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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 64 | Octubre 1986
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Nicaragua

Río San Juan: territorio libre de campesinos sin tierra

El 13 de octubre el Departamento de Río San Juan fue proclamado "territorio libre de campesinos sin tierra". Es la primera región de Nicaragua -también de Centroamérica- sin campesinos campesinos marginados, donde la tierra es de quienes la hacen producir.

Equipo Envío

La expresión "territorio libre" fue retomada de la que usó la Cruzada Nacional de Alfabetización, en la que a medida que avanzaban las brigadas cumpliendo su tarea educativa, se iban declarando "territorios libres de analfabetismo". La Reforma Agraria, iniciada por la revolución en 1981, celebra en este octubre sus 5 años retomando aquella expresión y declarando a Río San Juan territorio "liberado" de campesinos desposeídos.

Una región que está cambiando de rostro

El Departamento de Río San Juan, denominado administrativamente Zona Especial III, se extiende por todo el sur de Nicaragua. Es fronterizo con Costa Rica, a lo largo de los 200 kms. que recorre el río del mismo nombre, el San Juan, que comunica el Mar Caribe con el Gran Lago de Nicaragua, la "mar dulce" de los conquistadores españoles.

En septiembre de 1986 la UNESCO otorgó una mención especial a Nicaragua por los logros obtenidos en la alfabetización de la Zona Especial III. El Ministerio de Educación seleccionó el operativo que desde hacía unos meses se estaba llevando a cabo en la región para que representara a Nicaragua en el Premio Internacional "Nadezhka K. Krupskaya", considerado el máximo reconocimiento que otorga la UNESCO a los esfuerzos realizado en cualquiera nación para la erradicación del analfabetismo. La medalla de oro recibida por los 417 jóvenes de esta brigada educativa, llamada "Vinicio Herrera Jerez", premió unos resultados muy positivos: con la Cruzada Nacional de Alfabetización en 1980 se había bajado las tasa de analfabetismo del 96% al 36%. Con este reciente impulso descendió aún más del 36% al 28%. Antes del triunfo, en Río San Juan había solamente 5 escuelas y 44 maestros que atendían a 1.600 alumnos. Con la revolución se han construido 11 escuelas y se atiende a más de 10 mil alumnos.

Con una superficie de 6,418 kms. cuadrados -el 5% del territorio nacional- y con sólo 31 mil habitantes -un 1% de la población nacional- Río San Juan tiene la menor densidad demográfica del país: sólo 5 habitantes por km. 2. San Carlos -3,500 habitantes- es la cabecera departamental. La economía -como en el resto del país- es agrícola: arroz, granos básicos, palma africana, aguacate, madera, ganado... peor el Departamento ha ido cambiando su rostro en los últimos años. La Reforma Agraria ha sido pieza esencial para esta transformación.

La primera entrega de títulos de Reforma Agraria la hizo la revolución el 16 de octubre de 1981, en Wiwilí, en el norteño Departamental de Jinotega, lugar histórico en el que el General Sandino creó en 1933 las primeras cooperativas agrícolas. Aquel día de 1981 coincidió con la celebración del Día Mundial de la Alimentación, evidenciándose así simbólicamente, la vinculación existente entre el proceso de reforma agraria, el desarrollo agropecuario y la satisfacción de las necesidades básicas de la población. Tener tierra, desarrollar el país y comer: tres objetivos que en Nicaragua se busca que vayan unidos.

Esta vinculación se ha ido haciendo realidad en Río San Juan a lo largo de estos años. A pesar del aislamiento y de las limitaciones heredadas del pasado, a pesar de la guerra contrarrevolucionaria llevada a cabo por ARDE en la frontera sur durante varios años -hoy prácticamente controlada- Río San Juan ha logrado alcanzar su autoabastecimiento alimentario y empezar a sentar las bases para el futuro desarrollo agrícola de la región.

