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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 390 | Septiembre 2014
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Nicaragua

Nubarrones en el cielo de las estadísticas

Hay densos y oscuros nubarrones en el diáfano cielo de las estadísticas oficiales, empeñadas en pintar a Nicaragua como un país donde se “vive bonito”. En los casi ocho años del gobierno Ortega-Murillo éste es el momento en que en el cielo se han acumulado más nubarrones. Anuncian un “vivir feo” para mucha gente.

Equipo Envío

Sequía, hambre, sed, aumento del precio de los frijoles, alza acelerada de la canasta básica, secuelas de la plaga de la roya, desaceleración económica, recortes presupuestarios, fin del privilegio arancelario en las maquilas, descenso de la cooperación venezolana, incremento de la violencia contra las mujeres, innegable violencia política…

DRAMA EN EL CORREDOR SECO

No se conocía una sequía tan intensa desde hace cincuenta años. Es todo el llamado “corredor seco” de Centroa¬mérica, que atraviesa desde el sur de México hasta el norte de Costa Rica el que la está padeciendo.

En Nicaragua el corredor seco abarca una amplia franja que recorre de norte a sur el centro de nuestro país. En el Estudio de Caracterización del Corredor Seco, elaborado a fines de 2012 y publicado por la FAO, Acción contra el Hambre y la Unión Europea, se detalla que en esta zona del país las sequías afectan de forma “severa” a 27 municipios de Nicaragua, un 11.5% del total del territorio nacional y en otros 63 municipios, el 36.9% del territorio del país, las afectaciones pueden ser de “un grado alto”.

En el corredor seco nicaragüense las cifras de pobreza y de desnutrición son sensiblemente más elevadas que en el resto de municipios del país.

SIN COSECHA Y SIN ANIMALES

¿Es esta sequía otra expresión del cambio climático, que ya está tocando a las puertas de todos los países del mundo? ¿Es consecuencia de la corriente marítima de El Niño, que periódicamente se forma en las aguas del Pacífico? ¿O este año hay que achacarle la calamidad a la corriente de La Niña? ¿O esta sequía no es más que otra de las que han afectado desde siempre a nuestro país, cuando no se conocían estos fenómenos o no se los llamaba con esos nombres?

Sea lo que sea, la realidad es que después de cuatro meses de iniciado el in¬vierno, la anual temporada de lluvias, éstas han tenido una distribución tan anómala en las siete zonas climáticas del país y han sido tan escasas en el corredor seco que más de 40 mil familias campesinas han perdido o casi perdido la primera cosecha de maíz y frijol del año (mayo-agosto), perdieron por eso semillas para asegurar la cosecha de postrera (septiembre-diciembre) y perdieron también sus animales de patio (gallinas, cerdos) porque se los comieron, y empiezan a perder el ganado (vacas, pelibueyes...) porque los animales no tienen qué comer. Los pequeños ganaderos del corredor seco están vendiendo sus famélicas vacas a cualquier precio antes de verlas morir.

En las zonas que soportan la sequía han muerto unas 3 mil cabezas de ganado, cifra pequeña teniendo en cuenta que Nicaragua cuenta con un hato de 5 millones de animales. Sin embargo, dirigentes gremiales de la Co-msión Nacional Ganadera (CONAGAN), de la Unión de Productores de Leche y de la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (FAGANIC) dieron a mediados de julio la voz de alerta advirtiendo que hasta un millón de cabezas de ganado estaban en estado de desnutrición por falta de pasto y por el encarecimiento de alimentos sustitutos.

HAY HAMBRE

Cuando empezaron a escasear las lluvias, el gobierno decidió mirar para otro lado y desconocer el problema. En la celebración del 19 de Julio el Presidente de la República no dijo nada de una situación que ya estaba generando angustia en distintas zonas del país.

Después, el gobierno minimizó la realidad. Ya entrado agosto no le quedó más remedio que aceptarla. La llamó “emergencia social crítica”, pidió ayuda a organismos internacionales y comenzó a repartir en los territorios con cosechas perdidas paquetes de alimentos. Lo hace con apoyo del Programa Mundial de Alimentos (PMA), que asistirá a 46 mil familias del corredor seco durante cinco meses. Según información oficial, los paquetes alimenticios contienen 15 libras de maíz, 30 de arroz, 10 de frijol, 5 de cereal, 2 de sal y 3 litros de aceite para el consumo mensual de cada familia.

