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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 325 | Abril 2009
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Nicaragua

“El gobierno ha polarizado al país y la crisis económica hace urgente un diálogo nacional”

Dora María Téllez, dirigente del Movimiento Renovador Sandinista, analizó el momento económico y político que vive Nicaragua y evaluó al gobierno del FSLN, reclamándole un cambio de rumbo, en una charla con Envío que transcribimos.

Dora María Téllez

La crisis económica y cómo enfrentarla es la principal preocupación que une hoy a la humanidad entera. La crisis ya lo toca todo y nos toca a todos. Todavía en 2008 había funcionarios del gobierno que argumentaban que no, que la economía nicaragüense estaba sana, que nuestro sistema financiero estaba fuerte, que la crisis no nos iba a causar grandes estragos. Pero Nicaragua está interconectada a un mundo económica y financieramente globalizado. No es sólo el bajón de las remesas o la reducción de los precios de nuestras exportaciones. Es que el Banco Uno fue vendido al Citi Bank y cada vez que ese banco estadounidense entra en temblores también tiembla en Nicaragua. Es que la General Electric compró acciones en el BAC y la crisis de muchos programas de la GE afectan en Nicaragua. Es que el Tratado de Libre Comercio atrajo a maquiladores estadounidenses y asiáticos y ya estas zonas francas están cerrando y desempleando a miles de nicaragüenses… Y por la frontera entre Nicaragua y Costa Rica está saliendo la gente en tropel, hay ahora una nueva ola migratoria, sobre todo de mujeres. Y esto puede empeorar. Nicaragua no es una isla y hoy ya los funcionarios del gobierno no lucen optimistas. En el año 2009 nos enfrentamos a la posibilidad de que la economía no crezca nada, incluso a que decrezca. El gobierno ya está estimando un crecimiento cero y algunos economistas hablan de un decrecimiento del -2%. El desafío es enorme para los próximos dos años, cuando concluirá el período de gobierno del Presidente Ortega.

La oportunidad que nos presenta la crisis es que el precio de los alimentos no se reduzca tanto y como, aún en tiempos de crisis económica, la demanda de alimentos no se reduce, y como Nicaragua es un país productor de alimentos, eso puede significar una ventaja para Nicaragua, pero siempre que hagamos algo para aprovechar esa oportunidad. Y es al gobierno al que le toca encabezar qué hay que hacer.

¿Qué está haciendo el gobierno frente a la crisis? Lo que vemos es a un gobierno totalmente concentrado en analizar los problemas de “su” presupuesto. No está preocupado en organizar el apoyo, con financiamiento y asistencia técnica, a los pequeños y medianos productores campesinos para que aumenten y mejoren su producción de hortalizas y de granos básicos. Está totalmente concentrado en el presupuesto, pero reduciendo el gasto en salud y educación, y viendo a ver cómo llena el hueco que existe en el presupuesto nacional, desfinanciado por el corte de la ayuda internacional por causa del fraude electoral en las elecciones municipales de noviembre. La pregunta del millón es por qué el gobierno no saca el dinero de Venezuela -que no sabemos todavía a dónde va- para cubrir ese esfinanciamiento.

Este gobierno no está actuando. No ha hecho una estimación de cómo está impactando la crisis a los pobres de Nicaragua, a las familias, a los pobladores urbanos, a las mujeres. Esperaríamos, por ejemplo, que el gobierno nos dijera qué poblaciones corren más riesgo de experimentar desnutrición en una situación tan crítica. Porque sabemos que la crisis incrementará el hambre en los adultos y la desnutrición en los niños y como nadie sabe lo que va a durar la crisis, deberíamos estar ya organizando, como sociedad, mecanismos para reducir al máximo su carga sobre los más pobres y para aprovechar al máximo las oportunidades que la crisis nos abre.

