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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 327 | Junio 2009
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Nicaragua

Internet: ¿Navegamos o naufragamos?

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación, las TIC, son los nuevos terrenos donde la juventud aprende y se encuentra hoy. ¿Cómo navega Nicaragua en esta red de conocimientos? ¿Le es ancho y ajeno este nuevo mundo? ¿Ha naufragado en él? Un joven, que piensa ya como se piensa en la Red, nunca en forma lineal, buscó algunas respuestas a estas preguntas.

William Grigsby Vergara

Según el informe del Foro Económico Global (WEF, por sus siglas en inglés), divulgado recientemente en Guatemala, Nicaragua ocupa el último lugar en Centroamérica en Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). Nuestro país pasó del puesto 116 en 2008 al puesto 125 en 2009. Otras naciones de la región latinoamericana cayeron en un promedio de cinco puntos, con excepción de Costa Rica, que pasó del puesto 60 en 2008 al 56 en el informe de 2009.

ENTRE ENORMES DESIGUALDADES

Para indagar a qué se debe el retraso tan profundo de Nicaragua en el uso de las TIC en nuestro país busqué a tres expertos. El primero, Cornelio Hopmann, Master en Informática por la Universidad de Bonn, de origen alemán, radicado en Nicaragua desde hace 23 años, ex-profesor universitario y director ejecutivo de e-Nicaragua, con 37 años de experiencia en este tema. Su punto de partida es destacar que en Nicaragua más del 40% de los jóvenes entre 15-30 años no ha cursado ni siquiera la primaria. A estos jóvenes se les puede poner Internet en su casa de forma gratuita y aun así los encontraríamos manos arriba, sin saber cómo “googlear” cualquier información.

Y es que para aprovechar el Internet mas allá de la búsqueda de música o videos, se necesitan ciertas habilidades intelectuales que desgraciadamente no tiene el 15% de jóvenes nicaragüenses, con apenas el cuarto grado de primaria aprobado. Según Cornelio, “el problema de este país es que vos tenés a un joven analfabeta a la par de un joven capaz de ir a estudiar a Yale. Esta enorme desigualdad social crea un espectro tan difuso que dificulta encontrar un denominador común que unifique a ‘los jóvenes’”.

Según los datos del Censo Nacional de 2005, apenas el 3.5% de jóvenes de 15-30 años llega a la Universidad. Y después de que salen y culminan una carrera universitaria, el país se da el lujo de mandar a ese 3.5% al desempleo o a Costa Rica o a Estados Unidos.

Queda así a la deriva la siguiente pregunta: ¿Qué puede hacer Internet en este contexto social? Antes de contestar, Cornelio señala que una de las “enfermedades nicas” es repetir “como lora” el discurso latinoamericano de la “fuga de cerebros” sin base en nuestro contexto social. Pone como ejemplo el caso de Cuba. El país caribeño tiene serios problemas para dar empleo a todos sus egresados universitarios y por eso los manda hoy a Venezuela, donde trabajan unos 35 mil jóvenes cubanos con carrera universitaria concluida. El hecho de que Cuba mande fuera a unos 70 mil jóvenes -sumando todas sus misiones en el exterior- es quiérase o no, una forma de “migración de cerebros” mucho mayor que la que vemos en Nicaragua.

¿QUÉ SEÑALES ESTAMOS DANDO?

Regresando a la pregunta crítica sobre lo que puede hacer Internet ante el analfabetismo electrónico que impera en nuestro país, Cornelio analiza el caso de los call-center como inserción laboral con ingresos fijos para los profesionales recién egresados. Y pone como ejemplo el caso de su hija. Maneja tres idiomas (inglés, español y alemán), salió del bachillerato internacional en el Colegio Alemán-Nicaragüense y trabaja en el call-center de Ofiplaza en Managua. Gana 680 dólares mensuales”.

“En contraste, su hermano, Ingeniero en Sistemas de Agro-producción, con título de ingeniero de la UCA, atiende dos fincas cafetaleras en la frontera con Honduras y gana 580 dólares mensuales. Cornelio se pregunta con grandes signos de interrogación en sus ojos: “¿Cómo es posible semejante contraste? Mi hijo, con cinco años de estudios en la UCA, con tres idiomas igual que mi hija, hizo una gran monografía con una investigación de campo de casi un año de duración y en un país donde se dice que la agricultura es el futuro de Nicaragua. ¿Qué señal estamos dándole a los jóvenes universitarios?”.

