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  Número 292 | Julio 2006
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Nicaragua

Herty Lewites: inhibido por la muerte y ahora “candidato espiritual”

La repentina, inesperada y conmocionante muerte de Herty Lewites el 2 de julio cambió el panorama electoral de Nicaragua antes de comenzar la campaña que culminará con los comicios del 5 de noviembre. ¿En qué dirección y cuán duraderos serán los cambios que esta muerte ha introducido en la mesa de juego?

Equipo Nitlápan-Envío

Cuando los partidos políticos encontienda alistaban sus mejores cartas para el inicio oficial de la campaña electoral, el corazón de Herty Lewites dejó de latir. Herty era el inesperado as que ha¬bía logrado convocar “vigores dispersos” del sandinismo y era el principal activo político y electoral de la Alianza MRS, forjada desde hace menos de un año en torno a su carismática personalidad. Era también el político en contienda con una imagen más positiva para el conjunto de la población y el que tenía un potencial de votantes mayor entre el nada despreciable electorado sin partido, aun cuando la intención de votos por él aparecía aún fluctuante en distintas encuestas. Su muerte ha introducido en la trama electoral el poderoso hilo de la muerte y el poder del recuerdo. Un imprevisto factor político y emocional.

INESPERADA MUERTE,
ACELERADO RELEVO

Todos los análisis electorales incluían desde hace más de un año la hipótesis de lo que ocurriría si Herty Lewites era inhibido por voluntad del FSLN y de las instituciones estatales que Daniel Ortega controla. Si la inhibición no se produjo antes de la inscripción oficial de candidatos fue porque el FSLN calculó que dejar correr a Herty le era útil para su estrategia de mantener dividida a la derecha: Herty le quitaba votos a la ALN de Montealegre y esa disputa afectaba la actual medición de fuerzas en la que están empeñadas las dos derechas: la ALN y el PLC.

Fue la muerte la que inhibió a Lewites en la tarde del domingo 2 de julio. La Alianza MRS -un proyecto aún en gestación- reaccionó con rapidez sorprendente, dando así una señal de madurez. El lunes proclamó a Herty su “candidato espiritual” y anunció que Herty seguiría en campaña con su alegre rostro y su legado político. El miércoles, después del entierro de Lewites en su natal Jinotepe, anunciaba ya el relevo. El político y economista Edmundo Jarquín -a quien Herty había seleccionado como compañero de fórmula- pasaba a ser candidato presidencial, acompañado, como candidato a Vicepresidente, por el popular cantautor Carlos Mejía Godoy.

Era cuestión de vida o muerte para la Alianza MRS superar aceleradamen¬te el dolor por el fallecimiento de Herty y presentarse rápi¬¬damente ante el país con una nueva propuesta. De no hacerlo, la muerte de Lewites hubiera significado la muerte de la Alianza. Ahora, esa fórmula “de tres candidatos” -como la calificó Carlos Mejía- tiene ante sí un desafío colosal: conservar el capital político que el ex-alcalde de Managua construyó y acrecentarlo; conseguirle a la Alianza los recursos financieros que los contactos del empresario Lewites le garantizaba; y ensayar, ya sin la presencia física de Herty, un proyecto simbólico: mantener vivo a un muerto hasta ganar unas elecciones.

UN HOMBRE INSUSTITUIBLE,
UN MOVIMIENTO FRÁGIL

Herty Lewites es insustituible. Por una gestión muy exitosa en la Alcaldía de Managua (2000-2004), por desafiar al todopoderoso Daniel Ortega con una tenacidad y valentía en la que no le faltó nunca la sonrisa, y por su modo de ser resuelto y franco -aunque también escasamente reflexivo- consiguió, a pesar de sus ambigüedades y para sorpresa de muchos, algo que nadie había logrado en quince años: inspirar un movimiento de raíz sandinista para empezar a construir “otra izquierda” en Nicaragua.

