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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 24 | Junio 1983
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Nicaragua

Los costos de un combate desigual

La delimitación clara de 3 frentes de guerra contra Nicaragua (Norte, Atlántico norte y sur) y el intento de su consolidación operativa ubican nuevamente en el terreno militar parte importante de la vida del país en el último mes.

Equipo Envío

La Administración Reagan continúa con su agresividad retórica de meses anteriores al mismo tiempo que reduce en un 90% la cuota de importación de azúcar de Nicaragua (9-5-83). Medida interpretada como una nueva agresión económica en lo que muchos sospechan será el camino hacia un bloqueo más generalizado. En este marco los cambios de Enders por Motley a la cabeza de la importante Subsecretaría de Asuntos Latinoamericanos y el de Hinton por Pickering como embajador en El Salvador abren la posibilidad de una política aún más rígida de Reagan para el área, contrastando con los esfuerzos negociadores de Contadora que a pesar de sus limitaciones ocupó un lugar importante en el mes pasado.

Enfrentando esa agresividad creciente, el Gobierno nicaragüense se batió en el campo diplomático. La convocatoria de urgencia al Consejo de Seguridad de la ONU así como el impulso a las reuniones de la Comisión Económico Latinoamericano (SELA) se constituyeron en significativos esfuerzos. Esta actividad tendió a hacer pagar un alto costo diplomático al belicismo norteamericano aun con el riesgo de "desgastar" ciertos recursos diplomáticos a los cuales no se puede recurrir cada día como el Consejo de Seguridad.

Internamente, controladas parcialmente las últimas ofensivas militares (aun a pesar del incremento operativo del frente sur de Pastora-Robelo) el gobierno ha sancionado varias confiscaciones para devolver esas tierras y empresas a sectores menos pudientes con el objetivo de realizar una redistribución más equitativa y ganar más espacio y apoyo social, sobre todo en las zonas de combate. Paralelamente a la reforma tributaria legislada y las nuevas medidas para enfrentar el mercado negro de divisas buscan un cierto ordenamiento económico para cerrar margen a especulaciones desestabilizadoras contra el país.

El Consejo de Estado revitalizando el debate político continuó con la discusión de la Ley de Partidos y de Vivienda (aprobándose varios artículos de ambas). Sin embargo, la actividad política no fue suficiente para canalizar la confrontación ideológica que tuvo nuevamente manifestaciones eclesiales.

Las tres caras de la agresión: retórica, económica y militar.

Nuevamente este mes los principales funcionarios de la Administración Reagan se encargaron de reactualizar sus ataques verbales contra Nicaragua. El mismo Presidente así como Jeane Kirkpatrick, Casey y Enders revitalizaron sus duras críticas al supuesto eje soviético-cubano-nicaragüense justificando de esta manera el derecho a asistir a los aliados del área. "Ninguna excusa debe evitar que facilitemos armas a nuestros amigos" expresó el Presidente Reagan un día después que los EEUU habían votado positivamente la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que establecía: "el derecho de Nicaragua y de los demás países del área a vivir en paz y seguridad, libre de interferencia extranjera".

Coherentemente a los ataques retóricos, los últimos recambios en puestos de importancia que tienen que ver con el área centroamericana, pueden ser interpretados como la consolidación de una línea dura para enfrentar los problemas centroamericanos. No es que Enders y Hinton, respectivamente reemplazados, difirieran en los objetivos más estratégicos de la Administración. Pero sí contemplaban las posibilidad de "abrir un frente diplomático" que acompañara el curso esencialmente belicista de la política Reagan en la región. Tal fue lo planteado por Enders en su viaje a España en febrero de este año (ver Envío 21 marzo 83).

