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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 367 | Octubre 2012
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México

#YoSoy132: símbolo de indignación y resistencia

Hacemos una reconstrucción cronológica del movimiento #YoSoy132 en sus primeros cuatro meses de vida. Da cuenta de su evolución y muestra el origen de un movimiento caracterizado por una actividad frenética, festiva e inteligente. Sus primeros cuatro meses expresan el proceso por el que han transitado y las tendencias que van definiendo su orientación.

Jorge Alonso

La campaña electoral por la Presidencia México se desarrollaba en los primeros meses de 2012 con una propaganda que presentaba al candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, como quien ya había ganado la elección antes que los ciudadanos acudieran a las urnas. Encuestas manipuladas le daban una ventaja inalcanzable.

PEÑA NIETO:
UN GOBERNADOR VIOLENTO

En los seis años previos a las elecciones, el consorcio Televisa se dedicó a forjarle a Peña la imagen de futuro Presidente, a pesar de sus escasas cualidades y de su mal gobierno en el Estado de México.

Estudios bien documentados aplicaron a todos los Estados de la República mexicana un índice internacional de calidad de la democracia y ubicaron al Estado de México, gobernado por Peña Nieto, en los últimos lugares en todos los rubros positivos, alcanzando los primeros lugares en lo negativo. El Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro publicó en 2011 un libro sobre la violación sistemática de los derechos humanos durante su gobierno: se criminalizaba
la protesta social, los verdaderos crímenes quedaban impunes, y se perseguía a inocentes. Durante la gestión de Peña hubo un alarmante crecimiento de los feminicidios. La publicación ofrecía datos duros que mostraban que el Estado de México era una de las entidades del país con mayor descomposición institucional y con una enorme corrupción, donde existía ausencia de Estado de derecho y prevalecía el autoritarismo. El mismo Centro publicó en 2012 otro libro profundizando en los seis años de impunidad que cubría el caso Atenco, uno de los casos emblemáticos
de represión adjudicados a Peña.

En mayo de 2006 se realizó Atenco un operativo policial en el que se agredió violentamente a la población que protestaba por la construcción de un aeropuerto en terrenos ejidales. Decenas de mujeres sufrieron tortura sexual durante el operativo. La esposa de uno de los dirigentes de Atenco encaró a Peña durante un acto del Movimiento por la Paz en el que participaban los candidatos presidenciales. “Siendo gobernador del estado de México tú ordenaste
el operativo contra nuestros pueblos -le dijo-. La violencia la provocó tu gobierno. Fue una venganza planeada de tu parte en contra del pueblo que se resistió al despojo de sus tierras. Eres responsable de dos asesinatos impunes, eres responsable de que una banda de violadores siga actuando al amparo de la policía que tú creaste. Moviste todos los instrumentos de tu gobierno para condenar a 112 años de prisión a quienes defendieron la tierra. Lo que tú representas es un gobierno prepotente y violento”.

“¡ATENCO NO SE OLVIDA!”

El candidato del PRI, Peña Nieto, fue el 11 de mayo a la Universidad de los jesuitas en la ciudad de México, la Iberoamericana. Era un acto que su equipo de campaña tenía muy bien organizado con una mayoría de personas afines y ajenas a la universidad ocupando los principales lugares. Alumnos de la Iberoamericana con cartulinas en donde hacían críticas al candidato quisieron pasar, pero el personal de seguridad de Peña les impidió la entrada. Algunos sí entraron, pero sin carteles. Cuando Peña terminó su aburrida perorata, estos muchachos criticaron su actuación en Atenco. Peña volvió a tomar el micrófono para afirmar enfático que había tomado la decisión del operativo en Atenco para imponer el orden. Entonces, una alumna le gritó que era un asesino, y un coro de voces indignadas por la prepotencia y falta de autocrítica del candidato, le conminaron a salir de su universidad. Acorralado, Peña se fue a esconder en un sanitario, para después salir huyendo entre gritos “¡Atenco no se olvida!”

El equipo de Peña quiso minimizar el hecho aduciendo que se trataba de un grupo pequeño y el presidente del PRI los acusó de no ser estudiantes, sino gente manipulada por el candidato del PRD. En respuesta, los universitarios, indignados de que no se les respetara como personas pensantes por su propia cuenta, elaboraron un video en que 131 de ellos mostraban su credencial universitaria. En pocos minutos ese video invadió las redes sociales de México y de más allá. Estudiantes de otros planteles educativos privados y públicos se solidarizaron con ellos y de manera espontánea y rápida surgió en las redes sociales un movimiento que se llamó #YoSoy132.

