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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 396 | Marzo 2015
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Internacional

2045: Soñando un futuro justo

¿Cómo sería el mundo con una justa política de recursos en los próximos treinta años, si hubiéramos renunciado al petróleo, si se hubieran reducido los automóviles, si las zonas rurales y las poblaciones campesinas vieran respetados sus derechos si comiéramos sano, si… si… si… Si es cierto que para construir el futuro hay que soñarlo primero, empecemos soñando.

Fundación Heinrich Böll

La política de los recursos naturales observa quién controla y usa la Naturaleza y de qué manera. Las respuestas son complejas y llenas de contradicciones. Las estructuras institucionales, el poder, el conocimiento, la escala y el tiempo son factores subyacentes importantes. Igualmente importantes son la agencia humana -la capacidad para elegir actuar- y las interacciones entre estrategias políticas de los grupos y actores en competencia.

TRES PRINCIPIOS

Hay tres principios importantes y fundamentales que en conjunto pueden ayudar a crear la equidad de los recursos:


Equidad ecológica: Hay riesgos y puntos de inflexión cuando se trata de establecer cuánta presión puede soportar nuestro planeta sin dañar el bienestar humano. Estos riesgos necesitan ser respetados en todos los ámbitos, del local al mundial, considerando su interdependencia para salvaguardar la riqueza y la capacidad de resiliencia de los ecosistemas para las generaciones presentes y futuras.


Equidad social: Para sobrevivir la gente necesita de la Naturaleza, la biodiversidad y la capacidad reproductiva de la Naturaleza. Para proteger los derechos humanos y satisfacer las necesidades básicas y el bienestar de cada ser humano se requiere de una distribución del acceso, control y uso de los recursos -entre los países y las personas, edades, género, generaciones…- muy distinta a la imperante.

La forma equitativa de utilizar el agua, los bosques, el conocimiento, las semillas, la información, para mencionar sólo algunos ejemplos, es garantizar que el uso que una persona haga de esos recursos no restrinja el potencial uso de alguien más, y aún peor, que el uso que hacen personas y colectivos provoque el agotamiento de esos recursos. Esto implica un uso justo de todo aquello que no pertenece a una sola persona. Tiene que ver con el respeto al principio de “una persona-una participación”, principio especialmente válido en relación a los bienes comunes mundiales. Alcanzar esto requiere firmes relaciones sociales de confianza en las comunidades y entre los individuos.


Democracia: Cualquier persona que resulte afectada o que pudiera ser afectada por cierta decisión necesita participar en el proceso de la toma de decisión. El género, la edad, la raza, la clase, el origen, la orientación sexual, las capacidades o discapacidades físicas y mentales, no deben determinar si tenemos o no el poder de decidir. Sin embargo, no sólo se trata de un conjunto de herramientas y procedimientos de participación los que constituyen las bases de la democracia. La democracia real establece condiciones más altas e incluye el pleno cumplimiento de los derechos humanos y de los pueblos -incluida su base material- e incluye, además, equidad y justicia.

Estos tres principios están estrechamente interrelacionados e interactúan entre sí. Respetar verdaderamente los tres principios de la equidad de los recursos es un desafío. La plena participación en el ámbito local no necesariamente lleva a decisiones que respeten los límites planetarios. Y la sola participación -si se da en el marco de relaciones de poder altamente asimétricas- nunca es suficiente. Lo que hay que tomar en consideración, al buscar soluciones y establecer un marco de política, es que se posibilite el respeto a estos tres principios en cada nivel del proceso de toma de decisión.

Hay un número infinito de posibles visiones para un mejor futuro y, de hecho, mencionarlas es todo un desafío. Una vez puestas en papel, siempre serán vulnerables porque nunca podrán estar completas. Pero algunas veces pueden ayudar a soñar un poco. Imaginemos que estos tres principios fueran tomados realmente en serio. ¿En qué mundo viviríamos? ¿Cómo sería una posible imagen del futuro?

2045: BIENVENIDOS
A UN FUTURO JUSTO

Hoy el mundo está próximo a eliminar completamente el uso de combustibles fósiles, incluyendo aquellos para fertilizantes sintéticos, y ya se sienten los efectos positivos sin que esto haya provocado una mayor agitación social. No se han construido nuevas plantas termoeléctricas o nucleares en los últimos 25 años y la instalación masiva de redes descentralizadas de sistemas de energías renovables -lo mismo que de agua y saneamiento- ha mejorado grandemente los medios de subsistencia de las comunidades pobres rurales y urbanas en todo el mundo.