Tal parece que el país le está diciendo a sus jóvenes que se olviden de estudiar y que si quieren ganar plata se vayan a los call-center a sudar el inglés y los mínimos conocimientos en informática que puedan tener. Exclama Cornelio: “Es absurdo despreciar cualquier esfuerzo intelectual que la gente hace para superarse, ¡es una enfermedad nacional! Mucha de la utilidad de la Internet se desvanece porque el país te dice que el trabajo científico no vale nada en Nicaragua. ¿Te vas a sentir motivado a usar Internet? ¿Que harás entonces: piratear música, videos y chatear en un cyber-café con tus amigos? ¿Allí muere la utilidad del Internet? Esto no es culpa de los jóvenes, esto es responsabilidad de un ambiente que te señala que el esfuerzo intelectual no vale”.

En Nicaragua tenemos unos 2 mil cyber-cafés, con unos 18 meses promedio de supervivencia. Unos cierran y otros abren continuamente y unas 120 mil personas acuden semanalmente a ellos, sobre todo para hacer llamadas de larga distancia de baja calidad y bajo costo, que representan un 60-70% de los ingresos fijos de sus dueños. Cornelio señala que el boom de los cyber-cafés se debe al fracaso del gobierno y de las ONG por establecer telecentros públicos. Establecer un cyber cuesta unos 12 mil dólares más o menos y hay en el país unos 20 millones de dólares invertidos en proyectos de promoción de la Internet desde estos negocios informales-privados.

La totalidad de esta inversión supera con creces todos los proyectos del sector público en su conjunto para promover Internet en Nicaragua. “Muchas hormigas -afirma Cornelio- han aportado de forma silenciosa más que los gobiernos en los últimos 19 años. Realmente, los gobiernos no invierten nada en este tipo de proyectos”.

UN PROBLEMA DE PAÍS

Es curioso, y terrible al mismo tiempo, pensar que Nicaragua está en la cola de la tecnología cuando fue el cuarto país latinoamericano que obtuvo su dominio en 1989. Primero se estableció Brasil, luego Argentina y después México. Estos tres países nos antecedieron. Nicaragua se conectó en línea con Internet en 1994 y parecía ir a la vanguardia en Centroamérica. Sin embargo, nos quedamos en el camino y luego todos los países nos aventajaron. ¿A qué se debe ese estancamiento? Para Hopmann, no se debe solamente a la apatía del gobierno ante las TIC, sino al país en su conjunto.

¿Podríamos pensar, entonces, que la empresa privada ha promovido el desarrollo de Internet por medio de sus actualizaciones en telefonía celular y su servicio 3G? “Ojala fuera cierto, pero es completamente falso -asegura Hopmann-. Enitel simplemente pone el mismo tipo de publicidad que hacen en México y en Estados Unidos como estrategia del sector privado para vender sus teleproductos, pero sin la más mínima intención de desarrollar de forma sistemática el aprovechamiento de Internet en Nicaragua. Sumado a eso, no podemos poner esperanzas en Cablenet -ahora llamado Turbonett, consorcio de Carlos Slim, quien compró las acciones de Carlos Pellas para la multinacional América Móvil-, que no ha mostrado ningún interés por bajar sus tarifas y promover acciones didácticas para el aprovechamiento de Internet en la región”.

En Nicaragua el problema no es tanto el costo elevado de las tarifas. Gastar 30 dólares al mes en una conexión a Internet no es asunto de poder o no poder, es un asunto de querer o no querer. En 2007, de las 180 mil familias con ingresos económicos favorables, no estaban conectadas ni siquiera el 15%. En Costa Rica ese mismo estrato social de familias con posibilidades tiene actualmente una conectividad por encima del 85%. Esto demostraría que es un problema del país y no sólo del gobierno.

No existe en Nicaragua una verdadera cultura de información. El tiraje conjunto de los dos diarios principales (El Nuevo Diario y La Prensa) no llega ni a los 80 mil ejemplares al día. De esa cantidad, unos 28-30 mil son suscripciones institucionales. Sólo una de cada cuatro familias “con plata” leen periódico. Si vemos los ratings de los noticieros, ni el 15% de las familias nicas con televisión por cable se mantiene informada ni les interesa hacerlo. El 70-80% de los jóvenes está completamente ajeno a la realidad informativa en los medios.

“Las familias no aprecian Internet. Es un defecto cultural de los nicaragüenses”, afirma Cornelio. Para contextualizar la crisis, el científico pone como ejemplo el caso de dos países de la Unión Europea, Finlandia y Grecia: la comparación del uso de Internet en Finlandia y en Grecia resulta más o menos la misma. Tanto en Finlandia como en Grecia hay aproximadamente 14 periódicos por cada millón de habitantes. En Nicaragua no llegamos ni al 0.4%.

