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  Número 377 | Agosto 2013
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Nicaragua

Notas al pie de los árboles de la vida

Las contradicciones del discurso de Daniel Ortega en la celebración del 34 aniversario de la Revolución permiten reflexionar sobre varios aspectos inciertos del momento que vive el país.

Equipo Envío

Está Nicaragua saliendo de la pobreza? ¿Se construirá el Canal o ese megaproyecto es sólo “un cuento chino”? ¿Está el gobierno respondiendo a los problemas económicos y sociales y a los descontentos políticos que provoca su modelo? ¿Se siente ante algún riesgo inminente? No es posible encontrar respuestas claras a estas preguntas a partir de las palabras, siempre confusas, del Presidente de la República. Pero algo se puede intentar.

“LA FE NOS MOVILIZA”

Cada vez es más fastuosa la decoración del escenario en que el partido de gobierno celebra los aniversarios de la Revolución. Este año la novedad estética fueron una profusión de costosas rosas azules en los adornos florales de la tarima y ocho “árboles de la vida” de trece metros de altura, que evocaban el estilizado diseño que de esta alegoría universal hizo el austríaco Gustav Klimt.

Rosario Murillo, anfitriona del evento, señaló que el símbolo del árbol de la vida representa “la fe que nos moviliza”. Este 19 de Julio el gobierno movilizó hacia Managua -no por fe sino por obligación, so pena de perder el empleo o de tener problemas para conservarlo- a todos los trabajadores del Estado del país. Junto a antiguos y nuevos simpatizantes del FSLN, los empleados públicos sumaron los más de 300 mil nicaragüenses que, al pie de los árboles dorados e iluminados, escucharon el mensaje del Presidente Daniel Ortega.

EL CASO SNOWDEN

Este año, la tradicional celebración anual tuvo su víspera hasta el 7 de julio, en la conmemoración del Repliegue de Managua a Masaya -acontecimiento estratégico en los días de la insurrección contra Somoza-. Ese día Ortega encabezó noticieros mundiales al anunciar que Nicaragua daría asilo al ex-trabajador de la CIA y de la NSA, el estadounidense Edward Snowden “si las circunstancias lo permiten”. Sin explicar, ni ese día ni ningún otro día, cuáles serían esas circunstancias, Ortega simplemente se alineó con Venezuela y con Bolivia en el ofrecimiento de asilo, sólo cuando ya ambos gobernantes habían hablado, pues desde hacía días Snowden había solicitado asilo a 21 países, entre ellos Nicaragua y Ortega ni lo había mencionado.

Aunque no era difícil entender la oferta de asilo como una operación retórica para atizar la llama antiimperialista en quienes lo escuchaban esa tarde y lograr eco en los medios internacionales, las palabras de Ortega provocaron declaraciones alarmadas entre sus aliados de la élite empresarial. Se expresaron sumamente intranquilos. Consideraron que, aún sin concretarse, tan sólo la oferta presidencial podría afectar buenas relaciones comerciales, exportaciones, zonas francas y remesas.

“SABEN QUE ES SÓLO UNA POSE”

Onofre Guevara, uno de los analistas más honestos y agudos del país, escribió para “El Nuevo Diario” un comentario sobre la reacción empresarial. Éste es un fragmento: “Temen que falten las remesas y desaparezcan las zonas francas porque -de suceder así- a los ojos del pueblo serían más obvias sus responsabilidades e incapacidades por no haber asumido el desarrollo económico del país sin el tutelaje extranjero… Se acostumbraron a ser clase subsidiaria del gran capital extranjero, y a ver al Estado depender de los préstamos de los organismos financieros que controla Estados Unidos. Sin contar la supeditación política que eso trae consigo. Este gobierno tampoco está fuera de esa órbita y por eso saben los empresarios que lo de Daniel es sólo una pose, que todo lo tiene fríamente calculado: nunca creyó que Snowden se asilaría en Nicaragua y, en consecuencia, tampoco habría represalias estadounidenses. Los intereses que Ortega, familia y sus adláteres han creado desde el poder son frenos que impiden materializar las declaraciones retóricas con las cuales disfrazan sus negocios con el Estado. Las cámaras patronales conocen la fórmula orteguista: retórica “revolucionaria” y enriquecimiento. Eso lo saben bien los empresarios y comparten los resultados”.

