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  Número 351 | Junio 2011
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Guatemala

El gran dilema electoral: mano dura sin corazón o sensibilidad social sin escrúpulos

El electorado guatemalteco estará en septiembre ante un gran dilema: votar por uno o por otro de los dos candidatos punteros en todas las encuestas Otto Pérez Molina es un militar retirado. Su consigna es “Mano dura, cabeza y corazón”, pero la cabeza y el corazón quedan en segundo plano. Sandra Torres se ha divorciado del Presidente Colom, en lo que ha sido considerado un “fraude de ley”. Tiene sensibilidad social y es buena administradora y organizadora, pero sus inclinaciones autoritarias y sus pocos escrúpulos son inocultables.

Juan Hernández Pico, SJ

Según la encuesta nacional de Cid-Gallup -dicen que pagada por el gobierno-, desarrollada entre el 11 y el 15 de mayo.
Otto Pérez Molina, perdedor en las elecciones de 2007, alcanza un 31% de intención de voto, mientras que Sandra Torres, la recién divorciada esposa del actual presidente Álvaro Colom, llega a un 24%. Entre los dos cubren un 55% de la intención de voto. El 15% restante se reparte entre otros tres candidatos entre ellos. Ninguno de los demás candidatos, entre ellos, Rigoberta Menchú, reciben intención alguna de voto.

Según esta encuesta, Pérez Molina encuentra su mayor apoyo entre residentes urbanos y personas que han alcanzado por lo menos un año de educación universitaria y entre quienes consideran que el mayor problema del país es hoy la inseguridad. Torres recibe su mayor apoyo en zonas rurales, entre personas con bajo nivel de escolaridad y entre gente que apoya los programas sociales del gobierno. En 2007 éste fue el mismo patrón de reparto de votos entre Otto Pérez Molina y Álvaro Colom. En ese año, y por primera vez en la historia de los gobiernos civiles en Guatemala -desde 1986 hasta hoy, un cuarto de siglo- los votos rurales -entre ellos, los de muchos indígenas- decidieron la elección a favor de Colom, superando en importancia a los votos de la capital.

DIVORCIO DE CONVENIENCIA

Hay otras encuestas. La de Vox Latina y la de Borge y Asociados. Y la del grupo “Prensa Libre”, publicada el 1 de junio
en su diario del mismo nombre. Fue la segunda “Encuesta Libre” (15-22 de mayo). Los resultados en la intención
de voto fueron: Otto Pérez Molina (36.9%) y Sandra Torres (17.6%). Un 21.7% se reparte entre 6 partidos y un 23.5% indicó que votarían en blanco o nulo. Es en la capital donde la distancia en la intención de voto favorece más a Pérez Molina (36.4%) sobre Sandra Tórres (12.5%).

La importancia de las encuestas de Cid-Gallup y de la segunda Encuesta Libre está en que se realizaron después de la apertura oficial de la campaña electoral el 2 de mayo, y después del divorcio de conveniencia entre el Presidente Colom y Sandra Torres, operación con la que intentan esquivar la prohibición constitucional de que parientes del Presidente en curso, carnales o colaterales en primer grado de afinidad, sean candidatos presidenciales.

Hasta el momento, todas las impugnaciones a la validez de este divorcio como finalización del parentesco esposo-esposa, han sido rechazadas por los tribunales, con excepción de una demanda presentada ante un tribunal de Santa Lucía Cotzumalguapa, donde la juez suspendió la validez del divorcio mientras estudiaba el caso. Esta demanda se apoya en la consideración del divorcio como “fraude de ley”: destinado a evadir la ley. La candidata Sandra Torres presentó una demanda contra esa suspensión.

¿QUIÉN ES OTTO PÉREZ MOLINA?

Otto Pérez Molina, 60 años, se formó como oficial en la Escuela de Las Américas, escuela estadounidense de contrainsurgencia. Participó en el conflicto armado interno. En los años 80, con el grado de mayor, combatió en el Quiché y es probable que participara en masacres, pues el alto mando del Ejército tuvo como estrategia “embarrar” con estos crímenes masivos a todos los oficiales para forzarlos así a mutua solidaridad. Más tarde fue jefe del D 2 (Departamento de Inteligencia del Ejército), y durante el autogolpe del presidente Serrano en 1993 fue de los militares que apoyaron la resolución de la Corte de Constitucionalidad que destituía a Serrano y al vicepresidente Espina, eligiendo por el Congreso como nuevo Presidente al Defensor de los Derechos Humanos Ramiro de León Carpio. Fue Jefe de su Estado Mayor Presidencial. Participó junto con el General Balconi en las negociaciones de paz con la URNG.

