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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 131 | Octubre 1992
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Nicaragua

La lucha por el 6% para las Universidades

Cuando la batalla del 6% para la Universidad se encuentra en una tregua después de una sus mayores victorias en 30 años, Envío entrevistó al rector de la Universidad Centroamericana, el sacerdote jesuita Xabier Gorostiaga, quien hace un balance de lo alcanzado y señala los próximos pasos.

Xabier Gorostiaga

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- ¿Qué significa la lucha del 6% y la victoria en la que culminó?

GOROSTIAGA

- La exigencia del 6% del presupuesto es una lucha económica que, en sí misma, difícilmente hubiera provocado una huelga y, menos aún, la movilización y resistencia de casi 50 días. Es cierto que se requería un financiamiento y se luchaba por obtenerlo para terminar el año, pero la verdadera lucha se dio para conseguir definitivamente una base material estable y permanente que permitiera consolidar un nuevo sistema de Educación Superior como lo requiere la crisis del país. El CNU no deseaba estar todos los años peleando el presupuesto. Esta falta de estabilidad no le conviene al país, al gobierno, y menos aún, a las Universidades.

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- ¿También fue necesario luchar por el presupuesto durante el Gobierno Sandinista?

GOROSTIAGA

- También había problemas financieros. Es cierto que en ese tiempo, el presupuesto no era determinante, porque había una buena cantidad de subsidios: el AFA para los trabajadores, transporte, salud y otros. Además, en aquel momento había una guerra y la Universidad tenía tareas excepcionales: campañas de educación, salud, producción... Aunque sólo se le daba a la Universidad entre el 2 y 4%, no se pueden establecer comparaciones con un presupuesto nacional dedicado en más de un 50% a la defensa. Eran tiempos de guerra para la juventud y para la Universidad. Hoy queremos una Universidad para la paz, para la reactivación y para construir un proyecto nacional de futuro.

"Esta es una lucha para el futuro"

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- ¿Qué había realmente detrás de la lucha económica del 6%?

GOROSTIAGA

- Había una demanda económica, pero no sólo para este año, sino para el futuro. El Consejo Nacional de Universidades (CNU) inició su exigencia con una gran flexibilidad y deseo de negociación. Sin embargo, el gobierno mantuvo su intransigencia y esto provocó el estallido. El significado político del 6% es que pone en juego el papel que tiene que jugar la Universidad en Nicaragua.

El gobierno había marginado a la Universidad, el Ministerio de Educación confrontó absurdamente a la Universidad con la Enseñanza Primaria. Dicho de otro modo, para el Gobierno la Universidad no tiene un papel digno ni significativo en la sociedad nicaragüense. Por esto la lucha del 6% se dio también para definir un nuevo papel de la Universidad en la sociedad y en la crisis nicaragüense. Se demanda una nueva relación estable, constructiva y permanente con el Ejecutivo, la Asamblea Nacional y la sociedad nicaragüense.

Hay otro aspecto que yo llamaría moral y que cada vez se fue haciendo más importante a lo largo de esta huelga de siete semanas. Se quiso deformar la imagen de la Universidad con una campaña de propaganda que la calificaba como reducto de vagos, de terroristas, de gente que no quiere estudiar. Había una implícita deformación del papel y de la realidad de la Universidad. Era necesario reconstruir la imagen y la legitimidad de la Universidad y del papel que tiene que jugar en la sociedad. Creo que, en buena parte, se logró. El civismo demostrado por los estudiantes fue mayoritario, a pesar de la violencia de los ataques gubernamentales y de algunos incidentes menores en siete semanas de fuerte tensión.

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- ¿Por qué durante la lucha del 6% no se entró en la discusión de los aranceles?

GOROSTIAGA

- La lucha no era solamente por el 6%. Se buscaba una base material económica que permitiera la sobrevivencia de la Universidad de una forma justa, racional, participativa y democrática. No convenía entrar en la discusión de los aranceles sin garantizar antes la base material presupuestaria. El arancel podía verse como un sustituto que podría significar que el gobierno se desentendiera de la Universidad y, de hecho, la forzara a privatizarse. En toda la jornada no se negó la posibilidad de establecer aranceles, pero después de haber garantizado una base material mínima presupuestaria.

