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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 379 | Octubre 2013
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Nicaragua

El “milagro” del gobierno corporativo

Mientras el Presidente Daniel Ortega, hacía, sin éxito, llamados al diálogo al Presidente de Colombia y a la Presidenta de Costa Rica, lograba un importante éxito en el más reciente de sus diálogos con la cúpula empresarial del país. Sus ofertas de diálogo dan continuidad a una política de Estado. Su creciente concertación con la gran empresa privada revela la ruptura experimentada en el FSLN.

Equipo Envío

Con diez meses de retraso, el Presidente colombiano Juan Manuel Santos anunció finalmente el 9 de septiembre la posición oficial de Colombia ante la sentencia de la Corte Internacional de Justicia, que en noviembre de 2012 reconoció la soberanía nicaragüense en más de 90 mil kilómetros cuadrados del mar Caribe, mares ocupados durante 43 años por Colombia y ahora devueltos a Nicaragua como “zona económica exclusiva”.

La posición colombiana es de implícito desacato, ya que Santos determinó que el fallo de la CIJ es “inaplicable” y se atrevió a emitir un decreto que rectifica los límites marinos establecidos por la CIJ. Santos argumentó que el fallo sólo será aplicable si Colombia y Nicaragua firman un tratado. El 18 de septiembre reiteró su posición desde una fragata de guerra, acompañado, entre otros funcionarios, por su Ministro de Defensa. Desde la nave anunció que Colombia defenderá “sus” territorios marítimos “con vehemencia y contundencia”.

COLOMBIA Y COSTA RICA CONTRA NICARAGUA

Colombia buscó el respaldo de los gobiernos de Costa Rica, Panamá y Jamaica en defensa de su ilegal posición, consiguiendo un eco a dos voces -Jamaica no se sumó-, para denunciar internacionalmente los “afanes expansionistas de Nicaragua”. Elevando la voz en el coro, la Presidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, retomó la demanda interpuesta por su gobierno ante la CIJ contra Nicaragua por invadir 3 kilómetros cuadrados en la desembocadura del fronterizo río San Juan, que Costa Rica afirma son de su soberanía. Esta demanda y la demanda de Nicaragua contra Costa Rica por la carretera construida por orden de Chinchilla en las orillas del río San Juan, con graves afectaciones ambientales, están siendo analizadas juntas por la CIJ y aún pasará tiempo antes de conocerse un fallo.

Mientras esto sucedía allá y acullá, aquí el Presidente Ortega reiteraba su disposición a un diálogo con Colombia del que salga “un tratado que nos permita poner en práctica el fallo de La Haya”. A Costa Rica le pide Ortega esperar el fallo de la CIJ sobre Isla Calero y la “trocha”, insistiendo en que haya “diálogo y no confrontación”.

En medio de estas tensiones, el 16 de septiembre Nicaragua solicitó a la CIJ que delimite la plataforma continental que le corresponde a nuestro país, más allá de las 200 millas náuticas, acogiéndose a lo que establece el artículo 76 de la Convención de Derechos del Mar. La plataforma que le corresponde a Nicaragua por razones geológicas es una de las más extensas en el continente americano: de las 200 millas náuticas reconocidas ya por la CIJ en el mar Caribe llegaría hasta las 350 millas. La solicitud nicaragüense, aunque respaldada por la ley internacional, fue considerada como otra provocación por la Presidenta de Costa Rica. El Presidente de Colombia la llamó “improcedente, infundada, inamistosa y temeraria”. Para ambos, es una prueba más del “expansionismo nicaragüense”.

“HUBIERA HECHO EL RIDÍCULO”

Con este telón de fondo de entrelazados conflictos limítrofes, llegaron a la Asamblea General de Naciones Unidas los mandatarios protagonistas de los diferendos. En la ONU, el Presidente de Panamá mencionó el conflicto, pero bajó el tono, la Presidenta de Costa Rica habló de forma estridente y el Presidente de Colombia guardó silencio sobre el tema.

El Presidente Ortega no fue a la ONU. Ante un grupo de empresarios nicaragüenses justificó así su ausencia: “La expectativa era que venía un choque entre Colombia y Nicaragua… ¿Qué hubiese sucedido si yo hubiese corrido a Naciones Unidas? La expectativa hubiera sido mayor, el amarillismo mayor… Hubiese sido como la imagen del torero, esperando al toro… Yo hubiera ido a hacer el ridículo y creo que hicimos bien en no caer en un juego de confrontación mediática…”.

De haber asistido a la ONU, no para reforzar amarillistamente la imagen del toro esperado por el torero, sino para dialogar bilateralmente y para hablar en ese foro mundial como un estadista, Ortega habría podido aclarar adecuadamente el sinnúmero de equívocos y falsedades que han poblado el discurso de la Presidenta de Costa Rica y el del Presidente de Colombia. Habría abonado así al entendimiento necesario entre los pueblos de nuestros países, habría dado un mejor perfil a su gobierno -deslucido internacionalmente en estos años- y también habría mejorado la imagen de Nicaragua. Desaprovechó la oportunidad de presentarse ante el foro mundial como promotor del diálogo en representación de una nación muy empobrecida pero nunca expansionista.

