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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 355 | Octubre 2011
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Guatemala

Hacia la segunda vuelta y tocando fondo

Cuando una sociedad toca fondo es cuando más cerca está del deseo de volver a respirar aire puro. Y en Guatemala estamos tocando fondo en materia de democracia formal. ¿Hay por quién votar en la segunda vuelta? Lo que el país necesita es una coalición que transforme la actual democracia y la haga participativa, programáticamente novedosa, capaz de cambiar el corazón del sistema económico, político, cultural y experiencial en el que nos movemos y por el que nos estamos hundiendo.

Juan Hernández Pico, SJ

En los resultados de la primera vuelta de las elecciones del 11 de septiembre las encuestas fallaron. No sólo el general en retiro Otto Pérez Molina no ganó, como lo hacían probable sus continuos aumentos de porcentaje favorable en la intención de voto, que traspasaban bastante el 40%, sino que su porcentaje de voto real descendió a poco más de un 36%. Más o menos obtuvo 1 millón 600 mil votos.

Su inmediato competidor, el abogado Manuel Baldizón del Partido Libertad Democrática Renovada (LIDER), obtuvo alrededor del 23% de los votos. Un poco más de 1 millón de personas votaron por él. En el curso de la campaña, y sobre todo después de la no inscripción de Sandra Torres como candidata del oficialismo, Baldizón creció en las encuestas.

¿SE EQUIVOCARON
LAS ENCUESTAS?

Algunos han hablado de una equivocación de las encuestas. El 18 de septiembre “El Periódico” publicó un interesante análisis. Afirma que no se equivocaron las encuestas, sino que la situación política cambió de manera fundamental con la exclusión de la inscripción de Sandra Torres como candidata presidencial.Incluso, cuando Torres seguía en contienda, una de las encuestas, la más publicitada, la llamada “Encuesta Libre”, encargada y realizada por la sección encuestadora del Grupo empresarial Prensa Libre, trabajó probablemente con una muestra sesgada a favor de la población urbana, e incluso a favor de la población metropolitana o conurbana: la ciudad de Guatemala y sus conurbes Mixco y Villanueva. Entre esa población ya había ganado las elecciones presidenciales de 2007 Otto Pérez Molina, aunque las perdió finalmente porque su contrincante, Álvaro Colom, lo superó en casi todo el resto del país, en el país más rural.

Ahora bien, en cualquier estrategia competitiva o bélica -Otto Pérez Molina, el candidato del “puño duro”, fue formado como militar y su candidatura fue apoyada por una parte muy importante de la empresa privada-, publicar que “nuestra” empresa o “nuestras” tropas van ganando en el mercado o en la guerra, es estratégicamente vital para terminar ganando en la realidad.

El Grupo “Prensa Libre” cuenta con tres potentes focos creadores de opinión pública: el diario “Prensa Libre”, el diario “Nuestro Diario” -medio de prensa más difundido en Guatemala- y la emisora de televisión “Guatevisión”. Los tres trabajan como “nodos” de una red y transmiten con sus nombres una imagen potente de creación de “verdad”: Libre, Nuestro y Guate. Se trata de la prensa libre (¿Son libres los demás órganos de prensa?), de nuestro diario (¿Son ajenos al pueblo los demás diarios?) y de la visión de Guatemala (¿De dónde viene la visión de las demás televisoras?).

CONTRA SANDRA TORRES

El Grupo empresarial “Prensa Libre” también es dueño de la empresa encuestadora “Encuesta Libre” (¿Son libres las demás empresas encuestadoras?). Pues bien, este grupo ha mostrado, durante casi todo el período presidencial de Álvaro Colom, una línea editorial contraria a Sandra Torres. Y a medida que se hacían más probables las intenciones
de la Primera Dama de presentarse como candidata a la Presidencia, una línea cada vez más visceralmente opositora.

Las demás empresas encuestadoras (CID Gallup, Vox Latina, Borge y Asociados, etc.) no mostraron en sus encuestas resultados tan claramente favorables a Otto Pérez Molina frente a Sandra Torres. ¿Porque sus muestras cubrían más extensamente el país, incluyendo zonas más rurales? La pregunta queda abierta.

