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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 38 | Agosto 1984
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Nicaragua

Siete partidos políticos compiten en las elecciones de noviembre. No participan tres partidos. Ubicamos las raíces históricas de estos partidos para poder valorar mejor su peso real y sus opciones.

Equipo Envío

Siete partidos políticos compiten en las elecciones que se celebrarán en Nicaragua el 4 de noviembre: Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Partido Liberal Independiente (PLI), Partido Conservador Demócrata (PCD), Partido Socialista Nicaragüense (PSN), Partido Popular Socialcristiano (PPSC), Partido Comunista de Nicaragua (PC de N), Movimiento de Acción Popular Marxista- Leninista (MAP-ML).

No se han inscrito para la contienda, optando por la abstención, los 3 partidos unidos en la Coordinadora Democrática Nicaragüense (CDN): Partido Socialcristiano (PSC), Partido Socialdemócrata (PSD), Partido Liberal Constitucionalista (PLC), y el grupo autodenominado Partido Conservador de Nicaragua (PCN).

(La Asociación Nacional de Partidos Políticos no ha otorgado aun personalidad jurídica al PCN. El PCD se opone a que el PCN utilice el nombre de Conservador. Por el tiempo necesario para estos trámites jurídicos, parece claro que el PCN no puede ser considerado propiamente como un partido que participa o se abstiene en las elecciones. En este artículo no hacemos ninguna referencia al PSD porque surgió después del triunfo revolucionario.)

Han optado por la guerra que financia el gobierno norteamericano dos grupos: Fuerza Democrática Nicaragüenses (FDN) y Alianza Revolucionaria Democrática (ARDE).

Para poder valorar el peso real de las fuerzas políticas que están en juego en esta coyuntura electoral trataremos de ubicar mínimamente las raíces históricas de todos estos partidos, dejando a un lado referencias a partidos que ya no existen o que apenas tienen relevancia. Señalaremos especialmente sus posiciones en los dos últimos años de la dictadura somocista. No se trata de límites arbitrarios. De hecho, no existen estudios realmente rigurosos sobre los partidos políticos a lo largo de la historia de Nicaragua. Y, por otra parte, mucho puede esclarecer las actuales posiciones de estos partidos un breve análisis de las que fueron adoptando en las vísperas del triunfo revolucionario. En el próximo "Envío", y en una segunda parte, resumiremos actividades y posiciones de los partidos en los 5 años de proceso revolucionario y presentaremos las líneas básicas de los programas de gobierno con los que acuden a las elecciones.

Tres bloques en contradicción

Los Somoza gobernaron a Nicaragua durante más de 40 años - desde los años 30 hasta 1979 - como un prolongación de las previas intervenciones norteamericanas. Estas intervenciones frustraron del todo el surgimiento de una burguesía nacional. Y a la vez que empobrecían y humillaban al pueblo, dejaron sembradas en su conciencia semillas de rebeldía anti-imperialista, que dieron un fruto de nacionalismo maduro en la lucha del General Sandino.

Durante el somocismo las fuerzas políticas y sociales en Nicaragua están agrupadas en tres bloques.

El bloque dictatorial somocista

Este bloque acapara todo el poder militar, casi todo el poder político y poco a poco el control, aunque no toda la propiedad, del poder económico.

Lo integran esencialmente el Partido Liberal Nacionalista (PLP) y la Guardia Nacional (GN) y - con una función básica en la fachada democrática- electoral" que tuvo la dictadura -el Partido Conservador de Nicaragua (PCN).*

Este bloque representó -práticamente hasta el final- los intereses de la burguesía nicaragüense; aunque dentro de él siempre fueron hegemónicos los intereses de la burguesía somocista.

En los primeros años de Somoza García, la GN, creada organizada y entrenada por los norteamericanos (1927)- fue siendo conformada por el dictador para que funcionaria como un "nuevo partido": Somoza estableció con los miembros de la GN y con sus familiares relaciones muy similares a las que en los 100 años de independencia los caudillos conservadores y liberales habían establecidos con sus seguidores.

Poco a poco se fue constituyendo al "fachada cívica" de la dictadura militar, el PLN, sobre la hegemonía del eje familiar Somoza- Sevilla -Sacasa - Debayle y con la progresiva incorporación de capas medias urbana. Un poco antes de ajusticiamiento de Somoza García (1956), ya el PLN era una estructura consolidada, especialmente a partir de los funcionarios estatales no-militares.

Es clave el hecho de que a lo largo de la dictadura fueron
creciendo desmesuradamente las instituciones del Estado, ** que se fueron convirtiendo en algo así como la cantera para el reclutamiento de los militantes del PLN. El PLN y el aparato estatal fueron en el somocismo los canales más eficaces para que las capas medias urbanas alcanzaran el ascenso social.

En los dos años finales de la dictadura el bloque somocista estaba compuesto por la poderosa familia Somoza, cuyos intereses defendían 7 mil - y desde septiembre/78, 15 mil guardias nacionales-; por miles de burócratas y funcionarios del PLN (el partido funcionaba en 300 cantones electorales); por empresas de todo tipo (haciendas de agro-exportación, industrias, cadenas comerciales, bancos, etc., con fuertes vínculos transnacionales) y por un aparato ideológico que controlaba prácticamente los espacios de comunicación y cultura del país. El somocismo no habría podido existir sin el apoyo incondicional de los sucesivos gobiernos norteamericanos. En América Latina es un caso típico de "imperialismo interiorizado" en un país.

Para dar apariencia de continuidad al bipartidismo de las "paralelas históricas" (liberales/conservadores), que caracteriza la vida política nicaragüense por más de 100 años, los Somoza pactaron desde los años 40 con alguna fracción del Partid- frustraro o Conservador para que acudiera a las elecciones como contrincante.

Al iniciarse la crisis final de la dictadura (octubre/77), el bloque dictatorial somocista no presentaba apenas fisuras. Aferrado al poder, empezó a expresar su determinación de conservarlo con una creciente ola de represión sanguinaria (crímenes y torturas, bombardeos indiscriminados de la población civil, terror y muerte...) que la GN ejercía contra todos los sectores de oposición, fueran burgueses o populares.

El bloque opositor burgués

Lo forma el sector de la burguesía no vinculado a la familia Somoza. Tiene bastante poder económico y limitado poder políticos. Se puede distinguir en él una gran burguesía (finanzas, agro-exportación de café, azúcar y algodón) y una burguesía media (negocios de menor envergadura). Juntas suman el 0.5% de la población de Nicaragua.

Las intervenciones militares norteamericanas, con las que colaboró la oligarquía criolla - liberal o conservadora- frustraron el proyecto nacionalista de Zelaya y determinaron que ya fuera posible el surgimiento de una burguesía nacional con un proyecto político y económico coherente. El somocismo, por su parte, hizo imposible el establecimiento de una democracia burguesa de consenso social. Sólo quedó espacio para la dictadura.

La dictadura somocista, a lo largo de su prolongada dominación, desarrolló intereses propios, que entraron en creciente conflicto con los de la burguesía. Y si en los años 50 ésta llegó a sentirse representada en sus intereses por Somoza, en los últimos 7 años somocistas (desde el terremoto de Managua) los interes de ambos bloques se fueron haciendo más y más irreconciliables.

Frente al compacto y poderoso bloque somocista, la burguesía opositora aparece fraccionada en muchos partidos y débil en el planteamiento de su alternativa antisomocista y reformista. La crisis irreversible en que entró la dictadura en los dos últimos años canalizará una mayor unión en este bloque, que empezará a tener en las coaliciones de (UDEL primeramente y posteriormente del FAO, un órgano de expresión política más propio y unificado. Pero para entonces ya había pasado su "tiempo" histórico: llegaba tarde la unidad.

