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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 367 | Octubre 2012
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Nicaragua

¿Un traje nuevo para el emperador... ...o el ALBA está desnuda?

El Presidente Hugo Chávez resultó reelecto por tercera vez. Su proyecto ALBA continuará vigente. ¿Cuáles han sido los resultados de ese proyecto en Nicaragua? Hace 175 años el genial escritor danés Han Christian Andersen publicó “El traje nuevo del emperador”, uno de los cuentos clásicos sobre el poder más conocidos en el mundo. Su enseñanza es sabia, su mensaje es profundo. Sus metáforas pueden aplicarse también a lo que ha sido hasta ahora el ALBA en Nicaragua.

Gloria María Carrión Fonseca

En una ciudad alegre y bulliciosa vivía un emperador que gastaba todo su dinero en vestir ropas elegantes. Ni sus soldados ni las reuniones del Consejo le interesaban tanto como sus vestidos. Tantos trajes tenía que cambiaba de ropa varias veces al día. Un día, dos tejedores llegaron al reino asegurando que solamente ellos tenían la habilidad de tejer las más maravillosas telas con colores de insólita belleza. El emperador, entusiasmado, pidió que prepararan todas las condiciones para instalar a los tejedores en el mejor salón de su castillo y les dio mucho dinero por adelantado para que le confeccionaran ropas con tan es-plendorosas telas...

Así empieza Hans Christian Andersen su famoso cuento “El traje nuevo del emperador”. Al igual que en el reino ficticio de Andersen, a otra ciudad alegre y también bulliciosa, Managua, llegó en enero de 2007 el Presidente de la República con un acuerdo que a todas luces sería maravilloso y de gran beneficio para todo el país que comenzaba a gobernar en esas fechas. Era la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, el ALBA.

Después de varios años de “tejerla”, el ALBA parece hoy tener los hilos invisibles que los dos tejedores del cuento de Andersen usaron en el traje nuevo del emperador. Poco se sabe públicamente de los detalles de cómo fue confeccionada. ¿Estará desnuda…? Salgamos de dudas. Indaguemos en los promenores de su desarrollo y en lo que hay detrás de la superficie de las cifras de exportación, de los discursos, de las fotos publicadas en los medios…

“CON LAS MÁS LINDAS TELAS...”

Los tejedores se aprestan a confeccionar las ropas con las telas más lindas que ningún emperador haya visto antes...

El ALBA llegó a Nicaragua el 11 de enero de 2007, días después de la toma de posesión del Presidente Daniel Ortega, con una serie de propuestas novedosas que acabarían con la pobreza y reducirían las desigualdades económicas y sociales que tanto aquejan, desde hace demasiado tiempo, al país. La mayoría de los movimientos sociales, las cooperativas y otras organizaciones aplaudieron con mucho entusiasmo la llegada del ALBA. Para muchos, este acuerdo representaba un posible cambio de roles en el tablero del poder económico o, al menos, un giro importante en el modelo social y económico de corte neoliberal que desde inicios de los años 90 se desarrollaba en el país.

Para otros, los grupos de poder del sector privado tradicional, el ALBA fue vista inicialmente con desconfianza y escepticismo. La veían en posible contradicción con el recién inaugurado Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (CAFTA-DR por sus siglas en inglés). Eran muchos los temores de la élite empresarial nicaragüense.

Los temores tenían su origen en la propia génesis del ALBA. En el papel, el ALBA nació como contrapropuesta al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), liderada por George W. Bush en 1994, un acuerdo que pretendía convertir a todo el continente en una enorme área de libre intercambio comercial. El ALCA tuvo una vida muy corta. Al plantearse como contrapunto de este modelo, el ALBA daba en el blanco.

Proponía otra cosa: un intercambio económico justo, con el que se atacarían todas las disparidades y asimetrías, todas las deficiencias estructurales, económicas, productivas y sociales, que la mayoría de los acuerdos comerciales internacionales, incluyendo el CAFTA-DR y el recién firmado Acuerdo de Asociación de Centroamérica con la Unión Europea, atienden muy ligeramente o pasan por alto.

“ROPAS DE COLORES
QUE NUNCA HABÍAMOS VISTO ANTES…”

El ALBA propone “ventajas cooperativas” en lugar de “ventajas comparativas.” Para los economistas que abogan por una economía de mercado -para estos “tejedores” de acuerdos- cada país en el mundo debe especializarse en los productos en los que tiene comparativamente una ventaja. Según esos economistas, los países deben especializarse en los bienes que puedan producir más baratos y eficientemente.

