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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 302 | Mayo 2007
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México

Polarizados, politizados y en airada ebullición

El Estado mexicano se está cayendo a pedazos. Porque los narcos, los banqueros y los grandes medios imponen su voluntad, reforzando el excluyente modelo neoliberal, que fabrica multimillonarios y emigrantes. Ante tanta desigualdad, crece la marea de la indignación. Y es cada vez más diversa la organización de los de abajo.

Jorge Alonso

Las luchas contra el neoliberalismo en México se vienen configurando en dos grandes vertientes en los últimos años. Una, la inspirada por los zapatistas, propuesta desde lo más olvidado de la sociedad y confiada en desatar una lucha definitiva contra el capitalismo. Desde 1994, el zapatismo ha emprendido una organización muy amplia y ambiciosa de los marginados y dañados por el neoliberalismo en todo el país. Hoy, sigue llamando a una lucha por democracia, libertad y justicia para todos los mexicanos. La Otra Campaña zapatista se ha ido definiendo como un esfuerzo civil, de izquierda y sobre todo anticapitalista.

Existe otra vertiente que ha ido sumando agrupaciones que centran su acción en contra de las privatizaciones neoliberales e interpelan al poder estatal. Denunciando al neoliberalismo -que en México ha acrecentado las desigualdades y concentrado en manos de unos cuantos un inmenso poder económico y político- agrupaciones sobre todo obreras, integradas en el Frente Sindical Mexicano, en la Unión Nacional de Trabajadores, en la Promotora por la Unidad Nacional contra el Neoliberalismo, en la Red Mexicana frente al Libre Comercio, han realizado una gran cantidad de acciones en contra de la privatización de los energéticos, del agua, de la seguridad social y de la educación pública. Desde 2004 han organizado reuniones anuales bajo el nombre de Diálogo Nacional, en las que han ido discutiendo un proyecto de nación alternativo al neoliberalismo y han elaborado una declaración y un programa mínimo no negociable.

EJÉRCITO: GRAN PRIVILEGIADO

El fraude electoral de 2006 fue afianzado por los poderes fácticos para mantener el modelo neoliberal. El nuevo gobierno se ha dedicado a utilizar el erario público, los nuevos planes y los puestos públicos clave para retribuir a esos poderes. Protege a los grandes capitales y a los grandes evasores fiscales. Después de realizar un gravoso saneamiento, ha prometido regresar a los empresarios importantes carreteras. También ha hecho alianza con el priísmo para asegurarle impunidad y con los grupos sindicales corporativos y antidemocráticos para aumentar sus privilegios.

Lo novedoso ha sido que ha incrementado el peso político del ejército. Aunque se ha opuesto a los aumentos salariales, ha hecho una excepción: los salarios del ejército, a los que se les aumentó el 46%, mientras se impone un tope salarial que no pasa del 4% para el resto de los trabajadores. Calderón ha querido gobernar codo con codo con el ejército. No obstante, diariamente aumentan las estadísticas de ejecuciones hechas por los narcotraficantes, lo que ha evidenciado que los grandes operativos de seguridad se han quedado sólo en lo mediático y están siendo un fracaso. Los grupos de narcotraficantes se recomponen y fortalecen. La narcoviolencia va en ascenso y se ha hecho incontrolable. Esto ha afectado ya al turismo. El escritor Carlos Montemayor ha señalado que el Estado mexicano se está cayendo a pedazos, pues los narcos, banqueros y grandes medios de comunicación hacen lo que quieren.