LOS “AGUJEROS NEGROS”
DE NUESTRA HISTORIA NACIONAL

Internet es el medio de comunicación más importante, barato y usado en Estados Unidos, más que el teléfono y los celulares. Esto hace que la comunidad de inmigrantes nicaragüenses en Estados Unidos esté mucho más al día en su información sobre Nicaragua que quienes radicamos aquí. “Pero, cuidado -advierte Cornelio-, obviamente la Nicaragua que ellos (los inmigrantes) perciben es la de los medios, una Nicaragua polarizada y dividida que no siempre es la Nicaragua más cierta”.

Los nicas en Estados Unidos arrastran el defecto cultural que mantuvieron aquí y tienen el porcentaje más bajo de uso de Internet de los diferentes grupos étnicos, incluso más bajo que el de los afroamericanos, lo que refuerza nuestro problema de anti-cultura informativa.

Más alarmante aún es la cantidad de nicaragüenses que dan a su país por perdido. Según recientes encuestas el 60% del total de la población se iría de Nicaragua en caso de tener una oportunidad en el extranjero. Esa cifra es todavía mayor entre la juventud. Hace falta promover una cultura de información, de debate y de argumentación. Cornelio considera que agravan los problemas una serie de “agujeros históricos” que existen tanto en las universidades, como en las secundarias y las escuelas. En Nicaragua se ha hecho cualquier cosa para evitar el debate y la discusión en los salones de clase. Desde 1985 hasta la fecha los sistemas de educación formal han producido -deliberadamente- jóvenes que no saben argumentar ni discutir con propiedad un tema de información.

Cornelio expresa una preocupación que nace de su propia experiencia: “Yo nací en 1950. La Segunda Guerra Mundial apenas había terminado. La generación de mis padres y abuelos estaba de una u otra forma involucrada con esa catástrofe. Cuando llegamos a la edad de hacer preguntas -13, 14, 15 años-, nuestros padres no nos dieron respuestas. Era como si la historia de Alemania terminara en 1933 y recomenzara en 1949, cuando se restableció la Alemania Federal. Lo que pasó del 33 al 49 ni siquiera aparecía en el currículo de las escuelas”.

“Se arrancó ese pedazo histórico de nuestra conciencia por un sentimiento de culpa acumulado. Pero si vos le cortás un pedazo de historia a un país, luego te sentís excluido de la misma y creás un enorme vacío en los más jóvenes y te toca llenar ese hoyo de la historia por tu propia cuenta. Investigar, preguntar e indagar en el pasado le costó a mi generación por lo menos diez años. Fue un trabajo duro de reconstrucción nacional. Eso mismo le está pasando a Nicaragua después del trauma social de los 80”.

UNIVERSIDADES:
¿SON ESPACIOS DE DEBATE?

¿Qué sucede entre nosotros los jóvenes? ¿Nos sentimos amputados por nuestros propios padres? ¿Nos contaron el cuento y nos dejaron a mitad de camino para no tener que discutir con nosotros los errores del pasado? Cornelio argumenta que la no-discusión en las universidades de ese “hoyo negro” se debe a un temor de maestros y profesores, el mismo que tuvieron los maestros que Cornelio tuvo en secundaria. Del nazismo no se volvió a hablar hasta después de mucho tiempo “para no andar traumatizando”, pero las consecuencias fueron negativas y la generación de Cornelio nació sin idea de la historia. Hoy parece repetirse esto en Nicaragua ante el sandinismo.

Es necesario que los estudiantes reconquisten y restablezcan las universidades como lugares de debate, y no de morteros y si hay confrontaciones o choques entre las diversas posiciones, entonces debe utilizarse un moderador magisterial para darle a cada parte la oportunidad de exponer sus argumentos sin ser excluidos ni caer en la descalificación, la agresión o el irrespeto. Este tipo de debate lo hubo en la Universidad Centroamericana (UCA) a finales de los años 70. “¿Por qué no puede haberlo en el año 2009? Es una cosa que yo no entiendo”, se lamenta Cornelio.

¿POR QUÉ ESTAMOS EN LA COLA?

En la región, los países que van a la vanguardia en el uso y aprovechamiento de las TIC son Costa Rica, Panamá y República Dominicana. Les sigue El Salvador, luego Guatemala, luego Honduras y la última Nicaragua. No está de más recordar que en sus inicios la comisión de Internet de Panamá fue encabezada por nicaragüenses. Fuimos protagonistas en la historia de quienes ahora protagonizan en Internet. ¿Qué mantiene a Nicaragua en la cola y la empuja todavía más al fondo en la cadena alimenticia de la información?

