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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 405 | Diciembre 2015
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Nicaragua

Canal Interoceánico: “¡Detengan ese proyecto!”

Pocos días antes de comenzar en París la COP-21 de Naciones Unidas donde el mundo debe comprometerse a detener el avance del cambio climático, el Papa Francisco decía en la sede de la ONU en Nairobi: “Sería triste y me atrevo a decir, hasta catastrófico, que los intereses particulares prevalezcan sobre el bien común y lleven a manipular la información para proteger sus proyectos”. Ha sido exactamente eso lo que ha hecho el gobierno de Nicaragua al aprobar su proyecto del Canal Interoceánico,por encima de riesgos y amenazas que atentan contra el bien común.

Equipo Envío

El 5 de noviembre, en un evento sin presencia de medios independientes, el gobierno de Nicaragua dio su aprobación al Estudio de Impacto Ambiental y Social (EIAS) para la construcción del Canal Interoceánico, a pesar de las muchos riesgos que señala el estudio y a pesar de los vacíos del documento presentado por ERM (Enviromental Resources Management) y elaborado a solicitud de la empresa china HKND.

El EIAS, se hizo en apenas 17 meses, tiempo a todas luces muy breve para estudiar los impactos de una obra que, de realizarse, sería la construcción ingeniera más grande en la historia de la Humanidad.

Había sido presentado en mayo al Ministerio del Ambiente. Ahora, el Ministerio lo aprobó, aunque sin hacer pública la resolución con la que le da el aval, a pesar de que esa información es de máximo interés para todo el país. Desde hacía un mes se podía leer en la web de HKND el resumen ejecutivo del EIAS. Días después de la aprobación que recibió del gobierno, ERM colocó en Internet las 14 mil páginas del EIAS.

“SANANDO LA TIERRA”:
UN PROYECTO MUNDIAL DE LOS JESUITAS


Al no haberse realizado, antes de la aprobación gubernamental, ninguna consulta del EIAS ni con la población que será afectada ni con científicos nacionales, sino sólo ante audiencias cautivas, la Academia de Ciencias de Nicaragua (ACN) invitó a 15 expertos internacionales a analizar las miles de páginas del EIAS y los convocó a reunirse en Managua con sus contrapartes nacionales para analizar un proyecto que, de realizarse, transformaría nuestro país.

La invitación atrajo a científicos solidarios e interesados. El 19 y 20 de noviembre, la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua recibió a científicos de distintas especialidades, que llegaron pagando sus pasajes y sin cobrar, para compartir con Nicaragua su experiencia y sus conocimientos. En el Aula Magna “César Jerez” de la Universidad se realizó esos dos días el segundo taller que la UCA celebraba sobre el Canal. Un año antes se había realizado el anterior (ver Envío diciembre 2014).

Al inaugurar el taller, el rector de la UCA, padre José Idiáquez, informó que hacía unos meses, en julio de este año, autoridades de las 31 Universidades Jesuitas de América Latina, agrupadas en AUSJAL y reunidas en Managua, recibieron de su presidente, el sacerdote jesuita Fernando Fernández Font, el mandato de estudiar en todas las facultades la encíclica “Laudato Si” del Papa Francisco, mandato que se inscribe en un proyecto más amplio, asumido por los jesuitas de todo el mundo en todas sus instituciones educativas, al que han llamado Healing Earth (Sanando la Tierra), inspirado en el texto papal.

El objetivo del proyecto es “involucrar a los estudiantes en una educación transformadora”. Ya previamente a la encíclica de Francisco, la Compañía de Jesús había publicado en 2011 un documento titulado “Sanar un mundo herido”, en el que el superior general de la Orden, Adolfo Nicolás, desafiaba a todos los jesuitas a redoblar su compromiso con el cuidado del medioambiente. Nada más pertinente, entonces, que la UCA acogiera un taller para analizar una megaobra que, de realizarse, será una “herida” que partirá a Nicaragua en dos.

¿EL CANAL TENDRÁ UN IMPACTO POSITIVO NETO?


