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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 374 | Mayo 2013
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Nicaragua

Obama y Ortega ante el “mientras tanto” en Venezuela

En la actual situación de Venezuela, con el gobierno chavista ya sin Chávez enfrentando una situación política imprevista y una situación económica compleja, ha visto el gobierno de Barack Obama buenas oportunidades de las que sacar ventaja. El gobierno de Daniel Ortega empieza a ver malas señales con las que tendrá que lidiar.

Equipo Envío

Casi a la medianoche del domingo 14 de abril, y después que el CNE anunciara el inesperado y ajustadísimo resultado que daba a Nicolás Maduro la victoria en las urnas, el candidato opositor, Henrique Capriles, lo declaró Presidente ilegítimo y afirmó que su gobierno sería “para mientras tanto”.

Sea cual sea la duración del “mientras tanto” (¿hasta en 2016, cuando Maduro se enfrente al referéndum revocatorio?), sin el liderazgo de Hugo Chávez el proyecto latinoamericano que él construyó durante 14 años se ha debilitado. Estados Unidos lo sabe. Y ya se aprovecha. También lo sabemos en Nicaragua. Y eso genera incertidumbre.

OBAMA Y LOS EMPRESARIOS

Aún cuando estuvieran fijadas desde antes, las breves visitas de Obama el 3, 4 y 5 de mayo a México (20 horas) y a Costa Rica (22 horas) hay que inscribirlas en el “timing” del “mientras tanto” en Venezuela.

En el cambiante mundo de hoy, Estados Unidos compite con China continental. Y no puede descuidar ningún espacio, mucho menos el más cercano, su “patio trasero”, como volvió a referirse a nuestro lugar en el mundo el Secretario de Estado John Kerry. México y Centroamérica son el back-yard en el que a Estados Unidos le resulta más cercano y sencillo, también más necesario, “marcar territorio” en su guerra económica.

A pesar de estar atrapado México en una violencia incontrolable y en una marea de migración continua, la prioridad de Obama y de Peña Nieto en sus conversaciones fue la economía. En la visión geopolítica-económica de Obama es indispensable mantener a México como socio estratégico. Y aunque las economías de Centroamérica son liliputienses ante la economía mexicana, las prioridades de Obama también fueron económicas en nuestra región.

El encuentro de Obama con el centenar de dirigentes empresariales centroamericanos que se reunieron con él en San José convocados por el INCAE (Instituto Centroamericano de Administración de Empresas), fue de mayor relevancia que la cena de dos horas que tuvo con los Presidentes centroamericanos. El único proyecto concreto que de la reunión empresarial “se llevó” Obama -interesado en la producción de energías limpias- fue económico y de gran alcance. Recuerda los engavetados megaproyectos integracionistas del Plan Puebla Panamá.

MORAZÁN Y BOLÍVAR

El proyecto que “funcionó” con Obama es la construcción de un gasoducto que, desde México a Panamá, abastezca a toda la región. El gasoducto reduciría la muy alta dependencia del petróleo que tienen las economías de la región y abarataría hasta en un 50% el costo de producción de energía en nuestros países, que es muy alto (“tres veces más caro que en Washington”, dijo Obama). Eso aumentaría la competitividad regional atrayendo nuevas inversiones.

La construcción del gasoducto se haría en un plazo de diez años a un costo estimado de 2 mil millones de dólares y es factible que lo financie el BID, interesado, con Obama, en la producción de energías limpias. El BID ya financió un proyecto regional: el sistema de interconexión eléctrica de Centroamérica, SIEPAC.

Obama habló también de incluir a Centroamérica en el año 2020 en la exportación de gas desde Estados Unidos. No es ninguna casualidad que el gas del Norte busque competir con el petróleo venezolano.

Se anuncia esto en un nuevo momento político latinoamericano, cuando la influencia de Hugo Chávez podría empezar a declinar. El académico nicaragüense Orlando López Selva sintetiza así las decisiones que debe tomar Centroamérica en esta etapa: “En estos momentos Morazán debe preceder a Bolívar”. La unidad centroamericana por encima del socialismo continental.