CRECE LA DESIGUALDAD:
MILLONARIOS Y EMIGRANTES

Calderón prometió ser el Presidente del empleo y en lo que lleva gobernando ha aumentado la tasa nacional de desempleo. Encima, planea reducir los programas sociales y las medidas asistenciales contra la pobreza. Las mayorías sobreviven con ingresos precarios. En lo que va de la nueva administración panista, el costo de 42 productos de la canasta básica aumentó 32.5% frente a un 10.5% en el año 2006. La desigualdad se incrementa. Las noticias de los grandes millonarios mundiales colocan al mexicano Carlos Slim en el segundo sitio. En menos de diez años, Slim ha incrementado su fortuna en 500%. Las cifras oficiales arrojan que el 20% de los hogares más ricos acaparan el 52.5% del ingreso nacional, mientras el 20% más pobre apenas alcanza el 4.5%. Hay nueve multimillonarios mexicanos que tienen una riqueza personal de 72 mil 400 millones de dólares, lo que significa una cantidad 23.5% mayor que la del año anterior. Son los beneficiarios de las políticas neoliberales. Según datos del Banco Mundial, México se ha convertido en el mayor expulsor de migrantes del planeta, una situación con altos costos sociales y que, pese al alto monto de remesas que implica la emigración, no puede considerarse una receta de desarrollo. Se ha dicho que la concentración de la riqueza en México se debe a los monopolios industriales, comerciales y financieros, a los bajos salarios, a las raquíticas prestaciones sociales y al gasto corrupto del erario. Hasta el Banco Mundial ha alertado: los monopolios de personas y empresas son causa de la extendida desigualdad en México. Y el FMI recomendó al sistema tributario mexicano reducir las exenciones que benefician a sólo unos cuantos.

Ha sido escandalosa la revelación de que el anterior gobierno panista permitió a cuatro bancos manipular impuestos por más de 41 mil millones de pesos. Consorcios que impulsaron la guerra sucia electoral para apoyar a Calderón (Televisa, Bimbo, Cementos Mexicanos, Teléfonos de México y otros doce) adeudan 105 mil millones de pesos a la Secretaría de Hacienda, monto equivalente a 55.7% de sus utilidades conjuntas. Además, se ha devuelto a las grandes empresas el 44% de la recaudación del impuesto al valor agregado, el IVA. Legisladores de oposición han denunciado que en el manejo del erario el gobierno anterior y el actual han claudicado ante los grupos de poder. Hay estudios que muestran que los privilegios han impedido un verdadero sentido redistributivo de la riqueza, y que el gobierno se ha convertido en rehén de los poderosos.

Ante todo esto, el movimiento que ha venido levantando Andrés Manuel López Obrador -que también se ha convertido en un movimiento antineoliberal- ha demostrado que México vive una polarización extrema entre los dueños del poder y el gobierno por un lado y el pueblo por otro.

El nuevo gobierno panista prosigue tercamente con los dogmas neoliberales del FMI que han demostrado con creces su gran fracaso. Mientras México creció casi 16 veces entre 1935 y 1982, de entonces a la fecha, con el modelo neoliberal, sólo ha crecido 0.7 veces, y los salarios mínimos perdieron el 70% de su poder adquisitivo. Es por eso que el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz ha acusado al FMI de no saber adaptarse al mundo real.

CRIMINALIZANDO
UNAS PROTESTAS QUE NO CESAN

La visita realizada por Bush a México en febrero causó molestia en la población. Grupos de jóvenes manifestaron su protesta y el gobierno calderonista aplicó la táctica de reprimirlos, encarcelarlos y torturarlos. Los organismos autónomos de derechos humanos han proseguido denunciando la impunidad y corrupción del gobierno mexicano en materia de derechos humanos. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos aseguró que las estrategias calderonistas para enfrentar la inseguridad estaban fallando y que aumentaban las violaciones a los derechos humanos, censuró el alto índice de ataques contra los defensores de derechos humanos, y advirtió que sólo habría reconciliación entre los mexicanos si se esclarecía lo que había sucedido y seguía sucediendo cuando se criminalizaba la protesta popular. El fundador del periódico “La Jornada”, Carlos Payán pronosticó que los perseguidos de hoy serían los fundadores del mañana.