DE LAS REDES SOCIALES
A LAS CALLES

Una semana después de este eco inesperado, los jóvenes pasaron de las redes sociales a las calles y el 18 de mayo hicieron la primera manifestación masiva en contra de Peña y del PRI. Hubo marchas en la capital, y en otras ciudades de la mayoría de los Estados del país. El periódico español “El País” anunció el nacimiento de un movimiento de jóvenes indignados en México. Las marchas se fueron multiplicando con mucha creatividad por todo el país. En los reclamos de los jóvenes sobresalía la democratización de los medios y las críticas sobre cómo manipulaban la campaña a favor del candidato priísta. Parecía estarse cocinando algo más grande, que iba más allá de las elecciones.

El 26 de mayo, en la emblemática Plaza de las Tres Culturas -Tlatelolco, donde el 2 de octubre de 1968 el Estado mexicano mató estudiantes- jóvenes de diversas universidades se reunieron en una asamblea en donde se pronunciaron contra el candidato del PRI por representar a la clase política empresarial, que quería imponerlo como Presidente. Llamaron a los ciudadanos a no pensar que la elección estaba ya definida como repetían los medios de comunicación. Ese día acordaron combinar el activismo en las redes sociales con la toma de las calles.

“LA PRIMAVERA MEXICANA”

El 29 de mayo, la coordinación del movimiento #YoSoy132 planteó que el sistema económico y político en México no respondía a las demandas de la población. Hacían del derecho a la información y a libertad de expresión sus principales demandas. Se declararon apartidistas y promotores del voto informado. Y exigieron la transmisión en cadena nacional de un debate entre los candidatos presidenciales, que hasta entonces sólo iba a ser transmitido en canales de poco alcance.

El 30 de mayo el movimiento tuvo su primera asamblea general en la UNAM. Se reunieron 54 universidades.
Hubo discusiones por grupos y después una plenaria. Rechazaron el regreso del viejo régimen, identificando su rostro en Peña. Declararon haber sufrido las crisis económicas y los fraudes electorales y ser herederos de anteriores luchas estudiantiles. Demandaron un juicio político contra el saliente Presidente Calderón por los miles de muertos que estaba dejando su fracasada lucha contra el narcotráfico, y otro juicio contra Peña por la represión que ordenó en Atenco. Llamaron a lo que ocurría “la primavera mexicana”.

El hartazgo por la manipulación informativa comandada por la cadena Televisa había hecho surgir el movimiento juvenil.
Durante la primera semana de junio siguieron las marchas por todo el territorio nacional en repudio a Peña
y al intento de los medios de imponerlo como Presidente. El movimiento se asumió como autónomo, independiente de cualquier partido y antineoliberal, informando que tenía suficientes evidencias de que existía una manipulación mediática para consumar la imposición de Peña.

CONTRA “UNA DEMOCRACIA
DE TELENOVELA”

El movimiento #YoSoy132 se fue construyendo también en otros estados de la República. En cuantas plazas se presentaba el candidato priísta se encontraba con grupos de estudiantes que lo rechazaban. El 10 de junio hubo un gran carnaval en la capital del país organizado por el movimiento. Demandaron a los medios que informaran imparcialmente la verdad y no contribuyeran a una “democracia de telenovela”. Coreaban: “¡Peña, la tele es tuya, pero las calles son nuestras!”

El movimiento se perfiló con capacidad de discusión y debate. El 13 de junio realizaron afuera de las instalaciones de Televisa una fiesta de luces, protestando por la actuación del emporio televisivo. Gritaban: “¡Apaguen la televisión y enciendan la verdad!” El 14 de junio se manifestaron frente a la embajada de Canadá en solidaridad con el movimiento estudiantil de ese país y ese mismo día se reunieron con la dirigente estudiantil chilena Camila Vallejo, quien se proclamó como 132.

La segunda asamblea del #YoSoy132 se realizó en la Iberoamericana donde se aprobó su declaración de principios: apartidistas, pacíficos y plurales. Acordaron intensificar el que llamaron “brigadeo en defensa del voto”.

