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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 40 | Octubre 1984
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Costa Rica

Tras la contienda política, la batalla contra la neutralidad

La situación geográfica de Costa Rica, como la de Honduras, convierten a este país en territorio estratégico para las actividades de la contrarrevolución y para los planes de agresión de Estados Unidos contra Nicaragua

Equipo Envío

Costa Rica no es sólo uno de los cinco países por cuya paz y estabilización trabaja el grupo de Contadora. Es una de las dos naciones que hacen frontera con Nicaragua. Su situación geográfica, como la de Honduras, la convierte en puente estratégico para los intereses de la contrarrevolución y la agresión de la Administración Reagan.

Pero no es únicamente la geografía lo que, desde la perspectiva nicaragüense, puede influir en la actual situación de agresión y defensa. También las actuales crisis internas del gobierno de Luis Alberto Monge, concretamente la crisis ministerial del mes de agosto de este ano, y aun el adelanto de las contiendas políticas costarricenses con miras a las elecciones presidenciales de 1986, son factores que están ya actuando a favor o en contra del proceso e institucionalización de la revolución de Nicaragua.

El argumento esgrimido por quienes, desde el interior o el exterior de Costa Rica, desde los partidos de oposición o desde el mismo Consejo de Ministros del actual Presidente Monge, proponen que ese país entre abiertamente y de lleno en la militarización institucional es, en el fondo siempre uno y el mismo: Nicaragua es un peligro para la región; hay que frenar la influencia de su Revolución a toda costa. Exacta coincidencia con la argumentación con que el actual gobierno norteamericano ha hecho de El Salvador, Honduras y Guatemala peligrosos arsenales de guerra.

Dos condicionamientos básicos: la economía y la presión norteamericana

La lucha política costarricense es incomprensible sin valorar dos factores que condicionan su evolución y su vida toda: la situación económica y la política estadounidense.

Según un estudio reciente, en el año 1984 Costa Rica va a exportar 899 millones de dólares y va a importar 1,083. Es decir, va a tener un déficit comercial de 184 millones de dólares. Este dato se agrava ante las perspectivas de la producción cuyo crecimiento en los últimos 24 meses ha sido mínimo. El producto interno bruto ha sido inferior a cero, por estancamiento productivo. A esto se añade el hecho de que en los últimos tres años el colón se ha devaluado aproximadamente en un 500 por ciento.

Si esto es ya en sí mismo crítico, la deuda externa empeora la situación. Con una deuda aproximadamente de 3,600 millones de dólares, Costa Rica -como lo hicieron los once países más endeudados del Continente reunidos en la segunda semana de septiembre pasado en Mar de Plata-, reconoce no estar en capacidad de hacer frente al pago del servicio de la deuda ni a los plazos de vencimiento de la misma. También este país centroamericano ha entrado por el camino de la renegociación.

Como en toda renegociación, el Fondo Monetario Internacional ha puesto condiciones difíciles de cumplir en la actual coyuntura económica.

La primera condición es disminuir el déficit fiscal. Los datos que las fuentes de información ofrecen son dispares en el alcance de esta disminución. Unos hablan de una disminución del 6%,otros de una rebaja entre un 2 y un 6%. En todo caso, es clara la petición de abatir el déficit fiscal y muy en la lógica del FMI, que en Costa Rica urge lo mismo que ha venido urgiendo en México, Argentina, Brasil: ningún aumento real en los salarios del sector estatal, práctica paralización de los planes sociales para las clases populares. El costo humano y social lo sufrirán estos grupos, en medio de la inflación apenas controlable.

El segundo condicionante del FMI es la creación de nuevos impuestos. Unico camino posible, en esta lógica monetarista, para que el Estado tenga más dinero y pueda arreglar un poco su crisis. La población ya empobrecida pagará una vez más las consecuencias.

Tercera condición: reforma a la ley de la moneda. A reserva de valorar más adelante este punto, resulta la intención de la reforma propuesta: fortalecer a la banca privada frente a la banca estatal. Y esta condición fue exigida precisamente para el mes de agosto. De ese plazo dependía que el FMI diera o no al gobierno de Costa Rica para ese año 53 millones de dólares solicitados. Del otorgamiento de esos 53 millones dependía que la AID prestara 195 millones de dólares más, esenciales para que el gobierno de Monge pueda cerrar el año. La escasez de divisas, sensible ya desde el mes de marzo, dificulta aun el pago de la gasolina, y ha puesto a los importadores en serios problemas, obligados a esperar incluso 45 días para saber si se les conceden o no las divisas por ellos solicitadas.

Al ser aprobada la nueva ley de moneda, estuvo en Costa Rica una comisión del FMI. Tras quince días de examen de la situación, exigen del presidente Monge mayor austeridad en el presupuesto estatal. Dejaron el país sin respuesta al préstamo solicitado. En suspenso queda también la petición hecha a la AID.

Dos son las consecuencias de esta crisis económica. La situación genera fuertes tensiones sociales, no sólo entre los grupos ya desposeídos, sino también entre aquellos que luchan por mantener lo que tienen o recuperar lo perdido. Y segundo, Estados Unidos tiene en sus manos una importante arma de presión.