No es cualquier texto, por eso reproducimos su núcleo. Nunca llegó a publicarse. Los nuevos dueños-banqueros del periódico lo vetaron y el veto fue la gota que colmó el vaso del director del periódico, seleccionado hace más de un año por los dueños-banqueros. El abogado, escritor y lúcido crítico del poder, León Núñez, “leyó” el contexto del veto a este texto como pretexto y renunció al cargo.

Inesperado y revelador resultado del caso Snowden en Nicaragua, un país donde crecen, entre los poderosos paranoias y censuras.

EN LA LISTA DE LOS POBRES

Inesperado, por no habitual, fue el énfasis con que el Presidente Ortega se refirió a lo pobre que es Nicaragua en su discurso del 19 de Julio, en el que la oferta de asilo a Snowden ya no volvió a aparecer. “¡Todavía hay pobreza en Nicaragua -clamó preocupado el Presidente-, todavía hay extrema pobreza en Nicaragua! Hay pobreza en ochenta y dos países en el mundo y aquí en América Latina, ¡ocho países! Bolivia, Dominica, San Vicente, Grenada, Guyana, Haití, Honduras, Santa Lucía y Nicaragua”.

Según la encuesta de hogares para medir la pobreza en nuestro país (agosto-septiembre 2012), realizada por la institución nicaragüense FIDEG y presentada ahora en junio, el 42.7% de la población nacional sobrevive en la pobreza. En el año 2009 la cifra era 44.7%, lo que muestra que los avances son mínimos, lo que no deja de ser destacable después de casi siete años de un gobierno que ha contado con una cooperación externa, la venezolana, en cantidades como ningún otro gobierno había tenido nunca a mano para promover transformaciones en las estructuras económicas del país.

Destacable también que ese mínimo avance se documentó en cuatro años, el período en que la ayuda venezolana empezó a fluir a raudales.

¿Y LA EXTREMA RIQUEZA?

Según la encuesta, lo que más ha contribuido a reducir la pobreza no son factores internos, no son políticas gubernamentales, esfuerzos nacionales, innovaciones tecnológicas, reasignaciones presupuestarias importantes, una mejor distribución de los recursos, el incremento de la productividad… Lo que más ha influido son las remesas de los nicaragüenses que encuentran en el extranjero el empleo que aquí buscaron sin hallarlo y los mejores precios que en el mercado internacional alcanzaron en estos últimos tres años nuestros tradicionales productos de exportación.

No está de más repetir que resulta escandaloso que la pobreza padecida por casi la mitad de la población y la extrema pobreza, hoy creciendo en las zonas rurales -documentadas ambas en la encuesta de FIDEG- convivan con la extrema riqueza. Según el Informe Mundial de Ultra Riqueza de 2011-2012, elaborado por Wealth-X, en Nicaragua hay 180 “ultra ricos”, gente que posee fortunas personales de al menos 30 millones de dólares. Durante el gobierno de Ortega los ultra ricos nicaragüenses han superado a los de El Salvador, que son 140.

¿PARA VENDER UN SUEÑO?

¿Por qué el énfasis del Presidente en lo pobre que somos, en lo pobre que seguimos estando? ¿Será que haciéndonos sentir tan pobres eso le permite vender con más éxito la ilusión de que el Canal nos sacará de la pobreza? ¿O esto es una advertencia subliminal de las dificultades económicas que enfrenta Venezuela y que ya han determinado -o determinarán- una reducción en la cooperación que el gobierno de Nicaragua recibe de Caracas? ¿Está preparándonos el Presidente para una situación en la que dispondrá de menos recursos para los programa sociales, que generan expectativas en un cierto porcentaje de la población más pobre, porque eso vendrá mejor el sueño del Canal?

“GRACIAS A CHÁVEZ”

En otro momento de su discurso, la alusión a la pobreza tuvo una llamativa referencia religiosa: “Nicaragua no tiene, es cierto, una enorme riqueza material -reiteró Ortega-. Estamos ahí, como es cierto que estamos, en la lista de los países más empobrecidos, pero Nicaragua tiene una enorme riqueza moral, que nos heredó Sandino, que nos da Dios, que nos da Cristo, porque con Cristo, estoy seguro que, como lo hemos venido haciendo, se logran resolver los problemas, se logran hacer milagros, como cuando de nuevo vino la luz en nuestra patria gracias a Chávez, que lo puso en nuestro camino Nuestro Señor Jesucristo”.