Maíz y frijol son el plato básico en los hogares del corredor seco. Y el complemento habitual de los dos o tres tiempos diarios, o al menos de uno de ellos en esa dieta tradicional son huevos. Pero las gallinas comen poco o nada. O es leche, pero las vacas apenas producen porque también tienen hambre.

Quienes están más afectadas por las consecuencias más dramáticas de la sequía son las familias campesinas más pobres, pequeños productores y productoras dedicadas a la agricultura de subsistencia. Son buena parte de la población que habita en el corredor seco. La pérdida de la primera cosecha del año es sinónimo de hambre en hogares donde se siembra para comer y, cuando se puede, para vender el excedente y comprar otras cosas básicas. En esos hogares toda la esperanza está puesta ahora en lo que pueda llover en septiembre y octubre para así garantizar algún alimento en la última cosecha del año.

NO HAY HAMBRUNA

A mediados de agosto algunos medios pusieron a circular en sus informaciones la trágica palabra “hambruna”, acompañándola con imágenes de grandes extensiones con tierras ya cuarteadas por la falta de lluvia.

Helmut Rauch, representante del PMA en Nicaragua, salió entonces a respaldar las estadísticas favorables del gobierno y la imagen de normalidad que ha pretendido mantener a pesar de la sequía, puntualizando que con ese término se designa un “proceso socioeconómico que ocurre cuando un grupo de población sufre a largo plazo el deterioro de su nivel de alimentación porque no tiene suficientes alimentos y no hay recursos económicos para proveérselos”, precisando que ese concepto no puede aplicarse a lo que está ocurriendo este año en Nicaragua.

URGEN
SOLUCIONES ESTRUCTURALES

Más preocupadas y realistas se sintieron las declaraciones de Miguel Barreto, director regional del PMA para América Latina y el Caribe, que contabilizó en 2 millones y medio las personas que en el corredor seco de Centroamérica estaban sufriendo “inseguridad alimentaria”.

Aunque no habló de “hambruna”, reconoció que “de llegar a una situación de emergencia no tenemos en este momento capacidad de respuesta, lo que podría aumentar los niveles de desnutrición aguda en los niños menores de cinco años, que son los más vulnerables”.

Barreto insistió en soluciones estructurales: “Mientras no se invierta en nutrición infantil nunca se sacará de la pobreza a los niños que dentro de veinte años serán adultos”. Y llamó a los gobiernos centroamericanos a hacer inversiones de corto, mediano y largo plazo para poder reforzar las estrategias de respuesta a las sequías: “Hay que invertir en infraestructura hídrica para no depender exclusivamente de la lluvia y no verse, cada año, en situaciones de emergencia”.

Para no alterar el plácido cielo de las estadísticas oficiales, el gobierno de Nicaragua se ha resistido a declarar “emergencia alimentaria”, a pesar de que, aún antes de esta severa sequía, y según la estatal Encuesta de Demografía y Salud (ENDESA) del año 2012 en los municipios del corredor seco uno de cada tres niños y niñas padece de desnutrición crónica.

TAMBIÉN HAY SED EN UN PAÍS CON ABUNDANCIA DE AGUA

Tanto o más grave que el hambre está siendo la sed. Falta el agua de lluvia para hacer crecer las cosechas y falta agua en manantiales, ríos y pozos para que la gente y sus animales beban. Tanto el hambre como la sed son, están siendo y serán, caldo de cultivo pa-ra provocar o agravar enfermedades.

Aunque la responsabilidad por la corriente de El Niño o la de la Niña no parece tenerla nadie y la responsabilidad por el cambio climático la tiene en grandísima medida la Humanidad en su conjunto -no sólo las generaciones actuales, sino varias de las que nos precedieron-, mucha de la responsabilidad por la sed que acentúa esta dura sequía la tenemos los nicaragüenses.

“¿Quién quiere discutir seriamente de inversiones en agua? El agua, un tema vital, no está en la agenda de los funcionarios públicos y desafortunadamente tampoco en la de líderes sociales y políticos. Y si no ponemos el agua en la agenda social, comunitaria y gremial, ¿qué perspectivas tenemos de futuro?”. Hablaba así, en el número anterior de Envío, con palabra apremiante, la experta investigadora en temas de agua Ruth Selma Herrera, que insistió en lo mismo que Barreto: es urgente invertir en infraestructura hídrica.