El taller tuvo dos sesiones abiertas al público y dos sesiones con tres mesas de trabajo (agua y sedimentos, biodiversidad, impactos económicos y sociales) para que los expertos internacionales debatieran el EIAS con sus pares nacionales. El gobierno prohibió a profesores y alumnos de las universidades públicas llegar al evento, aunque supimos de algunos que desobedecieron la imposición.

La pregunta de fondo que estuvo presente durante el taller todo el tiempo fue: ¿Qué sustento tiene afirmar que el Canal tendrá “un impacto positivo neto”, razón por la que el gobierno afirma haber aprobado el EIAS y la empresa HKND interpreta la aprobación como una definitiva luz verde para iniciar las labores de construcción del Canal?

Los expertos nacionales e internacionales (ingenieros, ecólogos, especialistas en agua, en biodiversidad, en biología marina, bioquímicos, biólogos, geomorfólogos, ecónomos ambientales…) hurgaron en las calculadas “ambigüedades y brechas” que dijeron contienen las miles de páginas del EIAS para demostrar que esa aseveración es propagandística, que responde a intereses políticos, que no tiene sustento científico y que, tanto el aval dado por el gobierno como los entusiastas anuncios de HKND, no tienen base en el EIAS, que más bien advierte de graves riesgos.

SE NECESITAN SIETE ESTUDIOS MÁS


En la sesión inaugural, el presidente de la Academia de Ciencias de Nicaragua, Manuel Ortega Hegg, dejó claro que el haber colocado en Internet a disposición del público las 14 mil páginas del EIAS “no subsana la falta de transparencia” que ha caracterizado este proyecto, desde que en junio de 2013 se aprobó la Ley 840 que entregó a Wang Jing la concesión canalera. También ahora, en ocasión de la aprobación del EIAS -dijo-, “primero se decide y luego se informa de lo decidido”.

El presidente de la ACN señaló un aspecto fundamental: el EIAS plantea que deben hacerse siete importantes, complejos y dilatados estudios adicionales (evaluación sísmica detallada, medidas de mitigación para controlar la salinización del lago Cocibolca, perfiles de la batrimetría del lago, balance hídrico nacional…), y “dado que el canal estaría ubicado en varios lugares de alto riesgo, un panel de expertos independientes que revise el diseño del canal antes de que el gobierno de Nicaragua dé la aprobación final”. Ante esto, la aprobación gubernamental representa una total falta de seriedad.

“LO PUEDEN DEJAR A MEDIO PALO”


El científico nicaragüense, Pedro José Álvarez, jefe del Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental de la Universidad de Rice (Texas) y experto, entre otras especialidades, en Nanotecnología, actuó como co-director del taller.

Se refirió al encuentro que ERM organizó en marzo de 2015 en la Universidad Internacional de la Florida, para presentar un avance del EIAS que ya estaban elaborando. “Señalamos en esa ocasión que era un texto preliminar y superficial y ahora lo reiteramos”, dijo.


Álvarez repitió lo que viene diciendo cada vez que visita Nicaragua y habla sobre el Canal: su temor a que la obra comience y se deje a la mitad: “Lo que temo es que la dejen a medio palo y nuestro país quede desguapado”. Señaló que el EIAS reconoce esta posibilidad y advierte sobre el daño que causaría.


A lo largo del taller todos los científicos coincidieron en calificar el EIAS de preliminar y superficial, de contener aná¬lisis inadecuados, de no aplicar estándares internacionales, de carecer de datos cuantitativos imprescindibles, de estar lleno de suposiciones y descripciones, en lugar de evaluaciones. De estar basado en “trabajo de escritorio”.

INSOSTENIBLE FINANCIERAMENTE
POR SER INSOSTENIBLE AMBIENTALMENTE


Al oceanógrafo nicaragüense Salvador Montenegro le correspondió referirse a lo que el EIAS evaluó del Gran Lago de Nicaragua, el Cocibolca, un cuerpo de agua de más de 8 mil kilómetros cuadrados, el lago tropical más grande de América. “No es cualquier charco”, inició Montenegro, para resaltar así el enorme valor de este tesoro natural.