¿Tanta insistencia en decorar con alusiones religiosas todos los discursos oficiales es una forma de expiar los “pecados” de los años 80? ¿O es una forma de fomentar en la población más y más resignación, lo que suele ir de la mano con poner esperanza en soluciones mágicas como el Canal?

La alusión a los “milagros” que promovió “la luz” de Chávez evidencia también que la millonaria cooperación petrolera ha agotado en el gobierno de Ortega las ideas, las iniciativas, las propuestas para combatir la pobreza en el sector rural. El proyecto Hambre Cero ya tocó techo y en estos últimos meses el gobierno no ha dado respuestas creativas ni a la plaga de la roya que ha afectado los cafetales ni a la crisis de los frijoles, dos tragedias rurales en el campo, que han incrementado la pobreza rural… ¿La creatividad gubernamental se montó y se acomodó sobre “la luz” de Chávez y esa luz ha terminado por cegar la imaginación para hallar iniciativas más factibles y posibles que el Canal? ¿Será que “gracias a Chávez” imperan las rutinas?

CANAL: “ELEMENTO COMPLEMENTARIO”

Después de aparecer Chávez en el camino de Nicaragua llegó otro personaje: el empresario chino Wang Jing, al que el Presidente Ortega le entregó una concesión, colmada de poderes omnímodos, para construir en Nicaragua un Canal interoceánico y otros ocho megaproyectos.

Desde el 14 de junio, fecha de esa entrega, los voceros del gobierno han hablado del Canal en entrevistas, discursos, presentaciones con power points, declaraciones y spots, tal como lo anunció Ortega ese día, como la vía por la que Nicaragua saldrá del “desierto” y llegará por fin “a la tierra prometida”, lo que en lenguaje no religioso significa salir definitivamente de la pobreza.

En ese contexto de optimismo triunfalista, no deja de resultar extraño que el Presidente le quitara la aureola al Canal en su discurso del 19 de Julio. Dijo Ortega: “Quiero dejar claro lo siguiente: la meta de superar la pobreza la tenemos planteada antes que surgiera la posibilidad de que se construya el Canal por Nicaragua… Tenemos suficiente capital humano, suficientes fuerzas productivas en el campo y las ciudades, trabajadores que saben trabajar la tierra, que saben producir alimentos… De tal manera que Nicaragua, aun sin el Canal, tiene las posibilidades reales de salir adelante derrotando la pobreza. Y el Canal por Nicaragua no nos desvía de ese curso… De lo que digan los estudios que se están haciendo va a depender que el Canal se empiece a construir. Pero nosotros no podemos descuidarnos, no podemos descuidar las actividades productivas que dominamos, que culturalmente hemos logrado desarrollar y que hoy estamos potenciando. Eso no se puede descuidar… El Canal no es más que un elemento complementario”.

Igual moderación discursiva respecto al Canal expresó días después en la extensísima entrevista que concedió a RT, canal de televisión de Rusia: “Yo insisto en que un proyecto como este no debe alejarnos de lo que es el programa de desarrollo humano que tiene Nicaragua. No se trata ahora de que vamos a dejar la agricultura, que vamos a dejar la producción de alimentos, vamos a dejar la ganadería, vamos a dejar la pequeña industria para correr todos hacia el Canal, sería grave para Nicaragua eso” Y repitió: “Aquí no se trata de que vamos a irnos todos ahora por el Canal, no podemos dejar de hacer lo que estamos haciendo”.

VOCES DE ALARMA

¿Por qué Ortega transformó el Canal de panacea en sólo un “elemento complementario”? ¿Un desliz característico de sus confusos discursos o los primeros pasos para tomar distancia de un megaproyecto que nació opaco, es de incierto desarrollo y tal vez nunca se realizará?

Las dudas, no sólo sobre la factibilidad financiera y ambiental del Canal, sino sobre su realidad no han dejado de crecer desde el día en que se firmó la concesión de Ortega a Wang Jing. Son muchas las voces autorizadas que no creen que el Canal se llegue a realizar, pero esas mismas voces no dudan de lo que “en nombre del Canal” sí se realizará o ya se está realizando: desde las millonarias consultorías y estudios que dicen están ya en marcha, hasta expropiaciones, confiscaciones o aceleradas compraventas de propiedades, también ya en marcha.

