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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 199 | Octubre 1998
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El Salvador

El único adversario para el FMLN es ahora la derecha, que está reconcentrando el poder económico en pocas manos, y llevando a la miseria a nuestro país. " Tendámonos la mano y aseguremos una victoria contundente el 7 de marzo de 1999, para que la celebración sea el primero de junio del 99 en los jardines de Casa Presidencial". Facundo Guardado, 28 de septiembre.

Ismael Moreno

En una sociedad en constante ebullición, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) aun con sus bajas más que con sus altas, sigue siendo la expresión de izquierda que en la Centroamérica de hoy cuenta con mayores posibilidades de contribuir a la búsqueda y construcción de propuestas que nos acerquen a un modelo de sociedad nuevo, cuando los otros se nos fueron de las manos y de los libros tras las caídas de los muros.

Esta expectativa se hace sentir con más fuerza en tiempos de elecciones. Mientras la derecha organiza sus campañas sabiendo que en ocasiones está obligada a "dormir con el enemigo" -un enemigo que desea eliminar-, el FMLN se debate en discusiones y pugnas internas. La posibilidad que se le abre de acceder al control del gobierno coincide con el preciso y obligado momento en que debe debatir cuál ha de ser el rol y la identidad de la izquierda en tiempos de gran incertidumbre. Ni están claras las alternativas ni están claras las alianzas que deba hacer ni cuenta con herramientas teóricas o metodológicas para apoyar la búsqueda. Simultáneamente, la izquierda ha de ir buscando el camino y escribiendo el nuevo libro. Y todo bajo la avalancha de un modelo social y económico que se declara triunfador y para el que la inmensa mayoría de la gente no sólo no cuenta, ni siquiera existe en sus planes. Este es el marco de fondo de la ebullición política salvadoreña.



Final de un amargo episodio

Antes de las 3 de la tarde del domingo 27 de septiembre y confundidos entre puños en alto, abrazos y mezcladas lágrimas de triunfo y de derrota, Facundo Guardado y Marta Valladares -la carismática y en el tiempo de la guerra salvajemente torturada Comandante Nidia Díaz- fueron proclamados como fórmula presidencial con la que el FMLN -después de negociar con sus aliados de la Unión Social Cristiana (USC)- irá a la campaña electoral que inicia el 7 de noviembre y que ha de culminar el 7 de marzo de 1999 en las elecciones para elegir a un nuevo Presidente Constitucional de El Salvador. Con la elección de esta fórmula se concluía una de las etapas más difíciles en la vida del FMLN en sus más de seis años de haberse ganado el derecho a ser partido político legal tras firmar en 1992 los acuerdos de paz que pusieron fin a más de una década de sangriento conflicto político-militar.

La fórmula presidencial del FMLN debió estar acordada desde mediados de agosto, pero la reñida disputa entre las diversas corrientes internas del FMLN lo impidió. Todavía en junio, en las filas de una de las corrientes de lo que fueron las FPL, se presentaba como carta segura -aunque no pública- la pre-candidatura de su líder, Facundo Guardado, en fórmula con Marina Victoria de Avilés, quien llegaba a la campaña política con una formidable carta de presentación tras su valioso desempeño como Procuradora de Derechos Humanos. La fórmula Guardado-Avilés se anteponía a la de la doctora de Avilés junto al economista Salvador Arias, que respaldaban Schafick Handal -dirigente del núcleo tradicional del Partido Comunista- y Salvador Sánchez Ceren -durante la guerra Comandante Leonel González-, quien lideró las filas de las FPL desde la controvertida muerte de Salvador Cayetano Carpio, el legendario Comandante Marcial, en abril de 1983, hasta que las FPL se disolvieron al acordarse la no existencia de tendencias al interior del partido FMLN. Siendo ya el FMLN un partido político legalmente reconocido, Leonel González fue elegido su coordinador hasta que en diciembre de 1997 fue sustituido en la Sexta Convención Nacional por Facundo Guardado.



