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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 384 | Marzo 2014
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Costa Rica

Entre sorpresas soplan aires de cambio

Desde noviembre de 2013 la campaña electoral costarricense ha ido de sorpresa en sorpresa. Soplan aires de cambio, el país camina hacia una dinámica política nueva, cada vez más parlamentaria y pluralista.

Karina Fonseca Vindas

Costa Rica vive aires de cambio. La ruptura de más de tres décadas de un ordenamiento político bipartidista, cuando el poder se repartía entre el Partido Liberación Nacional (PLN) y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), ha asomado con fuerza inesperada, causando sorpresas con los resultados de la primera ronda electoral celebrada el domingo 2 de febrero y con lo que sucedió después: la decisión del candidato del PLN de abandonar la campaña para la segunda vuelta del 6 de abril.

Esta cadena de sorpresas tiene varios antecedentes que ya las iban anunciando.

AÑO 2000: NACE EL PAC

En el año 2000 nació el Partido Acción Ciudadana (PAC) como una nueva opción política liderada por el economista Ottón Solís, quien abandonó el PLN afirmando que el PAC lucharía contra el neoliberalismo, la corrupción y el despilfarro tradicional en la administración pública. El PAC se presentó como la alternativa de “centro” y con un código de ética al que daba enorme importancia.

El año 2002 el PAC participó por primera vez en los comicios nacionales, quedando en tercer lugar en las preferencias del electorado, que veía con buenos ojos la iniciativa de Solís. Alcanzaron 14 curules en la Asamblea Legislativa. Lastimosamente, 6 de esos diputados electos se separaron al poco tiempo de su designación y se agruparon bajo el Bloque Patriótico. Lo hicieron negándose a cumplir el código de ética del PAC, que los obligaba a renunciar a ciertos privilegios que les ofrecía la nueva investidura parlamentaria. Esto representó un primer resbalón para el nuevo partido.

2004: AÑO DE ESCÁNDALOS

El 2004 fue un año clave en el país, debido al encarcelamiento e inicio de las acusaciones penales en contra de altos funcionarios y de dos ex-Presidentes de la República, Rafael Ángel Calderón y Miguel Ángel Rodríguez, todos del PUSC. Los señalamientos por corrupción contra ellos sacudieron a la opinión pública nacional e internacional.

Estos escándalos, sumados al notable giro neoliberal que vivía el país, a la precarización de las condiciones de vida de cada vez más costarricenses y a la incompetencia y prácticas de corrupción cada vez menos discretas de los funcionarios en el poder, empezaron a marcar un distanciamiento de la sociedad costarricense respecto de las promesas de los dos partidos tradicionales, en especial del PUSC, que acudió sumamente debilitado a las elecciones nacionales de 2006, abriéndole así el camino al candidato presidencial del PAC.

2006: CASI GANA EL PAC

En 2006, Ottón Solís, al frente del PAC, por poco logra derrotar a Oscar Arias Sánchez, candidato del PLN, persona no muy popular a lo interno de nuestro país, a pesar del Premio Nobel de la Paz, escudo que lo protege de toda crítica ante la comunidad internacional.

Arias resultó electo en 2006, gobernando por segunda vez. Su primera administración fue en 1986-1990 y muchos no vieron con buenos ojos su injerencia en el cambio normativo que eliminó el impedimento constitucional para su reelección. En las elecciones de 2006, apenas un 1% separó al ganador del perdedor: Arias se erigió como triunfador con el 42.26% de los votos, mientras Solís consiguió el 41.11%.

2010: CHINCHILLA LE GANA AL PAC

En el año 2010, Ottón Solís se lanzó por tercera vez consecutiva como candidato presidencial, enfrentándose a la candidata del PLN, Laura Chinchilla. Volvió a ser derrotado, aunque por un margen más amplio que en las dos anteriores elecciones. Ese año el PAC logró cierto nivel de consolidación al ubicarse como la segunda fuerza política del país con el 25.06% de los votos emitidos, pero Chinchilla le sacó amplia ventaja, alcanzando el 46.91%.

En aquellas elecciones se activó una alarma social ante el repunte de la que se considera la extrema derecha costarricense, encarnada en el Movimiento Libertario, que logró el 20.92% de los sufragios.