Pero más allá de lo retórico y la reorganización interna de la política norteamericana hacia Centroamérica fue sin duda, una medida económica, el parámetro de la agresividad en aumento. El anuncio norteamericano de la reducción de la importación de la cuota azucarera nicaragüense de 58.000 quintales a 6.000 quintales, reactualizó un método que no por conocido es menos efectivo: la utilización de armas económicas por causas y con objetivos políticos. Una semana después de asumir la presidencia, Reagan decidió el congelamiento de un crédito de 75 millones de dólares a Nicaragua para la compra de trigo. A comienzos del 82 los Estados Unidos se opusieron activamente en el Banco Mundial y en el Banco Interamericano de Desarrollo a créditos que deberían ser otorgados a Nicaragua. Por último, en octubre del mismo año, la bananera Standard Fruit se retiró inesperadamente del país.

La actual reducción de la cuota azucarera se fundamentó, según el comunicado oficial, en que Nicaragua presta apoyo a la guerrilla salvadoreña (suposición nunca probada); que Nicaragua se niega a negociaciones multilaterales y que utilizar una retórica hostil contra Estados Unidos en los foros internacionales.

Pero es en el terreno militar donde la agresión sigue materializándose más cruelmente y con costos cada vez más altos para el pueblo nicaragüense y el proceso de reconstrucción. Durante el mes de mayo la tendencia militar estuvo dirigida a consolidar la ofensiva (Plan "C") de marzo. Para ello se materializó la operatividad en tres fuentes. En el norte, hacia el 6 de mayo se inició una nueva ofensiva (continuando la del 30 de abril en Jalapa) que se concentró en la zona de Macaralí, en el departamento de Nueva Segovia. Días después, voceros del Ministerio de Defensa anunciaban la desarticulación de este intento de invasión. El 13 de mayo se comunicó que las Fuerzas de Tareas que habían intentado penetrar desde marzo en las profundidades de Matagalpa y Jinotega habían sido repelidas con grandes costos para los invasores (243 muertos, 60 heridos y 12 prisioneros), sin mencionarse las bajas sandinistas.

A mediados de mes se conoció el intento de invasión de 500 antisandinista en la zona noratlántica en la región del Llano de Bawisa. Steadman Fagoth, ex-dirigente de MISURASATA, fue presentado por la prensa costarricense como el comandante militar de las tropas agresoras (constituidas esencialmente por mískitos). Los mismos medios informativos no ahorraron esfuerzos para insinuar el "carácter étnico" de este ataque contra el Gobierno Sandinista.

El frente sur aumentó su operatividad en el transcurso del mes de mayo. Varios fueron los anuncios de operaciones militares desde los campamentos de ARDE en la región fronteriza del lado costarricense. A finales de mayo, algunos diarios de Costa Rica que apoyan abiertamente al grupo de Pastora-Robelo presentaron largos reportajes y entrevistas según las cuales Pastora estaría combatiendo en el interior (sur) de Nicaragua. La actualidad de la problemática de la región del Río San Juan está detalladamente tratada en un artículo especial de este mismo envío.

Las tres formas de la agresión (retórica, económica y militar) se expresan nuevamente en este mes, consolidando una línea tendencial extremadamente belicista de parte del Gobierno norteamericano hacia la región. El plazo hasta fin de año (que marcaría el inicio del nuevo período electoral en EEUU) obliga a la Administración a apresurar sus decisiones para resolver la situación centroamericana. La oposición demócrata también vive esa presión. Si bien necesita retóricamente diferenciarse de los republicanos, debe cuidarse extremadamente de no avalar a los movimientos populares del área son pena de ser criticada de debilitar la seguridad nacional norteamericana. Este dilema al interior de los Estados Unidos convierten a los próximos meses en un período de extrema gravedad para el área centroamericana en función de la cual se juega parte de las pretensiones electorales en ese país.

