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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 290 | Mayo 2006
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México

La Otra Campaña: se hace camino al pensar

En las elecciones de julio México decidirá entre la derecha -el PAN, que quiere el continuismo y el PRI, que aspira a la vuelta atrás-y la izquierda electoral encabezada por López Obrador. Mientras, “otra” izquierda, en la “otra” campaña, busca y debate la “otra” teoría.

Jorge Alonso

El momento político mexicano no puede ser más aciago. Fuerzas de seguridad reprimen a obreros en huelga, con saldo de muertos y heridos. Sigue sin aclararse la muerte evitable de decenas de mineros.

Grupos de narcotraficantes siembran el terror en varias ciudades importantes, en sangrienta lucha por territorios. Utilizando recursos públicos, el gobierno de Fox ha emprendido una costosa campaña para apoyar al candidato presidencial panista y para denostar al candidato perredista. Los panistas, olvidando los principios de sus fundadores, han privilegiado campañas de mentiras y calumnias. Cuando la prestigiada escritora Elena Poniatowska les pidió en un anuncio público que jugaran limpio, la dirección de ese partido la atacó con una violencia verbal excesiva y misógina, lo que obligó a reconocidos escritores nacionales y extranjeros a defender a Elena. El panismo devela actitudes fascistas y enemigas de la cultura. En la campaña panista es evidente el asesoramiento de expertos extranjeros en el manejo de la guerra sucia. El panismo se ufana de que con eso avanza su causa. En vez de cumplir con su papel de árbitro, el organismo electoral juega descarada y parcialmente en contra de la opción de izquierda y, en vez de cumplir con lo que dicta la ley electoral, justifica la guerra sucia.

Por su parte, las grandes televisoras demostraron que son un importante poder fáctico y utilizaron a la mayoría de los legisladores como sumisos sirvientes para que votaran una Ley de Radio y Televisión que renueva las frecuencias radiales a los grupos monopólicos de 20 en 20 años y de forma gratuita y que eliminará a los medios de servicio público y universitarios, a las radios comunitarias y a las radios indígenas. El grupo Televisa, que concentra ya el 62% de las frecuencias radiales de México, estuvo al frente de esta operación y se dispone a apropiarse ahora “legalmente”, de las nuevas frecuencias digitales, del negocio de la telefonía celular y de la Internet.

EL MIEDO AL “POPULISMO”
Y LOS DATOS DUROS

A causa de este enrarecido clima, el candidato del PRD, Andrés Manual López Obrador optó por acudir únicamente al último de los debates entre los candidatos. El primer debate -en la última semana de abril- fue gris y no trascendió lo que ya decían los spots de propaganda. Importantes medios impresos han entrado a la guerra de encuestas para hacer aparecer al candidato Felipe Calderón, del PAN, como puntero. En otras encuestas sigue adelante López Obrador. Pero la diferencia entre uno y otro se ha ido cerrando. Mientras la verdadera intervención extranjera por debajo de la mesa es la del gobierno estadounidense, el gobierno panista se ha empeñado en traer a la campaña al Presidente venezolano Hugo Chávez para acrecentar la campaña de miedo hacia la opción de izquierda. La campaña del gobierno y la del partido panista insisten en que López Obrador, como Chávez, son populistas. López Obrador ha respondido que para los neoliberales todo lo diferente a lo que ellos proponen es tachado de populista. Repartir un poco entre los que no tienen es “populismo”, pero beneficiar a manos llenas a unos cuantos es “fomento”. López Obrador insiste en que no va a aceptar la agenda neoliberal que le quieren imponer desde el extranjero.