De forma un poco precipitada y al calor del momento, Solís afirmó que sólo se postularía como candidato presidencial por cuarta ocasión “si Dios le hablase para pedírselo”. Años después intentó matizar aquella aseveración agregando que, además del “respaldo divino”, aceptaría encabezar una nueva postulación en caso de que se conformara una alianza electoral que no tuviese candidato, aunque insistió en que ambos escenarios eran imposibles.

2013: COMIENZAN A SOPLAR
AIRES DE CAMBIO

Aunque en 2010 varios analistas señalaron que el sistema democrático de Costa Rica estaba madurando y se asemejaba a un modelo pluripartidista, el entusiasmo por ese rasgo positivo sufría altibajos. A inicios de 2013 creimos que nos tocaría ver, por primera vez en la historia, la tercera administración consecutiva del PLN, muy a pesar de la seguidilla de errores y horrores de la administración de la Presidenta liberacionista Laura Chichilla Miranda. Sin embargo, lo que empezó a acontecer en el último trimestre de 2013 nos conduce a pensar que el declive del PLN se ha dado más pronto de lo esperado, aunque más tarde de lo deseado.

NOVIEMBRE 2013:
LA PRIMERA ENCUESTA

En noviembre de 2013 las primeras encuestas electorales señalaban al candidato presidencial del PLN, Johnny Araya, como el favorito de los electores. Los resultados de la empresa Borge y Asociados decían que si la elección fuera en ese momento, un 50.1% de los votantes apoyaría al candidato oficialista. Uno de cada dos costarricenses elegiría al ex-alcalde de la municipalidad de San José como próximo presidente de Costa Rica.

En segunda posición de la encuesta aparecía José María Villalta, candidato del Frente Amplio, con un 19.1%.
El tres veces candidato presidencial del Movimiento Libertario, Otto Guevara, quedaba en tercera posición, con el respaldo del 16.9% de los votantes. Muy rezagados asomaban apenas la cabeza Rodolfo Piza del PUSC (4.8%) y Luis Guillermo Solís del PAC con un 4,3%.

Algo parecía no calzar en estos datos. La administración de Laura Chinchilla, caracterizada por grandes escándalos de corrupción, sin gabinete estable, con una bancada legislativa que no la respaldaba con la contundencia que cabría esperar, y con el deterioro de la imagen de su gobierno por las luchas ganadas por la ciudadanía organizada en temas álgidos como el cierre definitivo de la explotación minera, la aprobación de la fertilización in vitro y el freno a la millonaria concesión de una importante carretera, entre otras, expresaban la urgencia de un cambio de rumbo y un creciente malestar colectivo.

Pero la encuesta ahí estaba: Araya, el candidato del oficialismo, aparecía como claro ganador. Que la Presidenta peor calificada en América Latina, por su impopularidad, entregara la banda presidencial a su compañero de partido parecía ya un hecho. Descabellado quizás, pero avalado por esa encuesta.

ARAYA: UN MAL CANDIDATO

La campaña electoral cambió el escenario, calentó a la sociedad y reconfiguró nuevas tendencias.

Quizás Johnny Araya haya sido la figura menos idónea a la que recurrió el PLN para alcanzar otro período presidencial. El candidato verdiblanco, con varios procesos judiciales en curso, con 21 años como alcalde de la municipalidad de San José sin logros convincentes, con una limitada capacidad en los debates y, para colmo, cargando en sus espaldas el extendido rechazo a la deficiente gestión de la administración de Chinchilla -lo que hacía ver a Araya como representante del continuismo de un mal gobierno-, estaba en una frágil posición, a pesar de la primera encuesta.

GRAN SORPRESA:
UN TRIPLE EMPATE TÉCNICO

Llegó entonces la sorpresa. O el golpe de realidad que muchos sectores inconformes añoraban. Al virtual ganador se le empezó a mover el piso.

Lo que más asustó a la clase política tradicional fue la encuesta de la empresa UNIMER, publicada por el diario “La Nación” dos meses antes de las elecciones. Anunciaba unos resultados inesperados: un triple empate técnico entre el PLN, el Frente Amplio y el Movimiento Libertario.

Villalta, del Frente Amplio, aparecía con un 22.2% de intención de voto, Araya con un 20.3% y Guevara con un 20.2%. Tras los tres favoritos, y en posición muy lejana, el candidato del PAC, Luis Guillermo Solís, con un 5.5%. Que la izquierda representada por el Frente Amplio apareciese en primer lugar permitía imaginar un escenario inaudito. Algunos aprovecharon para presentar ese escenario como una posibilidad aterrorizante.