Durante la primera parte de la presidencia de Alvaró Arzú fue Inspector General del Ejército. Retirado de ese puesto por Arzú, fue enviado a Washington para representar a Guatemala en la Junta Interamericana de Defensa. En enero del año 2000 pidió su baja del Ejército y proclamó su discrepancia con el Presidente Portillo por “dejar al Ejército sin la experiencia de sus oficiales generales”.

A partir de su retiro del Ejército comienza su actividad política propiamente tal. En el año 2001 funda el Partido Patriota (PP). Forma parte de la Gran Alianza Nacional (GANA), que lleva de candidato presidencial a Oscar Berger para las elecciones de 2003. El PP gana 9 curules, una de ellas para Pérez Molina. Pronto, toda esta bancada se separa de la GANA y forma su propia bancada para ir así preparando el lanzamiento de Pérez Molina como candidato presidencial del PP en las elecciones de 2007. Pierde las elecciones frente a Álvaro Colom. Y ahora se lanza de nuevo en estos comicios.

¿QUIÉN ES SANDRA TORRES?

Sandra Torres, 55 años, ha sido, como esposa del presidente Colom, Primera Dama hasta abril de 2011, mes en que decidieron divorciarse. Pertenece a la clase media comerciante de su ciudad natal, en el Petén.

Es licenciada en Comunicaciones y tiene una maestría en Políticas Públicas. Ha sido empresaria y administradora de maquilas textiles. Ya desde 2003, cuando Colom fue candidato presidencial del país por segunda vez, se hablaba de que tenía dotes especiales para la administración y un temperamento de acero, capaz incluso de imponerse a su esposo.

Tras su toma de posesión el 14 de enero de 2008, Colom la nombró Coordinadora de Cohesión Social, una especie de superministra de varios ministerios (educación, salud, cultura, etc.). Durante toda la presidencia de Colom ha sido comidilla del público quién gobernaba con mayor influencia y poder, si el Presidente o la Primera Dama. La verdad más probable es que en el mando Sandra desplegaba mayor fuerza y Álvaro mayor sutileza.

En tiempos calamitosos de crisis global y de aumento generalizado de los precios de los alimentos, los programas sociales ideados por Sandra Torres para aliviar a las familias de la Guatemala profunda, tanto rural como urbana, tanto indígena como ladina, tanto de las aldeas como de los asentamientos, encajaron en las necesidades de los hogares más pobres del país.

Mi Familia Progresa (MIFAPRO), Bolsa Familiar, etc., que vincularon la asistencia social a la matrícula escolar infantil, intentaron seguir el modelo brasileño de Lula con Hambre Cero, y respondieron sobre todo, y tal vez sin haberlo pretendido al principio, a las urgencias de la crisis global. Sin embargo, estos programas han permanecido envueltos desde el principio en el escándalo por la presunción de que los beneficiarios debían prácticamente comprometerse políticamente con la elección presidencial de Torres. Ensombrecidos también por la sospecha de haber servido para ir creando un fondo ilegal de recursos destinado a financiar su campaña presidencial. Los grandes medios de comunicación han dado por sentado la corrupción de la candidata.

EL PELOTÓN DE LOS TERCEROS

Los candidatos que siguen muy de lejos a los dos punteros en la carrera electoral o tienen perfiles ya muy conocidos en el país o son rostros nuevos en estas lides.

Eduardo Suger, 72 años, al frente de Compromiso Renovación y Orden (CREO), es un intelectual de mucho prestigio en la Física y la Matemática. Tiene un doctorado en esas disciplinas. Es director del Instituto “Suger Montano” de enseñanza secundaria y técnica y rector de la Universidad Galileo. Ha competido ya dos veces (2003 y 2007) por la Presidencia de la República. En 2007 quedó en cuarto lugar, alcanzando un sorpresivo 7.45% del voto (casi 245 mil votos). De ideas más bien conservadoras, goza de gran prestigio por su honestidad.

Manuel Baldizón, 41 años, al frente de Libertad Democrática Renovada (LIDER) se graduó de bachiller en el Instituto Adolfo Hall central de la capital, que lidera la red de institutos de segunda enseñanza que el Ejército de Guatemala mantiene en todo el país. Además de bachiller, salió de allí como subteniente de reserva de infantería. Ha sido diputado durante dos legislaturas (2004-2008 y 2008-2012). Cambió su afiliación política dejando de pertenecer a la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) y fundando una bancada independiente (LIDER), que luego se inscribió como partido. Es vástago de una familia millonaria del departamento del Petén.