Una mirada a los datos duros pondría las cosas en su justo sitio. En 2005, Venezuela fue uno de los países con mayor crecimiento en América Latina: 9.3%. Esto, aun cuando el Fondo Monetario Internacional le recomendaba ahorrar los ingresos petroleros y no invertirlos en gasto social y Chávez los utilizó en infraestructura, educación y salud, con muy buenos resultados. En cambio, y de acuerdo a los datos del mismo FMI, México tendrá bajo el gobierno panista un crecimiento menor que el de América Latina: la región crecerá 4.3% -el crecimiento mundial será del 4.9%- y México apenas alcanzará un 3.5%. El mismo FMI aduce que esta situación se debe a que el gobierno de Fox aprovechó la enorme ventaja de los elevados precios del petróleo “sólo para fines de equilibrio presupuestal”. Sin los ingresos petroleros, el déficit del gobierno foxista -incluyendo los generados por los onerosos rescates bancario y carretero- hubiera sido del 9.8% del PIB en vez del 0.2%. Pero, aunque los datos duros condenan la gestión del PAN, una gran campaña, apuntalada por los poderes fácticos, invita a no cambiar de rumbo.

EL PENSAMIENTO
DE LOS DE ABAJO

Frente a este incierto panorama se ha ido fraguando otra salida. La propuesta por los zapatistas en “la Otra Campaña”, que ha estado llamando a salirse de los engaños de lo electoral y a construir desde abajo una alternativa, uniendo las luchas de la gente en contra del sistema capitalista. La Otra Campaña ya ha recorrido 19 de las 32 entidades federativas mexicanas. En su trayectoria, un episodio muy importante fue la reunión para pensar “la otra teoría”, la que debe apuntalar el accionar de la Otra Campaña.
Apenas había arrancado el recorrido de la Otra Campaña zapatista en enero de 2006 cuando algunos de sus integrantes vieron ya la necesidad de que en un momento de la misma se hiciera un primer encuentro con intelectuales para profundizar sobre temas estratégicos. Los actos de la Otra Campaña estaban siendo locales, pero este encuentro debía ser nacional, aunque se recomendó que no se celebrara en la ciudad de México. Finalmente, se optó por tenerlo el 21 de marzo en el auditorio Salvador Allende de la Universidad de Guadalajara.

Acudieron investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la Universidad nicolaíta de Michoacán, de la Universidad de Guadalajara, de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, del Centro Wallerstein que se encuentra en San Cristóbal de las Casas, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, investigadores sin adscripción institucional y responsables de las revistas “Chiapas”, “Contrahistoria”, y “Rebeldía”.
Como todo lo que se ha ido diciendo en la Otra Campaña, lo tratado en esta sesión se puede escuchar en www.kehuelga.org (en el apartado “Las voces de LOC”). Mientras los partidos en sus campañas gastan millonadas de pesos en guerras sucias de mentiras y calumnias, en propaganda sin contenido en los grandes medios, y en algunas promesas irrealizables, en la Otra Campaña toda palabra dicha queda registrada y bien organizada por los medios alternativos, que con recursos modestos magnifican su inteligencia y han ido rescatando todo lo que se ha ido planteando en cada uno de los lugares por donde han ido pasando los zapatistas. Esto sirve para que en México y en el mundo cualquiera pueda ir conociendo y siguiendo las luchas y el pensamiento de los de abajo de este país.

INTELECTUALES “DE ARRIBA”
“DE CENTRO” Y “DE ABAJO”

Las preguntas inspiradoras de esta primera reunión con intelectuales fueron: ¿Cuáles son los fundamentos de pensamiento, acción y organización que deben ser desarrollados por la izquierda anticapitalista adherida a la Otra Campaña para lograr un cambio de fondo en las estructuras económicas, sociales y culturales de nuestro país? El proceso de la Otra Campaña, ¿qué elementos ofrece para “la otra teoría”? ¿Qué papel pueden jugar los trabajadores intelectuales en la Otra Campaña? Las participaciones contrastaron la situación dominante en el país y el papel de la Otra Campaña para la transformación nacional. Viendo que los temas propuestos eran muy grandes y harto complicados, se vio también, sin embargo, que la situación era de emergencia y exigía ser innovadores. Muchas respuestas tuvieron que acudir a viejas temáticas revisadas con nuevos ojos.

