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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 292 | Julio 2006
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Nicaragua

Drogas y SIDA: ¿no es hora ya de una alerta nacional?

El consumo de drogas, y el de drogas inyectadas, está creciendo aceleradamente en Nicaragua. Las adicciones y los casos de SIDA se están incrementando. Considerar que Nicaragua es sólo puente del narcotráfico es un gravísimo error que ha llevado a descuidar la educación preventiva.

Fundación Nimehuatzin

En uno de sus escritos, el teólogo Leonardo Boff re-cuerda el mito griego del renacer del águila, similar al del ave fénix de la cultura egipcia. Para lograr su renacimiento, el águila remonta el vuelo cada vez más alto hasta llegar cerca del sol. Entonces sus plumas se incendian y toda ella comienza a arder, se precipita desde el cielo y se zambulle en las aguas frías, de donde sale renovada. A través de esa catarsis de fuego y agua, el águila recupera su juventud, le salen plumas nuevas, garras afiladas y sus ojos recobran la mirada penetrante.

Muchos hombres y mujeres que se están rehabilitando de una antigua o reciente adicción a las drogas, encuentran en los símbolos del águila y del ave fénix un estímulo para su propia experiencia de renacer. Sus vidas son poco conocidas y menos todavía es lo que se sabe acerca de cómo llegaron a verse atrapados en esas redes, cuántos más están iniciando una trayectoria similar o qué se puede hacer para impedir que este drama avance y el daño de las drogas alcance un crecimiento exponencial.

VARIAS ENCUESTAS, MUCHAS LEYES
Y UN TRÁFICO Y CONSUMO EN ASCENSO

En Nicaragua, hay ya indicios de la magnitud del problema. En un estudio realizado por la Fundación Nimehuatzin, un joven explicaba que la banda de guerra de un colegio capitalino no participó en las fiestas patrias del 2003, porque todos los miembros tenían problemas con las drogas y dejaron abandonadas las prácticas.

Ese mismo año 2003, el Dr. Mauricio Sánchez coordinó una encuesta dirigida a más de 5 mil estudiantes de secundaria para conocer sobre su consumo de alcohol, tabaco y drogas. En uno de sus más significativos resultados constató que la marihuana es la droga que más consumen los estudiantes, sobre todo los muchachos (8.6%), seguida en menor medida por la cocaína -clorhidrato de cocaína- (3.5%) y el crack -un derivado de la cocaína obtenido por la acción de otros elementos, entre ellos el bicarbonato sódico (2%). Por su parte, las muchachas estudiantes de secundaria suelen utilizar, sin receta médica, sustancias legales, como tranquilizantes (13.7%) y estimulantes (8%). En todas las drogas estudiadas, la prevalencia de uso fue mayor en los colegios privados, incluso con sustancias como el tabaco o el alcohol, que no dependen tanto del poder adquisitivo.

Esta encuesta formó parte de una investigación del Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas -NIDA por sus siglas en inglés- de Estados Unidos y fue realizada en Cen¬troamérica, Panamá y República Dominicana, con la metodología establecida por el Sistema Interamericano de Datos Uniformes sobre Consumo de Drogas, SIDUC. Contó con el apoyo de la Universidad Johns Hopkins y de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD/OEA), entidad que administra los fondos otorgados por el NIDA. Para 2006, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) y el Consejo Nacional de Lucha Contra las Drogas de Nicaragua anunciaron una encuesta para conocer los patrones de uso de drogas y su relación con factores sociodemográficos entre más de 6 mil mujeres y hombres de 12 a 65 años.

Estas encuestas no suelen abordar la relación entre el uso de drogas y el riesgo de transmisión del VIH o virus de la inmunodeficiencia humana, cuando las drogas intraveno¬sas son uno de los principales mecanismos de transmisión del VIH. Durante la sesión especial de la ONU sobre el SIDA (2001) una hoja informativa del ONUSIDA advertía que el 10% de las infecciones por el VIH deriva del uso de drogas intravenosas y que en algunos países de Europa y Asia más de la mitad de las infecciones se producen entre usuarios de drogas.

A inicios de los años 90 el problema de las drogas en Nicaragua obedecía a nuestra situación geográfica: éramos un país puente. Pronto, a la geografía se le unieron aspectos económicos: las ganancias que se obtienen por trasegar o vender drogas son mucho mayores de las que se obtienen con la agricultura o la pesca. Un paso más y el fenómeno de las drogas se ha convertido en un problema social. Hoy, crece la demanda interna y el consumo de drogas.

La Asamblea Nacional aprobó en mayo de 1994 la Ley 177, Ley de Estupefacientes, Sicotrópicos y Otras Sustancias Controladas. En 1999, la Ley 285, Ley de Reforma y Adiciones a la Ley 177. El Ejecutivo dictó el Reglamento de la Ley 285 ese mismo año. En 2000, la Asamblea Nacional aprobó la Ley 370, Ley Creadora del Instituto Contra el Alcoholismo y Drogadicción, que cuenta con su reglamento. No obstante este elenco de leyes, el tráfico de drogas y su consumo continuaron incrementándose.

SIDA: UNA NUEVA INFECCIÓN CADA DÍA

El primer caso de SIDA en Nicaragua fue conocido en 1987 en el departamento de Rivas. Desde entonces hasta junio de 2005 el Ministerio de Salud (MINSA) registró 1,835 infecciones por VIH. Según información oficial más reciente -marzo 2006- ya son 2,116 las infecciones registradas. Y au¬menta el número de mujeres viviendo con la infección: en 1997 había siete hombres por cada mujer. Hoy, menos de tres hombres por cada mujer. De acuerdo a las estadísticas oficiales, más de la mitad de personas viviendo con VIH tienen de 15 a 39 años y una de cada diez es adolescente.