"El río de nuestra historia"

Por más de tres siglos esa aislada región, que hoy comienza a despertar, fue la puerta de Nicaragua al mundo. Por este río se enrumbaban hacia España los galeones españoles cargados de oro del Perú y México. Por este río llegaron los piratas ingleses que asaltaron Granada, situada en la costa norte del lago. Por este río viajaron los barcos de vapor de la Compañía del Tránsito del norteamericano Cornelius Vanderbilt. Eran los tiempos de la fiebres del oro y el camino más sencillo y más barato entre New York y California pasaba entonces por Nicaragua. Detrás de los buscadores de oro vendrían los filibusteros y detrás los marines.

Durante siglos, el río San Juan representó, por su estratégica ubicación geográfica, la vía natural de unión entre el Atlántico y el Pacífico. Para toda América Latina éste era el canal que unía los dos océanos.

Muy pronto, este camino tan ventajoso y aprovechable llamó la atención de cuantos estaban interesados en la realización de un canal interoceánico. A comienzos del siglo, el primer presidente liberal de Nicaragua, General José Santos Zelaya, buscó cooperación internacional para construir el canal. Esta "osadía", en un territorio que ya Estados Unidos consideraba su "traspatio", provocó la histórica Nota Knox y el fin del gobierno de Zelaya, que se vio forzado a dimitir. En 1914, el gobierno de Estados Unidos firmó con el gobierno conservador de Nicaragua el Tratado Chamorro-Bryan. Por él, Estados Unidos adquiría en la práctica, por la exigua suma de 3 millones de dólares entregados al gobierno de Nicaragua este estratégico territorio fronterizo.

Se aseguraba así que nadie volviera a pensar en la posibilidad de un canal interoceánico por Nicaragua, que entraría en competencia con el Canal de Panamá. Desde que "los amos del traspatio" decidieron abrir el canal por Panamá, Río San Juan, la floreciente y visitada región de Nicaragua, fue quedando cada vez mas abandonada. La dimisión de Zelaya y la firma del tratado precipitaron a Nicaragua en una larga crisis política y crearon las condiciones para la intervención directa de los marines y para la resistencia armada, primeramente Benjamín Zeledón y después del General Sandino.

Río San Juan entró así en el reino del olvido. San Carlos se transformó en el "Macondo" de Nicaragua. En el fuerte español de El Castillo, asaltado en el siglo XVIII por el entonces capitán y aun no famoso Horacio Nelson, ya no había necesidad de vigilantes que controlaran la navegación por el río. Ya nadie navegaba por él. San Juan del Norte -en la boca del río- conocida también como Greytown, que había sido uno de los principales puertos del Caribe, con consulados y embajadas de varios países, cayó en el más completo abandono. En 1979, al triunfo de la revolución, tenía sólo unos 250 habitantes en su mayoría pescadores pobrísimos. Varios kilómetros de ferrocarril, que partiendo de San Juan del Norte corrían paralelos al río, fueron tragados por la selva tropical.

Somoza, el principal terrateniente de la zona

La dictadura somocista se aprovechó de esta situación. Por un lado, Somoza llegó a ser el principal terrateniente de la región, dirigiendo sus negocios hacia la ganadería extensiva y hacia el cultivo de arroz con un relativo nivel de mecanización. Por el otro, desde que las tierras de Occidente empezaron a dedicarse masivamente al algodón, Río San Juan acogió a miles de campesinos que eran expulsados de sus tierras y empujados hacia la llamada "frontera agrícola".

La colonización de estas tierras, en plena selva tropical, se hacía en condiciones extremadamente difíciles. Irremediablemente los campesinos quedaban endeudados y no tenían otra salida que "ceder" la tierra, una vez ya cultivada, a los terratenientes. De esta manera, al triunfo de la revolución, más de un 80% de la tierra era propiedad de los terratenientes, el principal de los cuales era Somoza.

Un dato, sobre todos, resume la situación de atraso del Departamento: la tasa de analfabetismo llegaba al 96%. Sólo 4 de cada 100 personas sabía leer y escribir* Así inexistente era también el sistema de salud. Además Río San Juan era el más aislado e incomunicado de los Departamentos del país. El único medio de comunicación con la capital y otras ciudades del Pacifico eran unas viejas, lentísimas e incómodas lanchas que cruzaban el lago, desde Granada a San Carlos. Privado de carreteras y de camino de penetración, este "primer territorio libre de asfalto" tenía los indicadores socioeconómicos más bajos del país.