UN FUTURO CON MÁS SED
Y UNA HIRIENTE PARADOJA

“Ya hay estudios -dice Herrera- que nos indican que el cambio climático va a reducir las lluvias en la zona del Pacífico nicaragüense y va a aumentar la temperatura en unos dos grados, lo que provocará mayor y más rápida evaporación del agua. El aumento en las temperaturas se traduce en una mayor demanda de agua, tanto en los seres humanos como en el ganado. Podríamos estar frente a un escenario futuro de sequías y de más calor, mientras carecemos de sistemas para conservar el agua de lluvia. En ese posible escenario, ¿por qué no dedicar las aguas del lago para instalar sistemas de riego que garanticen la seguridad alimentaria del país? Eso debería ser una prioridad nacional, no un Canal Interoceánico”.

Antes de esta sequía la irresponsabilidad de gobernantes, la de grandes empresarios privados, y también la de gente común, ha ido secando innumerables fuentes de agua o las ha contaminado, haciéndolas inservibles para la vida. Antes de esta sequía, la codicia de autoridades de todos los niveles de éste y de anteriores gobiernos, y la de grandes empresarios made¬re¬ros, y el aferramiento a la tradicional ganadería extensiva, han defo¬res¬tado aceleradamente los territorios, lo que ha impedido que las lluvias infiltren los suelos y alimenten el agua subterránea.

Es una de las paradojas más hirientes de Nicaragua, un país con la mayor disponibilidad de agua en el continente y con suficiente agua como para abastecer a toda la región centroamericana, la desperdicia, no la cuida, la daña, no la prioriza y hoy hasta decide arriesgar su mayor reserva de agua, el lago Cocibolca, para hacer un Canal en beneficio de una empresa privada china…

“LAS HABICHUELAS
NO SE PUEDEN COMER”

Mucho antes de la sequía, y no precisamente por sus efectos, comenzó a encarecerse imparablemente el precio de la proteína básica y diaria de los nicaragüenses, el frijol rojo. “Habichuelas” las llaman en República Dominicana y así canta su escasez Juan Luis Guerra. La curva del incremento fue ésta: en enero el frijol rojo costaba 10 córdobas, en febrero subió a 16, en abril llegó a 19, a fines de mayo y en junio alcanzó los 24, hasta alcanzar en los primeros días de agosto 30 córdobas, el equivalente a un dólar y medio. Nunca había costado tanto el gallopinto…

La producción de frijol está totalmente en manos de pequeños productores que lo siembran y cosechan durante todo el año en tres momentos: cosecha de apante (enero-abril, 60% de la producción), de primera (mayo-agosto, 20%) y de postrera (septiembre-diciembre, 20%). Nicaragua consume cada año 2 millones 700 mil quintales de frijol rojo, el preferido, el favorito, el indispensable. Aunque en el ciclo 2013-2014 parece haberse producido suficiente para el consumo y para exportar a otros países (Costa Rica, Honduras, El Salvador), la escasez inició repentinamente y sin una clara explicación. ¿Menor producción? ¿Más exportación? ¿Acaparamiento, especulación? ¿Quiénes acaparaban?

DEL NEGRO AL ROJO

Una de las hipótesis que se ha manejado es ésta: desde hace un año el gobierno estimuló a los productores a pasarse del frijol rojo al frijol negro para cumplirle a Venezuela. Parte de la factura petrolera la paga Nicaragua en especie, y una de esas “especies” es el frijol negro, el preferido e indispensable en la mesa de los venezolanos.

A los productores campesinos el gobierno les prometió muy buenos precios si cultivaban negro en lugar de rojo. ¿Fue por eso que incrementó la producción del frijol negro y Venezuela no pudo absorber tanto o fue por eso que la producción del frijol rojo disminuyó? Las estadísticas del Banco Central mostraron una producción en cantidades normales y el estatal CETREX (Centro de Trámites de las Exportaciones) informó que las exportaciones de frijol rojo no habían superado las de 2013.

