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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 100 | Diciembre 1989
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Nicaragua

FSLN y FMLN - elecciones: único camino de paz

Bush pretende prolongar la crisis continuando con la guerra de baja intensidad. Las fuerzas democráticas de Nicaragua y El Salvador trabajan por la solución negociada. La paz pasa hoy por la celebración de elecciones libres tanto en Nicaragua como en El Salvador.

Equipo Envío

"Debemos sentirnos orgullosos y honrados de que ese gobierno de El Salvador, un gobierno de asesinos, de criminales, de delincuentes internacionales, rompa relaciones con Nicaragua. Esto significa que sabe perfectamente de qué lado estamos y es hora de que digamos claramente que estamos del lado del pueblo salvadoreño, del lado de sus trabajadores, de sus sacerdotes, del lado de la justicia, la democracia y la paz". Así se expresó el Presidente Daniel Ortega el 26 de noviembre en una concentración popular en Somotillo, al conocer que el régimen de Alfredo Cristiani rompía relaciones diplomáticas y comerciales con el de Nicaragua.

El tensionamiento de la situación centroamericana abrió, bajo formas renovadas, las tres alternativas que desde hace casi diez años atraviesan el conflicto entre el imperialismo d Estados Unidos y los movimientos de liberación del área: la regionalización militar del conflicto, su solución negociada y la prolongación de la crisis.

FMLN: el objetivo es negociar

A las 8 de la noche del 11 de noviembre, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional inició una ofensiva política-militar en 50 puntos de San Salvador y en otras importantes ciudades del país. El objetivo de esta ofensiva ininterrumpida no es, en principio, la toma del poder. Se trata, fundamentalmente de resultado de la misma, puedan celebrarse unas elecciones libres, garantizadas y pluralistas, tras las cuales se inicie un período de paz y de justicia social mínima para las mayorías empobrecidas del país. En estas elecciones sería el pueblo salvadoreño el que diría su palabra sobre tipo de poder que quiere.

El FMLN insiste en que las elecciones celebradas en marzo/89, en las que resultó elegido el partido de ARENA, son ilegítimas, por haberse celebrado en medio de una guerra civil, con una Constitución de corte contrainsurgente que otorga a los militares el poder real y con una legislación electoral no pluralista. En el fondo la propuesta de los revolucionarios salvadoreños no es nueva. En enero.89, antes de las elecciones, estando aún Duarte en el gobierno, el FMLN propuso posponer las elecciones y entrar a un período de negociaciones sustantivas. Eran los últimos días de la presidencia de Reagan y la propuesta del FMLN era también una oportunidad para que el nuevo presidente Bush optara por una salida negociada para un conflicto tan prolongado, fracasado y costoso para los norteamericanos. En aquella ocasión, ni los norteamericanos ni Duarte aceptaron negociar.

En las dos reuniones de diálogo de México y San José (septiembre y octubre), el FMLN fue desarrollando más su propuesta hasta convertirla prácticamente en un programa mínimo para la reconstrucción y reconciliación nacional. La rotunda negativa del gobierno de Cristiani a este planteamiento, negativa basada en la supuesta debilidad militar el FMLN, llevó a los revolucionarios a lanzar la ofensiva como único mecanismo para forzar la negociación.

Si esta ofensiva prolongada no lleva a los militares salvadoreños a la mesa de negociaciones, la alternativa será la prolongación del conflicto y con él, de la muertes y del sufrimiento, ya sea que el FMLN combata a las fuerzas armadas salvadoreñas o que - en caso de colapso de éstas - tengan que combatir a los marines norteamericano. Elecciones para la paz o balas para una guerra prolongada son, independientemente de matices más o menos importantes, las únicas alternativas.

Para forzar la negociación con más probabilidad de éxito, el FMLN ha traslado el escenario de la guerra del campo a las ciudades más importantes del interior del país y del interior del país a las mismas capital, la que ha quedado sometida a un permanente asedio estratégico por cualquiera de sus puntos. No se ha intentado, en principio - salvo que imprevisibles circunstancias lo provocaran - desencadenar una insurrección al estilo clásico. La concepción es otra: la esencia del asedio estratégico iniciado el 11 de noviembre es la guerra de movimientos con la presencia móvil de grandes columnas de combatientes que atacan, se repliegan y vuelven atacar.