Cuadro 1


La Reforma Agraria inicia la transformación

El proceso de transformación agraria empezó con los primeros decretos del gobierno revolucionario, ya en 1979. Con la confiscación de las tierras de Somoza y de otros somocistas se firmó el Area Propiedad del Pueblo (APP). El sector estatal quedó así, de entrada dueño del 67% de las tierras. El movimiento campesino tardó en articularse: empezó a desarrollarse en 1982-83. En 1985 la tenencia de la tierra ya empezaba a experimentar variaciones significativas. (Ver Cuadro 1). Las empresas estatales del APP habían pasado del 67% al 57% del total de las tierras parceladas en fincas, calculadas en unas 300 mil manzanas.* El sector cooperativo había crecido muy sostenidamente, pasando del 0 al 4% en 1983 y al 21% en 1986. Un 14% de las fincas pertenece a pequeños y medianos productores y sólo el 7% de la tierra está en manos de grandes productores privados.

Antes de la proclamación de Río San Juan como "territorio libre de campesinos sin tierra", el Ministerio de Reforma Agraria elaboró un censo regional -no existe aún un censo de este tipo a nivel nacional- con el número de campesinos, la extensión de las tierras, las modalidades de la tenencia (propiedad, alquiler, colonato, etc.). De esta forma fueron censados 930 productores individuales y unos 1.400 cooperativistas, unos 400 campesinos más de los que inicialmente estaban previstos en cifras no confirmadas.

De las casi 100 mil manzanas tituladas desde 1979, 65 mil han beneficiado a cooperativas y el restante 35% pasó a ser propiedad de medianos y pequeños productores. Esto significa que alrededor de 1,300 cooperativistas y 400 productores individuales han recibido títulos de propiedad de la tierra, beneficiándose así 1.700 de las 2.400 familias campesinas que viven en la zona, según los cálculos de mayo de 1986. (Ver Cuadro 2).

Cuadro 2


De las otras 700 familias restantes, varias son de productores individuales que tienen ya tierra propia y otras ya están organizadas en cooperativas o colectivos de trabajo. En octubre de 1986 fueron tituladas unas 20 mil manzanas más, que beneficiaran a unas 500 familias campesinas más.

El reasentamiento de 8 mil desplazados de guerra

La región ha mantenido sus producciones tradicionales: el arroz, la madera y el ganado. Pero, gracias al desarrollo el movimiento cooperativo ha dado pasos concretos hacia la reconstrucción de la deteriorada economía campesina, fuertemente afectada por la guerra contrarrevolucionaria de ARDE. Uno de los mayores golpes provocados por la guerra fue el corte de los vínculos comerciales tradicionales con el norte de Costa Rica y el desplazamiento de campesinos de zonas bélicas aisladas a nuevos asentamientos.

En 1984 se crearon 15 de estos nuevos asentamientos campesinos para desplazados de guerra, afectando la medida a unas 8 mil personas. Si es cierto que toda separación del hogar propio, aun cuando suponga un resguardo frente al peligro causado por la guerra, es siempre dolorosa, en el caso de Río San Juan hay que tener en cuenta tres factores que contribuyeron a aliviar este dolor se logró con la política de reasentamiento en la zona.

En primer lugar, hay que considerar el nivel de extrema pobreza de estos campesinos de la "frontera agrícola", que llegaron a estas tierras no por su propia voluntad y que crecieron durante mucho tiempo de todo tipo de facilidades: herramientas, insumos, créditos, etc. Ir de unas condiciones pobres a las pobres condiciones de los asentamientos no significaba mucho cambio. Pero si es cierto que en su fase inicial el traslado se produjo en circunstancias sumamente difíciles, porque era en medio de la guerra, sin poderse haber aún acondicionado antes las mínimas condiciones habitacionales en los asentamientos, hoy ya hay cambios sustanciales. Con la ayuda de otras regiones del país, de brigadas de trabajo voluntario y de la solidaridad internacional, los asentamientos se han levantado,, los niños comen ya en sus comedores infantiles y van a la escuela donde aprenden a leer y a escribir o al puesto de salud para ser curados, o incluso enviados al hospital regional de San Carlos o de Granada.