La producción del negro la compró Albalinisa (AlbaAlimentos), grupo económico en manos del partido de gobierno que monopoliza la exportación a Venezuela y ya es hoy la cuarta empresa exportadora más grande de Nicaragua. Y una buena parte de la producción del rojo parece haberla comprado la empresa estatal ENABAS, pagando a los campesinos entre 400 y 600 córdobas el quintal.

Otra hipótesis es que para que circulara el frijol negro, producido en exceso, pero al que la población nicaragüense no se logra acostumbrar, el gobierno guardó el rojo que había comprado ENABAS y al final tuvo que ponerlo a la venta, aunque ya más caro que al precio al que lo compró a los productores: el “frijol solidario” que vende el gobierno en barrios pobres “en defensa de la economía familiar” cuesta 15-16 pesos la libra.

“EL COSTO DE LA VIDA
SUBE OTRA VEZ…”

No sólo han subido los precios del frijol. Este año ha sido imparable el aumento de los precios de los productos básicos.

Según datos del Banco Central la canasta básica subió de precio entre enero y julio en un 12%. Y dentro de la canasta, los alimentos subieron aún más: un 19.6%. En mayo el costo de la canasta era de 8,500 córdobas y en julio ya era de 11,400. Esta acelerada subida, que siente y resiente todo mundo, se ha comido el pequeño aumento salarial -unos 300 pesos- que en el primer semestre del año benefició a unos 100 mil trabajadores que reciben el salario mínimo.

Para la mayoría de la población nicaragüense en capacidad de trabajar, que lo hace subempleada o en el sector informal, sin seguridad social y sin salario fijo, el aumento del costo de la canasta básica puede haber tenido consecuencias aún más graves que las que ha tenido para los asalariados. Son carencias que no captan nunca las estadísticas oficiales.

LAS SECUELAS DE LA ROYA

Casi dos años después de la aparición de la plaga de la roya, que afectó el 37% de los cafetales nicaragüenses, las secuelas no se han superado aún.

Ahora, la sequía aleja al hongo, porque la roya avanza más en la temporada de lluvias. Pero tiene otra cara esta moneda: la sequía está debilitando los cafetos resembrados y podados y la falta de lluvia y de humedad en la tierra impide que se les pueda fortalecer con fertilizantes y abonos.

Como defensa ante la sequía también las plantas están empleando un mecanismo de defensa con el que la Naturaleza las dotó: botar los granos que no se desarrollaron bien. La sequía también está provocando que los granos que sí lograron desarrollarse no tengan suficiente “miel”, lo que bajará su calidad. Esta situación nada halagüeña la compensa este año el mejor precio internacional que tiene el café por los problemas de la cosecha en Brasil.

Las secuelas de la roya ahí están: se sienten en el empleo y en el nivel de vida de las familias de pequeños productores. En Nicaragua hay unas 45 mil familias productoras de café. Un 5% son medianos productores y un 5% grandes. Entre medianos y grandes sacan la mitad del café que produce el país. La otra mitad la produce el 90% de pequeños productores, familias campesinas, muchas de ellas organizadas en cooperativas.

En noviembre del año pasado se calculaba que más de 32 mil de estos pequeños productores de café y sus familias, unas 176 mil personas, sufrirían una baja en sus ingresos durante varios años y más de 120 mil trabajadores y trabajadoras agrícolas perderían su fuente de trabajo porque habría menos cafetales a donde ir a trabajar y menos café que cortar. Todo esto significa más hambre. También, más emigración.

SE DESACELERA LA ECONOMÍA
Y SE ACELERA LA MIGRACIÓN

Son muchas las razones que están motivando un incremento notable de la migración. La crisis del café, la falta de empleo, ahora la sequía…

800 visas está emitiendo diariamente el consulado de Costa Rica a mujeres y hombres, en su mayoría jóvenes, que van a buscar comida, trabajo y futuro en el país vecino o un poquito más allá, en Panamá. Otros y otras salen hacia España, ya menos a Estados Unidos, a no ser que tengan familiares en el Norte. Migrantes: los nicaragüenses siempre ausentes y siempre olvidados en las rosadas estadísticas oficiales.

El gobierno ha tenido que reconocer que la economía se está desacele¬rando, que en agosto se aceleró la inflación (5.03%) por el alza de los precios de los productos de la canasta básica. Ha admitido que necesita apoyo de las instituciones financieras internacionales porque solo no puede enfrentar la situación.