El problema con el concepto de las ventajas compara-tivas es que borra completamente las relaciones de poder y las desigualdades que siempre han dominado en el mundo. Vender café o bananos en el mercado internacional nunca será lo mismo que vender computadoras o tecnología de punta. Muy conscientes de esto, los “tejedores” del ALBA plantearon la noción de las ventajas cooperativas. Según ellos, se sostienen en dos ideas fundamentales: la solidaridad en las relaciones internacionales y la soberanía nacional.

Para ponerlas en práctica, el ALBA propone crear fondos de compensación regionales. La distribución de los fondos se hace en base a objetivos económicos y sociales. Estos objetivos cuentan con períodos de implementación y con mecanismos de evaluación por parte de los miembros del ALBA. Para ser beneficiario de los fondos del ALBA las economías deben ser clasificadas como “pequeñas.”
Los actuales miembros del ALBA (Venezuela, Cuba, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y Granadinas) crearon indicadores sociales y económicos para clasificarse como “economías pequeñas”, necesitadas de apoyo para desarrollar y/o fortalecer sus capacidades productivas y competitivas.

Según el acuerdo, los fondos compensatorios del ALBA serían utilizados para disminuir o eliminar las desigualdades internas y entre sectores productivos, asegurando altos niveles de eficiencia y de transparencia en el uso de los fondos. Así aparece en los documentos constitutivos del ALBA.

Para Nicaragua era algo “maravilloso” teniendo en cuenta que ninguno de los tratados de libre comercio que hemos firmado con Estados Unidos, Europa, México, Chile, Canadá y Taiwan contemplan la disminución de las asimetrías de nuestra pequeña economía en relación con esas grandes economías.

En el papel, el ALBA establece que las actividades que financie serán desarrolladas y/o facilitadas por una versión estatal de las empresas transnacionales, llamadas grannacionales. Los documentos indican que esas empresas deben defender la soberanía al fungir como contrapeso a la influencia de las empresas transnacionales en tomas de decisiones políticas nacionales y regionales; fortalecer el control del Estado en relación al manejo privado de las reglas del juego político-económico; proteger de la privatización los servicios públicos; fomentar la transferencia de tecnología y el desarrollo de tecnologías locales; y obstaculizar la fuga de capitales del Sur al Norte a través de la repatriación de ganancias de las empresas.

El ALBA era un “nuevo traje” para nuestro país: tendría un efecto muy positivo en disminuir las desigualdades y en dar espacio a actores sociales que han sido marginados en la economía: las pequeñas y medianas empresas, los movimientos sociales, las cooperativas…

“DÍA Y NOCHE TRABAJARON…”

Los tejedores trabajan día y noche confeccionandolas nuevas ropas del emperador...

El 29 de abril de 2007, durante la Quinta Cumbre del ALBA en Venezuela el Presidente Ortega firmó dos acuerdos. El Tratado Energético del ALBA, con Venezuela, Cuba y Bolivia, que es el marco general que regula la Cooperación Energética entre los países miembros del ALBA. Y el Acuerdo Energético del ALBA entre Venezuela y Nicaragua, que regula el suministro petrolero de Venezuela a Nicaragua y sus condiciones de financiamiento. Eran “maravillosas telas” para el desarrollo de Nicaragua.

Meses después, la Asamblea Nacional de Nicaragua ratificó el Acuerdo de Cooperación Energética Petrocaribe y el Acuerdo de Cooperación en el Sector Energético entre Nicaragua y Venezuela. Actualmente, Petrocaribe es una de las mayores fuentes de cooperación para los países de Centroamérica y el Caribe.

En un período de cinco años los recursos derivados de esos dos acuerdos se multiplicaron en Nicaragua por cinco al pasar de 138 millones de dólares en 2007 a 564 millones en 2011, una cantidad equivalente a toda la cooperación internacional que en promedio recibía anualmente Nicaragua durante el gobierno del Presidente Bolaños (2002-2006).

El mecanismo de pago de Petrocaribe funciona así: el 50% de la factura debe cancelarla Nicaragua en un plazo de 90 días con un interés del 2% anual. El otro 50% debe pagarlo en un período de 23 años, más 2 años de gracia, con un interés del 2% anual.

Del 50% financiado a largo plazo, la empresa mixta o la filial de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), designada en Nicaragua para el suministro, asumirá el 25%. Esta porción, una vez deducidos los costos operacionales y financieros, se asignará al Fondo ALBA a los 90 días de la facturación. El Fondo ALBA deberá destinar este porcentaje, entre otros, a proyectos de carácter social y a obras de infraestructura. El restante 25%, del 50% financiado a largo plazo, será asumido por el Estado de Nicaragua. Con este acuerdo el país adquiere una deuda pública sobre el porcentaje financiado a largo plazo.

