo, aparte de buenas comidas para los trabajadores.

* En lo ideológico, hay conformismo por influencia de otros que nos dominan por sus ideas. Los que salen a trabajar porque la tierra no alcanza, regresan con nuevas ideas y ya no van de acuerdo con la comunidad.

* El gobierno pone cooperativas que no educan.P La radio informa mentiras. Nos ponen propaganda de cosas que no están a nuestro alcance, haciéndonos pensar que el uso o consumo de ellas nos harán felices".(Todos estos reclamos populares los recogió en su Carta Pastoral de agosto/93 "En esta hora de gracia", el obispo de San Cristóbal de Las Casas Don Samuel Ruiz).

Violencia institucional

Chiapas ha sido escenario tradicional de una trágica historia de violación de los derechos humanos y de conflictos políticos. Organizaciones internacionales y nacionales de derechos humanos han dado testimonio de esta realidad. Un ejemplo reciente: la organización Minnesotta Advocates for Human Rihgts (MAHR) ha documentado durante los últimos 18 meses la continua violación de derechos humanos en contra de los indígenas por parte del gobierno federal y local de Chiapas. "Ha habido con demasiada frecuencia conflictos violentos entre terratenientes y ganaderos amparados por las fuerzas de seguridad del Estado contra campesinos mestizos e indígenas por defender estos últimos sus derechos y buscar salidas pacíficas a sus problemas, como en el caso del plantón de 300 habitantes indígenas en la plaza principal de Palenque, el 26 de diciembre de 1991, donde la protesta fue dispersada por la fuerza y algunos de sus dirigentes fueron torturados", indica el estudio del MAHR.

Muchos analistas coinciden en calificar la estructura socioeconómica y política de Chiapas como de violencia institucionalizada. Los pilares de esa estructura violenta son: el latifundismo, que mantiene a los campesinos sin tierras y en condiciones de trabajo en régimen de servidumbre; los cacicazgos locales, que junto a las "guardias blancas" (escuadrones) de los hacendados, han establecido un autoritarismo sin límite; un sistema judicial con jueces corruptos que no garantizan la anhelada justicia; y unas instituciones federales que actúan en convivencia con las arbitrariedades del poder local. Quienes más padecen toda esta estructura son los indígenas, que además sufren un irrespeto histórico hacia su dignidad y su cultura.

Ver a Chiapas en México y a México en Chiapas

A pocos días de haberse iniciado el conflicto, el reconocido escritor Carlos Fuentes proponía: "Que se vea Chiapas en México y México se vea en Chiapas". Que Chiapas se vea en México significaba ser capaz de entender el problema chiapaneco en el contexto nacional. Difícil propuesta para un país cuya economía se ha situado en estos años en el puesto número 13 a nivel mundial, que ha logrado corregir sus altos índices de inflación y recesión y que ha llegado a firmar con Canadá y Estados Unidos el Tratado de Libre Comercio.

Un país que proyecta internacionalmente la imagen de ser vanguardia de la modernización frente al subdesarrollo latinoamericano, que se propone como paradigma de desarrollo y progreso, difícilmente puede entender a Chiapas como consecuencia de esa misma dinámica de la que se siente tan orgulloso. La tentación evidente es ver esa miseria y esa rebeldía de Chiapas y de otros Estados del sur mexicano como los típicos rezagos o residuos del subdesarrollo que quiere superar. Según esta visión, los problemas chiapanecos se resolverán paulatinamente en la marcha hacia el progreso del conjunto nacional. Ver a México en Chiapas es un llamado a ver el otro México, no el de la propaganda y los discursos, sino el de la realidad de millones de hombres que sufren injusticia y explotación. Ver a México en Chiapas es verlo desde el reverso de la historia neoliberal. Chiapas pone de relieve que México no ha resuelto el grave problema de la pobreza y miseria de las mayorías, y que tampoco ha progresado hacia un esquema político de mayor democracia y participación.

Estudios especializados sobre la realidad mexicana indican que el 30% de la población mexicana, aproximadamente 24 millones de personas, viven en condiciones de pobreza extrema o de indigencia. Si el dato parece exagerado, las cifras oficiales - aunque menores - no dejan de ser preocupantes. Según el Presidente Salinas, son 13 millones y medio los mexicanos pobres en extremo o indigentes.