La "carta secreta"

Después de que el sector de Facundo Guardado se quedara sin nombres para la fórmula presidencial, con la renuncia de Héctor Silva -al culminar sin resultados la Convención del 15 de agosto- tras la no aceptación de Héctor Dada a ser postulado, parecía que la suerte estaba echada en favor de la fórmula Victoria de Avilés-Salvador Arias. De hecho, ésta era la única fórmula que iba a presentarse en la Convención del 27 de septiembre, fecha limite para que el FMLN definiera a sus candidatos. Sin embargo, sólo cinco días antes de la Convención surgió lo que cuatro meses atrás se anticipaba como la "carta secreta": Facundo Guardado estaba a la cabeza de la fórmula. Lo nuevo e inesperado para muchos fue que en lugar de presentarse como integrante de una fórmula conciliadora -la que inicialmente el mismo Guardado pensó con la doctora de Avilés- lo hizo con Marta Valladares y en extremas condiciones de confrontación para medir fuerzas con las corrientes adversas. Una fórmula "pura sangre" titularon los medios escritos, contraponiéndola a la fórmula de "los advenedizos" Victoria Marina de Avilés y Salvador Arias.



Se destapa el conflictoh

El dispositivo que puso en marcha este desenlace se sitúa en la Sexta Convención del FMLN de diciembre de 1997. La militancia de base del partido fue convocada para elegir a sus autoridades, tanto a los miembros del Consejo Nacional como a los de la Comisión Política. Días antes, los estatutos del partido fueron reformados para permitir la reelección por un tercer período de Leonel González como Coordinador General. Pero la Convención no reeligió a González. Tampoco reeligió como miembro del Consejo y de la Comisión Política a Schafick Handal, jefe de la bancada del FMLN en la Asamblea Legislativa. Otros nombres, unos antiguos y otros nuevos, cubrieron los puestos de los máximos organismos de dirección del partido. Con una característica notable: la mayoría de los electos eran fieles a Facundo Guardado, quien resultó elegido como nuevo Coordinador General, relegando a Leonel González a un cargo subordinado.



Radicales y moderados

Se destapó entonces una pugna interna que se venía cociendo desde los mismos años de la guerra. El sector de las FPL, fiel a Leonel González comenzó a atacar a Guardado por privilegiar las negociaciones con la derecha y por subordinar los intereses del partido y de la lucha revolucionaria a sus intereses personales, calificándolo como "socialdemócrata", "aliado con la derecha", "alejado de los principios revolucionarios", "corrupto", etc. Este sector se vinculó pronto con el núcleo original del Partido Comunista de Schafick Handal, y después encontró eco en la corriente disidente del PC, la Tendencia Revolucionaria dirigida por Dagoberto Gutiérrez. En algunos momentos, este sector contó con el apoyo de la otra corriente, la Tendencia Democrática, dirigida por Raúl Mijando, disidente del ERP que dirigió Joaquín Villalobos. Tantas maneras de ver y concebir la marcha y la vida del FMLN acabaron configuradas coyunturalmente en dos bloques: el bloque "radical" encabezado por Schafick Handal y Leonel González, y el bloque "moderado" dirigido por Facundo Guardado y Nidia Díaz. Esta pugna al interior del FMLN se hizo pública cuando en mayo se divulgó un documento sin firma que, con el título "Sobre el rumbo del FMLN", identificaba las posiciones del bloque "radical" al criticar severamente a Facundo Guardado y a su grupo por orientar al FMLN hacia posiciones "socialdemócratas" privilegiando la negociación sobre la lucha revolucionaria y negando en su práctica política la opción originaria por el socialismo.