UNA POLÍTICA DE ESTADO

Si ha habido en Nicaragua una política de Estado que haya contado con un “continuo” en los sucesivos gobiernos y gobernantes, sin importar ni sus prioridades ni su ideología, una política estatal con un auténtico consenso nacional, es la política sobre límites territoriales.

Los predecesores del gobierno de Ortega en los años 80, sus sucesores y el Ortega de estos años recientes han dado continuidad a esa política. En todo lo demás -políticas rurales, políticas tributarias, políticas educativas…- han prevalecido las imposiciones y los conflictos entre el Estado y los diversos sectores de la sociedad y han abundado las rupturas decididas con cada cambio de gobierno, en ese eterno retorno del “volver a empezar” que caracteriza la llegada al poder de cada nueva administración.

Seguramente algo similar ha ocurrido en otros países latinoamericanos. Desde los tiempos de la Colonia y después de las luchas de independencia contra la Corona española, la mayoría de los conflictos, y hasta las guerras que han enfrentado a nuestros países, han tenido que ver con disputas territoriales por fronteras. Y siempre esos conflictos limítrofes unificaron a gobernantes y a gobernados en los mismos, o muy parecidos, sentimientos patrióticos y nacionalistas.

NACIONES VISTAS Y SENTIDAS COMO HACIENDAS

En su lúcido texto “El orden tutelar” el sociólogo peruano Guillermo Nugent lo explica así: “En la formación del nacionalismo en América Latina, la cuestión de los territorios ha tenido una importancia desmesurada ¿Por qué? Entre las varias explicaciones posibles, hay una que nos parece relevante: la representación del territorio como aquello que debe defenderse o conquistarse era lo más compartido que existía, dadas las características de un orden tutelar que impedía cualquier otro sentimiento compartido entre los ciudadanos”.

“En un universo social donde la línea demarcatoria, si se puede hablar así, pasaba entre tutores y tutelados, el territorio nacional era como la ampliación imaginaria de la hacienda. En las haciendas lo más importante son los linderos. Las demandas y la afirmación del territorio fueron mucho más importantes para fomentar el nacionalismo que descubrir rasgos comunes entre los habitantes de la nación. La gente se reconocía más en la forma de un mapa que en las caras y hábitos de su propia gente. El territorio ofrecía el elemento unificador como nación ante otra nación”.

Esas naciones-hacienda han sido, además, proyectos de una única etnia que impone su identidad y su cultura sobre el resto de las etnias que habitan el territorio, violentando la realidad multiétnica. También fue así en Nicaragua, donde tuvimos que entender, durante la guerra de los años 80, que construir la nación no sólo es luchar por fronteras y linderos, por mares o ríos, sino emprender el frágil proceso de integrar a todos con sus múltiples identidades, como en páginas posteriores explica el sociólogo Manuel Ortega, quien afirma que ese frágil proceso está hoy en grave riesgo con la ley canalera Ortega-Wang Jing.

UN DIÁLOGO “MILAGROSO”

Las ofertas de diálogo que muy inteligentemente el Presidente Ortega ha planteado para desactivar los conflictos limítrofes de esta hora tuvieron resultados con el gobernante de Panamá. Parecen de difícil concreción en el caso del Presidente Santos y en el de la Presidenta Chinchilla, ambos atizando el nacionalismo en sus “haciendas” por importantes descensos de popularidad, con complejos problemas internos y en vísperas de contiendas electorales, en la que Santos busca su reelección.

El diálogo en que el Presidente Ortega sigue cosechando éxitos es el que mantiene con los grandes empresarios del país. El 4 de septiembre, al día siguiente de la sexta reelección consecutiva de José Adán Aguerri como presidente de las cámaras empresariales agremiadas en el COSEP, Ortega se reunió con los dirigentes de la élite empresarial. Era una más de las reuniones de este tipo desde 2007. Ya en la primera de aquel año Ortega felicitó al COSEP por ser “el CPC que mejor funcionaba”, al compararlo con los nacientes Consejos del Poder Ciudadano que creaba entonces como “correas de transmisión” de las políticas del Ejecutivo.

Al saludar este nuevo encuentro, el banquero Ramiro Ortiz celebró el diálogo “privado” con Ortega como “un milagro” para Nicaragua. Exhortó a sus colegas: “Olvidémonos de los temas políticos”. Y se felicitó comparando lo que sucede en Nicaragua con lo que ocurre en el resto de países de la región “que no tienen este diálogo”. Julio Herrera, representante del Grupo Pantaleón, de Guatemala -15 años invirtiendo en Nicaragua en un ingenio azucarero y comprando tierras para caña en Occidente-, quien fue condecorado por el COSEP como “empresario del año”, corroboró el entusiasmo de Ortiz, afirmando que con “la búsqueda de consenso” entre el gobierno y la gran empresa, Nicaragua “ha logrado lo que no tiene Centro¬américa: un sistema jurídico, un sistema de seguridad personal, que está perdiendo el resto del mundo”.