A la hora de su muerte, ese movimiento es todavía frágil y con importantes inconsistencias; acude a las elecciones empeñado en mantener independencia de los poderes financieros, y por eso está falto de recursos; y se enfrenta a las muy organizadas maquinarias políticas tradicionales, el FSLN y el PLC, con sus cúpulas anudadas en un pacto que aún sigue vigente.

Y sin embargo, y a pesar de estas debilidades y de este contexto, el movi¬miento que gestó Lewites se había convertido ya en una opción electoral en ascenso y en un referente político y emocional para importantes segmentos de la población de todos los estratos sociales, principalmente del electorado urbano del país. La conmoción causada por la inesperada muerte de Herty y las demostraciones de dolor, de cariño y de esperanza vistas con su desaparición lo demos¬tra¬ron ampliamente.

UNA IDEA TOMADA EN SERIO
Y UN RIESGO MORTAL

El origen de este movimiento lo relató el comandante sandinista Henry Ruiz, “Modesto” en las páginas de Envío, en abril de 2005. Para hacer política -explicaba- se necesitan herramientas, no sólo sirven las ideas. Se necesitan vehículos comunicadores. En el año 2004, con un gobierno inoperante y tanta incapacidad pública a la vista, yo veía a alguien que estaba haciendo las cosas bien, que había ido acumulando nombre, y que además era sandinista. Toda la gente hablaba bien de Herty, el alcalde de Managua. Hablaban bien de él no sólo en Carazo, su tierra, sino en Managua, en Matagalpa, hablaban bien de él los campesinos del Norte y la gente de la Costa. A todos “les caía bien”.

Con algunos amigos sandinistas, decepcionados de todo lo que ha hecho el FSLN en estos años, tratamos de ahondar en por qué Herty estaba siendo un polo de atracción popular, que además pegaba con las capas medias y a quien la empresa privada grande no le tenía miedo. Pensamos entonces que había que aprovechar esta oportunidad para hacer algo. Y decidimos que debíamos hacerlo pronto…Cuando comencé a decirle a Herty Lewites que por qué no se aventaba como pre-candidato del FSLN para Presidente de la República, Herty tenía ya esa idea. Al principio, era en él una idea folklórica. Yo se la planteaba en serio.

Aunque siempre objeto de burla por algunos de sus rivales como “fol¬klórico”, Herty tomó la idea de Henry Ruiz en serio. Fue expulsado del FSLN y continuó adelante. Promovió el Movimiento por el Rescate del Sandinismo, hoy parte de la Alianza MRS. Y siguió adelante. Tan en serio asumió Herty la idea que le costó la vida. Llevaba treinta años sorteando dolencias cardíacas graves y complicadísimas y la seriedad del reto arriesgó su corazón. Porque en la carrera de obstáculos hacia la Presidencia no le tocó sólo lo que es tradicional -mítines, reuniones, caminatas, eventos y entrevistas-, actividades de las que se le veía disfrutar. También le tocó enfrentar una muy organizada -y nada apta para cardíacos- campaña de amenazas, intimidaciones y desprestigios contra él y los de su grupo.

UNA OPORTUNIDAD Y UNA IDENTIDAD EN GESTACIÓN

La oportunidad que representó Herty Lewites fue desplegando sus potencialidades y tomando forma en la Alianza MRS. A la hora de la muerte de Lewites, esa “forma” era aún imprecisa.

¿Es el rescate del sandinismo, es el rescate de Nicaragua o es tan sólo un grupo forjado para la circunstancia electoral? ¿Gane o no, tendrá capacidad y cohesión para pervivir más allá del 5 de noviembre con un proyecto de más largo alcance? ¿Pretende enfrentar el neoliberalismo ya instalado en Nicaragua o solamente administrarlo de una manera menos brutal, o “con corazón”, como convida a explorar el texto de Andrés Pérez Baltodano que publicamos en las páginas de este número de Envío?

