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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 195 | Junio 1998
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Nicaragua

Días de humo y llantos

Son tantas las crisis y están tan relacionadas unas con otras. Son tantas las perplejidades, los escepticismos, tanto el humo y tantos los llantos, que tal vez ya hemos tocado fondo y sólo nos quedará ir subiendo, ir recomponiendo poco a poco todo lo derrumbado y asumiendo juntos lo mucho que hay que reconstruir.

Equipo Nitlápan-Envío

Mayo 98 no será una fecha que pase desapercibida dentro de la historia nacional reciente. Fueron días de humo espeso, con una atmósfera asfixiante causada por la tragedia de decenas de bosques incendiados sin control. Y fueron días de llantos, por el pasado y por el futuro, ante las contundentes realidades a las que la sociedad se ha visto convocada.

Debilidad gubernamental extrema con un irreversible deterioro de la autoridad del Presidente de la República, como consecuencia de un acumulado de escándalos que culminó en el "escandalazo" del narcoavión. Debilidad extrema del FSLN principal partido de oposición demostrada ampliamente en su Congreso, evento político vacío de contenidos. Perplejidad y conmoción de la sociedad al enfrentarse a un nuevo testimonio de Zoilamérica Narváez, en el que detalla el abuso sexual y abuso de poder que le hizo padecer durante 20 años Daniel Ortega.

Irritación y molestia entre la comunidad internacional comprometida en apoyar con financiamiento el desarrollo social de Nicaragua ante las inconsistencias del gobierno y la desmoralización que está generando en la sociedad el comportamiento de la clase política.

Los varios ángulos de un escándalo no aclarado

El escándalo del narcoavión destapado en los últimos días de abril y aún no cerrado evidenció los reales límites institucionales que frenan a un gobierno de vocación autoritaria y tan poco transparente como el actual. Pero también mostró los espacios de acción de que puede disponer un gobierno así en un país como éste. Pudieron probarse o se adivinaron suficientes negligencias, favoritismos y complicidades en torno al Ejecutivo. Y se sancionaron judicialmente algunas. Pero se consiguió encubrir con algún éxito a los principales responsables. Lo que no logró el Presidente fue limpiar su imagen, y seguramente la sombra de este escándalo lo acompañará irremediablemente durante el resto de su gestión.

Con muchos hilos aún por sacar a luz y con nudos centrales que tal vez nadie jamás desatará, el escándalo del narcoavión puede ser analizado desde múltiples ángulos. El poder de los medios de comunicación, que con todas las razones éticas, políticas o comerciales no dieron tregua en el tema y, sólo con alguna excepción, mostraron unanimidad en duros señalamientos críticos al Presidente. La orfandad de medios masivos propios e incondicionales en que se encuentra el Presidente y su grupo y la debilidad que esto le causa, en un mundo político que se nutre de imágenes. Las contradicciones del Presidente con el Ejército y con la Policía, instituciones de quienes dijo Alemán eran "responsables" de que se "derrumbara la seguridad del país" y de la nube de irregularidades que se acumularon en torno al avión. El poder que estas instituciones conservan, se han ganado y defienden, no sin dificultades. La firme actuación de la Jueza que llevó el caso. Los ambiguos resultados de las Comisiones nombradas por el Presidente, que actuaron como juez y parte en la investigación de los hechos. El penoso papel de ausente que jugó la Asamblea Nacional y la impotencia que demostró la bancada sandinista ante la crisis.

¿Qué hubiera pasado?

Pieza maestra para conocer cuál fue realmente toda la trama en la que debemos insertar la llegada a Nicaragua de este misterioso avión robado, y el sentido de los vuelos que hizo durante meses, es el lugar que ocupa en este insólito caso el gobierno de Estados Unidos y la DEA y el peso que el diferendo Estados Unidos Cuba tiene en la posición estadounidense. En este vidrioso terreno todas las preguntas son clave y todas quedaron abiertas.

