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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 392 | Noviembre 2014
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Nicaragua

Tiempos líquidos: el petróleo y el agua

El proyecto de poder Ortega-Murillo hubiera sido imposible sin el petróleo venezolano. ¿Qué efectos tendrá en ese modelo la caída de los precios del petróleo? Un camino de desarrollo viable y sostenible para Nicaragua depende en gran medida de un aprovechamiento racional de nuestro más importante recurso natural: el agua. El proyecto del Canal Interoceánico arriesga esa posibilidad. El oro negro y el oro blanco, el petróleo y el agua, están en el mero centro de la actual coyuntura nacional.

Equipo Envío

La importante caída de los pre cios del petróleo podría tener efectos sísmicos en Venezuela, con réplicas importantes para el proyecto de poder del binomio Ortega-Murillo, que ha agarrado la seña, empieza a hacer recortes y ajustes y, como sus pares en el ALBA -a excepción de Bolivia- ha decidido apostar a China, una potencia más lejana, más grande y más poderosa, hipotecando el futuro de la nación con la concesión canalera.

PETRÓLEO A LA BAJA

Desde mitad del año baja el precio del petróleo. A mediados de octubre el precio internacional del barril se redujo un 27% en relación con el nivel más alto que había alcanzado en 2014, llegando a los precios más bajos de los últimos cuatro años. Pésima noticia para los países exportadores, que se calcula pierden 2 mil 800 millones de dólares diarios y tendrán que ajustarse algunas fajas. Muy buena noticia para los países importadores, que gastarán menos en la compra de combustibles y podrán abaratar sus precios a los consumidores, con lo que se aliviará algo el costo de la vida.

Venezuela, que enfrenta desde hace meses una muy compleja crisis económica -alta inflación, escasez de productos básicos, millonarias deudas, baja productividad- es muy vulnerable al desplome de los precios del petróleo porque vive del crudo que exporta: 9.5 de cada 10 dólares que entran al país vienen de la venta de petróleo. Nicolás Maduro ha respondido con retórico voluntarismo: “Nada ni nadie hará retroceder los derechos sociales en Venezuela, tenemos planes para cualquier situación... ¡Bajará el petróleo, pero no bajará el socialismo!”

Los importantes programas sociales con que Hugo Chávez garantizó derechos a los más pobres de Venezuela no hubieran sido posibles sin los altos precios que el petróleo alcanzó en sus años de gobierno. ¿Podrán mantenerse esos programas o la economía sufrirá aún más? ¿Se mantendrán también los petrodólares de la generosa ayuda venezolana a otros países? ¿A Nicaragua?

LA “FIEBRE”
DEL ESQUISTO

La brusca caída de los precios del petróleo se explica por una desaceleración en la demanda mundial y por una ampliación de la oferta. La demanda ha disminuido porque Europa tiene más problemas económicos que los calculados, la recuperación de la economía mundial está siendo mucho más lenta de lo esperado y crece el temor de un estancamiento de la economía global más prolongado de lo previsto. La ampliación de la oferta se debe, entre otras razones, a que Estados Unidos está pasando de ser país importador a ser país exportador.

El 30 de julio de este año el buque tanque BW Zambeze salió de Galveston, Texas, surcó las aguas del Océano Pacífico y llegó a Corea del Sur con 400 mil barriles de petróleo. Era la primera exportación de petróleo estadounidense a un país de fuera de América en casi cuatro décadas. Un hecho histórico, al que seguirán nuevos buques, nuevos embarques, nuevas exportaciones y seguramente nuevos giros en la geopolítica actual.

Esto ha sido posible por la “fiebre del esquisto” y por la tecnología del fracking, tan justamente denunciada por los ambientalistas por el extraordinario consumo de agua -mezclada con químicos- que requiere. La tecnología ha ido por delante de las investigaciones científicas y el fracking podría tener otras consecuencias ambientales que hoy no se conocen aún.