“LOGREN VER LOS NUEVOS TRAJES…”

Los tejedores decretaron: Aquel que no logre ver los nuevos trajes del emperador no es digno del cargo que ocupa o es tonto...

El 13 de julio de 2007 vio la luz ALBA de Nicaragua S.A. (ALBANISA), la empresa mixta encargada de recibir el petróleo de Venezuela. El 51% de las acciones de ALBANISA pertenecen a la venezolana PDVSA y el 49% corresponden a la estatal Empresa Nicaragüense de Petróleos (PETRONIC). Desde su creación ALBANISA se convirtió en el eje centralizador de toda la cooperación venezolana.
El petróleo crudo y sus derivados llegan a Nicaragua desde Venezuela vía ALBANISA. El petróleo crudo es refinado por la transnacional ESSO Standard Oil. Una vez refinados, los combustibles son vendidos por ALBANISA-PETRONIC, tanto a las empresas generadoras de energía, que funcionan mayoritariamente con petróleo, como a la red de gasolineras en todo el país.

En ambos casos, las empresas generadoras de energía y las gasolineras incluyen la compra del petróleo a sus costos de producción. Significa que esos costos son trasladados a los usuarios a través de la tarifa de energía eléctrica o del combustible que compra la población. Así, ALBANISA se financia con la venta en el mercado nacional del petróleo crudo y sus derivados.

ALBANISA es además el único ente nacional autorizado para exportar los productos agrícolas nicaragüenses que reciben un precio especial -un “precio justo”- en el mercado de Venezuela en el marco del ALBA. En el marco de Petrocaribe, la importación de estos productos puede ser “acreditada” como pago a la factura petrolera. Así, Nicaragua puede exportar a Venezuela carne, lácteos, café, azúcar y frijoles, entre otros productos, a cambio de petróleo. Aún no se sabe a ciencia cierta cuánto de la factura petrolera ha cancelado el gobierno nicaragüense por este “trueque”.

ALBANISA, a través de ALBALINISA, decide sobre el precio y sobre las reglas de exportación, convirtiéndose así en el único canal a través del cual el petróleo y sus derivados llegan al país y por el cual son exportados productos claves para el país.

ALBANISA distribuye también el 50% que debe ser pagado a 23 años con un interés del 2% anual. El 25% lo transfiere a los Fondos ALBA -los que financian proyectos sociales en los países miembros del ALBA-, mientras que el otro 25% es transferido a ALBA-Caruna, una pequeña cooperativa de ahorro y crédito, convertida hoy en el segundo pilar importante en el manejo de los millonarios recursos del ALBA y Petrocaribe.

ALBA-Caruna administra algunos de los cuantiosos recursos que el país recibe a través del ALBA, entre ellos la importación de urea -fundamental como fertilizante para la producción agrícola nacional- y otros insumos a precios favorables. Negocia también el otorgamiento de préstamos del Banco de Desarrollo de Venezuela (BANDES) para créditos agrícolas, pecuarios y agroindustriales a intereses preferenciales.
Además, en el marco de Petrocaribe, ALBA-Caruna administra el 25% que le transfiere ALBANISA. Estos fondos son dirigidos a los programas sociales del gobierno: Usura Cero, Hambre Cero, Calles para el Pueblo, Viviendas Dignas, Operación Milagro… En el 2011, el gerente general de ALBA-Caruna aseguró que la institución contaba con unos 100 millones de dólares para financiar los programas del gobierno.

Además de esto, de ALBANISA se desprenden varias empresas de carácter privado, aunque conformadas con dinero público, que han ido construyendo un poderoso conglomerado económico: ALBA-Alimentos ALBALINISA, único intermediario de las exportaciones hacia Venezuela; ALBA-Equipos, una empresa de equipos de construcción; ALBA-Seguridad, que brinda sus servicios de seguridad y vigilancia a las instalaciones de ALBANISA; ALBA-Generación, que maneja las plantas de energía eléctrica para emergencias; ALBA-Puertos, aparentemente dedicada al remolque, avituallamiento y mantenimiento de las naves que proceden de Venezuela, así como al pago de fletes y desembarque del crudo y sus derivados; ALBA-Depósitos, encargada de los tanques en que desembarca el crudo y de la distribución del petróleo a la refinería y a las plantas de generación; ALBA-Eólica, empresa de energía eólica; ALBA-Transporte que maneja la distribución de flotas de buses de transporte colectivo donados; y ALBA-Tecnosa, encargada de construir las viviendas del Programa Casas para el Pueblo del Gobierno.