Harold Caballeros, 55 años, al frente de Visión y Valores (VIVA) es abogado, licenciado en administración de empresas y doctor en Teología. En 2006 fundó la Universidad San Pablo y es su rector. Sus primeros estudios los hizo en el Liceo Javier, dirigido por los jesuitas. Hoy es neopentecostal y fundó los Ministerios El Shaddai, una congregación con 12 mil afiliados en Guatemala, de los que ha sido pastor general por más de 20 años. Desde 2004 su esposa le sucede en el pastoreo. Es fundador y presidente de la Corporación de Radios Visión, en el aire desde 1996, con 25 estaciones a nivel nacional. Entra en la política en el año 2007 y funda VIVA. Caballeros y VIVA participan en alianza política con la diputada Nineth Montenegro, que lidera el partido Encuentro por Guatemala (EG), que en 2007 se alió con el movimiento WINAQ de Rigoberta Menchú, llevándola, como candidata presidencial. La alianza con Montenegro -diputada destacada por encabezar la auditoría al presupuesto del Ejército y a los programas de cohesión social de Sandra Torres- puede favorecer a Caballeros.

Rigoberta Menchú Tum, indígena quiché, 52 años, es Nobel de la Paz 1992. Ha obtenido también el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional. Es Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO. Fue también Embajadora para Promover los Acuerdos de Paz del Gobierno de Oscar Berger (2004-2008). Ha sido laureada con Doctorados Honoris Causa por varias universidades, entre ellas la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua. Fue candidata presidencial en 2007 y obtuvo el 3.09% de los votos (algo más de 101 mil). Se presenta de nuevo como candidata presidencial de la alianza de WINAQ -partido indígena liderado por ella-, con la URNG y ANN, una izquierda de raíces revolucionarias.

Existen otras candidaturas que se pierden en el anonimato. La más importante es tal vez la del partido Acción de Desarrollo Nacional (ADN), cuya candidata presidencial es Adela Camacho de Torrebiarte, quien tuvo una gestión prometedora como Ministra de Gobernación durante los últimos nueve meses del gobierno de Oscar Berger. Su acompañante como candidato vicepresidencial es José Antonio de León Escribano, hijo del famoso político democristiano, ya fallecido, René de León Schlotter, Ministro de Desarrollo durante el primer gobierno civil (1986-91). Dos personalidades que cualquier gobierno podría aprovechar como colaboradores eficaces.

¿HABRÁ “GALLO TAPADO”?

El gran dilema de estas elecciones es la alternativa entre Otto Pérez Molina y Sandra Torres, aunque no se puede descartar que 2011 se parezca a 1990, cuando un “gallo tapado” consiguió el segundo lugar en la primera vuelta: Jorge Serrano Elías, que derrotó después a Jorge Carpio Nicolle.

Ese “gallo tapado” podría ser Eduardo Suger. Sólo si los electores de la capital reprodujeran sus preferencias en todo el país, Suger tendría cierta probabilidad de dar esa sorpresa. En la capital el voto por Suger es notablemente mayor que en el resto del país. La población de la clase alta y media alta, así como la población universitaria tiene tendencia a preferir a Suger. Suceda esto o no, la alternativa entre Pérez Molina y Sandra Torres, ¿qué clase de alternativa es? Éste será el dilema mayor de la población votante.

¿UN MILITAR DE MANO DURA?

Otto Pérez Molina es un militar retirado, con espíritu y carácter militar, que escogió en 2007 el significativo lema de “mano dura” para su campaña, queriendo así proyectar en las mentes guatemaltecas que la seguridad ciudadana sólo se conseguirá con algo parecido a la disciplina y a la fuerza militar. La consigna completa era “Mano dura, cabeza y corazón”. Pero la cabeza y el corazón quedaban en un segundo plano. Ése sigue siendo hoy su lema. Y cuando hoy habla de programas sociales, supuestamente desde el corazón, no se escucha en él la misma pasión que cuando habla de la mano dura. Además de simplista, su propuesta es tentadora, incluso seductora, pero es sobre todo una vuelta al pasado.

No quiere esto decir que un militar no pueda ser demócrata. Lo fue en la década democrática de Guatemala el Coronel Arbenz, y antes lo fueron el General Cárdenas en México (1934-40), el General Eisenhower en Estados Unidos (1952-60) -demócrata en Estados Unidos, no en Irán o Guatemala- y el General De Gaulle en Francia (1958-68), talvez los ejemplos más interesantes. Pero hoy en Guatemala, con el terrible pasado militar con el que estamos lastrados, probar que un militar es demócrata sería enorme carga sobre los hombros del ex-General.

