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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 445 | Abril 2019
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América Latina

¿Cómo salir de una dictadura?

La solución de la crisis política y humanitaria de Venezuela, después de años de regresión progresiva de la democracia a la dictadura de Maduro, se está haciendo extremadamente difícil. La solución de la crisis de Nicaragua, de la dictadura de Ortega a una transición a la democracia está siendo ardua y compleja. ¿Cómo se sale de las dictaduras? Aunque no existe ningún manual, de otras experiencias se obtienen importantes enseñanzas.

Sergio Bitar

Aun tomando como referencia las lecciones de otras transiciones, acogidas en el libro “Transiciones democráticas”, que escribí con Abraham Lowenthal en 2016, y aplicándolas al caso venezolano y a los rasgos específicos de Venezuela, sería osado que alguien que observa desde fuera afirmara qué hacer en Venezuela. La historia de ese países única, la complejidad de los procesos que ha vivido es muy alta y la incertidumbre es desconcertante. Por eso, resulta más útil comparar su situación con otros países que vivieron transiciones exitosas y extraer lecciones útiles para trazar una estrategia que oriente la acción.

¿QUE ENSEÑAN LAS TRANSICIONES EXITOSAS?


Las transiciones de la dictadura a la democracia tienen dos características: son prolongadas y son negociadas o pactadas, explícita o implícitamente. La negociación o el pacto necesitan de una fuerza democrática sólida, movilizada y combativa. Sin esa fuerza no hay negociación ni pacto. Además, todas estas transiciones tienen altibajos y siempre ocurren en ellas hechos no previstos. En su análisis de las incertidumbres en la transición brasileña, Fernando Henrique Cardoso expresó: “Cuando parece llegar lo inevitable, surge lo inesperado”.

No existe ningún manual. No todos los países tienen las mismas características ni evolucionan de la misma forma entre dictadura y democracia. Del estudio que realizamos con Abraham Lowenthal, se deducen algunos rasgos comunes.

Enseñanza 1: Hay que combatir y ampliar la base de apoyo. En las transiciones exitosas los líderes actúan simultáneamente en dos direcciones. Primero, combaten al gobierno autoritario, enfrentan la represión, denuncian las violaciones a los derechos humanos, movilizan a la ciudadanía. Al mismo tiempo, aprovechan cada oportunidad de avanzar, aunque sea parcialmente, para ganar posiciones.En general, descartan las opciones maximalistas. Así, el cerco se va estrechando y se van abriendo nuevas posibilidades.

Enseñanza 2: Hay que proyectar una visión positiva del futuro. En todos los casos la gente acumula una gran indignación y críticas ante la situación existente: hambre, desempleo, falta de esperanzas, represión. Sin embargo, junto a la denuncia de las penurias es indispensable levantar una propuesta atractiva y optimista de futuro. Un obstáculo que se debe vencer es el temor de la gente.

CONVERSAR CON “EL OTRO”


Enseñanza 3: Hay que promover la convergencia de las fuerzas opositoras y crear coaliciones. Una característica común de los liderazgos exitosos es el esfuerzo por consensuar bases comunes entre los distintos sectores para configurar una mayoría política y social que sustente un programa viable y aceptado por todos. Esta tarea se ha cumplido de distintas formas en cada caso, dependiendo de las habilidades del liderazgo.

Enseñanza 4: Hay que crear los espacios de diálogo y protegerlos. Las experiencias de Sudáfrica y de Polonia son ilustrativas. Se llevaron a cabo reuniones, incluso secretas, con el propósito desconocer los puntos de vista, las preocupaciones, los temores y propósitos del otro. Se exploraron bases comunes para generar alguna confianza. Sin estos espacios resulta difícil avanzar. Los puntos de vista que se airean en los medios terminan rigidizando las posiciones y entran a predominar posturas extremas de un lado y de otro. Conversar es esencial, incluso en medio de la confrontación entre la oposición y el gobierno.