Al iniciar la crisis final de la dictadura, el bloque opositor burgués tiende a unificarse y a cohesionarse. Los partidos que lo forman se pueden dividir en dos grupos. En uno, están los partidos y centrales sindicales que en diciembre* */74 habían formado la Unión Demócrata de Liberación (UDEL). En otro, partidos de menor representatividad social.

En 1977, en el grupo de UDEL, organismo pluralista que unificó a partidos de la pequeña burguesía con partidos obreristas y sectores de la media burguesía, estaban integrados.

Partido Liberal Independiente (PLI)
Movimiento Liberal Constitucionalista (MLC)
Partido Socialista Nicaragüense (PSN), con la Central General de Trabajadores independiente (CGTi)
Partido Social Cristiano Nicaragüense (PSCN), con la Central de Trabajadores de Nicaragua (CTN).

En el otro grupo estaban 2 fracciones del Partido Conservador, el PCD de Agüero y el Partido Conservador, oficial y pactista, de Paguaga.

El Partido Conservador, el más antiguo de Nicaragua, se formó en los 30 años de consecutivos gobiernos conservadores de la segunda mitad del siglo XIX. Dirigían el Partido ganaderos y comerciantes - civiles y militares - especialmente de la ciudad de Granada. Las bases sociales del Partido se fueron creando alrededor de las haciendas ganaderas y han sido siempre más rurales que urbanas. En algunas períodos de su historia las relaciones entre los líderes del Partido y sus bases pueden tipificarse como las de una tradicional "política de clientela", que establece vínculos populistas y paternalista entre el caudillo y "su" gente. La oposición a los Somoza fue hegemonizada durante mucho tiempo por el Partido Conservador. Fracciones del Partido se prestaron a concurrir a las elecciones somocistas o pactaron son el dictador a cambio de prebendas y puestos públicos. A esos se les llamará "zancudos" (zancudo = mosquito). El hecho de que los conservadores nunca ganaron las elecciones o no acudieron a ellas se le fue restando base social al Partido. Desde 1971, con el pacto Somoza-Agüero, (pacto "kupia-kumi", "un solo corazón" en lengua mískita, como le llamó el pueblo), el conservatismo sufrió una seria crisis de debilitamiento, aunque en algunas zonas ha permanecido arraigado hoy por tradición familiar.

El Partido Liberal surgió en Nicaragua casi a la par que el Conservador. Se consolidó como tal en tiempos del gobierno del General Zelaya (1893-1909). Lo dirigía hacendados ligados a la producción cafetalera, sobre todo del Departamento de León. La base social liberal era fundamentalmente urbana: sectores de la pequeña burguesía, artesanos, comerciantes... La ideología liberal está vinculada en Centroamérica, en el siglo XIX, a los movimientos que proponían la unión centroamericana. (El exponente máximo es el liberal hondureño Francisco Morazán; en Nicaragua, Máximo Jerez). Cuando Somoza "secuestró" el liberalismo en el PLN se produjo un escisión entre los liberales históricos, que desembocará en 1994 en la fundación del Partido Liberal Independiente (PLI); dirigido por intelectuales de sectores medios urbanos de clara orientación anti-somocista. El PLI aglutinará durante años a muchos de los que no hallaban en las filas conservadoras ni en el bipartidismo somocista cauce para oponerse a la dictadura.

En 1967 se desprendió del PLN una fracción minoritaria encabezada por Ramiro Sacasa Guerrero, el Movimiento Liberal Constitucionalista (MLC), con simpatizantes de las fómulas más civilitas que militares que había representado el gobierno de Luis Somoza Debayle, presidente de Nicaragua entre 1956 y 1962. (El MLC es el actual PLC. Ramiro Sacasa, que fue dirigente del UDEL con Pedro J. Chamorro, da nombre a la actual Coordinadora Democrática).

Surgió el Partido Socialistas Nicaragüense (PSN), en 1994, en el contexto de importantes revueltos estudiantiles y crisis económica. Aunque se definía como partido obrero, su inicial dirigencia fue fundamentalmente artesana y por eso su orientación durante muchos años fue de tipo reformista-reivindicativa. A pesar de eso le tocó cargar con las acusaciones que contra el "comunismo" hacía Somoza en la época de la "guerra fría". EL PSN unificó en determinados períodos al sector más combativo del movimiento obrero en la CGTi. Desde 1967 el PSN intentó consolidarse organizativa e ideológicamente con planteamientos más progresistas. En el PSN hubo escisiones. En 1970. Nicaragua (PC de N), marginal en la vida política del país. En 1972 nace de este mismo tronco el Movimiento de Acción Popular Marxista-Leninista (MAP-ML), aún más marginal. A pesar de eso, ambos partidos han contado con dirigentes de gran dignidad y honestidad política.

El partido Socialcristiano (PSC) se fundó en 1957, según la ideología demócrata-cristiana y por nicaragüenses que regresaban de países en donde la DC se estaba expandiendo en esos años. Dentro de la limitada legalidad somocista la ideología de la DC resultó muy avanzada en algunos momentos. En 1975 un grupo con tendencias más progresistas formó el actual Partido Popular Socialcristiano (PPSC), inicialmente se llamó PSCN, fracción Edgar Macías, por oposición al PSC, fracción José Esteban González). El PPSC ejerció durante algunos años mayor influencia que el PSC sobre los trabajadores de la CTN. Hoy ya no es así.

El bloque popular

Es el mayoritario. Lo integran las mayorías empobrecidas de un país dominado por una modalidad de capitalismo atrasado y dependiente, sobre el que se cebo la voracidad de los Somoza. Esas mayorías son fundamentalmente campesinas (obreros agrícolas y campesinos semiproletarizados) a los que se une en las ciudades un creciente proletariado urbano industrial. Los niveles de vida del pueblo nicaragüense (salud, educación, vivienda...) eran ínfimos en el somocismo. La gran extensión de Nicaragua, en comparación con su escasa población, facilitaba algo la supervivencia de los pobres.

La tradición de lucha sandinista permaneció muy escondida en los primeros tiempos del somocismo, tras el asesinato de Sandino, la masacre de sus seguidores y el arrasamiento de sus cooperativas norteñas. La futura organización de los sectores populares en movimientos autónomos que expresaran sus propios intereses esta en relación directa con la creciente frustración que irán produciendo en su conciencia los pactos de los conservadores y los planteamientos tibios y reformistas de los partidos de oposición.

El ideario y la lucha del General Augusto C. Sandino, de procedencia liberal progresista, representan en la historia de Nicaragua el quiebre definitivo de las "paralelas históricas" y la apertura hacia una "tercera fuerza" -Sandino incluso la llamo Partido-, popular, democrático y revolucionario, en el que su ejército de campesinos descalzos había de desempeñar el papel de garante armado y, propiamente, de "vanguardia".