Pero la política estadounidense no sólo busca su implantación por la vía FMI, AID, etc., en el campo económico y financiero. Su presión tiende a lograr de Costa Rica un claro alineamiento con la política de Reagan hacia Centroamérica y específicamente hacia Nicaragua. Eliminar la neutralidad de Costa Rica, reinterpretarla al menos, de tal forma que en la práctica quede anulada.

Enunciados así estos dos factores que condicionan la vida y los programas costarricenses, se comprenderá por qué los temas sobre los que gira debate político interno son precisamente la política económica y las relaciones con Nicaragua.
El espectro político de ese país vecino se va a mover conforme a la dirección en que se muevan los distintos agentes sociales y políticos ante estos dos temas, tan íntimamente relacionados entre sí.

La lucha política costarricense: los tres bandos en pugna

Es amplia la gama de los contendientes en la arena política de Costa Rica. A nivel de grandes partidos están el Partido de Liberación Nacional (PLN) actualmente en el poder, y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), único gran opositor del gobierno presente. Existen además otros grupos, si se quiere grupos de presión, como serían los organismos gremiales, tanto los empresariales -las típicas Cámaras de comercio, de industria-, como a nivel más progresista, el gremio magisterial, que ha jugado un importante papel en los últimos tiempos; los sindicatos agrícolas, especialmente de obreros agrícolas del banano, y los empleados del sector público y del sector privado.

Desde que Mons. Arrieta asumió el Arzobispado de San José, la Iglesia mantiene una postura muy unida a Liberación Nacional.

Se dan también grupos de derecha y de izquierda que podríamos llamar marginales y cuya influencia es menor. Entre los primeros está el Movimiento Costa Rica Libre, de corte fascista, y un grupo que ha dado en llamarse Ejército del Pueblo Costarricense Anticomunista, formado por gente pagada por empresarios derechistas, con poca actividad. Entre los grupos de izquierda -cuyo peso es cada vez menos significativo tal vez debido en gran parte a su propia división- está el Partido Vanguardia Popular, y según parece, algunos grupos armados que son normalmente considerados aun por los progresistas de izquierda como grupos equivocados en sus métodos de acción.

Partido Unidad Social Cristiana: un precandidato contrario a la neutralidad

Surgió esta Unidad como resultado de una alianza de varios partidos que en el pasado han tenido como factor común el enfrentarse a Liberación Nacional. Decididos a dar la batalla juntos, se constituyeron como partido único el 17 de diciembre del 83, conformado por el Partido Unión Popular (PUP), el Partido Demócrata Cristiano (PDC), el Partido Renovación Democrática (PRD) y el Republicano Calderonista (PRC).

El Republicano Calderonista es la columna vertebral de la Unidad Social Cristiana. Su nombre hace referencia al calderoismo, de mucha historia en Costa Rica, presidido ahora por Rafael Angel Calderón Fournier, hijo del expresidente Calderón Guardia, ya fallecido. Este partido está vinculado a la DC internacional y cuenta con su respaldo.

En diciembre de este año 1984 el PUSC escogerá al candidato que lo representará en la contienda electoral que, a lo largo del 85, preparará la elección de febrero del 86. Ya ahora hay dos precandidatos: Uno es el propio Rafael Angel Calderón Fournier, y el otro, Oscar Aguilar Bulgarely. En los círculos políticos se da por seguro ganador a Calderón, porque Aguilar Bulgarely -miembro del anterior partido renovación democrática-, no pretende ganar según se oye decir, sino ganar una cuota de poder. De hecho, según encuesta de opinión pública realizada por la Consultoría Interdisciplinar de Desarrollo, el 95% de los entrevistados afines al PUSC dan ya el triunfo a Calderón Fournier, como candidato a la Presidencia en Costa Rica por el PUSC.

Interesa por eso conocer los datos mínimos que sobre él se dan, su ideología, su tendencia. Tiene sólo 35 años de edad, pero cuenta con una activa carrera política. Fue diputado del 74 al 78; Ministro de Relaciones Exteriores con el gobierno de Carazo del 78 al 80. En ese año renunció a ese cargo, para lanzarse como precandidato de su partido. Elegido como candidato del PRC perdió ante Monge por un amplio margen, tal vez porque éste supo aprovechar el malestar contra Carazo con quien Calderón Fornier había colaborado tan de cerca. Siendo uno de los principales impulsores de la unidad antiliberacionsita, se comprende que sus correligionarios lo vean como el mejor candidato para el 86. Poco carismático, incluso poco expresivo, tiene un influjo pobre ante la masa popular; pero su claro y frío raciocinio lo convierten -según la dicha encuesta de la consultoría- en el candidato favorito del público costarricense.