Enseñanza 5: Hay que contar con una Constitución que garantice los derechos democráticos. En la mayoría de las transiciones a la democracia se ha cambiado la Constitución para garantizar e incorporar los derechos políticos y sociales, para asegurar las elecciones libres, el equilibrio de poderes, la independencia del poder judicial, la subordinación de las fuerzas armadas, y otros aspectos que resguarden la convivencia y sostengan el pacto social. Esto no parece tener prioridad en el caso venezolano, ya que la Constitución ha sido proclamada por todos y defendida por la oposición.

SUBORDINAR A LOS MILITARES


Enseñanza 6: Hay que conseguir la plena subordinación militar a la autoridad civil. En algunos casos, el nuevo gobierno democrático debió permanecer en permanente alerta ante el riesgo de irrupción de grupos de las fuerzas armadas que pretendían volver a la situación anterior, de predominio militar. Son interesantes dos casos: en España la intentona del guardia civil Tejero después de asumir Felipe González y en Filipinas la intentona del general Fidel Ramos, ministro de defensa de la presidenta Corazón Aquino. En los últimos años la intervención de militares ha decrecido por el repudio mundial y por instrumentos como la Corte Penal Internacional, que sanciona crímenes de lesa humanidad. En todas las transiciones se busca disponer de un organismo de inteligencia que provea de información a los nuevos gobiernos democráticos.

Enseñanza 7: Hay que impulsar una justicia transicional que investigue las violaciones a los derechos humanos y la corrupción. Los países estudiados enfrentaron esto de manera diversa. En el caso de Chile se constituyó la Comisión de Verdad y Justicia y los crímenes se transfirieron a la justicia, avanzándose en muchos procesos y condenas de violadores de los derechos humanos. Sudáfrica creó una instancia de similar nombre, pero sólo solicitó a los acusados reconocer públicamente la verdad como forma de reparación a las víctimas y no realizó juicios. En Polonia, el primer ministro, convenido entre el líder sindical Lech Walesa y el general y presidente Jaruselski, definió la llamada “línea gruesa”: actuaría con firmeza pero hacia adelante y sin revisar los casos hacia atrás. En otros países, como España y Brasil, se dictaron leyes de amnistía. Se trata de una decisión muy delicada y cada país debe conciliar dos objetivos esenciales: el de garantizar la justicia y aliviar el dolor de las víctimas con el de reducir riesgos de retroceso.

CREAR PARTIDOS POLÍTICOS


Enseñanza 8: Hay que afianzar los partidos políticos o crear nuevos partidos. Las dictaduras y los gobiernos autoritarios intentan destruir todos los partidos políticos o los partidos que son sus adversarios. En las transiciones exitosas, los líderes han creado nuevos partidos políticos o han reforzado los existentes y han evitado la fragmentación agrupando a los partidos en coaliciones. Cuando esa tarea resultó infructuosa, los avances democráticos o fueron lentos o no ocurrieron. Un ejemplo es Egipto. La falta de tradición democrática mantuvo instituciones con apariencia de partidos, que tenían muy poca base social y territorial. La mayoría de los dirigentes de esas organizaciones pensaron que a la caída de Mubarak se abría la oportunidad de convertirse en presidentes. Y como la única fuerza organizada era la Hermandad Musulmana, fue la que triunfó en las elecciones, mientras los adversarios laicos y liberales no lograron ponerse de acuerdo. En poco tiempo el impulso democrático se frustró y se impuso un militarismo que puede prolongarse durante muchos años.

PORMOVER UNA POLÍTICA ECONÓMICA ANTI-CRISIS
Enseñanza 9: Hay que promover una política económica que saque al país de la crisis, de la miseria y la inflación, si fuera posible antes de un retorno a la democracia. Aunque ésta es una realidad poco analizada en las transiciones a la democracia, sin duda hay una interacción entre la política y la economía. Hay casos, como el de España, que condujeron a los Pactos de la Moncloa, que tenían por propósito estabilizar la economía para generar condiciones propicias al desarrollo de la democracia en su fase inicial. El caso de Indonesia muestra cómo la crisis financiera asiática obligó al presidente Suharto a renunciar a su cargo, después de 30 años de gobierno. En este caso, lo sucedió su vicepresidente, quien tuvo la inteligencia de desarrollar una política de liberación de presos políticos, de formación y ejercicio de partidos políticos y de eliminación de barreras a la libertad de expresión. Con frecuencia, los gobiernos de transición que anteceden a una elección democrática juegan un papel importante para reducir la magnitud de la crisis y facilitar el camino para que el gobierno electo pueda avanzar.