Con eso en la mano, reiniciar y consolidar la Reforma Universitaria y programar el financiamiento faltante para investigaciones y desarrollo universitario. Las formas de autofinanciamiento diferencial adicional al 6% nunca se habían rechazado. Pero no se podía iniciar la discusión sobre los aranceles sin haber garantizado el 6%, sirviendo esto de pretexto al gobierno para abandonar su responsabilidad con la educación superior. Ante la campaña en favor de una "primarización" cortoplacista, sin visión de futuro y de desprestigio contra la Universidad, la demanda del 6% fue tomando un nuevo carácter: recuperación de la dignidad y el espacio nacional para la Universidad.

"El Banco Mundial proyecta privatizar y mercantilizar la educación universitaria en América Latina y en todo el mundo"

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- ¿Qué significa esta batalla por el 6% en el contexto de la avalancha neoliberal?

GOROSTIAGA

- Actualmente existe un proyecto a escala continental y mundial por trasnacionalizar, privatizar y mercantilizar la Educación Superior, dirigido por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Se trata de primarizar, enfatizar la Educación Primaria, de forma que nuestros países sigan siendo productores de materias primas y mano de obra barata en momentos en que, como consecuencia de la Revolución Científico-Técnica, las materias primas y la mano de obra han perdido drásticamente su valor por la robotización y la desmaterialización de la producción. Nos condenan de forma estructural a los países del Sur a la miseria y a la competitividad entre nosotros por la miseria "especializándonos" en mano de obra barata y materias primas baratas y protegidas.

La única posibilidad que tenemos de luchar contra ese proyecto neoliberal impuesto por el Grupo de los 7 y los organismos internacionales, es crear capital humano, desarrollar tecnología y valor agregado propio, que responda a un proyecto de desarrollo nacional. Esto es lo que está en juego y no sólo en Nicaragua. Recientemente, tuvimos una reunión en Caracas los rectores de todas las Universidades jesuitas de América Latina y representantes de Estados Unidos, también una reunión de rectores latinoamericanos en Madrid y México. Lo más notable fue la comprobación de que todos teníamos el mismo problema de reducción de los presupuestos universitarios y que la argumentación contra las Universidades la estábamos escuchando todos. Este es un proyecto global. Un proyecto neoliberal que pretende controlar las Universidades.

Por tanto, la lucha de Nicaragua no es una lucha por arrebatar dinero a la Primaria o a la Salud, como argumenta el ministro Humberto Belli. Se pretende devolver la esperanza a la sociedad en un contexto en que el país no tiene soluciones al problema de pobreza, desempleo y colapso de la producción. El gobierno ha demostrado una incapacidad notable para buscarle salida a esta crisis a pesar de la sustancial ayuda internacional.

El mismo FSLN afirma no tener alternativas. Consideramos que uno de los lugares potenciales donde puede producirse pensamiento y propuestas alternativas es la Universidad. Lo que está en juego es esta posibilidad de consolidar un centro de pensamiento, una plataforma nacional de estudio y de propuestas pragmáticas, una plataforma para crear consensos desde una perspectiva nueva, democrática, al mismo tiempo que se forma la nueva generación de nicaragüenses en un ambiente constructivo y no polarizado.

"El pueblo vio algo nuevo en la lucha de los estudiantes"

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- ¿A qué atribuye el masivo apoyo popular que recibió la lucha universitaria?

GOROSTIAGA

- El pueblo apoyó masivamente esta lucha, incluso siendo consciente de que muchos de sus hijos no van a poder beneficiarse directamente de esta victoria universitaria porque sus míseras condiciones de vida no les van a permitir terminar la Secundaria y entrar a la Universidad. Las vivanderas del mercado, los choferes de los buses, los taxistas y otros, demostraron una solidaridad que reflejaba la esperanza que la lucha universitaria había despertado en el pueblo.

