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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 357 | Diciembre 2011
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Guatemala

Haber elegido, sin fraude, a un militar, aunque retirado, regresa a Guatemala a su pasado. Otto Pérez Molina prometió “mano dura” y “corazón compasivo” ¿Será su gobierno civil y democrático? Sobre el Presidente electo recae la carga de la prueba: tendrá que convencer de que el país no se enrumbará por un camino militarista. Algunas de sus primeras declaraciones son presagios inquietantes. ¿Nos encaminamos a un mayor deterioro de la democracia?

Juan Hernández Pico

El 6 de noviembre, al mismo tiempo que en Nicaragua, pero sin fraude ni violencia, tuvo lugar en Guatemala
la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Ganó el General en retiro Otto Pérez Molina, del Partido Patriota (PP), con el 53,76% de los votos válidos. Su contrincante, el abogado Manuel Baldizón, de Libertad Democrática Renovada (LIDER), obtuvo la respetable cifra de algo más del 46,24% de los votos válidos. La diferencia entre ambos ha sido de un 7,52%. Pérez Molina aventajó notablemente en las grandes ciudades, especialmente en la zona metropolitana de la capital (66% vs. 34%). Y Baldizón, aunque ganó bastantes departamentos del interior perdió en el conjunto (51.65% vs 48.35%), aprovechándose del voto duro que tenía Sandra Torres, quien se quedó sin candidatura.

CON GRAN PARTICIPACIÓN

En términos de participación, la segunda vuelta hizo historia, pues sólo disminuyó un 8% respecto de la primera vuelta.
Por primera vez a la segunda vuelta fue el 60,82% de la población con derecho a voto. La abstención fue de 39,18%.
Un 4.10% votó en blanco o nulo, votos que no afectan los porcentajes adjudicados a los competidores. Votos en blanco
y nulos son, en términos de resultados proclamados, sólo una estadística. En 2007 la participación en la primera vuelta fue del 60% y en la segunda sólo del 48%.

Otto Pérez Molina ha sido electo con el mayor número de votos válidos de los últimos 26 años de gobiernos civiles.
En cambio, la diferencia entre los dos contendientes no ha sido mucho mayor que en 2007. Entonces fue de un 6.64%, entre Pérez Molina y el actual Presidente, Álvaro Colom. La gran diferencia este año ha estado en el notable aumento
de la participación de votantes en la elección. (68% en primera vuelta y 60% en segunda vuelta). Y la más probable de las razones es la enorme necesidad de la ciudadanía de que se haga frente a la inseguridad nuestra de cada día.

NUEVAMENTE
UN PRESIDENTE MILITAR

Haber elegido a un militar retirado nos regresa al pasado. Hace 41 años fue electo -sin fraude- el Coronel Carlos Arana Osorio (1970-74). Los dos gobiernos siguientes, con candidatura militar, fueron fruto de elecciones fraudulentas. La historia ha reconocido lo que los militares no reconocieron entonces.

Arana había sido el brazo armado que derrotó a la primera guerrilla guatemalteca al final de la década de los 60, durante el gobierno civil de Julio César Méndez Montenegro, que para poder ser Presidente tuvo que pactar “manos libres” al Ejército. Arana era conocido como “el Carnicero de Zacapa”, y fue electo por su fama de eficacia contra la violencia guerrillera en el Oriente -la Sierra de las Minas sobre todo- y también en la capital.

41 años después una mayoría de votantes vuelve a elegir a un militar, aunque no en servicio, sino en retiro. Es una reacción contra la falta de voluntad política y capacidad o de la impotencia de los tres gobiernos anteriores -desde Alfonso Portillo en el año 2000 hasta Oscar Berger en 2004 y Alvaro Colom en 2008- para detener el curso creciente de la violencia, complicada gravemente con la apertura en Guatemala de una retaguardia para los hostigados narconegociantes mexicanos, y especialmente para los desalmados Zetas, que proceden del Ejército y la Policía mexicanos y también de los kaibiles del Ejército de Guatemala.

En las elecciones de 2007 Álvaro Colom prometió enfrentar la violencia con “inteligencia”, no como prometía ya entonces Otto Pérez Molina con “mano dura”. Colom no tuvo éxito, aunque no pocos narcotraficantes fueron capturados y algunos extraditados a los Estados Unidos, en gran medida con la ayuda de la estadounidense DEA.