DEL “PICAPORTE”
A LA CONSTITUCIÓN

Ya Alexander Segovia -hoy Secretario Técnico de la Presidencia en el gobierno salvadoreño-, en su estudio sobre las élites empresariales de Centroamérica demostraba hace años cómo funcionaba el “diálogo” de los grandes empresarios con los gobiernos de la región.

Se refería Segovia al “derecho de picaporte” que tienen los grupos económicos más poderosos de la región y explicaba en qué consistía: “Es el derecho a tocar la puerta y a comunicarse informalmente con las más altas autoridades de los países en cualquier momento y circunstancia. Este derecho de picaporte proviene del enorme poderío económico de estos grupos, de su rol central en el financiamiento de las campañas políticas de los partidos en el poder y de su influencia sobre los medios de comunicación social. Adicionalmente, tiene que ver con la existencia de estrechas relaciones familiares y económicas entre los principales grupos nacionales, lo que les permite acceder de manera relativamente fácil a los círculos de poder estatales”.

Lo más destacable en las palabras de cierre del Presidente Ortega en la reunión con el COSEP fue darnos a entender la “novedad” que aportaría el “modelo” nicaragüense, más allá del mecanismo tradicional del “picaporte”.

Esto dijo Ortega: “Como lo planteaba José Adán, hay que hablar de institucionalizar este modelo… Seríamos el primer país que estaría institucionalizándolo, dándole no ya la fuerza de la voluntad política de quien esté gobernando, sino que por Ley se establezca en la Constitución de la República que este modelo funcione, independientemente de quien esté en el gobierno... Ha venido funcionando por la vía de hecho. De lo que se trata ahora es de consolidarlo por la vía del Derecho…Creo que es un aporte muy grande que daríamos para asegurar la estabilidad, la seguridad, los beneficios que hemos alcanzado en favor del país y en el combate a la pobreza”.

EL “MILAGRO”
ES UN GOBIERNO CORPORATIVO

¿Pura retórica o un proyecto en perspectiva? ¿Oratoria ad hoc o una decisión de la cúpula gobernante y la cúpula empresarial?

El “modelo” que Ortega propone institucionalizar a nivel constitucional es la alianza gobierno - cúpula empresarial - sindicatos afines al partido de gobierno como representación única y exclusiva -también excluyente- de los intereses del resto de sectores nacionales. Es el modelo de gobierno corporativo que durante décadas organizó y encabezó el PRI en México. Se trata de un gobierno autoritario, de una plutocracia, porque el poder está concentrado en manos de quienes detentan la riqueza nacional y lo administran de forma autoritaria, pasando por encima de las instituciones y las leyes o acomodándolas en función de sus intereses, mientras los sindicatos reciben prebendas o privilegios derivados de la alianza.

Es un modelo de gobierno corporativo porque funciona como el de una corporación transnacional, organizado no en función del interés público, sino en función de los intereses económicos de la alianza gobernante, que en el “modelo” nicaragüense está integrada por la oligarquía tradicional agrupada en el COSEP, por el bloque de empresarios del FSLN y por el grupo económico ALBANISA.

“LA MISERIA HUMANA”

Quienes están excluidos de este modelo de gobierno corporativo reiteraron sus críticas. Tal vez representan “la miseria humana” a la que se refirió Ortega en su discurso de cierre, calificando así a quienes no aceptan el “modelo”.

Preguntado por los medios de comunicación a la salida del encuentro, Carlos Pellas, el más importante empresario del país, respondió así: “¿Qué si yo creo que en Nicaragua hay una democracia? Bueno, hay unas elecciones, las elecciones determinan claramente quién es el ganador. Hasta la fecha se ha manejado de esa forma y yo creo que obviamente los nicaragüenses van a la votación y se elige el ganador. Los procesos siguen manteniéndose, por lo tanto yo considero que sí, que estamos viviendo en un país abierto. Aquí todo el mundo es libre de moverse, la prensa es libre de opinar y yo considero que desde ese punto de vista estamos viviendo en una sociedad abierta”.

El escaso tacto político que reflejan las afirmaciones del dueño del grupo Pellas, en un país que ha conocido consecutivos fraudes electorales -posición respaldada en la elección de 2011 por los observadores de la Unión Europea- dio pie a que las críticas de “los miserables” subieran de tono.

¿QUIÉN SE BENEFICIA MÁS?

Analistas y medios de comunicación independientes reiteraron, como en anteriores ocasiones, la ceguera política de la cúpula empresarial. Evocan la estrategia de Somoza con los empresarios de entonces: “Ustedes hagan dinero y yo hago política”, y recuerdan que esa estrategia se hizo insostenible y los empresarios tuvieron que hacer política para poder seguir haciendo dinero por la competencia desigual con que Somoza los asediaba.