El director del Instituto Juan XXIII informaba en una de las misas que se celebraron en plena huelga, que los campesinos en Siuna interrumpían sus reuniones para escuchar Radio Universidad y enterarse de cómo iba la lucha del 6%. Se había abierto una esperanza después de varios años en que el horizonte había permanecido cerrado. Desde febrero de 1988, cuando las políticas de ajustes económicos no dejaban espacio mas que para la sobrevivencia.

El pueblo apoyó la lucha universitaria porque vio algo nuevo. Vio una juventud que, como en todo momento de crisis, ha sido un manantial de esperanzas. Creo que, además, se apoyó una forma de lucha diferente, cívica y no violenta. Se quemaron algunas llantas, se lanzaron huevos, se hicieron pintas, que a mi modo de ver, sirvieron más bien para restar apoyo de sectores medios y altos y desviaron la atención de la legitimidad y del sentido nacional de la protesta universitaria. Sin embargo, mantengo que en la historia de América Latina, pocas veces se ha dado una lucha universitaria tan cívica.

Además, hay que tener sentido de la realidad y reconocer que esta juventud universitaria es una juventud post-bélica, con fuerte capacidad militar por haber participado en muchos años de guerra, tanto en el bando de la "contra" como en el sandinismo. El único acto de cierta violencia donde se rompieron los vidrios del Supermercado "La Fe", fue más bien una provocación del Ministro de Gobernación, que ordenó a la policía antimotines cargar contra los estudiantes con bombas lacrimógenas y balas de goma, cuando los estudiantes estaban pacíficamente sentados en el parqueo que rodea el supermercado, sabiendo que los estudiantes ya habían pactado con la administración del super para finalizar el mitin 40 minutos después.

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- ¿Qué garantías hay de que el próximo año la Universidad reciba su presupuesto completo?

GOROSTIAGA

- El gobierno es autónomo para definir en qué forma va a pagar el 6%. La interpretación auténtica de la Ley aprobada mayoritariamente por la Asamblea Nacional asegura que tiene que pagar el 6% del presupuesto general de ingresos ordinarios y extraordinarios. Nosotros luchábamos por un método de cálculo que estabilizara el futuro económico de la Universidad. La ley número 151 del 19 de agosto de 1992 lo deja claramente establecido.

El gobierno puede actuar de diferentes formas. Puede iniciar una era de colaboración y trabajo conjunto con las Universidades, en una tarea conjunta por sacar al país de la profunda crisis en que está Nicaragua. Es la propuesta que presentó el CNU públicamente en el comunicado en que se declaraba el fin de la huelga y el inicio de los exámenes.

El gobierno puede, por otra parte, tratar de ganar tiempo y posponer el pago del 6%. Puede tratar de reducir el Presupuesto de 1993 desviando fondos a los entes autónomos, el FISE y FASO o al propio Banco Central. Puede "escamotear la ley y el Estado de Derecho". Los economistas conocemos esos trucos. Sería lamentable. De nuevo se provocaría la crisis universitaria y la lucha por el 6% no habría terminado. El gobierno además perdería la oportunidad de una plataforma constructiva nacional, para crear el consenso y las propuestas para superar la crisis.

Las Universidades hemos asegurado al gobierno que la victoria no consiste en que le vamos a pasar la cuenta del 6%. Lo que realmente nos interesa, de verdad, es una nueva relación constructiva entre el gobierno y la Universidad. Hemos ganado un espacio, legitimidad y apoyo social. Y estamos luchando por un nuevo papel de la Universidad en la sociedad para crear un poco más de esperanza en una Nicaragua que no consigue superar su crisis nacional y sobre todo, su crisis de esperanza, al no presentarse ningún proyecto de futuro con suficiente convocatoria nacional.

"Luchar por la autonomía universitaria es luchar por la autonomía de Nicaragua"

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- ¿Qué obtuvo el resto de la sociedad cuando la universidad alcanzó la victoria del 6%?