Apurados por ARENA

Una vez electo Coordinador General del FMLN, Facundo Guardado orientó todas sus fuerzas a asegurar su posición en el aparato del partido y a poner éste al servicio total de "su" propia campaña política buscando ya la candidatura presidencial. No fueron desconocidas sus pláticas con sectores descontentos de la derecha económica, cuyos representantes no dudaron en decantarse públicamente por una candidatura del FMLN que tuviera que ver con el liderazgo de Facundo. El campanazo que alborotó al extremo las pugnas al interior del FMLN por las candidaturas a la presidencia llegó a finales de marzo, cuando ARENA decidió elegir como candidato presidencial a Francisco Flores, un joven profesional de escasa trayectoria en la derecha salvadoreña.



Peñate: una irresponsabilidad

Desde mayo hasta el 27 de septiembre, ARENA desapareció prácticamente del horizonte de lucha del FMLN y los adversarios del FMLN pasaron a estar dentro del partido. Mientras arreciaba la lucha intestina, el candidato de ARENA recorría el territorio nacional con una imagen de hombre conciliador y propositivo, la Asamblea Legislativa debía hacerle frente a muchos desafíos y las alcaldías gobernadas por el FMLN -comenzando con la de la capital- entraban en momentos en que debían demostrar que rompían el curso de una inmemorial historia de corrupción y de clientelismo.

Cuando la Asamblea Legislativa debía nombrar a un nuevo Procurador de los Derechos Humanos -figura clave en el proceso democratizador abierto en El Salvador con los acuerdos de paz- el FMLN continuaba en sus disputas. Marina Victoria de Avilés concluía su período, y otros motivos de mayor envergadura -como se vería después, al lanzarse a la lucha por la candidatura en el FMLN- la llevaron a no aceptar una reelección. La doctora de Avilés imprimió una personalidad a la Procuraduría de los Derechos Humanos y su excelente trabajo exigía un sucesor con una capacidad profesional y ética a la altura de la de su antecesora. Sin embargo, los diputados demostraron una vez más a la sociedad salvadoreña que los intereses de su partido están muy por encima de los intereses del país. Y en la decisión sobre la Procuraduría los diputados del FMLN jugaron uno de los papeles más irresponsables en su trayectoria, tan cuestionada ya en otros terrenos por sectores sociales muy variados. Después de meses sin lograr un acuerdo entre los partidos, a finales de julio se conoció que, como resultado de consensos partidarios, Eduardo Peñate sería el nuevo Procurador de Derechos Humanos. De inmediato se conoció que este personaje tenía cuentas pendientes con la justicia por decenas de delitos, que incluían hasta demandas por robos de enseres de cocina. El FMLN, atrapado en sus pugnas internas, avaló la elección de un Procurador que hoy tiene asustados a los salvadoreños con sus arrebatos de incapacidad y sus mediocridades. Nidia Díaz reconoció a envío que su mayor error como diputada fue haber participado en la elección de Peñate.



El alcalde en su campaña

La alcaldía capitalina debía cumplir ante la ciudadanía con sus promesas de campaña. El alcalde de San Salvador, Héctor Silva, tenía entre esas promesas el interés por aparecer ante la Cámara de Comercio de la capital como un hombre de recia personalidad. Cuando puso en marcha el plan de reordenamiento del centro de la ciudad, se jugó dos cartas de una vez. Ofreció alternativas viables a los vendedores callejeros y a los parques del centro de la ciudad, al tiempo que aseguraba a los grandes comerciantes aglutinados en la Cámara de Comercio una ciudad ordenada, limpia, segura y descongestionada. Mientras el FMLN se debatía en sus contradicciones, el alcalde buscaba figurar con su campaña urbana. No supo valorar bien que mientras los grandes comerciantes se beneficiaban con el reordenamiento urbano, también lo aprovechaban para revertirlo negativamente contra el FMLN. El día en que fueron desalojados los vendedores ambulantes de una de las plazas céntricas de la ciudad, uno de los rotativos de mayor circulación del país colocó en su primera plana dos imágenes muy sugestivas: la foto de una mujer pobre atropellada por la policía junto a la foto de la Primera Dama tomando en sus brazos a una niña pobre y enferma.