En general, se argumenta que el mayor beneficiario de la alianza Ortega - COSEP es el FSLN, que deriva de ella legitimidad. Menos atención se pone a que la convergencia de intereses económicos y políticos en torno al “modelo” corporativo que hoy tenemos -un modelo de crecimiento económico en un molde antidemocrático y autoritario- también deslegitima al FSLN ante sus bases porque refleja su sometimiento ideológico al pensamiento económico neoliberal, lo que complace a Carlos Pellas y beneficia al COSEP. La élite empresarial es gran beneficiaria de esta alianza no sólo porque “hace dinero”, sino porque ha logrado ese sometimiento y legitima su pensamiento.

LOS TIEMPOS DEL
“NUEVO SUJETO ECONÓMICO”

La dimensión ideológica de la convergencia del FSLN con el COSEP merece más reflexión. El FSLN ha venido adoptando gradualmente el diagnóstico y la estrategia de crecimiento económico que para el país han pregonado siempre, practicado siempre y deseado siempre los grandes empresarios nicaragüenses.

Ha sido un proceso. Sin remontarnos a los años de la Revolución, hay que recordar que el discurso de los pri¬meros años de gobierno de Ortega (2007-2008) fue estridentemente anti-neoliberal, responsabilizando a los organismos financieros multilaterales, a los países donantes de Europa y a los gobiernos liberales que le precedieron por el lento crecimiento económico del país y por la persistencia de los altos niveles de pobreza de Nicaragua.

Fue el tiempo en que predominaba el discurso de los representantes de la izquierda social del FSLN, que hablaban del “nuevo sujeto económico”, de la necesidad de fortalecer los sectores productivos y de servicios de la economía popular y de la urgencia, y también la posibilidad y la viabilidad, de fomentar su organización en cooperativas y asociaciones para construir un modelo alternativo. Ese discurso, muy beligerante y optimista, se fue articulando durante los años 90 cuando el FSLN estaba en la oposición política y avanzaba “la noche neoliberal”.

LOS TIEMPOS DE LA
“NUEVA UTOPÍA SANDINISTA”

En junio de 1994, Orlando Núñez -el promotor más apasionado de estas ideas- hablaba así de lo que llamó la “nueva utopía sandinista”: “La fuerza política del sandinismo se encuentra hoy ante una disyuntiva. Tiene ante sí dos posibilidades en cuanto a matrimoniarse con una u otra clase económica para viabilizarse como fuerza social permanente. Por un lado, enamora al sandinismo la moderna burguesía neoliberal. Por otro lado, lo requieren los sujetos económicos emergentes, los que nacieron con la revolución, los sectores reformados de la economía. Si el partido y el sandinismo optan por representar los intereses de la burguesía neoliberal, se acaba esta historia y todo vuelve a ser como antes. Por el contrario, si la opción es articularse a los nuevos sectores emergentes de la economía, estaríamos ante un interesante giro de la Revolución y en camino de continuar por otros medios la construcción de un modelo alternativo al capitalismo”.

2007: UN NUEVO PERFIL

Tras la derrota electoral del FSLN en 1996 y en 2001 y su regreso al gobierno en 2007, la historia no se acabó y, a pesar de que en el transcurso de aquellos años muchos cuadros sandinistas se convirtieron en empresarios, la utopía seguía vigente entre los representantes de la izquierda social del FSLN.

El lanzamiento en 2007 de programas como Hambre Cero y Usura Cero, el aumento del gasto social y el restablecimiento de la gratuidad de la educación y de la salud expresaban su vigencia. También se fortaleció el papel del Estado en la economía, particularmente dando respuesta a servicios básicos: energía eléctrica y agua potable.

En abril de 2007 Núñez hablaba así en Envío: “Yo veo que en los últimos dieciséis años de gobiernos neoliberales el Estado ha tenido el perfil Gobierno + Corporaciones transnacionales. La tendencia en la que estamos es pasar de un Estado con ese perfil a un Estado con el perfil Gobierno + Asociaciones. No quiere esto decir que ahora ya no existan las corporaciones ni que este gobierno no vaya a tener vínculos con las corporaciones. Quiere decir que el gobierno está priori¬zando el vínculo con las asociaciones”.

2009: LA CRISIS INTERNACIONAL

El punto de inflexión en las prioridades podemos ubicarlo en la recesión económica de 2009, cuando la economía nicaragüense fue severamente golpeada por la crisis del capitalismo global. El gobierno de Ortega temió el colapso económico. Aquel año el presupuesto nacional tuvo que ser recortado tres veces, la recaudación de impuestos, las remesas, las importaciones y exportaciones, el crédito a la producción y las inversiones se redujeron sensiblemente y miles de empleos en las zonas francas se perdieron por el cierre de las maquilas. La economía decreció.

Para hacerle frente a la crisis, Ortega convirtió sus primeros acercamientos con la élite empresarial, hasta entonces sólo de tanteos cautelosos, en un proceso de convivencia que desde entonces no ha dejado de estrecharse hasta transformarse al día de hoy en un co-gobierno.