En 1961 nace el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), como un movimiento revolucionario que, inspirándose en el pensamiento y lucha de Sandino y analizando la realidad nicaragüense desde la perspectiva del socialismo, elige la vía armada para el derrocamiento de Somoza. El FSLN heredara de Sandino la concepción nacionalista y anti-imperialista de la lucha y tratara de hacer realidad a través de una organización política-militar vinculada a un frente de masas la intuición del papel de "vanguardia" que Sandino confiaba a su ejército popular. El FSLN descarto desde el comienzo los planteamientos reformistas y electoreristas de la oposición burguesa. Desde 1968 tendrá un influjo creciente entre sectores juveniles, universitarios, de la pequeña burguesía y entre las empobrecidas masas populares -tanto urbanas como rurales- que se veían representadas en los radicales planteamientos de cambio que proponían los sandinistas. En 1975 surgieron en el FSLN tres tendencias, pero desde el mismo momento de la división -más por estrategias militares y políticas que por diferencias ideológicas- se comenzó a trabajar exitosamente por la reunificación, que se alcanzó en marzo de 1979.

Al iniciarse la crisis final de la dictadura, el bloque popular se expresa en un conjunto de acciones, movilizaciones e iniciativas cada vez más masivas, cada vez más beligerantes, cada vez más conscientes y cada vez más unidas y organizadas.

Los tres bloques en tres momentos de la agonía de la dictadura somocista

El comportamiento de estos tres bloques -en los que se encuadraba toda la sociedad nicaragüense-, sus definiciones, sus avances y retrocesos, sus alianzas y rupturas, revelan la ideología de los partidos y el peso social que éstos tenían.

En octubre de 1977 se inicia la agonía de la dictadura. Estos dos últimos años de somocismo son de una gran densidad. Los acontecimientos se suceden a un ritmo aceleradísimo y las contradicciones emergen con una fuerza tal que sorprenden a los mismo protagonistas de los hechos. La tendencia general en cada uno de los tres bloques es hacia la unidad. La polarización social hace cerrar filas. Las cierra el somocismo, que se ve más tambaleante que nunca. Las cierra la oposición burguesa, que cree llegada su hora histórica. Las cierran los sectores populares con la esperanza de que es de ellos esa hora.

Haremos un breve recuento de las 3 etapas en las que puede dividirse esta agonía del somocismo, que concluirá con el fracaso del reformismo burgués y con la victoria del bloque popular.

De octubre/77 a enero/78: Todos hablan de diálogo

En el último trimestre de 1977 la dictadura muestra un profundo agotamiento político y entra en una irreversible crisis de representatividad y legitimidad. El país sale de 33 meses consecutivos de Estado de Sitio y Ley Marcial (fueron decretados después de la espectacular acción del FSLN en diciembre/74 al tomar la casa de Chema Castillo, connotado ex-ministro somocista, liberando así a un grupo militantes sandinista y obteniendo gran cantidad de dinero y de publicidad).

La crisis económica es generalizada (finanzas en bancarrota, ineficacia de la recaudación tributaria, emisión inflacionaria de millones de córdobas, nula inversión, dificultades con las fuentes externas de financiamiento, desmedida corrupción administrativa...)

También es generalizada la represión, que se muestra como la única forma que tiene ya Somoza para mantenerse en el poder., Desde estos momentos y hasta el derrumbamiento de la dictadura, se multiplicarán las denuncias sobre desapariciones, torturas y todo tipo de crímenes cometidos por la GN, que hasta entonces permanecían silenciados.

En Estados Unidos gana las elecciones Jimmy Carter. Con él entra a influir en la coyuntura mundial - también en la nicaragüense- la "política de los derechos humanos", tabla de salvación ideológica que sirvió al capitalismo en crisis.

En octubre, los ataques del FSLN en San Carlos, Masaya y Ocotal, de envergadura sin precedentes en el accionar militar de los sandinistas, conmueven a la dictadura. El bloque dictatorial somocista, pese a todo, permanece cohesionado, determinado a defender a cualquier precio el poder acumulado durante dos décadas.

El bloque opositor burgués lucha en esta etapa por constituirse y acreditarse como la "alternativa" no-violenta para un cambio que se prevé inminente y que debe democratizar la sociedad. Para lograrlo, busca unificarse.

En 1974, tras la última de las elecciones en que resultó reelegido Anastasio Somoza Debayle, las fuerzas políticas que optaron por la "Abstención beligerante" ("No hay por quien votar", será la consigna del Doctor Pedro Joaquín Chamorro) se habían unido en UDEL, bajo el liderazgo del prestigioso periodista conservador. Esta coalición -ya señalamos antes los partidos que la integraban en 1977- planteo la lucha cívica y reinvindicó elecciones honestas, libertades públicas, reforma agraria y tributaria, autodeterminación nacional, regulación de las inversiones extranjeras, mejoras en la legislación laboral y derechos sindicales.

Ese mismo año 1974 los gremios de la iniciativa privada nicaragüense (COSEP, INDE, Cámaras de Comercio, etc.) habían tenido la primera gran convención de su historia. En ella apoyaron las medidas del gobierno para garantizar el "orden" (el FSLN era cada vez más activo), pero ordenaron la "competencia desleal"* que les hacía el somocismo.

En 1974, y aun al iniciarse la coyuntura crítica de fines de 1977, no había estrecha vinculación orgánica entre la iniciativa privada y UDEL. En esta primera fase de su historia, UDEL expresa los intereses de las capas medias, los de la pequeña burguesía y los de algunos políticos de los partidos tradicionales, que habían sido constantes enemigos de los Somoza. UDEL es más la posición política que la oposición empresarial y representa al sector político más radicalizado de la oposición burguesa a Somoza.

El progresivo avance del bloque popular hizo que UDEL intensificara al máximo sus actividades. Al lanzarse a la lucha cívica por la democratización de Nicaragua, y levantada la censura, "La Prensa" será el diario vocero de UDEL. A fines de 1977, UDEL expresará en un documento básico las demandas mínimas para alcanzar la democracia: 1) Levantamiento del Estado de Sitio y de la censura de los medios de comunicación; 2) Vigencia efectiva de la libertad de organización política sindical; 3)Asignación de la jefatura de la GN a un militar con suficiente méritos y que no pertenezca a la familia de Somoza; 4) Orden jurídico que garantice pluralismo político y participación de todos los sectores ciudadanos en la gestión de todos los poderes públicos; 5) Amnistía e indulto general para presos y exilados políticos.

Entre las principales denuncias que hace UDEL al régimen somocista están: corrupción de las instituciones básicas de la democracia, politización de la administración de justicia, identificación de los intereses del Estado con los del gobernante, competencia desleal a la empresa privada, nula organización sindical, etc. Aunque todo esto era intolerable para el somocismo, reivindicaciones y denuncias no muestran más que el reformismo de una democracia burguesa. Los planteamientos de UDEL eran los de una burguesía nacional que había sido frustrada durante medio siglo.

Para salir de la evidente crisis de aquel momento, UDEL plantea el Diálogo Nacional de la oposición cívica con Somoza.

La posición ante el diálogo divide a UDEL. Los sectores más conservadores de la coalición los plantea aspirando a que Somoza ceda y haga con ellos un pacto (el "cuarto pacto", según la historia pactista precedente), que les garantice espacio político, libertades y prebendas. La ANC, con Pedro J. Chamorro y Rafael Córdova Rivas encabeza a quienes en UDEL planteaban el diálogo como una táctica para desenmascarar a Somoza. Sabían que las "demandas mínimas" del diálogo (los 6 puntos citados anteriormente) eran condiciones "imposibles" para Somoza. Precisamente por eso las planteaban.