Es Calderón Forunier el único precandidato de Costa Rica que estuvo presente en la convención de los Republicanos que eligió a Reagan como su candidato para la presidencia de Estados Unidos. En el marco de la Democracia Cristiana internacional asume la postura de la derecha. En su política económica sigue los planteamientos de Milton Friedman, como lo deja ver una de sus recientes declaraciones:

"Vamos a dar aliento y libertad a quienes organizan para producir y crear. Diremos no al parasitismo estatal, a la burocracia innecesaria, al aumento constante de los impuestos y al encarecimiento de la vida. Diremos sí al que desee producir, al que lucha por el desarrollo y al que quiere trabajar en este esfuerzo nacional. Debemos reconocer nuestra vocación y actitudes agrícolas. Apoyamos el camino andado por aquellos industriales eficientes,y fomentaremos la promoción de exportaciones no tradicionales que infundan nuevos alientos al proceso económico, para los que el Estado debe ayudar y no estorbar. Actores de primera línea serán los empresarios que crean riqueza y se encuentran cansados de sufrir los inconvenientes y obstáculos de la barrera burocrática y los discursos oficiales, llenos de promesas que nunca se cumplen. Digo sin temores ni falsas posiciones demagógicas que creo firmemente en la empresa privada y en la colaboración con las fuerzas productivas del país como única alternativa para que nuestro pueblo tenga un destino mejor'.

En cuanto a su posición internacional, concretamente ante la neutralidad de Costa Rica defendida por Monge, dice que se opone a tal neutralidad, y que sí cree que es muy difícil que Costa Rica sea invadida, sin embargo el hecho de que exista aun la más mínima posibilidad les obliga a prepararse para esa eventualidad. Textualmente afirma:

"Debemos definirnos. No decirle a América que si el día de mañana ustedes son invadidos, somos neutrales; pero si somos nosotros los invadidos, ustedes no pueden ser neutrales y tienen que ayudarnos. Esa no es una posición correcta".

Por eso concluye que Costa Rica se debe armar ya, para poder defenderse ya. Respecto a Contadora, después de un elogio e rutina, afirma que a pesar de que la aprecia mucho, los incidentes entre Costa Rica y Nicaragua deben ser llevados ante la OEA, en donde en último término han de finalizar todas las gestiones de Contadora.

Como es lógico, Calderón Fournier y el PUSC cuentan con el apoyo de un gran sector de la burguesía. Cuenta también con el sostén de los medios de comunicación social que casi en su totalidad son antiliberacionistas.

Organismos gremiales progresistas: empleados, maestros, bananeros

Bajo este nombre no se agrupan grupos de izquierda propiamente dicha, sino organismos con cierta postura progresista. La prensa local los presenta como comunistas, aunque su vinculación con el Partido Vanguardia Popular, el Partido Socialista o aun con el ala progresista del PLN no existe en forma institucional. Se proclaman ellos mismos como organismos autónomos de todo partido.

Su influjo arranca de demandas concretas, particularmente en la lucha muy clara por mejoras salariales en medio de la inflación. El primer lugar, los empleados públicos y privados lograron, sin necesidad de llegar a la huelga, un aumento salarial entre un 10 y 20%.

El segundo gran movimiento, con cierta victoria, fue la huelga de maestros, que aglutinó en forma casi monolítica a todo el magisterio. Tras dos semanas de paro, que terminó el 29 de agosto, obtuvieron importantes conquistas. con un dato más. En sus peticiones no sólo urgieron las demandas magisteriales, sino incluyeron exigencias de los sectores populares. Esto reveló una medida inteligente que les ganó mucha simpatía y descubrió un fuerte grado de conciencia nacional.

Por este camino lograron que se haga operativo el aumento ya antes conseguido de un 50% en toda la escala salarial y que se venía retrasando por problemas presupuestales y por otro lado, que se agilicen los reajustes periódicos que son ya algo establecido; pidieron además la congelación total de los precios de los productos de la canasta básica y de los servicios públicos. Obtuvieron de hecho que se formara una Comisión que para el 31 de agosto habría de dictaminar sobre los reajustes. A finales de septiembre esa Comisión no ha hecho declaración alguna; los precios del transporte se han aumentado, en contra de lo solicitado. Se congelaron en cambio las tarifas del agua, la electricidad, el teléfono y la gasolina. No se logró nada sobre la canasta básica, como desde el principio se proveía, al incluir este punto como campo de negociación.

El tercer movimiento gremial de cierta significación exitosa pero mucho más conflictiva lo constituye la huelga bananera en Golfito. Haber sostenido el paro durante 73 días es en sí mismo un triunfo, tratándose de obreros agrícolas que normalmente no cuentan con fondos para una huelga de más de ocho, quince días. Eso supone un fuerte grado de organización y un claro apoyo por parte de otros grupos. El fondo de este problema no era i es simplemente salarial, campo en que, al término de la huelga, a finales de septiembre, no se obtuvo ninguna respuesta satisfactoria. Se dio ahí un fuerte juego de presiones, con duros enfrentamientos.

