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  Número 394 | Febrero 2015
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Nicaragua

“Este estudio nos alerta: en la educación nos estamos quedando atrás”

Melba Castillo Aramburu, Directora del Centro de Investigación y Acción Educativa Social (CIASES) y Doctora en Educación, compartió y comentó los resultados de un importante estudio realizado por la UNESCO sobre los logros de aprendizaje de los estudiantes de primaria en la región latinoamericana, incluyendo Nicaragua, en una charla con Envío que transcribimos.

Melba Castillo Aramburu

Desde hace más de doce años la UNESCO viene realizando en los países latinoamericanos lo que ha llamado Estudio Regional Comparativo y Explicativo para medir los aprendizajes de niños y niñas de primaria. En diciembre de 2014 presentó los resultados del tercero de esos estudios, una herramienta interesantísima porque nos da luces para evaluar la calidad de la educación en nuestro país. A pesar de su importancia, los resultados del estudio no han sido objeto del debate social que merecen y el gobierno ha guardado un mutismo absoluto. Tampoco los colegios privados han analizado el estudio, a pesar de que también están implicados, y tampoco el magisterio ha mostrado interés en saber cómo salieron sus estudiantes en esas pruebas.

Este estudio contribuye a un debate informado sobre la calidad de la educación en los países latinoamericanos, debate que no se está dando en Nicaragua y sí en otros países, como Costa Rica, donde el debate ha sido muy intenso porque en las pruebas no salieron todo lo bien que esperaban. También se está dando un debate interesante en Guatemala, donde sus estudiantes mostraron mejores resultados que en la prueba anterior. El sistema educativo nicaragüense podría usar esta información para ver dónde está fallando y de esa manera, mejorar esas fallas. Y a todos los ciudadanos nos debería interesar saber qué se está haciendo con nuestros impuestos, qué están aprendiendo nuestros estudiantes, qué les están enseñando y qué no les están enseñando. Por muchas razones debería llamarnos la atención la alerta que este estudio nos está enviando. Porque nos indica que en educación Nicaragua se está quedando atrás.

No necesitamos insistir en la importancia que tiene la educación en nuestros días. Siempre ha tenido importancia y eso es aún más cierto en el momento que estamos viviendo, descrito por Xabier Gorostiaga no como una época de cambios sino como un cambio de época. Hoy vivimos en lo que se ha llamado “la sociedad del conocimiento” y esa sociedad debe asentarse, obviamente, sobre “conocedores”. Al analizar cualquier sistema educativo la UNESCO recomienda observar tres aspectos: el acceso a la educación,
la calidad de la educación y la capacidad de la escuela para ser inclusiva o excluyente.

El acceso tiene que ver con que todos los niños y niñas, todas las personas, tengan la oportunidad de acceder a una educación que les permita desarrollar plenamente sus capacidades. Significa que todas las personas tengan la oportunidad de estudiar. ¿Hasta qué nivel educativo? Es algo que ha ido cambiando con el tiempo. Hoy por hoy, la CEPAL (Comisión Económica para América Latina) y muchos otros organismos señalan que para que una persona no corra el riesgo de caer en la pobreza tiene que tener al menos 12 años de escolaridad, lo que significa tener la secundaria completa. Recientemente, el Presidente Obama anunció que para Estados Unidos quiere extender ese nivel básico hasta los dos primeros años de universidad, hasta los 16 o al menos hasta los 14 años. En Nicaragua, de acuerdo con la Ley General de Educación, sólo son obligatorios 7 años de escolaridad.