La principal vía de transmisión es sexual (94%). Se incluye en esta cifra a las personas que se identifican como homosexuales y a los hombres que tienen sexo con otros hombres (26%). Las otras formas de transmisión presentan una frecuencia menor: compartir jeringas al inyectarse droga (3%), transmisión perinatal o materno infantil (2.8%) y transfusión de sangre (0.2%).

Lo más relevante de los datos epidemiológicos del SIDA en Nicaragua, a pesar del subregistro -que reconocen las mismas autoridades de salud- es la tendencia creciente de las tasas de incidencia: cada año se registra un número de infecciones mayor que el año anterior. En 1998 fueron registradas cuatro personas viviendo con VIH mensualmente. En 2004 y 2005 se registró una persona diaria.

SIN TRATAMIENTO
Y CON EL RIESGO DE LA POBREZA

Desde 1987 el MINSA ofrece gratis la prueba de anticuerpos al VIH, aunque no de manera permanente en todos los SILAIS (Sistemas Locales de Asistencia Integral de Salud), pues a veces faltan los reactivos para realizar la prueba. Tampoco se cuenta con un servicio permanente y generalizado de consejería para la prueba.

Según datos oficiales, en mayo de 2003 el MINSA inició la entrega gratuita del tratamiento antirretroviral a 17 personas y en el año 2005 recibieron el tratamiento 126 personas adultas y 7 niños, con recursos del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria. Estos son los únicos recursos que el gobierno de Nicaragua destina a ese tratamiento. Los medicamentos antirretrovirales son administrados de manera gratuita -su costo está muy por encima de las posibilidades de las familias-, pero sólo son administrados en un hospital de Managua y quedan muchas personas sin acceso a un tratamiento que está salvando vidas y reduciendo el número de hospitalizaciones en países latinoamericanos como Brasil, Argentina, Chile, Cuba, México, Uruguay, Panamá y Costa Rica.

El informe anual de las Naciones Unidas -ONUSIDA 2005- sobre la situación de la epidemia clasifica a Nicaragua en el grupo de países que siguen demorándose en ofrecer tratamiento antirretroviral a todas las personas que lo necesitan. Los otros países señalados así son El Salvador, Guatemala, Honduras y Paraguay.

La pobreza constituye un factor muy importante para adoptar comportamientos de riesgo de transmisión del VIH, sobre todo a través del sexo llamado transaccional: relaciones sexuales a cambio de comida, licor, un lugar donde pasar la noche o hasta para conservar el empleo. En el sexo transaccional una de las personas es forzada a tener una relación en condiciones de desventaja y sin protección, aun sabiendo que corre un gran riesgo. Y si la pobreza favorece la infección del VIH, ésta hace más profunda la pobreza de las familias, tanto antes como después que uno o algunos de sus miembros fallezcan por SIDA.

Además de la pobreza, otros factores de vulnerabilidad son las altas tasas de enfermedades transmisibles por vía sexual, la migración de la población hacia países de mayor incidencia, la falta de educación sexual y reproductiva, la cultura patriarcal machista que provoca altas tasas de fecundidad, la estructura demográfica joven, el inicio a edad temprana de la vida sexual activa, el rechazo al condón y la penalización de la sodomía según la Ley 150, Ley de Reformas al Código Penal, de junio 1992.

EN MANAGUA Y CHINANDEGA:
UNA EXPLORACIÓN EN EL MUNDO DE LAS DROGAS

Entre 2003 y 2005 la Fundación Nimehuatzin llevó a cabo un estudio exploratorio y cualitativo, dirigido por la antro¬póloga médica Michele G. Shedlin, investigadora del Natio¬nal Development and Research Institute de New York, con financiamiento del National Institute on Druge Abuse, en el que participaron cuatro nicaragüenses: dos sicólogas -Rita Arauz y Mariana Aburto-, un sociólogo -Pascual Ortells- y un consejero en adicciones -Danilo Norori-.

El objetivo del estudio fue describir los patrones del uso de drogas en Nicaragua, analizando su potencial conexión con la transmisión del VIH. Los objetivos específicos del estudio consistían en identificar métodos para contactar a la población que usa drogas en Nicaragua y explorar de qué forma el uso de drogas influye en la transmisión del VIH. El estudio aporta información de interés para orientar los esfuerzos de prevención y desarrollar nuevas estrategias para prevenir tanto las adicciones como la infección por VIH.

Managua y Chinandega fueron las ciudades donde se realizó el estudio. Las dos son cabeceras de los departamentos con las tasas de infección por VIH más altas de Nicaragua: en Chinandega, 54.83 infecciones por 100 mil habitantes y en Managua 54.55 por 100 mil, según el MINSA en marzo 2006.

En Managua, el crecimiento demográfico se aceleró en los últimos 20 años, pasando de 700 mil habitantes en 1985 a más del doble hoy. Por la masiva migración del campo a la ciudad y por la aguda crisis económica, el desempleo es muy alto en la capital y son numerosas las familias que viven en pobreza. Las niñas y niños que trabajan en la calle son una expresión dramática de esta realidad. Managua cuenta con más infraestructura de salud que el resto del país y esto puede haber incidido también en que sea mayor el registro de infecciones aquí que en otros SILAIS. En el año 2000 el SILAIS Managua tenía un registro de 289 personas con resultado positivo en la prueba del VIH, acumulados desde 1987. Constituían el 45% de las infecciones registradas en todo el país. Cuatro años después la cantidad de infecciones registradas en Managua eran más del doble: en junio 2004, estaban registradas 670 infecciones por VIH, el 48% del total del país.