MADURO Y CAPRILES

Durante más de ocho años Nicaragua, bajo el gobierno de Daniel Ortega, ha dado precedencia al proyecto bolivariano de Chávez. Eso le ha proporcionado importantes réditos. La concentración de poder político-económico lograda por Ortega y su grupo ha dependido, desde el primer día y hasta hoy, del margen de maniobra que le ha permitido el petróleo venezolano, cuyo suministro, en condiciones favorables, es el corazón de la cooperación millonaria que el Presidente Hugo Chávez le entregó para que la administrara con total discrecionalidad. Sin Chávez, el curso de los acontecimientos en Nicaragua hubiera sido otro.

Nicolás Maduro no es Hugo Chávez. Eso se comenzó a captar desde que en enero Maduro asumió como Presidente encargado. Y se confirmó durante la breve campaña electoral que culminó el 14 de abril. Tampoco Venezuela será la misma después de esas elecciones. A pesar de que el PSUV (Partido Socialista Unificado de Venezuela), fusión de todas las corrientes que integran el chavismo, decidió apostar al culto oficial a Chávez para ganar las elecciones, la realidad demostró lo inesperado: Maduro no logró retener el legado electoral de Chávez. Las elecciones evidenciaron con más claridad que antes una sociedad profundamente dividida y dejaron a la oposición más fortalecida. Maduro perdió ganando, mientras la oposición ganó perdiendo. La victoria electoral fue de Maduro y la victoria política fue de la oposición.

Los chavistas habían afirmado-Maduro con ellos- que su homenaje póstumo a Chávez serían los 10 millones de votos que Chávez no logró seis meses antes. Y en uno de sus últimos discursos de campaña Maduro pidió a sus seguidores un apoyo incondicional y masivo, porque -y así lo afirmó dramáticamente- de la brecha electoral que quedara entre él y Capriles “depende la paz de Venezuela”. En este presagio no se equivocó. La mínima, inesperada, y también cuestionada, brecha que quedó ha provocado una convulsión. No contaba el PSUV con eso. Tampoco con eso contaba Ortega.

LA ECONOMÍA Y LA POLÍTICA

La pequeña brecha resultante de las urnas reduce los márgenes de maniobra política que tendrá Maduro, que ahora tiene que enfrentar más contradicciones al interior del PSUV, un partido de facciones, organizado para contiendas electorales no para el debate. Ahora, las medidas impopulares que tenga que tomar encontrarán más resistencia en la mitad de la población de su país. Y ahora tendrá que manejar relaciones con Estados Unidos más tensadas por lo polémico del evento electoral.

Esta inesperada mayor fragilidad política se añade a los ajustados márgenes con los que Maduro tendrá que ir dando respuesta a los problemas económicos que se han acumulado en Venezuela: una inflación del 20% -la mayor en América Latina,- una producción petrolera reducida en un 25% en los años de Chávez y, por eso, urgentes inversiones para recuperar el sector petrolero, un déficit fiscal elevado peligrosamente después de prácticamente un año entero de derroche en gasto público en función de las elecciones de octubre y abril...

Es esa combinación de factores económicos ya previstos y de presiones políticas imprevistas las que llevan a pensar que la cooperación de Venezuela con otros países tienda a reducirse o tenga que modificar algunas condiciones en los próximos meses. “Mientras tanto” en la Venezuela sin Chávez se resuelve esta complicada situación, Estados Unidos aprovecha el momento y en Nicaragua algunas cosas empiezan a cambiar.

LA CASA
O LOS ALIADOS

La cooperación venezolana a todos los países se traduce en suministro de petróleo en plazos muy favorables y a precios concesionales o en recursos financieros contantes y sonantes derivados de las supermillonarias ganancias que la empresa estatal PDVSA le deja a Venezuela.

PDVSA produce el 90% de los ingresos de Venezuela. Es con esos enormes recursos -y en años de alza de los precios del petróleo- que Chávez financió las “misiones” sociales, redistribuyendo, por primera vez en ese país, la renta petrolera en beneficio de los más pobres, lo que nunca hizo la oposición.