¿QUÉ PASÓ
EN EL CONSEJO DEL EMPERADOR…?

Aunque ALBANISA controla hoy la relación de Nicaragua con Venezuela en el marco del ALBA y de Petrocaribe, no siempre fue así. Antes de las elecciones presidenciales del 2006 -que dieron a Ortega la victoria- los movimientos sociales, junto a alcaldías municipales, cooperativas, y asociaciones de pequeños y medianos productores, jugaban un papel fundamental en la toma de decisiones de Petrocaribe, que ya actuaba en Nicaragua. Pero, a partir de 2007, el protagonismo de estos actores fue definitivamente desplazado.

El debilitamiento de estos actores en la toma de decisiones marca un antes y un después en la implementación del ALBA en Nicaragua. Es a partir de ese momento que, de acuerdo a actores claves del proceso, el ALBA deja de ser una herramienta de transformación social y económica para convertirse en un acuerdo que profundiza la alianza entre el gobierno y el gran capital nacional y transnacional -dado el alto grado de transnacionalización de la economía nicaragüense- facilitando, a la par, el surgimiento de un nuevo grupo económico estrechamente vinculado al FSLN.

¿Qué sucedió en el seno del “Consejo del emperador”? Hagamos historia. El 24 de abril de 2006 se había suscrito en Caracas un acuerdo entre Petróleos de Venezuela y la Asociación de Municipios de Nicaragua (AMUNIC). El ex-alcalde de Managua y militante histórico del FSLN, Dionisio Marenco, promovió y encabezó aquella firma.

La relación con el ALBA fue directa y sin intermediarios. La toma de decisiones se hacía en base a una Comisión Mixta, que agrupaba a organizaciones, movimientos sociales y alcaldías. En el marco de esa Comisión se establecieron convenios, acuerdos, cartas de intención y, en algunos casos, proyectos puntuales.

El 25 de abril, llegó al país el primer suministro de combustible venezolano a través de ALBANIC, cuyo presidente era Dionisio Marenco. ALBANIC era una empresa constituida por la filial de PDVSA, PDV Caribe y AMUNIC. El cargamento fue de 18 mil barriles de diesel. Arribaron al puerto de El Rama, a 300 kilómetros de Managua. El 22 de septiembre de ese mismo año se estableció un acuerdo con el Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (BANDES) para aportar fondos en calidad de préstamo a los gobiernos municipales que necesitaran aumentar su capital para conformar empresas mixtas con Venezuela.

Ya en 2007, con el Presidente Ortega iniciando su gestión, el ALBA continuó avanzando. Entraron a Nicaragua dos barcos llenos de urea, que mejoraron mucho los precios a favor del pequeño productor, reduciéndolos en casi el 30%.

El ALBA entró también a Nicaragua con proyectos de atención médica como “Operación Milagro”, para resolver problemas de cataratas y otras enfermedades de los ojos, y de alfabetización, con el programa “Yo sí puedo”. Los proyectos de vivienda, de producción agrícola y de educación los gestionaban directamente los actores iniciales con instituciones públicas de Venezuela que tenían acuerdos de cooperación con Nicaragua.

Se estableció también entonces un proyecto entre el Instituto de Desarrollo de la Pequeña y Mediana Industria (INAPYMI) de Venezuela y una serie de empresas nicaragüenses de propiedad de los trabajadores como Café El Caracol y Café El Mejor, entre otras, para renovar su aparato productivo, ya obsoleto. En el marco de este proyecto se beneficiaron 16 mil productores.

A través de la oficina que el BANDES abrió en Nicaragua se financiaron también en esta primera etapa proyectos para la exportación de frijol negro y para la producción de arroz, ajonjolí y maíz con cooperativas como Del Campo R.L., Sifina, Nicaraocoop, Cecocafen y Caruna.

De acuerdo a “fuentes internas del ALBA” -que solicitaron no ser identificadas-, en ese momento pudo haberse comenzado a construir una especie de economía alternativa con un fuerte componente autogestionario: “Hubo dos reuniones, y una segunda más formal donde participaron un sinnúmero de organizaciones de primer y segundo piso del sector cooperativo de Nicaragua para definir el abastecimiento del mercado venezolano. Las federaciones iban a organizar cadenas de producción. En el caso del maíz y del frijol, una organización se iba a encargar desde el fortalecimiento de los aspectos de asistencia técnica, la formación productiva, conservación de suelos y agua, la creación de una nueva industria y el procesamiento del producto primario, hasta la fase de exportación. Otra organización se iba a especializar en frijol, otra en carne, otra en arroz... Eso iba a crear una especie de nuevo crecimiento económico, con actores del sector social cooperativo. Y el principal factor de apoyo iba a ser ese mercado de precio preferencial con Venezuela”.
Muy poco después, estos planes serían historia.