El petróleo de esquisto (shale oil) se obtiene por el método de fracturación hidráulica (fracking), que consiste en una inyección a alta presión de agua mezclada con químicos en rocas subterráneas para forzar que se abran fisuras en el subsuelo y así obtener grandes cantidades de gas y petróleo acumuladas en espacios que hasta ahora eran inaccesibles a la extracción del crudo.

Los daños ambientales de esta tecnología han causado una polémica mundial, pero en la civilización actual, basada en un indetenible y creciente consumo de petróleo, no se han frenado los proyectos en curso, más bien se han multiplicado. Existe ya un Día Mundial contra el Fracking, el 11 de octubre. Este año, organizaciones latinoamericana alertaron sobre los impactos irreversibles que tendrá la explotación de hidrocarburos a través del fracking en territorios latinoamericanos. El 9 de octubre, la Alianza Mexicana contra el Fracking y organizaciones y expertos de América Latina hicieron público un posicionamiento latinoamericano frente al fracking.

CON EL PODER DEL PETRÓLEO

En el consolidado modelo de civilización, hoy global, en el que se borran fronteras entre derechas, izquierdas y centros cuando se trata de expoliar los recursos naturales, Estados Unidos ha encontrado en el esquisto la posibilidad de fortalecer su papel hegemónico en el mapa geopolítico mundial.

El nocivo fracking ha resultado funcional a sus intereses y ambiciones. Se¬gún informa “The New York Times”, en los últimos seis años Estados Unidos ha aumentado en un 70% su producción de petróleo (unos 8 millones 800 mil barriles diarios en septiembre de 2014) y ha reducido más o menos a la mitad la importación de petróleo de los países de la OPEP. En 2011 ya se había transformado de ser el mayor importador mundial de productos deri¬vados del petróleo a ser uno de los principales exportadores.

En la próxima década, cuando Estados Unidos renueve sus refinerías adecuándolas al procesamiento del petróleo de esquisto, que es más liviano que el petróleo pesado que ha estado importando en grandes cantidades de México, Venezuela y Canadá, los expertos pronostican que la producción estadounidense llegará a ser de 12 millones de barriles diarios. Aunque todas las consecuencias geopolíticas son hoy imprevisibles, es obvio que las habrá.

LA COSTOSA
FACTURA PETROLERA

Al igual que el resto de países centroamericanos, y a diferencia de algunos países latinoamericanos -Venezuela, México, Ecuador-, Nicaragua ha sido un histórico importador neto de petróleo.

Durante los años de la Revolución, y después del alza que alcanzaron los precios del crudo en 1979, México y Venezuela establecieron el Convenio de San José (1980), para suministrar petróleo a Nicaragua, al resto de países centroamericanos y a algunos países caribeños, incapaces de pagar el combustible que movía sus economías. Los beneficiados pagaban el 30% del petróleo en los 30 días siguientes al embarque y el restante 70% quedaba a crédito con México y Venezuela, a pagar en 10 años y a bajo interés.

Con la guerra, ya en 1981 Nicaragua no pudo pagar lo conveniado, Venezuela interrumpió sus suministros y México comenzó a abastecer a Nicaragua en un 100%, en condiciones aún más favorables que las iniciales. Pero las deudas seguían acumulándose y México interrumpió el suministro en 1985. Desde entonces, casi el 100% de los requerimientos del país empezaron a llegar de la URSS y de países de la comunidad socialista. En 1986 Nicaragua importaba unos 5 millones y medio de barriles anuales.

En los años 90 y hasta entrado el nuevo siglo la política energética del país se basó, con el respaldo del Banco Mundial y del BID, en el otorgamiento de concesiones a corporaciones privadas (Amfels, Coastal, Enron) para que instalaran en el país plantas térmicas que funcionaban con la combustión de diesel. En 2003, y según datos de la CEPAL, el 72% la energía nacional dependía del petróleo.