Cuando UDEL crea la Comisión de Diálogo prevalecen los "pactistas". Integran la Comisión Mons. Obando, Mons. Vega un jurista vinculado a la Arquidiócesis de Managua y Alfonso Robelo, del grupo INDE de la empresa privada. Estados Unidos, aunque no veía a UDEL como alternativa de poder, apoyó la iniciativa de diálogo. Al ver que, a pesar del "ambiente de diálogo", la represión continuaba, Pedro J. Chamorro pide otro "imposible"; que el FSLN - a quien reconoce un gran peso social participe también en el diálogo. El diálogo que quería el FSLN en ese momento no era con Somoza sino con los sectores opositores realmente anti-somocista, que veía representados en PJCH.

Mientras funcionaba ineficazmente la Comisión, PJCH con su liderazgo natural y la capacidad de influencia que le daba "La Prensa", emprende una lucha personal contra Somoza para desenmascarar públicamente su actitud hipócrita - Somoza también hablaba de diálogo -. El tono del enfrentamiento, se hará creciente y terminará con el asesinato del periodista el 10 de enero de 1978, Con la muerte de PJCH muere la propuesta de diálogo y UDEL como organización cívico-política entra en crisis.

En esta coyuntura debilitamiento de la dictadura, el bloque popular se muestra cada vez más fortalecido. El FSLN crea en esta coyuntura el llamado "Grupo de los Doce", formado por 12 personalidades de la mediana y alta burguesía que tenían consenso social, prestigio profesional y honesta trayectoria anti-somocista.* Los Doce se constituyen en el interlocutor del FSLN con el bloque opositor burgués con el fin de establecer con todos estos partidos una alianza que garantice la unidad nacional más amplia posible para resolver la contradicción básica del país: dictadura-pueblo.

La propuesta de los Doce fue desde el inicio radical: no dialogaría con Somoza pues el objetivo de la alianza era la erradicación total del somocismo. Esta postura - revolucionaria, nada reformista - será inicialmente "minimizada" por la burguesía opositora. Los Doce plantean también la necesidad de contar con el FSLN para lograr cualquier cambio en el país.

En esta primera etapa las mayorías populares están aun muy desorganizadas para expresar eficazmente la conciencia de su propia miseria y su repudio a la dictadura.

* El concepto de "competencia desleal" es clave para entender el anti-somocismo de estos sectores. Expresa la base objetiva de las contradicciones entre la burguesía somocista y la no-somocista. Somoza ejerció esta competencia manipulando el aparato estatal en su beneficio. De hecho, la política económica de Somoza beneficiaba a toda la clase capitalista, pero era el grupo Somoza el que tuvo cada vez más posibilidades de canalizar ganancias a su favor.

Los hechos son iluminadores en la perspectiva de la coyuntura actual de Nicaragua. Los interlocutores que, para el diálogo, escogió el gobierno de Jimmy Carter excluían a los Doce, al FSLN. En 1977 ya era evidente la deslegtitimación del régimen de Somoza. Pero los Estados Unidos se negaba a aceptar que un nuevo esquema de poder surgía en Nicaragua y que su fuente estaba en las aspiraciones del pueblo y en la aceptación que éste hacía del FSLN como el único rival suficientemente radical y legítimo del deslegitimado poder somocista. Hoy también los Estados Unidos se empeñan en querer condicionar el diálogo con Nicaragua a la admisión de interlocutores- los dirigentes contrarrevolucionarios- que no son legítimos para el pueblo, pues representan la amenaza del retorno al somocismo.

De enero 1978 a septiembre 1978: Todos contra Somoza

El asesinato de Pedro Joaquín Chamorro abre una nueva etapa política en el país. Tan importante como su asesinato será el largo paro empresarial (un mes) y las movilizaciones populares espontáneas que suceden a este crimen, que radicalizó contra Somoza a Nicaragua entera.

El bloque dicatatorial somocista, permanece cohesionado y a la defensiva. Al terminar el paro decretado por la burguesía opositora, Somoza declara: "Como dijo mi padre: ni me voy ni me van".

Con el asesinato de PJCH la dictadura revela definitivamente su identidad. En el crimen se da una ruptura clave del pacto implícito por el que el burgués Somoza se comprometía a respetar si no los bienes sí la vida de los burgueses de la oposición. El crimen revela más que ningún otro acontecimiento anterior o posterior que el sistema somocista representa ya sólo los intereses de la burguesía dinástica. Por eso toda Nicaragua fue -tenía que ser- anti-somocista.

En esta etapa, la represión de la GN cambiará ya claramente de signo: no actuará para defender el "gobierno constituido" de los ataques subversivos del FSLN. Ahora ejercerá la represión para defender únicamente a los Somoza de la ira de toda la sociedad.

En el bloque opositor burgués se dará una radicalización muy grande. La iniciativa privada adquiere una beligerancia inusitada y protagonista en el bloque y el reformismo de estos partidos alcanzará sus planteamientos más avanzados en el FAO.

En el momento del asesinato de PJCH existían 17 organizaciones de la empresa privada. Todas -excepto el sector financiero- se unieron para decretar un paro empresarial "hasta que se vaya Somoza". Los partidos de UDEL y la iniciativa privada estrecharon sus vínculos en este momento y con esta decisión. La oposición burguesa pensaba que la cohesión mostrada en el paro y la duración del mismo impulsarían a Estados Unidos a presionar a Somoza a abandonar el poder. Pero no fue así. La Administración norteamericana no lo hizo porque en realidad no veía aun en la burguesía opositora una alternativa real de poder.

El paro empresarial no provocó ni las deseadas presiones norteamericanas ni tampoco suficiente explosión social, ya que no se trataba de una huelga de trabajadores. Desgastó a la burguesía y no llegó a debilitar a la Guardia Nacional, a la que sólo podían debilitar las armas y no las presiones cívicas.

Al interior de este bloque el hecho más significativo es el surgimiento, al terminar el paro, en abril-78, del Partido Democrático Nicaragüense (MDN) de Alfonso Robelo.

Para comprender su origen hay que tener en cuenta el importante papel que los organismos gremiales de la empresa privada -especialmente de la mediana burguesía- estaban llamadas a jugar en cualquier estrategia de oposición a Somoza. No hay que olvidar que estos organismos gremiales nacieron despréndiendose de los partidos políticos en los tiempos en que el sistema somocista representaba los intereses empresariales mucho mejor que los partidos políticos. Cuando, en la agonía de la dictadura, los intereses de la iniciativa privada vuelvan a entrar en contradicción con Somoza, los gremios empresariales empezarán a actuar políticamente. Pero para hacerlo tienen límites que ellos mismos reconocen. Por eso deciden la creación de un partido: el MDN.

En el momento en el que nace el MDN las 17 organizaciones gremiales de la empresa privada están aglutinadas en torno al COSIP (Consejo Superior de la Iniciativa Privada), que de hecho ya actuaba también como director de los partidos detrás de la escena. El COSIP, a su vez, era hegemonizado por el INDE (Instituto Nicaragüense de Desarrollo), del que Alfonso Robelo había sido presidente.

Antes de formar el MDN, Robelo mantuvo contactos con todos los partidos de oposición, agrupados o no en UDEL, que le dieron "luz verde" a su iniciativa opositora partidaria. El MDN, en el que militaban empresarios jóvenes será, desde su creación, el partido más beligerante del sector opositor burgués.

En el sector popular el asesinato de PJCH -líder políticos muy popular y muy conocido a través de "La Prensa"- supuso la ruptura del dique que hasta entonces había contenido las expresiones beligerantes del antisomocismo del pueblo.