El 19 de junio el movimiento organizó un tercer debate, difundido por Internet. El candidato Peña no acudió. El 22 de junio celebraron su tercera asamblea general interuniversitaria integrando comisiones de comunicación, prensa, logística, brigadeo, finanzas y seguridad. Acordaron también buscar cómo cambiar el modelo económico neoliberal y el modelo educativo.

“EN VELA POR LA DEMOCRACIA”

Un día antes de las elecciones del 1 de julio impulsaron una manifestación que llamaron “En vela por la democracia”. Marcharon llevando velas encendidas. Fue la primera vez en la historia electoral mexicana con una marcha ciudadana demandando comicios limpios en la mera víspera de las elecciones.

El día de las elecciones se hizo evidente la masiva compra y coacción del voto. Por todo el país hubo marchas juveniles en oposición a la imposición de Peña en un proceso electoral no democrático. El movimiento distribuyó 16 hojas en donde enlistaban los resultados de la comisión de vigilancia ciudadana sobre las graves irregularidades que se dieron en la jornada electoral, todas atentatorias contra el voto libre.

El 4 de julio el movimiento realizó en la UNAM su quinta asamblea nacional con representantes de 108 universidades públicas y privadas y con 250 observadores. Cada asamblea local fue exponiendo sus puntos de vista. La asamblea identificó que el proceso de imposición se había fraguado desde hacía varios años por los poderes fácticos nacionales y extranjeros y decidió hacer acampada en las afueras del organismo electoral. Reclamaban que el poder constituido se había aprovechado de la pobreza de la gente, que la manipulación mediática fue enorme y que se hizo un uso amañado de las encuestas. Resultado: un proceso viciado, con instituciones deliberadamente incapaces de prevenir y sancionar las anomalías destinadas a imponer al candidato del PRI, en una jornada electoral llena de irregularidades e ilícitos, que provocó indignación en un amplio sector de la población mexicana.

EN REPUDIO A PEÑA Y A TELEVISA

El 6 de julio, en la población de Huexca, estado de Morelos, se realizó el primer encuentro nacional estudiantil con 354 representantes de 26 universidades de 8 estados. La reunión tuvo carácter reflexivo y no resolutivo. Desde hacía dos meses la comunidad de Huexca luchaba en defensa de sus tierras y en contra de que el gobierno construyera instalaciones de alto riesgo para la población. El movimiento #YoSoy132 se solidarizó con las luchas de los pueblos de Morelos, Puebla y Tlaxcala.

El 7 de julio 70 mil personas, no sólo del movimiento juvenil marcharon en la capital repudiando a Peña, a Televisa,
al PRI y a la cadena de tiendas Soriana, que se había prestado a la compra del voto por medio de sus tarjetas. La marcha se caracterizó por no tener ni templetes ni oradores ni discursos ni líderes. Era sólo un repudio ciudadano. En Guadalajara se reunieron 20 mil personas y en otras 28 ciudades de la mayoría de los estados del país también hubo marchas.

Otra de las acciones del movimiento fue acudir el 11 de julio a las embajadas de los países que habían felicitado a Peña para aclararles que el proceso electoral legal no había terminado, faltando la resolución de las autoridades sobre las impugnaciones sobre los graves hechos ocurridos en el proceso electoral. Reconocer a Peña implicaba avalar
esos ilícitos, de los que entregaron un detallado informe.

SÍMBOLO DE RESISTENCIA

La segunda semana de julio el movimiento hizo su sexta asamblea en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Acudieron 173 voceros de 115 asambleas para discutir un plan de acción. Días después hubo una segunda marcha masiva en la capital contra la imposición de Peña. Muchos portaban camisetas con el #YoSoy132. Para entonces el movimiento se había hecho símbolo de la ciudadanía en resistencia. No hubo oradores y se hacían grupos que se transformaban en pequeñas asambleas.