Entre otras cosas, Montenegro volvió a señalar los usos óptimos que tendría el lago: dar de beber a la población nicaragüense potabilizando sus aguas, y hasta venderlas; irrigación a gran escala de las fértiles planicies del Pacífico nicaragüense; y pesca y otros usos turísticos. Montenegro lamentó que el EIAS no considerara como pérdidas que el Canal cancele estas opciones.

Experto en los movimientos continuos que los vientos causan en el Cocibolca, una de sus características, señaló la ligereza con que el EIAS evaluó este desafío: sólo midió durante 5 segundos y en sólo dos lugares del lago la velocidad de esos vientos. Montenegro reiteró que el viento constante que sopla sobre el lago mueve y remueve al día miles de toneladas de sedimentos y podría llegar a obstruir la zanja que se abra para el Canal. Por esto, reafirmó que la insostenibilidad financiera del Canal se deberá precisamente a su insostenibilidad ambiental, debido a las peculiares características de este cuerpo de agua.

SEDIMENTOS: LA RUINA DEL GRAN LAGO


Para abrir esa zanja de 270 kilómetros de longitud, que en el Cocibolca, atravesado longitudinalmente, tendrá 30 metros de profundidad, el EIAS prevé extraer del fondo del lago 715 millones de toneladas de sedimentos, un proceso de tal masividad que afectará drástica e irreversiblemente la rica biodiversidad del lago y deteriorará para siempre la calidad de sus aguas para consumo humano, para riego y para otros usos alternativos.

Ésa fue la conclusión de Katherine Vammen, experta en Ciencias del Agua, a la que correspondió analizar lo que el EIAS plantea respecto a los sedimentos. Vammen explicó que, aunque la cuenca del Cocibolca ha sido deteriorada históricamente, por el uso dado a sus tierras (el 75% dedicada a pastizales, el 8% a agricultura y sólo el resto a bosques), el agua del lago sigue siendo apta para regar y para beber, después de procesos de potabilización asequibles.

Sin embargo, la remoción de tal cantidad de sedimentos, entre los que hay agrotóxicos y todo tipo de desechos orgánicos y químicos, anulará la posibilidad de cualquier otro uso que no sea el paso de barcos dedicados al comercio mundial.

El argumento de que ya el Cocibolca está deteriorado es empleado por los voceros oficiales del Canal para justificar el dedicarlo al transporte internacional. Respondiendo a esa idea, el científico Jaime Incer Barquero, asesor presidencial para asuntos ambientales -a quien el gobierno no le consulta nada- expresó a unos periodistas en el taller: “Con el Canal, al lago le quieren aplicar la ‘ley de Jonás’: ¡Como ya está jodido, jodámoslo más!”

BIODIVERSIDAD EN PELIGRO


El nicaragüense Jorge Huete, biólogo molecular y bioquímico, analizó lo que el EIAS evaluó sobre la biodiversidad. Señaló que en la región centroamericana Costa Rica y Nicaragua son los países con mayor biodiversidad y resaltó el hecho de que en su pequeño territorio, Nicaragua albergue entre el 7% y el 10% de la bio¬di¬versidad del planeta.

El EIAS -señaló Huete- reconoce que cinco bloques de biodiversidad nacional serán severamente afectados por la construcción del Canal y que 120 mil hectáreas de bosque serán destruidas, 30% de ellas “de alta calidad natural”.

El EIAS demuestra impactos potencialmente muy grandes -dijo Huete-, a pesar de las deficiencias del estudio, que hizo un muestreo marino insuficiente, no estudió los arrecifes de coral ni las redes alimenticias microscópicas que alimentan toda la vida acuática, no investigó de forma adecuada la rica fauna del Cocibolca y no tuvo en cuenta los impactos que el Canal tendría sobre la pesca artesanal y comercial.

NO TRAERÁ DESARROLLO


El economista nicaragüense Adolfo Acevedo, al que correspondió analizar lo poco que el EIAS dice sobre el impacto social y económico, inició así su presentación: “Nos dicen que algo tan grande como el Canal, en un país tan pequeño como Nicaragua, tendrá un impacto de desarrollo tal que el precio que tendremos que pagar será únicamente ambiental”.