Nada de esto estaba claro -ni siquiera pretendía estarlo- cuando esa visitante definitiva que es la muerte tocó a la puerta. Las premuras electorales -cumplir con los estrictos requisitos de la Ley Electoral nacida del pacto y sufrir la discriminación del Poder Electoral surgido del pacto- y especialmente el conjunto ambiguo, y hasta contradictorio, de intereses y aspiraciones que fueron sumándose a la oportunidad que ofrecía Lewites -toda oportunidad genera oportunismos- colocan a la Alianza MRS ante el desafío de aclararse y definirse, ahora que la oportunidad de poder que representaba Herty no es ya el factor de unión y de reunión.

UNA APUESTA SIMBÓLICA

La Alianza MRS apuesta al poder simbólico, aglutinador y movilizador que la muerte ha tenido y sigue teniendo en Nicaragua. “Si con Pedro Joaquín derrotamos la dictadura somocista, ¡con Herty derrotaremos la dictadura pactista!”, gritaba ya un hombre lloroso mientras el ataúd con los restos de Lewites recorría las calles de Jinotepe. De desatar estas energías profundas se trata cuando se propone a Herty como “candidato espiritual”. El desafío será traducir ese intangible en votos. El desafío será también transformar los bríos emocionales -que, sanos o enfermizos, nunca han faltado, para bien y para mal, en la vida política nicaragüense- en ideas, iniciativas y propuestas que se sientan, y sean en realidad, alternativas a la confusa y deprimente situación del país.

Esta apuesta “espiritual” se completa con la fórmula Jarquín-Mejía Godoy. Edmundo Jarquín, una cara totalmente desconocida para la mayoría de los votantes, que nunca lo habían visto o que si lo vieron en los años 80 lo habían olvidado; y Carlos Mejía Godoy, una de las caras más conocidas de Nicaragua en todo el mundo.

EL CANDIDATO
EDMUNDO JARQUÍN

Edmundo Jarquín estuvo ausente de Nicaragua por razones familiares desde el fin del gobierno sandinista, en el que fue diputado y embajador. Viajaba a Nicaragua desde Madrid, donde trabajaba -apermisado por el BID- en una fundación internacional, a integrarse definitivamente en la campaña electoral junto a Lewites, el mismo domingo en que Herty murió.

Desde joven, y combatiendo a la dictadura somocista, Jarquín ha estado en política. Como Herty. A diferencia de Herty, es un profesional muy preparado, un hombre de estudios y de mundo. Como en el caso de Herty, su compromiso político nació de la indignación y el dolor ante las enormes desigualdades y la aguda falta de libertades que vivía Nicaragua durante el somocismo. Amigo joven de Pedro Joaquín Chamorro, con quien colaboró estrechamente, Jarquín también andaba con Reynaldo Antonio Téfel cuando éste concientizaba a Nicaragua con aquella primera investigación social que se hizo en el país y que Téfel tituló “El infierno de los pobres”.

¿Qué queda de aquel “amor primero” de Edmundo Jarquín después de 15 años sirviendo y haciendo carrera en las oficinas de los organismos financieros internacionales -responsables de tantos de los infiernos que viven hoy los pobres de Nicaragua y del mundo-, después de tantas horas, días y semanas en las oficinas que reproducen el neoliberalismo que construye infiernos? Ésta es una de las incógnitas que trae al país la candidatura presidencial de la Alianza MRS. Si la imagen de Herty era la de alguien que “resuelve” y que “hace cosas por la gente”, en el caso de Jarquín las cosas “hechas” y las “soluciones” que no resolvieron problemas le acompañan.

Para neutralizar esa imagen, al asumir la candidatura presidencial, Jarquín sumó a la consigna central con la que la Alianza MRS se estaba identificando con el electorado -Un pacto limpio con la gente- esta otra: No más de lo mismo, explicitando que Nicaragua no puede seguir soportando las políticas económicas neoliberales de estos años.