La desaceleración de la economía se observó ya en el primer trimestre y el gobierno ha reconocido que se intensificará hasta el cierre del año. La atribuye a los efectos de la sequía, al incremento de los precios del petróleo, a la baja de los precios internacionales de los productos de exportación de Nicaragua y a la lentitud con la que la economía mundial se viene recuperando. Lo que no miden las estadísticas oficiales y lo que no aparece en el repetitivo discurso gubernamental es el grave deterioro del nivel de vida de un amplísimo segmento de la población, que es lo que le resta movimiento a la economía, lo que la desacelera.

HAY QUE RECORTAR
EL PRESUPUESTO

Ante todo este panorama, y apenas dos meses antes de concluir su ejecución, el gobierno se vio obligado a recortar en más de 3 mil millones de córdobas (3,077.5 exactamente) el presupuesto de 2014, dentro de una operación de ajuste que llamó Plan B.

El 9 de agosto el Ejecutivo envió al Legislativo la propuesta de reducción presupuestaria y el 28 de agosto la mayoría absoluta con que cuenta el partido de gobierno aprobó el recorte sin ninguna discusión ni objeción.

La oposición parlamentaria señaló el sesgo “antisocial” del recorte, especialmente por las afectaciones a las inversiones en salud y educación y por la reducción de las transferencias a los municipios más pobres.

Según los diputados que aprobaron la reducción y los funcionarios y voceros del gobierno han sido tres las razones del recorte: la desaceleración del sector de la construcción, la sequía y las consecuencias que tuvieron en el comercio el terremoto del 10 de abril y sus réplicas al inicio de los días de la semana santa.

HUBO OTRAS RAZONES
PARA EL RECORTE

Economistas independientes desmintieron la interpretación con que el gobierno pretende conservar impecable su cielo estadístico.

Demostraron que, en gran medida, la necesidad de recortar el presupuesto la explica una caída en 7 puntos porcentuales (del 18.6% proyectado al 11.6%) en la recaudación de impuestos, consecuencia de la nueva Ley de Concertación Tributaria, que comenzó a funcionar en enero de 2013 y que fue diseñada y “concertada” por el gobierno exclusivamente con el COSEP, una más de las expresiones del gobierno corporativo Ortega-Murillo-gran capital nacional.

La ley conservó todas las exoneraciones y privilegios fiscales a los empresarios más grandes y a los rubros más rentables de la economía, y hasta se los aumentó. Además, la “concertación” fiscal con la élite empresarial los favoreció también en el pago del impuesto sobre la renta y en la reducción del impuesto selectivo de consumo para la importación de artículos de lujo que antes estaban gravados.

POR RAZONES POLÍTICAS

Los economistas independientes calculan que más de 5 mil millones de córdobas no se recaudaron, sobre las metas esperadas, como resultado de lo que la ley cambió o modificó.

El experto en derecho fiscal, Julio Francisco Báez, recordó que cuando esa ley fue aprobada “vimos al representante del gran capital (José Adán Aguerri, presidente del COSEP) divulgarla apasionadamente, lo que no sucede en ningún país del mundo”. El economista Adolfo Acevedo escribió: “Sería un acto de honestidad, de parte de quienes diseñaron la Ley de Concertación Tributaria, que nos explicaran a los ciudadanos el porqué, después de la introducción de dicha Ley, la tasa de crecimiento de los ingresos tributarios se ha derrumbado”.

Por su parte, el economista Néstor Avendaño señala que el presupuesto también se ha resentido por una decisión política del gobierno: “A partir de 2012 el presupuesto ya no recibe ningún apoyo multilateral en divisas líquidas de libre disponibilidad para financiar el gasto público, 45 millones de dólares anuales que prestaba el BID en el último bimestre de cada año, debido a que el Ejecutivo decidió no suscribir el quinto programa económico trienal con el FMI”. Y señala otro hecho, anterior a esta decisión, también provocado por razones políticas: el Banco Mundial (BIRF/IDA) suspendió su préstamo anual de 25 millones de dólares para apoyo presupuestario en 2009 después del fraude en las elecciones municipales de 2008.