El rodeo de Guardado

Desde finales de abril se conocía ya en reducidos círculos que Facundo Guardado contaba con lanzarse a la candidatura presidencial del FMLN. Esto elevó el tenor de las pugnas. Contenidos del inevitable debate que debe afrontar la izquierda como la concepción del partido, el programa de gobierno, el modelo de sociedad por el que luchar, el carácter de las alianzas, la misión y el quehacer de la izquierda, fueron sustituidos por pleitos y zancadillas con el único objetivo de debilitar contrincantes.

Facundo Guardado es percibido como un hombre de poder, que lucha por sostenerlo de cualquier manera y a cualquier costo. Cuatro meses atrás dijimos en envío que Facundo Guardado era la carta oculta del sector "moderado". Pero Facundo y su grupo dieron un viraje a finales de junio. Un rodeo político -dirían otros- para asegurar mayor control en el partido y para lograr objetivos políticos mayores. El líder de la corriente "moderada" y Coordinador General del FMLN comenzó a hacer su propia campaña en favor de los Héctor: o Héctor Silva o Héctor Dada, ambos miembros del Consejo Municipal de San Salvador, con quienes Guardado hace equipo también como concejal.

No había duda de que, Facundo prefería a Héctor Silva, que había expresado decenas de veces -incluyendo a envío en una entrevista de 1997- que no aceptaría la candidatura a la Presidencia mientras presidiera la Alcaldía, puesto que era para esta misión para la que había sido electo. Dejar la Alcaldía por la Presidencia era una irresponsabilidad, decía con frecuencia. Pero se impuso la lógica política y a finales de julio Héctor Silva aceptó la precandidatura.
¿A qué se debió el rodeo político de Facundo Guardado, cuando muchos esperaban que se lanzara directamente a la candidatura? Algunos analistas opinan que Facundo apostaba a las mayores cuotas de poder, tanto en el partido como en la administración pública. En 1997, apoyando ya a Héctor Silva para Presidente, la silla de la alcaldía capitalina quedaba vacía. ¿Quién la ocuparía? Facundo Guardado. De esta manera, el Coordinador General del FMLN se convertiría en Alcalde de San Salvador, un cargo que en la historia salvadoreña ha servido siempre de trampolín para llegar hasta la silla presidencial. Asunto de tiempos y de cálculos. Pero en política no hay nada definitivamente escrito. Aumentó entonces la polémica. Porque Facundo es muy político. Y metido en la política salvadoreña lo es aún más. Para la alcaldía capitalina, el FMLN estableció una alianza con otros partidos, Convergencia Democrática y el Movimiento de Unidad (MU), sobre la base de que el candidato sería una persona independiente. Héctor Silva lo era en aquel momento. Y fue elegido.



Alianzas y cálculos políticos

Al renunciar Silva como alcalde, los aliados exigirían que su sustituto respetara los términos de la alianza. Al lanzar el FMLN a un candidato presidencial como Héctor Silva, se abría un amplio abanico de posibilidades de alianzas con partidos pequeños, como Convergencia Democrática, a la que Silva perteneció y a la que representó en las elecciones legislativas de 1994. Estos partidos pequeños -llamados de "centro"- han estado buscando conformar un bloque de centro que se convierta en una nueva opción o para establecer alianzas con uno o con otro de los dos partidos mayoritarios. Al FMLN le debe interesar mantener relaciones estables con estos institutos políticos si de verdad quiere aumentar su caudal electoral frente a ARENA. Si el FMLN no cumple con los acuerdos con sus aliados, corre el riesgo de quedarse solo. Y solo, perderá sin remedio ante ARENA. El cálculo político de Facundo Guardado se topó en su momento con este problema, el del respeto y el cuidado de las alianzas.