En segundo lugar, una encuesta realizada en los asentamientos ha confirmado que la población campesina desplazada tenía poco arraigo en la región. La media es tan sólo de unos diez años de estadía en la zona. Estas familias no habían llegado todavía a tener una vinculación muy fuerte con la tierra a la que fueron arrojados por el "boom" algodonero para luego ser abandonados en ella por la política agraria somocista.

En tercer lugar, -quizá el aspecto más importante-, hay que subrayar que, aunque es cierto que el plan de reasentamientos campesinos se desarrolló fuertemente condicionado por la urgencia de la guerra, respondía a un proyecto más integral a nivel regional que quería vincular las necesidades de la defensa y de la producción y que empezó a ser elaborado en 1982. La guerra vino a ser el factor determinante que aceleró este plan. En función de este proyecto estratégico, los asentamientos se han hecho en tierras fértiles que están a lo largo de las nuevas carreteras y vías de comunicación que unen a la región, teniendo en cuenta el desarrollo agropecuario y la ubicación de servicios sociales comunitarios.

Las dificultades de los asentamientos no han desaparecido. Sin embargo, es un hecho que, pasada la difícil fase inicial -que fue relativamente corta-, cuando en los asentamientos no había capacidad de producir los alimentos básicos y el Estado tenía que abastecerlos gratuitamente de granos, jabón, aceite, vestido, calzado y herramientas -producto de asignación especial e recursos nacionales y de donaciones internacionales- se ha conseguido y a la autosuficiencia alimentaria en arroz, maíz y frijoles.

Pero no sólo se ha conseguido eso, que ya es mucho. Ya hay excedente de producción y este se vende en el resto de la región, dándose así un paso hacia el ideal de autoabastecimiento alimentario regional, con lo que se contribuye también a mejorar los niveles de abastecimiento de todo el país. Se calcula que hoy un 60% de la producción en los asentamientos se dedica al autoabastecimiento y con el restante 40% se sirve a las necesidades del resto de la región.

Los problemas de acopio fueron aprovechados por la contrarrevolución

No es ningún secreto que en los primeros años de la contrarrevolución nicaragüense intentó sacar ventajas de las dificultades, limitaciones y fallas de la política agraria sandinista y para conseguir una base social campesina.

Las dificultades que les resultaron más útiles en este sentido fueron las relacionadas con el acopio. Este problema sirvió de chispa para encender brotes de desconfianza en la revolución.

¿Qué pasaba? En los primeros momentos, el campesino vendía su producción al Estado, que el entregaba a cambio un vale. A pesar de la descentralización-regionalización decretada en 1982, las instituciones regionales no manejaban aun en 1983 suficiente efectivo para cambiar estos vales, a causa de la lentitud burocrática de los organismos estatales centrales. Mientras el efectivo, en términos materiales o en créditos bancarios, tardaba mucho en llegar a manos de los campesinos, las bandas de ARDE encontraban el terreno abonado para sembrar incertidumbre y desconfianza en el proceso revolucionario.

En 1985 se superó esta crisis. Los planes de acopio se empezaron a elaborar con tiempo suficiente, permitiendo esto no sólo una programación de los desembolsos sino ventajas en el transporte y almacenamiento de los granos. En la actualidad, el flujo de la producción campesina hacia los centros de acopio tiene bastante buen ritmo.

También en las primeras fases de la reforma agraria regional se dio la desconfianza, alimentada por la contrarrevolución. Los campesinos dudaban de los títulos de propiedad que les daba el Ministerio de Desarrollo Agropecuario y Reforma Agraria (MIDINRA). "Esto no sirve para nada, sólo es un pedazo de papel, la tierra es de otros..." decían los contras. Peor también en esto fracasaron y en toda la región no se dio, a pesar de todo, un sólo caso de un campesino que recibirá un título de la revolución y lo devolviera. Los únicos problemas que se han planteado en este sentido son los relacionados con conflictos de límites de propiedad entre vecinos.