El temor a un poder popular que se consolida

La propia dinámica del conflicto interno en El Salvador, inter-influenciable con la estrategia de la Administración Reagan para el área, adquiere cada día más una importancia decisiva. Nuevos y contundentes golpes de las organizaciones populares van configurando una situación cada vez más crítica para los planes norteamericanos. La denuncia de los bombardeos contra Guazapa con aviones y pilotos norteamericanos habla ya de un incremento de la participación directa. Los logros efectivos de Reagan luego de su discurso a ambas cámaras en cuanto al apoyo militar al Gobierno Magaña así como el aumento ya casi inminente de los asesores norteamericanos y la llegada de médicos militares norteamericanos, presuponen un aumento de la magnitud de la guerra.

Una serie de operativos militares del FMLN de gran envergadura y en estilos diferentes cierra el mes. La voladura del puente Quebrada Seca, la muerte de un asesor norteamericano -segundo responsable de todo el grupo de asesores-, así como la toma de dos importantes bases de transmisiones militares -una de ellas en Cacahuatique-, expresan una correlación de fuerzas nada favorable para el Gobierno de Magaña. Aún más si tenemos en cuenta los nuevos indicios de la consolidación del poder popular en las zonas liberadas. En Chalatenango se anunció la formación del Primer Gobierno regional con su respectivo Consejo Popular, significando un avance cualitativo en este "juego" de doble poder que vive el país.

La instalación de una nueva base de entrenamiento para la tropa salvadoreña en Honduras (anunciada recientemente y que entrará a funcionar en junio en La Castilla), la construcción de más bases navales en la Costa Atlántica, la compra de aviones Kfir (israelíes) y C-101 (españoles) y armas británicas así como la reestructuración operacional del ejército hondureño, ejemplifican la decisión norteamericana de avanzar hacia una regionalización de la guerra ante la impotencia de revertir una tendencia que le es desfavorable en El Salvador.

El avance popular ¿acelera las posibilidades de una intervención directa a gran escala? O acaso ¿intentarán primero destruir el modelo nicaragüense para luego entrar a "resolver" la problemática salvadoreña? Interrogantes difíciles a responder si tenemos en cuenta que la opción central, es decir diálogo o intervención, se reviste de un sinnúmero de matices coyunturales capaces de retrasar o acelerar etapas. Lo cierto es que la Administración trata siempre de identificar realidades para unificar la problemática centroamericana. Y esta concepción no descartaría, que se intentara -con más desesperación que nunca- que los grupos somocistas ocupen una pequeña parcela de territorio nicaragüense para instalar su "gobierno provisional". De esta forma contrapesarían la derrota parcial en El Salvador con un avance (también parcial, pero avance al fin) en su lucha desestabilizadora contra Nicaragua.

Un editorial de la Nación de Costa Rica (20-5) planteaba: "hasta el momento ha existido, desgraciadamente, un extraño distanciamiento en la forma en que muchos gobiernos y grupos democráticos del continente han enfocado el problema salvadoreño y nicaragüense. Respecto al primero es reconocer sin dilaciones los factores internos de la crisis y se insiste y presiona para que las autoridades se sienten a la mesa de negociaciones con la guerrilla. En el caso de Nicaragua en cambio, todavía muchos defienden el conflicto como originado en una agresión externa y niegan la razón fundamental de la crisis, es decir la naturaleza del régimen". La Administración Reagan y sus aliados en la zona quieren a toda costa identificar las dos realidades , justificando así la "solución única regional" y la negociación multilateral de los dos conflictos. Para ello la consolidación de un bloque de países afines (El Salvador, Costa Rica, Guatemala y Honduras) que aísle a Nicaragua y en el terreno diplomático controle la opción Contadora.

Contadora. aportes y límites de una propuesta amenazadora

Las dos actividades más importantes del Grupo Contadora en el mes han sido el envío de observadores a la frontera entre Costa Rica y Nicaragua (como respuesta a una solicitud del presidente Monge) y la reunión que acaba de finalizar en Panamá (28-29 y 30 de mayo).