En 2006, después de dos años al frente de la alcaldía de Managua por el FSLN, y representando a la Asociación de Municipios de Nicaragua, Dionisio Marenco, fue quien abrió las puertas a la colaboración petrolera con la Venezuela bolivariana. Un año antes, en 2005, Hugo Chávez había lanzado la iniciativa Petrocaribe. Las primeras beneficiadas en Nicaragua con este acuerdo petrolero, aún más generoso que el Convenio de San José, fueron 53 alcaldías, la mayoría gobernadas por el FSLN y algunas por el PLC.

PETRÓLEO: CORAZÓN Y NERVIO

En 2007, cuando Daniel Ortega regresó al gobierno, las ventajas de Petrocaribe se extendieron a todo el país y Nicaragua entró al aún más ambicioso proyecto del ALBA, extendiéndose la cooperación venezolana a otros créditos, a inversiones y a líneas de exportación.

Hasta hoy, 2014, cuando los precios del petróleo van en picada, el convenio petrolero y sus excelentes condiciones de pago están en el centro de la cooperación que llega a Nicaragua desde Caracas. El gobierno paga a precios internacionales la mitad de la factura de los 11 millones de barriles de petróleo y otros combustibles que anualmente envía Venezuela a Nicaragua, unos 27 mil barriles diarios, y vende ese combustible a través de la estatal Petronic, contraparte de la venezolana PDVSA. La otra mitad de la factura se le pagará a Venezuela en 25 años de plazo, con 2 de gracia y al 2% de interés anual.

Tan favorable forma de pago es el corazón y nervio de la colaboración venezolana, que ha dejado en manos de Ortega unos 500 millones de dólares anuales. Literalmente en sus manos, porque esos recursos extraordinarios no pasan por el presupuesto, no están sujetos a ningún escrutinio institucional o social y han sido administrados discrecionalmente, financiando subsidios y algunos programas sociales y, a la vez, favoreciendo el clientelismo político y sirviendo a la acumulación capitalista del grupo en el poder, que controla las empresas del consorcio Albanisa. (ALBA de Nicaragua, S.A.).

En ese consorcio participa la estatal Petronic, administrada por el tesorero del FSLN y la también estatal Distribuidora Nacional de Petróleo (DNP), bajo la administración de la familia presidencial. Ambas empresas estatales se han convertido en eslabones funcionales a los intereses privados de la familia en el poder.

LA DEUDA PETROLERA

En varias ocasiones, Marenco ha afirmado que cuando él firmó con Chávez en 2006 la entrada de Nicaragua en el acuerdo de Petrocaribe lo firmó como deuda pública, aquello era un convenio de Estado a Estado.

La caída del precio del petróleo, que aliviará costos a la economía nacional, una noticia muy positiva, tendrá, sin duda, implicaciones de importancia en el modelo de poder de Ortega, sólo posible por el uso que ha hecho del acuerdo petrolero con Venezuela.

Con ese modelo, y durante siete años, Ortega se ha consolidado y el país se ha endeudado con Caracas, sin que la mayoría del millonario flujo de recursos recibidos se haya invertido en transformar el país, ampliando su capacidad productiva para así garantizar la capacidad de pago de esa deuda en el futuro.

Si entrara en crisis la relación con Venezuela, el gobierno se encontraría ante dos caminos. Uno, pasar al presupuesto los subsidios, los programas sociales y otras inversiones que hasta ahora financiaba con recursos venezolanos, financiando todo eso con impuestos. ¿De dónde saldrían? De reducir las exoneraciones y exenciones con las que privilegia el gobierno a sus aliados de la élite empresarial. El experto en derecho fiscal, Julio Francisco Báez, señala a menudo el costo de esos privilegios, que rondan el 6% del PIB, unos 700 millones de dólares, cantidad que representa 1.3 veces el monto de la cooperación venezolana.

Si el gobierno no quisiera afectar su alianza corporativa con los ricos de Nicaragua sólo tendría otro camino: negociar con el FMI un nuevo acuerdo, aceptando sus condicionalidades. En este caso, el ajuste fiscal sería inmediato y también impopular: subsidios y programas sociales tendrían que ser recortados o eliminados.