“POR MIEDO NO DECÍAN NADA...”

¡Qué ropas más hermosas están haciendo para el emperador! Pero los tejedores no habían confeccionado nada… Convencidos de que nadie se atrevería a decirlo en voz alta por miedo a sentirse indignos del cargo que ocupaban, insistieron para que el emperador se paseara por toda la ciudad presumiendo su nuevo traje.

En 2008, un año después de las elecciones presidenciales que le dieron el triunfo a Ortega, ALBANISA desplazó a la previa ALBANIC y se colocó como la única entidad que mediaría la relación con Venezuela. Hoy, según las fuentes internas del ALBA, las directivas de ALBANISA y Caruna no tienen poder de decisión sobre el destino de los fondos: “La entrega del financiamiento se dejó de hacer por medio de la institución venezolana (BANDES) y se decidió que fuera Caruna. Caruna es el paraguas de los fondos de Venezuela, pero su directiva no decide sobre esos fondos. Hay una Comisión que se llama Comité de Crédito ALBA-Caruna. A cargo está Francisco Lopez, vicepresidente de ALBANISA y tesorero del FSLN, o las personas que él delega. Son quienes en última instancia deciden a quién se le otorga un crédito o se le facilitan fondos del ALBA”.

ALBA-Caruna administra algunos de los recursos de Petrocaribe, pero sin que haya claridad sobre cómo se distribuyen: “Los fondos no son de ALBA-Caruna. Sólo los administra y tampoco decide a quién los entrega. No existe tampoco una regla clara de cuáles son los requisitos para acceder a esos fondos. Queda en el Comité de Crédito ALBA decidir a quiénes financia”.

Las fuentes internas del ALBA confirman la partidarización de la cooperación venezolana: “Las decisiones sobre a quiénes se le dan los recursos para acopiar los productos es una decisión política. No es, pues, cualquiera quien accede cumpliendo una serie de requisitos. Hay una lista de personas, empresarios, que pueden ser proveedores de ALBANISA. Hay que pasar por un proceso de aceptación como proveedor de ALBANISA y ahí hay otro juego: si estás pagando un favor al dejar pasar a tal persona a este mercado o si estás cobrando una comisión por dejarlo pasar...”

“APLAUDÍAN, PERO NADA VEÍAN…”

Los habitantes de la ciudad alegre y bulliciosa admiraban y aplaudían el nuevo traje del emperador. Y, aunque tampoco lograban verlo, nada decían por miedo a pasar por tontos...

Las fuentes internas del ALBA confirman que el acuerdo ha favorecido a la élite empresarial de Nicaragua, que ha estrechado sus vínculos con el gobierno: “Petrocaribe ha cumplido una función básica en la alianza entre el gobierno y el COSEP (Consejo Superior de la Empresa Privada), porque ¿quién está exportando azúcar a Venezuela? El Grupo Pellas. ¿Quién está exportando la carne? Los grandes mataderos. No los campesinos, sino los grandes ganaderos a los que se les está pagando un precio por encima del mercado. Ése es el “hueso” que el gobierno le está tirando al COSEP”.

De acuerdo a estas fuentes, el giro de timón en la implementación del ALBA se debió, por un lado, a la necesidad del FSLN de mantener el control sobre sus propias bases e impedir que se volvieran más “autónomas”, y por otro lado, a la voluntad de fortalecer al grupo empresarial que domina hoy la cúpula de poder del FSLN: “Hubo cierto temor de que el empoderamiento económico del movimiento autogestionario pudiera de alguna manera fraccionar la base social del Frente ganando autonomía. Esto tiene que ver con un cambio ideológico en la dirección del FSLN. La idea de una sociedad izquierdista, la que muchas organizaciones sociales tienen en mente sobre cómo se debe transformar el aparato productivo, fue vista como más radical y menos adecuada para el estado de desarrollo histórico del país. Se creyó que la empresa privada, la oligarquía nacional, era la que podía modernizar al país más fácilmente que los movimientos sociales.”

