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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 88 | Octubre 1988
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Nicaragua

¿Por dónde va la economía?

El 30 de septiembre el córdoba fue devaluado en un 78% y los combustibles tuvieron un alza similar, lo que provocó aumento de precios en todos los productos y servicios. Hay signos de que se está logrando un positivo ajuste de la economía, aunque a un muy alto costo de austeridad popular.

Equipo Envío

La economía se endereza a un costo muy alto

La economía esta mejor en cuanto a la creación de un nuevo contexto macro-económico que puede permitir a muy mediano plazo no sólo una salida de la crisis, sino la consolidación de un modelo económico mas popular. El costo social de este nuevo contexto macro ha sido un serio aumento del desempleo y de la desnutrición, la desarticulación de logros populares en educación y salud por los recortes presupuestarios y por problemas de rotación de personal y grave escasez de materiales y preocupantes desniveles en los salarios, con técnicos y profesionales que tienen salarios 15 veces superiores a los de los trabajadores manuales.

Las nuevas condiciones macro-económicas surgidas del programa económico son:

-Hay un reajuste hacia un modelo de economía mucho más rural que urbano en el que la exportación vuelve a ser rentable. Aunque la recesión económica está impactando fuertemente los niveles de consumo del pueblo, está a la vez racionalizando o restringiendo los sectores de la economía mas representativos de la dependencia y subdesarrollo que caracterizan la economía nicaragüense: la industria, el comercio y el sistema urbano. Y así, mientras la producción industrial cayó en un 30% y la recesión en las actividades comerciales, particularmente en el sector informal, ha sido aún más fuerte.

-Hay un reajuste hacia un modelo de economía mucho menos dependiente de insumos importados y más eficiente en términos administrativos. Se han bajado los costos de producción, no solamente en las grandes empresas como el proyecto lechero Chiltepe sino también entre los campesinos y medianos productores.

-Hay un reajuste hacia un modelo de economía mas transparente, en el que todo el pueblo puede medir mejor los costos reales porque los precios nacionales se han acercado a los precios internacionales. En este reordenamiento de los precios relativos, sólo ha quedado atrás el precio del trabajo: los salarios de los trabajadores y los precios de los productos campesinos están muy por debajo, no solamente de los niveles internacionales sino de los regionales y de los del tercer mundo. Después del ajuste de septiembre, el precio -traducido a dólares- del maíz pagado al campesino por ENABAS fue US$6.87, mientras que el precio internacional es US$9.00. Los productores avícolas protestan por el precio del sorgo que ENABAS les vende por un precio -traducido a dólares- de UU$16.00 mientras que el precio internacional es de sólo US$7.00.

Avances en el campo y recesión en la ciudad

En el agro se ha logrado la rentabilidad de las exportaciones que tienen un componente bajo de insumos importados: el café y la carne. Hubo un incremento en la exportación de carne de 3.6 millones a 9.1 millones de libras debido a un incremento de un 63% en la matanza (de 64 mil reses en septiembre/87 a 103 mil en septiembre de este año). El consumo interno de carne ha aumentado porque la carne de res es más barata que la de pollo encarecida por los altos costos de sorgo y otros insumos. Se ha aumentado la matanza de ganado hembra (de un 17% de la masa sacrificada a estas fechas en 1987 a un 32% en 1988). Esto, debido al impacto de los ajustes sobre el campesinado. En las cifras provisionales se prevé un incremento en la producción de café de los 810 mil quien del año pasado a los 965 mil este año. este aumento de un 19% se va a obtener en la Región Sexta, zonas de escasa caficultura. A pesar de la plaga de lapo rojo en el maíz y de los efectos de las lluvias de invierno, demasiado abundante, sobre la producción de frijol superaran los excelentes resultados del año pasado, por lo menos en un 12% en el caso del maíz esperándose aumentos aún mayores en el frijol. La producción de arroz aumentó en un 21%.