¿Será una consigna más o habrá tras estas palabras voluntad y determinación para organizar un verdadero programa de cambios, que necesa¬ria¬mente supondrá desajustes con los ajustes que imponen los organismos fi¬nan¬cieros internacionales y que Nicaragua viene aceptando desde hace quince años tan rendidamente?

EL CANDIDATO
CARLOS MEJÍA GODOY

Mientras Jarquín elabora y presenta al país y al electorado programas destinados a generar empleo atractivos y realistas -eso fue lo primero que prometió nada más llegar-, el trabajo “espiritual” estará principalmente en las manos y en la voz de Carlos Mejía Go¬doy, el nuevo candidato a Vicepresidente. A Carlos le tocará mantener el legado de franqueza, picardía, buen humor, alegría y desparpajo que Herty te¬nía y con el que cautivó a tanta gente.

Carlos no es sólo un cantor y un actor excepcional. Es también un político que puso melodía y letra a las razones de la insurrección antisomocista y a los objetivos de la revolución sandi¬nista. Y al hacerlo construyó ideología, educó y concientizó masivamente, generó identidad y dio protago¬nismo al pueblo. Todas ellas, tareas políticas.

Aunque arraigado en el corazón del sandinismo, en estos años post-sandinistas Carlos logró convertirse en patrimonio nacional, trascendiendo fronteras ideológicas. Es un orgullo nacional, y haciendo universales la música y el habla nicaragüense, trascendió también las fronteras de nuestro pequeño país para convertirse en un digno representante de nuestra cultura, de nuestras raíces, de nuestra gente, de las marías de los guardias y los panchi¬tos escombros, de las tulas y los clodomiros. A partir de ahora, le tocarᬠrepresentar ante el electorado y el país a esta incipiente “nueva izquierda”.

¿QUÉ CAMBIARÁ AHORA
EN EL PROCESO ELECTORAL?

La muerte de Lewites puede cambiar las proyecciones que se venían haciendo sobre el desarrollo del proceso electoral. ¿Seguirán en competencia cerrada cuatro bandas o estamos nuevamente, como en las tres elecciones anteriores, ante unos comicios polarizados entre el sandinismo del FSLN y una de¬recha que se nutre de un antisandinismo irresponsable?

Antes de la muerte de Herty, las encuestas seguían mostrando a Daniel Ortega como favorito, aunque en ninguna alcanzaba o rozaba el 35% para ganar en una primera vuelta. Todas las encuestas apuntaban a una probable segunda ronda -a la que pasaría Ortega, compitiendo probablemente con Lewites o con Montealegre-. Todas anunciaban una masiva participación. Y todas descubrían que una buena parte del electorado -entre 18% y 32% dependiendo de las firmas encuestadoras- no decidía aún o no quería decir lo que había decidido. Por otro lado, las encuestas internas de los dos partidos tradicionales, PLC y FSLN, auguran que la competencia será cerrada, pero entre ellos dos.

GANA MONTEALEGRE
Y GANA ORTEGA

A primer golpe de vista, los grandes beneficiados con la muerte de Lewites son Eduardo Montealegre y Daniel Ortega. Montealegre, porque, para aumentar su caudal de votantes e incrementar su voto sólido, pescaba en las mismas aguas que Herty, las de los indecisos y sin partido.

Ganador también Ortega con la muerte de Lewites por dos vías. Entre el electorado que Herty le había “comido” ya al FSLN, algunos podrían reconsiderar su opción y volver al redil de Ortega, aunque sólo sea por considerarlo “ganador”. El derroche de recursos en propaganda y en regalos que pro¬mueven clientelismo que está haciendo ya el FSLN por todo el país consolida la percepción de poder y de victoria.
Por otra parte, entre muchos simpatizantes de Herty y nunca votantes de Ortega, podría surgir la tentación de abstenerse de acudir a las urnas. “Yo iba a votar por Herty, pero ahora ya por nadie”, se oyó con frecuencia en las primeras horas de conmoción tras el fallecimiento inesperado de Lewites. La abstención favorece claramente a Daniel Ortega, que cuenta con el voto más disciplinado y que vería crecer su porcentaje con niveles de participación bajos.