Enseñanza 10: Hay que contar con el apoyo internacional. El apoyo internacional tiene eficacia en la medida en que hubo una oposición interna unida que definía la estrategia y establecía las formas del apoyo externo. Todos los líderes consultados en nuestro estudio rechazaron la interferencia extranjera inconsulta. Hoy en día el apoyo internacional es más fácil de coordinar. La mayoría de las dictaduras que terminaron hace unas décadas cayeron durante la guerra fría, cuando los espacios de maniobra eran más estrechos. El apoyo internacional resulta eficaz cuando se suma a una estrategia de las fuerzas democráticas para lograr una salida no violenta.

¿CUÁLES DE ESTAS EXPERIENCIAS PUEDEN SERVIR EN VENEZUELA?


Casi todas las transiciones presentan rasgos comunes. Algunos rasgos de Venezuela son únicos y particulares. En primer lugar, el Estado detenta un poder económico casi total, dejando muy poco margen para que otros sectores de la vida nacional puedan operar con cierta autonomía. Es difícil encontrar un país que dependa en medida tan alta de un solo producto, el petróleo, tanto en sus exportaciones como en los ingresos fiscales, y que todo desemboque en el Estado.

En segundo lugar, no se conoce otro caso de fracaso económico tan descomunal como el venezolano. No existe ningún precedente de un país que siendo tan rico termine con una población con hambre, sin medicamentos, emigrando y sufriendo la indignidad, asolado además, por la corrupción y la inseguridad.

En tercer lugar, el caso venezolano no es el de una transición clásica, el de una dictadura a la democracia. Se trata de una regresión progresiva de la democracia a la dictadura. Algunos la comparan con los procesos de Turquía, Hungría o Polonia, casos que se definen como híbridos, ya que a veces realizan elecciones, mientras socavan las instituciones democráticas. O logran la separación de poderes, pero reprimen y controlan los medios de comunicación.

ESCENARIOS PARA VENEZUELA: EL POCO PROBABLE


Teniendo en cuenta las experiencias internacionales, podrían concebirse cuatro escenarios para el caso venezolano.

Escenario 1: Resistencia del dictador o gobernante autoritario. Maduro apuesta a permanecer hasta 2025. Intenta algunos ajustes institucionales, incluso pretende realizar elecciones regionales u otras, con o sin participación opositora. La situación continúa agravándose. Aunque este escenario es de baja probabilidad, la resignación, el desgaste, la depresión, el hambre, pueden mantener a un pueblo dividido, exangüe, esperando que se cumplan los plazos constitucionales. Una variante de este escenario es derivar hacia una situación similar a la cubana: control político con una vida económico-social sin esperanza y una sociedad letárgica. Es un escenario de bajísima probabilidad.

CAMBIOS DENTRO DEL GOBIERNO


Escenario 2: Cambio en el seno de las fuerzas de gobierno. Las Fuerzas Armadas, respaldadas por un grupo de dirigentes del PSUV y del chavismo original, se inclinan por la renuncia del presidente y su reemplazo por una nueva autoridad, que encabece un gobierno de transición. Numerosos factores pueden empujar a esta salida: crisis económica y social profunda y agravándose, sanciones internacionales crecientes, oposición activa y ciudadanía en la calle, desprestigio del chavismo.

Algunos son partidarios de corregir el rumbo antes que el daño social al legado de Chávez sea demoledor e irrecuperable y el apoyo social se esfume aún más. En este escenario, el nuevo gobierno llama a elecciones, intenta algunas reformas políticas para una elección creíble e impulsa algunas medidas económicas para amortiguar la caída. Una experiencia de este tipo ocurrió en Indonesia al momento de la renuncia de Suharto, después de 30 años de dictadura y en medio de la llamada crisis económica asiática. Lo sucedió el vicepresidente Habibi, quien puso en marcha reformas importantes y llevó a cabo elecciones, a las que no se presentó como candidato. Un caso similar ocurrió en Perú durante el gobierno interino del presidente Paniagua, cuando se evitó la ruptura institucional a la caída de Fujimori y Paniagua estableció condiciones aceptables para la elección que dio por vencedor a Toledo.