En México es la población indígena la que más sufre la dureza de la miseria y la que políticamente está más marginada. La Confederación de Trabajadores de México cerró el año de 1993 con este pronóstico: "En el país hay 8 millones de desempleados y se espera que en 1994 esta situación empeore." El salario básico de los mexicanos es de 15 pesos, mientras la canasta básica mínima cuesta 22.59 pesos. El gobierno alega que nadie gana sólo lo básico y que se trata solamente de una cifra de referencia para las negociaciones salariales. En cualquier caso, la política social del gobierno está seriamente cuestionada no sólo por su escasez y por estar plagada de corrupción sino también por su ineficiencia.

Al igual que en Chiapas, en todo México el descontento social de los sectores más desfavorecidos con la "modernización" ha tratado de traducirse en búsqueda de alternativas, de espacios democráticos de participación. Pero las respuestas del gobierno se parecen a las que dio en Chiapas. El foro binacional sobre derechos humanos México: Democracia y Represión, que reunió en Brownsville, Texas, en septiembre/93 a diversas organizaciones de ambos lados de la frontera, concluyó: "De acuerdo a cifras oficiales, en los últimos 5 meses de 1993 se movilizaron alrededor de 3 millones y medio de ciudadanos sólo en la ciudad de México por razones político-electorales, por asuntos relacionados con la vivienda, el empleo, carteras vencidas en el campo, derechos humanos, etc. Frente a las manifestaciones de descontento, el gobierno ha respondido reprimiendo en los primeros 3 años de su gestión, a 2 mil 33 obreros, a 7 mil 787 campesinos, a 2 mil 402 miembros de organizaciones políticas y a 3 mil 984 participantes del movimiento popular". También da el informe estadísticas de asesinatos y torturas.

Año nuevo de 1994

En las primeras horas de la madrugada del 1 de enero de 1994, en medio de la alegría, la fiesta y las copas de la fiesta, el EZLN tomó militarmente y sin mucho esfuerzo importantes poblaciones del Estado de Chiapas: San Cristóbal de Las Casas, Ocosingo, Altamirano y Las Margaritas. A las 6 am de ese mismo día, el Subcomandante Marcos, vocero de la organización armada insurgente, hacía sus primeras declaraciones, desde el balcón presidencial del palacio municipal de San Cristóbal de las Casas.

Una radiodifusora oficial tomada también por los rebeldes proclamaba constantemente las consignas de la lucha armada. Los objetivos que planteó en este primer momento el EZLN se pueden resumir en tres puntos:

1. Renuncia del gobierno federal de Carlos Salinas de Gortari por ser una dictadura ilegítima fruto del fraude.

2. Formación de un nuevo gobierno de transición que convoque a elecciones libres y democráticas en agosto de 1994.

3. Exigencia de solución para las principales demandas de los campesinos de Chiapas: pan, salud, educación, autonomía y paz.

"La decisión de levantarse este día - decía el Ejército Zapatista - obedece a la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Canadá y México, por representar un acta de defunción de las etnias indígenas mexicanas, que son prescindibles para el gobierno de Carlos Salinas de Gortari".


"Nuestra última esperanza"

Al pueblo de México. Hermanos mexicanos:

Somos producto de 500 años de luchas. Primero, contra la esclavitud, en la guerra de independencia contra España, encabezada por los insurgentes. Después, por evitar ser absorbidos por el expansionismo norteamericano. Luego, por promulgar nuestra Constitución y expulsar al Imperio Francés de nuestro suelo. Después, la dictadura porfirista nos negó la aplicación justa de las Leyes de Reforma y el pueblo se rebeló formando sus propios líderes. Surgieron Villa y Zapata, hombres pobres como nosotros, a los que se nos ha negado la preparación más elemental para así poder utilizarnos como carne de cañón y saquear las riquezas de nuestra patria sin importarles que estemos muriendo de hambre y enfermedades curables. Sin importarles que no tengamos nada, absolutamente nada, ni un techo digno, ni tierra, ni trabajo, ni salud, ni alimentación, ni educación, sin tener derecho a elegir libre y democráticamente a nuestras autoridades, sin independencia de los extranjeros, sin paz ni justicia para nosotros y nuestros hijos.Pero nosotros hoy decimos: !basta! Somos los herederos de los verdaderos forjadores de nuestra nacionalidad. Los desposeídos somos millones y llamamos a todos nuestros hermanos a que se sumen a este llamado como el único camino para no morir de hambre ante la ambición insaciable de una dictadura de más de 70 años encabezada por una camarilla de traidores que representan a los grupos más conservadores y vendepatrias.