De "frontera agrícola" a "frontera productiva"

Con los nuevos asentamientos se rompió en la práctica el esquema de la "frontera agrícola", pues no se trata ya de un campesinado condenado a la marginación y el aislamiento. En este sentido, es importante subrayar el fuerte desarrollo que ha tenido en la región la UNAG (Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos), que aglutina hoy a un 65% de los campesinos de la zona.

El apoyo a la revolución se mostró también en las elecciones de 1984. En Río San Juan, el FSLN alcanzó el mayor porcentaje de votos a nivel nacional: un 75%. En la mayoría de los asentamientos los porcentajes sobrepasaron en muchos casos el 90%.

Ubicados en puntos estratégicos de la región, y organizados para la producción y la autodefensa militar, los asentamientos de Río San Juan han sido atacados en varias ocasiones por la contrarrevolución, que no ha podido ni ocupar ni destruir ni forzar al reubicamiento de ninguno de ellos. "Los campesinos -dice Manuel Aburto, Delegado de la Reforma Agraria en Río San Juan- no solamente han sido capaces de defender el territorio que les fue asignado sino que también han sido capaces de hacerlos producir".

Así ha pasado de "frontera agrícola" a "frontera productiva". Porque si en este momento el arranque del proyecto de desarrollo se centra en lograr el autoabastecimiento alimentario, existen en perspectivas otros y más amplios proyectos estratégicos de desarrollo, como el de la palma africana en El Castillo.

Este proyecto responde a la necesidad de mejorar el autoabastecimiento de aceite de cocinar, estando bastante adelantado sus fases de realización. Ya han sido sembradas mil mayo y para 1986 la meta era sembrar 400 mayo más. En octubre se cumplió esta meta, dos meses antes de lo previsto. Para 1987 está prevista la instalación de la planta procesadora -que ya está en el país- lo que permitirá que en 1988 se empiece a producir aceite. Cien obreros más se incorporarán entonces al trabajo en este proyecto.

Un hecho nuevo es que esta perspectivas de desarrollo en una región tradicional marginada están estimulando un cierto movimiento migratorio, aún de dimensiones pequeñas pero significativas, con el lema de la "reunificación familiar". Campesinos expulsados hace años del Occidente algodonero están llamando a sus parientes para que vengan a vivir en una región que promete ser próspera y que puede acoger a familias divididas.

El proyecto de la palma africana tiene previsto la integración de las cooperativas a este cultivo. Inicialmente hubo 3 cooperativas dedicadas a la palma, hoy ya son 5, con un total de 120 cooperativistas. Si en el comienzo del proyecto el 90% de la fuerza de trabajo venía de otras regiones, sobre todo del Pacifico, en la actualidad el 60% de la fuerza de trabajo, tanto en las cooperativas como entre los obreros agrícolas, es originario de Río San Juan, siendo el otro 40% personal técnico-administrativo y mano de obra cualificada procedente de otras regiones, realidad que aún tendrá que durar seguramente durante varios años más.

Otro proyecto de desarrollo productivo para la región es el cultivo de la raicilla medicinal -conocida científicamente como ipecacuana-, que basa su fuerza e el movimiento cooperativa. Unos 100 cooperativistas de 4 cooperativas cultivan 65 mil varas cuadradas (1 vara es igual a unos 0.9 metros) en el asentamiento de Buena Vista, sobre un total de 114 mil varas cuadradas a nivel regional. Otro proyecto potencial estratégico es el del cacao, que se encuentra todavía en fase experimental, con sólo 15 manzanas sembradas, para medir el grado de asimilación de terreno.

La principal actividad productiva de la región sigue siendo la ganadería. En Río San Juan hay unas 7 mil cabezas de ganado. Varios de los nuevos asentamientos -Los Chiles, La Azucena, Esperanza 1, Laurel Galán, Santa Isabel, Never Oporta (el nombre de un dirigente de la UNAG asesinado por los contrarrevolucionarios)- son típicamente ganaderos. La mayoría de ellos produce diariamente carne, aunque ya hay 7 cooperativas dedicadas a la producción lechera.