La empresa decía no querer ni poder dialogar mientras no cesara la huelga; los trabajadores alegaron que durante ocho meses habían regateado sin respuesta positiva un aumento salarial y que sólo con la huelga en pie podían tener fuerza para el diálogo. Las perdidas que el paro provocó fueron grandes: la Empresa salió así directamente afectada, pero también sufrió las consecuencias el estado, porque no recababa los impuestos correspondientes. En la presión que tales perdidas suponen estaban confiados los bananeros. Resultaba inicialmente incomprensible la intransigencia de la empresa, dispuesta a que con la huelga aumentaran las plagas y destruyeran, como de hecho sucedió, gran parte de la plantación.

Tras su actitud está el propósito de diversificar el cultivo del banano, para dedicar la tierra a otros productos. esta sigue siendo la lucha de fondo. En un primer momento el gobierno trató de forzar a la campaña del Golfito a negociar con los obreros, pero luego echó marcha atrás en su mediación; más aún, tomó una posición en contra de los trabajadores, al enviar a la fuerza pública a los campos bananeros, bajo el pretexto de proteger a los trabajadores rompehuelgas que "voluntariamente" dijeron querer trabajar. La presencia de la guardia provocó dos muertos y varios heridos.

paradójicamente y oportunistamente, estas luchas de los gremios progresistas han sido utilizadas populistamente por el PUSC y por la burguesía en contra del Partido Liberal Nacional. En medio de una situación económica critica, el gobierno de Monge experimenta así una fuerte presión.

Partido Liberal Nacional: un partido muy dividido

Este partido, miembro de la Internacional Socialista, obtuvo la victoria en las últimas elecciones en que triunfó Luis Alberto Monge.

La situación actual del PLN es realmente difícil. Se enfrenta a la crisis económica, a la presión norteamericana a la oposición política y gremial de la derecha, a una fuerte demanda de los gremios progresistas. pero, sobre todo, se enfrenta a una división interna. Ante la crisis, las diversas corrientes liberacionistas no han cerrado filas sino creado mayores fisuras.

Esta división nace, obviamente, por las diferentes opiniones planteadas como soluciones a la crisis económica. Pero surge también por una pugna generacional. Por un lado, los viejos dirigentes al estilo Figueres, Oduber, Monge; por otro, la nueva generación de políticos que dicen quieren un PLN más progresista. Sin que hayan sido desplazados los de la vieja escuela, han perdido sin embargo fuerza en su hegemonía. A esto se añaden diferencias ideológicas, que no necesariamente coinciden con los bandos generacionales, sino se entrecruzan y hacen más aguda la división. Un tercer factor de lucha interna son las pugnas de carácter estrictamente personal, y un cuarto, el fenómeno de la corrupción con que aprovechando los puestos que las diversas personas ocupan y según los campos de acción y de enriquecimiento que manejan se crean alianzas, ante las que por ahora, y dado su papel, el perjudicado es precisamente el Presidente Monge, presionado así también por las tendencias divididas de su propio partido.

En el fondo, el PLN vive esta situación por el debate ideológico y por las posturas que se asumen ante los dos grandes temas nacionales: la economía y la política internacional. En economía se da una gama que va desde la postura clásica de la Internacional Socialista hasta otras minoritarias pero muy cercanas a los planteamientos del PUSC en la escuela de Milton Friedman. Respecto a la política internacional, el extremo más progresista sostiene la adhesión a la neutralidad, tratando incluso de hacerla parte de la constitución de la República; el extremo más derechista niega abiertamente la tesis de la neutralidad. Entre ambos bandos existen muchas posturas intermedias. Hay quienes dicen sí a la neutralidad pero no a que ésta sea principio constitucional porque basta -alegan- que el gobierno vigente la aplique. Con esto se dejan manos libres para el futuro, sin que la Constitución los ate. Otros dicen que debe mantenerse la neutralidad actual, pero condicionada.

Gobierno costarricense en crisis

La Contienda política que acabamos de describir se expresa básicamente en tres niveles como una pugna que puso y pone en situación de fuerte crisis al actual gobierno de Luis Alberto Monge y al Partido Liberación Nacional. A nivel del Gabinete, a nivel de la Asamblea y a nivel de los precandidatos de mismo PLN.

Gabinete de Ministros:

Desde los primeros meses del gobierno de Monge alojaron las diferencias entre los Ministros. Esto se debe a la formación misma del gabinete dada por el Presidente. Monge, buscando unir al PLN -cuyas divisiones no son de última hora solamente-, quiso hacer participar a las diversas corrientes.

La polarización inicial más clara se dio entre el Ministro de Relaciones exteriores, Fernando Volio y Angel Edmundo Solano, Ministro de Seguridad. Volio, derechista, coincidente en la práctica con el PUSC; Solano, en la línea socialdemócrata, la más progresista dentro del PLN. Volio fue finalmente retirado de su ministerio. Pero con eso no acabó la crisis. Desde septiembre del 82 comenzaron los roces entre el mismo solano y Alfonso Carro, Ministro de Gobernación y su Viceministro Chacón. El Ministerio de Seguridad tiene a su cargo la guardia civil, y el de Gobernación la guardia rural, que tiene mucho que ver con toda la frontera norte con Nicaragua. En realidad, tanto Solano como Carro y Chacón deben mirar por la seguridad del país, cada uno con un grupo de guardia a sus ordenes. Esto generó numerosos conflictos institucionales. Pero lo más agudo se manifestó una vez más respecto a la postura en política internacional.