SE ACABAN LOS TPL

En este desacelerado contexto económico se cierne como negrísimo nubarrón en el cielo del escaso empleo nacional la posibilidad, ya aceptada con resignación, de que el 31 de diciembre de 2014 terminen los TPL (Tariff Preference Level), beneficio que Estados Unidos le concedió a Nicaragua durante diez años al firmar en 2004 con Centroamérica y República Dominicana el tratado de libre comercio DR-CAFTA.

Con ese régimen arancelario preferencial las maquilas textiles instaladas en Nicaragua han podido exportar a Estados Unidos desde 1994 productos textiles elaborados con materia prima no producida en los países que firmaron el TLC. Ningún otro país recibió este privilegio, que atrajo a nuestro país a inversionistas extranjeros, ya que aquí podían importar materia prima barata de cualquier país y sin ninguna restricción. También podían importarla de Estados Unidos sin pagar impuestos. Nicaragua se convirtió así en el tercer comprador mundial de telas estadounidenses y ocupó el puesto número 12 como proveedor de prendas de vestir a Estados Unidos. A los inversionistas en maquila no sólo les atraía el privilegio de los TPL, también eran atractivos los salarios tan bajos que el gobierno de Nicaragua les permite pagar en las zonas francas.

“EL DESEMPLEO
ME MORDIÓ TAMBIÉN”

Como la decisión de prolongar los TPL la tiene el Congreso de Estados Unidos, que no priorizará esta discusión, ya existe claridad en el gremio empresarial de que, al menos durante el año 2015, no habrá TPL. Después, quién sabe...

El fin del privilegio arancelario provocará que los “capitales golondrina” que invierten en el negocio de la maquila de ropa “vuelen” a otros países en busca de condiciones más favorables. El cálculo es que unas 10 mil y hasta 15 mil trabajadoras y trabajadores podrían perder sus empleos el próximo año.

El desempleo crónico que padece Nicaragua queda algo ocultado en el cielo oficial por la inflación de la planilla de empleados públicos a la que por razones políticas ha apostado el gobierno. Compensan el desempleo las remesas que generan nuestros emigrantes que viven y se emplean en Costa Rica, Panamá, España y Estados Unidos. Y lo alivian las empresas que trabajan bajo el privilegiado régimen de TPL en las zonas francas (hay 147 en el país, el 60% de origen estadounidense). En el agotador, y discapa¬ci¬tan¬te, trabajo de las zonas francas se emplean unas 108 mil personas, 71 mil en las maquilas textiles, donde la mayoría de las obreras son mujeres, mayoritariamente madres solteras.

¿MENOS COOPERACIÓN VENEZOLANA?

En agosto, la agencia Reuters informaba que las entregas de combustible venezolano a sus socios de Petrocaribe, 21 países, se vienen reduciendo en un 11% desde el año 2013 por las dificultades económicas y políticas por las que atraviesa Venezuela y porque PDVSA prioriza el envío de crudo a China.

En Nicaragua sólo tenemos rumores y ningún dato que nos indique que ha habido reducciones en las entregas de crudo a Petronic. Pero tampoco hay ninguna certeza de que eso no vaya a ocurrir.

VIOLENCIA POLÍTICA EMBRIONARIA

“Si en un mapa de Nicaragua pusiéramos estrellitas rojas en todos los lugares en donde ha habido combates serios entre grupos armados con motivaciones políticas con miembros del Ejército y de la Policía veríamos que militarmente estamos ante lo que se conoce como un conflicto de baja intensidad que podría aumentar en intensidad dependiendo de muchos factores. O que estamos en una etapa de violencia política embrionaria, que podría desembocar en una etapa de violencia política más grave”. Es una de las advertencias y consideraciones que, entre otras, hace el experto en seguridad y narcotráfico, Roberto Orozco, en páginas siguientes.

También este nubarrón se intenta tapar. El Ejército y la Policía insisten en calificar los enfrentamientos armados que han ocurrido en zonas rurales desde hace un par de años como actividades de grupos delincuenciales. Así volvió a calificar la jefatura de la Policía el atentado del 19 de Julio contra simpatizantes sandinistas que venían de Managua de celebrar el 35 aniversario de la Revolución, un hecho de sangre que ha colocado una significativa “estrellita roja” en el mapa del país.

¿SON SÓLO
DELINCUENTES COMUNES?