Lo que el gobierno no permite es que se realicen debates en las universidades públicas sobre el Canal, lo que añade incertidumbre al megaproyecto. A mediados de julio la dirección de la UNAN-Managua negó dos de sus espacios para un foro debate. Enfrentando dificultades, la Academia de Ciencias de Nicaragua realizó un primer debate el 12 de julio y un segundo el 13 de agosto para que la población escuche voces disonantes que explican y encienden alertas.

“NO TENEMOS TERREMOTOS
NI HURACANES”

Escuchar al ingeniero Dionisio Rodríguez, fundador del Instituto de Geología y Geofísica de Nicaragua, explicando las formaciones geológicas de Nicaragua, el cerrado sistema de placas tectónicas, la sismicidad y el vulcanismo del territorio sobre el que estamos parados, asusta. Porque el Canal significaría abrir un tajo de medio kilómetro de ancho de este a oeste en los fundamentos geológicos de nuestro territorio.

Rodríguez enumeró una larga lista de estudios necesarios antes de hacerlo: mencionó estudios de cartografía geológica -base para el resto de estudios, señalando que apenas el 20% de Nicaragua está cartografiado-, estudios de estratigrafía, de tectónica estructural -el territorio nicaragüense interactúa con seis placas-, de geomorfología, de geofísica aérea, terrestre, marina y lacustre, más los estudios geoambientales. Indicó que se debe tener en cuenta no sólo la geología nicaragüense, sino la centroamericana, que compartimos. Y se refirió a riesgos de todo tipo a tener en cuenta, todos ya experimentados en nuestro país: terremotos, temblores, volcanes, tsunamis, deslizamientos, inundaciones y huracanes.

Ante esta ineludible realidad, este mes el Canciller panameño, Fernando Núñez Fábrega, recordó un dato de la historia en entrevista con BBC Mundo: “Nosotros no construimos el Canal, los americanos construyeron el canal. Y la razón por la que eliminaron a Nicaragua es porque ahí hay terremotos. La segunda es porque ahí hay huracanes. Y en Panamá nosotros no tenemos ni lo uno ni lo otro”.

HABLA WANG JING

Las informaciones que nos llegan sobre los “avances” del megaproyecto del Canal no surgen en Nicaragua y refuerzan la percepción de que en la que sería una de las obras ingenieras más grandes de la historia latinoamericana no tienen participación los nicaragüenses.

La empresa HKND de Wang Jing está ahora en la fase de proyectarse estratégicamente en medios internacionales. El 30 de julio apareció una entrevista en Beijing con Wang Jing en el prestigioso diario británico “The Daily Telegraph”, el más influyente entre los conservadores que hoy gobiernan en Londres, lo que intenta enviar un mensaje de “seriedad” a inversores internacionales.

Sintiéndose en posesión de poderes omnímodos -como efectivamente los tiene por la concesión que le entregó Ortega-, Wang Jing informó al diario cuál será la ruta del Canal (Bluefields-Morrito-Brito, atravesando el Lago Cocibolca cerca de la isla de Ometepe). Dijo estar “ciento por ciento seguro” que las obras iniciarán a finales de 2014 y estarán completadas en 2019. Afirmó que los estudios de factibilidad los están haciendo ya unas cinco mil personas y dijo que ya cuenta con grandes inversores (bancos y otras instituciones) de China, Europa y Estados Unidos. Negó que el gobierno de China esté participando en este proyecto y anunció que en dos meses revelará quiénes son los inversores con los que cuenta. ¿Revelará quiénes son los nicaragüenses, hasta ahora desconocidos y ocultados bajo la empresa de reciente creación EDGI (Empresa Desarrolladora de Grandes Infraestructuras), con sede en Managua?

Tres días después de las declaraciones de Wang Jing, la vocería de su empresa HKND desmintió que la ruta del Canal esté definida: “Varias rutas siguen bajo consideración… La decisión sobre la ruta final se basará en estudios técnicos, ambientales, comerciales, comunitarios y otras investigaciones que se están desarrollando”.