Son los mismos que se opusieron a Hidalgo y a Morelos, los que traicionaron a Vicente Guerrero.Son los mismos que vendieron más de la mitad de nuestro suelo al extranjero invasor, son los mismos que trajeron un príncipe europeo a gobernarnos, son los mismos que forjaron la dictadura de los científicos porfiristas, son los mismos que se opusieron a la Expropiación Petrolera, son los mismos que masacraron a los trabajadores ferrocarrileros en 1958 y a los estudiantes en 1968. Son los mismos que hoy nos quitan todo, absolutamente todo. Para evitarlo y como nuestra última esperanza, después de haber intentado todo por poner en práctica la legalidad basada en nuestra Carta Magna, recurrimos a ella, nuestra Constitución, para aplicar el Artículo 39 constitucional, que a la letra dice: "La soberanía nacional reside esencial y originalmente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene, en todo tiempo, el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno".

(Declaración de Guerra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, 1 enero 1994).

Diez días de guerra

La toma de la ciudad de San Cristóbal por el EZLN no duró mucho tiempo. Por propia iniciativa, los guerrilleros abandonaron la ciudad y se concentraron en el ataque de un importante cuartel militar de la zona, al que siguieron hostigando en los días siguientes al 2 de enero. El ejército federal reaccionó 24 horas más tarde después de los acontecimientos. Cerca de 17 mil militares provenientes de varias partes del país llegaron a la zona, apoyados con todo tipo de armas y recursos bélicos.

La guerra entre los zapatistas y el ejército duró 10 días. La estrategia de los zapatistas consistió en incursiones sorpresivas, desplazamientos rápidos y reincorporación a la población civil, como medida de camuflaje, lo que les permitió burlar el cerco militar enemigo y tener presencia en todas partes. En su declaración de guerra el EZLN planteaba un audaz objetivo: "Avanzar hacia la capital del país, venciendo al ejército federal mexicano, pilar básico de la dictadura del PRI y del gobierno, protegiendo en su avance liberador a la población civil y permitiendo a los pueblos liberados elegir libre y democráticamente a sus propias autoridades administrativas".

El objetivo del gobierno era acabar con los insurrectos lo más rápido posible. En la medida en que la guerra continuara y el ejército federal aumentara sus operaciones en la zona, en esa misma medida la opinión nacional e internacional buscaría intervenir, complicando más las cosas y prolongando la salida al conflicto. Tampoco podía el gobierno perder de vista las elecciones federales de agosto, previstas como especialmente conflictivas porque los electores están dispuestos a defender sus votos frente al tradicional arte del fraude electoral que históricamente ha desarrollado el PRI, partido en el gobierno desde hace más de 60 años. En una coyuntura así, una guerrilla en acción podría hacer mucho más problemática la realidad.

Después de 10 días de intensa actividad militar y de un aparatoso y violento dispositivo desplegado en contra de los sublevados y de la población civil, el ejército federal sólo pudo lograr que el EZLN se replegará a la Selva Lancandona. Algunas fuentes señalan que durante estos días murieron cerca de 400 personas. Desde un principio se veía claramente que el avance del EZLN no sería sencillo, teniendo enfrente a un ejército moderno, con armamento sofisticado, y un inmenso territorio que recorrer. El gobierno temió que el EZLN contara con organizaciones foquistas en importantes ciudades y poblaciones del país, que le permitieran una rápida extensión del conflicto armado, sin que los zapatistas se movieran de Chiapas.