UNA SALIDA ABRUPTA O UNA TRANSICIÓN PACTADA


Escenario 3: El gobierno se paraliza. La crisis desborda al gobierno y las presiones lo empujan a abandonar el poder. Se recurre a la sucesión constitucional. El nuevo encargado interino constituye un gobierno de transición, que llama a elecciones, intenta gobernar y enderezar el país, poniendo énfasis en el orden público. En este escenario, sin una conversación con los desplazados, puede producirse un descontrol si los desplazados recurren a la violencia y no hay una cohesión entre esa administración de transición y las fuerzas armadas y la policía.

Escenario 4: Una transición convenida entre un sector del gobierno y un sector de la oposición, con una persona aceptable para ambos. Este escenario tendría alguna posibilidad si existe capacidad política para dialogar entre personeros de ambos sectores en medio de una pugna frontal. Este escenario es más difícil que ocurra si no hay un entendimiento que permita dar ciertas garantías a los que abandonan el poder. Transiciones pactadas han sido las de España, Brasil y Sudáfrica, después de una intensa lucha política y social.

LA NUEVA REALIDAD DESPUÉS DEL 23 DE ENERO


Después del 23 de enero de 2019 surgieron tres hechos nuevos, que crearon una nueva situación en Venezuela.

Primero: cambió la correlación de fuerzas entre oposición y gobierno. Es la primera vez que se constituye un poder contrario al gobierno de Maduro con suficiente fuerza para desafiarlo. Segundo: ha emergido un líder de calidad, serio, con un estilo moderno y un espíritu democrático. Tercero: se ha generado unidad en la oposición y un gran respaldo
internacional para provocar la salida de Maduro e iniciar un gobierno de transición que culmine con elecciones libres.

CÓMO HAN SALIDO DEL PODER OTROS DICTADORES


Las experiencias de transición registran distintas formas de salida del dictador o del gobierno autoritario.

En el caso de Filipinas, el dictador Ferdinand Marcos fue removido de su palacio presidencial por un helicóptero de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y sacado fuera del país. Encontrándose debilitado y acosado, Marcos convocó a elecciones presidenciales anticipadas, se declaró triunfador y se le acusó de fraude. La presión en las calles a favor de la candidata opositora, Corazón Aquino, se tornó insostenible. La iglesia y grupos empresariales apoyaron el cambio y surgieron divisiones en las Fuerzas Armadas. El general Fidel Ramos, encargado de la Policía, rompió con Marcos, se parapetó en un edificio, y cuando Marcos ordenó su arresto fue protegido por partidarios de Corazón Aquino. Incapaz de sostenerse, el helicóptero estadounidense lo llevó al exilio. Asumió Corazón Aquino, nombró ministro de defensa al general Fidel Ramos, quien se había desempeñado como jefe de la policía en tiempos de la dictadura.

En el caso de Chile la oposición democrática no tuvo otra opción que intentar el triunfo en un plebiscito contemplado en la Constitución elaborada por Pinochet. Esa misma Constitución establecía que si el dictador perdía, permanecería ocho años como comandante en jefe del ejército. Y así ocurrió.

En los casos de Brasil y España, desde los partidarios de la dictadura surgieron fuerzas partidarias con capacidad de abrirse. En el caso de Brasil, la dictadura cerró la posibilidad de elecciones directas y la oposición debió convenir en una elección indirecta apoyando a dos figuras moderadas, una opositora, Tancredo Neves, y otra gobiernista, José Sarney. Luego de la muerte prematura de Neves, asumió la presidencia Sarney.

En el caso de España, producida la muerte del dictador Francisco Franco, Adolfo Suárez, con el apoyo del rey, logró modificaciones constitucionales que permitieron una elección, lo que había sido conversado con sectores de la oposición.