Esta forma de lucha incluye, como refuerzo, la guerra de guerrillas y la toma de posiciones fijas en la ciudad por tiempo limitado. Las acciones sobre San Salvador son complementadas con asedios similares a importantes cabeceras departamentales del país o ciudades importantes - San Miguel, Usulután, Zacatecoluca, Santa Ana y otras más pequeña -. Esta situación impide al ejército recibir refuerzos significativos de tropa para la defensa de la capital. Al mismo tiempo, el ejército ha tenido que abandonar completamente extensas zonas rurales, que se han convertido en la retaguardia estratégica del FMLN.

Los resultados finales del actual asedio estratégico dependerán en gran medida de la incorporación al combate de sectores populares, especialmente de los jóvenes, de la capacidad de recuperación de arsenal del ejército y de la habilidad y capacidad de adaptación del FMLN en la dirección política y militar de esta fase tan compleja de la guerra. Estos factores internos serán los determinantes para que la presión internacional en favor de la solución negociada se haga cada vez más fuerte, más sentida, más amplia y más eficaz.

La naturaleza fascista del actual régimen salvadoreño -revelada durante estos días de ofensiva- no permite vislumbrar una solución negociada que evite que a El Salvador -y quizá toda Centroamérica- se vean al borde de una intervención militar directa de los Estados Unidos. La posibilidad de una negociación real y no de apariencias se dará únicamente si el ejército gubernamental va siendo colocado al borde mismo del colapso y la debate, lo que obviamente crearía una situación en la que estaríamos al borde mismo de la intervención de Estados Unidos, cuyo gobierno ha dado en estos días evidentes y obcecadas muestras de apoyo a este ejército.

En el filo de una navaja

En este filo de navaja al que nos pudiéramos estar dirigiendo y de prolongarse la ofensiva, tiene trascendental importancia la presión internacional y la que se produzca al interior de los Estados Unidos para que, en ese mismo filo, el resultado no sea la intervención sino una negociación real y unas elecciones libres que pongan fin al conflicto. Pocas razones tiene el gobierno norteamericano para defender al redimen salvadoreño. Al redimen de Duarte y de la Democracia Cristiana los quisieron presentar como reformistas, como un centro entre dos extremas, a la par que continuaban implementando la "guerra de baja intensidad", cuyos resultados no son de tan bajo impacto: 70 mil muertos, 6 mil desaparecidos y un millón de desplazados -la quinta parte de la población- en 10 años. El triunfo de ARENA, el partido de los escuadrones de la muerte, obligó a los Estados Unidos a presentar a un sector de ARENA, el encabezado por Cristiani, como "convertido" al centrismo y al pragmatismo y por eso, adecuado sustituto de Napoleón Duarte.

El asesinato de Ignacio Ellacuría y de sus compañeros jesuitas tiene un doble significado. En primer lugar, denuncia ante la conciencia humanitaria y cristiana a un gobierno en el que se producen crímenes, a la vez que muestra los otros crímenes, las interminables masacres de las que es responsable el sistema de poder salvadoreño, crímenes del pasado y crímenes actuales, como los bombardeos indiscriminados contra la población civil de las ciudades desde que se inició la ofensiva.

En segundo lugar, el asesinato de los jesuitas denuncia ante la conciencia política y analítica el engañoso juego de las imágenes. Ellacuría y sus compañeros creyeron de buena fe en las contradicciones internas que existían en ARENA. Ese error de análisis les costo l vida, porque les llevó a confiar en supuestas promesas de Cristiani y los "neo-centristas" areneros. Ciertamente, existen diferencia y contradicciones dentro de ARENA -las que deben incluso intentar ser profundizadas-, -pero la sobrevaloración de las mismas en un contexto de tan profunda polarización como es el de la sociedad salvadoreña ha demostrado ser un error trágico.

El asesinato de los jesuitas desnuda plenamente la naturaleza del redimen que desgobierna en El Salvador. Los jesuitas asesinados se equivocaron al caracterizar esa naturaleza en estos últimos meses. Los errores de análisis son un riesgo inherente a toda lucha. Iniciar y continuar esa lucha durante muchos años y en medio de bombas y amenazas permanentes fue el otro riesgo que todos ellos corrieron siempre, motivados por sus principios cristianos. Y en eso no se equivocaron.