Silva: un paso en falso

Con Héctor Silva como candidato presidencial, Facundo Guardado seguiría con un control del partido que le permitiría seguir abriendo cauces para consolidarse como hombre de poder en el país. Y ésta es, según algunos analistas, la verdadera meta de Facundo Guardado. Pero, quizás, el nivel de la confrontación interna en el FMLN no estuvo suficientemente calculado. Y de las jornadas de agosto el partido salió mucho más partido internamente. Héctor Silva retornó cabizbajo y maltrecho a la alcaldía, de donde, seguramente nunca debió salir, porque -como le previnieron voces serias- estaba dando su peor paso en una carrera política y, de no revertirlo con una audaz administración edilicia en el tiempo que le queda en la comuna, podría convertirse en el paso hacia su tumba política. Como expresión de una enconada división, la corriente de Handal y González mantenía entretanto su fórmula Avilés-Arias, seguros de que serían la fórmula triunfadora.



Héctor Dada: caso cerrado

El sector "moderado" de Facundo Guardado continuó su lucha. Primero, proponiendo que fuese el Consejo Nacional del FMLN el que decidiera sobre la fórmula, obviando el espacio democrático de la Convención de representantes de las bases, puesto que ya se había demostrado que polarizaba aún más las pugnas existentes. Y segundo, exigiendo que la fórmula Avilés-Arias renunciaran por representar a una sola corriente y por no dar garantías para competir con éxito en las elecciones de marzo del 99. La corriente de Handal y González no podía aceptar esta posición, conscientes de que la corriente "moderada" es mayoritaria en el Consejo Nacional y convencidos de que definir la fórmula sin las bases significaba un paso atrás en el proceso democratizador puesto en marcha por el partido.

El sector "moderado" recurrió entonces de nuevo a Héctor Dada, que en julio había quedado fuera de competencia cuando el FMLN no le aceptó su propuesta: ser candidato sólo si lo era de una coalición y sin afiliarse a partido alguno, manteniéndose independiente del FMLN. A mediados de septiembre, parecía que se avanzaba con paso firme hacia la fórmula Héctor Dada-Victoria de Avilés. Pero el sector "radical" nunca quiso negociar su fórmula inicial, y se dedicó a atacar de frente a Héctor Dada quien, sabiamente, supo salirse del embrollo dejando constancia de que la precandidatura era para él caso cerrado. Ocho días antes de la Convención del 27 de septiembre, parecía que la fórmula Avilés-Arias llegaba sola a la Convención. Los convencionalistas de Facundo aseguraron que, de no presentarse una fórmula alternativa a la de los "radicales", no asistirían a la Convención. El día 21 de septiembre, el país conoció la decisión del Coordinador General del FMLN de lanzarse como candidato presidencial en la fórmula de su propia corriente.



Dos rostros de la guerra

La fórmula Guardado-Valladares se presentó a la Convención y logró el triunfo con el argumento de una historia de lucha reconocida por la sociedad salvadoreña. Este argumento puede ser muy válido para un importante sector de la militancia del partido de izquierda, pero es un argumento de doble filo. Guardado y Nidia Díaz están vinculados históricamente con lo más duro de la guerra. La sociedad salvadoreña tiende hoy a olvidar aquellos años y a ver con optimismo las realidades que les garantizan que ese pasado no volverá. En las elecciones municipales y legislativas de marzo de 1997, la principal bandera propagandística de ARENA fue acusar al FMLN de haber sido responsable de los mayores desastres y crímenes de la guerra. La televisión bombardeaba a la sociedad con imágenes de destrucción y sangre ocurridas durante el conflicto.