El envío de observadores fue producto de una propuesta mucho más "peligrosa" del Gobierno costarricense que había solicitado que la OEA decidiera una fuerza de paz constituida pro efectivos de los países de Contadora para controlar su frontera con Nicaragua. El rechazo categórico tanto de Nicaragua como de México, frenaron esta maniobra que perseguía un doble fin: presentar una guerra generalizada también en el sur de Nicaragua y subordinar a Contadora a las decisiones de la OEA. En esa propuesta se manifiesta lo que podríamos denominar la "esquizofrenia costarricense", es decir, una política hacia Nicaragua dividida y hasta contradictoria (que va desde servir de base de asentamiento a grupos antisandinistas a la realización de reuniones amistosas de los vicecancilleres de ambos países). Fue la propuesta de "una fuerza de paz" lo que aceleró el pedido de Nicaragua de una reunión urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, tratando de llevar a este foro internacional un problema que Costa Rica quería reducir a al OEA. Es importante mencionar la mayor posibilidad de control del gobierno norteamericano de las decisiones políticas de la OEA.

Datos sobre Contadora

Contadora es un grupo diplomático compuesto por Colombia, México, Venezuela y Panamá. .

Se reunió por primera vez el 6 y 7 de enero de 1983 en la isla panameña de Contadora. En ese momento se constituyó en una propuesta alternativa al Foro Pro-paz y Democracia (octubre 1982), impulsado por la Comunidad Democrática Centroamericana y apoyado por los EEUU.

Puntos principales de su primer documento:

- Propone impulsar el diálogo y la negociación para resolver la tensión centroamericana.

- Considera incorrecto inscribir los conflictos centroamericanos en la confrontación Este-Oeste.
- Se define contra la injerencia foránea en la región y propone eliminar los factores externos que agudizan la crisis.

- Ratifica el respeto a los principios de no-intervención y autodeterminación de los pueblos.
- Propone apoyar económicamente a Centroamérica y el Caribe con planes como el proyecto energético México-Venezuela.

- Plantea reformular el sistema económico internacional.

- Propone luchar por el respeto a los Tratados del Canal de Panamá.
- Propone luchar por ampliar la participación de los países latinoamericanos en el Movimiento de Países No Alineados.

Contadora no descarta la realización de negociaciones de todo tipo (incluyendo las bilaterales) para resolver los problemas del área.

La reunión de Contadora con los cinco cancilleres de la región no produjo conclusiones a corto plazo de importancia significativa. El representante colombiano al finalizar afirmó: "si fracasan los actuales esfuerzos de paz de Contadora no quedará más alternativa que la guerra". Efectivamente, la trascendencia de Contadora reside en que hoy es la única alternativa viable de diálogo y negociación para la región.

Es evidente que los países que integran Contadora tienen una serie de contradicciones internas y diplomáticas que influyen en el Grupo. Colombia al mismo tiempo que trabaja su imagen del país autónomo y líder enfrenta en su interior problemas hasta ahora irresolubles. Venezuela casi a un paso de deber renegociar su aguda situación económica asiste a un año electoral donde se juegan un sinnúmero de intereses. Panamá, sumergida en cambios superestructurales y estratégicamente condicionada por su objetivo primordial de recuperar el canal...

David Palmer, importante funcionario del Departamento de Estado señaló recientemente que la política de Estados Unidos hacia Centroamérica (de fortalecer a los gobiernos amigos del área) y la iniciativa de la Isla de Contadora son alternativas de un mismo esquema pero a niveles diferentes y simultáneos.