Protestando por este crimen, los sectores populares masivos entran en la escena política, pero no a reclamar los intereses que representaba UDEL sino sus propios derechos e intereses. Los límites que tuvo el paro empresarial no los tendrá la rebelión popular que arranca de este acontecimiento. El alzamiento espontáneo de Monimbó, en febrero, que tan bien supo encauzar el FSLN, es la mejor expresión de este salto en la conciencia y en la capacidad de lucha de las mayorías pobres. Este proceso será ascendente y hasta julio/79 no conocerá retrocesos.

Del miedo a la represión y el repliegue, el pueblo pasa a la defensa organizada y de esta defensiva pasa a la ofensiva. Al fial, desafiará con las armas que inventa o consigue las poderosas armas de la GN. Ajustará su estrategia de lucha a la que desde 1961 venía implementando el FSLN, hasta desembocar en la insurrección armada.

Mientras el pueblo aprende a movilizarse y a organizarse, la vanguardia político-militar del bloque popular, el FSLN, ataca Rivas y Granada -son los más duros reveses que sufre la GN en años-. En otro terreno, el FSLN confía nuevamente al Grupo de los Doce la decisiva misión de la unidad nacional: unificar a las fuerzas de la oposición burguesa (bastante dispersas tras la raíces del asesinato de PJCH) y radicalizar hasta donde sea posible sus planteamientos.

La beligerancia del MDN facilitará esta tarea y la fuerza del FSLN unida a la de los empresarios jóvenes arrastrará a los restantes partidos a la unidad y a la radicalidad. (Incluso las 4 fracciones del Partido Conservador se unirán en este momento en la Unión Conservadora Demócrata, liderada por Rafael Córdova Rivas y precedente del actual PCD). En abril/78 toda esta fuerza unitaria desembocará en la creación del Frente Amplio Opositor (FAO), máxima expresión de la unidad nacional en la lucha anti-somocista, con planteamientos que expresan la máxima radicalidad que llegaron a alcanzar en esta lucha y en toda su historia los partidos de la oposición burguesa como conjunto.

En julio el FAO recibirá el empuje decisivo y el claro apoyo del pueblo con la llegada a Nicaragua del Grupo de los Doce, que hasta entonces actuaba en el exilio. En las manifestaciones masivas que provoca la presencia de los Doce éstos proclaman claramente la ideología sandinista, anti-imperialista y revolucionaria. La masividad del apoyo que reciben sólo se explica porque las mayorías populares ven en los Doce al FSLN. al terminar esta etapa, la correlación de fuerzas se va aclarando: la hegemonía de la lucha antisomocista se escapa irremisiblemente de las manos de la burguesía opositora, que no tiene ni las armas ni las masas que son indispensables para acabar con el somocismo.

También estos acontecimientos reciben luz de la coyuntura actual. Si los Estados Unidos hubieran apoyado decisivamente en febrero de 1978 a las organizaciones gremiales de la empresa privada nicaragüense, tal vez éstas habrían sido capaces de diseñar una nueva forma de gobierno que desterrara las formas dictatoriales. Pero la Administración norteamericana siguió confiando en Somoza y en la GN. El tiempo político era acelerado y la confianza del pueblo nicaragüense en los Doce y en el FSLN también se aceleraba: Sólo ellos aseguraban la total erradicación del somocismo. Hoy también el empecinamiento ahistórico norteamericano de contar con los ex-GN como "paladines de la libertad" sólo contribuye a acelerar en el pueblo la decisión de defender la patria del retorno del pasado.

PROGRAMA DEL GOBIERNO NACIONAL DEL FRENTE AMPLIO OPOSITOR (FAO)

El Programa Democrático del gobierno nacional que propone el FAO en agosto/78 es un documento histórico. He aquí su texto:

"1.- Organización del ejército nacional como una entidad al servicio de las libertades y de los intereses del pueblo. Sustitución de los reglamentos militares heredados de la intervención norteamericana por una ley orgánica del ejército que garantice un régimen social y económicamente justo para los clases y soldados y un sistema nacional de promoción y remuneración para los oficiales.

Prohibición del juzgamiento de civiles por militares. Creación de cuerpos de policía estrictamente separados del ejército.

2.- Erradicación de la corrupción que ha caracterizado a la dictadura somocista apropiación fraudulenta de bienes, contrabandos, exenciones y dispensas ilícitas de impuestos, fraudes en las licitaciones, ventajas amañadas en los negocios de tierras, malversación de fondos del Estado, adjudicación ilícita de préstamos comisiones injustas en empréstitos y otros negocios sucios, etc.

3.- Derogación de todas las leyes de represión política y establecimiento del respeto absoluto y los derechos humanos especialmente a la dignidad integridad de la persona, terminándose con los asesinatos, las desapariciones, las torturas, las capturas ilegales y los allanamiento de hogares.

Los órganos represivos, la oficina de seguridad y la bandas armadas disfrazadas de civil, serán anuladas.

4.- Inmediata libertad de todos los reos políticos y regreso a la patria de todos los exiliados.

5.- Derogación de todas las leyes que primen a la libre emisión y difusión del pensamiento y la libertad de información, empezando por la abolición del "Código Negro".

6.- Inmediatas garantías para la libre y plena organización sindical, gremial y popular, tanto en la ciudad como en el campo, así como del derecho al trabajo, la indemnización por los años de servicios, así como participación en las utilidades de la empresa.

7.- Incluso de una verdadera reforma agraria integral, que sirva para restablecer nuevas y justas formas de producción agrícola y propiedad campesina.

8.- Adopción de medidas urgentes para dar solución a los problemas de salud y bienestar en las ciudades y en el campo, en todo lo que se refiere a seguridad social, asistencia médica y hospitalaria y protección del niño y de la madre.

9.- Inicio de una verdadera reforma urbana, que resuelva los problemas de los barrios marginales, de los repartos clandestinos, de la especulación con los alquileres, etc. así como de la construcción de viviendas dignas para lo sectores medios y populares.

10.- Atención inmediata al grave problema del transporte colectivo, organizándolo en forma humana y eficiente.

11.- Efectivo control de los precios de los artículos de primera necesidad incluyendo las medicinas, para evitar el egotismo y la especulación.

12.- Inicio de un efectivo plan de alfabetización, dentro de un sistema educativo de orientación realmente democrático.

13.- Reforma al sistema fiscal de manera que asegure la equidad de la carga tributaria y se termine con la arbitrariedad y la evasión en la recaudación de los impuestos.

14.- Reestructuración del Poder Judicial para erradicar la corrupción en la administración de justicia y la venalidad y el sometimiento de los juegos.

15.- Plena autonomía política, económica y administrativa de los municipios y restauración de la municipalidad de Managua, con autoridades libremente electas por el pueblo.

16.- Instauración de un nuevo orden político que garantice un proceso electoral verdaderamente libre tanto a nivel nacional como municipal y la organización y funcionamiento de todos los partidos políticos, sin discriminación ideológica de ninguna clase."

Por el Frente Amplio Opositor:

Unión Democrática de Liberación (UDEL): Rafael Cordova Rivas, presidente Rodolfo Robelo Herrera, secretario general, Juan Manuel Gutiérrez, Partido Liberal Independiente, Ramiro Sacasa Guerrero, Movimiento Liberal Constitucionalista. Héctor Sánchez Argüello, Acción Nacional Conservadora, Gustavo Tablada, Partido socialista Nicaragüense, Julio Briceño Dávila, Partido Socialista Nicaragüense, Domingo A. Sánchez Salgado, Confederación General del Trabajo independiente, Adolfo Bonilla, Central de Trabajadores de Nicaragua.