Solano, desde la perspectiva de Carro y Chacón, es acusado de sandinista por tratar de ser consecuente con la política de neutralidad; los dirigentes del Ministerio de Gobernación son denunciados como miembros de la CIA por su antineutralidad. Los demás Ministros del partido de Liberación Nacional tomaron postura entre uno y otro de esos dos Ministerios. En todo caso, la actuación de Solano fue la más cercana al presidente Monge.

En el contexto de esta pugna entre ambos ministerios, Solano y sus seguidores fueron fuertemente atacados, a raíz de que el Ministro de la Presidencia Fernando Berrocal fue acusado de estar influyendo en el Banco Central para conseguir un fuerte crédito en favor de sus parientes políticos. Esta acusación de deshonestidad, junto con las críticas por la postura ideológica ante la neutralidad, fueron aducidas como argumento con que el diario La Nación -fuertemente influido por el gran capital costarricense- pidió la renuncia de Solano. A ese reclamo del periódico se unieron luego en forma muchos más clara y combativa grupos de industriales, comerciantes, representantes de compañías extranjeras; toda la fuerza empresarial de mayor importancia, exceptuados los cafetaleros.

Tales grupos no sólo clamaron por la destitución de Solano; abogaron también por una ruptura de relaciones con Nicaragua y denunciaron un supuesto plan comunista tendiente a desestabilizar a Costa Rica, especialmente en el agro: área de control del Ministro de Gobernación a través de la guardia rural. Presionaron más al Presidente Monge, amenazando con una huelga empresarial para el último día de agosto.

No sin fundamento se ha dado en llamar a este problema un programado golpe de estado. Tras la destitución de Solano se intentaba que se pidiera también la renuncia a los otros Ministros que están en favor de la neutralidad proclamada por Monge. En lugar de los destituidos se pretendía que gente de la línea de Alfonso Carro ocupara sus puestos. Con eso se conseguiría un gabinete más derechizado y, en consecuencia, se dejaría en manos homogéneas los dos grupos armados, la guardia civil y la rural. Se llegó a hablar de juntar bajo un solo mando, el de Carro, Gobernación y Seguridad. La prensa costarricense incrementó, por su parte, la campaña contra Nicaragua y su posible agresión, para promover la idea de un rompimiento. Y con una coincidencia cronológica, que no deja de juzgarse como pretendida, se presionó al Presidente para que decidiera sobre la cuestión de la Ley de la Moneda, condición puesta por el FMI para el préstamo de los 53 millones de dólares ya mencionados.

Obviamente, el resultado de todo esto habría de ser el triunfo de la posición norteamericana, en contra de toda ayuda a Nicaragua, sin mencionar siquiera el apoyo dado a la contrarrevolución. En tal situación, hubo rumores de que Monge "se iba a enfermar, y enfermo, tendría que renunciar a la presidencia". Al frente del Ejecutivo quedaría uno de los dos Vicepresidentes y éste seria precisamente Armando Arauz, de la línea de Carro y de la Embajada Norteamericana.

Un hecho más acentuó la idea de un posible golpe de estado: al iniciar su viaje por Europa, Luis Alberto Monge no dejó en su lugar al Vicepresidente Armando Arauz, sino al otro Vicepresidente, Alberto Fait, que había ya hablado de retirarse de ese puesto para presentarse como precandidato a la Presidencia. Círculos costarricenses vieron en esta medida de Monge la manifestación e que Carro no contaba ya con una aceptación total por parte el Presidente.

Sin que se pueda probar estrictamente la existencia de un golpe de estado propiamente tal o de una pérdida confianza hacia el Ministro de Gobernación, todo parece lógico y coherente. Como en una radiografía tendríamos así: 1) La guardia civil y la guardia rural en manos de una línea derechista estilo Carro; con eso se evitaría cualquier conflicto interno o permitiría eventualmente reprimir la insubordinación. 2) Presión unísona de la empresa privada, del FMI y de la Embajada Norteamericana sobre Monge. 3) Eventual sustitución de Monge mismo 4) Camino expedito para acabar con la neutralidad de Costa Rica y privatizar más la economía relacionada con el sector público norteamericano.

La entrevista que La Nación hizo a Alfonso Carro el 5 de agosto deja entrever que, por ser éste tan claro y categórico en sus respuestas, se sentía fuertemente respaldado. Los temas de la entrevista fueron la corrupción, la seguridad, el estilo de mando del Presidente Monge. He aquí algunas de sus declaraciones:

"Yo tengo la convicción de que efectivamente existe una corrupción y que ahora está más generalizada y virulenta en todo. El país es un pantano en el que se está hundiendo todo el sistema. En este sentido creo que hay muchas cosas que corregir. Además, considero que en este campo tiene que haber una posición de definiciones y de decisiones del presidente, y aunque no podamos contar con pruebas, yo coincido en que los simples indicios deben ser suficientes".