La calidad de la educación la entendemos como el derecho no sólo a acceder a la escuela, sino a aprender en la escuela. Calidad significa que la escuela garantice que niños y niñas aprendan a leer comprensivamente, que aprendan a expresar sus ideas tanto en forma oral como escrita, que desarrollen el pensamiento lógico-matemático, que aprendan a aplicar el método científico, que interioricen valores fundamentales que les permitan lograr una ciudadanía plena. Sin calidad, el acceso no está cumpliendo con el derecho a la educación. No basta con que los niños vayan a la escuela, tenemos que asegurar que en la escuela aprendan lo que deben aprender. La UNESCO afirma que “una educación de calidad promueve el máximo desarrollo de las múltiples potencialidades de cada persona a través de aprendizajes socialmente relevantes y de experiencias educativas pertinentes a las necesidades y características de esos niños y al contexto en que se desarrollan”.

El tercer aspecto que con toda pertinencia resalta la UNESCO es que la escuela sea inclusiva, que sea capaz de acoger la gran diversidad que caracteriza a los estudiantes. Éste es un punto importante para explicar por qué en algunos países, entre ellos Nicaragua, no se está cumpliendo con las Metas del Milenio, ya que por razones de salud, de discapacidad, de la zona de residencia, del trabajo infantil o de la pobreza, muchas niñas y niños no tienen acceso a la escuela. Programas de estudio concebidos para escuelas urbanas, cuando un 40% de nuestros estudiantes asisten a escuelas rurales, esperando que se adapten ellos a la escuela y no la escuela a ellos, son señales de una escuela excluyente. Horarios escolares sólo matutinos que no tienen en cuenta que hay muchos niños y niñas que trabajan a esas horas son otra señal de una escuela que no es inclusiva. En Nicaragua hemos entendido que una escuela es inclusiva porque acepta a niños y niñas con alguna discapacidad, lo que estaría muy bien si los docentes tuvieran la preparación adecuada para darles la educación que esos niños y niñas necesitan. Pero generalmente no la tienen y, por eso, no pueden lidiar con ellos, lo que lleva a que al final los niños no aprenden y para los docentes esos niños se convierten en un problema.

Respecto al acceso hay que decir que en Nicaragua la cobertura en primaria aún no es total. Las cifras oficiales lo indican. Entre 2009 y 2014 la matrícula en primaria descendió un 5%. ¿Sucede esto porque están naciendo menos niños y la demanda de acceso a la primaria es menor? Ciertamente, la tasa de natalidad ha descendido en Nicaragua, especialmente en las zonas rurales. Pero cuando analizamos la tasa neta, que es la que vincula la matrícula con la edad de los niños, observamos que la matrícula en primaria se ha mantenido en un 89% (algunos la sitúan más baja, en un 86%), lo que significa que más de un 10% de niños en edad de primaria no están asistiendo a la escuela. Esto se convierte en un criadero de analfabetismo adulto. Al hablar del acceso, debemos poner el énfasis en la primaria porque el gobierno tiene la obligación, por mandato constitucional, de asegurar a todos los niños y niñas de este país siete años de escolaridad: el tercer nivel de preescolar y los seis grados de primaria.

Analicemos ahora cómo estamos en la calidad de la educación que se imparte, tanto en los colegios públicos como en los privados. El instrumento que tenemos para hacernos una idea más clara es este estudio de la UNESCO, que es un esfuerzo sistémico de obtención de datos válidos y fiables del contexto, de los insumos, de los procesos y de los resultados de la educación. Con otra ventaja: es comparativo y nos permite vernos en relación con otros países. La utilidad de un instrumento así es enorme. Si una educación de calidad trata de que los estudiantes alcancen aprendizajes básicos que les permitan seguir estudiando y desenvolverse mejor en su vida social y profesional, conocer si no lo están logrando es crucial porque es lo que nos va a permitir enderezar el rumbo.

El estudio lo organizó la oficina regional de la UNESCO en Santiago de Chile junto con el Laboratorio Latinoamericano de Calidad de la Educación. El primer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (PERCE) se hizo en 1997, el segundo (SERCE) se realizó en 2006 y el que ahora se ha presentado (TERCE) se llevó a cabo en 2013. En este último participaron 15 países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y el Estado mexicano de Nuevo León. La información de la UNESCO indica que en las pruebas realizadas participaron unas 250 escuelas y unos 9 mil estudiantes de cada país. Nicaragua participó en las pruebas de lectura y matemáticas que se aplicaron a los estudiantes de tercero y sexto grado de primaria y no participó en las pruebas de Ciencias. A la UNESCO le falta aún presentar los factores del contexto de cada país que contribuyen a explicar los resultados alcanzados por sus estudiantes.

