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  Número 313 | Abril 2008
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Nicaragua

“¿Y por qué no un programa Sed Cero?”

Azucena Castillo López, periodista, durante un año vocera y directora de comunicación en ENACAL, la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, y desde marzo candidata a Vicealcaldesa de Managua por el Movimiento Renovador Sandinista, compartió con Envío algunos de los problemas y retos de la institución estatal encargada de proporcionar agua potable a la población, en una charla que transcribimos.

Azucena Castillo López

Nosotros, quienes éramos niñas y niños en los 80, vivimos en aquellos años algo extraordinario: la generación anterior a la nuestra, muchachas y muchachos con un poco más de edad que nosotros, nos invitaron a soñar y a organizarnos para defender nuestros sueños, nuestro derecho a la justicia social y a la equidad económica. Nos enseñaron a dar la vida por un sueño colectivo. Pasaron los años y el imperio mata-sueños jodió la fiesta... Aunque creo que pudieron más las debilidades de nuestros líderes y también las nuestras. Abusando ellos del poder que les dimos y creyendo nosotros que se merecían tanto poder. Hoy tenemos en el gobierno al mismo partido que vanguardizó la revolución, pero sabemos que ni llegó al gobierno en las circunstancias de entonces ni tampoco llegó con los valores de entonces. También nosotros hemos cambiado: hoy entendemos que hacer una revolución es mucho más que ganar un gobierno.

Yo acepté trabajar en este gobierno, en ENACAL, para seguir defendiendo los sueños de cambio que aprendí de niña. ENACAL defiende el derecho al agua, el recurso más vital. Quería respaldar la gestión de Ruth Selma Herrera, que aceptó ser directora ejecutiva de ENACAL, seguramente con una motivación similar a la mía. Ruth no es una economista de papel ni una administradora de empresas de escritorio. Después de 1990 no hizo lo que otros -refugiarse en un negocio personal-, sino que se siguió preparando y encabezó una lucha para que aprendiéramos a organizarnos y a defender nuestros derechos sociales y económicos con la ley en la mano. Le ganó varios juicios a la transnacional Unión Fenosa y levantó la bandera de la no privatización del agua.

En el primer año de gestión de ENACAL, lo primero que aprendimos es que no se puede trabajar en una institución de gobierno si no la conocemos a fondo. Saber lo que es esa institución, cómo es y cómo funciona y, a partir de ahí, establecer una estrategia y un rumbo a seguir, resulta fundamental. Fundamental es también contarle a la gente lo que pasa dentro de la institución, informarle, y nunca decirle mentiras. Por eso desarrollamos en la institución una política de comunicación de puertas abiertas. En marzo 2007, en el Foro del Agua que organizamos en ENACAL, lanzamos la primera edición del “ABC del Agua”, para explicarle a la población cómo encontramos ENACAL.

Aprendimos también desde el comienzo que sí se puede manejar una empresa pública con empeño y con transparencia, y que se pueden hacer cambios estructurales que garanticen que no sólo en este gobierno, sino en todos los que vengan -de cualquier signo político-, no se toque lo que es del pueblo y se garantice que la empresa pública funcione.

¿Qué encontramos en ENACAL cuando llegamos? Descubrimos algo que ya sabíamos: que la única estrategia de la administración anterior era privatizar el servicio de agua. En todos los documentos que encontramos aparece el objetivo de vender “en pedazos” ENACAL. De hecho, se comenzó a hacer en Jinotega y Matagalpa. Argumentaban que la empresa era deficitaria y también infuncional. Revertir este proceso fue una de nuestras primeras tareas. A la vez, abrimos el debate sobre la necesidad de que sean los municipios los que se apropien de la problemática del agua y que sean los gobiernos municipales con sus poblaciones quienes busquen soluciones desde el poder local.

Encontramos también inconsistencias graves. Desde hacía cinco años, Ruth había estudiado ENACAL y había logrado información del proyecto iniciado en el anterior gobierno para la “modernización de ENACAL” con un préstamo del BID. Era un proyecto por unos 11 millones de dólares y cuando llegamos a la empresa ya se habían ejecutado 8 millones, pero no había nada. Nada de nada. No dejaron ni las camionetas ni las computadoras del proyecto. Logramos reorientar el dinero no ejecutado para garantizar el plan de emergencia que se hizo a inicios del año 2007, cuando faltó agua en tantos barrios de Managua y hubo que facilitársela a la población. Con ese dinero logramos también hacer el acueducto en cinco barrios de Managua, que no tenían ni siquiera pozos.