Su situación geográfica hace de Chinandega una ciudad vulnerable por la cercanía con Honduras y el puerto de Corinto. También allí es alto el desempleo, y entre las personas entrevistadas a profundidad se encontraron más desempleadas que en Managua. La población de Chinandega se desplaza por períodos cortos a Guatemala, El Salvador, Costa Rica o Estados Unidos. Hasta diciembre 2000, había en Chinande¬ga registradas 92 infecciones por VIH, el 14% de las de todo el país. En junio 2004 el registro acumulaba ya 245 infecciones por VIH, el 17% del total nacional.

PERFIL DE LAS PERSONAS ENTREVISTADAS

El estudio se enmarca en el método cualitativo y etnográfico, donde un elemento clave para conocer las llamadas “poblaciones ocultas” es la capacidad de llegar a ellas y obtener información fiable por las entrevistas a profundidad y la observación de campo. Se realizaron tres tipos de entrevistas: individuales con personas que usan drogas, individuales con informadores clave y colectivas en trece grupos de análisis focal -siete en Managua y seis en Chinandega- para abordar la situación desde diferentes ángulos.

En los grupos participaron 99 personas, el 41% mujeres. Se organizaron dos grupos -uno en Chinandega y uno en Managua-, con profesionales de la salud mental, dos con trabajadoras sexuales, dos con hombres que se identifican como homosexuales, dos con estudiantes universitarios, dos con taxistas, dos con familiares de personas con problemas de adicción a las drogas y uno en Managua con usuarios de drogas intravenosas, quienes se encontraban en rehabilitación en el grupo “Como las Águilas”. Se transcribieron casi treinta horas de audio, grabadas en los grupos de análisis. El análisis de contenido se realizó con el programa Atlas.ti y la información estadística con el programa SPSS.

De las 121 personas entrevistadas a profundidad, 64 eran usuarios activos, 47 se encontraban en proceso de rehabilitación, 6 habían concluido su rehabilitación hacía tiempo y 4 no usaban drogas, aunque cumplían condena por traficarla. El 81% eran hombres y el 19% mujeres. El 75% tenía de 18 a 34 años y un promedio de 30 años. El 79% de las personas entrevistadas habían nacido en Managua o Chinandega. La mayoría tenía una escolaridad superior al promedio nicaragüense. Sólo el 6% no sabía leer ni escribir. El 26% había realizado estudios superiores, universitarios o técnicos, aunque sólo cuatro hombres y una mujer los completaron. El 17% dijo que hablaba o entendía el inglés.

Sus ocupaciones abarcaban una amplia gama, desde amas de casa a economistas. El 15% dijeron ser estudiantes. La mayoría dijo tener una ocupación, ocho no tenían ninguna. En cuanto a la religión, un tercio (34%) indicó que no tenía ninguna, el 44% dijo ser católico y el 16% evangélico.

El 58% de las personas entrevistadas había viajado a otros países, sobre todo de Centroamérica, o a Estados Unidos. Razones: buscar trabajo, visitar familiares, turismo o para el tratamiento de la adicción a las drogas. Las trabajadoras sexuales de Chinandega explicaron que por su actividad viajan con frecuencia a otros departamentos o fuera del país. Más de un tercio de las personas entrevistadas había vivido -en algún momento de sus vidas- fuera de Nicaragua: en países centroamericanos o en Estados Unidos. Casi ocho de cada diez tenían algún pariente o amigo viviendo en el exterior -países centroamericanos, México, Estados Unidos, Canadá o un país europeo- y cuatro de cada diez mantenían comunicación con ellos.

De las 121 personas entrevistadas a profundidad, el 64% dijo haber estado detenida o en la cárcel al menos una vez y catorce de ellas -doce hombres y dos mujeres- habían estado más de diez veces, incluso en otros países (Estados Unidos, Suiza, Panamá) por comprar droga para otros (“flayeros”), por venderla, por violencia o delitos en pandillas. En un caso, por quemar la casa de un miembro de una pandilla ene¬miga. Pero -como explicó uno de los hombres- la cárcel no resuelve el problema de la adicción ni los riesgos que conlleva: En la cárcel hay intercambio de sexo por droga y el expendedor te ofrece droga por sexo.

MARIHUANA, CRACK, COCAINA, PASTILLAS,
Y YA LLEGA EL ÉXTASIS

A juzgar por la información dada en las 121 entrevistas a profundidad, el crack (“piedra”) ha invadido el mercado nicaragüense y se ha impuesto como la droga de mayor demanda entre las personas que usan drogas. El 93% de las personas entrevistadas así lo manifestó. El consumo de crack es más alto en Managua que en Chinandega. El uso exclusivo de crack sólo fue informado en Managua por 13 personas entrevistadas, cuatro mujeres y nueve hombres. En Managua se prepara (“se cocina”) el crack en los puntos de distribución (“expendios”). La combinación de crack y marihuana, llamada “bañado”, también es más frecuente en Managua que en Chinandega.

La combinación de varias drogas es una práctica generalizada, tanto en Managua como en Chinandega. El crack se consume solo o combinado con otras sustancias, tanto prohibidas por la ley -cocaína y marihuana- como permitidas -alcohol-. Es mejor combinar el crack con el licor, porque el crack solo te destroza el sistema nervioso, y con el licor te equilibrás, alcanzás un balance, nos dijo un entrevistado. El uso de la cocaína aparece en el 81% de las entrevistas junto con otras sustancias. Sólo una mujer mencionó el uso exclusivo de la cocaína. También se combina cocaína y marihuana, llamada “maduro con queso”. Cinco personas entre¬vis¬tadas mencionaron la combinación de pastillas de valium o diazepán con marihuana y cocaína. Yo combinaba fármacos con guaro o cerveza: prozac, valium, rophypnol y usa¬ba la ketamina, que es la anestesia de gatos, nos dijo una. El estudio también encontró que se están introduciendo en el mercado nuevas sustancias, como el éxtasis. Ahora están entrando ácidos, como el éxtasis, pero son caras. El éxtasis sólo circula en ambientes exclusivos, como algunas discos.