CONTRADICCIONES
Y CONFIDENCIALIDAD

Si la fase en la que estamos es la de los estudios de factibilidad (¿en terreno, por satélite, desde oficinas en el extranjero, en base a estudios hechos por Holanda en 2012, en base a estudios hechos años antes…?) hay ya muchas contradicciones.

En su discurso del 19 de Julio Ortega afirmó que los estudios previos cuestan 400 millones de dólares, pero unos días antes Wang Jing había dicho a “The Financial Times” que sólo uno de esos estudios, el que llamó “de viabilidad” cuesta 900 millones de dólares. El boliviano vocero de HKND declaró que ya cuentan con 100 millones de dólares para “la primera parte” de esos estudios. El australiano Bill Wild, consultor de ingeniería y principal asesor de Wang Jing, en entrevista reciente con el “South China Morning Post”, declaró que la empresa HKND tiene sólo media docena de empleados en Hong Kong y una docena ya en Nicaragua.

Lo más alarmante de esta fase previa, en la que nos dicen que estamos ya, es que los estudios, sean cuales sean y cuesten lo que cuesten, háganlos cinco mil personas o una docena, no serán de conocimiento público, no habrá ocasión de conocerlos y de debatir sobre ellos. “El Acuerdo Marco que otorga la concesión a Wang Jing establece que toda la información generada para la construcción del Canal será información confidencial. La cláusula de confidencialidad en la concesión es bastante estricta”, señaló con preocupación a Envío el ingeniero Víctor Campos, subdirector del Centro Humboldt.

SANDINO Y EL CANAL

Resultó paradójico que para legitimar el oscuro proyecto del Canal, Ortega trajera a su discurso del 19 de Julio palabras de Sandino sobre lo que el General quería hacer del Canal por Nicaragua, pues contrastan abiertamente con lo que Ortega hizo con el empresario Wang Jing casi ochenta años después.

En la tribuna multicolor del 19 de Julio Ortega leyó estas palabras de Sandino, escritas en 1927: “La civilización exige que se haga el Canal de Nicaragua, pero que se haga con capital de todo el mundo, y no sea exclusivamente de Norteamérica… Por lo menos, la mitad del valor de las construcciones deberá ser con capital de la América Latina y la otra mitad de los demás países del mundo que desean tener acciones en dicha empresa…Y Nicaragua, mi patria, recibirá los impuestos que en Derecho y Justicia le corresponden, con lo que tendríamos suficientes ingresos para cruzar de ferrocarriles todo nuestro territorio”.

Es obvio que Wang Jing no representa capital de América Latina. Para más paradoja, en la reunión de los países de Petrocaribe en Managua (27-29 de junio) y en la de los países del ALBA en Guayaquil (29-30 de julio) el Presidente Ortega ni siquiera mencionó el proyecto del Canal ante sus hermanos y colegas latinoamericanos. En Managua sólo un mandatario latinoamericano (Dési Bouterse, de Surinam) hizo una breve alusión al Canal. Resulta extraño este silencio tratándose de una obra de la magnitud que se propone. ¿No queda claro en ese silencio que América Latina está ausente del proyecto?

Ya en 1927, y con más fuerza dos años después, Sandino declaraba que el Canal debía ser latinoamericano, a través de una alianza de todos los Estados latinoamericanos. Esa alianza, decía Sandino, “es la única capacitada para realizar las obras de apertura del Canal”. A esa alianza, dijo, “se reservarán la totalidad de los derechos para la construcción o establecimiento de las obras”, sin permitir “enajenación, venta, cesión o arrendamiento… que comprometan la estabilidad de la soberanía e independencia latinoamericanas a potencia o potencias extrañas a la nacionalidad latinoamericana”.

Esos objetivos contradicen claramente lo que ha hecho Ortega con un empresario chino que busca inversores en Estados Unidos...

“EN DERECHO Y EN JUSTICIA”

¿No se dio cuenta Ortega de estas obvias contradicciones, desconoce los contenidos de la concesión que le entregó al empresario chino? ¿Menosprecia la inteligencia de la población o fue sólo una desatinada manipulación?