A nivel regional, el Estado tiene 5 empresas, la mayor de ellas, la Juan Manuel Loredo Pravia, dedicada al cultivo del arroz en Palo Ralo, siendo una de las grandes del país. Para 1987 se prevé el completamiento de la fase de procesamiento agroindustrial para el secado y el trillado del grano. Otras empresas estatales están dedicadas a la producción pecuaria. En Solentiname se encuentran en producción unas 15.5 manzanas de aguacate con unas 200 mil unidades al año. En el próximo ciclo agrícola se ampliará el terreno productivo en otras 15 manzanas.

Más producción y más productividad

Al producirse todo este reordenamiento de la población y del territorio, el área estatal (APP) disminuyó su extensión. También se redujeron ciertos "cultivos extensivos de subsistencia". Es decir, se redujo el área que los campesinos tenían que cultivar en malas tierras para poder subsistir antes de ser reasentados. Sin embargo, esto no perjudicó la producción, sino que mejoro la productividad por manzana.

Esto se ha podido observar en dos producciones básicas: la de frijol y la de maíz. Sin embargo, el rendimiento subió de 7 a 11 quintales por manzana, fundamentalmente por la introducción de la variedad de frijol negro, que tiene un mayor rendimiento (Cuadro 3).

Cuadro 3


El mismo fenómeno se registró con el maíz. Aunque a raíz de los reasentamientos hubo una baja en la cosecha (1984-85), la producción actual de 66.500 quintales. Aún cuando se redujo el área cultivada, el rendimiento se incrementó de 11 a 15.5 quintales por manzana.

La tendencia a aumentar los niveles de producción -y no sólo a raíz de la extensión del área cultivada- también se está confirmando en el arroz. El área cultivada paso de 4.400 a 5.300 manzanas y la producción subió de 176 mil a 233 mil quintales. También aumentó el rendimiento por manzana, pasando de 39.5 a 47 quintales oro.

Un mejor abastecimiento

El incremento de la productividad ha beneficiado positivamente el abastecimiento de la región, a pesar de la economía de sobrevivencia que se vive a nivel nacional, con sus racionamientos y carencias.

Funcionan en la región 38 expendios y en todos los asentamientos y en las principales empresas funciona un puesto de venta. Una empresa regional abastece además al campesinado de insumos agropecuarios, herramientas y otros equipos de trabajo.

En los llamados Centros de Abastecimiento de los Trabajadores (CAT) los precios de vestido, calzados y comidas son bajos, subsidiándolos en parte el Estado. En las empresas del APP, por ejemplo en la del arroz, los 350 obreros agrícolas -de un total de 1.200 a nivel regional- reciben además del salario mínimo (455 córdoba diarios) subsidios de comidas y otras compensaciones que elevan su salario real a 600 córdoba diarios.

Por otra parte, al interior de la región se ha venido implementando una política de libre comercio con los granos. Los precios así "liberalizados" ha subido beneficiando a los productores; unos 12 mil córdoba el quintal de frijol, 5 mil el de maíz, 4 mil el de arroz. Esto ha favorecido un relativo proceso de "acumulación" aunque de moneda "inflacionada", por parte de pequeños y medianos productores, lo que les permite ser buenos y confiables clientes del banco, logrando también mantener cierta activa capacidad de inversión.

Si el campesinado productor de granos, que tiene con eso asegurada su comida diaria, puede establecer el "precio de mercado" de sus excedentes respondiendo mejor al abastecimiento de la región, teniendo mayor disponibilidad económica o pudiendo recurrir al trueque -para defenderse de la inflación-, no ocurre lo mismo con el sector de los obreros agrícolas. Para ellos, los términos de intercambio y el intercambio mismo de bienes es mucho más difícil, porque se basa fundamentalmente en su salario. Y no hay duda de que todavía hace falta afinar mecanismos adecuados para responder a las demandas de estos asalariados.