LA COOPERACIÓN VENEZOLANA

En esas fechas comenzó a incrementarse el flujo de la cooperación venezolana. El flujo a lo grande de los recursos de Venezuela tuvo tres importantes efectos: permitió al gobierno paliar necesidades sociales urgentes que camuflaron los efectos de la crisis, dio origen al poderoso grupo económico ALBANISA y benefició al bloque de empresarios del FSLN -su líder es Bayardo Arce-, que ya venía consolidándose desde los años 90 y que ya tenía vínculos armoniosos con la élite empresarial del COSEP.

Estos tres resultados de la abundante cooperación con que Hugo Chávez respaldó a Daniel Ortega fue marchitando la utopía de la izquierda social del FSLN. El bloque de empresarios del FSLN ganó terreno, tanto porque aumentó su poder económico -con licitaciones y contratos que le facilitaban las nuevas empresas del ALBA-, como porque su peso político se hizo más determinante dentro del partido de gobierno. Iban convergiendo cada vez más estrechamente la ideología y los intereses. Ha sido un proceso indetenible, que representó para el COSEP un auténtico “milagro”.

El avance de este proceso no significó un cambio inmediato en el discurso del Presidente Ortega. En el difícil año 2009, y en el tira y afloja para conseguir un “aprobado” del FMI, el mandatario lo llamaba “Fondo de la Muerte Internacional”, y lo denunciaba porque “nos quiere tratar como esclavos y coloca a Nicaragua a la orilla de un abismo”.

LOS BENEFICIOS SON MUTUOS

La retórica fue cediendo espacio al pragmatismo y el discurso y las decisiones fueron acoplándose. Con el apoyo de la Escuela de Negocios INCAE, los grandes empresarios del COSEP aprovecharon la crisis y convirtieron las jornadas de encuentro con Ortega en espacios de negociación donde institucionalizar su relación con el gobierno, influenciando desde entonces, y cada vez más claramente, las políticas públicas desde la ideología neoliberal.

Bajo el modelo “milagroso” de consenso con el gobierno, el COSEP se jacta de haber aprobado 69 leyes y 37 reglamentos de carácter económico, normas legales con consecuencias políticas, que fueron quitando “vigor y gloria” a la nueva utopía sandinista.

El FSLN se beneficia de la alianza con el COSEP no sólo políticamente. El INCAE le da un soporte importante al gobierno dando contenido -contenido neoliberal- a las políticas públicas. En las comisiones sectoriales Gobierno-COSEP en las que se expresa la alianza corporativa, los especialistas del INCAE, los empresarios que coloca el COSEP en esas comisiones, los expertos de FUNIDES -centro de investigaciones económicas de la gran empresa privada-, tienen experiencia y habilidad para hacer aportes especializados. Esas comisiones presentan propuestas detalladas que le sirven al gobierno para gobernar.

Así, en la alianza corporativa ganan política y económicamente ambos, Ortega y su grupo y el COSEP. A Pellas y a sus colegas Ortega les garantiza una estabilidad social que ningún liderazgo político nacional es capaz de garantizarles. A Ortega y a su gabinete, Pellas y sus colegas le garantizan un talento neoliberal que pocos en el gobierno han desarrollado.

Teniendo en cuenta este intercambio de seguridades y beneficios, el análisis que presenta a la élite empresarial como ingenua, porque no se da cuenta del “zarpazo” que le espera de las “garras” de Ortega no resulta tan convincente.

UN MODELO CORPORATIVO
Y NEOLIBERAL

El contenido de las leyes y propuestas de políticas públicas que el COSEP ha venido haciendo, tanto a nivel macroeconómico como a nivel sectorial, dan continuidad a la estrategia de crecimiento económico trazada durante el gobierno neoliberal de Enrique Bolaños.

El diagnóstico en que se basan leyes y propuestas es que el país no crece lo suficiente porque su economía tiene una bajísima productividad. Y la solución que se propone es mejorar el clima de inversión y el clima de negocios estableciendo un consenso nacional sobre políticas de apertura al mercado y de liberalización de la economía.

Es el mismo diagnóstico que el del modelo neoliberal: se necesitan niveles de inversión de capital extranjero y nacional mayores para poder romper con el estancamiento productivo del país. Ese diagnóstico confía en que al romper el círculo vicioso de la baja productividad, la pobreza se reducirá como efecto del “derrame” o del “goteo” -dependerá del volumen del “agua”- que produce siempre la inversión, generando nuevos empleos.

Resultado de este diagnóstico está siendo la apertura del país a las concesiones mineras. Existen hoy en Nicaragua 272 concesiones sobre un territorio de casi 11 mil kilómetros cuadrados, ubicadas mayoritariamente en áreas protegidas por su valiosa biodiversidad. El extractivismo que hoy practican con entusiasmo los gobiernos latinoamericanos -también los “de izquierda”- se inscribe en los diagnósticos y proyectos del neoliberalismo salvaje.

Los aliados corporativos del Presidente Ortega consideran la minería a cielo abierto -la que hoy se está practicando- “un pilar fundamental del desarrollo de Nicaragua”.