PÉREZ MOLINA: UN MILITAR CUESTIONADO EN LA GUERRA

Aproximadamente un 31% de la ciudadanía con derecho a voto ha vuelto, después de 41 años, a elegir sin fraude a un militar que sigue prometiendo “mano dura”, si bien la ha suavizado en esta campaña con la consigna de “corazón compasivo” (contrarrestar la pobreza y generar empleo).

Pérez Molina es un militar cuestionado por su participación en las ofensivas más duras de la guerra, que incluyeron políticas genocidas y de tierra arrasada (1978-85). Fue oficial en servicio en zonas afectadas gravemente por esas políticas, especialmente en el Triángulo Ixil del Quiché. Participó además como instructor de kaibiles, cuerpo especial militar, duro ejecutor de esas políticas, violatorias del derecho humanitario de la guerra. En su libro “El arte del asesinato político”, Francisco Goldman señala que, según sus investigaciones, Pérez Molina estuvo presente la noche del asesinato del obispo Juan José Gerardi en una cantina cercana. El ahora Presidente electo participó también en el bloqueo del intento de golpe de Estado del entonces Presidente Serrano (1992) y fue uno de los negociadores de los Acuerdos de Paz a nombre del Ejército.

LA IMPRUDENTE OFERTA
DE MANUEL BALDIZÓN

El adversario de Pérez Molina en la justa electoral, Manuel Baldizón, representante de una clase pudiente emergente, que trata de arrebatar a la élite, a la tradicional y a la moderna, su vinculación con el poder del Estado, no significaba una alternativa más prudente. Sus promesas de Santa Claus -establecer la pena de muerte y entregar un bono del quinceavo mes, las más notables e irrealizables- bordeaban la locura: suponían denunciar el Protolo de San José sobre la pena de muerte y endeudar brutalmente al Estado. Su bonanza en un departamento tan vinculado con los narconegociantes como el norteño Petén, fronterizo con México, arrojaba, además, serios e irresueltos interrogantes sobre sus vinculaciones o pactos de estos grupos.

El único debate entre los dos contendientes no proporcionó claves programáticas auténticas y realistas, y se convirtió en una pelea que más parecía de vecinos enemistados que de candidatos a la Presidencia..Las encuestas siempre favorecieron a Pérez Molina, por más o menos 55% vs. 45%, aunque el resultado final fue más estrecho.

BALDIZÓN: ¿CANDIDATO
DENTRO DE CUATRO AÑOS?

¿Indica el resultado de estas elecciones que dentro de cuatro años veremos de nuevo a Baldizón como candidato a la Presidencia y que, como derrotado hoy, alcanzará entonces el triunfo, como ha sido la tradición, con alguna excepción, en las últimas décadas en Guatemala?

La opinión generalizada se inclina más bien por una negativa. Primeramente, porque la bancada al Congreso de Baldizón (13 curules) es demasiado débil para proporcionarle una plataforma de lucha. Puede además volteársele en cualquier momento, total o parcialmente. En segundo lugar, porque el partido del Presidente Colom (UNE) pretende ser liderado por su ex-esposa, Sandra Torres, que mantiene sus ambiciones presidenciales. Y en UNE sí hay una plataforma fuerte en el Congreso, con al menos 20 diputaciones.

La Alianza UNE-GANA obtuvo 48 escaños, aunque un grupo de 7-8 se retiró de UNE para formar una bancada independiente bajo el liderazgo del actual presidente del Congreso, Roberto Alejos, también con aspiraciones presidenciales. Los escaños de GANA no están seguros, pues sus más importantes ocupantes han afirmado ya que la Alianza UNE-GANA era sólo para la campaña presidencial y que en adelante votarán normalmente con UNE, aunque no siempre. La fragmentación de las bancadas y el transfuguismo sigue siendo un rasgo inherente de la política guatemalteca en el Congreso.

ENCARGADOS DE LA TRANSICIÓN

El periodo de transición inició pronto. Culminará el 14 de enero con la toma de posesión de Pérez Molina. El gobierno nombró para manejar la transición a Arnoldo Noriega, juzgado y sentenciado por abuso sexual, que cumplió condena en prisión. Es inteligente y goza de toda la confianza política de Álvaro Colom. Por el Partido Patriota el nombrado
ha sido el ex-Vicepresidente de la República, Eduardo Stein.