Las buenas noticias del agro están contrapesadas por la recesión en las ciudades. Desde febrero a agosto, la producción industrial cayó en un 29%. Desde julio/87 a julio/88, el deterioro de la industria ha sido aún mayor: un 47%. La inflación y las reformas han afectado fuertemente a la pequeña industria, que representaba el 24% del sector en 1983 y pasó a ser menos de un 10% en 1988. El sector informal urbano (SIU) ha sido golpeado aún más duramente que la pequeña industria. Un estudio exploratorio de la UCA indica que tanto el SIU acomodado (comerciantes con su camioneta, artesanos con un taller mas establecido, etc.) como el SIU popular (vendedores callejeros, producción casera con poco capital, etc) han visto sus empresas y sus ingresos socavados por los ajustes económicos. En enero, las empresas del SIU acomodado generaban ingresos que equivalían a 7.5 canastas básicas. En mayo, después del impacto de la reforma monetaria, las mismas empresas sólo generaban 4.8 canastas básicas y después del paquete de junio sólo 3.3 canastas. El SIU popular, por su parte, generaba 2.8 canastas básicas en enero, 1.3 en mayo y sólo 0.6 de la canasta básica en junio. Aunque esta recesión industrial ha provocado problemas a los sectores urbanos, la eliminación de los más improductivos entre el sector informal y de las ineficiencias más notables de la grande y mediana industria, son signos positivos para la economía en su conjunto.

Un giro hacia productos más campesinos

La agricultura está dando un giro hacia productos más campesinado, menos dependientes de insumos importados. La producción de arroz de secano se ha expandido en un 60% desplazando la dinámica del arroz de riego, más tecnificado. El ajonjolí, otro producto campesino, se ha mantenido a los niveles del año pasado, a pesar de los obstáculos del lluvioso invierno. La producción sorguera, que depende de tecnología importada del tipo "revolución verde", ha estado afectada por los mismos problemas climáticos que el ajonjolí pero su área ha disminuido en un 52%. Los planes de siembra campesina de millón en la Región I y la producción de maíz y de yuca balanceará este enorme déficit de la producción sorguera. La caída de la producción agroexportadora altamente tecnificada de algodón en un 35%, descendiendo el área de siembra a sólo 55 mil manzanas, y la caída de la producción de banano en un 24% por problemas administrativos y por el costo de los insumos, demuestra cómo los productos más campesinos -café y ganado- son más rentables para la exportación que otros rubros de carácter más moderno y empresarial.

Posibilidades de exportación de leche

Aunque la producción de leche pasteurizada ha bajado en un año de 13.2 millones a 8.2 millones de litros y esto ha provocado desnutrición entre los niños de los sectores urbanos, no se han afectado los niveles de producción de leche porque eso que en realidad se ha cortado en el uso de leche en polvo importada, aumentándose así la cantidad de leche integral en el producto final. Este es un paso muy importante, porque si Nicaragua puede liberarse de las donaciones de leche, la industria PROLACSA podría empezar a exportar leche en polvo con buenas perspectivas, porque la producción de leche y derivados en las cuencas lecheras de Matagalpa, Boaco y Chontales está mostrando signos positivos. En este esquema, las madres de las ciudades tendrán que depender más del queso para la alimentación de sus niños, a la vez que se fortalecen los programas de desarrollo infantil.

Lenta transición a cambios más graduales

Otro signo positivo es el inicio de una administración más ágil y oportuna de la economía. Como se puede apreciar en el cuadro, el intervalo de tiempo entre cada paquete económico ha ido disminuyéndose, reduciéndose también el nivel de austeridad impuesto en cada paquete. Las diferencias entre el precio del dólar en el mercado negro y en la tasa de cambio oficial ha descendido desde 5.5 x 1 en febrero a 1.8 x 1 en octubre. El hecho de que l gobierno empiece a mover las palancas de la gestión económica ajustando los precios clave más a menudo y con menos violencia demuestra su creciente hegemonía sobre la economía.



Una inflación descontrolada: o por salarios o por costos

Los múltiples paquetes económicos no han logrado detener la espiral inflacionaria que afecta al país. El ritmo de inflación ha sido más intenso este año que el pasado, particularmente en los últimos meses. El nuevo contexto macro-económico logrado por las medidas no incluyen un alivio del látigo de la hiperinflación. De esto no hay ninguna duda. La inflación está subiendo 7 veces más rápido este año que el pasado. El debate actual es sobre la causa de estos niveles tan altos de inflación. Por un lado, se argumenta que la inflación nicaragüense tiene su motor en la demanda que ejerce tanto la masa salarial como el circulante en manos de los productores. Éste argumento es débil, porque desde febrero hasta agosto se han controlado férreamente ambas supuestas causas de la inflación y sin embargo, la inflación siguió su curso ascendente. Como demuestra el cuadro, los saltos realmente preocupantes vinieron justamente después de los paquetes de febrero y de junio, cuando las tasas mensuales superaron con mucho el 50% mensual, nivel de inflación que se considera totalmente fuera de control. Por otro lado, parece que las alzas salariales de agosto no afectaron la tasa de inflación de septiembre, a pesar del nuevo empuje que dieron a la inflación los costos creados por la devaluación del 125%.