Descubrimos, al llegar, que no había voluntad política para resolver los problemas ni para darle respuesta a las demandas de la gente. Nos encontramos sacos, ¡sacos!, de proyectos elaborados por la gente reclamando el servicio del agua. Ahí estaban: abandonados. Proyectos que llegaban a ENACAL de toda Nicaragua. Proyectos de todo tipo. De pozos caídos, como el que abastecía a mil personas en el barrio El Calvario de Chinandega. Ese pozo tenía más de treinta años, se derrumbó y esa gente se quedó sin agua. Les hicimos otro pozo. También aprendimos que es más fácil construir pozos en Occidente porque el agua está más cerca y también es más barato por el tipo de tierra. Desde el comienzo empezamos a tratar de resolver los casos más urgentes. ¡Sacos de proyectos tirados en el suelo! Era una sordera. Las administraciones neoliberales de ENACAL fueron sordas y sólo trabajaron en función de la privatización y de las coimas que iban a recibir los altos funcionarios si la lograban rápidamente.

ENACAL era vista simplemente como distribuidora de agua y garantizadora del servicio de saneamiento. Hoy, en la nueva estrategia se está redefiniendo la función de ENACAL. Se trata de consolidar la empresa y de hacer todos los cambios necesarios para garantizarle el agua, un recurso absolutamente vital, a los más olvidados del sistema. Y son muchos esos olvidados. Aquí en Managua hay 30 barrios que no tienen ningún sistema de agua, y que tienen que comprar agua a 30 y a 50 pesos el barril. Se matan y se machetean por un barril de agua. Y si eso sucede en la capital, ya no digamos en las zonas rurales, donde la gente va en mula a buscar un poquito de agua a algún acueducto que UNICEF o una iglesia hicieron... Porque ahora la mayoría de los acueductos rurales están manejados por el FISE (Fondo de Inversión Social de Emergencia), que gestiona proyectos para los acueductos rurales, aunque por ley le toca a ENACAL revisar la calidad del agua que se brinda en esos acueductos. La calidad determina si un agua es potable o no, y eso depende de las condiciones físicas, de las características químicas y biológicas del agua, de si tiene minerales disueltos o bacterias, de su ph. Analizar esto es tarea de ENACAL.

Encontramos sordera. Abandono. Y también corrupción. El 50% del agua para Managua -y toda es agua de calidad- se pierde por fallas en el sistema. La red de pozos de ENACAL la encontramos descuidada, muchos pozos estaban cerrados. Algunos tenían problemas pequeños. Por ejemplo, el pozo de la Colonia Nicarao en Managua sólo necesitaba una reparación del sistema eléctrico en el equipo de bombeo. Pero no lo reparaban. Existía una desidia absurda, posibilidades de hacer cosas que no se hacían. Y corrupción. Por ejemplo, el director ejecutivo de ENACAL durante el gobierno de Enrique Bolaños, Luis Debayle, desvió el pozo que ENACAL había destinado al barrio Camilo Ortega -un barrio con miles de gentes y con miles de problemas- para construirlo en el condominio de lujo donde él vive. El pozo de Las Viudas en Jocote Dulce lo quería construir Debayle en los terrenos de un pariente suyo, pero ahí la comunidad se empoderó y reclamó y le parqueó esos planes.

¿Qué más encontramos? Una empresa quebrada, en mora, con 300 millones de córdobas de deudas. El presupuesto que la Asamblea Nacional aprueba anualmente para ENACAL es mínimo. El promedio mensual de gastos del que disponemos es 65 millones de córdobas. De esa cantidad, 25-30 millones se van en el pago de la planilla de trabajadores, que son 3,500 en todo el país. La otra mitad se va en pago de energía, que ha subido su costo y que se ha incrementado porque hemos abierto acueductos nuevos y hemos instalado nuevas bombas. No nos queda nada para inversiones, siendo el agua, o debiendo ser, la prioridad número uno.