Para Bayardo Arce, asesor presidencial para asuntos económicos, este giro fue necesario a fin de “cerrar filas” y centralizar el control sobre los recursos venezolanos en res-puesta a las acciones de la oposición parlamentaria en ese año (2008). Enfrentados “al teje y maneje” de las negocia-ciones parlamentarias, la cúpula del FSLN optó por tomar las riendas del ALBA centralizando las decisiones y la puesta en marcha de los acuerdos y desplazando de su rol a las alcaldías y a los movimientos sociales. Aún así, y según Arce, los movimientos sociales siguen recibiendo beneficios: “Calles y Casas para el Pueblo se construyen con las alcaldías y también hay créditos para los pequeños productores a través de sus cooperativas”.

Las fuentes internas del ALBA no parecen coincidir con la lectura política de Arce. Creen que el giro se decidió considerando que los actores de la economía social no podrían liderar un proceso de desarrollo que transformara la actual estructura productiva del país: “La última decisión sobre si la alianza con los movimientos sociales era un proceso por el qué apostar o si iba a causar problemas la tuvo Rosario Murillo. Finalmente, se mantuvo el discurso de que las organizaciones sociales son débiles, no tienen mucha capacidad de gestión, no manejan bien la plata y sus bases tienen un nivel educativo muy bajo. Como cambiar esto era un proceso a largo plazo se sacrificó la alianza con los movimientos sociales y el gobierno optó por el modelo productivo que ofrece el COSEP”.

“¡MIREN BIEN: ESTÁ DESNUDO!...”

Entonces, una niña se apartó del grupo de admiradores y dijo en voz alta: ¡Miren, miren bien, el emperador va desnudo!

Es eso lo que debemos ver bien: el ALBA “va desnuda”… Y por eso, para la élite económica del país, quedaron atrás los temores iniciales sobre el ALBA. Este acuerdo representa ahora para ellos el acceso a un mercado cautivo tremendamente lucrativo. En 2008, la demanda del mercado venezolano resultó ser ya muy importante para que el gran capital hiciera frente a la crisis económica mundial. Para la Comisión Nacional de Productores de Azúcar, para las plantas industriales de procesamiento de productos lácteos como Centrolac y Parmalat, para el Matadero San Martín, entre otros, el ALBA fue la salvación y es ahora “el mejor traje” que ha vestido Nicaragua.

Y es que el sector privado tradicional ha sido el mayor y gran ganador del ALBA. Los productos de mayor exportación hacia Venezuela en este momento son carne, azúcar, lácteos -en especial productos procesados por las plantas industriales-, café oro y granos básicos, en especial frijol negro.

Venezuela se ha convertido en el principal mercado para la carne nicaragüense. En 2012 absorbió el 48.9% del total exportado de carne. En 2011 las exportaciones de azúcar representaron 32.07 millones de dólares, convirtiéndose Venezuela en el segundo mercado del azúcar nicaragüense. Las exportaciones de leche en 2010 fueron de 44 millones de dólares, un crecimiento de 23.2% respecto a 2009 y de 94.7% entre 2006 y 2010. El mercado venezolano ha sido crucial al absorber más del 44% del total de las exportaciones de productos lácteos procesados. Las exportaciones de café oro a Venezuela representaron 37.56 millones de dólares en 2011. Y las exportaciones de frijol negro ascendieron a 10.05 millones de dólares en 2011. En 2007 Nicaragua exportaba a Venezuela productos por apenas 6 millones de dólares. En 2011, con el ALBA, llegó a 303 millones.

Con la excepción del frijol negro y de otros productos que producen ciertas cooperativas, el resto de productos que en este momento gozan de un acceso preferencial al mercado venezolano se encuentran en manos del gran capital na-cional.

Este poderoso sector de la economía se beneficia también de la siempre pospuesta reforma tributaria, urgente en Nicaragua, donde la gente con menos ingresos paga proporcionalmente más impuestos que la gente más rica, privilegiada con importantes exoneraciones. Una adecuada reforma tributaria acabaría con esos desproporcionados beneficios y con los vicios e inequidades del actual sistema.

Los fondos del ALBA, que en este momento están cubriendo una serie de necesidades, como el subsidio al transporte público de Managua y el bono solidario -incremento salarial de unos 30 dólares mensuales a 160 mil empleados públicos- son subsidios públicos que deberían cubrirse con una más justa recaudación de impuestos. Ahora los cubre el ALBA, no los grandes empresarios.

“TODOS ESCUCHARON PERPLEJOS…”

Los admiradores del nuevo traje del emperador escucharon, perplejos, las palabras de la niña...

ALBANISA y la red de empresas vinculadas a ella conforman un conglomerado que consolida cada vez más al grupo empresarial vinculado al FSLN y, en particular, a la familia del Presidente Ortega. Aunque en términos accionarios ALBANISA es una empresa de carácter público, su administración y la toma de decisiones sobre los fondos obtenidos por la cooperación petrolera venezolana son manejados de manera discrecional y con pocos mecanismos de rendición de cuentas públicas. En este sentido, ALBANISA se comporta como una empresa privada.