Todo esto está así en relación a la crítica hecha a la línea de Solano y los suyos, acusados, como hemos visto, precisamente de corrupción. Más categórico es respecto a la seguridad:

"Hay que decirle al país que debemos prepararnos para la defensa, y yo creo que eso está implícito dentro de la proclama de neutralidad y es lo que algunas personas no comparte". Advirtió que Monge nunca renunció a defenderse: "este es un derecho elemental de cada pueblo amenazado, y sobre todo defenderlo frente a un foco real de máximo peligro para Costa Rica como es el régimen de Nicaragua. El gobierno comunista es la fuente más peligrosa para la estabilidad de nuestros sistema político en el presente y hacia el futuro. Si ese sistema llega a consolidarse, sería el factor real de máximo peligro para que nuestra nación pierda su máximo sistema democrático debido. El país -continua- sí tiene derecho a que nosotros le garanticemos un sistema mínimo eficiente de defensa, tanto para fuerzas que actúan en nuestro propio suelo como para los que pudieran eventualmente atacarnos de fuera. Proclamar otras cosas y decir que el país no debe hacer esfuerzos en ese sentido y es esa línea es negar la ley fundamental de todo país a su defensa. Sería mentira, una mentira descarada no reconocer que hay dificultades en la interpretación de la naturaleza y el caso de la neutralidad. En el propio Consejo de Seguridad no tenemos en realidad una voluntad unánime".

Se reconocen así las diferencias con Solano. Termina Carro diciendo:

"Yo no creo en la coexistencia con el régimen comunista. La historia tiene muchos ejemplos para saber que no puede haber una vecindad con un régimen comunista, sin ser uno tarde o temprano afectado por este sistema".

Sobre el estilo de gobierno del Presidente Monge dice:

"La política de consenso aplicada por Monge en estos dos primeros años de su administración requiere de cambios importantes. En esto voy a ser sincero. He hablado con otros compañeros del gabinete para conversar amistosamente con el presidente y hacerle recomendaciones. Es evidente que el desgaste político que se produce en el ejercicio del poder la única manera de neutralizarlo es mediante una reestructuración. Sería un gran desperdicio si no se aprovechan los 22 meses para gobernar en forma apropiada, de acuerdo con las exigencias que el país está transmitiéndole al Señor Presidente por medio de las Cámaras, medios de comunicación y la sensación que uno tiene cuando cada vez más amigos se acercan a uno intranquilos por la suerte del país".

Y añade:

"Si el gobierno no sale adelante en el ejercicio de sus funciones y en el cumplimiento de sus tareas se presentaría uno de los grandes peligros de que eventualmente pudiéramos no tener elecciones en 1986. Esto hay que tenerlo muy presente".

Todo esto fue lo que hizo que los periódicos hablaran de golpe de estado. sin emplear ese término tan fuerte, Carro concluyó:

"Yo espero que en los próximos días el Presidente pueda tomar decisiones sobre este campo o que deje el espacio libre para que las adopte el vicepresidente Licenciado Armando Arauz".

Tales declaraciones resultaron explosivas. Ante ellas y en medio de las presiones empresariales e internacionales, la línea de Solano reaccionó. El Ministro de Seguridad concentró toda la fuerza pública y la puso en estado de alerta.

Ante las declaraciones de sus dos ministros, la situación era insostenible para Monge. Se le imponía una actuación. Por lo pronto, negó la versión de un golpe, probablemente para suavizar la tensión. Solano se retractó diciendo que sus palabras respondían a una reunión informal con periodistas, que para él es el día de los inocentes. A pesar de este carácter de broma, la advertencia ya estaba lanzada, dirigida a aquellos quienes se había ya dirigido diciendo: "Quieren mi renuncia, pero no la tendrán".

Se conoce la decisión de Monge. A mediados de agosto, pide la renuncia de todos los Ministros y abre una nueva etapa, de gran expectativa. Pide también la renuncia de todos los embajadores, como para tener abierta la posibilidad de enviar como embajadores fuera del país a alguno de los ministros dimisionarios.

Las conversaciones se multiplican en estos días: del embajador norteamericano Curtin Windsor, con Carro, Arauz, Volio. De algunos de estos con Monge. Del Arzobispo Arrieta con el Presidente. El resultado es que todos ven en esta medida de Luis Alberto Monge una maniobra política genial. Se da él mismo una especie de auto golpe, no cede en su posición y evita el supuesto golpe de estado. Al quitar a Solano, quita también a Carro y al Viceministro de Gobernación, Chacón, y remueve a Berrocal, Ministro de la Presidencia, el más cercano a Solano. Barre así con los polos de fricción. En los nombramientos ulteriores buscó una vez más la unificación y el balance entre las diversas tendencias. En lugar de Solano, puso en el Ministerio de Seguridad a Enrique Obregón, de tendencia más bien de derecha; en el Ministerio de Gobernación nombró a Benjamín Piza, de clara tendencia progresista y aun izquierdista, según algunos analistas de Costa Rica. Para el Ministerio de la Presidencia llamó a Danielo Jiménez, que es de una tendencia más progresista que la del mismo Berrocal.