En la alianza Petrocaribe, iniciada por Chávez en junio de 2005, participan con Venezuela 17 países del Caribe y Centroamérica (Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, El Salvador, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y Surinam).

Cuba es el país que recibe más en esta alianza: unos 100 mil barriles de petróleo diarios. En Nicaragua recibimos unos 30 mil barriles cada día. Aunque los países de Petrocaribe pagan el petróleo a precios de mercado, las condiciones del pago -plazos prolongados e intereses bajísimos- permiten hablar de subsidio.

¿Podrá Venezuela, embarcada seguramente en impopulares medidas económicas, mantener incólume en los próximos meses el generoso esquema de Petrocaribe sin hacerle ajustes? ¿Podrá mantener Maduro el espíritu derrochador de Chávez con sus aliados, con medio país criticando ese derroche, reclamándole, entre otras muchas cosas, que “la caridad bien entendida empiece por casa”?

OCHO AÑOS
DE PETROCOOPERACIÓN

El otro espacio de cooperación ideado por Chávez en el que Nicaragua participa es la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), integrada por Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadinas.

En Nicaragua, el ALBA inició en 2005 promoviendo la venta a precios favorables a las cooperativas de urea venezolana -fertilizante químico proveniente del petróleo- y con la llegada de la Operación Milagro, campaña en la que oftalmólogos cubanos atienden gratuitamente a personas con problemas de cataratas y pterigio.

En 2006 inició el suministro de petróleo a las alcaldías gobernadas por el FSLN. Ya con Ortega de regreso al gobierno en 2007, Chávez envió a Nicaragua, en el marco del ALBA, decenas de plantas generadoras de energía, de las que trabajan con bunker, que pusieron fin a los prolongados apagones que el país venía soportando.

En julio de 2007 se creó la empresa ALBANISA (51% de capital venezolano y 49% nicaragüense) para canalizar el petróleo que Caracas enviaba. La estatal PETRONIC se convirtió en contraparte de la estatal PDVSA. Enseguida, como un árbol repentinamente frondoso, o como un pulpo de más de ocho brazos, ALBANISA se fue convirtiendo en un poderoso conglomerado económico que veía nacer nuevas empresas: ALBA-Alimentos, ALBA-Energía, ALBA-Construcción, ALBA-Forestal, ALBA-Minería, ALBA- Seguridad, ALBA-Transporte…El marco del ALBA se ensanchó más y más…Las luces de ALBA de Nicaragua S.A., encendidas con petróleo venezolano, iluminaron el camino a Ortega, a su familia y al FSLN e iniciaron una importante etapa de subsidio de la economía nacional.

¿ES PÚBLICO
O ES PRIVADO?

PETRONIC -en el centro de la cooperación petrolera venezolana- es dirigida por Francisco López, quien también es el vicepresidente de ALBANISA y el tesorero del FSLN. Es administrada por una nuera del Presidente Ortega. Ésa es la pauta en las empresas que han ido surgiendo del consorcio ALBANISA, todas dirigidas por importantes fichas del partido de gobierno.

Hoy ALBANISA está cerca de ser monopólica en el sistema energético (compra y almacenamiento de petróleo, generación por petróleo y por energías renovables y distribución). Sin embargo, ninguna información de las ganancias o pérdidas de ALBANISA, de PETRONIC o de cualquiera de las empresas del ALBA pasa por el presupuesto nacional. Se desconoce si transfieren impuestos al erario público y es frecuente la adjudicación de proyectos estatales sin licitación a las empresas del ALBA.

Desde que inició la cooperación venezolana, y en la medida en que crecía, se ha discutido en Nicaragua si esos recursos eran un aporte de Chávez a Ortega por afinidad personal y política o si eran una colaboración entre el partido de Hugo Chávez y el partido de Daniel Ortega porque ambos construían el Socialismo del Siglo 21 o si eran una cooperación entre Estados y por eso estaban generando deuda pública.