La lucha campesina ha exigido al gobierno mexicano una renegociación del TLC con Estados Unidos. No obstante, en el encuentro de Calderón con Bush, el mexicano no defendió los derechos de los productores agrícolas de su país. Los campesinos se quejaron de la falta de interés gubernamental para cambiar el perjudicial TLC. El nuevo gobierno ha enfrentado numerosas movilizaciones campesinas y ambientalistas. Debido a que las medidas del gobierno para enfrentar el alza del precio de la tortilla, así como el acaparamiento y especulación del maíz, sólo han sido cosméticas y mediáticas y sin frutos reales, los campesinos han fortalecido su presencia en las calles.

Achacaron al gobierno actuar de forma dictatorial en el tema agropecuario, pues sin consultar con los involucrados decidía y planteaba programas. Denunciaron la connivencia con las transnacionales y plantearon buscar la soberanía alimentaria rescatando el maíz y el frijol. La respuesta gubernamental ha sido criminalizar la protesta social y encarcelar dirigentes. Esta lucha, como todas, se completa siempre con el reclamo de la libertad de los presos políticos. La criminalización de la protesta, resucitando el delito de disolución social, tiene por fin distraer las energías de los activistas sociales y sembrar el temor de disentir. No obstante, las protestas no amainan.

RECLAMOS POR TODOS LADOS

En el mundo obrero la situación no es diferente. Al año del estallido de la mina en Pastas de Conchos, donde quedaron sepultados decenas de mineros, los obreros denunciaron lo que fue un “asesinato industrial” con complicidad del gobierno. En aras de la rentabilidad se había sacrificado la seguridad. Uno de los pocos obispos atentos a los pobres, el de Saltillo, ha insistido en que se debe investigar la responsabilidad gubernamental en este grave hecho.

En febrero, miles de integrantes del Movimiento de Vida Digna marcharon hacia la residencia presidencial para demandar apoyos sociales a la vivienda para madres solteras y para personas de la tercera edad. En Oaxaca, a principios de marzo, la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca volvió a tomar las calles por la excarcelación de los presos políticos y por la renuncia del gobernador. El 10 de abril la APPO realizó otra gran movilización y a mediados de abril organizó un foro nacional de educación popular. Los días 20 y 21 llevó a cabo un foro de defensa de derechos humanos en el que se instaló un Tribunal Popular con intelectuales y activistas nacionales. Este tribunal condenó al gobernador como reo de delitos de lesa humanidad y dictaminó que, en lugar de someterse al imperio de la ley y respetar los derechos humanos de sus ciudadanos, las autoridades imponían un ejercicio autoritario del poder con el beneplácito y apoyo de Calderón.

LÓPEZ OBRADOR:
MOVILIZACIÓN ANTINEOLIBERAL

Obreros, campesinos, organizaciones populares y muchos ciudadanos con demandas relegadas se han convencido de que están ante un telegobierno, que en lugar de resolver problemas se arropa en una masiva, costosa e inútil propaganda mediática. El 8 de marzo, en respuesta a la convocatoria de Andrés Manuel López Obrador, el Zócalo de la ciudad de México se volvió a llenar de inconformes con las políticas aplicadas por Calderón. Hubo pronunciamientos en contra de una silenciosa carrera inflacionaria que deteriora el ingreso popular. Demandaban incremento salarial de emergencia para todos los trabajadores. Recapitularon los agravios de la embestida antiobrera del régimen. López Obrador explicó cómo el gobierno fraudulento estaba destruyendo el país y advirtió que Calderón quería liquidar los contratos obreros. A mediados de marzo el Frente Cívico Morelense recibió a Calderón con protestas por las altas tarifas eléctricas. Semanas después, en un foro de la empresa del millonario Slim, varios jóvenes rechiflaron a Calderón. En Oaxaca varios manifestantes se opusieron a la política federal panista cuando Calderón inauguró una cuestionada central eólica.