Quedando al desnudo la naturaleza del gobierno salvadoreño, está quedando igualmente al desnudo la naturaleza del gobierno de Bush y del Congreso Norteamericano. La opción de Bush es, claramente, la prolongación del conflicto en Centroamérica con la continuación de la llamada "guerra de baja intensidad". Al igual que el ejército salvadoreño, el gobierno norteamericano está ante una simple y dramática disyuntiva: o acepta la propuesta negociadora del FMLN o continúa la guerra apoyando a los fascistas de El Salvador.

FSLN: el objetivo es legitimarse con las elecciones

Mientras en El Salvador el FMLN lucha, por la vía armada, para evitar la continuación de la guerra de "baja intensidad" diseñada y mantenida por el gobierno norteamericano, en Nicaragua y en una fase distinta del mismo conflicto, se lucha por medios fundamentalmente políticos, especialmente por la vía electoral, para derrotar también ese mismo tipo de guerra. En El Salvador, Estados Unidos ha mostrado su voluntad de guerra al no dar señales de aceptar negociaciones serias. En Nicaragua la ha mostrado al obstaculizar por diversos medios las elecciones. La razón de fondo para esta actitud boicoteadora es muy sencilla: el gobierno de Estados Unidos sabe que el FSLN resultará vencedor. Los sondeos de opinión que realiza y que conoce muestran que el FSLN ganará las elecciones por un amplio margen.

Las únicas encuestas que se realizan y se publican en Nicaragua siendo al mismo tiempo fiables -por- que, entre otras cosas explican abiertamente la metodología empleada son las que han desarrollado el centro de investigación Itztani y la Empresa de Encuestas y Consultas de Opinión (ECO), amabas apoyadas por la Universidad Centroamericana de Managua, que dirige los jesuitas. Otras encuestas, las que publican y difunden las agencias de noticias norteamericanas y recogen después las agencias europeas, esconden sistemáticamente la metodología que emplean. Un ejemplo de este tipo de encuestas son las que realiza el diario "La Prensa", propiedad de la candidata opositora Violeta Chamorro y parcialmente financiado por los Estados Unidos. Recientemente, Iztani y ECON invitaron a otros encuestadores a debatir la metodología y aplicación real de los sondeos que realizan, pero hasta el momento, ni Univisión ni Borge, S.A. ni CID de Costa Rica han aceptado este reto.

La última encuesta realizada por ECO, entre el 14 y 19 de noviembre, muestra que un 83% de los encuestados votará el 25 de Febrero, lo que indica la limpieza con la que la mayoría de la población percibe el proceso electoral . A la pregunta "¿Por quién votará usted en las elecciones?" el 42.7% de los pobladores de área urbanas y el 49.8% de los de áreas rurales contestaron que por el FSLN. Por la pro-norteamericana UNO, votarán en áreas urbanas el 20% y 11.4% en áreas rurales. Por todos los otros partidos en conjunto votarán en la ciudad el 3.4% y en el campo el 2.4%. El número de indecisos ha disminuido en el último mes y de entre ellos, el FSLN ha atraído a un mayor número que la UNO. (En octubre, los indecisos eran el 45%, en noviembre son el 28%. La ventaja del FSLN sobre la UNO era en octubre de 18 puntos y es en noviembre de 22).

Esta realidad, consiste desde hace meses, número en mano y papel, aunada a los resultados de la cumbre centroamericana de Tela (Esquipulas V), en la que los cinco presidentes del área firmaron la desmovilización de la contrarrevolución para el 5 de diciembre, llevaron al gobierno Bush a re-movilizar a la contrarrevolución y activar e incrementar acciones militares contra el gobierno de Nicaragua. A comienzos de noviembre, el vocero del Departamento de Estados norteamericano, Richard Boucher, reconoció con cinismo que desde que se inició la campaña electoral, los contras "han aumentado su presencia en Nicaragua para animar a sus partidarios a inscribirse y votar en las elecciones". Según sus declaraciones, habrá actualmente dentro de Nicaragua 5.500 contras armados. Haciendo una comparación, proporcional con la población de Estados Unidos, eso significaría que no ocasión de las elecciones norteamericanas, 440 mil terrorista armados y organizados estarían "animando" a los votantes estadounidense a elegir libremente...