Partido Conservador de Nicaragua: Julio Icaza Tijerino, Partido Conservador Auténtico; Adolfo Calero Portocarrero, Partido Social Cristiano Nicaragüense: Róger Miranda Gómez, José Esteban González, Partido conservador de Nicaragua. Enrique Sotelo Borgen, Julio Cesar Avilez, Grupo de Los Doce: Emilio Baltodano, Sergio Ramírez Mercado, Confederación de Unificación: Luía Medrano, movimiento democrático nicaragüense, Adolfo Callejas, Ramiro Cardenal.

De agosto/78 a julio/79: Todas las energías y todas las contradicciones

La espectacular toma del Palacio Nacional de Managua por el FSLN (22 de agosto) y el paro general que durante un mes siguió a esta acción mostraron y afianzaron el peso del bloque popular en la correlación de fuerzas.

La insurrección de septiembre/78 fue como un ensayo general de lo que sería, en menos de un año, la insurrección final y victoriosa. Al no alcanzarse en septiembre la victoria, los dos bloques en conflicto con Somoza -el popular y el burgués- definirán ya claramente sus intereses y proyectos, rompiéndose la unidad lograda en el FAO.

Al iniciarse esta etapa, y paralelamente el empuje de las fuerzas populares, se produce la última iniciativa de los partidos de la oposición reformista para hacer desistir a Somoza de continuar en el poder: la mediación. La mediación fue también la gran oportunidad que tuvo Estados Unidos para lograr persuadir a Somoza a implementar la fórmula de "somocismo sin Somoza". La historia de la mediación muestra cómo aun en los estrertores de la agonía somocista, Estados Unidos siguió confiando en Somoza y en su GN, desconfiando de la capacidad de la oposición burguesa como alternativa de poder y subestimando la fuerza del bloque popular.

El bloque dictatorial somocista se mantiene aferrado al poder hasta el final. La GN desatará el terror de manera creciente y la represión será cada vez más indiscriminada. En el interior de la GN se detectan crisis, tanto en las declaraciones de algunos oficiales como en las deserciones que se producen en los cuarteles y en los combates con el FSLN. Estas fisuras alentarán al bloque opositor burgués, que tuvo siempre por opción dividir a la GN pero nunca destruirla.

El bloque popular muestra un empuje arrollador en el accionar militar del FSLN.

El paro general de agosto/78 será apoyado por la empresa privada y el FAO como el instrumento decisivo para erradicar el somocismo, mientras que el pueblo relativiza la eficacia decisiva de esta acción cívica y lo ve únicamente como una gran ocasión para lograr mayor organización y profundizar la crisis de la dictadura. En esta huelga comienza a funcionar ya organizadamente en las principales ciudades del país el Movimiento Pueblo Unido (MPU), en el que se unían 22 organizaciones populares de tipo gremial, sindical, estudiantil, femenino, campesino, etc. El MPU, masivo y beligerante, termina con el monopolio de la oposición cívica que hasta entonces había detentado la oposición reformista. El frente de masas del FSLN es ya una realidad con el MPU. En diciembre empiezan a constituirse los CDS (Comités de Defensa Civil), que impulsarán la lucha en los barrios durante la insurrección.

Ante el empuje de la guerra popular de liberación, el bloque opositor burgués tratará de volver a ocupar espacios ya imposibles de oposición cívica. Y así plantea una mediación entre el FAO y Somoza. Las gestiones se extienden desde agosto/78 a enero/79. La Comisión Mediadora la integran representantes de República Dominicana, Guatemala y Estados Unidos. Por parte del FAO, la hegemonía de la mediación se le quiso dar a la jerarquía eclesiástica. De hecho, la tuvo el INDE.

El gobierno norteamericano aspiraba a que la mediación sirviera para quitar a la dictadura su signo dinástico, para ir borando gradualmente el sello somocista del Estado y para eliminar la corrupción administrativa, de tal manera que una mayor racionalidad aumentara los beneficios de la empresa privada. El bloque opositor burgués presentaba la meditación como un "puente necesario" para poder implementar después las reformas democráticas. Un sector de este bloque ponía gran confianza en la presencia de Estados Unidos en la mediación.

En octubre, cuando el FAO llega incluso a presentar a la Comisión Mediadora un Esquema de Gobierno Provisional, los Doce declaran que "la mediación se ha descarado en intervención" denunciando la creciente influencia que tienen en ella los planteamientos norteamericanos, y manifiestan al representante de Estados Unidos que la única solución es la salida inmediata de Somoza y de su familia del país. Después, los Doce abandonan el FAO.

Somoza y el PLN no aceptan la propuesta de Gobierno Provisional y ante lo irreconciliable de las posiciones, la comisión propone que en 60 días se celebre un plebiscito para que el pueblo decida si Somoza debe irse o quedarse. El FAO comienza entonces a ponerle algunas condiciones al plebiscito plagiándose cada vez mas a las presiones norteamericanas, que apoyan esta salida. En diciembre, el PLI propone a la FAO que rompa con el "Plan Washington" y que juntos inicien conversaciones con el FSLN y el MPU para formar el Frente Patriótico Nacional (FPN). El PLI abandona al FAO. Ese mismo día el PPSC hace lo mismo. Se produce una reacción en cadena. Los partidos mas progresistas que integraban el FAO, los mas sensibles a los interés del bloque popular, lo abandonan. Los doce los aglutinan a todos y en febrero/79 se crea el FPN con el Grupo de los Doce, las 22 organizaciones del MPU, el PLI, el PC de N, y una fracción de la CTN. Llevando adelante la política de unidad nacional, que se traduce en flexible política de alianzas, el FPN propone al FAO la formación de una nueva Alianza Patriótica, pero el FAO ya no acepta unirse al bloque popular, cuya fortaleza no llega a estimar suficientemente.

Fracasada la mediación que conducían a los norteamericanos, los partidos que quedaron en el FAO promueven en abril una "mediación criolla", que apoya esencialmente la empresa privada. Se llama Comité de Reflexión Patriótica propone un diálogo con todas las fuerzas políticas: FAO y FPN y que incluya al PLN y la GN. El comité lo encabeza el Mons. Obando y resultó otro fracaso.

BASES PROGRAMATICAS DEL FPN

"A.- SOBERANIA NACIONAL

1. Exigir y defender el derecho de autodeterminación política, social y económica del pueblo nicaragüense.

POR TANTO:

a) Rechazar todo tipo de intervención extranjera que pretenda imponernos fórmulas para nuestra vida política, económica y social.

b) Denunciar como intervención criminal toda colaboración que gobiernos y organizaciones extrajeras presten al ilegítimo, inconstitucional y genocida régimen somocista, que tiende a fortalecer y mantener a la dictadura.

B.- DEMOCRACIA EFECTIVA

2. Derrocamiento de la dictadura somocista y erradicación de todos sus vestigios, rechazando cualquier maniobra que signifique acomodo sin Somoza", para dar paso a la transformación democrática de la sociedad nicaragüense.

3. Disolución del Congreso Nacional e integración de una Asamblea Democrática que elige al nuevo gobierno y que causa las funciones legislativas. La Asamblea estará formada por representantes de las organizaciones que hayan participado en la lucha por el derrocamiento de la dictadura somocista.

4. Formación de un gobierno de unidad democrática de carácter nacional, integrado por las fuerzas políticas y sociales que hubieran participado efectivamente en la erradicación de la dictadura y que sirva para poner las bases de un nuevo orden democrático en el país, fundamentado en este programa.