La mora de ENACAL es gigantesca. La gente no paga el agua, no existe educación para asumir la responsabilidad de pagar el agua. Pagamos celulares, Internet, televisión por cable, pagamos las cervezas del fin de semana… y no pagamos el agua. Y el agua es barata. Con lo que percibe ENACAL por cobros no puede hacer grandes proyectos, no puede invertir. ENACAL requiere de una buena inyección económica. El gobierno se ha preocupado mucho por el programa Hambre Cero y está bien porque en Nicaragua mucha gente se está muriendo de hambre. Pero el agua es lo más básico para la salud, para la misma vida. ¿Por qué no un programa Sed Cero?

Estamos muy limitados para hacer inversiones. Hoy, la mayoría de los proyectos de inversión los financia la cooperación internacional. Hay proyectos conjuntos, tanto en agua potable como en saneamiento. Por ejemplo, en el saneamiento del barrio Sierra Maestra, de Managua, la comunidad se organizó y gestionaron apoyo con la embajada de Japón. La comunidad puso la mano de obra, ENACAL puso la retroexcavadora, parte de la tubería y los ingenieros supervisores y algunos trabajadores de campo. Y la embajada de Japón puso parte de los recursos financieros.

También encontramos en ENACAL mucha burocracia. ENACAL fue la primera empresa del gobierno que bajó los megasalarios, que redujo la burocracia -había montones de vicegerentes-, que redujo las direcciones. Hay ingenieros con 24 años de trabajar en ENACAL. Eso crea comportamientos rutinarios. Y la burocracia no se elimina de la noche a la mañana. En ENACAL tuvimos que hacer unos 300 cambios de personal, con un alto costo en la imagen de la empresa. Una de las primeras metas en el primer año era corregir errores administrativos. Con esta política de ahorro pudimos hacer algunos pequeños proyectos en el primer año. Desde el equipo de dirección creemos que ENACAL es una empresa que se puede estabilizar económicamente dentro de dos años si continúa con esa política de ahorro, si mejora la política de cobros y si la gente se educa, actúa, se apropia y se informa del valor del agua.

Tan pronto como en febrero de 2007, recién el cambio de gobierno, Ruth Herrera le planteaba esto al Presidente Ortega: “Para una construcción y desarrollo de una cultura del agua, tenemos que establecer alianzas inter-institucionales para acompañar los procesos de educación sanitaria y ambiental con la formación de hábitos de vida saludable. Esta nueva cultura del agua será un factor clave para alcanzar un desarrollo económico y hacer efectiva la lucha contra el hambre y la pobreza. La inclusión de la sociedad organizada en la gestión del agua no solamente frenará los usos abusivos de los recursos hídricos, sino que será un punto de coincidencia en la gestión democrática y participativa, dado que es un tema que une a los sectores más diversos de la sociedad. Es factor de alianzas”.

Le decía también: “Debe tenerse como punto de partida que la participación de los Consejos de Poder Ciudadano incluya una distribución integral acerca de la participación que puedan desarrollar estas estructuras políticas en la gestión de los recursos hídricos. Asimismo, debe reconocerse la existencia de diversas organizaciones sociales afines al tema del agua, tales como los Comités de Agua, las organizaciones de usuarios y consumidores, comités comunitarios, etc. que se podrán vincular de forma directa en las tareas relacionadas con la preservación y gestión responsable de las fuentes de agua. El éxito del gobierno dependerá no sólo en definir una estrategia adecuada para la gestión del agua ni en articular un discurso del agua como un derecho humano que nos incumbe a todos, sino en conseguir que los ciudadanos cambien su actitud y su conducta haciendo uso responsable de este vital recurso”. Era como un borrador de discusión. Nadie lo había hecho antes. No ha sido fácil discutirlo. Conseguir lo que planteamos ahí significa vivir un proceso. Lograr llevar ese proceso hasta el final es hacer una revolución. Pero el gobierno está empecinado en reconocer solamente a los CPC como expresión organizada del pueblo. Y ese punto de vista, que excluye a otros, a mucha gente, dificulta los procesos.