El 11 de mayo antes de conocerse la posición de Contadora ante el requerimiento costarricense, Jeanne Kirkpatrick por primera vez elogió al grupo Contadora. Según estos elementos no existirían contradicciones fundamentales entre Contadora y la política exterior norteamericana. Sin embargo no podemos entrar en simplismo analíticos. Contadora surge como una propuesta relativamente independiente ( y preocupante para los sectores más duros de la diplomacia norteamericana). Su reunión constitutiva y su primer documento fueron originalmente, para llevar una propuesta de negociación para Centroamérica al seno de los No-Alineados a reunirse en Managua (enero-1983). Con el transcurso del tiempo y al clarificarse como la única alternativa de negociación regional, fue adquiriendo un amplio reconocimiento internacional (OEA, ONU, No-Alineados, países socialistas, etc.) en cierta forma "ambicionado" por Estados Unidos quien comenzó a inquietarse. Durante el mes de mayo se encuentran indicios de dos tácticas diferentes que implementó la diplomacia norteamericana con respecto a Contadora: tratar de "integrarla" y "recuperarla" para sus propios objetivos o quebrarla desde adentro.

La propuesta de Costa Rica (cuya línea internacional se supedita casi totalmente a Washingon) de alinear Contadora supeditándola a la OEA y el voto positivo de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU (apoyando la gestión Contadora) van en la primer línea. De fallar ésta, la consolidación del bloque de países aliados (Costa Rica, Guatemala, El Salvador y Honduras) en la reunión de San Salvador para ir a Contadora con una posición única y de mayor poder de negociación, garantizaría la segunda.

Momentáneamente, a Nicaragua, los esfuerzos de Contadora le favorecen por su vocación de paz y por retrasar lo que podría ser el próximo paso de la tensión regional: la guerra con Honduras. Pero no podemos dejar de ver que los resultados de Contadora dependen también (además del interés negociador de Nicaragua) de los Estados Unidos. Si la decisión política de la Administración, como la tendencia cada vez más belicista lo demuestra, es de no aceptar esa negociación, entonces el papel de intermediario de Contadora tendría sus días contados, Contadora hoy, es una esperanza llena de limitaciones y amenazas.

Otros esfuerzos diplomáticos de Nicaragua

Además de su apoyo a las gestiones de Contadora tal como lo señalábamos anteriormente, Nicaragua emprendió una serie destacable de iniciativas diplomáticas, logrando movilizar estructura y organismo diversos,. El 6 de mayo convocó de emergencia al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lográndose después de varias sesiones, una resolución, que si bien era más débil que la propuesta original nicaragüense, respondía al máximo sus expectativas. Para obtener la resolución final trabajó previamente con los 8 representantes no-alineados del Consejo, de quienes recibió un apoyo total. Que los 15 miembros de ese organismo hayan votado a favor de la resolución puede considerarse parte de esa victoria diplomática. La otra parte es haber conseguido que un problema regional (como el litigio con Honduras a partir del apoyo que de ésta reciben los ex-guardias somocistas) sea tratado en el foro internacional,. sentando un precedente importante. En general los problemas regionales son derivados a las instancias regionales, en este caso, OEA.

La decisión unilateral de los Estados Unidos de reducir la cuota azucarera, fue considerada por Nicaragua como una violación al artículo 19 de la Carta por lo que, impulsó una reunión especial de la Comisión Económica de Consulta y Negociación de la OEA, quien con su respectiva condena a la decisión norteamericana ratificó el derecho de Nicaragua a su protesta. Esta, fue algunos días más tarde apoyada también por la reunión del SELA convocada por Nicaragua con el apoyo de Venezuela. En todos estos foros abundaron las críticas abiertas a la Administración Reagan, aun entre sus habituales aliados de la región. En al CECON, por ejemplo, el representante salvadoreño expresó su desagrado por la medida económica norteamericana.

Para Nicaragua la denuncia internacional por la reducción azucarera no era meramente simbólica. Más del 50% del azúcar es producida por el sector privado y más del 60% de la caña es sembrada por empresarios independientes. La denuncia, entonces, encerró también la reivindicación de la revolución a mantener un modelo de economía mixta agredido por la Administración. Sectores del empresariado privado nicaragüense como los directivos de la compañía azucarera Nicaragua Sugar, propietaria del Ingenio San Antonio, hicieron oir también su crítica a tal medida. Rápidamente se comenzó a buscar alternativas que evitaran perder los 12 millones de dólares en concepto de exportación. Argelia e Irán solidarizándose ante la agresión económica serán los futuros compradores garantizando el mismo precio por libra de azúcar.