Hasta hoy existe en Nicaragua, en todos los campos institucionales, una total confusión entre Estado y partido, entre partido y familia, y entre lo público estatal y lo privado partidario y familiar. En el caso del uso -y abuso- de los recursos de la cooperación venezolana la confusión resulta especialmente preocupante. Porque se trata nada menos que de 600 millones de dólares anuales los que se administran en ese marco de confusión.

MADURO Y ORTEGA

La relación de Chávez con Ortega fue muy estrecha y personal, del tono de las que solía desarrollar Chávez con muchos de sus aliados. Más allá de lo emocional, políticamente “fue una relación entre dos primeros sin iguales”, como la caracterizó el ex-embajador de Ortega en Estados Unidos, Arturo Cruz, quien señaló lo que ha cambiado: “Ahora la relación será entre un primero sin iguales (Ortega) y un primero con iguales (Maduro), lo que quiere decir que todo lo que Maduro decida no será automático, sino que sus decisiones van a tener que ser consensuadas con sus pares. Esto agrega un elemento nuevo a la relación entre Nicaragua y Venezuela”.

¿Qué quedará del ALBA en Nicaragua tras la muerte de Chávez? El proyecto estrella del ALBA en Nicaragua, la refinería “El Supremo Sueño de Bolívar”, que costaría más de 4 mil millones de dólares, sueño del que sólo hasta ahora hay la primera piedra que Chávez y Ortega pusieron en 2007, que abastecería de petróleo a toda Centroamérica, será seguramente sustituido por ese gasoducto, más barato, más limpio, más estratégico.

Mientras la producción de petróleo en Estados Unidos ha aumentado gracias a nuevas tecnologías, en Venezuela ha disminuido la producción por falta de nuevas tecnologías y de capital. No es casualidad que en este momento de debilidad del chavismo Obama busque restar poder y peso al proyecto ALBA-Petrocaribe.

MÁS ALLÁ DEL PETRÓLEO

¿Qué quedará del ALBA en América Latina, una alianza de tres países pequeños del continente y algunas frágiles y dispersas economías caribeñas? Siendo la población de los países integrados en el ALBA sólo el 12.24% de toda la población latinoamericana y caribeña y siendo el PIB de esos países sólo el 9.17 % del PIB de toda América Latina y el Caribe, ¿irá quedando sólo la retórica?

En enero de 2013, ante Maduro aún Presidente encargado, los países del ALBA y los de Petrocaribe acordaron en Caracas la creación de una “zona económica que vaya más allá del petróleo”. Volvieron a repetirlo el 5 de mayo, en la última reunión de Petrocaribe, celebrada cuando Obama aún estaba en Centroamérica.

Ya el Presidente Ortega se había apresurado a dar el paso en esta nueva dirección y envió a la Asamblea Nacional de Nicaragua una iniciativa de ley para ser aprobada con carácter de urgencia, que establece la creación del EcoAlba-TCP (Espacio Económico del ALBA-Tratado de Comercio de los Pueblos). El 18 de abril la mayoría parlamentaria del FSLN la aprobó sin el voto de la oposición.

LA RETÓRICA Y LA REALIDAD

Los diputados del partido de gobierno defendieron esa ley afirmando que con ella estaban respondiendo a la demanda de la élite empresarial del COSEP, que ha venido reclamando que la exportación de productos a Venezuela -que tanto los ha beneficiado en estos años y que ha convertido a Venezuela en el segundo destino de las exportaciones nicaragüenses- supere la relación personal entre dos mandatarios, en la que se ha basado hasta ahora, y se institucionalice en un tratado de libre comercio.

Pero la ley no responde a eso, ya que no modifica, ni siquiera hace referencia, al mecanismo actual de exportación, que consiste en que la empresa Albalinisa, en manos del partido de gobierno, filtra quiénes son los exportadores, y centraliza las cuotas de lo que se exporta, actuando como un intermediario monopólico.