Yo estoy de acuerdo con la organización. Ahí en los municipios ya empezó la gente a organizarse en los CDM, los Comités de Desarrollo Municipal. Yo estoy de acuerdo con los CPC, y con todos los CPU, CPA, CPQ o como se llamen…Lo importante es que la gente se organice. Por ejemplo, los CPC de los Laureles Sur lograron su acueducto porque se organizaron. Era gente muy pobre y totalmente olvidada. ¡Llevaban diez años reclamando un acueducto! Pero como ENACAL no tiene suficientes cuadrillas de trabajadores para hacer rápidamente los proyectos, los pobladores de ese barrio trabajaron duro abriendo las zanjas. El pozo lo perforó la alcaldía y el acueducto y la red y todo el equipo de bombeó lo instaló ENACAL. Magnífico el trabajo de estos CPC, pero hay otros CPC que lo que andan es buscando cargos públicos, con dirigentes que sólo buscan favorecer a su familia, a los suyos, siguiendo el patrón que promueve el mandatario.

Ante tantos problemas, yo sentí limitantes en mi trabajo. No había coherencia entre la estrategia de comunicación de la Presidencia y la nuestra. Nunca tuve una reunión con la Secretaria de Comunicación y Ciudadanía de la Presidencia, mucho menos con los directores de comunicación de las instituciones del Estado. Tampoco existió una comunicación inter-institucional, que es fundamental para instalar en la conciencia pública una cultura del agua. Por ejemplo, limpiar el embalse de Rocas Morenas -única fuente de agua de Camoapa- fue una iniciativa de ENACAL. En esa tarea los jóvenes tuvieron una participación extraordinaria. Pero tuvimos que luchar a fondo desde ENACAL con el Ejército para sacar a los militares de sus cuarteles para que fueran a apoyar esta acción ciudadana.

Dentro de la estrategia de agua que le presentó ENACAL al gobierno estaba la educación como un componente indispensable. Por eso, durante todo el año 2007 desarrollamos charlas para educar a la gente en los barrios. Porque no es solamente tener el acueducto, sino organizarse para cuidarlo y para cuidar la red. Por falta de educación, por ejemplo, en ese barrio Los Laureles Sur cuando ya habíamos instalado el acueducto y la red y estábamos haciendo las pruebas para ver la presión del agua para después poner las acometidas domiciliares, era tan grande la desesperación de la gente, y su falta de educación, ¡que machetearon la red! Hubo que repararla ahí mismo. En este barrio 10,600 personas resultaron beneficiadas. No se imaginan la alegría de los chigüines, de las mujeres. Sobre todo las mujeres, que son las que más sufren cuando falta el agua en las casas.

También hay que educar para superar otro problema que tenemos: una cultura derrochadora. Pensamos sólo en el agua que consumimos, pero no en la que desechamos. Y otro gran problema: nuestra cultura cochina. Una de las cosas de la que me siento más orgullosa del trabajo que hicimos en ENACAL -y del que se sigue haciendo- es impulsar campañas de limpieza. ¡Pero cómo cuesta! Por ejemplo, pasamos todo un año organizando a unos 500 chavalos del Instituto Ramírez Goyena, a los del Manuel Olivares y a los de las Aldeas SOS para limpiar los alrededores de la laguna de Asososca, que es la única fuente de agua superficial que tiene Managua. Asososca tiene una de las mejores aguas de Nicaragua, de tanta calidad como la de los acueductos en Jinotega, que es excelente. Entre el 14 y el 20% del agua que bombeamos para los capitalinos sale de Asososca. Pues bien, alrededor de Asososca había un verdadero basurero. Cerros de basura, llantas viejas, cualquier cantidad de cochinada... Y a la par estaba la arenera, sacando a diario camionadas de arena, y ya estaban llegando a las paredes naturales de la laguna. Una explotación tan irracional que uno se pregunta cómo es posible que se permita. Logramos cerrar la arenera. Pasamos un año limpiando, reforestamos, sembramos como veinte mil arbolitos, hicimos el Parque del Agua, el Parque Quetzalcoatl, que quedó precioso. Pues bien, cuando el 13 de diciembre fui a hacer un reportaje de cómo había quedado todo limpio, qué tristeza: la gente había roto las mallas, cortaron árboles y nos encontramos de nuevo toneladas de basura -bolsas plásticas, botellas, de todo- hasta la entrada del parque. A volver a empezar...Aquí lo que falló fue la coordinación con la Alcaldía de Managua.