Durante varios días de finales de marzo se llevó a cabo, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, la Segunda Asamblea Democrática que es una gran organización y movilización antineoliberal. En los primeros tres meses de 2007 López Obrador llevaba recorridos más de 200 municipios y había recibido 300 mil cartas con el compromiso de luchadores contra el neoliberalismo. La consulta ciudadana concluyó en la necesidad de un programa de lucha y defensa de la economía popular. Se discutió la situación nacional y se planteó seguir manteniendo movilizaciones por un salario justo. Integrantes de la Liga Nacional de Ciudadanos en Resistencia exigieron que se abriera a debate una iniciativa de ley de precios competitivos y se planteó la urgencia de realizar grandes movilizaciones en contra de la intención de privatizar los energéticos, demanda mantenida y urgida por el FMI. Se acordó crear un consejo para la defensa y fortalecimiento del patrimonio nacional y para frenar todas las acciones calderonistas que afectaran a la nación.

López Obrador propuso una reforma fiscal y un sistema tributario que obligue a pagar a los grandes empresarios. Las mesas de trabajo fueron concurridas y muy participativas. Abundaron ideas para transformar el país. Hubo acuerdos sobre la necesidad de impuestos justos y de defensa del petróleo, considerado un recurso del pueblo. Se acordó luchar contra la Ley Televisa y por ampliar el derecho a la información. Se hizo también hincapié en luchar por el derecho a la felicidad.

“¡NO SE CANSEN DE PENSAR!”

El 25 de marzo, López Obrador logró llenar una vez más el Zócalo de la ciudad de México con el acto de conclusión de la Segunda Convención Nacional Democrática. La escritora Elena Poniatowska habló del acontecimiento que implicaba que muchas cabezas aportaran propuestas de acción para beneficio de México. Recalcó que este es uno de los más grandes movimientos pacíficos de nuestro tiempo y que en él había constancia, aguante, paciencia y sabiduría. Subrayó que López Obrador, en lugar de haberse ido a su casa después del fraude, estaba luchando con y por los intereses del pueblo. Pidió no perder la autocrítica para poder avanzar con firmeza y expresó que se trata de un movimiento opositor que se propone proteger no sólo a los trabajadores, también a los bosques, a los ríos, a los litorales y a las zonas arqueológicas.

López Obrador comunicó a la multitud que en su recorrido por el país había encontrado hasta en los rincones más apartados a hombres y mujeres convencidos y esperanzados en este movimiento, considerándolo la única opción para sacar a México del atraso y al pueblo de la pobreza y la marginación. Todo dependerá -dijo- de que no se cansen de pensar, de perseverar y de fortalecer el movimiento.

NUMERITOS HABLAN

López Obrador puso las cosas claras al revisar uno de los anteriores años fiscales y demostrar que mientras las empresas habían pagado 118 mil millones de pesos de impuestos, los ciudadanos pagaron 182 mil millones. No obstante, las empresas obtuvieron el 60% del ingreso nacional y los trabajadores el 30%. Una empresa como Cementos Mexicanos, que tuvo un margen de utilidades del 40% sólo había pagado 2.3% de impuestos; Teléfonos de México, con un margen operativo del 50% había pagado 8.9% al fisco; y la Bolsa Mexicana de Valores nada pagaba. En cambio, los trabajadores pagaban entre 15-28%. Advirtió que la derecha había lanzado una campaña para desmoralizar y hacer creer que PEMEX estaba en quiebra y que no habría más remedio que entregarlo a particulares. Recordó que el petróleo era el mejor negocio del mundo, pues extraer un barril costaba 3 dólares y se vendía en 44. El gobierno foxista había obtenido 335 mil millones de dólares del petróleo y ese dinero, en vez de destinarse a promover la modernización de la empresa petrolera, el desarrollo de México y el bienestar del pueblo, fue derrochado por la alta burocracia en medio de una gran corrupción.