GOROSTIAGA

- Cuando la lucha estaba a punto de culminar, manifesté que luchar por la autonomía de la Universidad era luchar por la autonomía nacional. Cuando ya han transcurrido unas semanas, esa afirmación ha demostrado ser totalmente cierta, porque me parece que nunca la autonomía nacional ha estado más reducida. Los espacios de decisión nacional se han reducido a sus mínimos. El espacio ganado por la Universidad en estas circunstancias es importante. Además, se ha ganado una nueva forma de lucha cívica cuando las viejas formas de lucha anteriores fueron perdiendo apoyo popular por su violencia.

Pero, para mí, un triunfo importante de esta lucha universitaria fue la recuperación de la bandera nacional, que se había convertido en un distintivo partidario de la derecha, y también, en un símbolo de revanchismo. Durante la lucha universitaria se recuperó la bandera nacional para las causas populares. La única bandera que ondeó en las marchas universitarias fue la nacional. Cuando ganamos la votación en la Asamblea Nacional, las muchachas y muchachos que estaban presentes y en huelga de hambre, se abrazaron llorando y desplegaron la bandera nacional.

Me di cuenta de que los diputados de la UNO en la Asamblea, al ver que sólo estaba la bandera nacional, ponían cara de sorpresa profunda. Lo que habían calificado como "turbas sandinistas", incluía a estudiantes de la UNO, amplios grupos de juventud liberal, democratacristianos, desmovilizados de la "contra", todos abrazados con la bandera nacional en las manos, bailando de alegría dentro y en torno a la Asamblea Nacional. Esa juventud universitaria representaba un fenómeno postbélico que ellos no habían experimentado de cerca, encerrados en el ámbito recalentado por la polarización en que se mueve el debate parlamentario.

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- ¿La actual Universidad está en capacidad de continuar una nueva relación con la sociedad?

GOROSTIAGA

- La vinculación entre las Universidades y los movimientos populares, la empresa y el propio gobierno, es el eje más importante para buscar una alternativa democrática, popular y sostenible para Nicaragua y América Latina. La miseria que avanza en forma geométrica en todo el continente, está produciendo un desastre ecológico, incluso semejante o superior al que ya produjeron las trasnacionales y la contaminación trasmitida desde el Norte. El hambre es hoy un enemigo fundamental de la ecología, porque nos estamos comiendo el futuro para sobrevivir. Todo esto implica un pensamiento alternativo, pero de momento las Universidades están lejos de realizarlo, por estar absorbidas por la sobrevivencia y la Reforma Universitaria.

En las Universidades tenemos dos tareas simultáneas y ninguna de las dos es fácil: reestructurar las universidades a lo interno para lograr una vinculación más efectiva de la Universidad con la sociedad y el Estado. Estos proyectos neoliberales probablemente sigan por algún tiempo más y las Universidades tienen que entrar en un debate intelectual con los gobiernos y con la sociedad para superar los costos sociales tremendos de estas políticas y prevenir y superar el caos que el hambre y el desempleo llevan consigo.

Por lo tanto, tenemos que trabajar simultáneamente en la reforma interna y en la búsqueda de la calidad académica que demandan estos graves problemas, al tiempo que en la formulación de las nuevas alternativas nacionales y continentales. En este proceso de enfrentar la realidad nacional académica y técnicamente, se va formando la nueva generación. Superar el pasado de guerra y polarización y construir la Universidad de todos, la Nicaragua de todos, es su misión. Esta tarea difícil requiere, exige, el compromiso y apoyo de toda la sociedad con el Sistema Educativo Superior, integrado y complementario a todo el Sistema de Educación Nacional.

"Las Universidades pueden ser la principal plataforma de consenso y de paz"

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- ¿Qué papel puede jugar la Universidad en esta crisis?