Un ángulo central del análisis tiene que ver con la oportunidad política que, inesperadamente, le abrió a la oposición y a la sociedad civil la crisis del narcojet. La dura realidad cerró muy pronto los espacios de esta oportunidad. Realmente, la crisis que envolvió al gobierno liberal, y al Presidente Alemán en particular, en los días de humo de mayo 98 creó condiciones objetivas para un giro drástico en la coyuntura política nacional. No es difícil imaginar cuántas piezas podrían haber sido movidas si se hubiera conjugado una acción audaz y sostenida de la oposición en el Parlamento y una bien dirigida presión social desde varios frentes. Pero, ¿qué papel juega hoy el Parlamento, dónde está la oposición y en qué grado de desmoralización y de descarnada lucha por la sobrevivencia se encuentra hoy atrapada la sociedad nicaragüense? ¿Hasta dónde hubiera podido encubrirse el Presidente y su gobierno en un escenario distinto al que vivimos? ¿Nadie estaba preparado para responder? ¿O la sociedad habrá asistido a un nuevo pacto de "caballeros" que negocian en la sombra desde idénticos intereses económicos?

Así, a pesar de las inconsistencias legales, de los arrebatos ante los medios y de las decisiones apresuradas y poco convincentes con las que respondió al embate del escándalo, el Presidente Alemán superó esta crisis mayor como ha superado todas las anteriores por la debilidad política y ética en la que se encuentra el FSLN y el resto de la oposición y por el grado de desconcierto y cansancio que abruma hoy a la sociedad.

Sin ningún debate

Todo esto sucedía en las vísperas del II Congreso del FSLN. En 1991, tras la derrota electoral, se celebró el I Congreso y en 1994 tuvo lugar un Congreso extraordinario que culminó con la división de los sandinistas y el surgimiento del Movimiento de Renovación Sandinista (MRS).

Desde finales de 1997 y en algunos sectores del FSLN se empezaron a cocinar expectativas sobre la "transformación" del FSLN, que desde hace años aparece ante la sociedad paralizado y aferrado a dirigentes, procedimientos y discursos cuestionados por la realidad. Al Congreso en el que los según los análisis más benévolos con el FSLN se jugaba el futuro de esta agrupación política , el FSLN llegó débil y desorganizado. Una de las más claras señales fue la casi total ausencia de debate en la preparatorio al Congreso. El cálculo oficial es que ni siquiera el 10% de los aproximadamente 430 mil militantes inscritos como tales en 1995 participó de alguna forma o alguna vez en las muy pocas discusiones de los documentos que se llevaron al Congreso. También se conoció que los trece miembros de la dirección sandinista que concluía su mandato en este Congreso no tuvieron ni una sola sesión de debate o reflexión sobre ningún tema de fondo en los meses previos a tan importante reunión.

El sandinismo no cabe en el FSLN

El sandinismo es un importante y valioso patrimonio político de Nicaragua y tiene una extendida presencia en la sociedad. Positivas experiencias pasadas y presentes, trayectorias personales, convicciones, principios sólidos y una terca memoria mantienen vivo y vigente este patrimonio, que representa una reserva estratégica para la reconstrucción de Nicaragua. El sandinismo tiene aún muchas cosas que decir y que hacer. Sin embargo, esos vigores están cada día más dispersos y desunidos. Se calcula que un 80% del sandinismo está totalmente al margen de las estructuras del FSLN.

Las estructuras del FSLN que en ningún momento acogieron a todo el sandinismo de la sociedad se han ido vaciando y entre los que nunca estuvieron dentro de ellas, los que las dejan o los que sin abandonarlas ya no participan, cunde la conviccion de que con las actuales tendencias que perviven en esas estructuras resulta imposible cualquier transformación positiva. La minoría que aún cree que existen posibilidades de transformación o tiene por profesión el hacérselo creer a otros es la que participó en el Congreso.

En una hora en que los partidos políticos de todo el mundo están en crisis como efecto de la mutación civilizatoria que vivimos, el FSLN demuestra su rezago pretendiendo aún convertirse en partido. Ingente tarea. Nunca las estructuras del FSLN han funcionado como las de un partido político. Funcionaron como red clandestina en los 60 y 70, como gobierno con poderes cuasi omnímodos en los 80 y como un heterogéneo conjunto de grupos de poder económico y de presión política enredados en pugnas intestinas a partir de la derrota electoral de 1990. Todos estos grupos de poder necesitan del símbolo Daniel Ortega para sobrevivir y aparecer cohesionados.

El "lujo" de la izquierda en Nicaragua

A pesar de haber vivido en sus cuarenta años de existencia experiencias tan disímiles, el FSLN ha mantenido intacto su discurso y algunos símbolos, mientras las contradicciones estallaban por todos lados. En las semanas inmediatas al Congreso comenzó a hacerse pública una de las menos conocidas aunque mayores contradicciones de fondo en la que se debaten hoy quienes quedan dentro de las estructuras del FSLN. El sociólogo Orlando Núñez la describió a envío poco antes del Congreso. Resumimos sus ideas, conservando en cursiva algunas de sus expresiones más gráficas.