El estudio permite comparar los resultados del aprendizaje entre los distintos países, teniendo en cuenta que las pruebas se basan en los currículums locales, no en un currículum ideal. Las pruebas son elaboradas por técnicos nacionales en base al currículum nacional, que comparan lo que en los distintos currículums es comparable, y en base a esos denominadores comunes elaboran pruebas estandarizadas con ítems que responden a elementos comunes en los currículums de todos los países. El análisis y la aplicación de las pruebas estuvieron en manos de expertos regionales neutrales, no sesgados a favor de un país o de otro, lo que constituye una garantía de su calidad. La muestra varía tomando en cuenta las características de la población de cada país, pero siempre resulta representativa de los estudiantes de tercer grado de primaria y de sexto grado de primaria.

Creemos que los resultados obtenidos reflejan el desempeño promedio de nuestros estudiantes y que este estudio es una herramienta magnífica para conocer qué estamos haciendo en educación en Nicaragua y cómo están los aprendizajes de nuestros estudiantes midiéndolos con estudiantes de otros países latinoamericanos. Su importancia es aún mayor porque es la única prueba que tenemos en el país para evaluar esos aprendizajes y, por tanto, la calidad de la educación que están recibiendo. La única, porque la última prueba que hizo el gobierno, en 2010, tuvo poca difusión.

Como en todo estudio, es justo advertir que una evaluación en un momento dado es como una foto de ese momento, y aunque para tener un panorama más completo hay que agregarle otros elementos -estudios cualitativos, observaciones de aula, nuevos análisis-, es útil ponerle un zoom a esa foto para verla en más detalle. La “foto” fue tomada en el año 2013. Evaluar el tercer grado de primaria reviste gran importancia, pues alerta sobre los fallos o vacíos que hay para mejorar. No es lo mismo decirle a un niño que va mal en tercer grado y ayudarle a que mejore que decírselo en sexto grado, cuando ya acabó la primaria. El tercer grado es muy buen momento porque en Nicaragua la deserción escolar se produce básicamente en el primero y el segundo grado. En Nicaragua sólo un 56% de quienes inician la primaria la culminan con éxito seis años después. En la mayoría de los países latinoamericanos ese porcentaje es el 70-80% y en muchos países es mayor al 90%. En esta situación, quienes llegan al tercer grado tal vez concluyan su primaria y ya sabemos que para muchos nicaragüenses la primaria representa su techo educativo. El promedio de escolaridad en Nicaragua es de seis años. Por eso, deberíamos asegurar que esos seis años sean realmente buenos porque hasta ahí va a llegar la mayoría.

Veamos ahora lo que nos dicen los resultados de este estudio. En las pruebas de lectura para el tercer grado el porcentaje promedio obtenido por los estudiantes de la región en su conjunto fue de 509 puntos. Cuando comparamos el TERCE de 2013 con el SERCE de 2006 vemos que hubo un aumento de 18 puntos, lo que representa un 4% de mejoría en promedio para toda la región latinoamericana. Sin embargo, Nicaragua sólo alcanzó un puntaje de 478, un aumento de 8 puntos respecto a 2006 y un incremento de sólo 2%. Es importante haber aumentado algo y si somos conformistas nos bastará eso. Pero hay que destacar que Nicaragua se mantiene por debajo del promedio latinoamericano y que en 2006 obtuvimos un puntaje superior a Panamá, Ecuador, Guatemala, Paraguay y República Dominicana y ahora en 2013 sólo estamos por encima de República Dominicana, ocupando el penúltimo lugar. Así que hemos retrocedido en vez de avanzar.