GOROSTIAGA

- En Nicaragua, las Universidades se pueden convertir en la principal plataforma de consenso y paz. El gobierno gastó 80 millones de córdobas en desarmar al país y hoy vemos de nuevo los alzamientos, abundancia de armas y auténtica confrontación en las ciudades del Norte. Se ha creado un mercado negro de armas porque no se ha creado producción ni se ha dado futuro. Por lo tanto, las armas todavía se ven como una salida para una crisis de sobrevivencia sin futuro.

Entretanto, en la Universidades tenemos a miles de desmovilizados del EPS y de la "contra" que conviven fraternalmente, amistosamente, sin necesidad de gastar un centavo en desarme. Si los cientos de millones de dólares de la ayuda internacional se hubieran invertido en crear futuro productivo y/o educativo para los desmovilizados, y en relanzar la producción creando empleo, habría mucha más paz en el país, y posibilidades de atraer la inversión nacional y extranjera, ambas hoy en huelga de capital contra Nicaragua por la falta de perspectivas de futuro.

En este sentido tenemos un gran reto: después de la victoria jurídica, política, legal y moral del 6%, estamos iniciando un nuevo proceso: prepararnos para que el 6% sirva al desarrollo, a la creación de una nueva universidad nicaragüense que aglutine a todas las universidades del país, con relaciones constructivas, con la Primaria, Secundaria y con las nuevas universidades privadas como la Universidad Católica. Un auténtico Sistema Nacional de Educación que ayude a superar la crisis.

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- ¿Por qué un sistema nacional de educación?

GOROSTIAGA

- Si la Educación Primaria es mala y la Secundaria es deficiente, la Universidad difícilmente puede ser buena. Se requieren dos años de estudios generales para conseguir un nivel académico universitario. Si por ejemplo, las Matemáticas que se enseñan en la Primaria no responden a las nuevas Matemáticas que se requieren en un mundo de informática y nuevas tecnologías, vamos a tener que recambiar la mentalidad matemática de todos los niños que vienen de Primaria y Secundaria. Es muy grave que se siga enseñando una Matemática que tiene poco sentido para la ciencia moderna.

Se ha usado una falsa y peligrosísima confrontación entre la Primaria y la Universidad cuando son parte de un continuo educativo. Además, esto encubre el abandono que sufre la Educación Primaria en la actualidad, con el crecimiento del analfabetismo después de terminar la guerra. Se ha destruido incluso lo que se había logrado durante la década anterior, en la que tuvo indudables errores, pero hubo aciertos reconocidos internacionalmente como la Cruzada Nacional de Alfabetización y la Educación de Adultos.

Todo aquello sobre lo que se hubiera podido construir algo nuevo y mejor, se ha destruido en buena medida. Ahora, el país se encuentra sin aquello y sin nada nuevo. Estamos ante una crisis educacional que recorre desde la Primaria a la Universidad. En este sentido, la lucha universitaria busca un nuevo Sistema de Educación Nacional. Una educación democrática, moderna, para superar la crisis y no para que la educación sea un factor polarizante que agrave y haga perdurar la crisis.

"La Universidad puede ofrecer alternativas"

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- ¿Qué importancia se plantea dar a la investigación científica dentro de esta reforma académica?

GOROSTIAGA

- Es necesario darle la máxima posible. Mientras en los países del Norte más desarrollados, se invierte cada vez un mayor porcentaje del Producto Interno Bruto en la investigación, en América Latina se está viniendo abajo todo lo que es desarrollo e investigación. Durante la década de los 80 en Nicaragua, además de la escasa investigación que se hacía en las Universidades, había alguna investigación en los ministerios, en Agricultura, en Cultura, en el INE, etc.

Hoy sólo se realiza algo de investigación en la Universidad, pero sin recibir casi apoyo del Estado. En la UCA, que es lo que mejor conozco, toda la investigación se desarrolla en base a convenios con otras Universidades latinoamericanas, estadounidenses y europeas. Por cada córdoba del presupuesto que la UCA invierte en esos proyectos de investigación, entran tres, cuatro córdobas o hasta un dólar de ayuda internacional para la investigación. Si el presupuesto de la Universidad se reduce, se puede caer también la capacidad de absorber recursos internacionales para investigación, para transferencia tecnológica y estudios de post-graduado.