La propaganda no sirvió. El partido de Joaquín Villalobos fue reducido prácticamente a la nada, el FMLN aumentó su número de diputados hasta disputar el control de la Asamblea Legislativa y ganó las alcaldías de los principales centros urbanos del país, precisamente donde más abundaron las imágenes de televisión. No hay duda de que el resultado respondió a diversos factores y que lo más destacable de aquellos comicios fue el significativo aumento del ausentismo electoral. Pero no hay duda de que el recurso al argumento de la guerra resultó contraproducente a quienes lo enarbolaron. Esto mismo podría sucederle al FMLN al recurrir a dirigentes vinculados inequívocamente a los escenarios de la guerra.
ARENA parece haber entendido mejor la demanda de nuevos rostros que hoy tiene la sociedad salvadoreña. ARENA atraviesa su propia crisis interna y el que Francisco Flores haya llegado a la candidatura presidencial expresa el cúmulo de contradicciones en que se debate la oligarquía salvadoreña, pero ARENA ha sabido leer las demandas de modernización -en propuestas y en dirigentes- que tiene la sociedad. En el remozamiento de imágenes ha sabido tomarle la delantera al partido de izquierda.



El adversario es ARENA

Algunos analistas opinan que las elecciones internas del FMLN, a pesar de todos los enfrentamientos, no tuvieron el desenlace tan desastroso que muchos preveían o deseaban. Schafick Handal fue el primero en levantarse para abrazar a Facundo y a Nidia Díaz por su triunfo. Lo mismo hicieron Leonel González, Salvador Arias y los otros dirigentes de la corriente adversa a Guardado. Schafick pronunció las palabras precisas para el momento: "Ya culminamos con las elecciones internas. Ahora tenemos en la mira a un adversario que está fuera de nuestras filas. Tenemos que derrotar la maquinaria arenera. Hemos tenido duros debates, confrontaciones que han sacado a relucir la diversidad de ideas al interior de nuestro partido. En un momento parecía que no nos recuperábamos. Pero hemos aprendido a crecer en democracia. Ha sido nuestra primera experiencia democratizadora. Hubo errores, pero hemos aprendido la lección".

Handal cree que para enfrentar con éxito el proyecto de ARENA han de darse dos tipos de alianzas. Por una parte, una alianza política programática que difícilmente se puede establecer con la mayoría de los partidos existentes en el país. "La mayoría de los partidos están definidos por el proyecto neoliberal y nosotros tenemos que hacerle frente a ese proyecto", dice. El FMLN ha de buscar primordialmente una alianza programática con los sectores sociales. "A excepción de la USC, el Frente difícilmente se puede unir programáticamente con otros partidos, incluyendo a Convergencia Democrática". Por otra parte está la alianza política electoral, que puede establecerse con diversos grupos políticos o sociales. Según Handal, se pueden establecer alianzas con otros partidos, negociando algunas posiciones, con las que se coincide en un determinado período, pero con las que no se puede ir muy lejos porque los contenidos programáticos de casi todos los partidos contienen puntos que se contradicen estratégicamente con los del FMLN.

Hoy, todos los analistas coinciden en afirmar que la fórmula presidencial del FMLN no deja lugar donde perderse. Aunque la doctora de Avilés y Salvador Arias militaban en las filas farabundistas, nadie les quitaba el estigma de advenedizos. En cualquier error político en cualquier circunstancia que cometieran, se podía recurrir a buscar culpables por un lado o por otro. Y en el futuro se avizoraban mayores confrontaciones y divisiones en las corrientes del FMLN. Hoy, con la fórmula de dos militantes "históricos", todo está claro y no existe más mediación que la que se de entre personas y sectores del Frente.