DEL ENAMORAMIENTO
AL MATRIMONIO

Si “la moderna burguesía neoliberal enamoraba al FSLN” en los años 90, esa etapa ya pasó, ya hubo matrimonio. El modelo neoliberal está plenamente asumido en la propuesta del gobierno del FSLN, que apuesta a incrementar el crecimiento económico con una cartera de megaproyectos en los sectores de energía (renovables y exploraciones petroleras), telecomunicaciones, turismo y agroindustria, en los que participan activamente las empresas del grupo económico ALBANISA, a los que habría que sumar la construcción del Canal interoceánico.

De esta naturaleza son los megaproyectos incluidos en el nuevo Plan Nacional de Desarrollo Humano 2013-2017, un documento que ha ido teniendo varias versiones y que nunca ha consultado el gobierno con la sociedad civil, ni siquiera con sus aliados corporativos.

El economista Adolfo Acevedo señala que, con el modelo corporativo, “el patrón de desarrollo de Nicaragua se está conformando de facto otorgando megaconcesiones a grandes grupos privados nacionales y transnacionales o a asociaciones entre ambos, en condiciones extremadamente generosas por la batería de privilegios fiscales que se han diseñado para incentivar la inversión en estos sectores”. Y añade que, aunque estos privilegios se justifican en el empleo que generan estas mega¬inversiones, la realidad es que contribuyen escasamente a mejorar el más sentido problema de los nicaragüenses: la falta de empleo.

La creciente migración, acentuada por el desempleo, y las remesas de los emigrantes que sostienen la economía, nunca aparecen en boca de los aliados corporativos, cuando se felicitan por el “milagro” que tanto los beneficia.

CADA VEZ A MAYOR DISTANCIA
DE LA UTOPÍA

La falta de empleo fijo con salario fijo no sólo provoca migración. Viene incrementando año con año el sector informal. El último informe del Fondo Monetario Internacional sobre Nicaragua (2012) coincide en los análisis corporativos del COSEP y del FSLN, pero insiste en un problema clave para la economía, al que el COSEP no le otorga relevancia.

Se refiere el FMI al enorme sector informal, que es el que hoy da empleo al 70% de la población económicamente activa de Nicaragua, una cifra escandalosa. Para reducir el sector informal, el FMI propone que la estrategia económica del gobierno asuma como prioridad un proceso que incorpore a las pequeñas y medianas empresas al sector formal.

Si para el COSEP esto no es prioridad, para el gobierno sí lo es. Sin embargo, cada vez a mayor distancia de la utopía, el FSLN no tiene una estrategia clara sobre cómo incorporar a campesinas y a campesinos, a pequeños y pequeñas comerciantes a la modernización y al desarrollo nacional y su única respuesta ha sido de carácter burocrático, creando un “elefante blanco” al que ha llamado Ministerio de Economía Familiar, Comunitaria, Cooperativa y Asociativa, que está funcionando desde mediados de 2012. El nuevo Ministerio no es más que una suma de programas y proyectos gubernamentales que antes estaban adscritos a otros Ministerios y entes de gobierno.

Y así, el “nuevo sujeto económico” del que en el FSLN se hablaba en los años 90 cuenta ahora, únicamente, con más oficinas en un nuevo ministerio.

LA PARADOJA DE VENEZUELA

En esta evolución hacia el neoliberalismo, o en esta involución respecto a principios revolucionarios que fueron abandonándose en el camino, los cuadros históricos de la izquierda social del FSLN son los perdedores, han sido desplazados por los neoliberales del FSLN. La crisis internacional de 2009 y el cuantioso flujo de recursos venezolanos que comenzó a llegar en esas fechas, incrementando el poder de decisión del bloque de empresarios del FSLN y dando origen al hoy poderoso grupo económico ALBANISA, decidió la batalla a favor de los neoliberales… y también a favor del COSEP.

La alianza corporativa de Ortega con el COSEP tiene mucho que ver con un cambio en la correlación de fuerzas al interior del FSLN provocada, paradójicamente, por los recursos de Venezuela: la cooperación de Chávez consolidó en la Nicaragua “cristiana, socialista y solidaria” el Neolibera¬lismo del Siglo 21.

Sin alternativa frente a esta ofensiva neoliberal, los representantes de la izquierda social del FSLN se limitan hoy o a felicitar “la astucia del Comandante” o a decir que estamos en una etapa de transición y que en la medida en que el grupo empresarial del FSLN y ALBANISA se fortalezcan y consoliden irán desplazando del poder económico a la élite empresarial tradicional para dar continuidad a “la revolución”.

EL “MILAGRO” Y LA REALIDAD

Sin parecerse el momento actual al que provocó en 2009 la crisis internacional, cuando se dio el punto de inflexión en las relaciones de Ortega con el COSEP, la situación económica en Nicaragua no es hoy tan favorable como lo fue en 2011 y 2012 por razones exógenas.

La economía se está desacelerando. Los precios internacionales de nuestros productos de exportación han bajado, especialmente el del café, que atacado además por la plaga de la roya, generará muchos menos empleos en la cosecha que inicia a fines de este año.

Según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN) y de FUNIDES, la inversión privada cayó el 7.3% en el primer semestre de este año y el salario promedio está estancado y no se ha recuperado desde 2009. Las metas de crecimiento económico para el resto del período de Ortega son “sumamente prudentes”, como ha reconocido el asesor económico de la Presidencia, Comandante Bayardo Arce.