Así es a primera vista. Seguridad, que estaba en manos progresistas, pasa a los de la derecha; gobernación, e la derecha pasa a la línea progresista. Pro lo significativo de esta inversión está no sólo en el equilibrar fuerzas de nuevo y dejar a todos con la impresión de que ninguna tendencia ha perdido las armas. Lo más importante está en que por este camino logra Monge que el ala más izquierdista del PLN dirija la guardia rural que tiene mucho más que ver con la vigilancia de la contrarrevolución. Si la inversión de puestos deja abierta la posibilidad de que surja luego un nuevo conflicto ministerial, de momento logra dar un espacio para mantener la política de neutralidad: punto expresamente reconocido como política suya en el discurso con que explicó a la nación sus medidas.

En esa estrategia de equilibrar fuerzas y tendencias, a una inicial victoria sobre quienes pelean porque Costa Rica deje su neutralidad y se arme con ayuda norteamericana, correspondió un punto en que, al menos a primera vista, Monge cede en el campo económico. Para el Banco Central y el Ministerio de Agricultura y Ganadería nombra a hombres de la tenencia de derecha, como indicando que cede ante el FMI y que acepta la propuesta de elaborar una nueva ley de la moneda. Cumple así con una de las condiciones para obtener los empréstitos requeridos de inmediato. Pero aun en este campo se mostró hábil el Presidente. En esos campos del Banco de Agricultura y Ganadería, cedidos a la línea más cerrada y de derecha del PLN, cuenta él precisamente con los gremios laborales de su mayor confianza. Eso, por ser un posible mecanismo de control, provocó cierta división entre la tendencia de Carro y Chacón.

El conjunto de medidas ante la crisis del Gabinete Ministerial le ha dado a Monge un innegable margen de acción que parecía ya cerrado. En este sentido se habla pues, de un "genial autogolpe" que le permite mantener su política fundamental. Como saliendo al frente de los otros puntos denunciados y alegados por Carro, Monge subrayó en su mensaje las mejoras económicas tenidas en esos dos años: innegables a pesar de la crisis, en comparación con la situación durante el gobierno de Carazo. A propósito de la acusación de corrupción en el gobierno, urgió a que todo ciudadano asuma la libertad y el deber que les concede la ley por él mismo promovida para que fuera más estricta: libertad y deber de denunciar posibles corrupciones y de promover juicio contra quien resulte culpable.

Negó, por otro lado, categóricamente que haya tenido ministros comunistas; a todos les renovó su confianza. Aun sobre su estilo de gobernar dijo una palabra, atribuyendo todo no a una falta de decisión sino al sentido de colegialidad con que él cree debe ser dirigido el país. Insistió una vez más en la neutralidad de Costa Rica para su propio bien y el de la región centroamericana y, como contrarrestando la concesiones hechas en cuanto a la reforma de la ley de la moneda, advirtió que había quienes le habían recomendado que cerrara el congreso, acusado de dejar paralizados los proyectos de le por divisiones internas. La mención de este punto y su declaración de que no había hecho caso de tales recomendaciones, confiando en que otras medidas agilizaran el funcionamiento de los legisladores, se presta a valorar hasta dónde pudo llegar el llamado auto golpe.

Asamblea Legislativa: una lenta maquinaria

En el parlamento nueve grupos. En él están representados no solamente los partidos que fueron a las elecciones pasadas, sino además los distintos grupos que hay dentro de cada partido. Esto ha hecho que la maquinaria de las Cámaras se haya vuelto extremadamente lenta, llena de intrigas políticas. El resultado es que la marcha de la nación se dificulta constantemente, sobre todo por lo que se refiere al campo económico.

La división del PLN, cuya bancada cuenta con 33 diputados y tiene así la mayoría absoluta, se refleja seriamente en este foro, sin que se dé sin embargo en la Cámara un traslado de las pugnas mencionadas al hablar del gabinete ministerial. Entre los parlamentarios del PLN el espectro va más hacia una línea progresista. Es posible que posturas como las de Carro no estén representadas en la Asamblea.

Liberación Nacional tiene como líderes a Jorge Luis Villanueva y Bernal Jiménez. El primero mantiene las posiciones que el PLN hizo prevalecer en la década de los 70: gran peso al sector estatal, banca nacionalizada, Bernal Jiménez aboga por la línea que va ganando adeptos dentro del Partido, hacia una mayor participación de la empresa privada, sin llegar con todo a la postura del PUSC.

Más beligerante y unificados se muestran también aquí los diputados pertenecientes al PUSC, que aprovechan en el momento oportuno las crisis ministeriales y las limitaciones reales del Ejecutivo en funciones.

La campaña pre-electoral ya ha empezado

Demasiado prematuras les resultaron a los analistas de Costa Rica las luchas previas a las elecciones presidenciales, previstas para el 86.

Sin embargo, la dura confrontación política, las crisis del gabinete y aun la lentitud de las cámaras han hecho que la carrera pre-electoral ya se haya iniciado desde hace meses. Esto es especialmente significativo por lo que se refiere al PLN, por ser también eso un reflejo de su división interna.