En la crisis de identidad que vive hoy el FSLN se muestran las limitaciones por las que atraviesan los partidos políticos latinoamericanos que quieren seguir siendo de izquierda y apuestan a transformaciones revolucionarias para sus sociedades. ¿Cómo hacer una revolución en el marco de una economía de mercado? ¿Cómo ganar elecciones para poner en marcha un proyecto a favor de los pobres si para participar en elecciones y para ganarlas hay que ser rico?

Esta contradicción porque son muchos los espacios políticos que tiene y mantiene la izquierda: un Frente que nació con orientación revolucionaria y socialista, una importante presencia en las fuerzas armadas ejército y policía , en el parlamento y en los medios de comunicación escritos, hablados y televisivos. Una estructura socioeconómica transformada por la revolución, con miles de nuevos propietarios rurales y urbanos, y una sociedad civil que conserva todavía en su conciencia respeto y valoración por el patrimonio revolucionario.

Esta realidad "es un lujo" y representa condiciones objetivas de peso para presionar con éxito sobre el neoliberalismo que impone el Fondo Monetario, sobre la oligarquía que aún domina la cultura profunda del país y sobre el gobierno alemanista. Presionar no para hacer otra revolución sino para negociar con fuerza y, al menos, "frenar la hecatombe, porque en esta situación y con el ritmo con que este gobierno está arrasando el país, si no reaccionamos, sólo quedará de Nicaragua el cementerio de sus recursos naturales y el cementerio de las esperanzas populares".

Transformar al FSLN en una empresa

Ante este desafío y este potencial, Orlando Núñez alertó sobre el proyecto al que está apostando hoy el FSLN, siendo el propio Daniel Ortega "el más entusiasmado" con él. Se trata de convertir al FSLN en una empresa que administre el poder económico de la burguesía sandinista que nunca dejó de ser aliada de la oligarquía tradicional y nuevo poder económico de los dirigentes sandinistas transformados desde 1990 en terratenientes y empresarios.

¿Cuál es la argumentación que sustenta ideológicamente este proyecto? La constatación de que sin dinero no es posible hacer nada en política y la decisión de "venderle" el FSLN a quien lo quiera y pueda comprar. La "venta" consolidaría la alianza entre los dirigentes empresarios que hoy controlan las estructuras del FSLN y otro grupo de empresarios cercanos históricamente a las cúpulas del sandinismo. El proyecto político de esta alianza venta no pasa ni por la utopía del socialismo ni pretende luchar contra el imperialismo que hoy se encarna en el proyecto económico del FMI. "En los 60 y 70 robamos bancos para hacer la revolución, en los 80 administramos los bancos que hacían la revolución y ahora hemos llegado a pensar que sólo si somos banqueros podremos hacer algo": así resume Núñez la "evolución ideológica" que se quiere imponer a las bases desde las estructuras del FSLN, aunque conservando hacia ellas y hacia el resto de una sociedad que cada día le cree menos el discurso de "la defensa de los pobres".

En este contexto, el único objetivo del Congreso terminó siendo la elección de una dirección nacional que actuara como el comité de gestión o de administración de la empresa FSLN. El FSLN llegó así a su máximo evento político despojado voluntariamente de una opción de poder gubernamental, sin contenido político en su proyecto y sin siquiera tener diseñado un proyecto de oposición al liberalismo alemanista. La única opción que realmente existe es económica: consolidar y expandir el capital de determinados grupos de poder. ¿Qué sentido tendría en estas circunstancias ganar las elecciones en Nicaragua? ¿Para qué ganarlas si las reglas del juego quedarían reducidas a que quien tiene más dinero es quien decide. "Me aterra concluía Orlando Núñez que el Frente, que encabezó una auténtica revolución popular, termine sus días sirviendo a esta orientación empresarial y con el único objetivo de hacer dinero".