Antes de sepultar a Lewites, las estructuras del FSLN iniciaron ya una inteligente estrategia diseminando en los medios de comunicación y por los barrios dos ideas: “No hay por quién votar” y “Herty y nosotros éramos hermanos, somos los mismos”, buscando atraer hacia sí o hacia la abstención, al mayor número posible de simpatizantes de Herty.

¿DIVIDIDOS HASTA NOVIEMBRE?

Favorece también a Daniel Ortega lo que ha sido su estrategia desde 2003: competir con una derecha dividida entre la ALN-PC de Montealegre -continuadora del gobierno Bolaños- y José Rizo, representante de los intereses del PLC, con quien el FSLN mantiene acuerdos estratégicos.

Pero, ¿llegará la derecha partida en dos hasta el 5 de noviembre? Tal vez continúe dividida durante un tiempo, en una abierta medición de fuerzas, pero no puede descartarse que al final uno de los dos grupos se rinda, ceda y renuncie, gestándose la unificación definitiva. ¿Comadrona de este parto? El gobierno de Estados Unidos, que está monitoreando el desempeño de ambos grupos y presionando en puntos sensibles para, en un determinado momento, y según quien salga más bajo en las encuestas, organizar la rendición y garantizar la unidad. El objetivo de Estados Unidos es impedir a toda costa la victoria de Daniel Ortega en primera vuelta.

La dura competencia que libran hoy Montealegre y Rizo-Alvarado en esta etapa electoral para presentarse ante Estados Unidos como garantes del fracaso de Ortega ha llevado al PLC al borde del ridículo: Sólo un hombre puede derrotar a Daniel: José Rizo es la consigna de los primeros spots televisivos del PLC, un partido que hace cantar también a sus militantes como jingle de campaña ¡Sólo Rizo le gana a Daniel, sólo Rizo derrota a Daniel! ¿Habrá otro partido político que haya incluido el nombre de su rival en la melodía con que su propaganda machaca los oídos de sus simpatizantes?

LA “RAYA” DE MONTEALEGRE

El respaldo de Estados Unidos, del gran capital nacional y centroamericano, los resultados de muchas encuestas, y las estructuras que le ha “comido” ya al PLC, colocan a la ALN-PC de Eduardo Montealegre en una posición mucho más cómoda en la medición de fuerzas ante el poderoso testigo del Norte. Los abundantes recursos de Montealegre y la escasez de recursos que reconoce el PLC también favorecen a la ALN-PC.

Montealegre se presenta como “un liberal diferente”. Viendo el respaldo popular hacia Herty declaró que “seguiría su ejemplo”. Y el antisandinismo que aparece en sus mensajes no es el de los discursos airados que se ofrecen a las bases del PLC. Es un “antisandinismo geoestratégico”, que toca a las élites y también busca infundir miedo entre la gente más sencilla.

Montealegre visitó el Departamento de Estado en Washington el 13 de junio y allí se presentó como abanderado de un liderazgo centroamericano y latinoamericano, el que también promueve en Nicaragua: En los ochenta -dijo y dice- se trazó en Nicaragua la raya para que no se expan¬diera el comunismo en Centroamérica. Hoy vamos a trazar también la raya en Nicaragua para que el intervencionismo y el expansionismo de la Venezuela de Hugo Chávez no se pase a Centro¬américa.

¿HERTY LEWITES
A LA PAR DE MONTEALEGRE?