INDONESIA, POLONIA, SUDÁFRICA...


En el caso de Indonesia, a la renuncia del dictador Suharto lo sustituyó el vicepresidente Habibi, quien en un plazo de dos años realizó reformas que dieron garantía a la oposición de una elección libre.

Polonia es un caso de interés porque fue la primera apertura democrática que aconteció antes de la caída del Muro de Berlín y de la disolución de la Unión Soviética en 1991. Los acuerdos de 1988 permitieron la primera elección, gracias al movimiento Solidaridad, al apoyo del Papa Wojtyla (Juan Pablo Segundo) y a la flexibilidad de Gorbachov. La Unión Europea fue esencial para orientar la transición y con la salida de Polonia de las tropas soviéticas lo culminó.

Sudáfrica es el caso más apasionante. El presidente De Klerk llevó a cabo conversaciones con Mandela, estando aún en la cárcel y con Mbeki y otros dirigentes en el exterior.

El caso de Venezuela tiene un agravante, que no existió en estos casos: los niveles de corrupción y posibles conexiones con grupos paramilitares (ELN) y grupos criminales ligados al narcotráfico. Esta realidad induciría a los grupos de control del gobierno de Maduro a aferrarse desesperadamente al poder, temiendo perder todo y terminar perseguidos judicialmente. Por tanto, es esencial diseñar acciones para aislar a estos grupos de poder.

¿Maduro resistirá, se inmolará, se iría a Cuba o solo buscará salir a otro lugar y quedar protegido? ¿Cuál es su personalidad?

ESTADOS UNIDOS: LA POSICIÓN DE “TODO O NADA”


Luego del acontecimiento Guaidó se podrían replantear tres escenarios: una opción de atrincheramiento y dos opciones de transición.

Atrincheramiento En este escenario las fuerzas en pugna se mantienen empatadas por un tiempo más largo y el país se iría paralizando progresivamente. Las medidas económicas y el aislamiento van provocando una creciente asfixia del gobierno. En este caso, además de la unidad interna, los actores internacionales deben elevar la presión y al mismo tiempo crear espacios de pláticas y negociación.

En este escenario, la postura del gobierno de Estados Unidos, de todo o nada, es ineficaz. No divide a los militares, no es viable y además complica al gobierno que suceda al actual. La lógica política de la administración Trump es sacar a Maduro, sin interesarles lo que venga después. La impaciencia de algunos puede desatar un escenario de peligrosas consecuencias. Ni Naciones Unidas ni la Unión Europea ni el Grupo de Lima aceptan el envío de tropas. Manejar esta situación requerirá de una acción coordinada de la Unión Europea y de los países latinoamericanos, apoyando a la oposición venezolana. Las diferencias pueden aflorar más adelante. Por eso es clave mantener cohesión y tener en mente planes alternativos.

EL REEMPLAZO O LA SALIDA DE MADURO


Reemplazo de maduro por otro personero de su coalición: Este escenario se basa en el reemplazo de Maduro por un vicepresidente nuevo que encabece una transición, dando garantías de una elección y garantías a los partidarios más duros del chavismo que no serán perseguidos. Esta solución sometería a la oposición a un dilema, que debería enfrentar sin dividirse entre quienes quieren cambios abruptos y quienes estarían dispuestos a aceptar una transición iniciada desde el gobierno.

Salida de Maduro, sin reemplazo: Una posibilidad es que asuma la presidencia quien señala la Constitución, Guaidó, el presidente de la Asamblea Nacional. La otra posibilidad es un desplome y la salida de Maduro, que conduce a la asunción inmediata de Guaidó. En este caso, el nuevo presidente debería decidir si opta por llamar a sectores del chavismo y constituir un gobierno más amplio para sostener la transición, o si se apoya en las fuerzas de oposición actuales. La oposición puede dividirse en este tema, si carece de suficiente unidad de criterios.Todos estos escenarios dependen, obviamente, de los militares.