De las confiscaciones a la lucha ideológica

Condicionada por la misma situación de defensiva, Nicaragua ha tomado una serie de medidas económicas. La Ley sobre patrimonio neto (reforma tributaria) tiende a garantizar una mejor redistribución del ingreso y lograr que una parte de los excedentes económicos sean utilizados en nuevos planes sociales. Las nuevas normas para la compra, venta, tenencia y circulación de las divisas, tanto nacionales como extranjeras, tienden a lograr un más efectivo control estatal de los aspectos mencionados. Más de 10 millones de dólares fueron negociados durante 1982 en el mercado negro, en muchos casos, directamente instrumentalizados por grupos que con actividades desestabilizadoras buscaban conscientemente agredir al proceso revolucionario.

Pero por sobre las medidas de reordenamiento, lo que marcó más profundamente el mes de mayo fueron una serie de confiscaciones de diferentes tipos y por diferentes causas.

Camas Luna, empresa anteriormente intervenida a raíz de denuncias del sindicato por fallas administrativas y descapitalización, fue definitivamente confiscada luego de varios meses de investigación. También fueron afectados 15 terratenientes del norte del país a quienes se les probó vinculaciones estrechas con grupos contrarrevolucionarios. 13 de los 15 son de la región de Zompopera donde hace algunas semanas en una emboscada murieron 13 personas entre ellas el médico cooperante alemán Albert Pflaum. Al anunciar tal medida el Comandante Víctor Tirado López, miembro de la Dirección Nacional del FSLN, afirmó que se aplicaría esta línea en situaciones similares en forma inmediata y sin indemnización alguna.

Esta medida expresa la voluntad política de atacar a los centros de poder económico que sostienen a los contrarrevolucionarios desde adentro y de entregar las tierras a los campesinos, en las zonas sujetas a ataques militares. Medida significativa que buscaría ampliar la base social de sustentación del proceso en zonas alejadas, donde los logros de la revolución llegan más lentamente y donde por los antecedentes históricos (zona de la cual Somoza reclutaba la mayoría de sus guardias nacionales) no siempre existe una buena predisposición hacia el proceso. Paralelamente busca dar respuesta a una reivindicación histórica del campesinado (que aumenta su presión en ese sentido) de poder trabajar su propia tierra. Está contemplado que cerca de 70.000 manzanas serán repartidas entre campesinos del departamento de Nueva Segovia en los próximos meses, en un proceso de implementación de la reforma agraria que tocará el 2% de las tierra ociosas.

También se habló de la confiscación de la hacienda bananera "Candelaria" propiedad de Ramiro Gurdián, dirigente nacional de UPANIC. Según comentarios, tal confiscación se debería a las declaraciones de Gurdián en relación a la reducción de la cuota azucarera, evaluadas como antipatrióticas. Gurdián había declarado: "la medida es justa porque los EEUU tienen derecho de comprar o no el azúcar nicaragüense". Fuentes extraoficiales cercanas al Ministerio de Justicia nos informaron que no se había consustanciado tal confiscación. Sin embargo, la explicación oficial fue demasiado escueta en este caso. Ante las presiones inmensas por revertir el modelo de economía mixta, las decisiones que afecten a sectores empresariales deben estar acompañadas de fundamentaciones sólidas que las hagan incuestionables.

Por otra parte, otro centro de atención al interior del país se circunscribe al campo religioso. Las declaraciones del Obispo de Managua en Roma minimizando las agresiones que soporta el país provocan reacciones en distintos medios. Un día antes, el 17 de mayo, la Comisión Nacional de Promoción y Protección de los Derechos Humanos, volviendo de la zona de combates, había publicado un serio documento atestiguando los inmensos costos del accionar de los grupos somocistas. En esa comisión participan tres religiosos (un pastor protestante, un sacerdote y una religiosa). Sólo en el mes de mayo más de 30 combates, secuestros y emboscadas fueron denunciados por la Parroquia de Jalapa.