Para demostrar que sería muy alto ese precio por tan limitado resultado, Acevedo analizó el desarrollo de Panamá, país vecino con un canal interoceánico desde hace más de un siglo. Mostró datos que prueban cómo, después de tener medio siglo funcionando ese canal, la economía panameña era similar a la nicaragüense y tenía altas tasas de pobreza y atraso. Fue sólo a partir del año 2000, cuando el Canal pasó a manos panameñas que ese país comenzó a ingresar unos mil millones de dólares anuales, pero hasta hoy, las ciudades de Colón y Panamá, en los dos extremos del Canal, son las únicas que tienen una mejor economía, mientras en el resto del país la pobreza es similar a la que padece hoy una mayoría de nicaragüenses.

Acevedo afirmó que el capítulo sobre el impacto económico que presenta el EIAS “carece de sustentación”. ERM justifica ese vacío en que no tuvo acceso a datos para hacerlo mejor, algo difícil de creer porque podrían haber buscado y hallado suficiente información disponible en la página del Banco Central de Nicaragua.

Con cuadros y cifras, Acevedo explicó que los 25 mil empleos que afirma el EIAS ofrecerá la construcción del Canal a la población nicaragüense representan apenas el 0.7% de la población económicamente activa. Y en base a otros cálculos, afirmó que cuando el Canal esté en funcionamiento y los subproyectos asociados al Canal (resorts turísticos, zonas francas comerciales, etc.) también lo estén, el empleo que brindarán cubrirá solamente al 5% de la población económicamente activa del país.

¿CUÁNTA AGUA TENEMOS?


Entre los estudios que el EIAS plantea se deben realizar antes de iniciar la construcción del Canal, tanto Acevedo como el resto de científicos, destacaron el del balance hídrico nacional, que permitiría saber con qué volumen de agua dulce cuenta nuestro país.

Los científicos se refirieron con preocupación a que el EIAS señala la necesidad de hacer previamente ese estudio para asegurar que habrá agua suficiente y constante para el funcionamiento del Canal y se preguntaron: ¿Sólo para el Canal…? ¿Y para garantizar la viabilidad del país no necesitaremos agua?

El experto en economía ambiental Michael Hanemann hizo énfasis en que, desde el punto de vista ambiental, en un megaproyecto de esta magnitud los riesgos ambientales en su construcción son menos importantes que en su operación “porque al operar el Canal estará interactuando continuamente con un ecosistema viviente”.

En ese sentido, él y otros científicos insistieron en que la evaluación que el EIAS hace, a lo largo de sus miles de páginas, sobre cómo mitigar los numerosos impactos negativos que podría provocar el Canal -y menciona bastantes- resulta irrealista, está basado en suposiciones de buenos propósitos y buena voluntad, no plantea ninguna obligación ni a la empresa ni al Estado y no tiene en cuenta los cambios y variaciones que experimentará ese “ecosistema vivo”.

Por ejemplo, el EIAS no evaluó los efectos que tendrá para el Canal el cambio climático, expresado en Nicaragua en severas sequías, y siendo nuestro país uno de los más vulnerables del planeta a los efectos del cambio climático.

SÓLO UN PERFIL PARA EL DRAGADO


Otra de las evaluaciones increíblemente superficiales que aparecen en el EIAS fue el perfil que se hizo de la profundidad, características de los sedimentos del lago y de su fondo para aplicarla después al diseño del dragado.

En un cuerpo de agua de más de 8 mil kilómetros cuadrados se hizo una única perforación en un único punto del lago obteniendo así un único perfil. Los científicos se asombraron de este proceder, considerando que al menos serían necesarios varios cientos de perfiles del fondo para poder confirmar la propuesta del dragado.