LA CAMPAÑA DEL MIEDO
CONTRA EL FRENTE AMPLIO

Al conocer el triple empate técnico, el PLN y el Movimiento Libertario se centraron, cada uno por su cuenta, en desarrollar una amplia batería de ataques contra el Frente Amplio, con el objetivo de reducir su inesperado crecimiento. El Frente Amplio denunció ser víctima de una “campaña del miedo”. En los debates y en los mensajes de propaganda el fantasma del anticomunismo surgió como tema central de los dos partidos de derecha.

Estos ataques se reiteraron sin descanso. Varias transnacionales con sede en Costa Rica, entre ellas Avon
y Subway, fueron denunciadas ante el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) por difundir información entre sus trabajadores, en la que les advertían sobre los riesgos que implicaba la llegada de “los comunistas” al gobierno, anunciando que eso provocaría la pérdida masiva de empleos por la salida del país del capital extranjero.

“Nos llaman comunistas porque no nos pueden llamar ladrones”, insistía el candidato del Frente Amplio
en su defensa. Por tener 36 años se le achacaba también falta de experiencia, se le criticaba por apoyar explícitamente una legislación abierta a la interrupción del embarazo, se advertía que sería incapaz de conformar un equipo para gobernar, se criticaban algunas propuestas poco viables que aparecían en su plan de gobierno…

La apelación a los votantes a no irse a los extremos, ni a la extrema derecha de Otto el Libertario ni a la extrema izquierda “comunista”, “caótica”, “orteguista” y “chavista” del Frente Amplio, no dejaba de ser un mensaje convincente. A él se lanzó de lleno el PLN en su afán por desacreditar a Villalta. El Movimiento Libertario también hizo un uso recurrente de las mismas cartas contra el Frente Amplio.

¿PLN OTRA VEZ
O “PLN NUNCA MÁS”?

El oficialismo trató de colocarse en el imaginario costarricense como “la opción de centro”, apelando al fervor liberacionista y a las reivindicaciones sociales que su partido abanderó en tiempos pasados. “No nos vayamos a los extremos” era su insistencia, abandonando la consigna principal de Araya al inicio de su campaña, cuando invitaba a la gente a “contratarlo para el puesto de Presidente”. La chota contra Araya en las redes sociales y el bajonazo en las encuestas lo obligó a dar un giro a su estrategia de comunicación, al extremo que cambió de agencia publicitaria.

La idea de “PLN nunca más” empezó a calar profundamente en la población. En medio de estas batallas no se vio venir que la gente le apostaría al hasta entonces desconocido candidato del PAC, Luis Guillermo Solís.

2 DE FEBRERO:
RETRATO DEL GANADOR

Luis Guillermo Solís, profesor universitario, historiador y politólogo, al igual que Ottón Solís -con quien no tiene ningún parentesco-, militó muchos años en el PLN, abandonándolo hace ocho años para integrarse al PAC.Empático, estratégico, conciliador, excelente orador y el mejor calificado en los debates, Luis Guillermo Solís
se fue acomodando en solitario como la alternativa de centro. Y al final experimentó un crecimiento inesperado, nunca registrado en las encuestas, que siempre lo ubicaron muy por debajo de los partidos que encabezaban la intención de voto. Esto le permitió avanzar sin los obstáculos que le tocó sortear al candidato del Frente Amplio, enfrentado permanentemente al señalamiento que le hacían: ser un “peligroso comunista”.

“USTED NO ME CONOCE”

Solís inició su campaña con la consigna “Usted no me conoce”. A partir de ahí, tuvo el acierto de desarrollar una estrategia para los medios de comunicación convencionales y para las redes sociales de gran calidad.

En uno de sus primeros anuncios televisivos invitó a la gente a conocerlo y les explicó así su salida del PLN: “Les dije que rechazaba el abandono de la clase media, la adopción de un modelo concentrador de la riqueza, excluyente e injusto, que ha sumido a miles y miles de nuestros compatriotas en la pobreza. Renuncié a la corrupción, a la incapacidad, a la ineptitud, a la politiquería y al fraude electoral. Los valores en los que creo ya no están en Liberación. Por eso me he sumado con miles y miles de ustedes a las filas del Partido Acción Ciudadana. Desde ahí rescataremos a Costa Rica”. Y concluía así su mensaje: “Soy Luis Guillermo Solís, un ciudadano como usted. Y sería bueno que empecemos a conocernos”.