Ante un auditorio repleto, el Subcomandante Marcos inició con una tipificación de los intelectuales. Afirmó que hay los intelectuales “de arriba”, los que pontifican sobre lo que es la ciencia y la verdad. Simulan humanismo donde sólo hay sed de ganancias y presentan al capital como síntesis del devenir histórico. También están los intelectuales “de en medio”, los que pretenden refugiarse en los frágiles torres de cristal de la “neutralidad” y la “objetividad”, pero mirando hacia arriba coquetean con el sistema y hacen méritos en la corte “del mandarín de moda sexenal”. Más que aceptar permanecer en medio aspiran a transitar hacia arriba. Con sus herramientas de análisis y debate se ponen a disposición del poder político y económico. Están también quienes, lenta o rápidamente, abandonaron sus principios, claudicaron y buscan desesperadamente una coartada que los salve frente al espejo. Son los intelectuales “prudentes, maduros y sensatos” que han depuesto las armas de la crítica y visten de izquierda su quehacer de derecha. Desde la comodidad de la academia se erigen en nuevos jueces. Son los mismos que quieren que la gente se trague la rueda de molino de que hay que sostener el proyecto macroeconómico. Venden la resignación.
También existen otras y otros intelectuales. Ante el surgimiento de nuevas realidades, el zapatismo plantea que se requiere otra reflexión teórica, otro debate de ideas. Primero, pide a los intelectuales “de abajo” que tengan la humildad de reconocer que se encuentran frente a algo nuevo. Y segundo, les pide integrarse, hacer suya la Otra Campaña y conocer al indígena, al obrero, al campesino, al joven, a la mujer, al niño, al anciano, al maestro, al estudiante, al empleado, al homosexual, a la lesbiana, al transgénero, a la trabajadora y al trabajador sexual, al ambulante, al pequeño comerciante, al cristiano de base, al trabajador de la calle, al otro, a la otra. Marcos enfatizó que estos intelectuales “de abajo” producirán seguramente análisis y debates teóricos que asombrarán al mundo.

EL MAESTRO
PABLO GONZÁLEZ CASANOVA

La Otra Campaña puede presumir que cuenta entre los intelectuales que la acompañan con Pablo González Casanova, uno de los intelectuales mexicanos de más alto nivel. Se le conoce como Don Pablo. Muy joven, obtuvo tanto una Maestría en Ciencias Históricas -otorgada conjuntamente por la Universidad Nacional Autónoma de México, la Escuela Nacional de Antropología y El Colegio de México- como un Doctorado en Sociología en la Universidad de París. Ha sido un profundo y prolífico investigador y un asiduo formador de nuevas generaciones de académicos. Fue uno de los rectores de la Universidad Nacional Autónoma de México más dinámicos e innovadores. No temió enfrentarse a poderes autoritarios y vengativos.

Don Pablo ha sido un constante impulsor del desarrollo de la ciencia en México y en el mundo. Su creatividad lo ha llevado a ser promotor de investigaciones rigurosas en todos los continentes. Ha formado importantes organismos de educación superior. No sólo ha sido un activo miembro en asociaciones mundiales de ciencias sociales, sino también las ha presidido. Ha ido acumulando una gran cantidad de premios, medallas, y doctorados “honoris causa” por todo el mundo. En las bibliografías mundiales de libros y de cursos aparecen las obras de Don Pablo. De su única autoría lleva unos 25 títulos que han dejado huella en el desarrollo del quehacer científico. El libro “La democracia en México” ha merecido 21 ediciones y ha sido traducido al inglés, al francés, al portugués y al japonés. Otros libros suyos, además de versiones al inglés, también han sido traducidos a otros idiomas.