El diputado del MRS, Enrique Sáenz denunció la contradictoria retórica que contiene la ley aprobada: “Lo que institucionaliza son los principios y fundamentos del llamado Socialismo del Siglo 21…En el artículo 2, inciso 6, dice literalmente: El TCP busca fortalecer al Estado como actor central de la economía de un país a todos los niveles…El TCP apoya la nacionalización y la recuperación de las empresas y recursos naturales a los que tienen derecho los pueblos estableciendo mecanismos de defensa legal de los mismos”. Mil cien empresas o activos de empresas nacionalizó Chávez en 14 años de gobierno.

Continúa Sáenz: “En el inciso 12 del mismo artículo se afirma el reconocimiento del derecho soberano de los países al control de sus servicios… y a proveer de servicios básicos y estratégicos directamente a través del Estado o en inversiones mixtas con los países socios”. Y concluye: “O el gobierno está engañando a los de allá, a los del ALBA, al suscribir este documento, o está engañando a los de aquí, afirmando que el acuerdo es para promover los intereses del sector privado. O está engañando a ambos, porque al fin y al cabo, después hacen lo que se les antoja. En definitiva, el orteguismo lo que pretende es darle oxígeno internacional al chavismo”.

ORTEGA: “¿QUÉ VA A PASAR
SI DESAPARECE EL ALBA?”

Además de dar oxígeno internacional al chavismo en este incierto “mientras tanto”, ¿está el gobierno de Ortega preparándose para un cambio en las condiciones o en las cantidades de una cooperación que ha subsidiado su proyecto político durante más de ocho años? ¿Qué va a pasar en Nicaragua con el cambio en Venezuela?

El 30 de abril, en una celebración anticipada del Primero de Mayo -tras una manifestación callejera de empleados estatales mucho más escasa que en años anteriores- el Presidente Ortega, sin referirse a una sola de las reivindicaciones laborales que se esperan en esta conmemoración, asumió por fin una pregunta que está en la mente y en la boca de casi todo el mundo en Nicaragua desde que murió el Presidente Chávez.

Lo hizo con un extraño mensaje, hablando de lo que pasa más allá de Nicaragua para hablar de lo que podría pasar acá: “Aquí muchos se preguntan qué va a pasar con Nicaragua si desaparece el ALBA, la cooperación que significa el ALBA, el intercambio que significa el ALBA. ¿Qué va a pasar? se preguntan. Y no están viendo la gran amenaza que tienen nuestros pueblos y la gran amenaza que tiene el mundo, que es lo que ya está pasando. ¡No es lo que puede pasar, sino lo que ya está pasando! Y es la profunda crisis que tiene en una inseguridad total a los pueblos en los países desarrollados, pueblos que incluso tienen que estar cambiando gobierno continuamente, porque, claro, piensan que la culpa de la crisis es del gobierno y dicen: Elijamos otro gobierno. Y eligen el otro gobierno y la crisis continúa igual, y se profundiza más todavía, y se expande más todavía”.

EL ALBA Y EL FMI

Esa noche Ortega resaltó la necesidad de fortalecer su alianza con el gran capital y con los instrumentos del capitalismo mundial, aceptando con realismo lo que nos pasa acá: “Tenemos que admitirlo, somos dependientes económicamente, somos dependientes, dependemos de la cooperación internacional, dependemos de los fondos que moviliza el Banco Mundial, que moviliza el Banco Interamericano de Desarrollo. Yo quisiera ver, escuchar, qué alternativas hay para que Nicaragua pueda sobrevivir sin esos recursos. La cooperación en el marco del ALBA es muy importante en todo este proceso, pero dependemos de esos fondos… Nosotros mismos hemos cuestionado tanto las políticas del Fondo Monetario Internacional, pero es que no hay más camino que trabajar con el Fondo Monetario Internacional en el caso nuestro, porque no somos autosuficientes, porque somos dependientes”.

Qué distinto el tono de este Ortega al de hace poco, cuando lanzaba diatribas contra el FMI y hacía loas a Chavez y al ALBA como la “alternativa” de Nicaragua. Hasta su rostro era distinto: abatido por el realismo del nuevo momento político.