En un escenario tan frágil e incierto el gobierno no ha elegido aún el camino, pero ya ha empezado a tomar medidas. En el presupuesto 2015 se han recortado a la mitad los fondos destinados a Hambre Cero, uno de los programas insignia del gobierno. También se han recortado sustancialmente los fondos para la niñez rural del programa Amor para los más Chiquitos. Hay también decisiones de “austeridad” controlando algunos gastos que antes fluían raudos.

EL PESIMISMO EMPRESARIAL

A pesar de la caída de los precios del petróleo, que tendría el efecto positivo de reducir precios en la economía nacional, el tercer informe anual de FUNIDES, el think tank de la gran empresa privada, vislumbra un escenario económico incierto.

El informe reitera que la economía nicaragüense continúa en el proceso de desacele¬ra¬ción iniciado a fines de 2013 y prevé un estancamiento en el crecimiento para 2015 y 2016.

Lo más significativo del informe es el pesimismo de los empresarios sobre el desempeño de la economía y sus perspectivas. Desde 2010, trimestralmente, de forma sistemática y abarcando un espectro amplio de empresarios, FUNIDES realiza entre ellos una misma encuesta. En esta ocasión, a la pregunta habitual de si consideraban invertir en los próximos seis meses el 82% dijo que no lo haría. Y por primera vez desde junio de 2010 una mayoría consideró que la situación económica ha empeorado en el país.

Entre los factores negativos con los que explicaron su percepción pesimista los empresarios señalaron el entorno político, la corrupción, el precio de la energía eléctrica y el costo del crédito.

¿Pesaron las incertidumbres derivadas de la relación con Venezuela o las que provoca el turbio proyecto canalero? Alguno sí mencionó el tema canalero, pero en privado. En público ninguno lo hace.

TPL: OPORTUNIDAD PERDIDA

En el informe de FUNIDES se identifica como el mayor impacto negativo para la economía en 2015 el fin de los TPL, régimen arancelario preferencial concedido a zonas francas textiles de Nicaragua, que concluye en diciembre de 2014. FUNIDES identifica 37 empresas beneficiadas por los TPL que perderán esa ventaja y calcula que, aunque no decidan cerrar operaciones, se perderán -calculando por lo muy bajo- 7 mil empleos directos.

Estima también que disminuirán en un 7.5–9 % las exportaciones textiles de Nicaragua y considera que “ciertos clientes importantes, como cadenas de los Estados Unidos, trasladarán su producción de ciertas marcas a Haití y a algunos países de África y Asia, países y regiones que continuarán recibiendo el beneficio de los TPL”.

Ante la crisis social que representará el fin de los TPL, por la pérdida de miles de empleos, la mayoría de mujeres y la mayoría de ellas jefas de hogar, cabe recordar que los diez años de plazo que Estados Unidos le dio a Nicaragua para beneficiarse con esta ventaja arancelaria tenía el objetivo de brindar tiempo suficiente para que las zonas francas textileras se fueran articulando a una industria textil en el país. ¿Qué se hizo en esa dirección para aprovechar esta oportunidad? ¿Por qué fracasó el programa de siembra de algodón diseñado para contribuir a ese desarrollo industrial integrado? Nadie lo ha explicado.

El asesor presidencial para inversiones, Álvaro Baltodano, dice que empresas textiles importantes se han ido a otros países por los altos costos que tiene la energía en Nicaragua. Dos de esas empresas que no arraigaron en Nicaragua producen el hilo y la tela que contribuirían a la integración de una industria textil más desarrollada en el país. Afirma Baltodano que otros países deben hacer “magia” con sus tarifas de energía al ofrecer costos más bajos que los de aquí. ¿Es “mágica” la explicación de la maraña energética nacional? ¿Por qué, si con la política del gobierno de favorecer inversiones en energías alternativas, la matriz energética nacional ya sólo depende en un 50% del petróleo, el costo de la energía no baja en Nicaragua? Nadie lo ha explicado.