Y no fueron sólo las palabras del Presidente esa tarde. En la web más completa que hoy tiene el gobierno, el19digital.com, hay colocada una leyenda justificando la concesión hecha al empresario chino con esta otra frase de Sandino, entresacada de una entrevista con Carleton Beals: “Personalmente, yo desearía que el canal fuese construido por una compañía privada, reteniendo el gobierno parte de las acciones, en cambio de los derechos adquiridos, a fin de que tuviésemos una entrada, en vez de los préstamos hechos por los banqueros en condiciones ruinosas, con los que se pudiera construir ferrocarriles, escuelas, y mejorar de una manera general la condición económica del país”.

En la concesión a Wang Jing no se contempla que Nicaragua reciba ni un solo impuesto durante un siglo, como “en derecho y justicia” Sandino pensaba que debía recibirlos nuestro país. La concesión establece que será en cincuenta años que Nicaragua tendrá el 50% de las acciones del Canal y hasta pasado un siglo la totalidad. Y dice que, entretanto, el concesionario “procurará” entregarle a Nicaragua 10 millones de dólares anuales. ¿Suficientes ingresos como quería Sandino?

¿INTEGRACIÓN
LATINOAMERICANA?

Era tan resonante el “silencio” latinoamericano que el gobierno de Nicaragua pidió al Foro de Sao Paulo, reunido en agosto en Brasil, que hablaran por fin del Canal. En una de sus resoluciones finales, los partidos que participan en este Foro “saludan” el proyecto del Canal, “instando a todos los gobiernos latinoamericanos a participar en esta gigantesca iniciativa, que contribuirá a la integración de nuestros pueblos”.

¿Integración para la colaboración o cruda competencia? De momento, en el caso de la nunca integrada Centroamérica, después de que Nicaragua anunció el Canal, Guatemala y Honduras se apresuraron a anunciar sendos proyectos de “canales secos” -corredores interoceánicos-, que parecen menos costosos y realizables en menor tiempo que el de Nicaragua.

LA SORPRESA DE LA TARDE

Entre todos los contradictorios mensajes del discurso presidencial a la sombra de los esplendentes árboles de la vida, la mayor sorpresa la reservó el Presidente Ortega para el final.

Firmó allí mismo en la tribuna un decreto que reforma el reglamento del Seguro Social y restablece el derecho de las personas de más de 60 años, que no hayan cotizado al seguro social el número de semanas establecidas en la ley, a recibir una pensión de vejez que, según el número de semanas que lograron cotizar, oscilará entre 1,200 y 2,800 córdobas (unos 45-110 dólares al cambio actual).

La decisión de Ortega fue resultado de un reclamo persistente de estos ancianos. El mes anterior a esa firma se desarrolló el último capítulo de la tenaz lucha que ancianas y ancianos, organizados en la Unidad Nacional del Adulto Mayor, habían iniciado hace más de cinco años reclamándole al gobierno de Ortega la “pensión reducida” a la que tuvieron derecho hasta el año 1994, la que durante el gobierno de Violeta Chamorro desapareció de la ley y la que desde 2007 el gobierno de Ortega desatendió.

“LOS VIEJITOS”
LE GANARON AL PRESIDENTE

Nunca en estos últimos años una lucha sectorial tuvo tal persistencia: marchas en la capital y varios departamentos, huelgas de hambre, piquetes callejeros…Nunca un reclamo había resonado socialmente tan justo. Y en la fase final de esa lucha -toma pacífica por decenas de ancianos del edificio central del Seguro Social en junio-, nunca una lucha había logrado mover la solidaridad espontánea de la hasta ahora pasiva juventud universitaria.

Es extraño que, a pesar de que la solidaridad juvenil fue importante, pero no tumultuosa ni mucho menos, el gobierno pareció temeroso de lo que pasó en las calles y universidades de Managua durante esa semana. ¿Porque la solidaridad de la juventud se incrementaba a diario por las redes sociales?

Prueba del susto es que, después de callar sobre la demanda de los ancianos, después de poner a hablar en contra de ella a sus funcionarios, al final Ortega tuvo que ceder. Y, aunque en su discurso del 19 de Julio ni siquiera quiso pronunciar las palabras claves convertidas en símbolo (“adultos mayores”, “pensión reducida”) y, aunque no reconoció de ninguna manera la ejemplar lucha de los ancianos, y aunque quiso presentarse como el magnánimo gobernante que concede dádivas, y aunque esa tarde provocó confusión con documentos legales mal leídos y un galimatías de palabras incoherentes, quedó bastante claro que no concedió, sino que cedió, que “los viejitos le ganaron” y consiguieron lo que querían.