El estudio hace también una evaluación por niveles de desempeño para medir las habilidades que alcanzan
los estudiantes. En lectura Nicaragua tuvo algunos progresos porque disminuyó el porcentaje de estudiantes que están por debajo del nivel 1 y aumentó el de estudiantes que están en los niveles 3 y 4. Pero a pesar de ese punto a favor, el 80% de nuestros estudiantes quedó colocado en los niveles 1 y 2. Eso significa que demostraron tener habilidades básicas de lectura, que han aprendido a decodificar un texto escrito, pero no a comprenderlo. Que conocen las letras y las sílabas y que las leen, pero que no saben comprender lo que leen, que les hace falta vocabulario para expresar lo que quiere decir lo que han leído, que no saben interpretar qué quiere decir el texto que leen o que les falta relacionar el texto con su contexto, señales todas del mucho camino que les falta por recorrer.

En la prueba de lectura aplicada a estudiantes de sexto grado también hubo un ligero incremento en el promedio latinoamericano, que mejoró en un 3%, pero Nicaragua sólo mejoró en un 1%. Más preocupante resulta saber que en 2006 el puntaje de Nicaragua era superior al de Guatemala, Ecuador, República Dominicana y Paraguay y hoy sólo estamos por encima de República Dominicana y Paraguay. El estudio muestra que Guatemala y Ecuador están logrando más avances que nosotros. Y la prueba demuestra también que en sexto grado la mayoría de nuestros estudiantes están en los niveles básicos de lectura.

En la prueba de matemáticas de tercer grado el promedio latinoamericano mejoró en 31 puntos con respecto a 2006, lo que representa un 6% de incremento, mientras que el incremento en Nicaragua fue la mitad: 3%. En matemáticas Nicaragua se mantiene por debajo del promedio latinoamericano y si en 2006 estaba por encima de Panamá, Guatemala, Ecuador y República Dominicana, en 2013 sólo está por encima de República Dominicana. En los niveles de desempeño casi el 80% de nuestros estudiantes quedó ubicado en los niveles 1 y 2, lo que significa que tienen conocimientos básicos de matemáticas, conocen los números hasta cierta cantidad, son capaces de distinguir sólo algunas figuras geométricas y no saben resolver problemas que involucren dos o más operaciones básicas. Solamente un 12% está en los niveles 3 y 4, lo que significa que ya tienen un manejo básico de las operaciones fundamentales y resuelven problemas con esas operaciones.

Lo que nos están alertando los resultados del TERCE es que nos estamos quedando atrás, ya no sólo respecto a los países más desarrollados de la región, Chile, Argentina, Brasil, sino respecto a los países centroamericanos, Guatemala, Honduras, Panamá. ¿Se merecen esto las niñas y los niños nicaragüenses? Al ser un estudio comparativo la prueba nos indica que hay países que están haciendo las cosas de forma diferente, que las están haciendo mejor y que están esforzándose en lograr mejores resultados. Entre una prueba y otra transcurrieron siete años, lo que resulta un tiempo suficiente para poder hacer mejor las cosas. En Ecuador y en Guatemala, por ejemplo, están cambiando los modelos de formación inicial de los maestros, elevándolos a un nivel terciario, lo que significa mayores niveles de exigencia para ingresar a la carrera docente. En Nicaragua vamos en dirección contraria, porque se han reducido los parámetros para el ingreso al magisterio. Hubo un tiempo en que para ingresar a las escuelas normales se exigía el diploma de bachillerato y hoy los aceptan sólo con tercer año de secundaria y después de dos o tres años de formación ya los mandan a las aulas. El Ministerio de Educación se ha enorgullecido de haber enviado a las escuelas rurales a 2 mil jóvenes formados como maestros en apenas seis meses. Y yo sacaba las cuentas: si en cada aula dan clases a 20 niños, serán 40 mil niños y niñas anualmente en manos de jóvenes con una formación muy limitada. Y si siguieran dando clases durante diez años, al final de ese período tendríamos en el país a 400 mil adultos con una formación muy limitada por la baja calidad de sus maestros.