La parte “filosófica” -como suelen decir los Mejía Godoy en sus canciones- del desafío de Carlos Mejía, de Mundo Jarquín, de toda la Alianza, será cómo enfrentar este escenario electoral, copado por la maquinaria organizada de dos fuerzas, el FSLN y el PLC, rivales en el escenario y aliadas tras las bambalinas; y fundamentalmente cómo enfrentar un escenario intervenido desde fuera por los petrodólares y la petro-generosidad de Hugo Chávez hacia el FSLN por un lado, y la descarada injerencia de Estados Unidos en el proceso electoral, que podría tomar un rumbo de “generosidad” hacia la Alianza MRS, para que pueda responder a los recursos que exige cualquier marketing electoral, por más “espiritual” que quiera ser.

Tan sólo unos días antes de la muerte de Lewites, el Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, Thomas Shannon, visitó Managua, con declaraciones en las que presentaba a Eduardo Montealegre -y ésa fue la gran novedad-, también a Herty Lewites como las opciones de futuro en Nicaragua, representantes ambos de un liderazgo moderno.

Herty se entrevistó con Shannon y salió de la visita muy satisfecho por el respaldo recibido de parte del gobierno de Estados Unidos. Montealegre se entrevistó antes que él y su satisfacción fue similar. Shannon no se entrevistó con los candidatos del PLC, Rizo y Alvarado, a los que dijo apreciar, pero no disponer de tiempo para entrevistarse con ellos.

Varios analistas, y voceros de la Alianza MRS, juzgaron que el espaldarazo a Herty como una señal muy positiva que expresaba un cambio en la política de Estados Unidos hacia Nicaragua y hacia el sandinismo. Señal incluso del abandono de esa “reliquia de la guerra fría” que es el antisan¬dinismo como parámetro para juzgar todo lo que ocurre en Nicaragua.

Sin poder escrutar la mente de Shannon, sería ingenuo aislar su mensaje del contexto dentro del que se ha enmarcado la actuación de Estados Unidos en el actual proceso electoral. Solamente a la derecha más desnacionalizada -la que representa Monte¬alegre- le interesa una relación de subordinación con Washington, que es la que Estados Unidos ha promovido siempre en Nicaragua y promueve ahora al respaldar el proyecto de Monte¬alegre.

¿Cómo podría estar esa derecha a la par de una Alianza en donde figuran Dora María Téllez, Víctor Hugo Tinoco, Henry Ruiz, Mónica Baltodano y tantos otros hombres y mujeres, menos visibles pero igualmente comprometidos con una causa de justicia social y soberanía nacional?

UNA AGENDA PROPIA
Y ESPIRITUAL

La “nueva” posición de Estados Unidos, al respaldar a Lewites junto a la par de Montealegre, abandonando a Rizo, es congruente con sus intereses: derrotar a Ortega, dar continuidad al gobierno de Enrique Bolaños favoreciendo a Monte¬alegre en su tercia con el PLC y atraer al grupo de Lewites, del que conoce el flanco débil que representan sus apuros financieros.

Estados Unidos coincide con la Alianza de Monte¬alegre y con la Alianza que hoy es heredera de Lewites en la necesidad de modernizar las instituciones de la democracia representativa en Nicaragua desmontando el pacto FSLN-PLC.

La bandera anti-pacto, a la que se sumó tardíamente Montealegre, fue alzada inicialmente en las filas del sandinismo. Y tiene un contenido más profundo que el que pretende darle Estados Unidos. Al gobierno Bush le interesa institucionalizar como eje del conflicto nacional la contradicción pacto-antipacto, porque simplificando así los problemas de Nicaragua, borra muchos de los conflictos históricos y actuales que forman parte de nuestra realidad y que derivan de la contradicción soberanía-intervencionismo y justicia social-libertad de mercado. El pactismo no lo explica todo. Y enfrentar el pacto no lo resolverá todo.

Transmitir un mensaje de no confrontación con Estados Unidos es importantísimo para desterrar fantasmas y miedos entre la población votante. Pero transmitir un mensaje de dignidad nacional, educar al electorado mostrando una agenda propia es aún más importante. Debería serlo para la Alianza MRS si quiere no sólo un candidato espiritual, sino también un “proyecto espiritual” que encarne aquel espíritu que Sandino soñó para su patria.

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