Tres son hasta ahora los precandidatos dentro del PLN: Oscar Arias Sánchez, que luce como el probable ganador. El ha venido trabajando desde hace dos años su candidatura. Intensificó esa actividad desde su puesto de Secretario General del PLN, cargo que ocupa desde 1979.

Con él compiten el Doctor Carlos Manuel Castillo, hasta hace poco presidente ejecutivo del Banco Central y perdedor en la convención Interna del PLN que nominó a Monge como candidato en 1981, y Alberto Fait, que hasta el 30 de junio fue primer vicepresidente de la República y prácticamente el hombre de mayor confianza para Monge.

Entre estos tres precandidatos no se dan las hondas diferencias manifestadas entre los miembros del gabinete disuelto. Ninguno se acerca a posturas como las de Carro. Sus diferencias parecen ser más de grado y énfasis en uno y otro aspecto de la vida nacional e internacional. Quizás lo que más resalta en la campaña emprendida por ellos es la ya mencionada pugna generacional en el PLN. En este sentido, Oscar Arias es considerado el portavoz de la nueva generación. Darle la espalda al pasado y ser hombre del futuro suena ya como lema de su campaña. Castillo, con el respaldo de los fundadores del PLN y expresidentes de Costa rica José Figueres y Daniel Oduber Quirós, señala la limitación que Arias enfrenta: su campaña parece maquinación contra los patriarcas. "En este partido se puede triunfar sin ellos, pero no contra ellos".

Fait, por su parte, es considerado como el candidato de Monge, el tercer hombre de la vieja generación. en eso se funda su posibilidad de triunfo. Pero en eso mismo estriba su debilidad y aun la debilidad de toda la generación precedente: dividida entre Figueres y Oduber por un lado, y Monge por otro, abre así mayor campo de unidad en favor de Arias.

Ciertos sondeos dan así un 41% de votos a Oscar Arias, 23 a Castillo y 22 a Fait. Aun en el caso de que se unificaran en alianza interna los de la vieja generación (45%) será pues, el resto que todavía no ha manifestado sus inclinaciones y simpatías el que podrá decidir no sólo sobre el futuro candidato a la Presidencia, sino sobre el acceso o no al poder de la nueva generación del PLN. La llegada de este grupo no significará, a lo que parece, una mayor apertura económica ni una mayor posibilidad de mantener la neutralidad militar de Costa Rica. Arias, en efecto, aboga por un mayor impulso a la empresa privada y se muestra en sus declaraciones como el más agresivo y receloso e estos tres precandidatos ante el gobierno sandinista de Nicaragua, dentro claro, de un margen de mutuo respeto.

Ni él ni sus contendientes pretenden la creación de un ejército, pero tampoco buscan dar al principio de neutralidad una fuerza constitucional. Dejan así abierto el debate. ¿En función de la reelección o la derrota de Reagan el 6 de noviembre? Es posible que se tenga en mente esa fecha y las presiones y condicionamientos que podrían llegar a lo largo de cuatro años más de reaganismo. La Convención del PLN, el 27 de enero del 85, sabrá ya a qué atenerse cuando elija ese día su candidato.

La opinión pública costarricense, según la encuesta mencionada previamente, no parece más definida en sus preferencias. En caso de que Arias resultara el candidato del PLN, Calderón Fournier, del PUSC, le ganaría con un 41% sobre 31. Frente a Castillo ganaría también Calderón con 43 contra 28, y más claramente si el candidato del PLN resulta Fait; con un 44% contra 25. NO dejan de ser paradójicos los resultados de tal sondeo preelectoral, sobre todo vistos a la luz de otro dato obtenido por el mismo medio: 41% de los entrevistados se definió en favor de Liberación Nacional y sólo un 27% por la Unidad Social Cristiana. Según eso serán una vez más los electores que no han tomado postura (32%) los que decidan el futuro de Costa Rica. Si es que el futuro no está ya decidido: Seguir manteniendo la ambigüedad en toda contienda, interna o regional.

La neutralidad de Costa Rica

La "neutralidad" de Costa Rica se ha usado como término que expresa la voluntad de ese país de no armarse ni entrar en lucha militar con ninguna nación vecina. El fundamento es la Constitución de 1949, que proscribe el ejército como institución permanente.

Al margen de las fuerzas regulares que forman la guardia civil y la rural, se han creado de hecho en Costa Rica cuerpos paramilitares. Estados Unidos, Panamá, Venezuela, Corea del Sur, Taiwan, Israel, Japón, Argentina y España le prestan ayuda militar.

Mediante el subterfugio de entrenar y organizar su policía, ya el Informe Kissinger abogaba por la creación de un verdadero ejército en Costa Rica, que a la larga o la corta, acabaría de hecho con su neutralidad.

La revista Cuadernos del Tercer Mundo publicó el siguiente recuadro sobre las organizaciones paramilitares y las fuerzas regulares de Costa Rica (Año VII, No.68, Abril/Mayo 84, p.105).

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