Explicó que el gobierno se había convertido en un comité al servicio de una minoría, con el agravante de que después del fraude se tenían que pagar facturas. Así, a la corrupta dirigente vitalicia de los maestros se le había entregado el control de la Secretaría de Educación, de la Lotería Nacional y el manejo del ahorro de los trabajadores del Estado. La Convención Nacional Democrática reafirmó su lucha antineoliberal y aprobó impulsar un juicio político para cesar a Calderón, luchar por la expropiación de las dos grandes cadenas televisivas, y oponerse a la reforma al sistema de pensiones de los trabajadores del Estado.

Porfirio Muñoz Ledo reflexionó sobre la Convención. Sus integrantes se enfrentaban “a una derecha inmoderada, nutrida por la debilidad del Estado y asentada en la complicidad y la corrupción; en la transnacionalización económica, los monopolios internos, la arrogancia clerical y el imperio de las comunicaciones”. Pero esa confederación de poderes fácticos sólo podría ser enfrentada por una mayoría social militante. La transición democrática por la vía electoral había sido abortada. El Ejecutivo tenía una ilegitimidad de origen. La Convención había emprendido la crítica rigurosa del pensamiento neoliberal y de sus efectos depredadores. Ahora la Convención enfrenta el desafío de saberse dotar de una eficiente organización.

REFORMA A LA SEGURIDAD SOCIAL

Los legisladores del PAN y del PRI ayudaron a Calderón a asestar un golpe a los trabajadores del Estado al reformar el modelo de seguridad social. De manera rápida, y sin examen, aprobaron una ley eminentemente neoliberal en obediencia Banco Mundial.

Con la nueva ley se aumentan los requisitos para el retiro y se disminuyen las pensiones. Se actuó con prisa y con negociaciones por debajo de la mesa. La oposición hizo ver que con la nueva ley se cancelan derechos de trabajadores para privilegiar al gran capital financiero. Aunque el modelo de seguridad social impulsado por el neoliberalismo ha fracasado en el mundo entero, y en Chile ya están pensando en remediarlo, en México llega con años de retraso y con todos sus defectos.

Con la ley, se traslada a los trabajadores el costo de la crisis del organismo encargado de ofrecer salud a los trabajadores del Estado y de cuidar de su retiro. Los grupos financieros podrían quedarse con los ahorros de 20 millones de asalariados. El sistema de cuentas individuales en el que terminarán los ahorros de los trabajadores llegarán a grupos financieros que cobran 20% de comisiones y sólo pagan un 2%, y las cuentas de retiro pasarán del derecho laboral al mercantil. En ese esquema, alguien que empiece a trabajar a los 18 años y cubra 47 años de servicio se podría retirar con poco menos de tres salarios mínimos mensuales, lo que no le aseguraría una pensión digna. Hasta el organismo regulador de las administradoras de fondos para el retiro reconoció que el sistema impuesto hace diez años para los trabajadores que cotizan en el Instituto Mexicano de Seguro Social, manejado por empresas privadas, ha impuesto aumentos hasta de 200% a las comisiones por el saldo de cuentas, lo que repercute en que los beneficiarios sean en realidad esas empresas y no los trabajadores. Éste es el modelo que ahora se impone a los trabajadores al servicio del Estado.

LA LEY “AMARRADA POR ARRIBA”
“REVENTARÁ POR ABAJO”

Con esta reforma legal se buscó eliminar la responsabilidad del Estado en el cumplimiento de la seguridad social y la salud como derechos sociales. Calderón calificó de “gran triunfo” la aprobación de la ley, aclamó como patriotas a los legisladores que votaron a favor de ella, y lanzó una campaña oficial para justificarla. El FMI se entusiasmó con la reforma y alentó a impulsar ahora la reforma energética y la fiscal.

Los sindicatos que se opusieron a esa maniobra que concluyó en la reforma a la ley denunciaron que con la nueva ley se pretende ocultar un desfalco. Un abogado de sindicatos alertó sobre qué tan mala debía ser una ley que para justificarse requería de la manipulación informativa y del ocultamiento de datos.