El gran problema es que el 60% de la ciudadanía guatemalteca es tan joven que no vivió ni la dictadura militar ni el conflicto armado interno. Tampoco se ha incorporado aún el Informe de la Comisión de Esclarecimiento Histórico de los Acuerdos de Paz y su Ley Marco al pensum de la educación primaria y secundaria del país.

Habría que preguntarle a Otto Pérez Molina si quiere desligarse de la estrategia de tierra arrasada y masacres, totalmente documentada como estrategia del Ejército al que perteneció para ganar el conflicto armado interno en los años 80. Y si quiere pedirle perdón al pueblo victimado por su participación en esa estrategia. Y habría que preguntarle si, una vez Presidente, estaría dispuesto a forzar al Ejército a devolver los documentos estratégicos sobre las campañas militares de 1982-85 y hacerlos públicos.

¿UNA BUENA ADMINISTRADORA SIN ESCRÚPULOS?

Sandra Torres no es militar, pero sus inclinaciones autoritarias son inocultables. Es verdad que los grandes medios de comunicación han liderado una campaña profundamente prejuiciada contra ella, anticipando una campaña negativa contra su candidatura. Y no se puede dejar de sospechar que esta campaña ha producido ronchas en una parte pequeña, pero notablemente influyente, del electorado: entre los empresarios del CACIF y en otras organizaciones de los sectores económicamente más poderosos del país. El hecho de que gran proporción de los impuestos que han pagado al Estado haya sido orientada a mitigar la miseria económica y cultural de la población más desfavorecida tampoco les complace mucho.

Sandra Torres se ha ocupado de esa población. Pero no quiso cumplir, al menos en una ocasión, la orden de la Corte de Constitucionalidad de entregar al Congreso -a la diputada Nineth Montenegro- los listados de las personas favorecidas con los programas de Cohesión Social (MIFAPRO, Bolsa de Familia, etc.) para que fueran auditados.

¿MACHISMO?

La negativa le costó el puesto al Ministro de Educación Bienvenido Argueta. El ministro que le sucedió tuvo que obedecer la sentencia de la Corte de Constitucionalidad, aunque lo hizo con toda la lentitud burocrática posible. Es inevitable la sospecha de que Torres deseaba ocultar la diferencia entre los desembolsos autorizados a Cohesión Social y los fondos que realmente llegaron a los hogares beneficiados, diferencia con que irían constituyéndose los fondos destinados a su campaña electoral.

Es común escuchar comparaciones entre Wendy Widman de Berger, Primera Dama durante los años 2004-2008 y Sandra Torres. Comparaciones muy favorables para Widman por haber estado en “su sitio”, con gran sensibilidad y compasión, a diferencia de Torres, que habría querido ir más allá de lo que su sitio le indicaba, por ambición desnuda de poder. ¿Habrá criptomachismo en esta comparación?

Podemos ver en Sandra Torres a una candidata a la Presidencia capaz de administrar organizativamente el gobierno, aunque con pocos escrúpulos a la hora de hilar fino en actitudes éticas y con una predisposición innegable al autoritarismo.

Por otro lado, ni las escuelas han mejorado sus estructuras ni tampoco los hospitales, a pesar de la política de gratuidad. Aunque no se puede negar la conciencia social de Torres y su auténtico deseo de desarrollar políticas públicas que favorezcan a los sectores más marginados, tanto rurales como urbanos, aún no está clara su competencia para lograr cambios estructurales.

VENTAJAS DE PÉREZ MOLINA:
UNA PAUTA Y LA VIOLENCIA

La ventaja que Otto Pérez Molina lleva en todas las encuestas se debe probablemente a dos factores. Llevamos cuatro elecciones presidenciales (1995, 1999, 2003 y 2007) en las que el perdedor en las elecciones anteriores resulta ganador en las siguientes. Fue así con Álvaro Arzú, Alfonso Portillo, Oscar Berger y Álvaro Colom. Esta alternancia en los procedimientos de la democracia electoral ha podido convertirse ya en un patrón de conducta al que la población votante se adhiere por costumbre.