La Primera Convención Nacional contra la Imposición se celebró en el poblado de Atenco. Acudieron representantes de 360 organizaciones de 25 estados del país y 2 mil 600 delegados. La convención fue organizada por el Frente de Pueblos en Defensa de los Pueblos, maestros disidentes, electricistas, campesinos y #YoSoy132. Se analizaron las evidencias: el proceso electoral se había viciado desde hacía seis años, pues desde entonces se había intensificado la campaña encabezada por Televisa, pagada con millonarios recursos públicos, para promover la figura de Peña. También se habían utilizado programas gubernamentales en la compra del voto: los créditos al campo, el programa alimentario, el programa de apoyo a madres trabajadoras, el apoyo para la construcción de vivienda... Había sido inmenso e ilegal el desvío de fondos públicos de veinte Estados y de miles de presidencias municipales para apuntalar la campaña de Peña. Los sindicatos afines al PRI vieron coaccionado su voto. Se constató también que en la jornada electoral hubo urnas abiertas a mitad del proceso, entrega de dinero a cambio del voto comprobada en fotos, robo de urnas, repartición de tarjetas de la empresa financiera Monex y de Soriana para comprar productos... El organismo electoral vio todo eso y se convirtió en cómplice.

“ES GRAVE VOLVER AL PRI”

Se analizó también que si el PRI había introducido el neoliberalismo en México, Peña estaba comprometido a profundizarlo. Era grave volver al régimen priísta, represivo y autoritario, porque se agudizarían la corrupción, la violencia de Estado, el gobierno al servicio del narcotráfico, la violación a los derechos humanos... Se convocó a luchar para impedir que Peña tomara posesión.

Pablo González Casanova exhortó a conformar una organización de organizaciones, articulada en redes de colectivos que fomentaran el diálogo y el debate fraternal para la toma de decisiones, sin hacer ninguna concesión que significara negociar la democracia, la justicia y el interés general de la nación. El dirigente de Atenco pidió no quedarse sólo en movilizaciones y comunicados, sino pasar a acciones contundentes.

Se acordó una movilización nacional contra el fraude: habría boicots contra las empresas que habían participado
en el fraude, toma o cerco a sedes de Televisa, cierre de carreteras... Se entendió la Convención como un proceso de larga duración, un espacio para articular planes de lucha emanados de asambleas locales yendo más allá de lo electoral. Se declararon una organización amplia, incluyente y soberana, democrática, horizontal, con rotación en representaciones y comisiones, con objetivos de corto y de largo alcance. Representantes de 360 organizaciones estuvieron presentes.

“ES NEGARSE
A AGACHAR LA CABEZA”

A mediados de julio jóvenes que no fueron aceptados en la UNAM realizaron una asamblea en la explanada de la rectoría y se sumaron al movimiento #YoSoy132. Entre el 20 y el 22 de julio se realizó la tercera marcha masiva contra Peña en la capital y en 18 estados.

69 asambleas locales de universidades públicas y privadas examinaron lo que harían al inicio de los Juegos Olímpicos de Londres, que serían transmitidos por Televisa. Acordaron realizar un cerco pacífico y simbólico a Televisa, “la televisión de la mentira”, durante 24 horas el 27 de julio. Llevaban muchas y muy diversas pancartas. Una decía:
“El PRI puede comprar la cama, pero no los sueños”.

En esta ocasión leyeron un posicionamiento que inicia así: “Cuando llegamos estaba el mundo y éramos ya un pueblo con hambre y siglos de opresión. Éramos cúmulo de descontento… Somos el efecto de la indignación. Asumimos la dignidad del difamado y su lucha como propia… Dijimos #YoSoy132, que es ponerse de pie ante la afrenta y negarse rotundamente a agachar la cabeza. Es no aceptar la representación que nos imponen como realidad…”

Destacaron a su movimiento como estudiantil y social, político, apartidista, pacífico, autónomo, antineoliberal, independiente de los partidos, candidatos y organizaciones que responden a un programa electoral. Se definieron como un movimiento democrático donde la toma de decisiones emana de las asambleas locales y generales, que ha trascendido la coyuntura electoral y que seguirá luchando para transformar profundamente a México.

Criticaron que más de la mitad de los mexicanos sobrevivan en pobreza ante la obscena riqueza de unos pocos
y que el campo abandonado produzca migrantes. Se opusieron a los megaproyectos que atentan contra los derechos colectivos. Fustigaron la desinformación, que una minoría controle la opinión pública y que la información se haya convertido en mercancía. Enfatizaron que habían decidido caminar hacia adelante y no volver atrás, y se propusieron construir una verdadera democracia en México.

Presentaron al pueblo mexicano un programa de lucha con seis ejes principales: lograr la democratización
de los medios de comunicación, transformar el modelo educativo, cambiar el modelo económico neoliberal, abandonar el actual modelo de seguridad nacional para poder restaurar la paz, conseguir la transformación política e impulsar la vinculación con los movimientos sociales con solidaridad y respeto a su autonomía.