Aparece la sociedad civil

Terminada la guerra abierta, la posición de ambos bandos quedó clara. Los zapatistas no son un grupo minúsculo. Son un ejército numeroso, campesino e indígena, entrenado por más de diez años, con armas y recursos, conocedor de su zona de guerra y con amplio apoyo social. Se sospecha que cuentan con conexiones en otras regiones y una estructura nacional. El EZLN está en condiciones de llevar adelante una "guerra popular prolongada". El ejército federal posee una gran capacidad militar, pero no puede acabar con los zapatistas sin bañar en sangre a Chiapas.

En medio del impasse militar, apareció en escena, con gran vigor y capacidad política, la sociedad civil, algunos partidos de oposición, los medios de comunicación y la opinión pública internacional. Todos coincidieron en afirmar que eran justas las reivindicaciones del EZLN. "Ciertamente, Chiapas, los Estados del sur, los pueblos indígenas mexicanos y todo México, demanda justicia, libertad y democracia. Hay que agotar las salidas políticas antes de llegar a la violencia generalizada en todo el país": ése fue su mensaje persistente. Este consenso se articuló y creó una sola voz, capaz de presionar al gobierno para que buscara una solución política: alto al fuego, diálogo y negociación.

Cambios de estrategia

El 10 de enero el gobierno efectuó en su equipo administrativo los cambios que le permitieran enfrentar con criterios más flexibles y democráticos el conflicto. Creó la figura del Comisionado para la Paz y la Reconciliación en Chiapas y propuso a Don Samuel Ruiz, obispo de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, como mediador en el conflicto entre el gobierno y los zapatistas. Unas semanas antes, el obispo era acusado por el mismo gobierno de ser un perturbador de la paz social en Chiapas y el nuncio apostólico y el Vaticano estaban decididos a removerlo de su diócesis.

El 12 de enero el Presidente Salinas ordenó el cese unilateral del fuego en Chiapas. Las negociaciones entre el gobierno y el EZLN comenzaron el 21 de febrero en la catedral de San Cristóbal de Las Casas. 19 miembros del EZLN - la mayoría indígenas - se sentaron a dialogar con Manuel Camacho Solís, Comisionado presidencial, con la mediación del obispo de San Cristóbal de Las Casas. Rodeando el diálogo, haciéndolo suyo y protegiéndolo, estaban periodistas nacionales e internacionales, diversas organizaciones de la sociedad civil, algunos partidos políticos y la Cruz Roja. Pero no fue sólo el gobierno el que tuvo que cambiar de estrategia. También el EZLN se vio forzado a cambiar sus perspectivas ante la irrupción del consenso de la sociedad civil sobre el conflicto.

El EZLN es una organización que se inscribe dentro de los paradigmas clásicos de la izquierda marxista latinoamericana. Específicamente, en el EZLN confluyen diversas posiciones ideológicas, entre ellas la línea de masas maoísta y la conquista del poder mediante una lucha popular prolongada.

Ese esquema cambió de rumbo con los acontecimientos: de la lucha armada concebida como un movimiento autónomo para conseguir el poder político revolucionario y en torno a la que debe alinearse el movimiento popular de la sociedad civil supeditándose a esa lógica, el EZLN pasó a otra concepción: las armas se articulan en una amplia estrategia global de cambio que sustentan diversos actores sociales que buscan abrir espacios de participación, negociación y diálogo. Las armas dejan de ser estratégicas para servir sólo de punto de apoyo a una articulación política que es propiamente el sujeto de cambio.

Agenda de acuerdos

El diálogo en San Cristóbal de Las Casas se prolongó hasta el 2 de marzo. Se diseñó una agenda de acuerdos y la estrategia para que se asuman y produzcan cambios reales, tanto en Chiapas como en toda la sociedad mexicana. La agenda de acuerdos surgió de la confrontación y el diálogo entre los planteamientos del Comisionado del Presidente Salinas y las demandas del EZLN, articuladas con las luchas y exigencias de gran parte de la sociedad civil y partidos políticos de oposición. Fundamentalmente, en la agenda de acuerdos el EZLN planteó:

* Asegurar una efectiva transición hacia la democracia en México mediante la renuncia del titular del Poder Ejecutivo federal y su sustitución por un Ejecutivo de transición, o una reforma electoral en la que la sociedad civil sea la que garantice la legitimidad de las elecciones.