Si regresamos el reloj unos 20 años atrás, Costa Rica estaba al nivel de Nicaragua en relación a Internet. Actualmente, hay en Nicaragua 14 mil estudiantes con título universitario y en capacidad de utilizar las TIC, pero buena parte está en la calle y sin trabajo y para quienes tienen trabajo, los salarios son bajos y los empleos precarios. En Nicaragua hay un total de 140 mil estudiantes universitarios. Si regresamos el reloj hacia 1990, los universitarios no llegaban ni a 20 mil. Hoy tenemos siete veces más universitarios y más de diez veces la cantidad de profesionales que teníamos en 1990. Pero Nicaragua no sabe qué hacer con ellos y por eso los manda al desempleo. Nicaragua nunca ha tenido tantos estudiantes en primaria, secundaria y universidad como los que tiene hoy y, aunque insuficiente, nunca el país ha tenido un presupuesto en educación tan alto como el de ahora. Entonces, ¿a que se debe nuestro atraso en las TIC?

Tampoco sabemos aprovechar nuestra infraestructura en telecomunicaciones. Según el informe de la embajada de Dinamarca en Managua de 2007, la infraestructura nacional es moderna y eficiente en relación al costo. Nicaragua tiene instalados más de 2 mil kilómetros de cable de fibra óptica, que conectan las principales regiones del país con el cable submarino ARCOS 1 y con el centro de operaciones de la red de satélites de Centroamérica ubicado en Managua. Tenemos una infraestructura mejor que la de Honduras, por lo tanto nuestro problema no es la falta de infraestructura, tampoco es financiero. El desarrollo de Nicaragua nunca ha tenido como principal impedimento la falta de recursos. “Hace falta un modelo nacional”, subraya Cornelio.

CANALIZAR LAS ENERGÍAS JUVENILES
ES POSIBLE

Una de las ventajas que tenemos hoy los jóvenes para cambiar nuestro entorno son precisamente las TIC, que han evolucionado tanto. “La generación mía tenía que hacer volantes y usar mimeógrafos -dice Cornelio-. En cambio, ustedes tienen a su alcance medios mucho más eficientes. Dicho sea de paso, uno de los sitios de mayor popularidad es bacanalnica.com, un proyecto de egresados del Colegio Alemán, que sirve para que la juventud se exprese. ¿Por qué no utilizan los portales de debate montados por ustedes mismos para debatir? Allí hay una herramienta esencial que se puede mezclar con otras, como youtube, por ejemplo, para sacar al país adelante”.

En junio de 2008 Enitel comenzó a ofrecer servicio 3G -conexión a Internet vía celular- en Managua. Y los acontecimientos políticos de noviembre, tras el fraude electoral, ya fueron registrados por los periodistas, que transmitían desde las web-cam de sus celulares. Si los periodistas pudieron hacer reportajes en vivo y directo con la tecnología celular ¿por qué los jóvenes no podemos usar este medio para darnos una voz y comenzar a crear una cultura diferente? Una cultura diferente no se decreta en el Estado. Es algo que nace de la juventud y del pueblo mismo.

Nicaragua siempre se ha movido por sus jóvenes. Sin embargo, mucho ha abusado el poder también de este sector de la población y los jóvenes han sido carne de cañón en la historia de un país tan convulso como el nuestro. Cornelio recuerda la Managua de 1970 y 1979. “Las pandillas fueron las tropas de choque de la insurrección final y por eso se le dio a los jóvenes en 1984 el derecho al voto desde los 16 años”. Fueron aquellos chavalos y chavalas que andaban con las bombas de contacto quienes cambiaron el rostro de Nicaragua aquella vez. ¿Qué pasa ahora con la juventud? Ahora hay una manipulación criminal con los jóvenes de escasos recursos, que son la gran mayoría. “En vez de amontonarlos para tirar morteros, deberían agruparlos para hacer brigadas de trabajo juvenil en los barrios, para levantar casas y para que se desarrollen en las TIC”.

Cornelio piensa que hay un gran capital de energía juvenil mal canalizada Y cree que a esta generación de jóvenes pandilleros se les podrían exponer los proyectos multimedia, tal como ocurre en México, Bogotá o Sao Paulo. En estas ciudades se les ha incorporado positivamente a la sociedad y al uso adecuado de los multimedia y los videoclips de la telefonía celular. ¿Por qué no imaginar una estrategia y darles una voz a las pandillas por medio de Internet y así canalizar esas energías violentas? “Nada de eso es imposible, pero hace falta voluntad y visión”, concluye Hopmann.