SEGUNDA SORPRESA:
EL PRÓXIMO CONGRESO

La segunda sorpresa del 11 de septiembre fue la votación conseguida por la alianza oficialista UNE-GANA en la elección para el Congreso: 48 diputaciones, el mismo número de curules que consiguió la UNE sin alianzas en la elección de 2007. El PP de Pérez Molina obtuvo 57 diputaciones, 27 más que en 2007. Pero con esos resultados, la alianza UNE-GANA ha hecho imposible un Congreso con mayoría absoluta (80 diputaciones) del Partido Patriota.

LIDER no pudo conseguir una bancada numerosa y se tendrá que contentar con 14 diputaciones. El mismo número de curules consiguió la Unión por el Cambio Nacional (UCN), del candidato Mario Estrada, que llegó en cuarto lugar en las presidenciales, y que representa muchos votos del ex-Presidente Alfonso Portillo, hoy en espera de su probable extradición a Estados Unidos por lavado de dinero.

El candidato que llegó en tercer lugar, con alrededor de medio millón de votos, Eduardo Suger, solo consiguió 12 curules para su partido Compromiso, Renovación y Orden (CREO). Visión y Valores (VIVA) -partido del evangélico Harold Caballeros-, que corrió en alianza con Encuentro por Guatemala (EG), de la diputada Nineth Montenegro, quien fue reelecta, obtuvo 6 curules.

El Frente Amplio (WINAQ-URNG-ANN), alianza indígena-izquierdista que llevó a Rigoberta Menchú como candidata, consiguió 2 diputaciones, al igual que el Partido Acción Nacional (PAN), que presentó como candidato a Juan Gutiérrez. Finalmente, los partidos Unionista, FRG y VICTORIA sólo consiguieron una curul, para un total de 158 diputaciones.

UNA POLÍTICA
DE PARTIDOS EFÍMEROS

Las elecciones de 2011 confirman la corta vida de los partidos políticos en Guatemala. El PAN, que en 1995, bajo el liderazgo de Álvaro Arzú, obtuvo la mayoría absoluta en el Congreso, hoy apenas se ha podido salvar de la desaparición obteniendo 2 curules, bajo un liderazgo y un programa totalmente diferentes. El FRG que, bajo el liderazgo del general en retiro Efraín Ríos Montt, y llevando como candidato presidencial a Alfonso Portillo, obtuvo en el año 1999 la mayoría absoluta en el Congreso, en 2011 no ha podido presentar una candidatura presidencial. Lo intentó Zury Ríos Sosa, hija de Ríos Montt, y se vio obligada a desistir. No ha desaparecido como partido porque consiguió una curul. El Partido Unionista (PU) apenas ha podido librarse de la debacle gracias a la reelección en lista nacional de un diputado, José Alejandro Arévalo, de gran prestigio personal por su talento y eficacia, pero reelecto apenas por 50 votos de diferencia.

Habían desaparecido en etapas anteriores el hasta entonces partido más antiguo, la Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG), que llevó a Vinicio Cerezo a la Presidencia en 1995, primer presidente civil después de las terribles dictaduras militares de Seguridad Nacional, que obtuvo mayoría absoluta de diputaciones. En fechas anteriores habían desaparecido el Movimiento de Liberación Nacional (MLN) de Mario Sandoval Alarcón, según él “el partido de la violencia organizada”, heredero del movimiento que acabó con la Década Revolucionaria (1944-54), y el Partido Revolucionario (PR). Desaparecieron también los partidos socialdemócratas Frente Unido para la Revolución (FUR) y PSD, tras los asesinatos de sus líderes Manuel Colom Argueta y Alberto Fuentes Mohr.