El otro factor es el alud de violencia e inseguridad que ha sacudido a Guatemala en estos cuatro últimos años. Desde no pocas latitudes se habla ya del país como un narcoestado o como un Estado fallido. Aunque hay mucho de exageración en estos juicios, es innegable que la guerra declarada en México por el gobierno de Calderón a los carteles del narcotráfico ha empujado a esos carteles hacia Guatemala, y hacia todo el istmo centroamericano, donde pueden encontrar aguas más tranquilas. Si es cierto, además, que en el extremadamente violento cartel de los Zetas tienen cabida antiguos kaibiles -cuya base de entrenamiento se ubicó en Petén- no es difícil sospechar que sean ellos quienes dirigen batallas brutales en territorio guatemalteco, un territorio que conocen bien.

La cruel masacre de 27 jornaleros temporales en la finca de Otto Salguero en el Petén es sólo un fuego en el voraz incendio que puede estarse organizando en toda Guatemala. Ante esta situación la población puede estarse inclinando a favor del candidato militar, que tiene el prestigio de haber derrotado militarmente a la guerrilla, aunque aquella derrota no significó su extinción, pues no pocos destacamentos guerrilleros subsistieron en frentes alejados del centro del país y siguieron causando daños al Ejército.

EL CASO PORTILLO:
HAY PISTO Y HAY PISTOLAS

Mientras avanza la campaña electoral resulta lamentable la disminución de la eficiencia en el desempeño del nuevo Comisionado de la CICIG, Francisco Dall’Anese, si se la compara con la de su predecesor Castresana. El caso más importante en que la CICIG ha actuado como fiscal adjunto a la Fiscalía General de la República ha sido el caso contra el ex-Presidente Alfonso Portillo y dos de sus ministros, el de Defensa y el de Finanzas. Un tribunal de primera instancia, integrado por tres juezas, absolvió a primeros de mayo a los tres, procesados por el delito de haber sustraído 120 millones de quetzales de fondos del Ministerio de Defensa, equivalentes a 15 millones de dólares. Dos juezas emitieron sentencia absolutoria, mientras la jueza presidenta del tribunal discrepó, fundamentando la solidez de las pruebas que los inculpaban. El principal abogado defensor, Telésforo Guerra, con historial de defensa de acusados en casos de corrupción, parece tener una relación de amistad con el esposo de una de las juezas que los absolvieron.

¿Qué hay detrás de esta absolución? En Guatemala se habla de “pisto” y “pistolas”, de sobornos y amenazas, herramientas complementarias. Los dos ex-ministros recobraron su libertad, aunque el proceso no ha terminado y el ex-Presidente Portillo sigue preso porque la justicia de Estados Unidos lo reclama por lavado de dinero.

La nueva Fiscal General de la República, la abogada Claudia Paz, necesita todo el apoyo de la CICIG como auténtico “pararrayos” para ir adquiriendo poder dentro de la Fiscalía, tarea difícil y compleja. Donde el Doctor Castresana ejercía presión para obtener justicia, no sólo en los tribunales, sino actuando con firmeza ante la opinión pública y en los círculos de poder, Dal’Anese actúa como si estuviera aún en la civilizada Costa Rica y no en la guarida de lobos que es nuestro país. Con esta visión, no es extraño que la CICIG haya perdido otros dos casos: contra el ex-fiscal de delitos contra la vida Álvaro Matus y contra el ex-jefe de la PNC Porfirio Pérez. Ahora, este caso, el más trascendental, contra Portillo y sus ministros, aunque la CICIG apeló la sentencia absolutoria.

VUELVE A “OLER A PODRIDO”

El hecho de sangre más significativo entre los últimos acontecidos en Guatemala ha sido el secuestro y asesinato del fiscal encargado de la investigación de la masacre de la finca donde los Zetas ejecutaron a 27 trabajadores. El cuerpo del fiscal Allan Stwolinsky fue encontrado decapitado dentro de una bolsa de plástico. El crimen fue denunciado por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

En este escenario sangriento, Helen Mack continúa con enérgica dedicación su tarea de reformar la Policía Nacional Civil (PNC). Pero aún la Asamblea Nacional no aprueba la Ley Orgánica que fundamenta esta reforma. A la reforma de la PNC se oponen personalidades importantes del país, que proponen no reformarla, sino refundarla. Es muy probable que si Otto Pérez Molina gana las elecciones, no se siga comisionando a Helen Mack esa reforma.

No cabe ni una duda que en Guatemala vuelve a “oler a podrido”. Y la lógica discrepancia de propuestas para afrontar esta situación se convierte no pocas veces en una lucha de prestigios. Así, mientras el edificio está incendiado, los bomberos discuten sobre la mejor manera de extraer el agua para apagar las llamas, buscando que en ese debate se les reconozcan preseas y condecoraciones.

CORRESPONSAL DE ENVÍO EN GUATEMALA.

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