Pero no, el gobierno está ausente de esta urgencia Y por más que el gobierno nos repite que en estos momentos lo más importante son los problemas económicos y no los políticos -y lo dice para que nos olvidemos del fraude electoral-, tampoco vemos al gobierno enfrentando adecuadamente los problemas de la economía. El gobierno del Presidente Ortega está ya prácticamente a mitad de su período y ¿qué es lo mejor que ha hecho en la mitad que ya pasó? Tal vez la alfabetización, aunque hay que ver si ha penetrado lo suficiente. Tal vez la gratuidad en la educación, pero la matrícula de niños y niñas en educación primaria se ha reducido, aunque el gobierno no lo reconozca. Tal vez la gratuidad en los servicios de salud, pero hay escasez de medicamentos. Y es una ilusión creer que comprando el gobierno los Laboratorios Ramos, como ha hecho ahora en marzo, va a haber medicamentos, porque mientras reorganizan esos laboratorios y empiezan a producir ya pasaron tres años. Y además, los laboratorios nicaragüenses sólo producen las medicinas más básicas y no tienen tecnología para producir otras. Esta “película” ya la vi yo cuando fui ministra de salud, y por eso, creo que lo mejor hubiera sido que el gobierno hiciera una reforma a la ley de contrataciones del Estado para adquirir medicamentos genéricos directamente en las plantas productoras.

El gobierno ha consumido la mitad de su tiempo hablando mal de quienes lo critican, tomando venganzas y haciendo discursos, pero no comemos discursos y los resultados económicos no los vemos claros. ¿Cuál es el resultado en justicia social? Más que hacia la justicia social el gobierno se ha enrumbado hacia el clientelismo político, que son dos cosas muy distintas. Justicia social significa crear mecanismos redistributivos en una sociedad como la nicaragüense, que tiene tantas inequidades sociales, de género, generacionales, territoriales. La Costa Caribe está en una pobreza tremenda y la inversión pública en el Caribe no ha mejorado. El propio programa Hambre Cero, el principal programa social del gobierno, se ha mantenido con una desorganización tremenda. ¿Ha impactado en la reducción del hambre?

No. En Nicaragua están microlocalizadas e identificadas las zonas de hambre y de extrema pobreza -Chinandega norte, Madriz, León norte, sectores de Matagalpa y Jinotega, zonas del Caribe norte y sur, y también zonas urbanas-, donde la gente tiene dificultades para producir y para comer. ¿Qué le costaría al gobierno llamar a todas las ONG que en Nicaragua tienen experiencia en la lucha contra el hambre y concertar juntos, gobierno y ONG, los mecanismos para actuar con eficacia contra la desnutrición? ¿Qué le costaría reunir a las ONG que traen al país decenas de millones de dólares anuales para estudiar juntos dónde colocar mejor ese dinero para defender a los más afectados por la crisis? En la situación económica actual, yo esperaría del gobierno que llamara a los mejores economistas de Nicaragua, de todas las tendencias, y les entregara las cifras oficiales, las verdaderas, y les pidiera que se junten tres días con los funcionarios del gabinete económico, para sacar juntos las recomendaciones necesarias, no para resolver la crisis, sino para enfrentarla entre todos de la mejor manera posible. Estoy segura que esos economistas harían su mejor esfuerzo voluntariamente. Pero, en un momento como el actual, de esfuerzo máximo y de trabajo conjunto para coordinar mejor el uso de los pocos recursos que tenemos, nada de eso lo está haciendo el gobierno. Esto no tiene otra explicación que la vocación autoritaria del gobierno, que quiere controlarlo todo.

Esto no tiene otra explicación que la falta de democracia que hay en este gobierno. Porque nuestros problemas económicos se han visto agravados por la crisis política. En el presupuesto de 2009, el gobierno tiene un hueco de unos 1 mil 300 millones de córdobas, cantidad que es exactamente lo que la cooperación dejó de desembolsar por causa del fraude electoral. Poco más de un tercio de esa cifra es lo que el gobierno le ha recortado este año al presupuesto de salud y educación. Queda claro entonces que si no se hubieran robado las elecciones la crisis económica sería menos aguda.