UN PUNTO DE MALESTAR

Quizás uno de los temas que causó mayor malestar entre los militantes del PAC fue la designación de dos fichas del PUSC como candidatos a Vicepresidentes: el ex-ministro Helio Fallas y la ex-diputada y ex-viceministra Ana Helena Chacón, integrante ella de una familia con considerable peso económico en el país. Chacón fue una activa defensora de la aprobación del TLC en 2007, cuando el “NO al TLC” fue un tema priorizado por el PAC y muchos otros movimientos sociales.

Para un partido cuyo código de ética se supone tiene un rol preponderante, que una persona que actuó en favor
del agudizamiento de las políticas neoliberales en Costa Rica fuera convocada como candidata a la Vicepresidencia, significó una profunda contradicción. Pero como a veces la memoria es corta y el deseo por sacar al PLN del poder ha sido permanente, la campaña del PAC siguió su curso.

2 DE FEBRERO:
LA SORPRESA Y LA ABSTENCIÓN

El domingo 2 de febrero, día de las elecciones, estaba claro que la posibilidad de una segunda vuelta electoral era casi inobjetable y que difícilmente alguno de los candidatos alcanzaría el 40% requerido para ser designado Presidente de la República.
Lo que no estaba tan claro era si en esa segura segunda vuelta el PLN se batiría con el Frente Amplio, con el ML o con el PAC. Con el PAC era la posibilidad más remota, tomando en cuenta lo que habían dicho las encuestas.

A la altura de las 8:30 de esa noche, cuando el TSE presentó el primer corte de resultados, los pronósticos que abundaron en meses previos empezaron a verse socavados. Conforme avanzaba el conteo definitivo y manual de las mesas se consolidó en el primer lugar Luis Guillermo Solís, ante la sorpresa de muchos y la euforia de sus seguidores.

El PAC alcanzó el 30.64% de los votos, el PLN 29.71%, el Frente Amplio 17.25% y el ML 11.34%. El triunfador más amplio no aparecía en la papeleta: el abstencionismo representó un 31.81%, del padrón electoral, cifra muy parecida a la del año 2010.

CÓMO QUEDÓ EL LEGISLATIVO

La Asamblea Legislativa también mostró una configuración inesperada. Lo más destacado fue el logro de 9 diputados para el Frente Amplio. Nunca en la historia política costarricense un partido de izquierda había alcanzado ese número de curules. Además, la mayoría de los electos provienen de movimientos sociales. El Frente Amplio logró captar votos de personas que no han sido tradicionalmente de izquierda.

El PUSC repuntó pasando de 5 a 8 diputados. La derecha, representada por el Movimiento Libertario, pasó de
8 a 5. El PLN obtuvo 18, 6 menos que en la administración saliente. El PAC también creció, pasando de 11 a 13 diputaciones. A la estructuración de la Asamblea para los próximos cuatro años (2014-2018) habrá que prestarle especial atención. El pluralismo parlamentario requerirá de gran capacidad negociadora, de liderazgos y de alianzas que dejen atrás los resentimientos derivados de las jornadas electorales, especialmente entre el PAC y el Frente Amplio.

MUJERES:
LAS GRANDES AUSENTES

Al analizar estas elecciones poco se ha hablado del papel de las mujeres. En las 13 candidaturas presidenciales en disputa el pasado 2 de febrero no hubo una sola mujer, quedando en evidencia la continuidad de dinámicas electorales dominadas por la disparidad de género.

Muchos dirán que la ausencia de mujeres postulantes a la Presidencia de la República se debió al lamentable desempeño de Laura Chinchilla, que anuló la posibilidad de que el país aceptara de nuevo, y en tan poco tiempo, a otra mujer en el gobierno. Otros han afirmado que se requerirá tiempo para “olvidar” los fallos de la Presidenta y restablecer la confianza, como si lo malo del gobierno saliente hubiese sido responsabilidad de la condición femenina de la mandataria y no del talante saqueador y elitista de la clase política tradicional, que en Costa Rica, como en todas las latitudes, ha estado históricamente en manos masculinas.