Cifras de Investigación de la UCA sobre el impacto de las reformas sobre el SIU.

Déficit fiscal crece sin emisión inorgánica

Según el programa de las reformas, se esperaba que las restricciones sobre los salarios y sobre los créditos a los productores iban a bajar los egresos del gobierno permitiendo una disminución del déficit fiscal en un 7 ó 8%. Sin embargo, el déficit fiscal creció de un 17% el año pasado a un 18% este año, en las mismas fechas. La causa principal fue una baja en los ingresos del estado debido a una menor recaudación de impuestos. El problema d fondo estuvo en la escasa demanda a causa de los bajos salarios y la iliquidez de los productores. Esto determinó bajas sustanciales en la venta de ron, cigarros y otros productos que son la principal base de los ingresos fiscales.

Hay quienes piensan que la incapacidad del Estado para controlar la inflación y el déficit fiscal demuestra que su programa de ajustes está equivocado y que en vez de controlar el déficit, el estado está sólo echando leña al fuego de la inflación galopante y que el pueblo paga un alto precio por sostener una economía que cada día anda peor.

Esto no es cierto, porque por primera vez desde 1982, el déficit fiscal está financiado con fondos externos. Es decir, el déficit de 1988 no involucra emisión inorgánica de circulante y por eso, aunque sea más alto que el de 1987, este déficit no crea en absoluto los niveles de inflación que crearon los déficits no financiados de los años anteriores.

El Estado financia el actual déficit con las ganancias que obtiene por las ventas de insumos importados a los productores. Los productores cobran estos nuevos costos al pueblo por la vía de precios más altos. Como sea, el Estado ha saneado su sistema financiero utilizando la inflación, inflación que provocada aumentando los costos de los productos que el Estado oferta. La escasez de divisas y de cierto tipos de insumos -lado oferta- ha sido una de las causas básicas de la inflación en Nicaragua. El nuevo factor en la inflación de 1988 es el aumento en los precios de los productos que el Estado vendía antes con grandes subsidios. Entre 1982-87, el Estado utilizó la inflación para redistribuir ingresos entre los productores y los trabajadores asalariados. A partir de 1988, está utilizando la inflación para sanear su sistema financiero y para estimular las actividades que resulten más beneficiosas para la recuperación de una economía maltratada tanto por la guerra como por los altos niveles de ineficiencia que permitió la política de subsidios.

La lucha por los salarios

Las alzas salariales de agoto, por encima de la tasa de inflación y de la devaluación de la moneda, no fueron previstas en el paquete de junio, que más bien planificaba controlar la inflación con aumentos salariales rezagados en relación a la tasa de inflación. La austeridad del paquete de junio en cuanto a os salarios era insostenible, porque los salarios no han sido después de febrero el motor de la inflación y porque el gobierno no iba a ser capaz de aguantar las presiones y las demandas populares surgidas en el mismo aparato estatal reclamando un mayor incremento de los salarios. Aún con el Paquete AFA (arroz, frijol y azúcar a precios subsidiados para los empleados gubernamentales), las alzas salariales resultaban impostergables. Incluso porque los salarios de los profesionales públicos más cualificados, los llamados "cuadros vitales", subieron en más de un 250%, subiendo aún más en el caso de los llamados cuadros extraordinarios.

La Asociación de Trabajadores del Campo (ATC) ha sido el gremio que más ha chocado contra el espejismo del pasado de que las alzas salariales provocan inflación. Según estudios del CIERA, le salario agrícola cubría un 42.7% de las necesidades mínimas de una familia rural en febrero, un 28% en Mayo y sólo un 8.2% en junio. De esta realidad nació la reivindicación salarial y un proceso de negociaciones colectivas de la ATC. Primero en el algodón y después en el café, la ATC ha defendido el derecho a de los obreros contra los altos niveles de "confusión económica de los militantes" que todavía asocian la lucha por los salarios con hacerle el juego a la derecha para destruir la economía.