EL MIEDO A LAS DROGAS INYECTADAS

La mayoría de participantes de los grupos de análisis no conocía a nadie que consumiera heroína o que se inyectara otras drogas. Los profesionales de la salud explicaron que gran parte de la población tiene recelo, temor o rechazo hacia las inyecciones en general. Es frecuente que la inyección se use con los niños como amenaza: ¡Te voy a inyectar si no comés! En Nicaragua, las inyecciones están asociadas a hospitales, enfermeras y a personas que se especializan en esta práctica: “Se inyecta”, dicen los rótulos en los barrios. El principal antecedente de la droga en Nicaragua fue la marihuana. Si las inyecciones han llegado ha sido por influencia externa, dijo uno de los profesionales.

Una mayoría de las personas entrevistadas rechazaba la droga inyectada: Eso es más dañino para la salud. La mayoría dijo tener miedo a las agujas y evitar la inyección de drogas por el riesgo: daño cerebral, infección del área de la inyección, riesgo de hepatitis o del SIDA. Enumeraron una serie de ideas sobre los efectos y el significado de las drogas inyectadas: que son más fuertes, que son más adictivas, que no se puede calibrar la dosis, que causan conductas perversas, que te lleva a la muerte, que usarlas significa haber caído bien bajo.

Al inicio de la investigación, todo hacía pensar que el miedo es un factor que ha frenado el avance de la droga inyectada en Nicaragua, tal como expresó un entrevistado: No me atreví, vivía con taquicardia y pensaba que se me iba a paralizar el corazón si me inyectaba, tenía miedo a la muerte, que era la oportunidad de no seguir consumiendo droga.Sin embargo, al avanzar la investigación encontramos que la droga inyectada va abriéndose camino a contracorriente de las barreras culturales. Aunque en Chinandega es casi invisible el uso de droga inyectada, no así en Managua. Varios taxistas y estudiantes universitarios dijeron que entre la clase alta circula la heroína. Esto lo habían insinuado también algunos profesionales de la salud. Y las trabajadoras sexuales conocían algunos clientes que se inyectan -se puyan- heroína, aunque dijeron que se trataba de extranjeros.

EL HALLAZGO MÁS DRAMÁTICO
DE TODO EL ESTUDIO

Al avanzar en las entrevistas a personas con una historia de adicción a las drogas, se puso de relieve esta realidad, que constituye el hallazgo más dramático del estudio: la epidemia de la droga inyectada ya ha comenzado en Nicaragua. Una epidemia comienza con un solo caso y el estudio encontró mucho más de uno.

Quince personas -trece hombres y dos mujeres-, el 13% de las 117 personas entrevistadas que usaban drogas, dijeron que se las habían inyectado alguna vez y un hombre aseguró que estaba utilizando droga inyectada en el tiempo en que lo entrevistamos. En el estudio también fueron entrevistados en grupo seis hombres que se habían inyectado drogas hasta hacía unos meses y se encontraban en rehabilitación. Seis de cada diez personas entrevistadas conocían a alguien que se inyectaba drogas -veía a mi tío inyectarse cocaína- y once conocían más de diez casos.

Aunque la inyección va asociada por lo general a la heroína, también se encontró el uso de cocaína inyectada, en especial relacionada con las sobredosis: Un amigo en Managua murió de un paro cardíaco por cocaína inyectada. También se recurre a la ketamina -anestesia de gato- y a analgésicos como el demerol (mepiridina). Las personas entrevistadas dijeron que las agujas se obtienen en farmacias. Aunque el precio es una limitante, el uso de la heroína inyectada avanza en la medida en que se incrementa el tráfico de esta droga en el país. Según informó uno de los entrevistados el precio es de 180 dólares por 3cc, y aclaró que la heroína se encarga y tenés que esperar quince días para que te la consigan.

Es muy probable que el consumo de droga inyectada aumente en los próximos años en Nicaragua. En el estudio aparecen comentarios favorables a este patrón de uso de droga. Según dijeron algunas personas, las drogas inyectadas calman mis problemas y las otras drogas ya no me satisfacen. Una la calificó de divina: Es lo más rico que hay, es un poquito más cara, pero te da más nota. Para conseguirla arrasás con lo que encontrás en el camino. Otra explicó que la obtiene del exterior: Yo me inyectaba cocaína con ron plata, ahora lo hago con heroína. Me la mandan de los Estados Unidos mis hermanos y unos amigos. Me la mandan como encomienda, con personas o por el correo. Nunca he tenido problemas al recibirla.

DÍA Y NOCHE CON LAS DROGAS,
COMPRA Y VENTA LAS 24 HORAS

Desde que se despierta a mediodía hasta que cae dormido bajo los efectos de una nueva dosis -según explicó un joven - su vida transcurre con una obsesión: conseguir la droga. Y expli¬ca: Guía es el primer córdoba que se consigue para comprar la droga. La piedra vale diez córdobas. El primer peso que consigo es la guía. Eso me da velocidad para conseguir el dinero a como sea: vendiendo mis cosas, robando en mi casa. Me volví artesano: hacía cosas de cobre y las vendía como que eran de oro, andaba estafando.

Tanto en los grupos de análisis como en las entrevistas individuales se puso de relieve que la oferta, la venta y el consumo de la droga son cada vez más abiertas y visibles, sobre todo en Managua. Según afirmaron los universitarios, un fenómeno reciente es lo que ellos llamaron droga delivery, que es una oportunidad de empleo indirecto para mucha gente. Lo explican así: Son gente que tienen su casa, un carro deportivo y andan una tarjetita y un celular que se lo dan a usted. Te contactan y te dicen: llamame a mi celular si querés que te lleve tres onzas.