Correlación favorable a Ortega

Esta "orientación" dominó las sordas tensiones que atravesaron todo el Congreso. Aunque, como se evitó cualquier debate de ideas, tampoco la "propuesta empresarial" se debatió abiertamente. El Congreso fue organizado para que no hubiera oportunidad de discutir ningún tema de fondo. Esto se hizo muy evidente cuando algunos congresistas pusieron sobre el tapete el tema del patrimonio del FSLN, exigiendo que se informara sobre su cuantía y solicitando una auditoría y control sobre las finanzas del partido. Los cortes fueron bruscos y los argumentos para cortar sonaban huecos: toda empresa debe protegerse de la curiosidad pública y si el FSLN informara abiertamente, "el enemigo" podría conocer quiénes son sus socios y eso afectaría las posibilidades empresariales de éstos.

Quienes conscientes del "plan empresarial" se oponían a él eran poco definidos en su número y en sus rostros, aunque tenían un claro objetivo de corto plazo: impedir a toda costa la elección para la dirección del FSLN de determinados candidatos, piezas ya plegadas o plegables a Daniel Ortega. Por esta razón, las posiciones se expresaron sólo en candidaturas y midieron fuerzas en votaciones referidas a procedimientos y formalidades: elección por aclamación o por voto, voto secreto o voto a mano alzada, número de miembros en la dirección del FSLN, etc. La disputa más "real" de todas disputa generacional, política y con tintes éticos fue la elección entre Tomás Borge y Víctor Hugo Tinoco para la vicesecretaría general del FSLN.

En la medición de fuerzas, las posiciones pro empresariales defendidas con el estilo terco y maniobrero de Daniel Ortega experimentaron varios reveses significativos: no se le reeligió por aclamación, se votó en secreto, se eligió sólo a quince miembros para la dirección nacional, etc. A pesar de estos pequeños logros, la correlación de fuerzas en la dirección electa es claramente favorable al plan empresarial y al liderazgo de Ortega.

Las manipulaciones de todo tipo obvias para cualquier observador mínimamente lúcido con que Tomás Borge logró ganar, aunque sólo por una diferencia de 25 votos, la vicesecretaría, y el silencio en que, como es habitual, se refugió Daniel Ortega durante todo el Congreso fueron las más recientes señales de un errado y permanente estilo de hacer política del que el FSLN no logra despojarse, estilo basado en la subestimación de las personas y en las jugadas ocultas.

Pacto de caudillos

Al término del Congreso, el sector que parece seguir apostando a transformar al FSLN en un partido democrático, revolucionario y con principios éticos, considera que sólo si los sectores sociales sandinistas luchan y sólo si el sandinismo disperso logra organizarse y reunificarse se logrará la hazaña de hacer surgir de un cúmulo de escombros las potencialidades del patrimonio político de la revolución nicaragüense. Evidentemente, se trata de una apuesta de largo plazo, para las generaciones que vienen.

En el discurso con el que concluyó el Congreso, el reelegido Secretario General Daniel Ortega propuso como objetivo del FSLN un "acuerdo nacional" con el gobierno, propuesta que el Presidente Arnoldo Alemán aplaudió de inmediato y muy satisfecho. El muy cuestionado líder de una oposición cada vez más debilitada tendió así la mano al muy cuestionado líder de un gobierno cada vez más debilitado. Cuando ambos dirigentes tocan fondo, ambos se dan la mano. ¿Para acordar qué? ¿Qué tipo de pacto se esconde en este final nada feliz del Congreso y en el opaco cierre del escándalo del narcojet? ¿Cómo un acuerdo bilateral entre estos dos desgastados caudillos podría ser un acuerdo "nacional"?

Vuelve a hablar Zoilamérica

A escasas 24 horas de que clausurara el Congreso del FSLN, Zoilamérica Narváez, ex hijastra de Daniel Ortega, volvía a hablar, poniendo en manos de la sociedad a través de los periódicos y de copias que circularon en organismos e instituciones un testimonio de cuarenta páginas en el que relata con detalles en qué consistió el abuso sexual que desde los once años y hasta fines de 1997 dice haber sufrido de parte de Daniel Ortega y al que se había referido por primera vez públicamente el 3 de marzo en un escrito sutilmente explícito y en una conferencia de prensa en la que midió sus palabras con extremo cuidado.