Pero Don Pablo no es un científico que viva de sus antiguas glorias. Recientemente ha hecho contribuciones consideradas de gran aliento para el pensamiento mundial en su libro de 2004 “Las nuevas ciencias y las humanidades”. Como una de sus virtudes es la generosidad, ha aceptado participar escribiendo una gran cantidad de capítulos en libros de colegas y aun de alumnos. Sin embargo, lo más destacable es su reconocida capacidad de convocatoria para encabezar, no sólo libros colectivos, sino importantes colecciones que han abierto relevantes vetas en el avance del conocimiento, como han sido la historia de medio siglo de América Latina, la historia del movimiento obrero en América Latina, la historia política de los campesinos latinoamericanos, el Estado en América Latina, la perspectiva de Estados Unidos, la situación de México ante la crisis y frente a su futuro inmediato, la clase obrera en la historia de México, el obrero mexicano, y una gran cantidad de valiosas publicaciones sobre los problemas y avances de la democracia en México, sus desafíos y opciones.
No sólo ha abordado con gran imaginación sociológica el tema de las elecciones, sino también la cultura política, los derechos, la nueva economía capitalista y las alternativas económicas y sociales. Ha pensado con profundidad la Universidad y el papel de las Ciencias Sociales en el mundo contemporáneo. Desde los años 80 se preocupó por reflexionar las lecciones de la democracia de “los de abajo”. Son cientos sus artículos, recibidos con admiración en revistas de prestigio nacional e internacional, y abundantes las traducciones a diversos idiomas de sus escritos científicos. También son innumerables las conferencias que ha impartido por todos los rincones de la tierra. Su actividad no ha tenido límite. Lo más importante es que no se repite.

Siempre está al día en las discusiones. Y es muy original al abordarlas. Leer o escuchar algo de Don Pablo siempre lo deja a uno reflexionando. Generador de nuevo pensamiento, su obra es monumental, no sólo en cantidad sino sobre todo en calidad. Lo más asombroso es que, con los años, su siempre muy activa labor de investigación y formación no se agota, sino que prosigue abriendo pistas para el conocimiento e impulsando a los académicos jóvenes.

Don Pablo ha ido creando y recreando equipos de investigación como un sabio y querido maestro de categoría excepcional. Pese a sus más de ochenta años, con bríos que envidiaría cualquier adolescente, tiene un entusiasta compromiso con los de abajo, y de manera particular con el zapatismo.

LA CUARTA GUERRA MUNDIAL
ESTÁ EN MARCHA

La intervención de Don Pablo en el encuentro de los intelectuales con la Otra Campaña fue deslumbrante.

La tituló “¿Por qué estamos aquí?” Planteó que para saber qué había aportado la Otra Campaña había que examinar las alternativas anteriores y lo que pasó con ellas. La socialdemocracia le había hecho el juego al neocolonialismo. El nacionalismo revolucionario había quedado en desarrollismo y populismo. El socialismo de Estado se había convertido en una etapa del capitalismo. Y el neoliberalismo había hecho más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. La globalización neoliberal había estructurado al mundo en dos bloques militares-empresariales que estaban llevando al mundo a una guerra que había recorrido los Balcanes, pasaba por Palestina, por Afganistán e Irak, y ahora amenazaba a Irán. Lo que denominó la “cuarta guerra mundial” se estaba librando contra los pobres y contra los recursos vitales de la Naturaleza. La situación no puede ser más pavorosa, al avanzar el ecocidio y la destrucción de la biosfera.

Don Pablo indagó qué había cambiado. Un neocolonialismo y un imperialismo con megaempresas estaban ocupando directamente los gobiernos y privatizaban los Estados-nación. Un sistema de partidos políticos suplantaba las verdaderas elecciones. La Suprema Corte de Justicia juzgaba en favor de los patrones y de sus funcionarios públicos y privados. Y prevalecía una política de criminalización y de aplicación de penas judiciales en forma casuística en contra de quienes se atrevían a afectar el programa depredador neoliberal.
La lucha de clases seguía mediatizada por la gran división del capitalismo global en zonas centrales y periféricas, metropolitanas y coloniales, con espacios para ricos y poderosos y espacios para pobres, excluidos y sobreexplotados. Los proletarios de ayer son “los pobres” y “extremadamente pobres” de hoy, y a ellos se suman quienes están siendo empobrecidos por el neoliberalismo. En el mundo actual, pobres, empobrecidos y convencidos están integrando los nuevos actores de la historia y convocan a un nuevo proyecto de liberación, de democracia y de socialismo.