LA CUESTIÓN MILITAR


Han sido exitosas las transiciones que logran un acuerdo, explícito o implícito, que permita garantizar gobernabilidad a quien resulte elegido después. Esto supone convenir un plan que comprometa a ambos sectores en un programa preciso de medidas de emergencia. La cuestión del orden público, en medio de una crisis social y económica de envergadura, requiere neutralizar a cualquier grupo que intente emplear la violencia y supone el respaldo de la fuerza armada y de la fuerza de la policía.

Los acontecimientos del 23 de febrero 2019 dejaron en evidencia el desconocimiento del comportamiento militar de quienes diseñaron esa operación de ayuda humanitaria. Es necesario conocer los factores que determinan el comportamiento militar. Se han señalado múltiples hipótesis: la férrea defensa de los principios y el legado de Chávez, el control de un grupo reducido de generales por agentes de los servicios de inteligencia cubanos, la corrupción, los intereses y el temor a perder el poder, el descontento por la escasez y el sufrimiento de sus familias, y la deserción masiva.

La cuestión militar es decisiva para realizar una transición a la normalidad. Una enseñanza de otras experiencias es saber distinguir entre la institución, que es permanente, de la desviación de algunos de sus miembros (corrupción o violación de derechos humanos), que debe ser sancionada.

Además, es esencial, incluso en condiciones adversas, proyectar un espíritu que aliente la convivencia, reduzca el odio, disminuya la polarización y ponga por delante una tarea común a toda la sociedad venezolana. Cualquiera sea la salida pacífica es esencial que el gobierno de transición apunte a tres objetivos: Primero,cambios urgentes que garanticen elecciones libres (Consejo Nacional Electoral, Tribunal Supremo de Justicia, padrón electoral, acceso a medios de comunicación).Segundo, medidas económicas y sociales, ayuda humanitaria y apoyo financiero internacional para iniciar la recuperación.Tercero, orden público y paz interior.

EL RESPALDO AL CHAVISMO EN AMÉRICA LATINA


La opinión pública latinoamericana sobre el chavismo fue variando en el tiempo, distinguiéndose claramente dos períodos: Chávez (1999-2013) y Maduro (2013-2019). En ambos casos hubo un ciclo de evaluación del proceso a la baja, a medida que las condiciones de vida se agravaban y el conocimiento de la crisis se propagaba con rapidez.

Esta baja de popularidad se apreciaba en las mediciones de opinión pública realizadas por Latinobarómetro. Ya en 2015 Venezuela mostraba la mayor inseguridad de América Latina. En el tema de la corrupción sucedía lo mismo: en 2015-2017 se elevó la percepción del fracaso en la lucha contra ese flagelo. El proceso de regresión democrática y el desastre económico fueron percibidos en toda su magnitud cuando el deterioro ya era sustancial, antes no fue advertido.

Los resultados de las elecciones y el alto precio del petróleo eximieron a Chávez de pagar el costo del fracaso de sus políticas y del desprestigio internacional. Sólo hacia el final de su mandato creció la inquietud en los países latinoamericanos. A partir de 2013 se vinieron abajo las importaciones como consecuencia de la caída de las exportaciones de petróleo, de la disminución de la producción nacional y de la reducción de los créditos externos.

LOS RELATOS DE LOS EMIGRANTES NOS DESPERTARON


Es con el gobierno de Maduro que los latinoamericanos toman conciencia del deterioro interno, del grave fracaso del modelo chavista y de la crisis humanitaria. Son los relatos de los emigrantes sobre la miseria, las colas, la falta de alimentos y medicamentos, sobre la delincuencia, más que las disputas político-institucionales lo que enciende las luces rojas en varios países latinoamericanos.

La experiencia venezolana obliga a preguntarse por qué fue tan escasa y tardía la atención prestada al caso venezolano. Jugaron varios factores: la información era insuficiente, la ideología adormeció a muchos y el debate político dejaba muchas zonas grises. Fue la inmigración masiva y los relatos de los venezolanos que buscaban trabajo y tranquilidad lo que despertó las conciencias.

¿POR QUÉ FUE TARDÍA LA REACCIÓN LATINOAMERICANA?