Hay quien dice que hay que olvidar ya lo del fraude. Pero, quien se roba masivamente las elecciones una vez lo hará la siguiente vez. Mejor evitemos llegar a la siguiente vez. Y para evitarlo, no hay que dejar pasar este fraude. Si lo dejamos pasar ahora, lo que pasará la siguiente vez será mucho más grave y lo que tendremos que hacer será mucho más radical. ¿Qué vamos a hacer si se roban las presidenciales en 2011? ¿Otra vez clandestinos y alzados en armas?

El fraude electoral y la forma en que el gobierno ha querido imponerlo ha traído también otras consecuencias. La delincuencia está creciendo. Hay una epidemia de asaltos armados y con alta agresividad en muchos barrios de Managua, que están secuestrados por el tráfico de drogas y por pandillas agresivas, que se han crecido por el poder que les dio el gobierno para que actuaran políticamente en los días siguientes al fraude. Estos muchachos regresaron a sus barrios a hacer daño, empoderados al ver que destruían y atacaban en el centro de Managua con las armas que les daba el gobierno, con el respaldo oficial y ante una policía que los dejaba hacer.

Estamos viendo también cómo dentro del mismo Frente Sandinista, los incondicionales del gobierno atacan y amenazan armados a gente de su propio partido. Estamos viendo a líderes universitarios que se atacan entre ellos y se amenazan de muerte en público y las autoridades universitarias no actúan ni actúa la policía… Y como no hay elecciones transparentes en la Universidad, las autoridades estudiantiles no son legítimas. Si dentro del propio Frente Sandinista se alimentan bandas armadas para dirimir rivalidades, ¿qué podemos esperar? ¿Qué educación cívica es ésta? El mensaje que se le está enviando a muchos jóvenes pobres y sin oportunidades es que para el gobierno, su marginalidad social y su agresividad son un valor positivo. ¿Cómo vamos a permitir que nuestra sociedad siga por este camino?

No podemos permitir que Nicaragua se pervierta de esta manera, que el país siga en manos de una casta corrupta de funcionarios que no son servidores públicos. ¿Cómo vamos a permitir que el gobierno haya gastado recursos públicos por miles de millones de córdobas en compras sin licitación y sin contratación, sin ningún control de la Contraloría? En un país con mínima decencia esos contralores estarían destituidos y procesados por su complicidad con la corrupción. En un país decente, los magistrados del Poder Electoral deberían estar destituidos y procesados por participar en el fraude electoral. ¿Dónde están los fiscales para procesar a quienes le hacen daño a Nicaragua? Sólo persigue la Fiscalía a los enemigos políticos del gobierno. ¿Y la Corte Suprema de Justicia? Sólo cumple órdenes del poder político. ¿No nos avergüenza el Procurador de Derechos Humanos cada vez que habla? Y para colmo, tenemos hoy a una Policía maniatada, entre la falta de recursos y la falta de autoridad para actuar. El nivel de sinvergüenzada de un grupo de importantes funcionarios públicos es tan grande que ya nos llama poco la atención.

Algunos se quejan porque los medios critiquen tan fuertemente a este gobierno. Pero también criticaron fuertemente a los gobiernos anteriores y fueron los medios los que destaparon la corrupción de Alemán y los chanchullos en la administración de Bolaños. Los medios tienen que criticar a los gobiernos para que trabajen bien y criticarlo duro para que trabajen mejor. Si criticándolo duro trabajan mal, ¿cómo sería si no lo criticaran o si lo criticaran bajito? La intensidad, la naturaleza y la magnitud de los problemas de Nicaragua no permiten moderación. El trabajo de un gobierno es mejorar la economía, reducir la pobreza y las inequidades y mantener la democracia. Los gobiernos y los funcionarios públicos deben estar habituados a que los critiquen. Ése es el papel de los medios. Y el papel del gobierno no puede ser organizar una guerra contra los medios. Y eso es lo que este gobierno ha hecho: desprestigiar a los medios, amenazar periodistas, coimear y sobornar periodistas, cerrar medios por vías legales, cerrar programas de opinión…

¿Cómo puede llamarse de izquierda un gobierno que nos ha llevado a estos extremos? El gobierno del Presidente Ortega no es un gobierno de izquierda. ¿Cómo identificar la ideología de izquierda en el siglo 21? ¿Será el gobierno de Chávez de izquierda? Yo creo que no. Creo que es un gobierno populista. Porque repartir cosas o dinero a los pobres no es ser de izquierda. Alemán lo hacía, tenía programas sociales para repartir recursos a los pobres. Yo creo que el Frente Amplio en Uruguay y Lula en Brasil han hecho gobiernos de izquierda.