¿POR QUÉ CEDIÓ ORTEGA?

¿Por qué cedió Ortega... si nunca cede? ¿Temió realmente que se estaba gestando una conspiración de grandes proporciones y que la protesta de los ancianos apoyados por los jóvenes, y en las calles, era el comienzo de algo mayor que había que frenar a tiempo? ¿Curarse en salud?

¿La abierta represión de la Policía Nacional contra ancianos y jóvenes durante esa semana y el vandalismo de activistas del partido de gobierno contra los jóvenes en la madrugada del 22 de junio revelaba ese temor?

¿Estuvo magnificado el temor de Ortega y su grupo por el Manifiesto que contra el Canal y en defensa de la Soberanía Nacional fue publicado en los mismos días en que ancianos y jóvenes se manifestaban en las calles? ¿Le asustó que un texto tan contundente estuviera firmado por el más amplio arco de posiciones políticas, desde un Eduardo Montealegre hasta un Henry Ruiz? No sabemos… pero Ortega cedió.

EL INCIERTO FUTURO
DE LA SEGURIDAD SOCIAL

Tras la decisión de Ortega de ceder, han quedado abiertos varios interrogantes. El Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) carga con una deuda de unos 600 millones de dólares que el Estado ha ido acumulando desde los tiempos de Somoza y que resulta imposible de pagar. Con apenas un 19% de trabajadores que cotizan al seguro y con el peso de las pensiones de vejez, invalidez, muerte, accidente… que el INSS paga mensualmente las reservas de la institución se están agotando. Según los cálculos que han hecho los expertos, en 2020 se agotarán y el INSS será insolvente para cumplir con quienes estén asegurados.

La situación del INSS es tan frágil, y condiciona tanto la macroeconomía nacional, que para firmar el nuevo acuerdo trianual con Nicaragua (2014-2016) el FMI ha puesto como condición una reforma estructural de la Seguridad Social que garantice la sostenibilidad de la institución.

Cuando los adultos mayores reclamaban en las calles su derecho a tener una pensión, aunque fuera reducida, el director del INSS, Roberto López, organizó una conferencia para demostrar que el INSS no tenía fondos disponibles para pagar la pensión reducida. En esa ocasión afirmó que quienes tendrían que recibirla eran unas 56 mil personas. El diputado del FSLN Edwin Castro dijo que “cuando tengamos el Canal” se podría responder a esa demanda. Y el diputado del FSLN Gustavo Porras descalificó a gritos el reclamo de los ancianos y la solidaridad de los jóvenes universitarios diciendo que no era otra cosa que “una estrategia de la derecha para quebrar el INSS”.

El 5 de agosto, y en base al decreto de Ortega se le comenzó a pagar la pensión reducida a casi 11 mil ancianos. La Unidad del Adulto Mayor afirma que son 15 mil los que la demandan. ¿Hay fondos o no? Y si los hay, ¿para cuántos debe haberlos? En un país en donde el secretismo y la centralización de la información oficial generan confusión ésta es una más de las incertidumbres que pesan sobre el INSS.

Para más, tan sólo dos semanas después de firmado el decreto presidencial, mientras el Ministro de Hacienda Iván Acosta reconocía que la pensión reducida para 8 mil ancianos “presiona las finanzas” del INSS, el asesor económico de Ortega, Bayardo Arce fue más allá y dijo que en el INSS no hay fondos para pagar a “los viejitos” y que si las reservas del INSS se iban a acabar ya en 2016, ahora se acabarán antes.

LOS DOS WAIVERS

El gobierno espera a la delegación del FMI en el último trimestre del año, confiada en que se firmará el acuerdo trianual.

Este año, nuevamente, el gobierno de Estados Unidos decidió concederle a Nicaragua el waiver (dispensa) que le otorga por su buen desempeño en resolver otros 66 problemas de propiedad de ciudadanos estadounidenses confiscados en los años 80. Quedan por resolver mas de 250. Con este waiver Nicaragua se asegura no tener problemas con los créditos del FMI y de organismos multilaterales.
Este mes, y al igual que en 2012, el gobierno de Obama le negó a Nicaragua el otro waiver, el de la transparencia “por el incumplimiento de las normas mínimas de transparencia fiscal” que muestra el gobierno.