La lucha de los obreros agrícolas logró que el salario agrícola cubriera el 31.6% de la canasta básica en agosto y que se estipulara un nuevo salario mínimo en el agro de 222 córdobas sin prestaciones. A pesar de su lucha, los obreros agrícolas han perdido respecto al proceso de inflación aunque no tanto como otros sectores de la clase obrera. Más aún, a la nueva tasa de cambio de 320x1, este salario agrícola sólo significa 69 centavos de dólar por día, quedando 3 y 4 veces por debajo de lo que gana un obrero agrícola en los otros países de Centroamérica. En la nueva transparencia de la economía, esta enorme distorsión entre los precios de los productos -que ya están igual o más caros en Nicaragua que en el resto de la región- y salarios tan por debajo de los niveles de los otros países, no es sólo un problema político sino un problema económico que crea mucha más recesión que la que es necesaria para lograr el ajuste deseado en el contexto macroeconómico. es obvio que un alza salarial no va a tener un impacto inflacionario, cuando el peso de la masa salarial no es más del 6% de los costos totales de la industria o el 9% de los gastos estatales. En estas condiciones, es dudoso que el Estado pueda mantener en los próximos meses el esquema del ajuste de septiembre en el que los salarios se mueven muy rezagados en relación con la tasa de inflación y la devaluación.

El agua, la luz y el transporte

En cuanto a los servicios básicos, el Estado ha mantenido una política mucho más favorable a las clases populares que en su política salarial. Las clases más acomodadas están pagando mucho más por el consumo de agua y de luz que los pobres de la ciudad, porque las tarifas suben mucho si se traspasan el límite de los 300 km/hora. Asimismo, se han mantenido los subsidios al transporte público urbano de Managua.

Las reformas tributarias de septiembre

Las reformas tributarias implementadas a finales de septiembre han contribuido a crear mayor confusión sobre la economía. Por un lado, el Ministerio de Finanzas anunció una fuerte revalorización del capital multiplicándose el valor de bienes inmuebles, planta industrial, etc. por 258 veces, lo que suscita el temor de que el Estado vaya a aumentar los impuestos sobre el capital. Por otro lado, el Ministerio asegura que esto no significará más impuestos, porque sólo se aplicaría al impuesto de patrimonio del 1 al 3% al nuevo valor y que los techos de los impuestos sobre la renta bajarán de 60% a 50%.

De hecho, las medidas han significado que tanto los impuestos sobre el patrimonio, como los impuestos sobre la renta han bajado, porque a la par que se revalorizó el capital también se revalorizaron los córdobas: menos córdobas representan más capital. Es decir, se le quitaron a los avalúos tres ceros, antes de multiplicar por 258 y por las otras tasas estipuladas. También en septiembre se elevó el techo gravable para el impuesto sobre la renta (IR) de 20 mil córdobas a 35 mi córdobas.

¿Cuál fue la razón de este operativo, si el Estado percibe menos impuestos? Es obvio que el Estado no tiene que cobrar impuestos vía patrimonio o IR si está cobrando impuestos por la vía del proceso inflacionario en los costos de los productos que vende. Por otro lado, las empresas industriales no pueden pagar más impuestos pues sus bodegas están llenas de productos o su producción está estancada, como es el caso del Nabisco (galletas), que ha cerrado su planta durante dos semanas por los altos costos de producción y por falta de demanda que tienen sus productos. La razón de fondo de las nuevas medidas es exactamente lo que anunció el Ministro de Finanzas: empezar un proceso de revalorización de capital para que los dirigentes de las empresas puedan tener un cálculo real de sus recursos de capital a fin de seguir mejorando su eficiencia. Detrás de todo esta la triste realidad de que el pueblo no puede imponer impuestos al capital industrial porque en la nueva economía de transparencia su ineficiencia es tan grande que un impuesto real sobre el capital lo quebraría por completo.

Sube la gasolina

Uno de los impuestos más fuertes que el fisco aplica a la economía es el precio de la gasolina. Desde junio el precio de la gasolina en Nicaragua se mantiene al nivel de precio que tiene en Europa y dos veces mayor que en el resto de Centroamérica. Esta política ha significado una reducción del consumo de gasolina y un ahorro de recursos de un 25%.