Se reconocieron como uno de tantos actores que expresan el descontento social. Ese día, la toma simbólica y pacífica de Televisa, resguardada por miles de policías, fue un hecho histórico, expresión de la lucha contra los monopolios que concentran y manipulan la información excluyendo a la sociedad. Como en todas las manifestaciones anteriores del #YoSoy132, prevaleció el ambiente creativo y festivo. Una acción similar fue replicada en otras doce ciudades del país.

EN LAS ELECCIONES,
LA DEMOCRACIA VEJADA

A finales de julio, en la ciudad de Morelia, el movimiento hizo su séptima asamblea general. Acudieron representantes de 104 asambleas locales. Como en todas las reuniones previas, supieron diferenciar bien los consensos de los disensos. Entre los consensos, defendieron que los mecanismos de funcionamiento y participación fueran asamblearios, que las asambleas locales fueran la base de la articulación del movimiento y que la asamblea general fuera el órgano rector, reconociendo la necesidad de descentralizar la estructura para ajustarla a las particularidades y problemáticas locales, estatales y regionales.

Entre los disensos estaba el no llegar a ponerse de acuerdo en cómo debían ser las asambleas locales, si puramente estudiantiles o ampliadas a otros sectores sociales. Otro problema emergía en torno a cómo definir los criterios de representatividad y en relación con el establecimiento de los mecanismos de articulación que debían adoptar.

En Morelia se presentó el pronunciamiento de la asamblea #YoSoy132-académicos sobre el proceso electoral. Los académicos lo calificaron como una vejación a la frágil democracia mexicana. La cantidad y gravedad de las irregularidades habían rebasado a las instituciones encargadas de salvaguardar el proceso. Había sido evidente la manipulación mediática para favorecer la campaña de Peña y hubo una masiva coacción y compra de votos, plenamente documentada. Criticaron que la candidata del PAN y el candidato del partido conocido como PANAL hubieran reconocido su derrota apenas al inicio de la presentación de los primeros datos del programa de resultados preliminares. Que en base a los resultados provenientes de una muestra se diera por ganador a Peña fue considerado una burla a la legalidad.

EVIDENCIAS CONTRA
LA IMPOSICIÓN DE PEÑA NIETO

A principios de agosto el movimiento #YoSoy132 informó que contaba con 52 representaciones locales a nivel internacional, las más activas en Londres, Barcelona, Madrid, Nueva York, Washington, Chicago y Quebec. La comisión de comunicación y prensa del movimiento advirtió que la asamblea de salud, integrada tanto por estudiantes de medicina, médicos y enfermeras desempleados, advertía que Peña pretendía privatizar los servicios de salud. El movimiento también dio a conocer el segundo informe general de irregularidades y delitos electorales en un documento de más de 100 hojas, en el que especificaba el condicionamiento de programas de gobierno, la utilización de recursos públicos para actividades de campaña, la compra de credenciales electorales, el proselitismo y la propaganda ilegal antes y durante los comicios, la compra del voto, la coacción del voto, el robo y quema de urnas, los delitos electorales que se cometieron con violencia, las irregularidades en el funcionamiento de casillas, el amedrentamiento a observadores... En anexo, videos que mostraban irregularidades electorales. El documento se basó en 2 mil 700 evidencias.

El 4 y 5 de agosto en Guadalajara con la presencia activa del movimiento #YoSoy132 se realizó la reunión de la coordinadora nacional provisional rumbo a la segunda Convención Nacional contra la Imposición de Peña.
Acudieron 130 organizaciones de diferentes puntos del país. Objetivo: crear un frente amplio nacional que realizara acciones contundentes contra la imposición de Peña Nieto, evitar que asumiera la Presidencia y sentar las bases contra las previsibles reformas estructurales que impulsaría el priísmo.

El 11 de agosto, en silencio, y entre pilas de libros, el movimiento realizó una sentada frente a la sede nacional del PRI en la que leyeron libros en rechazo a la imposición. Recordaban así que Peña no había podido responder en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de 2011 cuáles eran los tres libros que había leído y del único que pudo recordar el título no sabía quién lo había escrito.