Para Bayardo Arce, todo acceso a mercados abiertos por cualquier tratado comercial, así como los tiempos y los niveles de ese acceso, son discrecionales para los suscriptores del acuerdo. Considera, pues, que en el caso de ALBA, la discrecionalidad es elemento estructural del acuerdo, dado que Venezuela fija las condiciones de intercambio para obtener esos beneficios.

Pero, cada vez más, un sinnúmero de empresas compradas por ALBANISA son administradas o dirigidas por individuos que no necesariamente ocupan un cargo público en el Estado, aunque sí mantienen estrechos vínculos con el FSLN.

Uno de los casos emblemáticos, es el de la Distribuidora Nicaragüense de Petróleo (DNP). La DNP cuenta con una red de más de 50 gasolineras distribuidas en todo el país y con tanques de almacenamiento de petróleo con capacidad de hasta 60 barriles. Hasta hace poco estaba bajo el control de la multinacional suiza Glencore, a raíz de un contrato firmado durante la administración de Arnoldo Alemán (1997-2001), por 50 millones de dólares.

En tiempos de Alemán, el ex Director General de Ingre-sos, Byron Jerez, sin tener facultad, arrendó Petronic a Glencore por un período de diez años por un monto de 700 mil dólares mensuales y medio centavo de dólar de comisión por cada galón de producto vendido bajo la marca de Petronic, lo que significaba percibir entre 250 y 300 mil dólares anuales extras. Petronic se hizo famosa durante la administración Alemán por las notas de crédito, giradas por Byron Jerez, que pagaba a Petronic como adelanto a impuestos, dinero que terminaba pagando las deudas de la familia Alemán y las campañas electorales de su partido, el PLC, entre otros manejos fraudulentos y malversaciones.

CRECE LA FORTUNA
EN EL CONSEJO DEL EMPERADOR...

En el año 2009 ALBA-Caruna compró la DNP como parte de las adquisiciones del poderoso conglomerado ALBANISA. La compra ocurrió semanas antes de que el Ministro de Energía, Emilio Rappaccioli y el Procurador Hernán Estrada anunciaran que la empresa estatal PETRONIC “asumiría las riendas del arriendo que la administración Alemán había cedido al consorcio suizo Glencore”. El Presidente Ortega declaró en 2007 que las negociaciones con Glencore tendrían el objetivo de recuperar, por parte de PETRONIC y del Estado nicaragüense, las instalaciones arrendadas. Sin embargo, esto no ocurrió.

Según una investigación de Moisés Martínez y Octavio Enríquez publicada en el diario “La Prensa” en 2012, titulada “Impacto ALBA sólo en la fortuna de Ortega”, la nuera del Presidente Ortega es quien administra la DNP, una empresa que genera 21 millones de dólares al mes por la venta de combustible en las gasolineras que pertenecen a su red de distribución.

Según esta investigación, que incluyó la revisión de documentos oficiales del Registro Público de Managua, tres sociedades adicionales fueron creadas como parte de la compra de DNP: DNP Internacional S.A., DNP Internacional de Nicaragua S.A. y Nica Petrol S.A., encargadas entre otras tareas, de exploraciones para descubrir y explotar yacimientos de petróleo, así como para comprar e importar hidrocarburos.

“SEGUÍAN PERPLEJOS
ESCUCHANDO A LA NIÑA…”

A través del correspondiente depósito legal en La Gaceta Diario Oficial (2012), la empresa Nica Petrol S.A. solicitó la autorización para el uso de la marca Petrocaribe en 44 de las 45 categorías comerciales que existen en este momento en Nicaragua. De lograr esa autorización, Nica Petrol S.A. podría vender desde hilos para coser hasta armas y municiones, así como vehículos, instrumentos quirúrgicos, científicos, metales preciosos, calzado, cervezas… Podría vender de todo.

De llegar a concretarse la autorización y posterior producción en toda esa amplia gama de rubros, el poder económico y potencialmente monopólico de Nica Petrol S.A., dado el tamaño de la economía nacional, podría alcanzar dimensiones colosales en el futuro.

El conglomerado ALBANISA pretende también ampliar sus inversiones con la construcción de fábricas de harina, nuevos mataderos industriales para la comercialización de la carne y otras empresas. La “joya de la corona” será la refinería “El Supremo Sueño de Bolívar”, que una vez construida, podría llegar a procesar hasta 150 mil barriles de petróleo diarios. Y que se complementaría con un oleoducto y una planta industrial petroquímica.