Un paquete necesario, pero todavía incompleto

En los círculos económicos se ha comentado mucho el surgimiento de una cierta confusión militante con respecto a las reformas económicas. El antiguo discurso del salario social y los canales seguros ya no se ajusta a la realidad.

Durante los meses de agosto y septiembre, ha habido en todas las organizaciones de masas innumerables seminarios sobre la política económica, en un gigante esfuerzo por entender el dinamismo de la economía para poder comunicar al pueblo el sentido de las medidas. Sin este esfuerzo de educación popular, podría generarse, en base al descontento popular, una contrarreforma económica o una incapacidad de aprovechar al máximo los beneficios de decisiones tan duras y tan acertadas.

Como dijo el Comandante Modesto Ruiz en una entrevista: "Podemos tener errores pero la lógica de la economía política es correcta". Fue absolutamente necesario crear el nuevo contexto macroeconómico, pero los errores de cálculo, especialmente el nacido de ver peligro inflacionario en una mayor masa salarial, ha significado un costo social y político muy alto. Se podría haber logrado el mismo efecto macroeconómico sin tanta recesión en la industria y sin tanto sufrimiento entre los trabajadores. Uno de los primeros objetivos de la reforma -la recuperación del poder de los salarios y el acercamientos el precio de la mano de obra y el resto de los precios a los niveles regionales- ha sido sacrificado en aras de alcanzar la meta de un nuevo contexto global de la economía.

Ya que crece la conciencia, no sólo en las bases, sobre la necesidad de subir los salarios y también aparece en el aparato del estado más claridad sobre la necesidad política y la posibilidad técnica de ajustar los salarios, es importante reconocer que el momento propicio para subirlos esta en el período octubre-febrero, cuando la curva inflacionaria tiende a bajar y no en marzo-julio, cuando hay más escasez tanto de granos básicos como de productos importados. Detrás está el problema de las elecciones municipales y como combinar los tiempos políticos con los tiempos económicos.

Los debates sobre el ritmo de la reforma y sobre el balance de la política económica en cuanto a la distribución y circulación de los recursos monetarios no son el principal factor capaz de despejar el descontento de las masas y la confusión económica de los militantes. Una vez creado el nuevo contexto, hay que utilizarlo para producir más, porque sólo el avance productivo podrá satisfacer al pueblo y dar sentido a la acción de los militantes.

En este sentido, es valioso el consejo de Marx en los Grundrisse -un documento sumamente aleccionador para esta coyuntura- de "no plantearse tareas imposibles y reconocer los límites dentro de los cuales las reformas monetarias y las transformaciones en el ámbito de la circulación pueden reorganizar las relaciones de producción y las relaciones sociales que descansan sobre ellas'.

El nuevo contexto monetario-financiero no es milagroso. Si no se mejora el programa de inversiones, se puede desvirtuar el mismo contexto que tanto sufrimiento ha costado. Sólo un 39% del Programa de Inversiones Públicas para 1988 se ha realizado, programa que de entrada, era sólo un 80% del de 1987. Este descenso en el programa de inversiones estatales que siguen siendo inversiones en proyectos poco rentables en términos de divisas a corto y mediano plazo, no seria tan preocupante si el Estado hubiera utilizado el nuevo contexto para aumentar sus inversiones en café y ganado. Sin embargo, sólo un 10% del programa de sostenimiento del café ha sido desembolsado. La nueva rentabilidad del café servirá muy poco si no se abren los caminos de penetración para sacar el producto. Hacen falta programas sectoriales para orientar la economía en la misma dirección que las medidas.

El desarrollo de nuevos programas para apoyar el café y el ganado avanzan a paso de tortuga. El nuevo auge de la producción campesina tiene que apoyarse en una profundización de la reforma agraria. La mera eliminación de los altos niveles de ineficiencia no significa en sí un avance económico real ni la movilización del pueblo en apoyo al programa. Hace falta todavía la consolidación de las alianzas con el campesinado, con el artesanado y con el sector cooperativizado en base a un plan para una economía real de sobrevivencia popular. para eliminar las ganancias especulativas no bastan las reformas monetarias y fiscales i de carácter subsidiario ni de carácter austero: hay que transformar las relaciones de producción y las relaciones materiales y administrativas que ligan al Estado con la Economía.

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