Hay que reconocer que en el siglo 21 la izquierda tiene que establecer ciertos parámetros, diferentes a los que tuvo la izquierda revolucionaria de los años 70 del siglo 20. Entonces, no pensábamos en los problemas del medio ambiente, ¡ni se nos pasaban por la cabeza! Creíamos entonces que los problemas de las mujeres se resolverían con hacer una revolución. Después aprendimos que no, que puede haber gobiernos revolucionarios donde no se resuelven los problemas de las mujeres. Igual con las etnias: la izquierda no tenía un pensamiento complejo sobre los problemas de los pueblos indígenas. En Nicaragua, durante la revolución, hicimos una reforma agraria en tierras de las comunidades indígenas, lo que evidencia que el sandinismo de los años 70 no había integrado la cuestión étnica.

La definición de la izquierda latinoamericana del siglo 21 es un proceso en construcción que tiene que combinar mecanismos y planteamientos para lograr un Estado fuerte, con una sociedad fuerte y un mercado fuerte. El planteamiento del socialismo real en el siglo 20 fue un Estado fuerte, todopoderoso, con un mercado débil y con una sociedad alineada, a la que no le reconocía pluralidad. Ése es un planteamiento superado por la izquierda mundial y por la izquierda latinoamericana, aunque ya vemos que hay algunos que mantienen ciertos resabios…Yo creo que la izquierda verdadera está pensando hoy en un Estado fuerte, con un mercado fuerte y una sociedad bien organizada.

El siglo 21 nos ha demostrado la emergencia de fuerzas de izquierda latinoamericanas como fuerzas electorales mayoritarias. Se trata de un fenómeno importantísimo, sin precedentes en América Latina. Porque en el siglo 19 la disputa política fue siempre entre oligarquía y oligarquía y en el siglo 20 fue siempre entre la derecha y la derecha. Este siglo 21 nos dice que la disputa va a ser entre derecha e izquierda. Pero, ¿con qué izquierda? Con una izquierda que busca y cultiva mayorías electorales, que llega al poder por los votos, que fortalece procesos de institucionalidad y que cambia dentro de la institucionalidad. El gran dilema de esta izquierda latinoamericana es gobernar y hacerlo bien para volver a gobernar. En Brasil, ya Lula demostró que es factible. En El Salvador, el FMLN tiene ahora una gran oportunidad para demostrar que también en ese país es factible. El primer gran desafío de Mauricio Funes y del FMLN en El Salvador es demostrar que la izquierda puede gobernar y puede volver a gobernar. Hoy, esa izquierda latinoamericana tiene un desafío aún mayor: gobernar y sortear esta crisis económica. Algo dificilísimo para cualquier gobierno: sortear la crisis y hacerlo sin costo político. Mauricio Funes entra a gobernar El Salvador en un momento muy difícil, porque las expectativas sobre su gestión son enormes y también la crisis es enorme.

Funes tiene que hilar fino en un país con un enorme potencial, con una población trabajadora, con unos emigrantes dedicados a apoyar a sus compatriotas dentro del país... Mucha gente puede creer que su gobierno será una revolución. No. Es sólo que el FMLN ganó las elecciones. Pedirle una revolución es no sólo una expectativa exagerada, sino una intención que podría liquidar ese proyecto. Lo que hay que pedirle al nuevo gobierno salvadoreño es que sea un buen gobierno de izquierda para que el FMLN pueda ganar las elecciones veinte años seguidos, como las ganó ARENA.