Aciertos y límites de un ensayo

Los aciertos del ensayo democrático de la elección interna del FMLN son:
Mayor participación de militantes de base en la elección de sus autoridades.
Apertura al debate interno, al movimiento de ideas en búsqueda de construir líneas que sustituyan la tradición de "bajar la línea", tan característica de los partidos de izquierda.
Aporte a la democratización de la vida política salvadoreña. Los partidos políticos no han de ser sólo la expresión de un sector élite de la sociedad ni han de ser estructuras que se constituyen en "correas de transmisión" de una cúpula. Los partidos han de ser "correas de transmisión" del sentir y pensar de los diversos sectores de la sociedad salvadoreña.
Posibilidad de mayor participación, que abre también la oportunidad de que los dirigentes no se eternicen en la dirección, sino que estén en constante renovación.
Avances hacia mayor transparencia en la conducción de la vida partidaria.
También tuvo límites el ensayo democrático del FMLN:
El debate interno fue reemplazado prácticamente por las pugnas y las ambiciones de pequeños grupos y de personas.
Facundo Guardado puso en marcha un proceso que estuvo orientado a asegurar la mayor cuota de poder a su favor, lo que hizo de todo el ensayo un proceso viciado.
El FMLN como partido político es demasiado joven en comparación con su experiencia en la guerra. Los dirigentes y los militantes de base se educaron en la clandestinidad, en la sobrevivencia subterránea, en el "ordeno y mando" propio de las estructuras militares, en la compartimentación. En los últimos tres meses, dirigencia y militancia de base se encontraron con dos lógicas difíciles de conciliar: la verticalidad y la horizontalidad, el ordeno y mando con la democracia participativa.
El grueso de los dirigentes del FMLN siguen siendo los mismos que dirigieron la guerra, acostumbrados a los procedimientos propios de las maniobras subterráneas y a asegurar sus posiciones de poder como requisito para subsistir. En esta situación, los debates políticos, en lugar de ampliar y enriquecer las ideas y las concepciones políticas se convierten en meros escenarios para confrontaciones personales.



Alcances de la fórmula

Los alcances de la fórmula Guardado-Valladares parecen ser éstos:
Son una fórmula del "Frente", sin mediaciones y ahora, la corriente a la que representan debe concertar con la o las otras corrientes al interior del partido. Se trata de una tarea de primer orden, si es que de verdad se quiere unidad frente a ARENA.
La fórmula -una vez lograda esa unidad- asegura el voto duro de los militantes, y contará para la campaña con una activa militancia formada en la disciplina partidaria, aunque con limitados recursos.
La fórmula permite definir estrategias de izquierda, lo que supone carecer de alianzas y, por tanto definir una propuesta que canalice y exprese los intereses de los diversos sectores sociales.



Límites de la fórmula

Hay también límites en la fórmula Guardado-Valladares:
Es una fórmula ligada a la memoria de la guerra. Son rostros identificados con un conflicto que, aunque despierta nostalgias en los ex-combatientes, no despierta entusiasmo en las nuevas generaciones y puede alejar al 60% de los indecisos.
Es una fórmula capacitada para los manejos políticos, pero con poca capacidad técnica y profesional.
Los sectores medios urbanos, que son los que más deciden en las votaciones, esperan gobernantes con trayectoria de honestidad y también con trayectoria profesional.


La seducción de los medios

Un buen gobierno es el que nace de la capacidad de los dirigentes de un partido de proponer un programa que recoja las necesidades y problemas de los sectores mayoritarios de la sociedad, y de convocar a la gente del país más capaz en los diversos campos, independientemente de su filiación política, para que haga realidad este programa.

Para muchísima gente, lastimosamente, no es el programa de gobierno lo que en primer lugar la moviliza, sino la imagen de los candidatos. Esta imagen es la que se vende por los medios de comunicación, especialmente por la televisión. El FMLN se encuentra muy limitado ante los medios de comunicación y cuenta una experiencia fundada más en la agitación que en la seducción. Los medios de comunicación salvadoreños están muy vinculados a los intereses de la derecha. La fórmula del Frente, con dos personas formadas en la lucha y a tropezones, se enfrentará a la de ARENA, que presenta a dos personas con alta formación académica y con rostros que nada tienen que ver con la guerra. Además de los muchos problemas que tiene pendientes y por delante, el FMLN deberá saber presentar una imagen atractiva a través de los medios de comunicación, una tarea muy cuesta arriba para la que no parece suficiente preparado.

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