Se calcula que en este momento el conglomerado ALBANISA tiene ya capacidad de generar 600 megavatios de energía eléctrica gracias a las plantas donadas por Taiwan y Venezuela. Con esa capacidad de generación de energía eléctrica se abastece casi por completo toda la demanda nacional.

ALBANISA ha anunciado también que planea construir tres puertos de aguas profundas, dos en Bilwi y Monkey Point, en la Costa Caribe, y otro en Puerto Sandino. Prepara también las condiciones para la puesta en marcha de un megaproyecto de irrigación de al menos 5 mil hectáreas desde Chinandega hasta Rivas, con agua extraída de los lagos Cocibolca y Xolotán. ALBANISA explora también la instalación de aerogeneradores en el istmo de Rivas, al sur del país, con el propósito de producir otros 60 megavatios de energía.

De materializarse todas estas inversiones, tendrían, sin lugar a dudas, un impacto importante en el desarrollo de la infraestructura del país, tal como lo proponen los papeles fundacionales del ALBA. Sin embargo, es la manera en que este acuerdo está siendo implementado en Nicaragua lo que genera profundas “perplejidades” cuando se tienen en cuenta los objetivos de equidad social, sostenibilidad ambiental y transformación de las injustas estructuras productivas y económicas, que el “maravilloso traje” del ALBA plantea en el papel.

“EL PUEBLO GRITÓ: ¡ESTÁ DESNUDO!...”

Envalentonados por la voz de la niña, el pueblo empezó a gritar: ¡Emperador, usted está desnudo!
El ALBA representó y aún representa una gran oportunidad para Nicaragua. El acceso preferencial al petróleo, las oportunidades que ofrece el mercado venezolano y los recursos financieros con potencial a ser destinados a proyectos sociales y económicos transformadores de la dura realidad de la mayoría de los nicaragüenses son algunos de los pilares más importantes de este acuerdo.

Sin duda, proyectos sociales del actual gobierno como Casas para el Pueblo, entre otros, han aliviado económicamente a muchas familias. Pero son logros pequeños dada la magnitud de la cooperación venezolana y sus posibles alcances para generar cambios económicos y sociales estructurales y transformadores. Por eso, es urgente señalar que el ALBA “está desnuda”. Es imperativo escarbar la superficie y adentrarse en las profundidades de cómo y con qué objetivos se está implementando el ALBA en el país. Hay que animarse, como la niña del cuento, a decir lo que nadie se atreve a decir, lo que nadie quiere preguntar.

El giro de timón en la implementación del ALBA, que desplazó a los movimientos sociales, a las alcaldías municipales y a las cooperativas de la toma de decisiones marcó un antes y un después. Las “telas de colores maravillosas” fueron desapareciendo…

A este cambio de estrategia le siguieron dos dinámicas que “desnudaron” al ALBA: se fortaleció la alianza entre el gobierno y el sector privado tradicional y surgió y se consolida un nuevo y poderoso grupo económico vinculado al partido de gobierno. Ninguna de estas dos dinámicas figuraba en la propuesta original de ALBA ni en los objetivos que, en el papel, persigue esta iniciativa.

Es necesario abrir el debate y preguntarnos qué está pasando realmente con el ALBA y hacia dónde queremos que el acuerdo se dirija. La política pública debe construir el país que sus habitantes soñamos y no sólo favorecer los intereses de unos cuantos. Lograr esto exige fomentar un pensamiento crítico que indague, investigue y cuestione todo lo que subyace a los discursos, vengan de Venezuela o de Nicaragua. Un país sin pensamiento crítico es un país librado a la influencia de un poder mesiánico, sin contrapesos.

Si no logramos que los objetivos propuestos originalmente en el ALBA -disminuir las desigualdades económicas y sociales y transformar la estructura productiva del país- se respeten, Nicaragua habrá perdido una oportunidad histórica para revertir años de rezagos económicos, culturales, y sociales.

¿Tendremos tiempo en este bullicioso país para evitar que el potencial transformador del ALBA desaparezca y se esfume como las exquisitas ropas que iba a vestir el emperador del cuento de Andersen?

ESTE TEXTO ESTÁ BASADO EN UNA INVESTIGACIÓN REALIZADA POR LA AUTORA, TITULADA “EL ACUERDO DE ASOCIACIÓN CON LA UNIÓN EUROPEA Y EL ALBA: DINÁMICAS POLÍTICO-ECONÓMICAS EN NICARAGUA”, PUBLICADA POR NITLAPAN, KEPA FINLANDIA Y ENVÍO.

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