EL COCIBOLCA EN PELIGRO

Si ese líquido espeso y bituminoso, ese oro negro que es el petróleo, explica las bonanzas del gobierno en los últimos siete años, genera hoy incertidumbres y está en el mero centro de la coyuntura nacional, otro líquido, transparente y vital, el agua, está en el mismo centro incierto por el riesgo en que lo coloca el proyecto del Canal.

Desde que Daniel Ortega, con su mayoría en el Legislativo, le impuso al país la concesión canalera (junio 2013), se conoció que las cuatro rutas contempladas por la empresa china HKND para la construcción del Canal pasarían por el Gran Lago de Nicaragua, el Cocibolca. Un año después HKND anunció la ruta elegida, que atravesará 105 kilómetros de este a oeste las aguas del lago, pasando cerca del archipiélago de Solentiname, Monumento Nacional, y de la isla de Ometepe, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

El lago Cocibolca, 8 mil 600 kilómetros cuadrados, es el lago de agua dulce más grande y con mayor biodiversidad de América Latina y la reserva de agua dulce más grande de Centroamérica. Es sólo un 10% menor que el mayor lago de agua dulce del mundo, el lago Superior, entre Canadá y Estados Unidos. La Ley 620, Ley General de Aguas, aprobada en 2007 establece que el Cocibolca “deberá considerarse como reserva natural de agua potable, siendo del más elevado interés y prioridad nacional para la seguridad nacional”.

La escasa profundidad del lago exigirá abrir una zanja en su interior para lograr que atraviesen el proyectado Canal los enormes buques para los que se construiría. Esto supondrá un dragado masivo y continuo y también, dinamitar el lecho rocoso del lago en más de 90 kilómetros, como ya anunció HKND. Se apuesta, pues, por la destrucción de la vida del lago y por la imposibilidad de potabilizar sus aguas.

“NI POR TODO EL ORO
DEL MUNDO”

Como uno de los señalamientos más críticos y constantes que se han hecho desde hace año y medio al mega-proyecto del Canal Interoceánico se centra en el daño ambiental irreparable que causará a especies animales, a bosques, a humedales y, sobre todo al Lago Cocibolca, por primera vez Daniel Ortega se vio obligado a referirse a este aspecto de su proyecto personal. Lo hizo el 13 de octubre, cuando presidía en Managua la 32 reunión plenaria de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPAL).

Ortega admitió haber dicho lo que dijo en mayo de 2007, cuando presentaba la política forestal que aplicaría su gobierno: “Ni por todo el oro del mundo podemos arriesgar el Lago. No habrá oro en el mundo que nos haga ceder en esto, porque el Gran Lago es la mayor reserva de agua de Centroamérica y no la vamos a poner en riesgo con un megaproyecto como un Canal Interoceánico”, dijo entonces, rechazando frontalmente el proyecto canalero expuesto meses antes por su predecesor, el Presidente Enrique Bolaños, que también comprometía el lago.

“LEONARDO BOFF
ME CONVENCIÓ”

Ortega justificó así su rechazo a un Canal por el lago. “Sacudido por todo el debate por el tema del medio-ambiente tuve esa reacción”, para de inmediato explicar por qué cambió: “Con los años me fueron persuadiendo de que el Canal es la única forma que tiene Nicaragua en las actuales circunstancias de poder contar con un recurso que le dé al país utilidades para incrementar la lucha contra la pobreza y para calificar las actividades productivas en nuestro país… Me fueron persuadiendo, me fueron persuadiendo, hasta que al final me convencieron -aquí sonrió y guardó silencio esperando la prevista ovación de su audiencia. No fue fácil, no. No fue fácil el convencimiento”. Después, Ortega hizo una afirmación que sorprendió a muchos: “La prueba de fuego la pasé con Leonardo Boff. Sí, andaba Leonardo aquí hace unos dos años y dije: Voy a hablar con Leonardo del Canal, porque él es, ya sabemos, un defensor de la Naturaleza. Yo iba preparado para que Leonardo me dijera que eso era una barbaridad, que no nos metiéramos a ese proyecto. Le expliqué a Leonardo que nosotros no tenemos otra salida y él me dijo que entendía. Y me habló entonces de proyectos que se han desarrollado en Brasil, como la presa de Itaipú, la gran obra brasileña. Y me decía que había habido cuestionamientos, pero que ellos acompañaron estos proyectos y que realmente el impacto que habían tenido en cuanto a darle vida a bosques, a darle vitalidad a zonas que estaban totalmente sobreexplotadas, era impresionante. Y fue para mí un gran alivio escuchar de Leonardo estas reflexiones”.