HORA DE MENOS PROMESAS

Días antes de que Ortega hablara en estos realistas términos, su asesor económico, Bayardo Arce había minimizado la urgencia que Nicaragua pueda tener en firmar un próximo acuerdo trianual con el FMI.

Sin embargo, ya el gobierno decidió un aumento de casi el 8% en la tarifa de energía eléctrica y anunció que unos 300 mil usuarios podrán dejar de beneficiarse con la tarifa reducida que se subsidia con los recursos del ALBA. Esas impopulares medidas para ajustar los precios de la energía son condiciones que el FMI ha puesto para la firma de un próximo acuerdo. Hay otras condiciones del FMI aún más impopulares “haciendo fila”, la que más preocupa la reforma a la Seguridad Social, que el gobierno no emprenderá en 2013 por sus costos políticos.

La expectativa ante el “mientras tanto” en Venezuela encuentra también a Nicaragua con una baja en los precios internacionales de todos sus productos de exportación: café, azúcar, maní, carne… Hasta el oro, explotado por voraces transnacionales que apenas dejan ganancia al país. Y se anuncia que los buenos precios de hace un par de años no se recuperarán pronto. El momento para el gobierno no es, pues, boyante, como lo era hasta hace poco.

Seguramente por eso Rosario Murillo, quien actúa como coordinadora del gabinete ministerial de Ortega, advirtió taxativamente el 23 de abril que nadie haga promesas si no tiene capacidad para cumplirlas: “Si un ministro, una ministra, se compromete a realizar acciones en el municipio que visita, al día siguiente debe amanecer el equipo de trabajo de ese ministerio llevando a cabo acciones”.

HORA DE RECTIFICAR

Seguramente por eso Daniel Ortega tuvo que dar, por primera vez, marcha atrás públicamente en una de sus recurrentes decisiones autoritarias y arbitrarias. El 22 de marzo el director de la estatal TELCOR publicó un acuerdo administrativo ordenando a todas las empresas operadoras de servicios de telecomunicaciones “someter a la aprobación de esa autoridad” el nombramiento de sus directores y gerentes generales y el de sus directores y jefes de seguridad y de informática. El rechazo de la élite empresarial fue drástico. También el de los medios independientes. Claro y Movistar permanecieron a la expectativa.

Mientras se argumentaba contra la inconstitucionalidad del acuerdo (por ser contra la libre empresa e indirectamente contra la libertad de expresión y de información) y se señalaba su propósito de espionaje político, el director de TELCOR adujo la seguridad nacional y se blindó: “Fue Daniel Ortega quien instruyó el acuerdo y el acuerdo se mantendrá. Tenemos derecho porque somos los dueños de las frecuencias”. El COSEP advirtió que desacatarían la orden. Finalmente, tras casi un mes, Ortega tuvo que rectificar: sólo habrá que informar sobre quién ocupa esos cargos.

Siendo la alianza con la gran empresa agrupada en el COSEP la que el gobierno ha priorizado por sobre la atención a cualquier otro sector o gremio, la lógica de este primer y único paso atrás dado por Ortega se puede explicar también por la incertidumbre del momento, ante el “mientras tanto” venezolano.

Y como no hay ni ha habido nunca una alianza real con los pequeños, y como los recursos venezolanos ya no se esperan ni tan abundantes ni tan disponibles, seguramente por eso el gobierno no ha respondido a la dañina crisis de la roya que ataca los cafetales de los pequeños productores. Tampoco responde a la crisis de los precios del frijol, que está hundiendo a miles de familias campesinas. Tampoco logra dar respuesta a los ancianos que suplican en las calles una pensión reducida que alivie las penurias de su vejez…

LA PROPIEDAD
Y LA TRANSPARENCIA


Hace un año el gobierno y sus aliados empresariales vivían otra situación de gran incertidumbre y nerviosismo: ¿Concedería o no el gobierno de Estados Unidos los dos waivers (dispensas) anuales? Este año es muy probable que le sea concedido a Nicaragua el waiver de la propiedad, que es el que pesa más sobre la economía porque obliga a las instituciones financieras internacionales a no dar créditos a países sin esa dispensa. El gobierno espera resolver este año, antes del plazo del waiver, 66 de los aún 285 casos pendientes de ciudadanos estadounidenses confiscados en los años 80.