Nicaragua tiene el único mapa solar de Centroamérica y creo que de América Latina, realizado con ayuda sueca. Un proyecto realizado en colaboración con el INE. Un ejemplo entre otros muchos de lo que se podría hacer, entre otras cosas, para salvar el hato ganadero, preservación y mejora del trópico húmedo, ecoturismo con la producción de tilapia en el lago de Granada, etc., en colaboración con IRENA, Ministerios de Agricultura, Industria y con la misma empresa privada. La UNAN, UNA, UNI, UPOLI podrían realizar aportes sustanciales incorporando tecnología y recursos externos con otras entidades públicas y privadas. Para todo esto se requiere un mínimo de financiamiento que es lo que esperamos conseguir con el 6%, y sobre todo una nueva relación con el Estado, la sociedad y la propia empresa para buscar conjuntamente una solución a la crisis nacional.

La Universidad puede ofrecer alternativas y lo ha demostrado en las luchas desarrolladas en América Latina. Pero, aunque la Universidad como institución está en capacidad de generar un pensamiento alternativo, todavía no puede garantizar qué ocurrirá con el profesional una vez que tiene el título en la mano. No hay garantías de que el titulado se va a acordar del pueblo que costeó sus estudios mediante el pago de impuestos indirectos. Y ése es, precisamente, el tremendo tema de reflexión y discusión que tenemos que enfrentar cuanto antes. Maldita la Universidad que crea profesionales exitosos en una sociedad fracasada.

La Universidad no tiene sentido en sí misma, aislada de la sociedad. La universidad tiene sentido en la medida en que se pone al servicio del pueblo. Tiene sentido en su proyecto de sociedad. Mucho más desde una perspectiva cristiana, como la que queremos trasmitir en la UCA.

Hay otro aspecto coincidente. En el momento en que la injerencia de los Estados Unidos en los asuntos domésticos de Nicaragua alcanza niveles nunca antes imaginados, cuando se ha producido la suspensión de los 100 millones de dólares como mecanismo de mayor presión y mayor injerencia, surge la lucha universitaria como una voz sonora reclamando y defendiendo su independencia y autonomía.

La autonomía universitaria es parte de la autonomía y soberanía nacional. El neoliberalismo tampoco puede aceptar ninguna manifestación de independencia: es un sistema totalitario y absoluto de mercado que no tolera la más mínima manifestación adversa. La aparentemente pequeña grieta de autonomía que significa la Universidad, hace tambalearse todo el edificio neoliberal porque impide el sometimiento absoluto, imprescindible para el neoliberalismo y para la administración norteamericana que lo fomenta a través del Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y de la AID.

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- ¿Cuál es la próxima tarea?

GOROSTIAGA

- Estamos tratando de crear un nuevo proyecto universitario y ésa es la tarea más importante. Al mismo tiempo pretendemos lograr una relación constructiva con el gobierno. Si no lo logramos, vamos a tener que continuar la pelea por la sobrevivencia y nos vamos a desgastar sin poder dedicar tiempo a lo verdaderamente importante, que es la reforma universitaria y la participación en la construcción de un proyecto nacional que convoque un consenso mayoritario.

Dios no permita que perdamos esta ocasión en un momento en que el país necesita encontrar nuevas formas de concertación y colaboración, en un momento en que se ve asediado por los Estados Unidos y con profundas divisiones entre los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, profundamente polarizado e incluso, con un repunte militar en el norte del país. Queremos dejar testimonio de cuál ha sido la voluntad política del CNU para evitar que de nuevo se abra la crisis universitaria. "Seamos parte de la solución, no del problema", decía César Jerez. Estamos trabajando en este sentido.

Documento del Consejo Nacional de Universidades (CNU)

"El Consejo Nacional de Universidades expresa a la Comunidad Nacional, a todo el pueblo de Nicaragua y a los Magistrados y Legisladores su reconocimiento por haber respaldado la razón, la legalidad y la justicia de las demandas de la Comunidad Universitaria.