5. Crear y organizar un nuevo Ejército Nacional de carácter patriótico, dedicado a salvaguardar la soberanía y la integridad territorial del país, formado por los soldados y oficiales que hayan demostrado una conducta honesta y patriótica frente a la corrupción, represión y entreguismo de la dictadura y los que se hayan sumado a la lucha por el derrocamiento del régimen somocista; por todos los sectores de la nación que hayan combatido por al liberación y deseen incorporar al nuevo ejército por los ciudadanos aptos que oportunamente presten su servicio militar obligatorio, el cual será establecido.

6. Abolición de todas las instituciones represivas, como la Oficina de Seguridad Nacional (OSN) y el Servicio de Inteligencia Militar (SIM), que han servido para la represión política de las masas y de sus organizaciones.

7. Formación de un Cuerpo de Policía bajo directa autoridad civil.

8. Llevar ante los tribunales de Justicia a los elementos militares y civiles involucrados en los crímenes contra el pueblo.

9. Eliminación del terror como sistema de gobierno y abolición de todas las leyes represivas a fin de garantizar el respeto a la vida e integridad física y moral de los nicaragüenses, lo mismo que sus derechos cívicos y sociales: libertad de organización política, sindical, campesina, comunal, etc., y la libertad de expresión, información y de cultos, etc.

10. Plena autonomía política, económica y administrativa de los municipios con autoridades libremente electas por el pueblo, restaurándose la municipalidad de Managua.

11. Reestructuración del Poder Judicial, erradicando la corrupción administrativa de la Justicia.

12. Establecer un régimen democrático que garantice plenamente el derecho de los ciudadanos a la participación política, sin discriminaciones ideológicas y sin restricciones en cuanto a la libre inscripción de partidos, con excepción de los partidos y organizaciones que signifiquen o pretendan el retorno al poder del somocismo.

C.- JUSTICIA Y PROGRESO SOCIAL

13. Confiscación de todos los bienes y propiedades de la familia Somoza y de todas las riquezas armadas por sus allegados al amparo del asesinato, la represión y todo género de arbitrariedades contra el pueblo. Así también la repratiación de los caudales trasladados por estos mismos sectores al extranjero.

14. Realizar una reforma agraria integral que además de asegurarle a los trabajadores del campo diferentes formas de acceso a la tierra les proporcione también la asistencia técnica, educativa y financiera indispensables. Esta se realizará inicialmente en base a las tierras y explotaciones agrícolas recuperadas de la familia Somoza y su camarilla, de la tierra incultivada de los latifundios existentes y de las tierras ociosas del Estado.

15. Poner en manos del Estado el dominio, control y explotación de todos los recursos naturales: minas, bosques, pesca, energéticos, etc.

16. Promulgar un Código de Trabajo que sea de verdadera protección para los obreros, trabajadores agrícolas y toda clase de asalariados, que establezca el fuero sindical y garantice en forma efectiva el derecho de huelga.

17. Promulgación de una ley de servicio civil que garantice la protección de los trabajadores del Estado.

18. Impulsar el desarrollo nacional en forma planificada y coordinada, supeditando los intereses particulares a los intereses generales de la nación, a través de un Plan Nacional que nos libre del subdesarrollo y la dependencia externa y le dé preferencia a la industrialización basada en el aprovechamiento de las materias primas del país. Las empresas nacionales, especialmente las pequeñas y medianas, serán protegidas por el Estado frente a las transnacionales y apoyadas por una política de incentivos que responda al interés del Plan Nacional de Desarrollo. El ahorro y el crédito bancarios estarán orientados hacia la consecución del Plan Nacional de Desarrollo. La Costa Atlántica será impulsada, al máximo, en su desarrollo económico y social para incorporarlo plenamente al resto del país.

19. Realizar una verdadera reforma urbana que resuelva los problemas de los barrios marginados, de los repartos ilegales, de la insalubridad ambiental, de la especulación con los alquileres, y demás problemas conexos. Se atenderá primordialmente la construcción de viviendas dignas para los sectores populares.

20. Reformar el sistema fiscal de tal forma que asegure la equidad de la carga tributaria y que termine con la arbitrariedad y la evasión en la recaudación de los impuestos. Se reducirán o abolirán todos aquellos que recaen directamente sobre artículos vitales y de consumo popular.

21. Abrir a todos los nicaragüenses la posibilidad real para el mejoramiento de la calidad de la vida, mediante el establecimiento de una política de pleno empleo y combate a la desocupación, y de garantía al derecho a la vivienda, salud, seguridad social, transporte eficiente, educación, cultura, deporte y la sana diversión. Se garantizará a la mujer y a la juventud su plena participación en la vida económica, política y social del país.

22. Realizar una reforma educativa que elimine el analfabetismo impulse la educación del adulto y establezca un nuevo sistema educacional obligatorio y gratuito que dote al pueblo de una mentalidad crítica en beneficio de todos los otros cambios que postule este programa. Los planes y programas educativos tendrán un carácter científico y estarán adaptados a las necesidades de desarrollo del país.

La aceptación de los puntos programáticos antes enumerados como los puntos de conciencias mínimas en la lucha por la erradicación del somocismo y la democratización de Nicaragua, no implica que las organizaciones políticas nacionales y las centrales nacionales de trabajadores integrantes de este FRENTE PATRIOTICO NACIONAL deban de renunciar a los objetivos que distinguen o caracterizan sus propios programas.

MOVIMIENTO PUEBLO UNIDO (MPU):

(Comité de Lucha de los Trabajadores) -CLT-: Central de Acción y Unidad Sindical -CAUS-; Movimiento Sindical Pueblo Trabajador -MSTP-; Confederación General de Trabajo -CGT-; Unión Nacional de Empleados -UNE-; Asociación de Trabajadores del Campo -ATC-; Centro Universitario de la Universidad Nacional -CUUN-; Asociación de Estudiantes de Secundaria -AES-; Movimiento Estudiantil de Secundaria -MES-; Centro Estudiantil de la Universidad Privada -CEUPA-; Frente Estudiantil Revolucionario -MARXISTA-LENINISTA-; Asociación de Mujeres ante la Problemática Nacional -AMPRONAC-; Federación de Movimientos Juveniles de Managua -FMJM-; Frente Estudiantil Revolucionario Socialista Nicaragüense -JSN-; Partido Socialista Nicaragüense -PSN-; Movimiento Obrero Revolucionario -MORE-; Partido Comunista de Nicaragua -PC de N-; Partido Liberal Independiente -PLI-; Agrupación de los Doce; Central de Trabajadores de Nicaragua -CTN-; Partido Popular Socialcristiano -PPSC-; Sindicato de Radio periodistas de Managua; Frente Obrero.

Se acerca la insurrección final

Un factor debe ser tenido en cuenta al analizar los reacomodos en el bloque opositor burgués es que la Administración norteamericana comenzó a ver como "peligroso" al MDN de Alfonso Robelo después de la insurrección de septiembre por sus planteamientos cortoplacistas que le llevaban fácilmente a pactar alianzas con el FSLN. La táctica norteamericana para neutralizar a los empresarios privados que lideraba Robelo a través del MDN fue introducir en el COSEP al gran capital financiero, muy conservador y ligado al capital Somoza. El COSEP quedó así transformado en el COSEP (Consejo Superior de la Empresa Privada), mucho más a la derecha y muy dependiente de las orientaciones norteamericanas.

El correlato político de esta dependencia económica se dará en los restantes partidos de la FAO: mientras el FPN se organiza y se lanza a apoyar la ofensiva final, los partidos y los empresarios que quedan en el bloque reformista permanecen al margen de la lucha esperando de nuevas iniciativas norteamericanas -la última, fracasada, será pedir la intervención militar de la OEA- una solución eficaz para una crisis que en ellos no podían ni protagonizar ni controlar.