UN ESFUERZO MUY DIFÍCIL

Para seguir indagando en el profundo retraso que tenemos en el desarrollo de las TIC, busqué a alguien más joven y con un largo e interesante recorrido en el Internet. Alfredo Wilson es un informático autodidacta que actualmente dirige guegue.com.ni, un proyecto pionero de servicio de hosting y de desarrollo de aplicaciones para Internet en Nicaragua. Después de una reunión informal con algunos de sus amigos en 1996, surgió la iniciativa de los hermanos Wilson para establecer un proveedor de servicio de Internet en Nicaragua.

Alfredo me comenta que abrir un servicio como el de guegue no ha sido nada fácil en este país. Primero se abrieron paso por medio de nicarao.com.ni y luego por IBW comunicaciones. Más tarde intentaron tener una empresa proveedora de servicio, pero fue muy complicado por las restricciones del Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (TELCOR). “Frecuentemente nos llegaban a inspeccionar como si tuviéramos telepuertos. Conseguir los permisos y autorizaciones era un dolor de cabeza. Enitel también nos molestó mucho tiempo, sobre todo después que se privatizó”.

Actualmente guegue hospeda a la revista Envío y a El Nuevo Diario. “Nosotros tenemos nuestros principios muy claros -dice Alfredo-. Trabajamos con software libres (open source), nadie usa Windows aquí, porque tampoco tenemos dinero para comprar las herramientas de Microsoft cuando hay que desarrollar un programa. Consideramos que el software privado nos limita y nos dedicamos por completo al software libre. Esto hace que nuestros costos sean bajos y nuestro personal técnico tenga un nivel de experiencia muy alto”. Según Alfredo, las restricciones del espectro radioeléctrico son muy extrañas en Nicaragua. Resulta que existen frecuencias libres internacionalmente, pero que aquí no son libres y en lugar de comprar equipos especializados, los bancos utilizan las frecuencias de red inalámbrica metropolitana. De alguna manera, los bancos y TELCOR negocian para que la gente no utilice esas frecuencias disponibles con equipos más baratos.

Por otro lado, Alfredo comenta que en Nicaragua es carísimo dar Dialup (conexión por línea conmutada). “Me parece que está muy mal diseñado el sistema de costos y comunicación, que haría mucho más fácil a la gente acceder a Internet”. Existe muy buena infraestructura pero es muy cara. En Nicaragua la tarifa telefónica es altísima (unos 700 córdobas mensuales), aunque también la gente ha encontrado los cyber-cafés, que dan acceso inalámbrico barato y en donde los jóvenes encuentran de alguna manera cómo conectarse.

LA LÓGICA Y LA ESENCIA DE INTERNET

Alfredo propone que, así como hay un punto en la historia de la humanidad que dividía a la gente entre quienes sabían leer y quienes no, también estamos llegando al punto en que la humanidad se dividirá entre quienes tienen acceso a Internet y quienes no lo tienen. La brecha se hará mucho más grande con el tiempo si no se toman medidas. “Recordemos que con Internet cambia el modelo en que la gente aprende -comenta Alfredo-. En las escuelas te enseñan de forma muy lineal a seguir las páginas de un libro hasta llegar al final. En Internet aprendés mucho más a como uno piensa en la realidad: no existe un inicio y un final. La Red funciona de una forma mucho más asociativa y caótica, de acuerdo al interés que tenés en el momento. Eso cambia la forma de recibir conocimientos, se acaba la dictadura del profesor que te dice lo que tenés que aprender, cómo y cuándo y el proceso de aprendizaje se hace mucho más enriquecedor”.

Es importante recordar los inicios de Internet en Nicaragua para mejor entender el nivel de acceso que existe en la actualidad. Internet nació como un sistema poco amistoso para personas no técnicas. En sus inicios era complejo usarlo y aplicarlo para producir contenidos y compartirlos. Además, había muy pocas personas conectadas. Sin embargo, cuando se masificó, se ha hecho mucho más fácil de usar, y ahora casi cualquier persona puede hacer un blog y producir contenido desde gmail sin mayores conocimientos técnicos. “Es un salto enorme que permite que las personas ordinarias puedan publicar sus ideas”, destaca Alfredo.

El punto de vista de Alfredo sobre la generosidad de Internet es muy acertado, pero ¿qué sucede cuando circula allí demasiada información? ¿Cómo controlar ese flujo diario de noticias? Alfredo piensa que nunca hay demasiada información, que pensarlo así sería como decir que hay muchos libros. La idea de normar y controlar lo que se publica en Internet no le parece muy buena, porque va contra la lógica y la esencia de Internet.