Los días 18 y 19 de agosto el movimiento tuvo su octava asamblea general en la UNAM. Asistieron 136 asambleas y 210 observadores. Se hizo un balance político, se discutieron problemas organizativos y se trabajó en la preparación de la Segunda Convención Nacional contra la Imposición. Una de las cuestiones de desencuentro en esta ocasión se dio tratando de impedir que hubiera un núcleo en la capital del país que centralizara decisiones. Se optó porque cada región discutiera previamente para llegar a la asamblea general con puntos claros y que la descentralización se reflejara en los hechos. El 19 de agosto el movimiento hizo bloqueos al diario “Milenio”, que actuó como comparsa de Televisa y en abierta parcialidad hacia el candidato priista.

PEÑA NIETO IMPUESTO
POR EL TRIBUNAL ELECTORAL

El 30 de agosto, el tribunal electoral, sin entrar en el fondo de las acusaciones documentadas por varias instancias, decretó que las elecciones habían sido limpias, ejemplares y legales, por lo que Enrique Peña Nieto era el Presidente electo. El movimiento #YoSoy132 repudió ese inconsistente fallo e hizo muchas manifestaciones en las que escenificó la defunción de la democracia mexicana. Cada una de las asambleas fue realizando las acciones que fueron decidiendo sus integrantes: manifestarse ante oficinas públicas, tomar casetas de peaje en autopistas y una participación muy activa en las redes sociales.

El 1 de septiembre, ante el último informe presidencial de Calderón, el movimiento hizo diversos actos para presentar un contrainforme de unas 300 páginas en las que, con datos y análisis, señalaron las mentiras, la corrupción,
la complicidad y el Estado de excepción del gobierno saliente. La imposición de Peña buscaba culminar la obra de Fox
y de Calderón beneficiando a la iniciativa privada en detrimento de la población. De gira ese día por Estados Unidos para hacer visibles las víctimas en ambos lados de la guerra contra el narcotráfico, el poeta Javier Sicilia declaró
que el contrainforme del movimiento #YoSoy132 patentizaba las mentiras de Calderón.

El 4 de septiembre el comité jurídico y de derechos humanos del movimiento informó que la reacción de autoridades de todos los niveles contra una gran cantidad de movilizaciones contra la validación de la elección presidencial hecha por el tribunal electoral, había sido violenta y violatoria de los derechos humanos, sobre todo en Nuevo León, Veracruz, Tabasco, Distrito Federal, Jalisco y Yucatán.

Como las autoridades de la Universidad de Saltillo se opusieron a que el movimiento tuviera allí su novena asamblea general, el obispo Raúl Vera prestó una casa de retiros. Todos se esforzaban por privilegiar una agenda ciudadana autónoma y no violenta. Fue aprobado por unanimidad hacer de la Convención Nacional un espacio de convergencia para nutrir y fortalecer los procesos sociales y preparar mejor el escenario de lucha ante la llegada al gobierno de Peña. En esta asamblea participaron más de 200 estudiantes, entre ellos 62 voceros y 91 observadores. Decidieron participar en las fiestas populares por la independencia de cada localidad cambiando así el tradicional grito: “¡Viva México sin el PRI!” en actos pacíficos alternativos a los actos oficiales y al desfile militar.

CAMBIARON EL LIBRETO
DE TELEVISA

Como dicen sus propios escritos,
el movimiento #YoSoy132 nació del hartazgo ante el cinismo de una élite política desvinculada de la sociedad, personificada en un candidato represor que significa la entronización del viejo régimen autoritario. Ese régimen nunca se fue y la falsa ilusión de una transición democrática se ha diluido. El movimiento nació ligando dos protestas: la oposición a la represión de un movimiento popular, el de Atenco, y el repudio a que los poderes fácticos, sobre todo el de los medios masivos de comunicación, intentaran imponer como Presidente a un represor.

Habiendo nacido de un episodio particular, tuvo repercusiones inmediatas y generalizadas por la solidaridad entre estudiantes, que no permitieron que se agrediera su dignidad. Rechazaron al candidato y a su partido por todo lo que representan de corrupción y violencia, y a los medios de comunicación que manipulan la información orquestando una imposición política.

El movimiento se propuso impedir esa imposición, primero evidenciándola, y después buscando medios para que las elecciones presidenciales se hicieran con un voto informado y libre. El primer énfasis fue electoral, y consiguió poner en cuestión el libreto de las televisoras.