¿Será denegado de nuevo el otro waiver, el de la transparencia fiscal? Hace un año, la embajadora de Estados Unidos señalaba “la persistente falta de transparencia fiscal” como la razón para no concederle ese waiver a Nicaragua. Y el portavoz del Departamento de Estado William Ostick fue más preciso en las razones: “Si bien el gobierno nicaragüense pone su presupuesto a disposición del público, no refleja completamente y con certeza los fondos originados en Venezuela. Además, los fondos públicos no se deben usar para fines partidarios”.

LA CORRUPCIÓN
Y LA IMPUNIDAD

En vísperas de los waivers, el Informe del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre la Situación de los Derechos Humanos en el mundo fue este año más severo con Nicaragua que en años anteriores. Inicia el extenso texto de la sección dedicada a nuestro país caracterizando así la situación: “Nicaragua es una república constitucionalmente con pluralismo político, pero en los últimos años el poder político se ha concentrado en un único partido, con un Poder Ejecutivo cada vez más autoritario, que ejerce un significativo control sobre los otros poderes: el Legislativo, el Judicial y el Electoral”. El texto afirma que en las elecciones generales de 2011 y en las municipales de 2012 hubo “graves deficiencias” y menciona las “preocupaciones” que existen sobre la legitimidad de la reelección de Ortega.

Se refiere también, por primera vez, a que Daniel Ortega ha “politizado” a la Policía Nacional, lo que “cuestiona su profesionalismo”. Señala que la corrupción y la impunidad son frecuentes en todas las instituciones del gobierno. Por primera vez señala corrupción en la Policía Nacional. Y dedica un párrafo a señalar críticamente que los fondos de la cooperación venezolana son “estrechamente controlados por el FSLN” fuera del presupuesto nacional.

Al reaccionar al informe, Ortega evadió responsabilidades achacando todas las violaciones a los derechos humanos que el Departamento de Estado señala en Nicaragua y en el resto de Centroamérica al masivo consumo de drogas que existe en Estados Unidos. El argumento del narcotráfico -enlazando siempre dos ideas: que Nicaragua es el “muro de contención” de la droga y que Estados Unidos debe darle más recursos a Nicaragua para seguirlo siendo- se ha vuelto recurrente en los discursos del Presidente.

Sin embargo, Ortega llegó a Costa Rica para el breve encuentro-cena que tuvieron los Presidentes centroamericanos con Obama muy cordial y nada beligerante.

EL IMPERIO
Y LAS ALDEAS

En Centroamérica Obama privilegió a Costa Rica, dándole un espaldarazo como su aliado más estable en la región, el de mejor imagen internacional, con fama de democracia y sin fama de narcotráfico. El país sede del INCAE -escuela de negocios ideada por el Presidente Kennedy hace 50 años, como recordó Obama- le garantizaba capacidad de convocatoria al sector privado regional. Ninguna otra institución lo hubiera logrado.

Costa Rica es también el país de la región que ha avanzado más en sus relaciones con China continental y por eso es prioridad en el radar del Norte. La diplomacia de Estados Unidos, que se mueve siempre con alianzas regionales, sólo podía confiar en Costa Rica, a pesar de la impopularidad interna de su Presidenta Laura Chinchilla.

El resto de países de la región quedó deslucido. Se puso de manifiesto nuevamente lo que el ex-Vicepresidente de Guatemala, Roberto Carpio Nicolle, señaló hace unos meses sobre uno de los dramas de nuestra región: “Pregonamos integración pero hacemos luchas de aldeas y nos estamos aldeanizando”.