En el caso de Nicaragua, tenemos un gobierno que se presenta como un gobierno de izquierda, pero no lo es. El orteguismo, haciendo todo tipo de desmanes y destrozos, está quemando las posibilidades de éxito de la izquierda en Nicaragua. La peor plaga que ha tenido la izquierda en Nicaragua es el orteguismo: corrupción, autoritarismo, mesianismo, clientelismo, prebendarismo, oportunismo político, alianzas con el gran capital…Hemos pasado de un gobierno de corrupción con Alemán a un gobierno pro-empresarial con Bolaños a un gobierno de una oligarquía familiar con Ortega, que no representa al sandinismo, que no tiene ideología. El orteguismo no tiene más ideología que el poder, y el poder de Daniel Ortega. El orteguismo se alejó del sandinismo, dejó de ser sandinista para ser orteguista o danielista, como lo queramos llamar. Se alejó de sus principios. Luchó contra la dictadura y terminó manejando Nicaragua como lo hizo la dictadura. Terminó haciendo igual que lo que hacía Somoza. Alguna gente dice: “Hacen lo mismo que Somoza y peor”. ¿Peor por qué? Porque el tiempo ha pasado y el país requiere otra forma de gobernar.

El MRS enfrenta un gran problema, porque el MRS es una fuerza de izquierda y una fuerza sandinista. Y este gobierno orteguista quema a la izquierda y quema al sandinismo. La corrupción no debe ser identificada con el sandinismo. Nada más contradictorio que ser sandinista y ser ladrón. En todos los gobiernos hay corruptos, ése no es el problema. El problema es la impunidad, que la corrupción no se castigue. En todos los gobiernos hay ineptos, ése no es el problema. El problema es que se premie la ineptitud a cambio de incondicionalidad política. En todos los gobiernos se dan bandazos, el problema es no rectificar. El autoritarismo no debe ser identificado con la izquierda ni con el sandinismo. En Nicaragua hay una derecha autoritaria y un orteguismo autoritario, que se dice de izquierda; y hay una derecha democrática y una izquierda democrática. Los liberales tienen el desafío de derrotar a la facción autocrática, autoritaria y corrupta del liberalismo, la facción de Alemán, para que el liberalismo sobreviva. Y lo mismo el sandinismo: tenemos que derrotar a la facción corrupta, autocrática, prebendaria y clientelista del orteguismo, para poder construir y desarrollar una izquierda democrática para Nicaragua.

Es un desafío enorme, que no tiene que ver sólo con las elecciones de 2011 ni con candidatos, que tiene que ver con cómo se construyen las opciones políticas en el país y con cómo logramos, unidas todas las opciones políticas, poder ir más allá de las opciones que representan Alemán y Ortega.

Lo mejor que nos podría pasar en Nicaragua es ver a una izquierda democrática enfrentada a una derecha democrática. Entonces discutiríamos sobre planteamientos programáticos, sobre posiciones de fondo y veríamos las diferencias que existen entre la derecha y la izquierda. Pero ahora todavía estamos discutiendo lo más primario: cómo hacemos para que no se roben las elecciones de 2011. Mientras aquí tengamos una derecha autoritaria, autocrática y corrupta, aliada con un segmento que fue de izquierda y que hoy es autoritario, autocrático y corrupto, y entre ambos mantengan prisioneras a todas las instituciones del Estado dejando a la gente al garete, no podemos discutir todavía con seriedad los problemas de fondo del país.

El planteamiento programático del MRS es un Estado que juegue un papel clave en la redistribución de la riqueza, en la regulación de los servicios públicos: transporte, energía, agua potable, para que cumplan su función social. Creemos en un Estado que asuma sus responsabilidades en educación y en salud. El MRS apuesta también a un mercado fuerte, porque en Nicaragua el mercado es débil, imperfecto, con competencia reducida, dominado por oligopolios y monopolios. También apostamos a una sociedad bien organizada. Y desde ahora nuestras relaciones con las organizaciones de la sociedad son de respeto y de colaboración, no de subordinación. No pretendemos que estén alineadas a nuestras posiciones ni a nuestro discurso. Reconocemos lo positivo de la pluralidad. Creer que la izquierda tiene que ser monotemática y unánime, y sometida toda a una única organización, creer que cuando llegan al gobierno los partidos de izquierda representan a “dios todopoderoso” es algo del pasado y la evolución de la sociedad nos lo está diciendo. Los campesinos, las mujeres, los sindicatos, los jóvenes, quieren tener protagonismo y ser contrapartes del poder público con sus propias organizaciones.