El 7 de agosto, al esclarecer “detalle a detalle” -como dijeron los medios oficiales- el atentado del 19 de Julio, la Jefa de la Policía Nacional, Aminta Granera reafirmó que la Policía no había encontrado “ningún indicio de que se trató de un acto político” y lo volvió a definir como “un acto criminal común”. Ante la insistencia de los periodistas sobre el móvil, hizo una comparación tan fuera de lugar como incoherente: “Yo me preguntaría -dijo Granera- qué ganan las personas que en Estados Unidos cogen un AK y van a matar a miles de estudiantes en una escuela. ¿Tienen una motivación política porque no les roban? Creo que no necesariamente tiene que haber un robo de por medio para afirmar que es un hecho criminal”.

En esta ocasión Granera informó que uno de los nueve detenidos y acusados por este hecho estaba vinculado al cártel mexicano de Los Zetas, lo que significa, según Orozco, “que el narco ya se nos metió”... En la conmemoración, el 2 de septiembre, del 35 aniversario del Ejército de Nicaragua, el Presidente Ortega pareció referirse a esto al afirmar: “Hay criminales que quieren presentarse como patriotas y andan asesinando, como parte de una red de narcotraficantes que quieren instalarse en el país, a como lo han hecho en las montañas de Jinotega”.

Lo que la realidad va mostrándonos es que la concentración de poder en una sola persona, la exclusión, el control social y los escandalosos niveles de inequidad, además de la politi¬zación de los órganos de seguridad
-como sostiene Orozco- están propiciando la violencia política, un mal cuyos estragos hemos conocido en tantos momentos de nuestra historia.

“NO SON FEMICIDIOS”

También se ha disparado la violencia contra las mujeres, en la espiral siempre creciente de abusos sexuales y también en la expresión más cruel de esa violencia, el femicidio. La violencia contra las mujeres no es de ahora, es un nubarrón histórico. Lo que sucede hoy es que las estadísticas pretenden disimularlo. Este mes el gobierno organizó una operación “legal” para reducir la cifra de femicidios en su cielo estadístico.

Cuando ya se contabilizaban 48 femicidios en el primer semestre del año, el 4 de julio, el Subdirector de la Policía Nacional, Francisco Díaz, consuegro de Daniel Ortega, redujo la cifra a sólo 18, al afirmar en rueda de prensa que para la Policía femicidio sólo lo era “cuando el hombre que da muerte a una mujer tiene con ella un vínculo afectivo”. Como ejemplo de este nuevo criterio, que violentaba lo tipificado en la Ley 779, puso el caso ocurrido en abril con Karen Colclough, una misionera estadounidense que fue sorprendida en una playa solitaria sacando fotos por un sujeto que la violó, la asfixió, le robó la cámara y la dejó después amarrada, situación en la que murió. “De acuerdo con la investigación, el móvil del hecho fue el robo de la cámara y como no hay ningún vínculo, ningún parentesco, lo tipificamos como asesinato”. Las declaraciones del jefe policial fueron el antecedente del decreto presidencial que apareció en la Gaceta Diario Oficial el 31 de julio, reglamentando la Ley 779 “Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres”.

“EN FE, FAMILIA Y COMUNIDAD”

El reglamento de la Ley 779, ordenado por Ortega, ilegal e inconstitucional porque ningún reglamento está por encima de ninguna ley y porque cualquier reforma a la ley le hubiera correspondido al Poder Legislativo, modifica sustancialmente la ley, ya reformada unos meses antes para introducir en ella la mediación como “solución” que hay que procurar como prioridad en los casos de violencia contra las mujeres.

Según el decreto de Ortega, el objetivo de la Ley 779 es ahora “el fortalecimiento de la familia” y no la defensa de las mujeres. Según el decreto, el femicidio sólo se tipificará cuando el hombre que mate a una mujer lo haga en el ámbito privado y tenga con ella “relaciones interpersonales de pareja”. La ley consideraba femicidio el asesinato de mujeres en el ámbito privado y en el ámbito público y lo tipificaba así siempre que hubiera “relaciones desiguales de poder”.

Y según el decreto, la ruta para resolver los casos de violencia de género en los hogares se complica ahora, ya que no iniciará con una denuncia en las Comisarías de la Mujer de la Policía Nacional, como un delito que es, sino que iniciará en una nueva instancia, las Consejerías Familiares, formadas por miembros del partido de gobierno que integran los Gabinetes de Familia (antes llamados CPC) y “sectores representativos de la comunidad”.

