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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 302 | Mayo 2007
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América Latina

Bush-Lula: la alianza del etanol

El biodisel, los biocombustibles, el etanol de caña, el de maíz son ya tema de debate en los círculos políticos, en los medios, en las universidades. Desde su compromiso con la Ética y con la Ecología, el teólogo brasileño Leonardo Boff reflexiona sobre la alianza Bush-Lula para controlar la producción mundial de biocombustibles.

Leonardo Boff

Si alguien ha imaginado que el presidente George W. Bush visitó varios países de América Latina y especialmente Brasil (8 y 9 de marzo) inspirado en las alarmantes advertencias del reciente informe del Panel Intergubernamental sobre Cambios Climáticos (IPCC) acerca del irrefrenable calentamiento de la tierra, está rotundamente equivocado. En este campo Bush es un analfabeto y su colega brasileño, Lula, es insensible.

BUSH: DOS MOTIVOS

Dos motivos han sido los principales impulsores de Bush: uno geopolítico y otro energético, derivado de la extraordinaria abundancia de biomasa en América Latina y particularmente en la Amazonia.

En su primer mandato Bush no le otorgó importancia geopolítica a Latinoamérica. Pero en los últimos años los pueblos de la región han elegido gobiernos de centroizquierda o de izquierda con fuerte preocupación social. El tema social, junto al del desarrollo, adquirió centralidad. Este hecho despertó viejos sueños adormecidos sobre la proyección de América Latina en el escenario mundial. El anhelo bolivariano de la Patria Grande o el de Nuestra América de José Martí, con fuerte acento antiimperialista y antinorteamericano, vuelve hoy a ocupar el imaginario político de muchos ciudadanos. La fuerza carismática de Hugo Chávez, en buena parte, estriba en este ensueño continental.

El gobierno estadounidense, en principio, no se opone a la integración regional, pero quiere que se realice sin romper los lazos bilaterales tejidos durante decenios. Eventualmente, Bush puede aceptarla siempre que sea a la manera de Lula, no a la de Chávez, que no alimente sentimientos antiestadounidenses y no sea contraria a los intereses de Washington.

PETRÓLEO: LOS DÍAS CONTADOS

El segundo gran tema es que hay que descubrir alternativas al petróleo, que tiene los días contados entre 2030 y 2040. Es la sangre del sistema mundial. ¿Qué matriz energética lo sustituirá? En este plano, Brasil es líder mundial. Gran parte de su energía es limpia, de origen hidroeléctrico, mientras 29% proviene de biomasa -que a escala mundial sólo representa 11%-, que extrae de una docena de leguminosas, especialmente en las regiones amazónica, pre-amazónica y nordeste.

Pero el gran experimento brasileño es el etanol extraído de la caña de azúcar. En 1975, después de la primera gran crisis del petróleo, se inició el llamado Programa Proalcohol con tecnología propia, para obtener combustible alternativo a la gasolina. Hubo períodos en que el alcohol de etanol movía el 80% de la flota automotriz nacional. Cuando cayó el precio del petróleo el proyecto se enfrió. Pero con las alzas de los últimos años se ha reforzado poderosamente.

Ahora Brasil produce 16 mil millones de litros, casi todos consumidos internamente. El auto flex fuel, que funciona con gasolina o alcohol, es una marca registrada brasileña.

En diez años harán falta otros 12 mil millones de litros anuales para alimentar la expansión de la flota de autos flex fuel, cuya tecnología ha sido exportada a países como Japón.

BRASIL: CON VENTAJAS
SOBRE ESTADOS UNIDOS

Brasil tiene alrededor de 90 millones de hectáreas cultivables y más 200 millones para el pastoreo de ganado. La agricultura ocupa sólo 62 millones de hectáreas, de las que 6 millones están dedicadas a la caña de azúcar, una mitad para producir etanol y la otra para obtener azúcar. Existe el potencial para agregar algunos millones de hectáreas para producir etanol, sin sustraerlas a la selva o a los cultivos alimentarios. Se prevé la producción de 28 mil 400 millones de litros para 2017, además de 10 mil 300 millones exclusivamente para la exportación.

Estados Unidos posee desde 2001 biorefinerías y su objetivo es sustituir 30% del consumo de petróleo en 2030. Estados Unidos obtiene el alcohol de maíz o trigo, con una productividad por hectárea dos veces menor a la que da la caña de azúcar. El costo subsidiado por litro es de 30 centavos de dólar, contra 22 centavos en Brasil. Esto explica la tasa de 14 centavos por litro aplicada a la importación del etanol brasileño para proteger a sus propios productores.

Ante esta realidad, Bush se ha acercado a Lula para ofrecerle una asociación bilateral. No se firmó un tratado, sólo un memorándum que prevé la transferencia tecnológica recíproca, la fijación de un patrón técnico común del etanol y la creación de fábricas de biocombustibles en África, Centroamérica y el Caribe.

EL PLAN BUSH-LULA:
SER LOS DOS GRANDES

Naciones Unidas lanzó el 2 de marzo el Foro Internacional de Biocombustibles para dar los primeros pasos hacia la organización del mercado internacional del producto, con reglas y patrones técnicos comunes a fin de convertirlo en una materia prima a nivel mundial. El Foro reúne a Brasil y a Estados Unidos, productores de 70% del etanol, y a China, India, Sudáfrica y la Unión Europea. Bush y Lula han percibido el potencial de esta energía limpia, decisiva en el futuro próximo. Estados Unidos y Brasil se proponen ser los dos grandes actores en el mercado de la bioenergía.

SIN ARCA DE NOÉ

Entretanto, queda pendiente una gran cuestión que probablemente no inquieta a los dos Presidentes. ¿No es urgente cambiar el presente modelo de civilización? La solución encontrada por Bush y Lula lima los dientes del lobo pero deja intacta su ferocidad.

El 4 de marzo el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso publicó un artículo donde afirmó: “La más grande amenaza para la humanidad es el efecto invernadero. Pero el problema más amplio es si las prácticas occidentales, al generalizarse, permitirán la convivencia pacífica entre el hombre y la Naturaleza y, al límite, entre los hombres”. He aquí formulada la demanda de una verdadera revolución en los corazones y las mentes, sin la que no podremos evitar las consecuencias devastadoras de los cambios climáticos en curso.

Sobre estos graves asuntos los Jefes de Estado, como anunció el Presidente francés Jacques Chirac, deberán discutir para adoptar transformaciones profundas. Esta vez no habrá un arca de Noé que salvará a algunos y dejará perecer a los demás. O nos salvamos todos, o ninguno.

COLABORACIÓN IPS.

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