Los logros de estos años y los desafíos inmediatos

Con la proclamación de Río San Juan como "primer territorio libre de campesinos sin tierra" concluye un proceso político-militar y organizativo que se inició con el triunfo revolucionario pero que sufrió una marcada aceleración como producto de la guerra contrarrevolucionaria. Tres años después de lo ocurrido entonces es posible sintetizar el proceso vivido en 5 puntos:

1) Las fuerzas contrarrevolucionarias de ARDE dirigidas por Edén Pastora han sido derrotadas. El mensaje ideológico de este grupo, seudorrevolucionario, seudosandinista y populista, con fuertes matices religiosos, tenía muchas oportunidades de ganar apoyo en un campesinado tan marginado como el de esta región. Muchas más oportunidades que el mensaje e la somocista FDN. Sin embargo, este apoyo ya no existe y ARDE en otro Departamento, el de Zelaya, ha quedado reducido a pequeñas bandas de cuatreros o asaltantes de vehículos.

2) La hegemonía sandinista en la región se ha consolidado. La expresan los resultados electorales de 1984 y el sostenido crecimiento de todas las estructuras y organizaciones revolucionarias.

3) El plan de reordenamiento poblacional y territorial en función de asegurar la defensa y garantizar el desarrollo se ha llevado a cabo fundamentalmente con la creación de 15 nuevos asentamientos campesinos en puntos estratégicos de la zona.

4) El autoabastecimiento regional se ha mejorado sustancialmente y se está dando un crecimiento positivo, según lo muestran otros indicadores económicos.

5) Se ha cumplido la primera etapa de la transformación agraria con el crecimiento del movimiento cooperativo -vinculado también a rubros estratégicos, como la palma africana- y con la consolidación de al empresa estatal que está aumentado su producción. Ya no existen campesinos sin tierra.

En condiciones muy duras se ha sentado una base para el desarrollo

Estos resultados se han conseguido en condiciones muy duras. "La etapa más difícil viene ahora" aclara Manuel Aburto. Cómo responder al desafío planteado por la agresión norteamericana con una economía de sobrevivencia: eso es lo más difícil, en eso está ahora Río San Juan.

Una vez consolidada una relativa base para el desarrollo regional, se requeriría ahora de inversiones, de capital financiero, de recursos técnicos que, de no llegar de organismos internacionales de ayuda -gubernamentales o no- difícilmente podrían ser adoptados por el presupuesto nacional en las actuales condiciones sin tener que sacrificar otros proyectos de otras regiones. Lo más grave es que un estancamiento en el panorama económico regional podría hacer retroceder en parte la consolidación del proceso ya puesto en marcha.

La creciente mecanización de cultivos como el arroz, el desarrollo ganadero, la extracción de madera, la comercialización del maíz y del frijol y el procesamiento industrial de la palma africana van a requerir mejoras en el transporte y en las comunidades en general. Para esto se necesita de personal técnico de otras regiones pero también de una mayor cualificación del sector local de los obreros agrícolas, así como de una mayor planificación e inserción de la región en la economía nacional.

Las transformaciones agrarias van cambiando el esquema productivo. El aumento de los índices de productividad, y no sólo el volumen de producción total, es resultado principalmente de un uso "intensivo" y no sólo "extensivo" de la tierra, como lo demuestra el crecimiento registrado en el enclave arrocero de Palo Ralo y el creciente papel del movimiento cooperativo. Se va modificando así la misma composición social del sector productivo. Si consideramos las transformaciones que se han dado en relación con la tenencia de la tierra y la disponibilidad de mano de obra, podemos ver que, si bajo el somocismo el 80% de la tierra -concentrada en manos de terratenientes- daba ocupación a un 30% de la mano de obra, en la actualidad el movimiento cooperativo, junto al sector de los pequeños y medianos productores, que forman 2/3 de la población agropecuaria económicamente activa -2,400 propietarios contra 1.200 obreros agrícolas- poseen ya el 40% de la tierra.

A pesar de que el esquema productivo de Río San Juan sigue siendo bastante extensivo particularmente en las empresas ganaderas del APP, la consolidación de este proceso de transformación hacia un mejor perfil productivo de las cooperativas, como eje del desarrollo regional y realizado con los pocos recursos disponibles, parece ser la perspectiva más concreta para el próximo futuro.

En este marco, todas las metas económicas son difíciles mientras dure la guerra. Sin embargo, los éxitos ya conseguidos permiten a esta pequeña región de Nicaragua mirar con mucho más confianza el futuro.

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