Estas consejerías comunitaria buscarán resolver las situaciones de violencia contra las mujeres priori-zando “conservar la unidad familiar” y lo harán “en visitas casa a casa y en escuelas de valores”. Todos estos cambios hacen eco a la nueva consigna gubernamental: “Vamos adelante en fe, familia y comunidad”.

UN INESPERADO TROPEZÓN CON LA IGLESIA

El rechazo de todas las organizaciones de mujeres del país contra el ilegal decreto presidencial fue unánime. El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) instó a jueces especializados en violencia a rechazar el reglamento presidencial y a seguir juzgando la violencia y el femicidio como indica la Ley 779. El CENIDH, el Movimiento Renovador Sandinista y CLADEM-Nicaragua (Comité Latinoamericano para la Defensa de los Derechos de las Mujeres) interpusieron recursos de amparo por inconstitucionalidad contra el reglamento decretado por Ortega.

Esta operación ilegal para disimular nubarrones negativos en el cielo del “mujerismo oficial”, provocó un imprevisto tropezón en las relaciones del gobierno con los obispos de la Conferencia Episcopal.

El reglamento presidencial incluye en las consejerías familiares que deben atender en primera instancia los casos de violencia a “las pas¬torales familiares” (estructuras de la iglesia católica) y a “líderes religiosos”.
Aunque la reticencia, y hasta el abierto rechazo, de varios obispos y sacerdotes contra la Ley 779 en declaraciones en las que insistían que atentaba contra la unidad familiar, y aunque el respaldo de clérigos y pastores a la reforma que introdujo la mediación, le “puso en bandeja” al gobierno Ortega-Murillo el incluirlos como actores en este adefesio jurídico, que puede tener graves consecuencias para la vida de las mujeres, el gobierno no esperaba la firme reacción de los prelados católicos.

Los obispos se reunieron de urgencia para concluir que rechazan ser obligados a trabajar con estructuras gubernamentales en esta tarea, para la que no fueron consultados.

El cardenal Leopoldo Brenes, a quien el gobierno busca insistentemente atraer a su redil, fue claro: señaló la experiencia probada que ya tiene la iglesia católica con parejas que buscan consejo en las parroquias, advirtió del peligro de que las consejerías comunitarias agudicen los casos de violencia, “filtrando comentarios” y rechazó “la camisa de fuerza” que les pretende poner el reglamento de Ortega para sumarlos a su proyecto y así manipularlos.

EL CANAL: UN CUENTO FUNCIONAL A LA CRISIS

En los casi ocho años del gobierno Ortega-Murillo éste es el momento en el que se les han juntado más problemas y desafíos. En el año 2009, cuando les tocó afrontar la crisis financiera internacional, que tuvo lógicamente repercusiones nacionales, empezaba a llegar a raudales la cooperación venezolana y eso lo compensó todo y tapó cualquier nubarrón. La crisis económica apenas se sintió y la situación política no se había enrarecido hasta el punto en el que lo está hoy.

Ahora, en este contexto de densos nubarrones, todos enlazados entre sí, a Ortega le resulta más funcional que nunca esa promesa, fantasía o “cuento chino” que es el megaproyecto del Canal Interoceánico. Funciona.

Su predecesor, Enrique Bolaños, también fantaseaba y durante su administración, no exenta de problemas, los disimulaba anunciando que el TLC sería “el puente al progreso”, “el puente hacia el futuro”.

Ayer un puente, hoy un canal… Siempre recurriendo los gobernantes a salidas espectaculares, cortoplacistas, mágicas… Y siempre los gobernados esperando milagros.

Cuánto cuesta aprender que los problemas que arrastramos del pasado y los que ensombrecen hoy el cielo, todos ellos, seguirán apareciendo si no asumimos procesos de largo plazo, de mayor calado y de mayor alcance, hasta lograr transformaciones estructurales: una justa distribución de la tierra, una justa redistribución del ingreso, un justo cuidado de los recursos, una justa atención a los protagonistas de la economía social, una justa calidad de la educación…

Todos, procesos que requieren de racionalidad lúcida y de voluntad política de los gobernantes y de participación activa y constante de los gobernados.

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