Verdad y victoria universitaria

La lucha por el 6% se constituyó en una victoria jurídica, moral y política de las Universidades, pues fe reconocido en la sentencia de la Corte Suprema el derecho constitucional de las Universidades a la autonomía económica y financiera, y en la interpretación auténtica de la Ley realizada el 18 de agosto de los corrientes en la Asamblea Nacional, con un histórico voto de apoyo de 70 diputados en favor del derecho de las Universidades a un financiamiento calculado sobre el Presupuesto General de ingresos de la República, tal como lo establece la Ley de Autonomía y como reiteradamente lo expresó el Consejo Nacional de Universidades. Quedó demostrado así que las Universidades siempre dijimos la verdad y que nuestras demandas se convirtieron en una causa nacional donde triunfó el estado de derecho y la legalidad.

Para nosotros, la responsabilidad es continuar realizando el proceso de transformaciones, iniciado hace algún tiempo en las Universidades, orientado a la excelencia académica, la racionalización de los recursos, la autogestión económica, la eficiencia integral, académica y administrativa.

Este proceso deberá desembocar en el Primer Congreso Nacional de la Educación Superior, el que a su vez, está integrado en el proceso del IV Congreso Universitario Centroamericano a realizarse en el mes de octubre en la República de Honduras y en donde las Universidades de Centroamérica definiremos los objetivos y las líneas de acción necesarias para participar de la mejor forma posible en los planes de desarrollo socioeconómico de nuestros países.

Si bien es cierto las Universidades obtuvimos en el plano jurídico la razón, falta todavía una parte importante en nuestro proceso de lucha, y es la definición junto con el Gobierno de los plazos de cumplimiento del 6% para 1992.

Flexibilidad negociadora

El Consejo Nacional de Universidades reitera la flexibilidad con que se debe abordar este tema, dada la difícil situación económica del país, y nuestro propósito de no afectar ningún área vital de la sociedad en sus respectivos presupuestos. En ese sentido, el Consejo Nacional de Universidades ya ha formado una Comisión que lo representa ante el gobierno para iniciar a la mayor brevedad posible el diálogo en el que se manterialice lo deducido por la Asamblea Nacional atendiendo el Estado de Derecho.

Nueva relación constructiva y estable con el Gobierno

Queremos aprovechar esta situación para hacer una propuesta fundamental al Gobierno, que va más allá del problema presupuestario. Deseamos establecer un nuevo tipo de relación con el Gobierno en donde prevalezca el espíritu constructivo, el respeto mutuo y la definición de objetivos comunes que permita coordinar un plan de desarrollo nacional educativo y que interprete armónicamente los subsistemas de primaria, secundaria y superior como parte esencial de un proyecto nacional de desarrollo que atienda los principales objetivos económicos, sociales y políticos del país. Queremos reiterarle al pueblo de Nicaragua, que el 6% logrado por la Universidades será invertido estrictamente en el desarrollo de las Universidades: la normal finalización del año de estudios 1992, mejoraría de bibliotecas, laboratorios, condiciones de trabajo y adquisición de materiales didácticos. En ningún momento se utilizarán esos fondos para incrementos de salarios o para becas.

Normalización del curso académico 1992

Llamamos a toda la Comunidad Universitaria a regresar a sus respectivos Recintos el día lunes 24 de agosto donde los Consejos Universitarios decidirán el adecuado proceso de reactivación del año académico 1992. Tenemos interés en normalizar cuanto antes la actividad académica, pero advertimos que ello va a depender exclusivamente del inmediato cumplimiento por parte del Gobierno de la decisión tomada en la Asamblea Nacional. Finalmente, felicitamos a toda la Comunidad Universitaria, a los estudiantes, trabajadores administrativos y docentes que hicieron posible con el apoyo del pueblo de Nicaragua y los medios de comunicación esta histórica victoria de la Universidad. Gracias pueblo, por tu apoyo. ¡No te vamos a defraudar!"
Consejo Nacional de Universidades (CNU)

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