“SON UNA MINORÍA,
PERO SERÁN UN FACTOR DE CAMBIO”

En Nicaragua las leyes de firma digital avanzan muy lentas, el comercio electrónico es super complicado y las regulaciones sólo complican más las cosas. Alfredo agrega: “La Dirección General de Ingresos te va a cobrar impuestos de exportación para comerciar información en línea. Además, te piden una cantidad de requisitos enormes que solo maneja el BAC, Cemex y la gente de Farmex que tiene telollevo.com.ni. Sin embargo, para los comunes mortales como nosotros, lograr tener una cuenta de comercio electrónico es casi imposible en Nicaragua. Tampoco existe una regulación clara al respecto”.

A pesar de tantas limitaciones, es optimista y calcula una creciente minoría de jóvenes interesados y curiosos por las TIC: “Siento que hay una generación de muchachos metidos en el tema de los softwares libres, jóvenes super activos. Aunque son una minoría por el momento, son muchachos que serán un factor de cambio, sin duda alguna. La mayoría están en universidades como la UNI o la UPOLI, que ofrecen carreras técnicas e informáticas. Recientemente en el Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libres (FLISOL), tuve la oportunidad de conocer a algunos de ellos, muy inteligentes. Muchos producen contenido, ya sea en redes sociales o en los mismos blogs desde Nicaragua”.

Alfredo Wilson propone algunas de las medidas que podría implementar el gobierno para mejorar el acceso y la calidad de Internet en Nicaragua: “Pienso que sólo existen iniciativas cortoplacistas, que no incorporan a la gente de escasos recursos. Deberían de promover proyectos sostenibles. El Estado debería incentivar los negocios de cyber-cafés y subsidiarlos como pasa en Perú, Ecuador o Chile. Es necesario cambiar el marco legal del Internet inalámbrico y de la transmisión de datos a gran escala. Se necesitan mayores iniciativas de redes comunitarias y liberar las frecuencias de radio para poder acceder a la opción de Internet inalámbrico”.

“HEMOS PERDIDO
GRANDES OPORTUNIDADES”

Al parecer, a Nicaragua le ocurre lo que a aquel coronel, que no tenía quién le escribiera. Su buzón de correo electrónico permanece vacío, ya que nadie lo usa. Tiene la infraestructura de una gran computadora pero no la aprovecha. Se pasa años esperando a que personas de afuera le resuelvan los problemas internos y nunca nadie logrará cambiarlos si Nicaragua misma no se encarga de superar sus propias crisis.

Para profundizar en este tema, me acerqué al director de la sección Informática de “El Nuevo Diario”, Víctor Ayala, Administrador de Redes por Microsoft México, economista graduado de la UNAN y actual director del periódico “La Voz de Iowa”, en Estados Unidos.

Ayala plantea que el gobierno actual está dando continuidad a las políticas de los gobiernos anteriores. Y no solamente en todos los aspectos que tienen que ver con la macroeconomía, que continúa con los mismos programas establecidos por el FMI desde 1993. También en la promoción de la tecnología. “Muchos nicaragüenses esperábamos cambios, pero no los hay. Esperábamos la implementación de una plataforma informática al estilo Brasil, pero desgraciadamente no la hay. Por ejemplo, los cibercentros patrocinados por empresas telefónicas y que Telcor ha implementado se vienen haciendo desde el gobierno de Arnoldo Alemán. Hay compromisos de Enitel y Movistar en este sentido, pero son proyectos que estaban casi desde que se promocionaron las computadoras OLPC hace más de cuatro años y que su propio diseñador abandonó desde marzo de 2008. Nicaragua ha tenido grandes oportunidades, pero han sido mal aprovechadas y los más perjudicados son los jóvenes”.

ESTADOS UNIDOS - NICARAGUA:
DIFERENCIAS ABISMALES

En cuanto al uso de Internet en Estados Unidos en comparación con Nicaragua, Ayala señala un gran contraste: “Tengo casi cuatro años estudiando y viviendo en Estados Unidos, lo que no me ha impedido estar al tanto de lo que pasa en Nicaragua porque Internet lo es todo en términos de comunicación. Ya los periódicos no se hacen en una sala de juntas o en salas de redacción. Basta que tengás Internet, que dominés las herramientas o establezcás las técnicas para mantenerte al día e intercambiar información, y no hablamos de chat-room o mensajería simple como el Messenger o Yahoo!, sino de información que requiere de mucho peso en términos de transporte y comunicación como si fuera real. Hablamos de FTP o PDF. Las redes sociales, junto al celular, son el pan de cada día. Los jóvenes norteamericanos prefieren escribirse un mensaje de texto en el celular que llamar a la persona. Ése es el ambiente que se vive allí y que Nicaragua no está muy lejos de vivir”.