* Hacer efectiva la organización política federal de la República permitiendo que los municipios asuman la plena administración y gobierno de sus entidades.

* Reconocer la cultura indígena en toda la república, lo que supone:

* Reconocer el derecho de los pueblos indígenas a autogobernarse de acuerdo a sus costumbres y tradiciones.

* Garantizar el derecho de los pueblos indígenas a preservar su patrimonio cultural. (Una propuesta clave en este capítulo es que sea obligación del Estado proporcionar educación bilingüe a los pueblos indígenas).

* Garantizar los derechos de los pueblos indígenas a administrar su propia justicia en sus pueblos.

* Reorganizar el régimen de propiedad y tenencia de la tierra, tanto en Chiapas como en el resto del país .

* Revisar los impactos del Tratado de Libre Comercio sobre la economía campesina y la cultura indígena.

* Revisar las condiciones de trabajo y producción en el Estado de Chiapas de forma que se garantice la superación del latifundio y el trabajo en régimen de servidumbre de campesinos e indígenas.

* Asegurar para el estado de Chiapas una adecuada política social en salud, vivienda, educación, electricidad y atención a la mujer indígena.

¿La paz? Sólo con cambios profundos

La sola enumeración de estos puntos indica la profundidad de los cambios propuestos por el EZLN para México y Chiapas. En la mesa de San Cristóbal quedó muy claro desde el principio que había problemáticas nacionales muy importantes que no se podrían abordar allí por no existir la adecuada representación.

El otro gran tema de conversación y de entendimiento fue la metodología a seguir después de elaborada esta agenda de acuerdos. En el fondo, la agenda es una lista de problemas a resolver y en este sentido, es una invitación a la movilización de todos los interesados en su solución. Por eso, la verdadera negociación comienza ahora.

Las instituciones de gobierno tienen que discutir y decidir sobre los puntos planteados. Y lo mismo tiene que hacer la sociedad civil en su conjunto, especialmente la sociedad chiapaneca. El EZLN en su conjunto tiene que discutir lo acordado y asumirlo.

En este año electoral es clave qué posición tomen los partidos políticos ante los acuerdos de Chiapas. En realidad, la estrategia de negociación es generar un gran proceso democrático de diálogo, consenso y articulación en la sociedad mexicana alrededor de un programa que todavía resulta mínimo y está incompleto. La paz entre el EZLN y el gobierno se firmará después de que cada una de las partes haya analizado y asumido la agenda de acuerdos.

Chiapas: tres lecciones

Chiapas pone de relieve las contradicciones que hoy enfrenta México y toda América Latina. Desarrollo sin bienestar social. Integración al mercado mundial con desintegración interna entre regiones, pueblos y culturas. Apertura al universo cultural de Occidente y marginación de nuestras culturas más propias y autóctonas, especialmente las indígenas. El proceso vivido hasta ahora ejemplifica también cómo la búsqueda de espacios democráticos de participación, diálogo y negociación se puede convertir en el camino para producir el cambio de nuestras realidades. Desde esta perspectiva, el contenido del concepto de democracia se ha ampliado considerablemente. Democracia significa elecciones libres y limpias, participación, diálogo y consenso. Y también significa respeto por los derechos humanos, calidad de vida y bienestar para todos.

El ejército popular y la lucha armada se han manifestado en Chiapas de forma válida y eficaz y bajo una modalidad totalmente novedosa. Las "armas de la izquierda" - por llamarlas de algún modo - si están articuladas con los sujetos reales de cambio y se conciben a sí mismas estrictamente como un apoyo a una estrategia global que las supera y las subordina, pueden ser muy útiles para forzar las resistencias que se oponen a la apertura de la participación democrática. Pueden crear nuevas condiciones de diálogo y pueden abrir espacios para el desarrollo del movimiento popular. Con estas ideas nació hace muchos años el FMLN en el Salvador o el M-19 en Colombia. El EZLN aprendió a toda velocidad en México.

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