EL “CUENTO” DE LOS TRES PISOS

Otros participantes fueron enfáticos en sostener que no se puede ser anticapitalista sin una propuesta socialista. Apelaron a las enseñanzas de Rosa Luxemburgo, que estaba en contra de la estatización de los medios de producción sin control de los trabajadores y que propugnaba un gobierno consejista con autogobierno de los productores.

Integrantes del Centro Wallerstein consideraron que las preguntas planteadas por la Otra Campaña rebasaban una sesión y daban para una gran cantidad de congresos. Convocaron a tener la audacia de pensar en larga duración en una reforma crítica a la democracia, pues la política siempre había sido asunto de los de arriba. Expusieron que los movimientos antisistémicos se habían equivocado al quedarse en la noción de “los tres pisos” y haberse querido subir al piso estatal: tomar el poder para cambiar los otros “dos pisos”: la economía y la cultura. Ahí los había agarrado el sistema interestatal ofreciéndoles “la distracción del ejercicio del poder”.

No cambiaron los dos pisos y, sin transformar el Estado, legitimaron al Estado. Los zapatistas y la Otra Campaña no habían incurrido en ese error, pues habían escogido el piso de abajo, el de “la gente humilde y sencilla”. No les importaba el Estado, como lo demostraban las Juntas de Buen Gobierno establecidas en Chiapas, que habían instaurado un poder que no era el poder del Estado, sino la devolución del poder a los de abajo.

NI ESTATOLATRÍA
NI ESTADO ENCLENQUE

Otros plantearon que había que examinar al Estado, más que en ningún otro momento de la historia, hoy convertido en instrumento directo y dócil de la clase dominante. El neoliberalismo había empequeñecido a los Estados de los países dependientes para poder saquear más fácilmente a sus pueblos. El Estado neoliberal había sacrificado a las mayorías en el altar de la mercadolatría.

Aceleradamente, en México se habían imbricado varias transiciones. Del presidencialismo autoritario se había pasado a una mezquina partidocracia que estaba de espaldas a las reales necesidades de los ciudadanos e interesada en sus prebendas. Esa partidocracia no tenía realmente el poder, sino que cumplía el papel de fiel sirviente de “los poderes fácticos” -el gran dinero, los poderosos medios de comunicación y el crimen organizado encabezado por el narcotráfico-. Estos poderes no habían sido elegidos por nadie, a nadie rendían cuentas, pero imponían sus agendas.

Otra transición: de la predemocracia a la postdemocracia, sin haber podido gozar de la democracia. La salida es que una gran mayoría de los ciudadanos se organice y construya convergencias que acoten a “los poderes fácticos” e impulsen una profunda reforma democrática del Estado para convertirlo en instrumento de las necesidades sociales y en defensor de los débiles frente a los poderosos. Esta concepción aleja de la estatolatría, donde el Estado aplasta a los ciudadanos, pero tampoco propugna un Estado enclenque que no sirva a los de abajo para defenderse de los grandes poderes externos e internos. Un Estado que combine la equidad social y la democracia política, que defienda la diversidad y salvaguarde la ecología.

¿QUÉ PODER,
QUÉ DEMOCRACIA?

También se planteó una discusión sobre el poder. El poder de los de arriba consiste en que unos cuantos imponen su voluntad sobre los demás. Se trata de un poder acumulativo y depredador: lo que uno gana los otros lo pierden. Los de abajo aspiran a otro tipo de poder, el compartido, el que se acrecienta al compartirse.