Según las trabajadoras sexuales, hay taxistas que sirven de intermediarios entre el vendedor y el comprador. En ocasiones el vendedor toma un taxi para ir a “entregar” la droga en casas particulares y moteles. Los taxistas dijeron haber visto pasajeros y pasajeras bajo los efectos de la droga. Algunos contaron experiencias en que un pasajero les había dado una dirección que resultó ser un expendio. Todos los grupos tenían referencias de lugares bien conocidos de Managua donde comprar droga las 24 horas del día. En las gasolineras, por ejemplo.

Un taxista recordó un reportaje periodístico sobre la abundancia de expendios en Managua, identificados por la policía. Él conocía dos o tres expendios en cada barrio. En efecto, en marzo 2003 un artículo de “La Prensa” firmado por E. Espinales publicó un cuadro con datos de la Policía Nacional, en el que Managua aparecía con 409 expendios con un promedio de 195 clientes diarios. Los entrevistados -incluidos los homosexuales que participaron en el grupo de análisis- mencionaron también bares, discos y casinos donde se consiguen y se consumen drogas.

En Chinandega los expendios de la droga están más ocultos que en Managua y son menos. De acuerdo al artículo aparecido en “La Prensa”, la Policía había detectado en Chinandega 34 expendios, a los que llegaba un promedio de 20 clientes diarios. En Managua y Chinandega existe la costumbre -dijo el 60% de las personas entrevistadas- de reunir dinero entre varios amigos y amigas hasta que les alcance para comprar la droga. A esta complicidad le llaman “echarle la vaca”.

¿SÓLO INFLUENCIA EXTRANJERA
O YA “GRADUADOS”?

Siete de cada diez personas entrevistadas consideraban que existía influencia extranjera en el consumo. Destacaron la influencia cultural, la introducción de modas, fiestas como Hallowen, el fenómeno de las pandillas, las tiendas en las gasolineras. En cuanto al narcotráfico y al lavado de dinero mencionaron la influencia colombiana y costarricense: Los narcotraficantes extranjeros, utilizan a Nicaragua como un puente. Con relación al consumo, identificaron también la influencia de españoles y latinoamericanos, además de los norteamericanos: Existen muchos turistas españoles y sudamericanos que consumen. Estos extranjeros son expertos fabricando pipas para fumar, artesanía con emblemas de marihuana. La forma de vestir que tienen es un modelo para los jóvenes. Además, se da el caso de nicaragüenses que regresan al país con patrones nuevos de consumo al terminar sus estudios o después de pasar un tiempo con familiares en el extranjero. También hay personas deportadas por delitos relacionados con las drogas.

No obstante, los entrevistados destacaron que, aunque exista influencia extranjera, el país ya se ha “graduado” en la adicción a las drogas. Uno lo explica así: Los extranjeros realizan el tráfico, pero el consumo es nacional. La extrema vulnerabilidad del país con respecto a las drogas apareció en el relato de unos jóvenes que lavan vehículos en un mercado: Nos iniciamos en la heroína porque unos extranjeros que llegan para que les lavemos sus carros nos la daban. Ellos mismos nos inyectaban. Ellos tienen billetes, son placa MI (misión internacional).

“PARA NO SENTIR HAMBRE NI DOLOR
Y POR MIEDO A LA VIDA”

Al preguntarles a qué edad probaron por primera vez una droga, seis de cada diez dijeron que antes de los 16 años y nueve de cada diez ya usaban drogas de manera habitual a los 21 años. Para el 55% de las personas entrevistadas esto sucedió en la década de 1990. Ocho de cada diez iniciaron con amigos, compañeros de clase o vecinos. Sólo siete, una mujer y seis varones, comenzaron a tomar drogas en solitario. La droga de inicio fue la marihuana en el 61% de los ca¬sos y en menor medida otras: la cocaína, el tolueno o pe¬ga, las pastillas y el crack. Un 15% considera que su primera droga fue el alcohol.

En cuanto a las razones que inducen al mundo de las drogas, el grupo de análisis con profesionales de la salud mental consideraba que la motivación radica en la pobreza y en “razones emocionales”, especialmente para no sentir hambre, dolor, sufrimiento o, simplemente, para sentirse bien: hasta para tener una experiencia de bienestar. Los estudiantes universitarios identificaron la falta de oportunidades como una de las razones principales para que la juventud se involucre con las drogas. Uno de los padres expresó: Creo que el uso de drogas es debido al miedo. Miedo a la vida, por ejemplo, miedo a lo que viene. Es un medio de evitar lo que te asusta del futuro.

Las vivencias de las personas entrevistadas reflejan estas situaciones: dolor por el abandono o la muerte del padre o la madre, conflictos familiares, desintegración familiar, abuso sexual, desesperanza. Una mujer expresó: La gente muy sufrida busca la droga. Yo he pensado quitarme la vida, no lo hago por mi hija. Un joven, que se calificó a sí mismo como “drogo” -lo cual ya es un indicio de su baja autoestima-, explicó así su experiencia: Yo me convertí en un drogo por desánimo y desmoralización. Mi padre me abandonó cuando tenía nueve años. Yo era bien pegado con él, mi madre se dedicó a trabajar para mantenernos. Ella no se daba cuenta de lo que hacíamos, ahora le tengo mucho rencor a mi padre. En otros casos, como refiere una joven entrevistada, la causa del inicio en el mundo de las drogas fue el abuso sexual. Fue un proceso lento que inició con una sustancia legal, el diazepán: Mi padrastro me hostigaba sexualmente. No podía hablarlo con nadie. A los catorce años empecé tomando diazepán. Después, alcohol, cocaína, crack...