El guión de aquellas declaraciones iniciales que nadie olvidó desde entonces toma su dimensión en el nuevo testimonio escrito de Zoilamérica. Su lectura nada fácil resulta estremecedora para quien conoce a los protagonistas y el contexto en el que Nicaragua vivía cuando sucedieron los hechos que ella narra. Se conocía que Zoilamérica preparaba el relato de su experiencia personal como paso previo a la querella judicial que decidió interponer contra Daniel Ortega, al no haber reaccionado éste a su primera denuncia, escudándose durante meses en un extraño silencio apático, en declaraciones y maniobras defensivas de la maquinaria del FSLN, y en la palabra de Rosario Murillo, su esposa y madre de Zoilamérica.

Dos versiones "oficiales"

Dos versiones circularon en las estructuras del FSLN después del 3 de marzo para quitar fuerza a la primera denuncia de Zoilamérica. Al militante de base, con nulo acceso a información cualificada, acostumbrado y entrenado en las filas sandinistas para recibir "líneas" y no reflexionarlas, se le abortó cualquier posible inquietud con el argumento de que se trataba de "una burda calumnia de la derecha y de los enemigos de la revolución para desprestigiar al FSLN". Mientras que a los que decidieron escudriñar en el tema y podían acercarse a los hechos reales tarea relativamente fácil en una Managua que es un patio se les desviaba cualquier impulso de indignación ética con el argumento de que "ahí lo que hubo antes fue una relación de pareja y lo que hay ahora es una actitud de despecho".

La arraigada cultura machista, que entre la palabra de una mujer y la palabra o el silencio de un hombre elige siempre al hombre y siempre lo disculpa, hizo el resto. Después del 3 de marzo prevaleció mayoritariamente la duda y la confusión, acrecentadas por una madeja de rumores. Mal clima para adentrarse en un tema de tanta importancia humana, social y política.

FSLN: una opción equivocada

Dentro y fuera del FSLN, se insistió en que el asunto era de índole privada y familiar y en que era en ese ámbito donde debía aclararse y resolverse. A la par, determinadas estructuras del FSLN llevaron adelante campañas y maniobras, asumiendo contradictoriamente ese asunto "privado" y personal como un asunto del partido. El desgaste que esta opción que combina manipulaciones y maquinación privada con silencio y descalificaciones públicas ha causado al ya desgastado FSLN ha sido inmenso.

El testimonio de Zoilamérica, fechado el 22 de mayo, responde a la necesidad que tienen todas las víctimas de incesto que pasan por una terapia de reconstrucción de su personalidad, de hablar, de verbalizar, oralmente y por escrito, lo ocurrido para reivindicarse, reinterpretar su historia y seguir viviendo. En su relato, Zoilamérica ofrece multitud de elementos para desmontar la simplista versión de la "calumnia" y para cuestionar a fondo la versión de la "relación de pareja", al acumular detalles sobre el orgien del proceso de abuso, iniciado cuando ella no había cumplido los once años. En su testimonio escribe Zoilamérica "cada frase, cada párrafo, cada página, cada episodio, cada imagen, cada recuerdo traído desde lo más hondo de mi memoria" ha representado un esfuerzo grande y doloroso.

Una cultura conmovida y trastocada

La sociedad nicaragüense, donde ha sido tan escasa y es tan reciente la palabra abierta, libre y alegre sobre los lados luminosos de la sexualidad humana recibe con este escrito un trago fuerte y amargo sobre los lados más complejos y tenebrosos que tiene una sexualidad construida monopólicamente, en sus realidades también en sus fantasías , por la cultura machista. Duro el mensaje y débil su mensajera. La sociedad nicaragüense, donde el incesto y el abuso sexual de los varones contra las mujeres, las niñas y los niños es lodo que nos mancha todos los días, y a vivir en ese lodazal nos hemos resignado, recibe en este escrito un espejo donde todas y todos podríamos mirarnos. Por la inquietante luz que trae este espejo, la mayoría tenderá por instinto de conservación personal y política a negar la imagen que le pueda devolver o a empañarlo para distorsionar sus reflejos. Y no serán pocos los que decidan hacerlo añicos para quebrar su luz. Es toda la cultura machista la que se conmueve y queda trastocada.

La reflexión humana, ética, política, de género también la reflexión sobre la sexualidad a la que convida el relato de esta mujer es de tal densidad que resultará muy difícil, largo y poco lineal el proceso que nuestra sociedad tendrá que recorrer si se decide a asumirla. Nada asegura que lo haga. Y si se decide a hacerlo, ¿quiénes acompañarán a los distintos sectores de la sociedad a hacer esta imprescindible reflexión?