El vasto número de exitosas alianzas bilaterales y multilaterales, establecidas para la producción justa y sustentable de materias primas, sentó las bases para la Convención de Naciones Unidas de los Recursos, que ya entra en su décimo año de operación desde que fue aprobada.

Todos los principales conflictos regionales y mundiales por los territorios y los recursos se han resuelto pacíficamente. Los pequeños y medianos productores y productoras orgánicas en todo el mundo aseguran el derecho humano a la alimentación.

Debido a que ya casi no se usan los pesticidas las poblaciones de abejas se han duplicado. Las reformas agrarias que respetan los usos de las tierras comunales garantizan el derecho a la tierra de los pequeños agricultores. Mujeres y hombres tienen igual acceso a recursos productivos y comparten equitativamente, por edades y género, el trabajo productivo y reproductivo.

Los servicios nacionales de extensión agrícola proporcionan a los agricultores conocimientos que combinan prácticas productivas tradicionales y una variedad de semillas no patentadas. Se incorporan ya los últimos conocimientos científicos sobre manejo de compost para salvaguardar la calidad de los suelos.

2045: SI OTRO MUNDO HA SIDO POSIBLE
MUCHO HA CAMBIADO

Debido a la moderna educación dietética, los patrones de consumo de la clase media mundial han cambiado drásticamente. La gente come carne sólo una o dos veces a la semana y casi la mitad de la población en América del Norte y Europa es ahora vegetariana y mucho más saludable. Las poblaciones de animales que son consumidos por los seres humanos dependen de la superficie que puede alimentarlas. Esto ha impulsado ciclos económicos regionales y locales en todo el mundo y redujo la presión sobre las tierras. Ya no existe el mercado mundial para forrajes.

El transporte moderno y la infraestructura educativa y cultural han aumentado la calidad de vida en muchas zonas rurales. Las ciudades contemporáneas ofrecen transporte público gratuito para todas y todos, lo que ha reducido en un 90% el número de automóviles privados, en comparación con los que había hace 30 años.

El consenso mundial para crear un ciclo económico con prácticamente cero desechos ha incrementado sobremanera la tasa de recuperación de minerales y metales, generando gran número de nuevos empleos en minería urbana y en reciclaje en las megaurbes del mundo. El agua dulce -hasta hace poco considerada uno de nuestros recursos más escasos y fuente potencial de conflictos y guerras- es hoy una fuente importante de cooperación entre comunidades de cuencas hídricas, incluyendo las transfronterizas. Resulta hoy difícil imaginar que nuestras compañías públicas dedicadas a abastecer de agua a la gente, ahora tan generalizadas, fueron consideradas en algún momento animales raros. Ya desde la segunda década de este siglo observamos una nueva tendencia: la reducción paulatina constante de las tasas de deforestación mundial hasta el 2025, cuando llegaron a cero. Hoy la capa forestal de nuestro planeta está creciendo de nuevo y, lo más importante: los derechos de las poblaciones forestales están garantizados.

Hoy resulta difícil encontrar zonas de monocultivo. Más del 10% de todos los ecosistemas están protegidos, sebrepasando así los objetivos ambiciosos del Convenio de Naciones Unidas sobre Diversidad Biológica firmado en 1992, y los esfuerzos por alcanzar metas más altas continúan. La nueva diversidad puede observarse incluso en ciudades de todo el planeta: la jardinería urbana es un movimiento masivo, formando y transformando los paisajes industriales, las sociedades y las culturas.

Internet ha conectado todo con todas y todos. Una nueva infraestructura tecnológica ha superado la división entre consumidores y productores, lo que ha limitado el poder de los mercados. Las redes punto a punto -comunicación entre iguales- constituyen la espina dorsal de un sector sin fines de lucro que crece de una manera sin precedentes. El trabajo de cuidado es reconocido por lo que es: la precondición de la capacidad humana para el trabajo remunerado. Con todo esto, el capitalismo, tal como lo conocemos, se ve desafiado en sus fundamentos.

ANTEPENÚLTIMA PARTE DEL MEMORÁNDUM DE LA FUNDACIÓN HEINRICH BÖLL TITULADO “UNA POLÍTICA DE LOS RECURSOS PARA UN FUTURO JUSTO”.

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