Otras razones son de tipo económico: la pobreza y el desempleo. También mencionaron la presión del grupo -malas compañías-, la curiosidad o la recreación: la euforia del momento. Otro factor que influye al inicio es que alguien de la familia tenga adicción a las drogas: el padre, un hermano, el padrastro, tíos o primos, tal como reconoció el 62% de las personas entrevistadas: Todo tipo de adicciones existen en mi familia -dijo uno-: tío alcohólico, padre adicto al trabajo, abuelo adicto a las apuestas y a las mujeres y mi madre codependiente.

DROGA Y SEXO: EXPLORANDO LA RELACIÓN

Algunas personas dijeron que existe una predisposición hacia las drogas un “componente adictivo”. Así lo explicó una mujer: Yo tengo mi propia tesis con relación a la adicción sobre la base de mi propia experiencia. Existe en las personas un componente adictivo. Si tienes esta condición y arrastras problemas y tienes vacíos emocionales, empiezas a consumir y seguro te quedas consumiendo. Eso te lleva a profundizar tu problemática, caes en un círculo vicioso, no resuelves tus problemas y tu adicción te destruye si no encuentras a tiempo quién te ayude.

De las 121 personas entrevistadas, 66% dijeron ser solteras, 14% casadas, 12% en unión de hecho, 8% divorciadas. Sólo una mujer era viuda. Poco más de la mitad dijo en la entrevista que tenía pareja. En el 39% de los casos su pareja también usaba drogas. El 43% de las personas entrevistadas no tenía hijos y el 22% sólo tenía un hijo o hija. Dos hombres dijeron que “les tenían” 13 y 14 hijos respectivamente y una mujer había tenido 18 hijos, todos del mismo padre. Cinco mujeres entrevistadas no habían estado nunca embarazadas. Pero entre las otras 18 mujeres sumaban en total 120 embarazos, con un promedio de 6.5 embarazos. Sólo la tercera parte de las 69 personas con hijos o hijas -15 hombres y 6 mujeres- dijo tener una buena relación con ellos.

Seis de cada diez personas entrevistadas habían tenido parejas sexuales ocasionales. El 11% dijo haber mantenido relaciones sexuales con quien le facilitaba la droga. El 37% dijo haber tenido sexo por droga o por dinero para comprarla. Dieron esta respuesta 32 hombres (32% de los entrevistados) y 10 mujeres (43% de las entrevistadas). Proporcionalmente, la mujer que usa droga está más expuesta a intercambiar sexo por droga. Varias personas entrevistadas insistieron en que la mujer corre más riesgos: Con las mujeres que fuman crack hay riesgos, porque se acuestan con quien sea. El 23% de los hombres entrevistados dijo haber mantenido relaciones sexuales con otros hombres: Para conseguir la droga hice de todo. Tenía sexo con homosexuales, robaba a la familia y a desconocidos, lo que saliera.

Otro explicó: Me prostituía con homosexuales y también con hombres. Esta expresión es típica de los hombres que practican relaciones sexuales con otros hombres sin considerarse homosexuales, debido a su rol activo -penetrativo-. Se les denomina HsH, hombres que tienen sexo con hombres. Hay que tomar en cuenta que para estos hombres no significan nada los mensajes sobre los “riesgos de la homosexualidad”, puesto que ellos se consideran “muy machos” y aseguran que el homosexual es el otro. Cuatro de cada diez entrevistados afirmaron que conocían el significado de la expresión “tres platos”: sexo oral, vaginal y anal con la misma persona y en una misma sesión. Tres de cada diez dijeron que lo practicaban, aunque la mitad de las personas entrevistadas no respondieron a estas dos preguntas.

Con respecto al uso de condones, seis de cada diez dijeron que no lo usaban nunca o sólo “a veces”. Si tengo condón, lo uso. Si no, no. Bajo los efectos de las drogas, igual que sucede con el alcohol, se olvida el condón: Cuando estoy muy loco, no lo uso. No obstante, cuatro de cada diez dijeron que lo usaban, sobre todo con parejas casuales en una relación heterosexual u homosexual. Sólo uno de cada diez -dos mujeres y catorce hombres- afirmaron que usaban siempre el condón, incluso con su pareja estable. La principal razón que dieron para usar condón fue evitar enfermedades, aunque algunos también lo usaban para prevenir embarazos. El dato obtenido en el estudio acerca del uso del condón está por encima del que recoge la Encuesta de Demografía y Salud, ENDESA 2001, ya que apenas el 3.3% de las mujeres en edad fértil a nivel nacional declararon que usaban condón.

LOS RIESGOS DE LAS DROGAS
Y LA SOMBRA DEL VIH

Las entrevistas individuales reflejan una amplia gama de problemas relacionados con las drogas: dolor de los riñones, hepatitis, problemas cardíacos, presión alta, anorexia, malestar de estómago, pérdida de peso, afecciones respiratorias o pulmonares, enfisema, hemorroides, alteración del sistema nervioso, sinusitis, alucinaciones, ataques de ansiedad, hospitalizaciones siquiátricas -en Nueva York y en Managua- y sobredosis, así como violencia y heridas por agresiones o por accidentes.

El 55% de las personas entrevistadas conocía a alguien que había fallecido por drogas, la mayoría por sobredosis. Uno aseguró conocer a veinte personas que habían sufrido sobredosis. Siete hombres tuvieron al menos un episodio de sobredosis, once -tres mujeres y ocho hombres- dijeron haber sufrido una intoxicación por drogas y 28 -siete mujeres y 21 hombres- se sentían propensos a enfermedades.