Los disidentes del sindicato de maestros revelaron que se trataba de una nueva imposición de su espuria dirigente, cómplice del fraude electoral, quien públicamente aceptó que era ella quien había negociado la reforma, lo que confirmó el líder de la bancada panista en el Senado. Se denunció que después de casi dos décadas de que el organismo encargado de velar por la seguridad social de los trabajadores al servicio del Estado había otorgado 33 millones de pesos al Fideicomiso de la vivienda magisterial creado por esta dirigente sindical del magisterio, persistían problemas e irregularidades. Además, con la nueva ley los dirigentes de los sindicatos antidemocráticos corporativizados podrían manejar discrecionalmente los fondos de las pensiones durante tres años antes de que pasaran a manos de los banqueros privados.

La Unión de Juristas de México consideró que la nueva ley de pensiones constituye el primer gran hurto del sexenio calderonista. Expertos en la materia hicieron ver que la nueva ley se basa en un diagnóstico sesgado, abusando de la indefensión de muchos empleados del Estado sometidos a sindicatos antidemocráticos. El primer gran déficit de la ley está en el terreno democrático, pues no se escuchó a los trabajadores y se impuso autoritariamente.

López Obrador denunció que la nueva ley era para pagarle el fraude a la dirigente sindical magisterial y a los banqueros y advirtió que después seguiría una reforma fiscal amañada. Hizo un llamado para luchar por revertirla. Pronto se manifestó la irritación y las protestas contra la ley no se hicieron esperar. Hubo manifestaciones de repudio y expresiones masivas de descontento por todo el país contra la que se empezó a llamar “ley Gordillo”, por el apellido de la corrupta dirigente magisterial. Se celebraron gran cantidad de marchas de protesta, se tomaron oficinas, se bloquearon calles y se suspendieron labores en varias oficinas. Se recolectaron firmas en contra y se presentaron miles de amparos individuales y colectivos. La consigna: la reforma amarrada por arriba reventaría por abajo. Los sindicatos independientes empezaron a preparar mayores protestas alrededor del Primero de Mayo con marchas unitarias y paro de labores. Los profesores de Oaxaca, con apoyo de la APPO, anunciaron que se sumarían al paro nacional en contra de la ley. Y en todo el país los afectados prometieron una marejada de oposición.

CONTRA EL PPP

En abril, los Presidentes de México, de Colombia y de Centroamérica se reunieron para tratar de resucitar el Plan Puebla Panamá, que en realidad debe llamarse Plan Puebla Bogotá, con el que las oligarquías regionales aspiran a recibir dádivas para su beneficio.

El PPP intenta ser una respuesta de derecha al ALBA. Hoy se le agrega al plan inicial el elemento de la seguridad. Muchos grupos populares en México se pronunciaron contra los megaproyectos y el despojo de tierras que promueve el Plan. Denunciaron que con la excusa del combate al crimen organizado, se profundizaría la represión en contra de la población indígena y campesina para asegurar inversiones a grupos económicos en sus tierras originales. La Alianza Mexicana por la Autodeterminación de los Pueblos señaló que no será un plan de desarrollo para el pueblo sino de enriquecimiento para unos cuantos, socavando la soberanía nacional. Lejos de mejorar las condiciones de vida de la gente, el plan sentará las condiciones de la inversión privada en obras en beneficio para el gran capital.

De distintas formas y por todo el país muchos grupos han estado convergiendo en la exigencia de que se abandone la obsesión neoliberal. En un documento titulado “Vale la pena resistir” el Grupo Sur denunció al gobierno de Calderón por ser “un bastión del primitivismo neoliberal” e hizo un llamado a mantener la resistencia.