La capacidad de Stein para mediar es indiscutible. Fue comprobada al frente de la Comisión de la Verdad, que en Honduras esclareció con gran precisión y apego a la realidad los hechos que llevaron al derrocamiento del entonces Presidente Zelaya y al gobierno de facto de Micheletti. No sabiendo los motivos de Stein para aceptar esta tarea en la transición, y no perteneciendo él al PP asombra tanto su designación como su aceptación.

GOBERNACIÓN, FINANZAS
Y COMUNICACIONES

Son notables los primeros nombramientos que ha hecho Pérez Molina. Los dos más importantes han sido el del teniente coronel en retiro Mauricio López Bonilla como próximo Ministro de Gobernación y el de Pavel Centeno como próximo Ministro de Finanzas.

López Bonilla participó como militar en el conflicto armado interno, especialmente desde el Departamento de Inteligencia del Ejército. Abandonó la carrera militar y se dedicó al estudio de las Ciencias Políticas. Ha estado entre los colaboradores más estrechos del nuevo Presidente desde la fundación del Partido Patriota. Dirigió su campaña electoral. Hombre serio y muy inteligente, ha mostrado su capacidad organizativa y su disponibilidad al diálogo. Pavel Centeno, que proviene de la militancia política socialdemócrata, es un economista serio, que tiene la confianza de la élite de la iniciativa privada.

Pérez Molina se ha comprometido con la continuación de la reforma de la Policía, a cuyo cargo ha estado durante estos dos últimos años Helen Mack. En entrevista con el recién electo, Helen Mack le notificó que no continuará en ese puesto más allá de los meses necesarios -con plazo en fines de marzo- para una transición eficaz. Pérez Molina anunció que este puesto será cubierto por la ex-Ministra de Gobernación en el último año y medio del gobierno de Berger, y en esta campaña candidata a la Presidencia de la República, Adela Camacho de Torrebiarte. En su período, comenzó el interés por una reforma de la Policía, que incluya una auténtica academia de formación y una doctrina policial auténtica, distinta de la doctrina militar.

En el Ministerio de Comunicaciones fue nombrado Alejandro Sinibaldi, candidato perdedor a la alcaldía de Guatemala.
No pocas personas piensan que en los primeros días ése ha sido su mayor error. Temen que ese Ministerio se vuelva un nido de “intereses creados” y de corrupción. Lucy Lainfiesta fue nombrada como Ministra de Desarrollo Social,
un ministerio nuevo que, obviamente, pretende arrebatarle a Sandra Torres la bandera de la lucha contra la pobreza.

LAS PRIORIDADES
DEL NUEVO GOBERNANTE

Lo primero que ha anunciado el Presidente electo son las tres prioridades de su agenda. En primer lugar, la seguridad. De ahí, el nombramiento en Gobernación de un experto en inteligencia. En segundo y tercer lugar, la aprobación del presupuesto y la reforma fiscal. No está dispuesto a pasar por los abruptos caminos por los que, en parte gracias a la labor en el Congreso de la ahora Vicepresidenta electa Roxana Baldetti, todavía diputada, tuvo que pasar el gobierno de Colom, en el que, por dos años consecutivos (2010 y 2011), ha tenido que trabajar con el presupuesto anterior (de 2009) y donde el Partido Patriota ha hecho lo posible por frenar -con el pretexto de impedir la corrupción- una reforma fiscal, que eleve la carga tributaria del país al menos al 12% del PIB, como establecían los Acuerdos de Paz que se hiciera para el año 2000 o incluso antes.

Actualmente, ese porcentaje supera un poco el 9%. La élite económica guatemalteca se ha opuesto siempre
a un Estado financiado seriamente y, en consecuencia, a gobiernos con importante inversión pública en educación, salud e infraestructura en beneficio de la Guatemala profunda, indígena y ladina pobre, rural y urbana marginada.

En esta línea, “Plaza Pública”, la revista digital de la Universidad Rafael Landívar, cree poder apoyar la opinión, expresada por varios analistas guatemaltecos, de que el gobierno de Pérez Molina será más estatal-desarrollista que “libertario”, tal como intentaron serlo los gobiernos presididos por militares de la década de los 70.