NO TOMÓ DISTANCIA
DE LO QUE DIJO ORTEGA

Quince días después, y tras enviarle a Boff, de parte de Envío, suficiente información sobre el proyecto canalero, especialmente sobre las daños ambientales que implicará, conocimos la respuesta que Boff dio al periodista Carlos Fernando Chamorro, que quiso entrevistarlo, buscando sus reacciones a lo dicho por Ortega: “Yo no quiero -le dijo- entrar en una polémica a partir de una conversación absolutamente informal con el Presidente Ortega en la casa de Miguel D´Escoto, hace ya dos años”.

Boff le envió también a Chamorro la respuesta que había dado ya a un periodista sobre este asunto y que había publicado en un boletín de noticias de los jesuitas de Brasil. En su respuesta, sorprendentemente, no toma ni un centímetro de distancia del uso que Ortega hizo de su autoridad como teólogo y ecologista para justificar un proyecto tan dañino. Y hasta argumenta a favor de una nación tan depredadora del ambiente como China, porque “se enfrenta a Estados Unidos”.

BOFF:
“QUE TODO SALGA BIEN”

Dijo Boff: “No tengo secretos. Hace dos años, en una conversación informal en la casa de la ex-Canciller Miguel D´Escoto, el Presidente Ortega dijo que los Estados Unidos estaban presionando a todos los países y a las empresas para que no hicieran inversiones en Nicaragua y Nicaragua se estaba ahogando en deudas y que la solución definitiva sería construir un Canal que le daría al pueblo nicaragüense un mínimo de subsistencia y desarrollo”.

“Le dije que debemos combinar los dos polos: el humano y el de la Naturaleza, pues ambos se pertenecen. Y que hoy en día existen tecnologías que pueden evitar daños irreparables. Le aconsejé que fuera a visitar la presa más grande del mundo, la de Itaipú (Brasil-Paraguay), en Foz do Iguaçu, pues allí se lleva a cabo una experiencia exitosa de equilibrio entre el hombre y la Naturaleza y que yo mismo asesoro desde hace diez años el proyecto Cultivando Buena Agua. Fue todo lo que dije”.

“China es uno de los pocos países que resiste y se enfrenta a Estados Unidos. Todas las demás empresas fueron bloqueadas. Tenemos que ver el problema como un todo, para no transformar la Naturaleza en un templo en sí misma, integrando al ser humano con la Naturaleza. Es posible encontrar esa ecuación, sobre todo cuando se trata de sacar a tantos pobres de la pobreza y de darles una vida mejor. No tengo nada más que decir. Que todo salga bien para el pueblo nicaragüense, que cuenta con tan rica Naturaleza”.

DESMIENTEN A ORTEGA

Ciertamente, Nicaragua no ha sido un país cuidadoso con su rica Naturaleza. Entre otras razones, el cortopla-cis¬mo que impone la pobreza de tantos y que caracteriza la riqueza de los pocos que han monopolizado el poder ha depredado, destruido, saqueado y ensuciado de forma irresponsable y permanente. El lago Cocibolca sabe de la incultura del descuido.

Hablando esa noche, Ortega se valió de esta realidad, de la que también es responsable, para lanzar otro argumento a favor del Canal: “Ahora se está utilizando como pretexto que se va a contaminar el Lago con el Canal. ¡Si ese lago ya está contaminado!... Y se necesitan grandes inversiones, grandes plantas procesadoras, que son muy costosas, para que se pueda procesar todo lo que va al Gran Lago de Nicaragua”.