UN PAÍS POLARIZADO

México sigue polarizado. Hay una ofensiva de la ultraderecha contra los derechos laborales y sociales. La derecha, apuntalada por la jerarquía eclesiástica y el gran capital, se ha apoderado del Estado, que en sus tres niveles (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) se supedita servilmente a los intereses de los poderosos y en contra del pueblo.Ante esta guerra hay respuestas de los de abajo que las grandes cadenas televisivas y los medios de comunicación pretenden acallar con un cerco informativo. Critican que aquellos que están siendo esclavizados no besen sumisamente sus cadenas y se rebelen. Se imaginan que si las acciones de los rebeldes no aparecen en los noticieros no existirán, y podrán gozar tranquilamente de lo que los despojan.

Ante esta despiadada guerra económica y social de los poderosos contra los expoliados, hay una ebullición creciente por abajo. Los agrupamientos de obreros y campesinos que habían constituido el Diálogo Nacional han convergido con el movimiento de resistencia que encabeza López Obrador y que recorre todo el país con planteamientos de defensa y de propuesta. Hay muchas cabezas pensando, discutiendo, llegando a acuerdos y actuando. Por su parte, la Otra Campaña zapatista sigue impulsando y organizando a grandes sectores de marginados.

Aceptando que las clases han ido cambiando, estamos ante un recrudecimiento de una nueva lucha de clases. Por un lado están las clases dominadoras y explotadoras prosiguiendo con la extorsión de los dominados, explotados y excluidos. Pero esto ha llegado a niveles tales que ya no sólo se plantean luchas defensivas dispersas sino la búsqueda de modelos alternativos.

CAMBIANDO MÉXICO
Y PENSÁNDOLO DISTINTO

Quien ha reflexionado lúcidamente sobre esta nueva situación es el comprometido intelectual mexicano Pablo González Casanova. Partiendo de la evidencia de que la aplicación de políticas neoliberales ha aumentado en cantidad a los pobres y excluidos, ha reflexionado sobre cómo el modo de dominación y producción capitalista combina la estructuración de sus fuerzas con la desestructuración de las contrarias. No obstante, esto no acontece sin la rebeldía de los de abajo. González Casanova analiza cómo hoy existe “una lucha de clases mediatizada y mediada que sucede a las mediaciones de la sociedad tradicional”.

Indaga cómo se unen los distintos sectores de la clase subalterna en sus posiciones e intereses durante los tiempos de crisis, y cómo se puede contribuir a que esa fragmentación se supere mediante una unión que respete las diferencias. No se queda en los grandes trazos sino que escudriña con finura. Al desatarse la crisis se plantean problemas difíciles para la configuración de un bloque histórico, pues mientras unos tienden a limitarse a construir alternativas sistémicas, otros se proponen la necesaria construcción de alternativas antisistémicas. Mientras unos piensan resolver problemas apremiantes inmediatos, otros quieren resolver de fondo “el problema de los pobres entre los pobres”.

González Casanova constata que los movimientos antisistémicos no encuentran “la clase en sí y para sí” que pareció perfilarse en el capitalismo clásico, sino las “subclases” que tienen que llegar a acuerdos y dirimir con respeto y firmeza su diferencia principal, que es “la solución de los pobres entre los pobres”, mientras al mismo tiempo ratifican la necesidad y urgencia de una fuerza o bloque plural en lo ideológico, lo religioso y lo filosófico y en las políticas de corto plazo. Descubre que los movimientos antisistémicos no harán concesiones que limiten su fuerza autónoma, sino que buscarán “combinaciones de las demandas de corto plazo y las más generales y profundas”. González Casanova ha encontrado que más que “suma de fuerzas” se trata de una “combinación de fuerzas”, de una “combinación de combinaciones”.

Así, toda esta efervescencia desde abajo, condenada y temida desde arriba, está cambiando tanto la situación política actual, como la forma de pensarla.

INVESTIGADOR DE CIESAS OCCIDENTE. CORRESPONSAL DE ENVÍO EN MÉXICO.

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