El 1 de noviembre, Nicaragua levantó el cese al fuego unilateral, que mantenía desde marzo/88, con el proceso electoral y propuso un diálogo con los dirigentes contrarrevolucionarios, en presencia de la ONU y la OEA, para estudiar la implementación de los acuerdos centroamericanos de Esquipulas V.

Es claro que si el gobierno de Estados Unidos quisiera fortalecer verdaderamente el proceso democrático en Nicaragua y el proceso electoral actual -juzgado hasta el momento muy favorable por los observadores electorales de la ONU y la OEA, presentes permanentemente en Nicaragua-, una mínima presión sobres sus asalariados, los dirigentes contrarrevolucionarios, hubiera bastado para llegar a algún acuerdo en las nueve rondas de conversaciones que tuvieron lugar en New York y Washington durante 15 días de este mes. pero no hubo ningún acuerdo con el coronel somocistas Enrique Bermúdez. Las tres propuestas de Nicaragua, crecientemente flexible, no tuvieron otra respuesta que la no-desmovilización de los contras, por lo menos hasta febrero, hasta que Nicaragua se "democratice", lo que quiere decir, en su lenguaje, hasta que el FSLN sea derrocado. En estas conversaciones, Bush reiteró a través de sus contras, que la opción no ha variado: ataques militares, bloqueo económico y presiones políticas, lo que ellos llaman "guerra de baja intensidad".

En este mes de noviembre, el presidente Bush recibió en Washington a Violeta Chamorro, candidata de la UNO. En esta ocasión ratificó que el embargo económico se mantendría y sólo sería levantado si triunfaba la UNO. El mes anterior había conseguido que el Congreso norteamericano aprobara una partida de 9 millones de dólares para apoyar la campaña de su candidata.

(Dos de estos 9 millones, según la ley electoral nicaragüense, deberán destinarse al Consejo Supremo Electoral, pero los otros 7 restantes apoyarán a la UNO a través de los más variados organismos creados con este fin).

Haciendo de nuevo una comparación proporcional a la población norteamericana, esto significaría que en las elecciones de Estados Unidos no sólo actuarían 440 mil terroristas armados a favor de un partido, sino que ese partido serían financiado para desarrollar su campaña por un país enemigo con 560 millones de dólares. También en noviembre, el Congreso norteamericano renovó el apoyo financiero a la contrarrevolución, que recibirá desde ahora hasta fines de febrero, en concepto de ayuda "humanitaria", otros 30 millones de dólares.

A comienzos de noviembre se conoció en Nicaragua un importante documento que demuestra que la contrarrevolución armada y la UNO tiene vínculos tan estrechos y estrategias tan similares que nos permitan afirmar que no son más que las dos caras de una mismas moneda, como dos caras de una misma moneda son en El Salvador escuadrones de la muerte de D'Aubuisson.

Comunicado del Coronel somocista Bermúdez

Se trata de un comunicado dirigido pro el coronel somocista Enrique Bermúdez a los nicaragüenses:

"Nicaragüenses: Quiero manifestarles que los combatientes por la Libertad respaldan a los candidatos presidenciales de la Unión Nacional Opositora, queremos reflejar todos nuestro respaldo y apoyo incondicional a los candidatos de la UNO Doña Violeta Chamorro y Virgilio Godoy, consideramos que en la Uno estamos practicando el verdadero pluralismo político porque hay libertad de ejercer su pensamiento, la UNO son los combatientes y es el vehículo para conquistar la Democracia en Nicaragua.

Quiere denunciar que cuando nos reunimos con la Comisión de la CIAV en nuestros campamentos, observé una inclinación de los integrantes de dicha comisión hacia la dictadura sandinista, me percaté que sus ofrecimientos no son más que una trampa para exterminarnos sin derecho a la defensiva militar. Es por eso que los combatientes por la Libertad no vamos a deponer las armas, no vamos aceptar la desmovilización, porque vamos a ser los garantes de las Elecciones, que sean limpias y honestas, por eso continuaremos en la montañas de Nicaragua con las armas listas contra el sandinismo, vamos a impedir que los cómplices y colaboradores de los sandinistas se inscriban para evitar el fraude sandinista, vamos a garantizar el triunfo de la UNO, todos los combatientes por la Libertad han sido dispuestos para ganar las Elecciones junto a la Unión Nacional Opositora con Doña Violeta Chamorro, para que Nicaragua vuelva a ser República".