En ENACAL somos responsables de suministrar el 55% del agua que se consume a nivel nacional. La infraestructura actual para brindar a la población el servicio de agua potable está integrada por 451 pozos en áreas urbanas y 15 galerías, con las cuales se abastece a sólo medio millón de nicaragüenses. Y somos más de 5 millones. En estos cinco años de gobierno, la meta de ENACAL es llevar agua potable a un millón más de nicaragüenses. Cubrimos las zonas urbanas en un 77% de hogares, pero de forma deficiente, porque en muchos lugares hay cortes de agua diarios. El 45% de las conexiones están en mal estado o sin medidor. Esto provoca que más de la mitad del agua que bombeamos se pierda por fugas técnicas o no se pague.

En las zonas rurales apenas cubrimos el 31% de los hogares. En las zonas rurales no se le dio mantenimiento durante más de diez años a la red de pozos ni tampoco se revisaba la calidad del agua. Calculamos que en el campo hay más de 5 mil sistemas locales de agua para las pequeñas comunidades. Entre el 73% y el 90% del agua que suministramos viene de aguas subterráneas. El uso del agua para riego está concentrado en la zona del Pacífico. Se calcula que el riego de unas 75 mil hectáreas consume el 30% del potencial de agua subterránea y el 15% del agua superficial.

El año 2008 fue designado por el PNUD como el Año del Saneamiento. En su informe, dice el PNUD: “Las cloacas son la conciencia de la ciudad”, escribió Víctor Hugo en “Los Miserables”. Estaba describiendo el París del siglo XIX, pero el estado del saneamiento sigue siendo un indicador importante del desarrollo humano de una comunidad”. Está mal nuestro indicador, porque en Nicaragua sólo 29 ciudades tienen alcantarillas y en Managua no todos los barrios las tienen. El 66% de la población urbana del país carece de servicio de saneamiento. Todas estas informaciones y muchas más que hoy les comparto aparecen en el libro “El ABC del Agua”, una publicación de ENACAL con el apoyo del PNUD y la OPS.

En 2008 se inaugurará en Managua una planta de tratamiento de aguas servidas para empezar a descontaminar el lago Xolotlán. Es un proyecto heredado, el más grande que ejecuta ENACAL, de aproximadamente 80 millones de dólares. Un problema pendiente que tiene este proyecto es que cuando hicieron el plan para esta planta de tratamiento no se hizo un estudio ambiental de toda la cuenca del lago Xolotlán. Sólo se estudiaron las orillas del lago, donde hay 17 kilómetros totalmente contaminados. Porque durante décadas todas las aguas negras de Managua han ido a caer al lago. Para sanear totalmente este lago -de algo más de mil kilómetros cuadrados- hay que establecer una estrategia para toda la cuenca del lago.

El Informe del PNUD de 2003 advertía ya que en los próximos 20 años la cantidad de agua disponible en el mundo se reducirá en un 30%. En el futuro los humanos beberemos agua del mar. Para que esto suceda en Nicaragua aún nos falta mucha tecnología. Para mientras, beberemos agua del lago Cocibolca -de más de 8 mil kilómetros cuadrados-, la principal fuente de agua de Centroamérica. El agua del Cocibolca es la solución estratégica para Nicaragua. Si la descontaminamos. Si la cuidamos. Sólo si aprendemos a cuidarla. La primera ciudad que va a consumir agua del Cocibolca, en el año 2009, será Juigalpa. Ya están llevando las tuberías y unas 67 mil personas se beneficiarán con esta obra.

El principal problema que nos encontramos en ENACAL fue que las principales fuentes de agua del país ¡se habían secado! Principalmente por el despale, por una deforestación sin control, irracional. En Nicaragua se le da a esta desgracia el nombre de “chontañelización”: se despala para dedicar las tierras de bosques a tierras de pasto para la ganadería. Y después de semejante barbaridad, en Nicaragua tenemos una de las productividades ganaderas más bajas del mundo: cada vaca tiene para pastar ¡dos manzanas de tierra!

En Juigalpa el agua llegaba tradicionalmente del río Pirre, pero ese río se secó. Esperamos que la población de Juigalpa tome conciencia del desastre y reforeste sus orillas. Porque no basta con encontrar en el Cocibolca la solución al problema que creamos con tanto descuido con la Naturaleza.