Actuando así Nicaragua va totalmente a contramano de lo que están haciendo otros países, que buscan elevar la formación docente inicial a un nivel superior. También en Ecuador y en Guatemala se han hecho grandes esfuerzos en la elaboración y distribución de textos y en evaluar los aprendizajes. Honduras, que para nosotros es un referente cercano, no participó en el estudio SERCE de 2006. Ahora, en las pruebas de 2013 se colocó por encima de Nicaragua en los dos grados evaluados y en las dos asignaturas evaluadas. En un trabajo reciente que hicimos en Honduras observamos que ese país se había esforzado en dos tareas. Una, conseguir que el número de días de clase se cumpliera a cabalidad. Y dos, evaluar anualmente los aprendizajes. Ahora en Honduras se hace una evaluación anual y también hay espacio para la realización de auditorías sociales, que aseguran que se cumpla con el calendario escolar.

Mientras vemos que nuestros vecinos hondureños están insistiendo en que se cumplan los 180 días de clase, en Nicaragua, y según el calendario escolar 2015 aprobado por el Ministerio de Educación, los días lectivos son 169. Revisando algunos documentos encontré uno que me llamó la atención: en junio de 1962, en la segunda sesión del Consejo Cultural y Educativo de la ya difunta Organización de Estados Centroamericanos se firmó un convenio sobre la educación básica que establecía que todos los países signatarios firmarían un acuerdo comprometiéndose a 200 días lectivos en las escuelas con un promedio diario no inferior a 5 horas de clases. Se orientó entonces una normativa que regulaba el número de días lectivos, aunque eso ya no es tan rígido. Hoy Costa Rica tiene 205 días, y aunque los maestros se quejan, el Ministerio de Educación persiste en ese número. En Guatemala son 180, en Honduras se hacen esfuerzos por mantener los 180 días, Panamá tiene 190 días. Y Nicaragua 169, que además de ser menos, son teóricos, porque hay festividades que involucran perder días de clase: la preparación del Día de la Madre significa perder dos días, la celebración del 19 de Julio significa una semana al menos, las fiestas patrias otra semana… A eso hay que sumar que diversas investigaciones han demostrado que, en general, el tiempo efectivo de clases en los países latinoamericanos es un 50% menor de lo establecido, porque las cinco horas se convierten en dos horas y media o en tres horas por los recreos interminables, las entradas tarde, las salidas más tempranas…

En Nicaragua un problema conocido, sobre todo en las zonas rurales, es que los maestros llegan a la escuela los martes y dan clases de martes a jueves. Como tienen que viajar a los lugares donde viven, al final sólo dan clases tres días a la semana. Y eso no sería lo más grave si los días de clase se aprovecharan bien. En qué se invierte el tiempo efectivo de clase es el verdadero problema porque a menudo no se suele aprovechar para crear situaciones de aprendizaje, sino para actividades de dictado y de repetición mecánica de lo que dice la maestra. ¿Cuál es la palabra que más se escucha en nuestras escuelas, urbanas o rurales? ¡Silencio! Y hasta hay premio para quienes estén más callados. Si les quitamos el derecho a la palabra a nuestros niños y niñas, si les imponemos silencio, ¿cómo queremos que aprendan a pensar, a razonar, a comprender?