UN ANÁLISIS SUPERFICIAL
SOBRE LOS DESASTRES NATURALES


Particular preocupación señalaron los expertos por la ligereza con que el EIAS evaluó los riesgos y amenazas por desastres naturales, para los que no se incorporó al estudio ni a un solo técnico especialista. Julio Miranda, ingeniero civil y miembro de la compañía ingeniera CH2M Hill, se declaró asombrado de que el diseño para la eventualidad de un sismo -el Canal atravesará una zona sísmica del país- sólo fuera aplicado por el EIAS a las compuertas del Canal y no a toda la gigantesca obra.

Más asombro, leyendo que el diseño para un eventual tsunami lo hicieran considerando una ola de apenas 1.62 metros, cuando las olas de los tsunamis pueden ser mucho mayores. Señaló también que las eventuales afectaciones sísmicas se diseñaron para edificios, infraestructuras verticales, y no para un Canal de esas dimensiones horizontales. Cuestionó que para los diseños que hizo ERM empleara estándares chinos, que no son válidos internacionalmente. Y expresó sorpresa viendo que a los riesgos volcánicos le dedicaran sólo tres páginas en el estudio, para concluir que no existe ningún peligro, a pesar de que el Canal pasaría a sólo 12 kilómetros de la isla de Ometepe, donde hay dos volcanes, uno de ellos activo.

A lo largo del taller los expertos señalaron que el EIAS adolece de información cualitativa y no ofrece datos cuantitativos. Por eso, es de destacar que los únicos números que aparecen bien detallados en el EIAS están en un anexo de diez páginas del volumen 13, donde se especifican las miles de hectáreas que serían expropiadas en trece municipios de tres departamentos (Rivas, Río San Juan y Caribe Sur), aunque el precio que HKND pagaría por ellas fue borrado previamente.

“El Canal no lo van a hacer, lo que quieren es robarnos nuestras tierras para esos otros proyectos que también están en la ley. Y si no nos las han robado todavía es porque estamos luchando”, le dijo un campesino perteneciente al Consejo Nacional en Defensa de la Tierra, el Lago y la Soberanía al panel de científicos en la sesión inaugural del taller.

La ley canalera, la Ley 840, es el mayor riesgo y amenaza para estos campesinos, dispuestos a seguir luchando por defender sus tierras.

“NICARAGUA ESTARÍA PEOR
QUE SIN HACER NADA”


Al final de las 14 mil páginas del texto, el EIAS plantea cinco posibles escenarios. Después de describirlos e imaginar que se logra el mejor -que el Canal se construya cumpliendo con las normas internacionales-, no deja de enviar una señal de alerta al afirmar: “Sin embargo, el proyecto presenta muchos riesgos. Si no se construye de acuerdo con las buenas prácticas internacionales y no se implementan correctamente las medidas de mitigación; o si el volumen de negocio del proyecto no se logra y los beneficios indirectos e inducidos que se han pronosticado para el largo plazo no ocurren; o si la construcción del Canal no se finaliza, Nicaragua podría estar peor que sin hacer nada”.

Después de analizar y debatir el EIAS, y de reflexionar sobre estos escenarios, los expertos internacionales, a una sola voz con los nacionales que participaron en el taller, concluyeron que el estudio señala todas las preocupaciones, temores y riesgos que ya la Academia de Ciencias de Nicaragua había señalado desde 2013, sin ser escuchada por el gobierno.

Concluyen también que, aunque el EIAS abunda en descripciones “cualitativas” de los “muchos riesgos”, no brinda datos cuantitativos que permitan tener clara la dimensión del riesgo, y por eso, de sus impactos. Y reconocen que los daños irreversibles que el Canal provocaría resultan inaceptables en un país cuya mayor riqueza es su Naturaleza.

Como no aparece en el EIAS un solo dato, una sola información, un solo número que respalde la aseveración de que el impacto neto, en lo económico, lo ambiental y lo social será positivo, y sí contiene el estudio afirmaciones que indican que el país corre un grave riesgo con este proyecto, los expertos cerraron el taller encendiendo una potente luz roja: ¡Detengan el proyecto! Abrumado por todo lo que había analizado, el ingeniero Julio Miranda dijo también: “Esto es serio, hagan trabajo de campo, no trabajo de escritorio”.


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