Afiches del Papa y de Jesús de Nazaret con leyendas del FDN, decomisados a grupos de ex-guardias en el norte, había provocado días antes muestras de repudio por el intento de manipular símbolos religiosos. En este contexto la expulsión del sacerdote Timoteo Merino, acusado de estar vinculado a grupos antisandinistas armados en la zona sur del país (región donde habían sido muertos antes 11 campesinos integrados a tareas revolucionarios) y su defensa hecha por al Conferencia Episcopal, agudizaron aún más las tensiones. Hacia la tercera semana de mayo y clausurando el 2do. encuentro de las Mujeres Cristianas por la Paz, el Comandante Tomás Borge reivindicó públicamente la vigencia de la libertad religiosa dando datos a ese respecto (crecimiento de los grupos evangélicos en estos últimos cuatro años, cantidad de misas diarias que se celebran en Nicaragua, etc.). Una serie de tensiones dentro mismo de la iglesia y entre un sector de ésta y el Gobierno, aumentadas durante el mes de mayo luego de un cierto silencio en abril, no hace más que ratificar contradicciones ideológicas reales que se manifiestan eclesialmente.

Conclusiones

Los ataques contra Nicaragua, su proceso y su modelo se multiplican. El proceso cada día más se ve obligado a tomar ciertas decisiones y medidas (confiscaciones, expulsión del sacerdote Merino, solidificación de su estructura militar, renovación de la emergencia, control económico, etc.) que podríamos calificar de "supervivencia". Muchas de ellas, no suficientemente explicadas en el exterior o deformadas por las transnacionales informativas, aparecen como arbitrarias. Surge así un nuevo y fundamental dilema para el proceso nicaragüense: el de tomar medida para sobrevivir (a riesgo que no sean comprendidas en el exterior) justo en un momento en que más que nunca, por las agresiones que sufre, Nicaragua necesita de la comprensión y solidaridad internacional para no caer en la asfixia a la que la quieren conducir las agresiones. Dilema que exigirá mucha creatividad para resolverlo a sólo cuatro años del triunfo y en un área donde la única constante sigue siendo la conflictividad.

Última Hora

Habiendo ya cerrado el artículo de coyuntura y pronto éste a su impresión, la expulsión el lunes 6 de 3 funcionarios de la embajada norteamericana en Managua, abrió una nueva etapa en las cada vez más conflictivas relaciones norteamericano-nicaragüenses. Estos 3 funcionarios, según prueba presentadas por los responsables de Seguridad del Estado, eran agentes de la CIA y estaban organizando un atentado, por envenenamiento, contra el Canciller de Nicaragua Padre Miguel D'Escoto. Este plan contemplaba también la formación de grupos binarios para atentar contra otro dirigente así como el trabajo con partidos políticos y sindicatos de oposición para integrarlos en actividades conspirativas.

Como represalia el gobierno norteamericano decidió el martes 7 cerrar los 6 Consulados Nicaragüenses en Estados Unidos y expulsar a todos los funcionarios de los mismos (más de 20). Esto significa en la práctica un aumento del bloqueo comercial, turístico y diplomático contra Nicaragua.

Estos hechos, comprueban además la tendencia presentada en el análisis coyuntural de un aumento del belicismo de la Administración Reagan para hacer retroceder el modelo nicaragüense. Más allá de las pruebas presentadas, la historia del Continente y del Tercer Mundo han probado en numerosas ocasiones la injerencia de la CIA en sofisticados planes de desestabilización de procesos populares. Se trata de un combate desigual de consecuencias y dimensiones imprevisibles.

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