Esta otra dispensa es una especie de “condena moral” que deteriora la imagen de Nicaragua, y que también influye en cómo “miran los inversionistas” a Nicaragua, ya que revela que Estados Unidos ve en Nicaragua “inseguridad jurídica”.

Las escasas consecuencias económicas que tiene esta dispensa las comentó burlescamente Bayardo Arce: “No nos la han dado y tampoco nosotros la estamos pidiendo. En nada afecta, porque no nos dan ni sal para un jocote”. La cooperación bilateral que pierde el gobierno por no tener la dispensa de la transparencia este año es algo más que sal para un jocote: 3 millones 200 mil dólares para programas gubernamentales de nutrición en preescolares y de vigilancia epide¬miológica en cultivos y crianza de animales.

Tanto Ortega como Arce son continuos practicantes de un discurso anti-Estados Unidos dirigido a cohesionar a las bases del partido de gobierno, a evocar el antiimperialismo de los años 80, retórica que después resulta desmentida por el muy buen entendimiento que mantienen en los temas que de veras interesan a Washington... y a sus bolsillos.

ES UN PROBLEMA POLÍTICO

La reforma al Seguro Social va a ser tema de debate y de tensiones en los próximos meses. Arce ha dicho que la reforma se hará por decreto, que no se aumentará la edad de jubilación ni las semanas cotizadas para recibir la pensión de vejez, pero ha dado a entender que sí se aumentará la cuota que empleados y empleadores pagan al Seguro Social.

El problema de fondo que hay tras la reforma no es sólo de suma y resta, no es sólo técnico. Es un problema de la estructura económica del país: en Nicaragua ni el 20% de la población cotiza al seguro, de cada 10 personas que trabajan 8 lo hacen en empleos informales sin salario fijo, y por eso, sin seguridad social.

El problema no es exclusivamente técnico, es de voluntad política. Lo ha reiterado el economista Adolfo Acevedo: “Sólo si se cambia el patrón de desarrollo y la economía comienza a generar cada vez más empleos de creciente productividad, de creciente calidad y remuneración, el dilema se resolverá de la mejor manera: aumentando el número de trabajadores formales cotizantes”.

La apuesta al megaproyecto del Canal interoceánico no generará esos empleos, no va por ahí. Es una ilusión, una fantasía, una solución mágica, como el mismo Acevedo señala en páginas siguientes.

FALTA UNA REFORMA TRIBUTARIA EQUITATIVA

Señala también Acevedo que, dadas las condiciones del mercado laboral nicaragüense, lo que necesita Nicaragua es un sistema tributario equitativo, justo, que limite los privilegios, exoneraciones y tratamientos especiales que mantienen los más privilegiados. Un sistema donde quienes más ganan aporten proporcionalmente más es “un complemento ineludible” de un sistema de seguridad social que garantice a todos los ancianos y ancianas, hayan cotizado o no a la seguridad social, “una protección social básica”.

La reforma tributaria actual, diseñada recientemente entre el gobierno y la élite empresarial, no tiene esas características y su elaboración mostró que no existe voluntad política en ambos diseñadores de que llegue a tenerla.

UNA VIDA ESTANCADA

Explicando los variados simbolismos de los árboles de la vida que mandó colocar en el escenario de la celebración del 34 aniversario de la Revolución, Rosario Murillo dijo que también expresan que el proyecto del que ella tiene tan singular representación, y del que habla a diario, es el de ser “guardianes de la vida”.

Si la Vida es siempre Evolución, si es cambio permanente, a casi siete años de ponerse en movimiento el proyecto Ortega-Murillo, ese modelo de “vida” luce reiterativo, rutinario, estancado, falto de imaginación, después de tanto tiempo acomodado al incondicional apoyo de Chávez, carente de respuestas ante desafíos acumulados y nuevos…

Los “guardianes” sólo han presentado como “mutación” en la vida que “guardan” el Canal... Pero hay mutaciones que favorecen cambios positivos en la evolución. Y hay otras sumamente nocivas, letales.

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