Un movimiento que desde lo cívico y al margen de los partidos impulsaba la participación electoral no fue mal visto inicialmente por quienes apostaban a la reproducción de la situación política. Pero desde el principio, el movimiento sufrió la agresividad de los seguidores del PRI. También sufrió los intentos de ser cooptado por el PRD. No obstante, logró mantener independencia de los partidos, una característica propia. En un segundo momento, el movimiento apostó a un esfuerzo de documentación de las irregularidades electorales confiando en que esto obligaría al tribunal electoral a obrar en consecuencia. Esto no sucedió y todos los partidos acataron el fallo electoral. Sólo el movimiento encabezado por López Obrador, desligado ya del PRD, y los #YoSoy132 no aceptaron ni el fraude ni la imposición, cada uno por su propio camino.

El movimiento estudiantil-popular considera que la vía electoral está cerrada para los ciudadanos de abajo, tanto por los poderes fácticos como por las instituciones que se suponía deben garantizar una participación equitativa
y un voto libre. Despojado el voto de su carácter cívico para convertirlo en una mercancía más a merced de quien tenga más dinero, el movimiento decretó muerta la democracia y simbólicamente le dieron sepultura. Otro tipo de democracia habrá que construir.

APRENDIZAJES DEL CAMINO

En este camino, el movimiento juvenil se fue ligando con otros movimientos populares que mantienen sus propias luchas. Dado el empuje, la vitalidad, la frescura, la alegría y la creatividad que mostraron vivieron dos momentos importantes en esta relación. Un primer momento se caracterizó por la tentación de los otros movimientos de tratar de aprovechar el dinamismo del nuevo movimiento, que aparecía en las agendas de todos. Eso mismo había sucedido antes con el Movimiento por la Paz de Javier Sicilia.

En un segundo momento, los movimientos populares llegaron a entender que se trataba de un movimiento más dentro del concierto de movimientos y que lo que había que dinamizar era un espacio común de convergencia, como ha ido siendo la Convención Nacional contra la Imposición.

Cada movimiento sigue con su autonomía y sus específicas agendas y encuentran lugares para diseñar acciones comunes. El movimiento estudiantil aprendió mucho en su contacto con los movimientos populares y amplió su perspectiva. No podía quedar reducido a lo electoral, debía incorporarse a una larga lucha contra el neoliberalismo en unión con otras fuerzas populares. Por eso fue creciendo la agresividad en su contra, ya no sólo del priísmo y de los poderes fácticos, sino de otros partidos, y sobre todo de gobernantes de todo color. Ante el peligro de una represión masiva, el movimiento ha sido muy cuidadoso para tratar de evitarla.

#YoSoy132 también enfrentó el problema de que mucha gente, académicos y políticos de todo tipo, quisieran definir qué deberían hacer los jóvenes. El movimiento defendió que eso le tocaba a ellos y a ellas, y no aceptó recibir lineamentos de nadie. Fue buscando su propia expresión y su desarrollo. Tuvo la tentación de institucionalizarse a la vieja usanza, pero la superó. En su búsqueda de expresiones orgánicas ha defendido la autonomía de los colectivos participantes, y ha ido ensayando diversas formas de convergencia interna con fórmulas de discusión abierta, sin jefes y en asambleas.

Tuvo también la tentación centralista, para lograr movilizarse con más fuerza, pero prefirió que en su seno se diera la expresión de su rica diversidad y así tratar de ir ubicando consensos, dejando para mayores discusiones los disensos.

EL RETO DE ESTA JUVENTUD

Sus enemigos trataron de romperlo con divisiones internas. No lo lograron. Han tenido la habilidad de cuidar un funcionamiento horizontal y ágil, sin burocratizarse. Se han propuesto un cambio profundo de México, donde reine una democracia creada desde abajo, construida entre todos, no sin contradicciones ni tensiones. Han buscado no sólo expresarse masivamente en las calles y en las redes sociales, sino encontrando diálogos con otras organizaciones populares.

Si bien no consiguieron que hubiera elecciones libres ni que el tribunal actuara teniendo en cuenta las graves irregularidades electorales, y si lo más seguro es que no impidan la toma de posesión de Peña Nieto, han contribuido a deslegitimar tanto al proceso como al ungido. El reto es que profundicen su aprendizaje con los otros colectivos populares y que con su actuación abran una grieta profunda en el poder estatal y en el dominio del capital.

INVESTIGADOR DE CIESAS OCCIDENTE. CORRESPONSAL DE ENVÍO EN MÉXICO

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