Muchas de las personas que han muerto por sobredosis ha sido con cocaína, he conocido unos ocho, expresó un hombre. Un amigo murió por sobredosis con piedra, dijo otro. Otro había sufrido él mismo una sobredosis por heroína: Por sobredosis de heroína fui a parar al hospital, pasé casi un mes hospitalizado. Me inyecté demasiado, primero 6 cc y a las cinco horas otros 6 cc y comencé a sacar espuma por la boca. Cuando me di cuenta ya estaba en el hospital. También mencionaron situaciones en las que las drogas fueron la causa indirecta de la muerte de alguien. Una de ellas por accidente: Se cruzó un cauce para comprar droga y se lo llevó la corriente. El otro caso fue un suicidio: Dejó de consumir, tuvo una recaída y se pegó un balazo.

Además de todos estos peligros, las drogas aumentan el riesgo de infecciones de transmisión sexual y en particular la infección por el VIH. Dos de cada diez personas entrevistadas a profundidad conocían a alguien viviendo con el VIH y la mitad tenía conocimiento de alguien que había fallecido a causa del SIDA.

El 73% considera que las drogas aumentan la probabilidad de contraer la infección por el VIH. 30% dijo que las drogas inducen a tener sexo sin condón, 16% identificó el riesgo de compartir el equipo -jeringas y agujas o el tubo utilizado para fumar el crack- y 26% afirmó que el riesgo proviene tanto de las prácticas sexuales como de las drogas. El 67% se considera en riesgo de tener una infección por VIH, aunque el 62% lo atribuye a sus prácticas sexuales sin condón y el 5% lo relacionó con las drogas. Sólo una persona dijo que podría adquirir la infección por VIH a través de una transfusión de sangre.

SIN PROTECCIÓN,
DESAFIANDO EL PELIGRO, IGNORÁNDOLO

Algunos entrevistados habían tenido enfermedades transmisibles sexualmente. Uno de ellos contó que había padecido una gonorrea (“purgación”), aunque descartaba que fuera por relaciones sexuales: Una vez me dio purgación, pero no fue por relaciones sexuales, sino por resfrío, esto fue hace como tres años. Me inyecté penicilina procaínica. Esta manera de pensar y de actuar -la automedicación- corresponde a una mentalidad poco informada y constituye un serio problema para combatir infecciones y enfermedades y es un obstáculo para prevenir la infección por el VIH.

En cuanto a las medidas de prevención, el 36% dijo que se protegía usando el condón, aunque éste no es utilizado de manera constante. El 28% dijo que no se protegía de ningún modo, el 10.5% que se hacía la prueba de anticuerpos al VIH -aunque la prueba no protege-, el 10% dijo que tiene una sola pareja y el 8% que se protegía mediante la abstinencia sexual. Esta expresión recoge la idea de falsa seguridad que da la prueba: Ya me hice la prueba y salió negativo.

Quienes no se protegen suelen adoptar una actitud de desafío al peligro o bien lo ignoran: Sí, sé que hay peligro, pero en el barrio no le ponemos pelota. Decimos entre más mente le ponés, más rápido caés. Todos los grupos demostraron contar con la información correcta sobre las vías de transmisión del VIH, pero no siempre se protegen. Las trabajadoras sexuales aseguran que usan condón con sus clientes cuando no consumen drogas, sin embargo admiten que esto no lo hacen bajo los efectos de la droga. Un estudiante habló del caso de una joven que se prostituye en la calle por dinero para comprar drogas. Otra persona dijo: La jeringa es lo que se asocia al SIDA, pero cuando se anda drogado tienes relaciones sexuales sin condón.
Por ahora la población relaciona el riesgo de las drogas con las relaciones sexuales: La droga te baja las defensas, te importa poco usar condón, hacés el sexo a como sea. Sólo algunas personas entrevistadas relacionaron el riesgo de infecciones de transmisión sexual con el intercambio de agujas o jeringas al inyectarse droga: Me gusta la heroína inyectada, pero tiene muchos riesgos. Mi hepatitis crónica es por el intercambio de agujas.

Compartir las agujas y jeringas al inyectarse droga es una práctica que ya se da en Nicaragua, aunque la gran mayoría de la población lo ignore y las autoridades no lo reconozcan. Según las estadísticas oficiales, el 3% de las infecciones por VIH registradas en Nicaragua se han producido por compartir jeringas al inyectarse droga. Cuatro hombres entrevistados dijeron haber compartido jeringas y agujas al inyectarse droga. Otro dijo que había visto a varias personas inyectarse con la misma aguja y jeringa, a pesar que era “descartable”: Los que se inyectaban, se ligaban el brazo con hule, se buscaban la vena. La jeringa descartable la usaban varias personas. Un drogadicto está consciente que por la jeringa se pasa el SIDA, pero busca la estimulación de la droga, el viaje.

Hay que destacar que a menudo se considera que las agujas “descartables” evitan el riesgo de transmisión del VIH o de otros agentes que causan enfermedades, como la hepatitis o la sífilis, pero el riesgo radica en que varias personas utilicen la misma aguja sin desinfectarla, aunque sea “descartable”.

¿CÓMO REHACER ESTAS VIDAS?

En los grupos de análisis que se organizaron en Managua y en Chinandega con familiares de personas con problemas de adicción a las drogas se reflexionó sobre el estigma y la vergüenza, fuertes obstáculos para buscar ayuda. Un hombre dijo: El problema más importante es la vergüenza. El dolor, el sufrimiento y la tristeza es lo que hace que nos segreguemos.

También las actitudes de rechazo hacia la persona con adicción penetran en todos los miembros de la familia. Una madre contó esta experiencia: Sentí discriminación hacia mi hija por parte de mis hermanos, familia y hermana. Me dijeron que la dejara morir en las calles. ¿Por qué andás por ahí como una idiota buscándola? Dejala, dejala morir si ésa es la vida que quiere.