SIN PRINCIPIOS PROGRAMÁTICOS
Y SIN FILOSOFÍA POLÍTICA

Este panorama de impresionante caducidad partidaria, que agobia la política guatemalteca, se complica por el fraccionamiento de los partidos y por el transfuguismo de sus miembros, situación que queda reafirmada con el rompimiento el 30 de septiembre de la alianza UNE-GANA. La GANA afirmó públicamente que había sido traicionada por la UNE en el reparto de curules, mientras la UNE “quitó hierro” al rompimiento afirmando que la alianza perseguía únicamente apoyar la candidatura de Sandra Torres y que, de todas maneras, “estaba pegada con chicle”. Tanta irresponsabilidad y ligereza indican que la política partidaria es hoy en Guatemala profundamente banal -valga la paradoja- o con mayor precisión, absolutamente desprovista de principios programáticos y de filosofía política.

El partido VIVA recomienda a sus votantes votar por Otto Pérez Molina en segunda vuelta. La UNE-GANA, la UNC y Rigoberta Menchú se han decantado por Baldizón. Menchú explicó que esa decisión se inscribe en un proyecto indígena de ir conociendo por dentro el Estado para que si un día el movimiento indígena (WINAQ se llama su partido) llegara al gobierno, no le tomen por sorpresa los engranajes estatales.

EL ROSTRO DE LAS ALCALDÍAS

Otro podría ser el rostro de la política a nivel municipal. Los alcaldes electos pertenecen en su mayoría a tres partidos: el Partido Patriota (126), la alianza UNE-GANA (124) y LIDER (21), 271 (81%) del total de 333 alcaldías. En 5 municipios, donde hubo incidentes violentos de irrespeto a las actas o a los votos, se van a repetir las elecciones por mandato del Tribunal Supremo Electoral.

Hay algunos resultados que discrepan de las apariencias que dan estos resultados. En el municipio de la capital ganó las elecciones por tercera vez consecutiva el actual alcalde Álvaro Arzú, con un 36% de los votos, descenso notable respecto de 2007, cuando ganó con el 55%. Tendrá que gobernar con un Concejo partidista plural. En Villanueva, municipio contiguo a la capital y tercero con más población en el país, las elecciones las ganó el candidato del partido CREO de Eduardo Suger. Y en el segundo municipio más poblado del país, Mixco, contiguo a la capital, ganó la alcaldía un hijo de Otto Pérez Molina, que corría por el PP.

LAS DOS OPCIONES

¿Qué pasará el 6 de noviembre, en la segunda vuelta? En medios bien informados se afirma que las encuestas muestran a Baldizón estrechando ya la diferencia con Pérez Molina, que le supera sólo por un 2% de la intención de voto.

En la primera vuelta hubo casi medio millón de votos nulos o en blanco, alrededor de un 10% del 68% de personas que acudieron a votar (alrededor de 8% más que en 2007). ¿Habrá tanto voto nulo en la segunda vuelta, cuando seguimos siendo muchos los que tampoco ahora tenemos por quién votar?

La impresión que uno recibe al acercarse a la capital es que la propaganda de Baldizón supera en una proporción de 10 a 1 a la de Pérez Molina. La impresión que el observador tiene es que la campaña del Partido Patriota tiene hoy menos dinero que la de LIDER.

Después de la primera vuelta, Pérez Molina sigue enfatizando su capacidad para garantizar la seguridad de los ciudadanos manu militari, con otros dos énfasis: programas sociales y, especialmente, becas para la educación. Manuel Baldizón ofrece un abanico de promesas extremadamente dispersas: un Bono 15 (salario para empleados públicos por un décimoquinto mes, existe ya el Bono 14), la instauración de la pena de muerte, un fondo de becas para que niños y jóvenes cumplan sus aspiraciones en la educación, el aumento de creación de empleo y el reforzamiento de la seguridad pública.

Algunos expertos indican que sólo el Bono 15 supondría un aumento de 12 mil millones de quetzales en el presupuesto para salarios de los empleados del Estado. En cuanto a la pena de muerte, Baldizón tendría que denunciar el Protocolo de San José, al que Guatemala se ha adherido, y, si lo hiciera, perdería todo el apoyo de la Unión Europea. Ya hay gente que apoda a Baldizón como “Bucaram”, recordando al ex-Presidente de Ecuador, destituido por un golpe de Estado y famoso por sus locuras.

¿PÉREZ MOLINA?
¿BALDIZÓN?