Varias participaciones se centraron en examinar el papel de la democracia. Cada día se hace más evidente que la democracia representativa excluye al pueblo. El deterioro de la clase política ha sido severo. Los partidos representan cada vez menos las nuevas categorías sociales. Hay crisis de la democracia electoral, pues los que son electos no toman en cuenta a la gente ni la respetan. La clase política no sólo no escucha a los de abajo, sino que nada tiene que decirles. Se planteó examinar lecciones de la democracia ateniense: rotación de cargos por sorteo, rendición de cuentas, voto de censura y control de la asamblea. La democracia debía llevar al control del poder y el factor ético debe jugar en ella un papel central.

NO ALUMBRANDO, SINO
DESLUMBRADOS AL ENTENDER

En cuanto al papel de los intelectuales en la Otra Campaña se dijo que, sin una intelectualidad propia, este movimiento no podría constituirse como algo alternativo. No obstante, no habría que caer en confusiones: el movimiento engendra a sus propios intelectuales y los pone a funcionar. Esos intelectuales son también esos muchos que han estado reflexionando sus experiencias y al compartirlas y compararlas, las hacen inteligibles sin necesitar libros ni universidades. Al “habitus” autorreflexivo e indagador de lo qué está detrás de los fenómenos, la Otra Campaña ofrece también una magnífica oportunidad para descubrir este nuevo movimiento que se está gestando, para que los trabajadores intelectuales intenten sistematizarlo y traten de explicarlo.

Los trabajadores intelectuales tendrían que ser un actor más que debería sumarse a la Otra Campaña, que deberá estudiarla, y que seguramente aprenderá mucho del dinamismo y proceso de los de abajo. Este actor no puede aspirar a ir delante echando luces, sino atrás deslumbrado por el acontecimiento, procurando entender, y rescatando este importante momento histórico. Tampoco puede reducirse el papel del intelectual al papel de un panegirista. Por su larga formación en el ejercicio de la crítica, no deberá eludir la crítica en su acompañamiento y tendrá que incitar discusiones para que sea posible encontrar los elementos de “la otra teoría”.

NOMBRAR A LOS RESPONSABLES

Hay una enorme porción de la población mexicana expulsada de los beneficios del desarrollo y de la representación política genuina, que está llegando a una situación límite. Existe una gran distancia que separa al mundo de la política formal de sectores cada vez más extensos de la sociedad mexicana. Con proyectos dizque de progreso se han ido destruyendo muchas vidas. Impera el trabajo precario, la explotación, el despojo.

Hay que identificar y nombrar a los responsables. Construyendo su alteridad frente a la política dominante, la Otra Campaña comprende una franja de la nación real, cuya existencia no es registrada en las versiones oficiales. Saca del olvido los oprobios y va configurando un memorial de agravios. Mientras los de arriba se preguntan qué hacer con los pobres, los de abajo se cuestionan qué hacer con los ricos, responsables del desastre del país.

DESDE MUY LEJOS
Y DESDE MUY ABAJO

Se exhortó a recuperar el lenguaje de clase, pero sin perder de vista que hay viejos y nuevos insumos que hay que saber entender. Existen muchas luchas, que sin decirse anticapitalistas, sí lo son. El zapatismo y la Otra Campaña están impulsando otra forma de hacer política preguntando, escuchando, propiciando la generación de acuerdos. Se invita a mirar para atrás para evaluar derrotas y victorias, para estudiar experiencias de tomas de poder por la izquierda, para superar los rasgos autoritarios de la vieja izquierda, y para poder ir construyendo otro tipo de poder desde abajo.