¿Qué podemos hacer para mejorar lo que no estamos haciendo bien? En el aprendizaje de la lectura, los resultados del TERCE, como los de otros estudios que hemos hecho en CIASES, nos muestran que se está poniendo el énfasis en que los estudiantes de los primeros grados aprendan las letras y las sílabas. Y las aprenden. Aprenden a decodificar, a descomponer una palabra, a juntar sílabas, a distinguirlas, pero no comprenden lo que leen. Y está comprobado que para comprender lo que leen es necesario que dispongan de material de lectura en el aula, no en una biblioteca cerrada en la que nadie entra. Necesitan también que maestras y maestros les lean y que les lean bien, con sentido, con gracia. Necesitan también que los maestros les pidan opinión de lo que han escuchado, no que repitan “el mensaje” de la lectura según lo explica la maestra. Cuando niñas y niños leen hay que hacerlos reflexionar sobre lo que han leído, hay que preguntarles qué les sugiere, qué relación tiene lo leído con su vida, qué opinan… Dice Catherine Snow, una investigadora de Harvard experta en lenguaje y lectura: “El énfasis se ha puesto en la enseñanza de una técnica, sin relevar el componente de la comprensión. Y las destrezas para la comprensión profunda de un texto, las que nos permitirán después leer textos a favor y textos en contra sobre cualquier tema y formarnos criterios propios son más complejas que la técnica de la lectura. Si seguimos enseñando letras, sílabas y sonidos y las clases se enfocan sólo en esas habilidades, si no hay tiempo para desarrollar las destrezas de la comprensión, que son las que forman seres humanos pensantes, no hay calidad en la educación”.

También es importante que desde que entran a la escuela niñas y niños conozcan, escuchen y lean una variedad de textos diferentes, tanto expositivos como narrativos. Es indispensable que no sólo tengan acceso a cuentos, también a autobiografías, a poemas, a anuncios, a recetas… Una investigación que realizamos en 2010 nos llevó a la conclusión de que los niños de familias que leían regularmente la Biblia y la comentaban tenían mejores resultados, pero no porque fuera la Biblia lo que leían y eso garantizaba, como magia, que aprendieran, sino porque la Biblia era un material de lectura siempre presente en sus hogares y eso facilitaba que se relacionaran con la lectura de forma más comprensiva.

¿Y qué está fallando en la enseñanza de las matemáticas? Los resultados del TERCE muestran que en tercer grado nuestros estudiantes tienen dificultades para identificar secuencias numéricas y figuras geométricas,para resolver problemas con más de una operación y para establecer relaciones entre las unidades de medida. Todo eso se les dificulta. ¿Por qué será? Cuando nosotros hemos hecho observación en aulas de centros públicos y privados hemos visto que las matemáticas se enseñan siempre de forma abstracta, sin relacionar los números con nada concreto, haciendo de los números signos abstractos que hay que aprender a reconocer. Y nada más. Prácticamente, no hemos encontrado a ninguna maestra que relacione el signo 5 con los cinco deditos de las manos de sus alumnos. Y la mano es la primera herramienta para aprender matemáticas. Siendo las matemáticas algo tan concreto, las clases de matemáticas resultan teóricas, aburridas, “para nada sirven”, como me dijo una niña de segundo grado de un centro privado.

También nos hemos encontrado con que no son pocos los docentes que no tienen ningún empacho
en decirles a los niños que las matemáticas son “muy difíciles”, que son sólo para los genios, cuando
no les dicen también a las niñas que sólo los hombres pueden con las matemáticas. Todo esto va provocando en niñas y niños el temor a los números, el rechazo, la aversión y hasta el odio a las matemáticas. En Nicaragua no existen incentivos para estudiar carreras de Ciencias y hay cantidad de jóvenes que entran a estudiar carreras de Letras por ese fantasma que les han creado desde pequeños.

En las pruebas de matemáticas que hizo el TERCE los estudiantes de sexto grado encontraron dificultades en los decimales, en las fracciones y en la resolución de problemas en los que hay que hacer uso de la geometría. También se les enseñan las figuras geométricas como entidades abstractas, sin ninguna relación con el contexto. En todo esto se expresa un modelo de enseñanza generalizado que privilegia la memorización.

Algo que podemos hacer desde el primer grado, incluso desde antes, es enseñarles a los niños que las matemáticas son fáciles, que no son algo complicado, que pueden ser divertidas. En Internet hay cantidad de materiales que enseñan cómo enseñar matemáticas de manera interesante y entretenida. También hay materiales buenos en Nicaragua. El programa de matemáticas de tercer grado que tiene en la web el Ministerio de Educación me parece fantástico. Pero, ¿lo utilizan los maestros? Creo que no. En los programas de estudio para matemáticas que están en la web del Ministerio de Educación hay cosas excelentes, montones de ejemplos bonitos, tareas interesantes, pero los maestros no las conocen o no las utilizan.