Llamó la atención, por ejemplo, cómo en la convención del PAC -la primera convención abierta que celebraba el partido, a la que sólo asistieron 23,500 personas-, en la que competían por la candidatura presidencial tres hombres y una mujer, siendo la más conocida de los cuatro Epsy Campbell, por su trayectoria como diputada y por haber sido candidata a Vicepresidenta, ella quedase al final en el tercer lugar de la selección. ¿Pesó lo de ser mujer? Probablemente sí. En el último corte, 72 votos le dieron la ventaja a Luis Guillermo Solís respecto del segundo lugar.

SIN TENER EN CUENTA
NI OPINIONES NI DEMANDAS

Los medios de comunicación rescataron muy poco del parecer de las mujeres que militan en los partidos políticos, aunque es muy probable que ellas hayan sido las que más se desgastaron en la campaña visitando comunidades, facilitando reuniones, organizando eventos, tocando puertas y animando voluntades en los espacios menos visibles, pero en los más indispensables para activar a los votantes. Todavía menos atención se prestó en los debates a las demandas específicas de las mujeres, a pesar de representar prácticamente la mitad del padrón electoral. Lo que no faltó fue el análisis del estilo y la moda de las candidatas a Vicepresidentas. De eso tuvimos dos planas completas en “La Nación”.

En todos los partidos, sin distingo alguno, hubo mezquindad para compartir el protagonismo o poner de manifiesto el liderazgo y la capacidad que las mujeres tienen en sus propias filas. Y cuando hubo algunos intentos, surgieron las descalificaciones y los bajonazos en contra de más de una, especialmente si existían diferencias de criterio entre ellas y los hombres que figuraban en la escena mediática.

Si con los debates fue suficiente para testear las disputas masculinas, las escasas invitaciones giradas a las mujeres para que analizaran la coyuntura electoral pusieron de manifiesto lo lejos que aún estamos de una participación política equitativa. De nuevo presenciamos una campaña homologable a la cultura futbolera, en la que los hombres buscan la opinión de otros hombres, considerándolos los más calificados para opinar. Lo más penoso es que pareciese que todo transcurre sin que la mayoría de nosotras tengamos un registro claro de esa permanente forma de exclusión en la que nos ha dado por llamar “fiesta democrática”.

El 2 de febrero resultaron electas 19 diputadas para los 57 escaños de la nueva Asamblea Legislativa. Apenas la tercera parte de las diputaciones recayó en mujeres, 3 curules menos que los que hubo en la administración Chinchilla. Más penoso aún es el hecho de que se colaran, como mínimo, entre los diputados electos 5 hombres que apelarán estridentemente a no sé cuál dios para intentar decidir sobre temas de salud sexual y reproductiva que afectan de forma profunda a las mujeres, sin contar con los que lo harán de forma similar, aunque sin levantar tanto polvorín.

PLN: HACIA LA SEGUNDA VUELTA

Preparándose para el 6 de abril, el PLN hizo lo que mejor sabe hacer, aliarse con el ala conservadora del clero y los líderes evangélicos, para atacar al PAC en temas como el aborto y la legalización de las uniones de parejas del mismo sexo. De hecho, los evangélicos realizaron un pacto con el PLN e invitaron a sus fieles a votar por Araya. Según ellos, es “un cristiano comprometido” y el PAC lo que busca es convertir a Costa Rica en un país ateo.

Otra ventaja para el PLN es poseer una maquinaria de la que no puede presumir ningún otro partido en Costa Rica.
La capacidad para movilizar votantes, el clientelismo entre los sectores más alejados y empobrecidos del país,
la posibilidad de apelar al voto liberacionista tradicional, son acciones que priorizan siempre y que iban a priorizar de nuevo.

El fundador, ya fallecido, del Frente Amplio, José Merino, lo había señalado con profunda agudeza en elecciones pasadas, cuando un periodista le comentó que notaba mucha presencia de simpatizantes del PAC en las calles en el día electoral. Merino le respondió: “Esto quiere decir que va a ganar Liberación Nacional.Es la historia de siempre: los demás partidos se la pasan haciendo bulla en las calles el día de las votaciones, mientras los liberacionistas se enrollan las mangas y trabajan sacando a sus partidarios de las casas y llevándolos a votar. Son expertos en conseguir votos. Tienen la maquinaria bien afinada. ¿Cuándo irán los otros partidos a aprender la lección?”

PAC: ¿HACIA EL TRIUNFO?