AMIGOS DE SEGUNDA VUELTA
Y GENTE COMPETENTE

El ex-pastor evangélico Harold Caballeros, fundador de la iglesia El Shaddai de Guatemala, con títulos universitarios en Harvard, tanto de teología como de sociología, ha sido nombrado Canciller de la República. Caballeros pretendió que todo el caudal de votos que consiguió como candidato a la presidencia, se decantara por Pérez Molina en la segunda vuelta. No lo hizo así Ninette Montenegro, aliada de Caballeros en la campaña presidencial, quien no comprometió en la segunda vuelta a su partido Encuentro por Guatemala.

El Doctor Francisco Arredondo, escogido, uno de los primeros, como Ministro de Salud, es un médico capaz, que ya fue candidato presidencial por partidos menores.

El ex-rector de la Universidad de San Carlos, Efraín Medina, que iba de candidato a la vicepresidencia por VIVA, con Harold Caballeros, ha sido escogido para el Ministerio de Agricultura. El asesor laboral de ANACAFE, Carlos Contreras, fue escogido para el Ministerio de Trabajo.

Para el Ministerio de Economía fue seleccionado un conocido empresario, Sergio de la Torre, director en 2006 de la gran empresa agrupada en el CACIF. Anuncia que sus prioridades serán crear empleo (medio millón de nuevos puestos de trabajo) y dar confianza a los empresarios.

En Energía y Minas estará Erick Archila, ingeniero, actual director de Canal Antigua (TV), cargo al que ha renunció. En Cultura y Deportes trabajará Carlos Batzín, representante de pueblos indígenas en el equipo de Pérez Molina. Con él son ya tres indígenas los que consecutivamente han sido escogidos como titulares de ese ministerio.

Los últimos ministerios en ser adjudicados fueron el de Educación, que estará a cargo de Cynthia Del Águila, egresada de la Universidad del Valle. Y el de Medio Ambiente, a cargo de Roxanna Sobenes, también egresada de la Universidad del Valle, especialista en derecho medioambiental, cofundadora de la Fundación para la Selva y delegada de la Alianza Trinacional para la Conservación del Golfo de Honduras. Al frente de la Secretaría de la Paz, responsable de la implementación de los Acuerdos de Paz, estará Martha Estrada.

Queda por escoger el Ministro de Defensa. Y sobre todo, la Secretaría Privada y la Gerencia General de la Presidencia, así como la Secretaría de Asuntos Estratégicos, puestos cercanísimos al Presidente y, por ello, de gran influencia.

Se habla del diputado electo Valentín Gramajo, de ascendencia socialdemócrata, como candidato del PP a la Presidencia del Congreso. Como resultado de la primera vuelta de estas elecciones, el PP es por ahora la bancada más numerosa, con 58 curules, faltándole 21 para contar la mayoría absoluta.

¿GOBIERNO “MILITAR” O GOBIERNO CIVIL Y DEMOCRÁTICO?

Sobre el Presidente electo, Otto Pérez Molina, recae el onus probandi (la carga de la prueba, la de convencer en la práctica) de que Guatemala no va a despeñarse por un camino militarista de deterioro de la democracia. Sus declaraciones a “El Universal”, de México, en el sentido de que empleará a los kaibiles para combatir el narconegocio en las fronteras de Guatemala, podrían ser presagio de una estrategia de guerra al estilo mexicano. ¿A dónde nos llevaría esa estrategia?

El gran desafío para la ciudadanía guatemalteca pasa por la fundación de un movimiento social nuevo, intergeneracional e intergénero, profundamente honesto y, por consiguiente, con una capacidad a toda prueba en sus integrantes, puesto que la primera fuente de corrupción es precisamente la incapacidad para la administración pública. Un movimiento social nuevo, que desde abajo juegue, apueste, movilice y organice a largo plazo para ir generando un movimiento político que se comprometa con una nueva política posible. Para esto es preciso formarse en todas las disciplinas que tocan lo público y, en particular, al buen gobierno -no a la gobernabilidad neoliberal que rehúye los conflictos, sino a la gobernanza, al arte de gobernar bien, es decir humanamente, un país cuyo pueblo, tantas veces sacrificado como carne de lucro y dominio, se lo merece.

CORRESPONSAL DE ENVÍO EN GUATEMALA.

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