Al iniciarse en junio la insurrección final, los bloques de intereses están definidos. El apoyo popular orgánico e inorgánico que tenía el FSLN era incuestionable. La fuerza que este apoyo masivo desencadenó arrancó de raíz el somocismo. El FSLN había logrado con un paciente esfuerzo de organización, con un proyecto que respondía al hambre de pan y de justicias de las mayorías y con el poder militar que fue conquistada en años de lucha, no sólo la confianza de todo el pueblo sino también la capacidad política para definir y conducir el bloque de oposición burgués aprovechando todas sus energías y todas sus contradicciones. Ese fue un genio histórico. La justicia del proyecto popular que defendía encontró en esa genialidad el mejor de los cauces para llegar al poder revolucionario.

La insurrección final del pueblo nicaragüense sorprendió a los gobernantes norteamericanos tanto como hay los sorprende la defensa popular o la masiva respuesta en las inscripciones previas a las elecciones de noviembre. Sobre las negociaciones de Contadora o en la mesa del diálogo Nicaragua-Estados Unidos, la Administración norteamericana ejerce presiones equivalentes a las que intentó inútilmente ejercer sobre la OEA o sobre el gobierno costarricense en junio y julio de 1979. Las presiones de hoy como las de ayer persiguen en el fondo un mismo fin: cooptar la revolución. Ayer, impedir la "elección masiva" que iba a significar la insurrección victoriosa. Hoy, evitar, la legitimación que puede dar a la revolución el proceso electoral y los próximos comicios.

Tres bloques, varios partidos y sólo dos proyectos

Al llegar a este punto -el del triunfo revolucionario el 19 de julio de 1979- nos detenemos. En la segunda parte de este artículo analizaremos la trayectoria de todos estos partidos políticos en los 5 años de proceso revolucionario.

Desde la perspectiva adoptada en este artículo -la de los tres bloques en conflicto durante la dictadura somocista- la realidad nos muestra que estos tres bloques permanecen aun en pugna y son fácilmente identificables.

El bloque somocista, desplazado definitivamente del poder, es la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN), que opera desde Honduras, como ejército contrarrevolucionario. Esta fuerza fue constituida fundamentalmente con los miles de GN que huyeron de Nicaragua en el momento del triunfo y esta dirigida en muchas de sus fuerzas de tarea o comandos regionales por los que antes dirigían la GN. Los miembros más destacados y muchos de los militantes del PLN -o del Partido Conservador "zancudo"- están exiliados principalmente en Estados Unidos, muchos de ellos apoyan económicamente o de otras formas el aparato militar contrarrevolucionario de la FDN. La dirigencia política de la FDN está compuesta totalmente por algunos de los elementos mas reaccionarios y pro-norteamericanos que había en la empresa privada, en el bloque opositor burgués. El financiamiento, entrenamiento y aval político que da la Adminsitración Reagan a la FDN (los "paladines de la libertad") muestra que "el partido" del actual gobierno norteamericano es la FDN.

Las fuerzas del bloque opositor burgués (partidos y sectores de la empresa privada) que quedaron en los residuos de la FAO y no integraron el FPN están aun agrupadas en la Coordinadora Democrática (CDN) o en la contrarrevolución armada. Parte de la CTN, formó parte del FPN pasó a la CDN, en la que también está ahora el partido de reciente creación PSD). Como sucedía ya en el pasado somocista, es el COSEP la verdadera fuerza de este bloque. Son los empresarios quienes intentan conducir a los partidos y recrear así el rol político capital privado.

En 1981, el MDN de Alfonso Robelo, que siempre fue el partido reformista más beligerante en el bloque, se integró a la lucha armada en ARDE, aliado a otros grupos armados dirigidos por personalidades que combatieron a Somoza, algunos en el FSLN (El caso más conocido es el de Edén Pastora, dirigente del Frente Revolucionario Sandino, FRS). En el momento de escribir este artículo, Edén Pastora y el FRS habían sido expulsados de ARDE, ARDE había pactado la unidad con la FDN y los partidos de la Coordinadora, desde su postura abstencionista a través de su Candidato no inscrito, Arturo Cruz, como "mediador" del diálogo, estarían representados al interior de Nicaragua, los intereses y planteamientos de FDN-ARDE en el exterior.

El bloque popular que gestó el triunfo (en el que la hegemonía era y es del FSLN y en el que participan activamente otros partidos, empresarios patrióticos y representantes y organizaciones e todos los sectores sociales) acude a las elecciones. Como antes, este bloque sigue siendo mayoritario. Todos los partidos contendientes en las elecciones tienen planteamientos e mayor o menos medida distantes del FSLN. El espectro de posiciones es amplio y es importante destacar que desde el punto de vista histórico, están presentes en la contienda electoral las tradiciones políticas del país, las "paralelas históricas": conservadores y liberales.

El derrumbamiento del somocismo, que terminó con la contradicción dictadura-pueblo reveló muy pronto que la contradicción básica de Nicaragua es otra: nación nicaragüense-imperialismo norteamericano. Somoza -que se jactaba de hablar mejor el inglés que el español- o fue más que la prolongación de ese imperialismo. La guerra cruel e inmoral que contra Nicaragua ha desatado la Administración Reagan es la más dolorosa explicitación de esa verdad.

Aunque en estas elecciones entran en juego varios partidos con diversas ópticas para resolver esta contradicción hay solamente en juego dos proyectos: el revolucionario y el no-revolucionario. Las leyes sociales y las experiencias histórica de Nicaragua han ido mostrando a lo largo de estos años que el proyecto no revolucionario (el reformista) termina identificándose con el proyecto imperialista. Las últimas posiciones de la CDN son el más claro ejemplo de esta realidad.

Por su parte, el proyecto revolucionario del FSLN parece ir reflejando, a pesar de sus errores y dificultades, el marco de aspiraciones verdaderas de la mayoría del pueblo. El realismo político conduce al PLI, al PCD y al PPSC (todos menos revolucionarios que el FSLN) y al PSN, al PC de N y al MAP-ML (todos con proyectos de marxismo-leninismo "tradicional"), a participar en el proceso electoral. En este proceso ven la única posibilidad política de influir en la marcha de la revolución: "moderándola" o "radicalizándola". Pero ninguno de estos partidos -que pueden ser calificados "de oposición"- parece discutir el marco fundamental de la nueva historia iniciada en 1979: un proceso revolucionario en el que históricamente el pueblo ha visto en el FSLN -por su capacidad de alianzas en pro de la unidad nacional- a su conductor probablemente más apto.

La revolución nicaragüense mostrará una vez más su originalidad histórica si logra celebrar elecciones dentro del más amplio marco pluralista. La voluntad política de pluralismo sólo está limitada, en lo interno, por la misma realidad y consistencia de las fuerzas políticas nacionales. En lo externo, todo depende de la decisión del gobierno norteamericano de respetar el proceso o de desatar un golpe destructor antes de las elecciones.

Desde Nicaragua, y cuando el debate ideológico de todos los partidos es ya candente y crece al margen de libertad de expresión resulta evidente que las elecciones democratizarán la sociedad nicaragüense, democratizarán la revolución y democratizarán también al FSLN, al partido que hegemonizó la lucha anti-somocista, logró erradicar la dictadura ay ha conducido estos difíciles cinco años de reconstrucción nacional.

(Continuará en el próximo número)

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