Las matemáticas son parte de la vida, todos los días estamos haciendo operaciones matemáticas. Las matemáticas deben ser enseñadas de manera eminentemente práctica y amena porque si no creamos el gusto por las matemáticas, si provocamos aversión a las matemáticas, los estudiantes irán arrastrando vacíos muy difíciles de solventar después. Fe y Alegría tiene un texto muy interesante que se llama “La casa de las matemáticas”, que explica que esa “casa” se va construyendo de abajo arriba y por etapas y que es esencial sentir gusto por esa construcción. Cuántos estudiantes no pasan la prueba para entrar en la Universidad a causa de las matemáticas. Les faltan las bases de esa “casa”, han acumulado problemas durante la primaria y la secundaria, les han enseñado matemáticas de forma abstracta.

Quiero advertir que si en primaria hay tantos problemas pendientes, la situación en secundaria es muchísimo peor. Porque los profesores hacen las clases aún más teóricas, manejan currículums llenos de temas innecesarios y carentes de relevancia para los estudiantes. Por eso, cuando los muchachos llegan de la secundaria a la Universidad fracasan y año con año escuchamos la misma noticia: el muy escaso porcentaje de quienes lograron pasar el examen de admisión a la Universidad. Y eso no sólo les baja la autoestima a los bachilleres que no pasan el examen, nos baja la autoestima a todos los nicaragüenses.

Yo siento que hoy en día todos los nicaragüenses tenemos la autoestima por el suelo. Una misión que hoy tenemos en Nicaragua sería elevar la autoestima de nuestro pueblo, porque nos la han bajado a niveles insólitos y nos hemos acostumbrado a no esforzarnos. No se valora el esfuerzo ni el conocimiento. ¿Quiénes son los que más ganan en este país? Los políticos, que no tienen ni una gran formación ni despliegan un gran esfuerzo intelectual…

Ya no sentimos ese orgullo de ser nicaragüenses que sentíamos en nuestra generación, incluso antes de los años de la Revolución. En cualquier universidad del mundo hacíamos los estudiantes nicaragüenses un buen papel. Y hoy, para que un estudiante nicaragüense haga un buen papel en el extranjero resulta difícil. A pesar de todo hay quienes sí lo logran. Conozco varios casos y esos ejemplos deberían ser conocidos para elevar nuestra autoestima. Está el caso, por ejemplo, de un joven, que acaba de sacar un doctorado en súper-computadoras en Japón, donde recibió premios por su investigación y hasta pusieron su nombre en el laboratorio de alta tecnología donde estudió. Hoy está trabajando en una prestigiosa empresa en Chicago. Hay otro muchacho que estudió arquitectura aquí en Nicaragua en la UAM, se fue a estudiar fuera y hoy trabaja en uno de los mejores despachos de arquitectura de Londres. Y está el caso, hoy muy conocido, del joven estudiante de cine en México cuyo documental, “La Parka”, ha sido nominado a los premios Oscar. Podemos hacer una larga lista de estudiantes nicaragüenses que han tenido y están teniendo éxito en el exterior. Sí se puede, pero nos hemos acomodado al camino fácil, nos han hecho creer que extendiendo la mano para pedir será suficiente.

Ciertamente, la educación enfrenta hoy distractores que antes no había, que desafían más a los maestros y hacen más difícil el aprendizaje. Hace unos cuantos años no teníamos más remedio que estudiar, pero ahora el estudio compite con la televisión, la computadora, el Internet, los teléfonos inteligentes, el chat… Hoy, motivar a un niño a estudiar exige del docente más capacidad que nunca porque todo contribuye a que el estudiante se distraiga y no se concentre. Y el maestro debe recurrir a formas cada vez más novedosas para atraer su interés.