Desde el MRS vamos a mantener la defensa de la democracia y seguiremos velando por la economía popular y por la justicia social. El MRS coincidirá con todos los que luchan por la democracia. Y por eso, no vamos a quitar el dedo de la llaga del fraude. Nosotros no abrimos esa llaga. Y vamos a seguir denunciando que este gobierno ha venido construyendo y montando un proyecto dictatorial. En el MRS no hay posiciones pro-Montealegre, ni siquiera posiciones por personas. Apoyamos a Montealeagre como candidato a la alcaldía de Managua en las elecciones municipales porque queríamos evidenciar el fraude que se anunciaba. Si no hubiera habido un voto masivo y si no hubiera habido un voto masivo contra los candidatos de Ortega, el fraude les hubiera sido más sencillo de hacer. Nosotros estamos dispuestos a trabajar en conjunto y a coincidir en acciones con todo el que defienda la democracia y defienda la justicia social. Nos verán junto a Montealegre cuando haya que actuar para defender la democracia y nos verán separados en otras acciones, porque tenemos intereses distintos. Montealegre está ahora concentrado en la organización de su partido, el PLI, disputando el liderazgo del liberalismo, ahora que el liderazgo de Alemán está colapsado porque ha quedado en evidencia que Alemán y Ortega fueron la pareja cómplice que diseñó el fraude electoral y que Alemán le entregó a Ortega alcaldías que habían ganado los liberales.

El MRS es un partido de izquierda y sandinista. No es solamente de izquierda. Es sandinista. Tiene una raíz, una orientación y una opción. La Alianza MRS es algo más amplio: está el Rescate, el grupo CREA, el Partido Socialista, el Movimiento Autónomo de Mujeres, cada grupo con su propia identidad. Mundo Jarquín no pertenece al partido MRS, él coordina la Alianza MRS. Y a veces tiene posiciones diferentes a las del MRS, como el Rescate del Sandinismo también las tiene y se evidenciaron en las elecciones municipales, cuando el Rescate pidió a su gente que votaran nulo y en el MRS pedimos que votaran por candidatos que no fueran los de Ortega, los del Frente Sandinista.

La misión del MRS no es callar a sus aliados. Las alianzas no son ideológicas, son políticas, y la Alianza MRS tiene la pluralidad que tiene toda alianza. El partido MRS tiene su fundamento ideológico, sus estatutos y su programa y opera según ellos. La Alianza MRS está construida alrededor del programa del MRS, pero fuera de ese programa hay diferencias. Las alianzas se hacen a partir de coincidencias, aunque en Nicaragua estamos acostumbrados a comenzar con las diferencias y no con las coincidencias. Las opiniones de Mundo Jarquín son las de él, no son las opiniones del MRS. Las posiciones de nuestros diputados son nuestras posiciones oficiales y se basan en el programa que presentamos cuando Herty Lewites era candidato presidencial en 2006. El MRS no es un partido oportunista ni de tácticas ni de andar coqueteando por prebendas y cargos. Tenemos intereses y luchamos por ellos, aunque paguemos costos. En 2006 fuimos el único partido que defendió el derecho de las mujeres al aborto terapéutico, en caso de violación, incesto y frente al riesgo de muerte de la madre. Y probablemente, perdimos votos por eso. Pero tenemos una posición de principios. Queremos que el pueblo sienta que nosotros somos de “los que sí hacen lo que dicen”. Y esto nos parece muy importante cuando la credibilidad de la élite política está por los suelos. Nuestra bancada es pequeña, pero ha sido muy consecuente. Hemos peleado por lo que creemos. Y seguiremos haciéndolo, a cualquier costo. Estamos seguros que recuperaremos nuestra personalidad jurídica para las elecciones de 2011 y nos preparamos para competir y para ganar.