No habría que olvidar que las cosas empiezan siempre desde muy lejos y desde muy abajo. Hay que saber romper los muros de la exclusión, sin construir otros nuevos. En la reunión se aceptó el reto de volver a empezar a pensar todo de otra forma. El zapatismo y la Otra Campaña se han erigido en una iniciativa antisistémica: invitan a impugnar el sistema y a construir los sujetos del cambio, en el contexto de una subversión polisémica del orden burgués. Sólo es posible que haya otra teoría si hay otra práctica. Hubo consenso en cuanto a la necesidad de examinar en la teoría, en la historia y en el presente, para ver cómo el mundo puede ser diferente. El zapatismo y la Otra Campaña incitan a una teoría política nueva e insisten en que para que pueda haber un mundo donde quepan muchos mundos hay que transformar previamente a la sociedad.

Se había planeado que el Subcomandante Marcos tomara de nuevo la palabra al final. Pero cuando estaba por terminar el acto, irrumpieron unas 30 trabajadoras sexuales, muchas de ellas con el rostro cubierto, que reivindicaban sus derechos y denunciaban los abusos que sufrían por parte del gobierno estatal panista y sobre todo por el acoso de la policía. Marcos las invitó a subir al estrado y a decir su palabra. Con ese acto lleno de simbolismo terminó esta primera reunión, en la que Marcos estuvo muy atento a lo que se planteaba y tomaba muchas notas. Sin contar sus intervenciones y las del moderador, hubo 17 presentaciones. Muchas más no pudieron exponerse por razones de tiempo, pero las revistas participantes se comprometieron a hacer una publicación, tanto de lo que se había dicho como de los escritos preparados que no pudieron compartirse.

MUCHOS TEMAS AÚN PENDIENTES

Sólo fueron esbozados a grandes líneas algunos temas. Faltó una mayor definición de los mismos, clarificar las controversias, realizar una profunda y amplia discusión, y llegar a conclusiones operativas. Hay que esclarecer aún más todo lo relativo a la fase actual del capitalismo, a la nueva configuración clasista, al constitutivo del poder, al papel del Estado, a la democracia integral, a las formas de la economía solidaria, a la autonomía, a la diversidad cultural...

En la reunión que sostuvo Marcos en la tarde con adherentes dijo que en la mañana se había dicho que la única forma de ser anticapitalista era el socialismo. Pero -afirmó- en la Otra Campaña se estaba demostrando que había otras propuestas anticapitalistas que no eran socialistas: las anarquistas, las libertarias y las que se proponían combatir al capitalismo por medio del mercado. Sin duda éste será uno de los puntos primordiales a tratar en las siguientes reuniones con trabajadores intelectuales. El número 10 de la revista de la universidad poblana “Bajo el Volcán” ha difundido 19 textos de otros intelectuales que reflexionan sobre la Otra Campaña, tratando problemáticas de las resistencias y de los movimientos sociales. Son abordadas muchas notas teóricas que se están suscitando al paso de la Otra Campaña. Hay temas que habría que atreverse a profundizar mucho más. Por qué la forma partido ya no es viable. Cómo ir tejiendo orgánicamente las luchas y las voces de los de abajo. Qué tipos de alianzas y convergencias serán necesarias para constituir una nueva forma política reticular. Cómo hacer surgir lo nuevo sin desaprovechar lo bueno de lo anterior. Cómo evitar que todo se politice. Cómo desverticalizar formas orgánicas y tomas de decisiones. Cómo impedir que se cuelen rasgos totalitarios, que en lugar de propiciar la discusión en la que hay disensos, conduce a descalificativos y ataques y al temor de hablar de ciertas cuestiones. Cómo liberarse de las consignas abiertas y aun de las secretas. Cómo conjurar todo intento de imposición de pensamientos uniformizantes que tratan de indicar qué es lo que se puede pensar y qué no. Cómo garantizar la pluralidad...

Este tipo de encuentros obliga precisamente a eso, a pensar. El pensamiento se origina cuando se intenta entender experiencias. Este pensamiento está en íntima conexión con la praxis. Las diversas posiciones empiezan a perfilarse. La primera reunión con intelectuales apenas es el comienzo de un largo camino.

INVESTIGADOR DE CIESAS OCCIDENTE. CORRESPONSAL DE ENVÍO EN MÉXICO.

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