¿Resuelve este problema el que haya computadoras en el aula? Hay varios programas en América Latina, también en Nicaragua, para facilitar una computadora a cada niño. En Uruguay se analizaron los resultados de ese programa y mostraron que el problema no está en tener o no una computadora, está en la cabeza de los docentes. Podemos tener acceso a todas las computadoras del mundo, pero si el docente no sabe enseñar, no sabe motivar a sus estudiantes, si no tiene herramientas para lograr que el niño opine, para que la niña tímida se exprese, la computadora no resolverá vacíos fundamentales.

La computadora, ciertamente, le sirve mucho al docente porque en Internet hay videos que le muestran que se puede enseñar con metodologías muy atractivas. Pero no hay que olvidar que siempre en una clase el contacto humano de los niños con su maestra es insustituible. El niño está esperando que el maestro sea su guía, su orientador. Sin un buen maestro, sin una buena maestra, la mejor tecnología no logra cambios. En Nicaragua tenemos el programa “Una computadora por niño” y se demostró que los niños la empezaron a utilizar cuando su maestra la empezó a utilizar y comprendió su utilidad pedagógica. Hoy, la calidad de la educación se tiene que medir también en la capacidad de los docentes para enseñar a procesar información y a buscar y seleccionar la información que resulta relevante para lo que la necesitamos. Hoy en día aprender es aprender a ordenar toda la información que recibimos, porque si no la ordenamos nos perderemos en el cúmulo de información que se nos ofrece.

Cuando se analizan los sistemas educativos de todo el mundo resalta el sistema educativo de Finlandia, donde sus estudiantes obtienen los primeros lugares en todas las pruebas de nivel mundial. Ese éxito se debe fundamentalmente a la calidad de sus docentes. En Finlandia son los mejores estudiantes los que estudian magisterio. Los estudiantes de mejores notas tienen asegurado un lugar para estudiar en la Facultad de Educación y saben que tendrán asegurado un buen trabajo con un excelente salario. El magisterio es de las profesiones mejor pagadas en Finlandia. Varios elementos confluyen en el éxito finlandés: hay una buena selección para el ingreso a la docencia, hay un estímulo económico y hay también algo novedoso: el docente no va al aula al acabar la carrera, sino que pasa los dos últimos años de la carrera en un centro educativo acompañado de un mentor que lo apoya y lo supervisa. Y ese período de prueba y de contacto con los niños cuando todavía está estudiando lo ayuda mucho para cuando sea responsable del aula.

Finlandia tiene las mejores escuelas a nivel mundial porque tiene los mejores docentes a nivel mundial. Los maestros de primaria tienen una maestría, han pasado por todo un largo y exigente proceso y han sido reclutados entre los mejores estudiantes del país. ¿Veremos algún día algo así en Nicaragua?

Y no podemos dejar de decirlo: algo así requiere de presupuesto. En cualquier país de la región, Honduras, Guatemala, Costa Rica, los docentes tienen salarios mejores que en Nicaragua. Aquí lo poco que ganan los obliga a sobrevivir haciendo varios trabajos porque sus salarios no les permiten vivir dignamente, no tienen tiempo para preparar sus clases y cualquier capacitación a la que los invitan la ven con temor, no ven para qué les va a servir.

En Nicaragua, el presupuesto para la educación ha venido disminuyendo en los últimos años, tanto para las universidades como para la educación básica y media. Hoy Nicaragua está dedicando a educación sólo el 3.9% del PIB, mientras Honduras dedica el 7% y Costa Rica anda cerca del 7%. Si eso no cambia, no mejorará la calidad de la educación ni la calidad de los docentes.

Estoy convencida de que si a todo esto que hemos analizado y compartido no le encontramos solución todos, como sociedad, estamos comprometiendo de manera irresponsable y peligrosa el futuro de los niños y niñas de nuestro país. El futuro de Nicaragua.

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