Una verdad sobre la revolución

También se conmueve la cultura política. El relato testimonial de Zoilamérica ha dejado claro cuál es el "proyecto" político que estaría "oculto" tras su denuncia. Proyecto por demás ambicioso: cuestionar el abuso de poder y el poder mismo cuando se ejerce de forma absoluta y con una perspectiva mesiánica, desnudar la doble moral y la dicotomía entre vida privada vida pública en que se nos ha acostumbrado a vivir, alertarnos sobre la destructiva esquizofrenia del dirigente justiciero en las calles e injusto entre las cuatro paredes de su casa, clamar por un mínimo de ética en la política y finalmente, dejar cincelado, en un caso emblemático para Nicaragua y para la izquierda latinoamericana, la urgencia de priorizar el que se ventile todo lo que en la arrogante cultura machista ha impedido y seguirá impidiendo que construyamos una sociedad nueva con mujeres y hombres nuevos. En este texto está también escondido un mensaje de fondo sobre el cual el sandinismo hoy disperso deberá también reflexionar: quienes hicieron la revolución no fueron siempre quienes la dirigieron.

En un escenario cerrado y deprimente como el actual, el desafío político y el test ético al que nos somete el reflexionar sobre la denuncia hecha por Zoilamérica es trascendental. Y también esperanzador, ¿por qué no? Aceptarlo puede ir abriendo nuevas ventanas en medio de tanto humo y de tanto llanto.

Comunidad internacional molesta

Por si no bastara, el crudo mayo 98 terminó con varias evidencias del disgusto que está extendiéndose entre la comunidad internacional por los incumplimientos en que el gobierno está cayendo sin demasiada vergüenza respecto a los compromisos que asumió ante el Grupo Consultivo de la comunidad cooperante en Ginebra el 1 y 2 de abril. La arbitrariedad, la falta de profesionalismo y de seriedad del que hacen gala las instituciones gubernamentales expresadas clamorosamente en el manejo oficial que el gobierno hizo del escándalo del narcojet han acentuado esta percepción.

En Nicaragua es más fácil introducir un narcoavión que desaduanar una ambulancia: esto habría dicho un diplomático graficando las contradicciones que encuentran los proyectos de cooperación en este país. Nicaragua es el país del mundo en el que la cooperación internacional se tropieza con un ma yor número de funcionarios gubernamentales incapaces de entablar un diálogo profesional: esto habría dicho otro, con asombro y decepción.

En Ginebra, y como condición para que empiecen a fluir los fondos de ayuda comprometidos en la reunión, el gobierno asumió varios compromisos: reuniones de coordinación con el sector agrícola nacional, con los responsables de proyectos sociales, con los ONGs nacionales y con las municipalidades, en busca de un debate de fondo con resultados de consenso. Muy especialmente, la comunidad internacional "pidió" al gobierno "buscar cómo fortalecer aún más los esfuerzos que están en marcha en el área de la Buena Gobernabilidad y en particular: la pronta adopción de una nueva Ley de Servicio Civil, establecer un criterio de profesionalismo para la contratación de los trabajadores públicos, y la consolidación del Estado de Derecho." Después de dos meses de aceptados estos compromisos, el gobierno no ha cumplido prácticamente ninguno. Y ni un centavo ha llegado al país. La comunidad internacional está en observación de emergencia y el gobierno en emergencia financiera.

¿Hacia dónde va Nicaragua en esta situación, con esta madeja de emergencias inmanejables enredadas en las manos de todos? "Hacia el despeñadero", dijo este mes nada menos que el diputado liberal Eliseo Núñez, a quien Alemán confió la conducción de los diputados liberales en el Parlamento y quien no se sabe aún con qué propósito empezó a tomar distancia de las órdenes del Ejecutivo, que hasta ahora cumplía incondicionalmente. En las últimas semanas se generaliza el temor a que el horizonte nacional se vaya reduciendo a eso: un despeñadero.

¿Por dónde vendrá el freno para detenernos al borde de ese abismo? ¿Por dónde la rectificación para cambiar de rumbo? Son tantos los mitos derrumbados, los liderazgos cuestionados, las esperanzas agotadas, tanto el humo, tantos los llantos, que tal vez ya hemos tocado fondo. Y precisamente por eso, ya sólo nos queda la opción de subir hacia arriba. Si es así, el ascenso será tarea de todos y será muy poquito a poco.

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