En las entrevistas a profundidad también se abordó el tema del estigma -la gente nos rechaza-. La persona con problemas de adicción es vista como alguien a quien “le falta carácter” porque no enfrenta sus problemas. O peor aún: la ven como “basura”. En Chinandega, a las personas con adicción a las drogas se les considera delincuentes y un mal ejemplo para la comunidad.

No obstante, algunas personas entrevistadas dijeron que varias organizaciones están trabajando para educar a la población y hacer ver que la adicción es una enfermedad. Mencionaron varios grupos religiosos, ONG y grupos de autoayuda: narcóticos anónimos, alcohólicos anónimos y los “12 pasos”. Estos recursos de rehabilitación se encuentran en Managua. Uno que estaba iniciando en Chinandega tuvo que cerrar al poco tiempo por falta de fondos.

En el grupo de análisis de Managua, un taxista dijo: En va¬rias ocasiones he ido a dejar a cinco, diez, a no sé cuántas personas a esos centros de educación. He ido hasta San Marcos, a Hodera, a dejarlos al centro de rehabilitación. En esa forma creo que he contribuido para que puedan salirse de las drogas.

“HAY MILES DE JÓVENES
CON ESTA ENFERMEDAD”

A pesar de estas iniciativas, todos los grupos de análisis concordaron en que hay pocos programas y centros, tanto de prevención como de rehabilitación. Muchos de estos programas están comenzando y no disponen de personal especializado ni de tratamientos. Explicó un familiar: Lo que más preocupa es que no existen clínicas especializadas en el país, no hay terapeutas especializados que realmente pueden dar un seguimiento o atención. Es muy preocupante, porque existen miles de jóvenes que tienen este problema. Seis de cada diez personas entrevistadas a profundidad, con una larga historia de adicción, nunca habían estado en ningún programa o centro de rehabilitación.

En el tratamiento de la adicción no se incluye el enfoque de género. Esto resultó muy claro en los dos grupos de análisis con las trabajadoras sexuales, quienes expusieron que no existen recursos de tratamiento para ellas. El estigma y las actitudes discriminatorias hacia las mujeres con adicción a las drogas son más fuertes que hacia los hombres y, dado que también son diferentes los patrones de consumo de mujeres y hombres, se requieren estrategias diferenciadas de tratamiento, pero no existen todavía en Nicaragua.¬

Una persona entrevistada era consciente que la adicción constituye una enfermedad: Ahora el problema de las drogas es visto como una enfermedad y no como algo amoral. Es un problema sicológico, de adicción. Antes de consumir la droga, uno es ya un adicto. Pero existe una fuerte resistencia a admitir esta idea, que es la que, de forma muy didáctica, transmitió la exitosa telenovela brasileña, “El Clon”, al relatarnos el caso de Mel.

En Managua encontramos personas que consideraban la adicción como enfermedad, pero los profesionales de la salud se mostraron poco optimistas en cuanto a la actitud de sus colegas del sector salud: No lo aceptan, aún cuando se les explica. Un participante en el grupo de análisis de Managua aseguró que para gran parte del personal de salud, la mejor manera de curar a las personas adictas es que mueran o que se maten.

Lo que proponen las personas entrevistadas son campañas educativas (67%). Estas campañas tendrían que presentar testimonios vivos (6%) y promover el uso del condón (6%). Sólo un 1% expresó que hace falta apoyo del gobierno. La importancia de las campañas educativas la expuso así una mujer: Hay que iniciar una educación desde la infancia. Incluir en los programas escolares información acerca del daño que hace la droga en todos los ámbitos de tu vida.

SOLOS ANTE LAS DROGAS
Y ANTE LA ADICCIÓN

La mayoría de los factores que contribuyen a expandir la epidemia del VIH también intervienen en la epidemia de la droga: la pobreza, la emigración interna y externa y los grandes desplazamientos de población -en años pasados por la guerra, a veces por desastres naturales y de manera silenciosa y permanente por razones económicas-, la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes, el sexo transaccional, los nuevos escenarios que abre el turismo, la influencia del narcotráfico en el consumo interno, de manera especial entre los jóvenes, el estigma sobre la homosexualidad, las fronteras con países que son puentes del narcotráfico, el desempleo y la falta de oportunidades de educación para las mujeres y para los hombres jóvenes...

Todos estos factores alimentan una oferta creciente de droga. Es fácil encontrarla, hay una red consolidada de distribución y una percepción general -y serios indicios- de la participación de las autoridades en el narcotráfico. Ante todo, la educación para prevenir el consumo de drogas en la comunidad y en las escuelas es insuficiente y los recursos para el tratamiento de las adicciones son limitados.

Los taxistas, verdaderos sicólogos empíricos -uno de los grupos entrevistados- son testigos de los múltiples rostros ocultos de la droga. En ellos, y en todos los grupos que exploramos, sobresale la preocupación por la juventud, por las muchachas y muchachos, niñas y niños a quienes -así lo perciben- la sociedad y el gobierno han dejado solos frente a las drogas y a la adicción.

El error que explicaría esta “soledad” ha sido considerar que Nicaragua sólo es un país puente del narcotráfico. Con esta idea, se ha desarrollado todo lo relacionado con la represión del narcotráfico y se ha dejado en la gaveta del olvido todo lo relacionado con la educación preventiva y no punitiva. Urge una reflexión que modifique este error. ¿No es ya hora de una alerta nacional? Por el futuro.

FUNDACIÓN NICARAGÜENSE ESPECIALIZADA EN LA PREVENCIÓN DEL SIDA DESDE EL DESARROLLO HUMANO SOSTENIBLE.

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