Por otra parte, la cooperación venezolana, que logró tapar parte “de los hoyos” que dejaba abiertos la cooperación bilateral estadounidense o europea, al abandonar desde 2008 el país a causa de los fraudes electorales y después por las propias crisis de los países donantes, tiene que seguir tapándolos, mientras se abren nuevos hoyos.

Las donaciones se están reduciendo año con año. Si en 2008 la ayuda al Presupuesto que recibía el país era de 173 millones de dólares, en 2011 se había reducido a 63 millones. Ya se calcula que en 2016, al final del actual período de Ortega, las donaciones se habrán reducido en un 60% respecto a 2007, cuando el mandatario comenzó a gobernar.

Por más “milagros” que se aplaudan, la realidad es que Nicaragua sigue siendo el segundo país más pobre de América Latina y sigue siendo extremadamente dependiente de los recursos externos -donaciones o préstamos- para financiar un alto porcentaje de proyectos de inversión pública.

Éste es el contexto en el que llegó a Nicaragua la misión del FMI, encabezada por Przemek Gajdeczka para una semana de reuniones con el gabinete económico del gobierno (17-26 de septiembre).

LLEGA EL FMI

La misión del FMI llegó a evaluar el rumbo de la economía nicaragüense. En octubre de 2007 el gobierno de Nicaragua, ya Ortega al frente, firmó un programa trianual con el FMI. Ese acuerdo vencía en septiembre de 2010, pero el gobierno solicitó y obtuvo una extensión por un año más, hasta 2011.

Posteriormente, una misión del FMI visitó el país en mayo-junio de 2012 para evaluar los resultados del programa y en su informe final recomendó que se firmara un nuevo programa para apoyar al gobierno de Nicaragua en la profundización de “reformas estructurales” pendientes: la reforma al sistema de pensiones para garantizar la sostenibilidad del Seguro Social, la reforma del sector energético y la reforma fiscal, que no consiste sólo en la reforma tributaria -diseñada entre el Gobierno y el COSEP a finales de 2012 y ya en vigencia-, sino que incluye la racionalización y la eficiencia del gasto público.

Como en esta visita el FMI le reconoció al gobierno un desempeño económico “favorable” y “perspectivas macroeconómicas para el corto y el mediano plazo también favorables”, la expectativa de la cúpula empresarial del COSEP era que ahora se firmaría un nuevo programa trianual. La sorpresa fue que no se firmó.

NO HAY PROGRAMA CON EL FMI

Al término de los encuentros con el FMI, el Presidente del Banco Central, Alberto Guevara, dijo que Nicaragua se había “graduado” en su relación con el FMI y que ya no necesitaba acuerdo.
Gajdeczka dijo que el traslado del pago del “bono solidario” al presupuesto -el bono es un “regalo” equivalente a 25 dólares que el gobierno entrega mensualmente desde hace más de dos años a los 160 mil empleados públicos con los salarios más bajos- y el pago de la “pensión reducida” -la que desde julio comenzó a pagar el gobierno a 20 mil ancianos que no completaron su cotización al seguro social-, desafían la estabilidad macroeconómica del país.

Los aliados corporativos del gobierno, que habían insistido en la necesidad de que Nicaragua firmara un nuevo programa con el FMI como “estímulo para la inversión extranjera y el clima de negocios” no dijeron nada.

NO HAY ACUERDO
POR LOS DESACUERDOS

A pesar de programa trianual y de las evaluaciones que concluyen que los índices macroeconómicos son favorables, los desacuerdos del gobierno con el FMI nunca han dejado de estar presentes. Si firmaba un nuevo acuerdo, el gobierno debía afrontarlos y seguramente se habría visto comprometido a resolverlos.

Una de las “reformas estructurales” en las que ha insistido el FMI es la reforma fiscal, una racionalización del gasto burocrático para atender otras inversiones públicas. Pues bien, según el BCN, en la categoría que podríamos considerar como “empleados públicos” había al cierre del año 2012 216 mil personas. En 2006, cuando terminó el gobierno de Bolaños eran 157 mil. El gobierno de Ortega ha incrementado en estos años el número de empleados públicos, en parte por clientelismo partidario y en parte por el incremento de los servicios públicos.

La decisión clientelista del Presidente Ortega de crear (mayo 2010), con recursos venezolanos, el “bono solidario” y pasar ahora ese gasto (unos 68 millones de dólares anuales) al presupuesto -¿por qué, por recortes en la cooperación venezolana?- anunciaba también una desavenencia con el FMI si se firmaba un nuevo programa.

El FMI ha mantenido con insistencia que se transparenten los recursos venezolanos y que se detalle su asignación. También ha señalado con preocupación la vulnerabilidad de Nicaragua por su creciente dependencia de esos recursos.

Respecto a la reforma energética, el FMI ha solicitado reglas claras en el sistema energético y en la definición de las tarifas de la energía eléctrica y ha insistido en racionalizar la política de subsidios al consumo de electricidad, que hoy favorece indistintamente a pobres y a ricos.