Al día siguiente, Maritza Tellería, divulgadora de ENACAL, la empresa nacional de acueductos, respondió: “Las aguas del lago son aptas para consumo humano”. Y señaló que la empresa las potabiliza con el sencillo proceso de clorarlas.

Tres días después, en el programa de TV “Esta Noche” quien dirigiera ENACAL de 2007 a 2010, Ruth Sel¬ma Herrera, una de las profesionales que más ha investigado el recurso agua en el país también lo desmentía: “La explicación del Presidente revela un simplismo absoluto y una manera de zafarse del problema. Denota un desconocimiento profundo, como lo tiene la mayoría de nuestros diputados, de cuál es el estado de nuestros recursos hídricos. El lago ha tenido ciertos niveles de contaminación desde siempre, pero es un cuerpo de agua muy grande, con salida al mar, con mucha vida biológica, con gran oleaje, con una gran cantidad de movimientos internos que permiten que mantenga un cierto grado de depuración propia”.
Es lo mismo que desde hace meses vienen afirmando todo los científicos nacionales.

ADVERTENCIA INTERNACIONAL

Una semana después, la respuesta vino del campo internacional. La Asociación de Biología Tropical y Conservación (ATBC por sus siglas en inglés), la mayor organización científica a nivel mundial dedicada al estudio, protección y conservación de sistemas tropicales, emitió un pronunciamiento en el que afirma que el Cocibolca es “el mayor reservorio de agua dulce de Centroamérica, de enorme valor estratégico a largo plazo” y advierte: “El Canal causaría impactos sustanciales en la calidad del agua y su distribución... Los impactos del Canal sobre el acceso a agua dulce limpia en Nicaragua seguramente serán graves. Los impactos combinados del proceso de construcción del Canal y de los derrames accidentales de petróleo de buques oceánicos que utilizarían la ruta del Canal podrían tomar décadas para remediarse y obstaculizarían el uso del agua del lago para beber, la pesca, el riego y el turismo”.

La ATBC insta al gobierno de Nicaragua a “suspender toda actividad relacionada con la construcción del Canal y sus subproyectos hasta que se concluyan estudios independientes y se atiendan adecuadamente todas las preocupaciones sustanciales”.

“UN CUENTO CHINO
DE TERROR”

Ruth Selma Herrera se refirió también a los proyectos potabilizadores del agua del Cocibolca, que han permitido desde 2009 que la población de los municipios de Juigalpa y de San Juan del Sur (según el censo de 2005 más de 80 mil personas) reciban agua del lago en los grifos de sus casas, y a un proyecto en marcha para dar de beber al municipio de Cárdenas (unas 13 mil personas).

Añadió que son decenas de miles más las que en las islas de Solentiname, Ometepe y Zapatera se abastecen de pozos con agua que viene del Cocibolca, que en Chontales hay 400 pozos rurales y en Rivas 64 sistemas rurales de agua, abastecidos con agua del lago. Y que son innumerables las personas que viven en los límites del lago y usan directamente sus aguas para regar cultivos y, filtrada o hervida, la emplean para beber, para aseo personal, para cocinar. Recordó también que en algunos años los municipios de Chontales, de parte de Boaco, de Río San Juan, de Granada, casi todos los de Rivas, los de Masaya y Carazo, y también Managua, que no tienen ríos y tienen aguas subterráneas cada vez más agotadas, beberán del Cocibolca.

Su conclusión fue dramática: “El Canal me parece un proyecto absurdo para la sobrevivencia, para la salud, para el derecho humano de los nicaragüenses a tener agua potable. Cuando la gente se dé cuenta de que se va a quedar sin agua para beber se dará cuenta de que el Canal es un cuento chino de terror”.

INDIGNACIÓN Y DECEPCIÓN

Hasta el momento, de lo que se están dando cuenta miles de pobladores de municipios y comarcas de la ruta por donde pasaría el Canal es que se van a quedar sin sus tierras.