Creemos que el MRS puede ganar esas elecciones, creemos que tenemos capacidad para gobernar este país mejor de lo que ha sido gobernado en los últimos años, con una política de mayor acercamiento a la sociedad, de verdadera redistribución de la riqueza y de democracia. Desde que nació, la vocación del MRS ha sido hacer realidad en Nicaragua la opción de una izquierda democrática. En las elecciones presidenciales de 1996 sacamos 8 mil votos. Pongamos que nos robaron 2 mil…10 mil en total, pues. Pocos, sí, pero ¿cuántos partidos nacieron, crecieron y se multiplicaron desde 1995 y participaron en aquellas elecciones? Uno de ellos, por ejemplo, el PRONAL, que fundó Antonio Lacayo, que tenía recursos, que tenía dinero, gente en todo el país, y desapareció…Y tantos otros. Al MRS le quitaron la personalidad jurídica en el año 2000 y quedamos muy pocos. En el año 2006 el MRS sacó 200 y pico mil votos y el Frente Sandinista sacó 900 mil votos. ¿Cuántos votos había sacado el Frente en el año 2001? 900 mil votos. El MRS pasó de 10 mil a 200 mil en diez años y el Frente no creció, decreció. ¿Por qué tuvieron que robarse a saco las elecciones municipales de noviembre? Porque estaban ante una derrota gigantesca. Eso quiere decir que la gente ha perdido credibilidad en esa opción. En el MRS hemos aprendido que la clave de la lucha es la tenacidad.

Por todo eso, una prioridad del MRS en esta situación es trabajar con los jóvenes. Es la hora de que la juventud actúe políticamente demandando un país con otro rostro. En el MRS tenemos jóvenes estudiantes, trabajadores, de clase media baja, de barrios, de todo el país, también campesinos, de distintos oficios, que tienen vocación política, que les llama la atención la política, que quieren hacer trabajo social en las comunidades. Estamos preparando para los próximos meses un congreso juvenil, para llevar a la juventud a posiciones de poder dentro del partido, para que haya renovación generacional y formación de liderazgo joven.

No es una tarea fácil, porque también los jóvenes están penetrados de la idea de que para ir a una reunión política tienen que recibir algo a cambio. Queremos construir algo diferente, no para ellos, sino con ellos. Y estamos planteando una co-responsabilidad de las directivas del partido con el liderazgo joven.

Queremos que ellos vayan construyendo un liderazgo y establecer espacios de comunicación más horizontales con ese liderazgo. No queremos una facción juvenil, queremos que los jóvenes vayan asumiendo principios programáticos y aprendan a usar los espacios de poder dentro del partido, porque lo habitual es que muchos jóvenes entran a los partidos y no saben cómo “meter la cuchara” en las decisiones y terminan de asistentes de los viejos. Estamos en un proceso de construcción con los jóvenes y eso toma tiempo. ¿Tiene que ver este esfuerzo con las elecciones de 2011? No, tiene que ver con el futuro del país. No podemos dejar de formar líderes jóvenes en una escuela adecuada porque si no, lo que la juventud copiará será el mal ejemplo de la clase política. La gran pregunta hoy es qué tipo de país quieren construir los jóvenes. ¿Será el mismo que quisimos construir nosotros? El mundo ha cambiado mucho y tenemos que preguntarles qué país quieren y cómo lo van a hacer y escucharlos. Los jóvenes nos dicen que ellos quieren construir un modelo, no que se lo demos hecho. Además de construir sus propios planteamientos, quieren también tener tutoría de parte de nosotros, los más viejos, para entender cómo y para qué se está en la política. Con ellos estamos trabajando sobre los cuatro principios sobre los que se asienta el MRS: soberanía nacional, desarrollo económico y justicia social, democracia y solidaridad. En Nicaragua estamos en una crisis de liderazgo, pero el liderazgo lo producen las sociedades y esta crisis no la vamos a resolver voluntaristamente, porque a nadie se le puede decir: ¡Sé líder! Sólo podemos contribuir a formar líderes de base, que tendrán liderazgo hasta dentro de unos años.