Ayala me parece mucho más optimista que Cornelio, pero, ¿es más realista? ¿Es real la cultura de la anti-información entre los nicaragüenses que están dentro o fuera del país? Las cifras de cuántas personas usan Internet en Estados Unidos comparadas con las que lo usan en Nicaragua arrojan diferencias abismales. En Estados Unidos, eso ya no se cuantifica por personas conectadas directamente a Internet, sino por habitantes por kilómetro cuadrado, tal como se define en demografía.

Ésta es una de las transformaciones estadísticas y territoriales en la última convención de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). En Nicaragua ya hay “territorios” donde se ha duplicado la conectividad a Internet: los alrededores de universidades y de zonas comerciales de Managua que ofrecen el servicio wireless gratuito, en un radio donde todos puedan estar en la misma sintonía o conectarse a cualquier otra.

DESARROLLADAS Y DISEÑADAS POR JÓVENES

“El Nuevo Diario y La Prensa van a la vanguardia en estos términos, a tal punto que se consideran como instituciones del país. Es una pena que el gobierno no sepa aprovechar sus herramientas para hacer llegar sus mensajes al exterior. Todo cuanto se dice de Nicaragua en el exterior, lo manejan estos dos medios en Internet. Ambos periódicos son la referencia, por el buen manejo de la actualidad en la noticia. El gobierno debería ser más vivo en esto”, dice Ayala.

¿Cómo se puede cambiar la cultura de la información en Nicaragua? ¿Y cómo hacer para que los jóvenes nicaragüenses se interesen más por Internet? Ayala piensa que en cualquier parte del mundo el joven es una fuente de desarrollo y de cambio. “Las TIC son desarrolladas y diseñadas por jóvenes, los adultos son quienes aprueban o no estos proyectos. ¿De dónde surgieron las redes sociales como Facebook o Hi5? ¿El iPhone o el MP3? Fueron los jóvenes, los que siempre han andado tras la tecnología. Quien desarrolló el mouse en 1968 y nadie en su momento le hizo caso era un joven aún. Cuando Bill Gates desarrolló el OS -su primer sistema operativo contratado por IBM-, era un adolescente y experimentador en el garaje de su casa”.

Dejar que los muchachos experimenten por sí solos con las tecnologías sería de gran beneficio para la sociedad. Ayala lo grafica con una de sus propias experiencias: “Me invitaron una vez a visitar Google. ¿Qué ocurre allí? ¡De todo! Es como que estás en una Universidad, donde cada quien anda fregando con lo suyo, pero donde todos saben sus obligaciones. Lo más interesante es que en medio de esas “jodederas”, surgen las mejores ideas. Lo contrario ocurre en Nicaragua, donde esas “jodederas” no existen si no hay droga o alcohol de por medio. Yo pienso que si le das a los chavalos estas tecnologías para que hagan lo que quieran hacer con ellas, quebrarlas o desbaratarlas para luego reinventarlas, será genial. Ellos son capaces de rediseñar la www y eso ha ocurrido desde el surgimiento de Internet con Arpanet, con las computadoras de escritorio, con el OS de Bill Gates o con las redes sociales que ahora existen”.

“SÍ HAY FUGA DE CEREBROS”

Víctor Ayala encuentra que la dependencia y la pobreza son los dos factores que más limitan el desarrollo de las TIC en nuestro país. “Si llegaste largo en Nicaragua y conseguiste armar una computadora -digo esto porque a mí me ha tocado hacerlo-, tenés que cuidarla como la niña de tus ojos porque otro jodido te la agarra y te la jode porque no sabe manejarla. Él es otro que necesita aprender, necesita que le enseñemos o que se auto-eduque. Es lo mismo que pasa con un celular de última generación o con la mujer más guapa, que todos la pretenden pero al pretenderla todos hacen que la mujer desaparezca como por arte de magia. Es la terrible necesidad, es el bajo nivel de vida, es la dependencia lo que no hace retroceder”.

Sin embargo, el economista piensa que en Nicaragua sí existe una importante fuga de cerebros, a diferencia de Cornelio, que plantea que eso es repetición de un discurso latinoamericano globalizado: “Sí, hay mucha fuga de cerebros a países vecinos como Costa Rica. Si no, entonces, ¿por qué el país no tiene la infraestructura y la capacidad suficiente para cubrir esa demanda? Nicaragua no es económicamente viable para satisfacer esa necesidad a la población juvenil”, sostiene Ayala.