Los próximos tres meses serán decisivos

La lucha del FMLN por una negociación justa y la del FSLN por elecciones libres son las armas que pueden detener libres son las armas que pueden detener de una vez y para siempre la prolongación del conflicto, estrategia que quiere seguir imponiendo Bush en la región en contra de los pueblos centroamericanos y aún en contra de la voluntad de los presidentes centroamericanos, expresada en las distintas reuniones del proceso de paz.

El proceso nicaragüense y el salvador se encuentran en dos fases distintas. Pero la distinción entre ambos procesos no es tan grande como para que, si el asedio estratégico ininterrumpido del FMLN tiene éxito, no se puedan presentar situaciones que coloquen a todos nuestros países al aborde de la guerra contra la intervención norteamericana. El choque verbal entre el presidente Ortega y el presidente Cristiani y entre funcionarios nicaragüenses y salvadoreños en los foros de la OEA y la de la ONU a raíz de las acusaciones por las que El Salvador responsabiliza a Nicaragua de la ofensiva del FMLN, son sólo un símbolo de la tensión y un posible preludio de mayores tensiones.

Si la ofensiva del FMLN no logra su objetivo negociador, la prolongación del conflicto salvadoreño tensionará aún más y permanentemente a toda Centroamérica, y más aún si -como lo ha mostrado este mes la Unión Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG)-, el movimiento revolucionario en Guatemala continúa en ascenso militar y político. Aunque internacionalmente ha pasado algo a la ofensiva militar lanzada en Guatemala desde el 13 de noviembre, en apoyo a la ofensiva del FMLN, ha sido noticia de primera plana por más de una semana en el país vecino y ha generado una situación de tensión político-militar que no se conocía desde 1982. La ofensiva de la URNG, cuyo objetivo principal es impedir la intervención del ejército guatemalteco en el conflicto salvadoreño, ha tenido éxito hasta el momento.

Las fuerzas revolucionarias de Centroamérica tienen conciencia de este momento de crisis afecta a todos y es para todos una oportunidad de alcanzar la paz y la justicia. SI a la prolongación del conflicto salvadoreño y al ascenso del movimiento revolucionario en Guatemala sumáramos el hecho de que en Nicaragua - a pesar de una victoria sandinista en elecciones limpias- continuara la guerra contrarrevolucionaria, como parece ser la intención norteamericana, estaríamos ante una situación de inestabilidad prolongada y difícilmente previsible en su final.

Entre la negociación global en la región y la continuación global del conflicto regional existen posiciones intermedias motivadas por las diferencias que existen entre los procesos internos de cada país. Los próximos tres meses serán decisivos para poder delinear cuáles son las perspectivas y a corto y mediano plazo en cada uno de los países centroamericanos y en la región en su conjunto.

Es una evidente contradicción que mientras el mundo socialista evoluciona el mundo socialista evoluciona con procesos pacíficos que buscan re-crear sociedades más democráticas y participativas, en Centroamérica -región con países muchísimo más pequeños y de muchisíma menos importancia estratégica - los movimientos de cambio tengan que abrirse paso a sangre y fuego y las justas demandas de democracia y participación sólo puedan defenderse con procesos militares.

Nicaragua y El Salvador, por separado, han superado ya en la última década, en proporción a su población, el número de víctimas que Estados Unidos tuvo en sus cuatro grandes guerras de este siglo: las dos guerras mundiales, la guerra de Corea y la de Vietnam. Pese al desgaste que tanta muerte y tanto dolor causa a las vanguardias revolucionarias de estos países, éstas no temen a la elecciones libres y pluralistas. Porque tienen confianza en la justicia de su causa y tienen confianza en sus pueblos, las revoluciones centroamericanas no temen confrontarse con sus enemigos en las urnas. Confían en la victoria.

Rutilio Grande e Ignacio Ellacuría, dos jesuitas asesinados bajo el poder del imperio norteamericano en El Salvador, decían que el Tercer Mundo es hoy la principal expresión del Cuerpo de Cristo en la historia. Desde su dolor, desde las heridas de la cruz que se les impone, se hará posible la resurrección de estos pueblos, la vida para esta mayoría de seres humanos que tiene hambre y sed de pan y de justicia y que están dispuestos a dar la vida para construir sociedades socialistas genuinamente demócratas y participativas.

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