La ley 840, que concesionó el Canal Interoceánico y otros grandes subproyectos (turísticos, de infraestructura, comerciales) a la empresa china HKND establece el derecho de la empresa a expropiar cualquier “propiedad requerida” por HKND para llevar adelante sus inversiones en territorio nacional. Al 6 de noviembre, al concluir este texto, y con la permanente consigna de “Ortega vendepatria”, se habían realizado ya, con la participación de pobladores de Rivas, Río San Juan, Nueva Guinea y Ometepe, doce marchas de protesta contra el Canal. El método adoptado por el censo, llevado a cabo por técnicos chinos del Instituto de Evaluación de Tierras de China continental, sin que las autoridades nacionales que los acompañan -incluyendo a militares y policías armados- dialoguen con la población, sin que a los pobladores a quienes se censa y se miden sus propiedades se les dé ninguna explicación de a dónde serán desalojados y qué será de ellos cuando sean expropiados, ha contribuido al clima de indignación y también de decepción que se observa en estas marchas.

Decepción porque muchas de las movilizaciones se nutren con votantes del FSLN. Desde hacía varios años no se oían en calles y caminos de tantos rincones del país consignas, discursos y palabras tan airadas contra el actual gobierno como las que se han escuchado en estas marchas y en estos días.

TIEMPOS LÍQUIDOS

Nuestra época ha sido calificada por el sociólogo y filósofo Zygmunt Bau¬man como “modernidad líquida”. Líquida por lo incierta, cambiante, voluble, maleable y permanentemente adaptable a las nuevas realidades, tal como el líquido se adapta al recipiente que lo contiene. Vivimos tiempos líquidos, donde los amores son líquidos y las vidas transcurren líquidas.

En estos indudables tiempos líquidos nicaragüenses Daniel Ortega sigue apareciendo muy sólido. Así lo muestran las últimas encuestas de tres firmas, CID-Gallup, Borge y Asociados y M&R, cuando miden el respaldo de la población a su gestión en el gobierno: la cifra más baja de aprobación es 56% (CID-Gallup). Esta encuestadora llega a afirmar que el pueblo nicaragüense ha llegado a “una ósmosis” con el gobierno de Ortega. Y aunque la ósmosis es un intercambio entre un líquido y una membrana semipermeable, la metáfora les sirve para referirse a la solidez de Ortega.

LA ESTRATEGIA DEL DESASTRE

A diferencia de otros pueblos, que achacan a sus gobiernos los problemas económicos que padecen, el pueblo pobre de Nicaragua no responsabiliza aún a Ortega por el permanente desempleo, el alza del costo de los frijoles, de la comida, los precios que paga por la energía… El modelo ha logrado asentar la percepción de que todos esos problemas vienen de afuera y que el gobierno hace todo lo que puede…

Para reforzar esa percepción, desde abril, cuando ocurrió el terremoto, el gobierno ha lanzado una permanente “estrategia del desastre”, basada en promover zozobra y tensión con malas noticias hasta desembocar en la sensación de que estamos en buenas manos: la epidemia del dengue ha sido seguida a diario, la epidemia del chikungunya se sigue con información precisa de quienes van cayendo y son atendidos, hay información al detalle de las réplicas sísmicas diarias -en un país en donde siempre ha ocurrido eso-, también se lanzan alertas rojas y alertas amarillas…

Y todo esto se sazona con insistentes referencias religiosas. Esa estrategia hace olvidar los grandes temas pendientes, refuerza la idea de que aunque hay problemas serios, no se deben a la ineficiencia del gobierno, a la corrupción o a las profundas desigualdades que el proyecto de poder de Ortega ha propiciado, para que crezca la sensación de que “el comandante y la compañera nos cuidan”.

RESPUESTAS AÚN LÍQUIDAS

La desaceleración económica y la reducción de los programas sociales por la petrocrisis venezolana, ¿modificarán esa percepción? ¿Liquidarán la solidez de Ortega? ¿Cómo afectarán su solidez la expropiación de tierras y los desalojos anunciados para la ejecución de los proyectos de China continental en Nicaragua? ¿Seguirá habiendo ósmosis? Son preguntas sólidas para respuestas aún líquidas.

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