Ante la crisis de Nicaragua y la crisis internacional, que es extrema, tremenda, no hay más salida que un verdadero diálogo nacional, donde se pongan sobre la mesa todos los problemas -los de la democracia, los de la justicia, los de la seguridad ciudadana, los problemas económicos que está enfrentando la gente en el campo y en la ciudad- y no sólo los problemas del presupuesto y no sólo los problemas de los empresarios. Cuando en junio de 2008 fui a la huelga de hambre propusimos ya un diálogo nacional y no nos hicieron caso. ¿Tiene interés el gobierno en un diálogo así? No vemos voluntad, no vemos señales. Lo que vemos es que al Presidente Ortega le gusta dialogar consigo mismo, dialogar con el espejo.

La crisis nos encuentra muy divididos. Nicaragua tiene hoy una sociedad muy polarizada. Y eso dificulta el diálogo. Pero lo que ha polarizado al país no son las críticas que le hacemos al gobierno. Quien ha polarizado el país es el gobierno. Y lo ha polarizado deliberadamente. Daniel Ortega llegó al gobierno y fue recibido con expectativas positivas. Empezó a gobernar con muy pocas enemistades. Todo el mundo quería darle el beneficio de la duda y se lo dio. Ése es el pensamiento dominante en la sociedad nicaragüense al iniciar el año 2007. Pero muy pronto el Presidente comenzó a tirar pedradas: contra partidos, ONG, sindicatos, organizaciones, medios, embajadoras, cooperación externa, iglesias, y hasta comenzó a tirar pedradas dentro de sus propias filas. No sé por qué lo hizo, no tengo ninguna respuesta. Todo eso fue polarizando más y más al país. El discurso polarizado lo construyó el gobierno al calificar a todas las voces críticas de “traidores, vendepatrias, zánganos, peleles…” ¿Por qué reaccionó el gobierno de la forma que lo hizo cuando hice la huelga de hambre, si apenas era una reacción a que nos habían quitado nuestro derecho a elegir
y a ser electos? ¿Por qué ha corrido el gobierno a médicos y a maestros por no ser orteguistas? ¿Por qué persigue, dentro del mismo partido, a quienes no le son incondicionales?

El gobierno polarizó también las elecciones municipales. Quisieron polarizarlas. Si al MRS no le hubieran quitado la personería jurídica, hubiéramos hecho campaña por nuestros candidatos. Y teníamos candidatos en 141 de los 153 municipios del país. Si no le hubieran quitado la ALN a Eduardo Montealegre, él hubiera hecho su campaña con sus candidatos. Y la elección no se hubiera polarizado. Estamos seguros que recuperaremos nuestra personalidad jurídica para las elecciones de 2011 porque la polarización política y electoral que ha organizado este gobierno es insostenible. El gobierno ha construido su proyecto político sobre el conflicto. Siento que éste es un gobierno paranoico que ve enemigos en todas partes y que termina haciendo enemigos a todos. Y eso es una tragedia nacional.

Esta crisis es un momento de grandes oportunidades para reactivar la producción de alimentos y para buscar nuevas maneras de convivencia. Nicaragua demanda un diálogo serio, para modificar lo que se ha hecho mal y para enrumbar la economía aprovechando las oportunidades que nos abre la crisis. Todo el mundo se ha ofrecido para apoyar el esfuerzo de un diálogo nacional. Y estoy segura que en esta situación de crisis, si el gobierno llamara a un diálogo nacional con todo el mundo y poniendo sobre la mesa todos los problemas, todos participarían con buena voluntad. La iniciativa la tiene el gobierno. Esperamos que el Presidente Ortega se siente a hacer un balance, ahora que termina su “primer tiempo” y decida gobernar en un “segundo tiempo” rectificando su conducta y conduciendo al país por un camino menos riesgoso que éste por el que nos ha llevado.

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