Al menos tres razones explican la ambigua apreciación inicial de la labor de Chávez. Primera: Chávez tocó la fibra del antimperialismo que, aunque desgastada, todavía resuena. Segunda: atrajo su actitud latinoamericanista y su apoyo a países de menor desarrollo, especialmente del Caribe y Centroamérica. Tercera: fue aplaudida su política social, las misiones, los médicos cubanos en los barrios pobres.

Estas acciones y su discurso encarnaron en algunos grupos sociales y políticos en América Latina. También su muerte prematura ha quedado en la memoria colectiva.

Otro factor que ayudó a la tardía reacción latinoamericana fue la actitud de algunos gobiernos: Argentina con los Kirchner, Brasil con el PT, y los países del ALBA (Ecuador con Correa, Nicaragua con Ortega, Bolivia con Evo Morales, además de Cuba). También favoreció a Chávez, y luego a Maduro, el realizar elecciones regulares, aun cuando las condiciones iban siendo más delicadas. En 2015, el triunfo opositor en las elecciones parlamentarias le dio legitimidad al gobierno, demostrando que la democracia funcionaba. En ese momento, la división de la oposición se presentó como argumento para contener las críticas e inhibir las presiones internacionales.

A pesar de todo, en muchos sectores de América Latina existe la intuición de que el chavismo es un sentimiento-pensamiento arraigado en parte de la sociedad venezolana. Es frecuente el paralelismo del chavismo con el peronismo en Argentina. Por esto, muchos analistas concluyen que el chavismo debe ser una fuerza política presente en el futuro democrático venezolano, con la que se debe convivir.

MADURO NO ES DE IZQUIERDA


En los últimos años se fue acrecentando en América Latina el rechazo a la experiencia Chávez-Maduro, hasta culminar hoy con una crítica extendida y demoledora. En las campañas electorales de otros países de la región se emplea, y se seguirá empleando, la experiencia del llamado “socialismo del siglo 21” para denostar a los sectores políticos que proponen reformas sociales. Así ocurrió en la campaña chilena de 2017, catalogando la propuesta del candidato de centroizquierda como “Chilezuela”. También se utilizó en Brasil en 2018. Y aunque parezca exótico, un empresario chino que emigró a Europa por su desacuerdo con las políticas económicas del presidente Xi, las califica de negativas, haciendo el paralelo con las de Maduro.

Dejar que la experiencia Chávez-Maduro se vista con el ropaje del socialismo democrático, del cambio social y de la lucha contra los grupos poderosos, está provocando un daño enorme a la política latinoamericana y alienta las posiciones de derecha. Por eso es tan fundamental que las izquierdas responsables afirmen que Maduro NO es un gobernante de izquierda. No puede serlo quien es indiferente y desprecia el sufrimiento de su pueblo, quien promueve la corrupcióny la violencia, quien destruye las instituciones de la democracia y la cultura democrática.

¿QUÉ HACER?


La Carta Democrática Interamericana, de la Organización de Estados Americanos fue concebida para confrontar dictaduras y asegurar avances democráticos. Sin embargo, ese texto no se pensó para las regresiones democráticas como la venezolana, que son graduales, difusas, solapadas. Estos modelos requieren de otros mecanismos para anticipar sus avances y contener sus daños. Es imprescindible enfrentar temprano los regímenes que propician una regresión al autoritarismo, y establecer índices continuos que midan la calidad de la democracia en nuestros países. Es esencial encender a tiempo las alarmas y concordar nuevas medidas colectivas para contener y sancionar a los regímenes que rompen las reglas del Estado de Derecho. ¿Basta con las que existen hoy?

POLÍTICO CHILENO. MINISTRO DE SALVADOR ALLENDE, RICARDO LAGOS Y MICHELLE BACHELET.
TEXTO DE SU APORTE AL SEMINARIO LATINOAMERICANO “BÚSQUEDA DE ALTERNATIVAS POLÍTICAS A LA CRISIS VENEZOLANA”, CONVOCADO POR LA CONFERENCIA DE PROVINCIALES JESUITAS DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE (LIMA, 3-6 MARZO 2019).
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