Ante los dos candidatos en competencia, el drama del electorado es decidir entre la vuelta a los peligrosos procedimientos militares si eligen a Pérez Molina y la entrega en manos de ciertos financiadores “secretos” si eligen a Baldizón.

Sobre Pérez Molina planea la sombra de los brutales modos de proceder del Ejército durante el conflicto armado interno. Sobre Baldizón, la sombra del narcotráfico, no tanto porque se le acuse de narcotraficante, sino por los pactos sobre “corredores liberados” que con estos narconegocios hay que hacer, tal vez inevitablemente, para vivir con tranquilidad en el Petén y seguir ganando dinero en abundancia y en paz, como ha sido su caso.

Mucha gente piensa que Pérez Molina puede ser un mejor administrador público que Baldizón, pero también hay mucha gente que, recordando su especialización en “inteligencia” militar teme que Guatemala se vuelva un país infiltrado por expertos en tal disciplina, sin reposo ni paz en cualquier ámbito de la vida nacional, un país atacado por la paranoia de los gobernantes.

ESTAMOS TOCANDO FONDO

Cuando una sociedad llega al fondo es cuando más cerca está del deseo de volver a respirar aire puro. Y en Guatemala estamos tocando fondo en materia de democracia procedimental después de seis períodos presidenciales constitucionales y siete presidentes civiles. Claro que, según la sensatamente pesimista Ley de Murphy, siempre es posible que el fondo se hunda más. Y esto probablemente ocurrirá. A menos de que hagamos algo novedoso para revertir la dirección del movimiento.

Hemos recibido recientemente una propuesta titulada “Radicalizar la democracia”, con firmas tan confiables como Clara Arenas Bianchi, Edelberto Torres Rivas o Tania Palencia, entre unas decenas de otros nombres de parecida categoría. Proponen una lucha desde la sociedad civil por crear un movimiento social nuevo que intente formar una coalición para transformar la democracia únicamente representativa o procedimental en democracia también, y sobre todo, participativa, programáticamente novedosa, que intente cambiar no sólo el rostro sino también el corazón del sistema económico, político, cultural y experiencial en que nos movemos.

Esa coalición ha de ser transgeneracional. Ha de armarse alrededor de gente con la sabiduría de una experiencia amasada durante décadas y que, por no tener ya nada que perder, tienen audacia propositiva. Ha de armarse tejiendo esa sabiduría con la gran responsabilidad de las personas que, estando en una edad media de la vida, con fuerza aún entera para recrear, pueden poner en movimiento una forma nueva de hacer política, una política servicial a disposición de las necesidades de las grandes mayorías inmersas en la pobreza y la miseria. Ha de armarse también, tejiendo esa sabiduría y esa capacidad servicialmente creativa con una juventud impetuosa, que sueñe ágil y radicalmente con una Guatemala distinta, no racista sino igualitaria en la diferencia de sus valores, no idólatra del dinero y de sus ganancias, sino fiscalmente solidaria, no ambiciosa del poder por el poder de tener a los demás a sus pies, sino ambiciosa de poner toda su gran potencialidad al servicio de esa otra patria posible y necesaria.

UN ACTO VALIENTE Y ÉTICO

Creo que todo esto es posible y necesario más allá de los resultados del 6 de noviembre de 2011.

El economista financiero Juan Alberto Fuentes Knight, hijo del asesinado Alberto Fuentes Mohr ha mostrado que otra Guatemala es posible y necesaria con la publicación de su libro “Rendición de Cuentas” (agosto 2011). En él describe por qué renunció al Ministerio de Finanzas en el gobierno de Colom, al comprobar lo impenetrable que era el muro de las grandes fortunas -hoy en Guatemala se habla del G8 guatemalteco-, lo que le impidió pasar por el Congreso la ley de reforma fiscal. Su padre tampoco logró esa reforma fiscal, desde ese mismo ministerio, hace ya 35 años. Su libro, un acto valiente de notable honestidad y pericia, nos ha mostrado que en la política también se puede ser un profesional ético.

CORRESPONSAL DE ENVÍO EN GUATEMALA.

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