Hacia el 6 de abril, el candidato del PAC, Luis Guillermo Solís, siguió haciendo gala de su tono conciliador, reflexivo, representando el cambio que requiere el país, siempre tratando de colocarse en “un punto medio”, presentándose como “el tico común”. Sus mensajes publicitarios han sido estupendamente bien trabajados, superando en calidad a los de todos sus oponentes, sin olvidar que contaba con recursos económicos derivados de la deuda que las otras opciones “alternativas” no poseían, como era el caso del Frente Amplio.

El PAC supo integrar a figuras claves de otros partidos en la lógica de su campaña, unas más polémicas que otras, siendo en extremo precavido al evitar que lo relacionaran con el Frente Amplio. Ya de cara a la segunda ronda, cuando se esperaba un acercamiento entre el PAC y el FA, no lo hubo. Esto fue interpretado por un sector de los frenteamplistas como un desaire y Villalta manifestó que sus seguidores quedaban libres de votar por quien quisieran, situación inesperada, cuando el objetivo común de ambos era sacar del poder al PLN. Cuando se conocieron los resultados que lo dejaban fuera de la segunda vuelta electoral, Villalta incluyó en su discurso una frase inolvidable: “La segunda ronda será entre la derecha que roba y la derecha que no roba”.

Triunfador el 2 de febrero, el PAC se enfrentó a dos caminos. O tratar de obtener el respaldo del Frente Amplio negociando con ellos para atraer a los votantes frenteamplistas en la segunda vuelta. O distanciarse para no ser asociado con el fantasma comunista que tanto incidió en los resultados de la primera ronda. Luis Guillermo Solís y su equipo optaron por la segunda opción. Por otra parte, era claro que la gran mayoría de los seguidores del Frente Amplio, movidos por la intención de sacar a al PLN del poder, arriesgarían mucho si dejaban de votar el 6 de abril. Así lo puso de manifiesto la primera encuesta de intención de voto.

SORPRESA: ARAYA SE RETIRA

En la encuesta de la Universidad de Costa Rica (UCR) publicada el 5 de marzo las proyecciones resultaron otra sorpresa. Realizada por el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la UCR para el semanario “Universidad” el principal hallazgo fue la sólida ventaja con la que contaba Luis Guillermo Solís y el PAC entre todos los votantes que no simpatizaban con el PLN. La intención de voto en favor del PAC para la segunda ronda era contundente: 64.4% votaría por Solís y sólo el 20.9% por Araya. Un 14.7% no respondió.

Con estos resultados tomó fuerza el rumor de que Johnny Araya se retiraría de la campaña. Lo confirmó él mismo
a mediodía del 5 de marzo. Dos factores adicionales a los datos de la encuesta de la UCR pudieron influir en su decisión. Uno, el despilfarro en propaganda electoral en el que incurrió el PLN en la primera ronda. Quedaron sin recursos para enfrentar la segunda ronda. Y dos, conociendo encuestas internas del propio partido, la estructura del PLN tomó la previsión estratégica de evitar un desgaste mayor si el 6 de abril el PAC le ganara arrolladoramente, lo que le daría al PAC un gobierno revestido de gran legitimidad popular.

Emoción y precaución deben caracterizar lo que acontezca después de esta sorpresa. ¿La última? Constitucionalmente, el PLN no puede retirar la candidatura para la segunda ronda. Por eso, en las papeletas estarán los dos candidatosy todos los costarricenses inscritos en el padrón electoral podrán ejercer el voto, por cualquiera de los dos. Lo que ha cambiado es que Johnny Araya dejará de hacer campaña.

SOLIS Y EL PAC:
UN ENORME DESAFÍO

Los votantes deben estar claros de que las elecciones presidenciales se deciden realmente el 6 de abril y en las urnas. Los del PAC no deben caer en la tentación de triunfalismos anticipados. Como lo señaló Patricia Mora, primera diputada electa del Frente Amplio por San José, lo que ya se ha demostrado con esta cadena de sorpresas es una clara tendencia en contra del continuismo político.

Soplan aires nuevos. Y sea quien sea quien gobierne tendrá que construir gobernabilidad. Solís y el PAC están
a las puertas de ese enorme desafío.

COMUNICADORA SOCIAL. DIRECTORA DEL SERVICIO JESUITA PARA MIGRANTES EN COSTA RICA.

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