En Juigalpa y en toda Nicaragua la población tiene que informarse, tomar conciencia, actuar. La gente tiene que apropiarse de ENACAL, hacer suya esta empresa pública. Ésa es la salida. Hay que saber, indagar de dónde viene el agua en nuestro sector, cómo es esa agua, de dónde puede venir el agua si la que tenemos nos llegara a faltar, hay que saber si perforar un pozo resulta más caro que traerla de una fuente superficial… Hay que aprender. Nos hemos comportado demasiado mal con la Naturaleza. Y no se trata ahora de elevar banderas verdes por romanticismo o por moda. Hay que rectificar.

La descontaminación del Gran Lago, el lago Cocibolca, es una de las grandes prioridades. Sus aguas han sido envenenadas irracionalmente durante décadas. Todos los agroquímicos, todos los desechos de las tenerías y todas las aguas negras de los 36 municipios que están en el contorno del lago han caído desde siempre en sus aguas. Además del daño más reciente que ha causado la siembra de tilapias. Ya logramos sancionar a las tenerías de Granada. Y ya hay un proyecto del gobierno con la agencia alemana KFW para garantizar el tratamiento de las aguas servidas de Granada.

Un problema reciente lo han creado las nuevas urbanizaciones en la zona sur de Managua. En un estudio que hicieron los japoneses se recomendó no seguir construyendo al sur de Managua porque ahí tenemos precisamente la reserva de agua de la capital. El manto acuífero más rico de Managua está ahí, ahí está la reserva de agua subterránea para los managuas. Lamentablemente -o inteligentemente y con conocimiento de causa- es ahí donde los ricos de la capital han construido la mayoría de sus nuevas casas, en urbanizaciones nuevas, que abren sus propios pozos privados.

Hemos empezado a tomar medidas y a hacer un esfuerzo de educación con los urbanizadores, uniendo esfuerzos ENACAL, la Alcaldía de Managua y el Ministerio de Recursos Naturales (MARENA), para que mejoren los sistemas de acueductos. Habían construido pilas sépticas con estructuras deficientes que ya estaban contaminando el manto freático. Se las mandamos a cambiar y anunciamos multas para quienes no den mantenimiento a sus pozos privados. También vamos a empezar a cobrar a quienes tienen pozos privados por el agua que usan. No es posible que no paguen un centavo por explotar el manto freático.

Lo que existe es un desorden: cualquiera abre un pozo: un hotel, un casino, un restaurante, una maquila…¡Es un desorden! Managua entera está agujereada, ¡y es zona sísmica! Y encima, ninguno de esos pozos privados paga nada. Ni la Coca-Cola ni la Cervecería ni las embotelladoras de agua pagan un solo centavo por el agua que sacan y que les produce tantos beneficios. Y hoy los pozos privados son más en número que los 461 pozos que atiende ENACAL a nivel nacional.

Un acontecimiento muy relevante que ocurrió en este primer año en ENACAL fue la aprobación -después de varios años de dormir en una gaveta- de la Ley General de Aguas Nacionales, que en su artículo 13 dice: “El agua es un recurso estratégico para el desarrollo económico y social del país. La problemática del agua es un asunto de prioridad nacional y su uso, aprovechamiento eficiente, calidad, y las acciones de protección contra inundaciones y sequías son condiciones necesarias para sustentar de manera sostenible el desarrollo económico y social y garantizar el abastecimiento básico a las presentes y futuras generaciones”.

Ahora lo que toca es crear la Autoridad del Agua, decisión que se está retrasando inexplicablemente. En esta Autoridad del Agua deben participar los Consejos de Poder Ciudadano y todas las expresiones de participación de la población. La posición de ENACAL dentro de la Ley de Agua será muy importante. Y la empresa está lista para seguir creando conciencia en la población.
Nicaragua no debería tener sed. Es un país privilegiado por abundancia de agua. Casi un 15% de la superficie de Nicaragua son lagos, lagunas y ríos. Sólo el Cocibolca y el Xolotlán ocupan casi el 10% del territorio. En la Ley se insiste en la responsabilidad. “El agua es un recurso natural que debe estar protegido y administrado de forma responsable. Su acceso permanente y continuo es un derecho intrínsecamente vinculado a la vida. Proveer su suministro a las personas representa una máxima prioridad nacional”.

Administrarlo y proteger el agua no es sólo responsabilidad de ENACAL. Es responsabilidad de todos. Cuando lo entendamos, cuando todos asumamos esa responsabilidad, estaremos seguros de que no moriremos de sed.

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