LA REFORMA
DEL SEGURO SOCIAL

El desacuerdo fundamental y más inmediato entre el gobierno y el FMI era la reforma al Seguro Social.

El FMI propuso una reforma de fondo que garantizara la viabilidad del Seguro en el largo plazo. La propuesta, que llegó a aparecer en la página web del INSS hace unos meses, respaldada por el FMI -aumentar la edad de jubilación y doblar el número de semanas de cotización para acceder a una pensión- provocaron un enorme rechazo social.

Para evitar el costo político de una reforma de ese calibre, el gobierno ha propuesto paliativos de corto plazo y mediano plazo. La propuesta que avalaba el FMI buscaba garantizar los recursos del INSS (Instituto Nicaragüense de Seguridad Social) hasta 2070. Los “parches” administrativos decididos por el gobierno sostendrán al INSS hasta 2036. Los tiene que poner ya para que entren en vigencia en 2014 so pena de un déficit en los fondos propios del Seguro Social que obligaría al gobierno central a cubrirlos a partir del año 2016.

¿El gobierno y el FMI no lograron ponerse de acuerdo en los términos en que se hará la reforma del Seguro Social? ¿O la discordancia se dio en el tema de la reducción de los subsidios que el gobierno mantiene? ¿O habrán sido los riesgos que supone para Nicaragua la creciente deuda “privada” con Venezuela las que trabaron el acuerdo?

Tal vez la mejor manera de disimular el desacuerdo fue hablar de la “graduación” y anunciar el futuro acompañamiento del FMI, aun cuando Gajdeczka tuvo que admitir que la relación de “acompañantes” no tiene precedente en la historia de esa institución.

UNA DECISIÓN HÁBIL

En las reuniones con la misión del FMI el gabinete económico del gobierno tuvo que percibir que las contradicciones serían inevitables si firmaba ahora el programa trianual. Entendió que podía caer en incumplimiento y para evitarlo decidió “graduarse con honores” y no firmar nada, aun cuando la falta del acuerdo con el FMI le obliga a endeudarse, ya que no recibirá los recursos que normalmente recibe del Banco Mundial y del BID para respaldar la estabilidad macroeconómica y garantizar las reservas internacionales. Sin acuerdo con el FMI no tiene acceso a ellos.

Previendo esto, el “timing” del encuentro del 4 de septiembre con el COSEP fue muy conveniente: la alianza corporativa no fue afectada por la decisión de “la graduación”. En esa fecha la élite empresarial no dudaba de que el gobierno firmaría un nuevo programa con el FMI.

Fue una decisión hábil. “Graduado” y sin firmar, el gobierno queda con las manos libres durante un año. Y también deja la puerta abierta. Ya anunció el gabinete económico que en septiembre de 2014 el FMI regresará al país como “asesor de confianza”. Si entonces se firmara el programa tranual que ahora no se firmó, el gobierno llegaría blindado por el FMI hasta el año 2017 y podría enfrentar mejor la próxima e incierta campaña electoral.

HABLA AMARTYA SEN

El FMI llegaba a Nicaragua cuando salía de Nicaragua el premio Nobel de Economía 1998, el indio Amartya Sen, que visitó el país para participar en un seminario internacional que se celebró en la Universidad Centroamericana de Managua, auspiciado por el PNUD, el Consejo Nacional de Universidades y la UCA.

Amartya Sen ha escrito y hablado en numerosas ocasiones y numerosos países para establecer las diferencias entre crecimiento económico y desarrollo humano y para indicar que el crecimiento no garantiza el desarrollo. También ha explicado que puede existir crecimiento y desarrollo con regímenes autoritarios y no democráticos, pero que ni el crecimiento ni el desarrollo humano son sostenibles sin un sistema democrático de gobierno. Esas ideas las desarrolla ampliamente en el discurso de hace casi 15 años que reproducimos en este mismo número de Envío y que tienen una actualidad candente para Nicaragua.

HABLA EL PAPA FRANCISCO

Para el Premio Nobel la democracia es un camino político y económico que consigue lo que no consigue el autoritarismo ni en lo político ni en lo económico... ni en la gente.

Parece haberlo aprendido también, y experiencialmente, el Papa Francisco, que en su extensa entrevista con “La Civiltà Cattolica” reconoce sus errores cuando tenía poder y timón de mando en la Compañía de Jesús en Argentina: “Cuando había que afrontar situaciones difíciles -dice- yo tomaba mis decisiones de una manera brusca y personalista”. Y reconoce: “Fue mi forma autoritaria de tomar decisiones la que me creó problemas… Al final la gente se cansa del autoritarismo”.

En Nicaragua, las decisiones que en situaciones difíciles toman quienes mandan y deciden son cuestión de todos los días. La historia de nuestro país enseña que las formas autoritarias de tomar decisiones no resuelven los problemas, los complican.

¿Habrá que recordarle a los aliados corporativos, que están decidiendo autoritariamente, que quienes “son decididos” se cansan de obedecer?

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