Como “aldeas” acudieron los países del istmo a la firma del TLC con Estados Unidos hace unos años. Y ahora, como jefes de “aldeas” acudieron los Presidentes centroamericanos ante el jefe del “imperio”.

Si la Presidenta costarricense, como presidenta temporal del SICA (Sistema de Integración Centroamericana) no tuvo el acierto de convocar a sus homólogos a una reunión previa para unificar criterios, los otros cuatro mandatarios tampoco tuvieron la elemental iniciativa de reunirse antes para llevar una o varias posiciones comunes en temas que nos afectan a todos.

Desde ahora hay que contar con que el principal obstáculo para el gasoducto centroamericano serán las regulaciones diferentes que cada aldea tiene y defiende.

ORTEGA “PARA RATO”

Exceptuando a Costa Rica, hoy Nicaragua es el país más estable y más seguro en la región, el del gobierno con mayor aceptación popular, como afirman las encuestas. En gran medida, Chávez logró todo eso.

Contando con el petróleo venezolano Ortega ha podido calmar las penurias más inmediatas que causa la pobreza estructural de una mayoría de nicaragüenses con algunos programas sociales en los que la gente más pobre recibe algunas ayudas o alberga la esperanza de que las recibirá.

Contando con los recursos de Chávez Ortega se dio el lujo de despreciar o menospreciar o no hacer nada para retener la cooperación histórica de una docena de países europeos. Contando con esos recursos se ha ganado el favor de la élite empresarial, que sigue sin pagar los impuestos que debería pagar porque Venezuela subsidia lo que ellos no aportan.

También ha subsidiado Venezuela la concentración de poder a la que ha llegado Ortega. Después de la última encuesta nacional (abril 2013) de la empresa Borge y Asociados, donde Ortega aparece con una opinión favorable del 74.7% y un 70.3% de población dice aprobar su gestión, el director de la empresa encuestadora Víctor Borge sintetizó así los hallazgos de este sondeo: “Nunca nadie en Nicaragua tuvo tanto poder. Ni Somoza soñó con esto. Estamos ante un partido hegemónico que, si no comete grandes errores, estará para rato en el poder”.

LA LECCIÓN DEL 14 DE ABRIL

¿Para rato… o para mientras tanto? ¿Ortega se consolida o inicia la crisis? ¿Ha concluido la fase de concentración de poder de Ortega? ¿O está iniciando ya la fase en que perderá capacidad de control social y carecerá de recursos para paliar el descontento que provoca ese control?

Uno de los voceros más activos del gobierno de Ortega se negaba, con triunfalismo, en una entrevista televisada, a aceptar cualquier comparación entre el PSUV chavista y el FSLN orteguista: “Nosotros tenemos un Partido de 50 años de experiencia, con lucha guerrillera, con toma del poder político, con defensa del poder político. Estuvimos en la oposición, recuperamos el poder, hemos reconstruido el partido... ¡Somos Doctores en Revolución!”.

Después, describió así al PSUV chavista: “Fue fundado en 2007. O sea, ¿qué experiencia hay? Además, fundado sobre tucos distintos. ¿Qué formación partidaria tienen? Han construido una maquinaria electoral, pero no han logrado construir la maquinaria del vínculo con el pueblo. Ahora ellos van a madurar su proceso, a madurarlo con carburo. Además, recordemos que el poder político en Venezuela estaba muy centralizado en Chávez y eso desajusta un montón de cosas”.

Tal vez no caía en la cuenta el vocero que estaba describiendo rasgos que caracterizan al actual FSLN: una maquinaria electoral, reconstruida desde hace años sobre tucos, totalmente centralizada en Daniel Ortega, con una formación partidaria cada vez más confusa, que niega el debate y se basa en consignas y en un “pensamiento único”. Un partido que en esta etapa “madura con carburo” -a la fuerza, artificialmente- con una permanente repartidera de prebendas y regalías…

Si hay una lección importante del 14 de abril para el FSLN es lo frágil que resultó la adhesión popular a un proyecto que parecía tan imbatible, y que por estar centralizado en una única persona desajustó tantas cosas.

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