MEDIDAS IMPORTANTES
A INCORPORAR

Nicaragua debería tomar en cuenta todas las medidas establecidas y aconsejadas por organismos internacionales. Las ya pre-establecidas por el Consejo Mundial de las TIC, que se diseñaron hace más de cinco años, pero a las que nadie ha hecho caso en Nicaragua. Todas las que aconseja la UIT, todas las que nos aconsejan los amigos de Estados Unidos para facilitar la conexión a un bajo costo. “Creo que la mezquindad empresarial debería acabarse de una vez por todas y someter a las empresas de telefonía local a los parámetros internacionales, donde compite el que mejor servicio da”, considera el técnico.

Ayala señala medidas importantes que el gobierno debería incorporar a su agenda para que sobrevivamos en el intenso tráfico de la autopista de la información: “Entre las medidas fundamentales estaría darle a los jóvenes acceso a herramientas de tecnologías en los colegios. Que el gobierno de Nicaragua haga lo que hizo el de Brasil: dotar a casi todas las escuelas públicas de OLPC e Internet. Si le das a un niño un caramelo se lo comerá, pero si le enseñas cómo se hace el caramelo, quizás se interese más por las máquinas que por el caramelo. Los gobiernos, o las personas que están dentro del gobierno, deberían pensar que un día ellos se terminarán, que no son eternos en esta vida y que quienes tendrán la capacidad son los jóvenes”.

“ESO ES EL FUTURO”

Sobre la importancia de los telecentros y la mano de obra calificada en Nicaragua para utilizarlos, Ayala tiene una opinión interesante basada en otra experiencia personal: “Yo he querido hacer un periódico para Estados Unidos desde Nicaragua y no lo he podido hacer -no porque Nicaragua no tenga la mano de obra calificada o la tecnología para hacerlo-, sino porque no encuentro “partner” en Estados Unidos que sea capaz de hacerlo. Es irónico. Por eso la necesidad de los telecentros. Hay más mano de obra calificada en Nicaragua o en nuestros países que en otros con economías mucho más desarrolladas, pero nuestra mano de obra es desaprovechada porque ¡no hay la infraestructura que la emplee! Y por eso se tienen que ir del país”. En contraste con los jóvenes nicaragüenses, la gran mayoría de los norteamericanos no tienen costo alguno para conectarse a Internet. “Es sumamente baratísimo y además gratuito en muchas partes”, dice Víctor. Los jóvenes universitarios de Estados Unidos emplean las TIC en sus estudios cotidianos, en contraste con la gran mayoría de jóvenes nicas, que se ven orillados por el sistema que los deja manos arriba frente a la tecnología: “En Estados Unidos los muchachos han reducido su carga a la telefonía celular con Internet. Eso es el futuro. A la computadora con Internet en la casa ni caso le hacen. Con su celular iPhone o Blackberry, sienten que lo tienen todo, sienten el control en sus manos. Eso ya es una tendencia universal y “no tenemos que quedarnos sencillamente observándola”, agrega Ayala.

ENTRE MORTEROS Y COMPUTADORAS

Nicaragua necesita potenciar el Consejo Nicaragüense de Ciencia y Tecnología (CONICYT). Deberían convertirlo en un Ministerio o en un Instituto con mayor independencia, y no seguirlo tratando como el último órgano del Estado desde que surgió en el 2001.

Aunque los expertos se contradigan en cuanto al nivel de infraestructura que tenemos en el país, es un hecho que necesitamos conectarnos a Internet y navegar lo más que podamos hasta recuperarnos del naufragio en el que caímos desde hace tantos años. Aunque haya opiniones encontradas en cuanto a la fuga de cerebros jóvenes y aunque los expertos tengan visiones distintas en cuanto a nuestras capacidades para ponernos al día, todos coinciden en que integrarnos a las TIC es el camino al futuro.

No será fácil cambiar una cultura donde reinan los insultos, las descalificaciones y los morterazos. Los jóvenes tendremos que madurar desde el presente para expresarnos de una forma más sana en el futuro. No podemos esperar que el gobierno resuelva nuestros problemas esenciales. Está en las manos de nosotros hacer algo por este país y no quedarnos asfixiados por la ignorancia y el salvajismo de quienes pretenden liderar con violencia.

Cambiar el mortero por el ordenador no será nada fácil. Nos tocará tapar los agujeros de nuestra propia historia, ésa que empezaron nuestros padres y nuestros abuelos. Pero quedarnos con los brazos cruzados puede costarnos una futura generación de ignorantes virtuales y nuestros hijos lo lamentarán para siempre.

ESTUDIANTE DE DISEÑO GRÁFICO.

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Envío Revista mensual de análisis de Nicaragua y Centroamérica
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