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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 289 | Abril 2006
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El Salvador

Elecciones 2006: un balance contradictorio

La población salvadoreña mantiene un comportamiento pendular en las elecciones desde 1997. No concede el poder total a ningún partido y siempre pone contrapesos. Es lo que ha ocurrido de nuevo en las legislativas y municipales de marzo 2006.

William Grigsby

Los resultados de las elecciones para legisladores y alcaldes del 12 de marzo tienen muchas lecturas. Ninguna de las seis fuerzas políticas en liza pudo cantar victoria total. La Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) no pudo aplastar al Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), pero sigue siendo hegemónica, tanto en número de diputados como en cantidad de municipios gobernados. Si bien la batalla por la capital concentró todas las energías de los dos principales partidos, muchas otras cosas estaban en juego y el balance es contradictorio.

NADIE PUDO CANTAR
VICTORIA TOTAL

El presidente Elías Antonio Saca -”enfundado en su chaleco arenero”- olvidó la majestad de su cargo, convirtió los comicios en un plebiscito de sí mismo, de su gestión y de su liderazgo en el partido escuadronero, con lo cual hizo trizas la escasa institucionalidad del país. A pesar del esfuerzo desplegado, no pudo igualar los resultados del 2004, no logró la mayoría absoluta parlamentaria, perdió la “corona” electoral, San Salvador, y recibió una severa derrota política personal.

La fuerza municipal de la izquierda sufrió un descenso por segunda elección consecutiva y ahora gobernará a menos de la mitad de la población salvadoreña. Sin embargo, consiguió un diputado más y con ello, la llave para toda votación que requiera mayoría calificada.

Los otros partidos también recibieron lo suyo: Conciliación Nacional (PCN) incrementó significativamente sus votos, pero perdió 6 diputados (incluyendo la curul de su caudillo Ciro Cruz) y 14 ayuntamientos. Los democristianos (PDC) ganaron un diputado, pero perdieron 11 alcaldías. Y por quinta elección consecutiva, los electores despreciaron a los políticos empecinados en ganar “mercado” con un segmento de “centro”.

Un hecho positivo fue el crecimiento de la participación electoral: la segunda más importante desde 1994, sólo superada por la votación presidencial de hace dos años. Este incremento se debió principalmente al electorado del FMLN y del PCN, pues ARENA redujo a casi la mitad los votos que llevaron a Saca al gobierno. En cambio, el FMLN casi igualó su votación y los pecenistas la incrementaron en un 71%.

UN PADRÓN ELECTORAL
QUE PROPICIA EL FRAUDE

El principal cuestionamiento del FMLN a estas elecciones se orienta al desastre del padrón electoral. Ni siquiera la misión de observadores de la OEA pudo avalarlo expresamente. Y anunció que recomendará cambios en el sistema electoral salvadoreño, iniciando con una depuración del padrón electoral. El jefe del grupo de observadores, Moisés Benamor, estuvo tan consciente del problema, que el mismo día de las elecciones, sin que aún se cerraran las urnas, recomendó que el padrón fuera auditado para el próximo proceso electoral “con el ánimo de hacerlo mucho más seguro, darle mayor nivel de confianza y garantizar un proceso de depuración”.

Según los dirigentes del FMLN, el padrón está repleto de fallecidos, cuyos documentos únicos de identidad (DUI) están en poder de los dirigentes de ARENA, quienes los utilizan en cada elección para que los extranjeros voten o para duplicar el voto de sus activistas. Otro tanto realizan con los documentos que decenas de miles de ciudadanos no retiraron, porque ahora viven en el extranjero. Sin embargo, el FMLN no puede probar estos asertos porque el Tribunal Supremo Electoral (TSE) jamás le ha entregado la base de datos del padrón. A lo máximo que han llegado -y hasta en estas elecciones- es a facilitar la lista de ciudadanos con documento de identidad por nombre y por departamento.

Desde los sectores académicos, también se cuestiona la composición del TSE y su comportamiento “partidista”. De acuerdo con la ley, cada uno de los tres partidos con mayor votación en las últimas elecciones presidenciales, elige a un magistrado. Otros dos son electos por mayoría calificada de la Asamblea Legislativa, de ternas propuestas por la Corte Suprema de Justicia. El actual presidente del Tribunal es Walter Araujo, quien más que un militante de ARENA, es un enemigo jurado del FMLN. Lo supo demostrar durante el escandaloso escrutinio de los votos en San Salvador.

¿POR QUÉ SUBIÓ TANTO ARENA EN SAN SALVADOR?

Las encuestas privadas de la última semana de campaña, tanto del gobierno como del FMLN y de las universidades, indicaban que Violeta Menjívar le ganaría a Rodrigo Samayoa la alcaldía de San Salvador, con una ventaja de más o menos 4 puntos. No fue así. La diferencia fue de sólo 44 votos (64,888 vs. 64,844) y de no mediar la beligerancia de los efemelenistas, el resultado final pudo ser el inverso.

El FMLN ganó la capital en 1997, cuando Héctor Silva derrotó a Mario Valiente por una diferencia de 5 mil 580 votos (54,751 vs. 49,171). En el 2000, en alianza con la Unidad Social Cristiana, Silva fue reelecto venciendo a Luis Cardenal por 21 mil 85 votos, una ventaja de 17%. En el 2003, Carlos Rivas Zamora le sacó casi 10 mil votos de ventaja a la arenera Evelyn Jacir de Lovo. Ahora Violeta Menjívar venció a Samayoa con una diferencia insignificante.

Los areneros subieron en cantidad de votos, aun cuando están lejos de su techo electoral histórico en las municipales de la capital, pues Mario Valiente ganó en 1994 con 77,901 votos, cuando el FMLN, en coalición con el Movimiento de Unidad y la Convergencia Democrática, sólo alcanzó 28,848. Quizás el fenómeno que mayor intriga provoca es por qué subió tanto ARENA en estas elecciones en la alcaldía capitalina.

Si bien el FMLN logró 5,500 votos más que en 2003, la derecha ganó casi 15 mil votos más. ¿Acaso porque el FMLN compitió sin alianzas? ¿Acaso por la ruptura con el FMLN del alcalde saliente, Rivas Zamora, quien postulado por el CD logró 9,651 votos? Algunas dirigentes del FMLN también atribuyen lo ocurrido en la capital al tradicional machismo de los salvadoreños, que se habrían resistido a votar por una mujer, un argumento que no parece ser válido para Antiguo Cuscatlán, el municipio económicamente más potente del área metropolitana, donde la arenera Milagros Navas lleva gobernando desde 1988 y se reelegió ahora con más del 60% de los votos.

Durante la semana posterior a las elecciones, hubo dirigentes efemelenistas que denunciaron la preparación de un fraude masivo, sobre todo en San Salvador. Entre otras muchas denuncias, un día antes de las votaciones se encontraron papeletas electorales previamente marcadas a favor de ARENA y desde distintos puntos del país, los activistas del FMLN llamaban a la sede de su partido o a la radio Maya Visión para informar que habían ingresado camiones o autobuses repletos de extranjeros -principalmente hondureños, nicaragüenses y guatemaltecos-, a quienes activistas areneros entregaron DUI falsos. Incluso, en la noche del 11 de marzo, víspera de los comicios, se pudo constatar que en un gimnasio privado de Santa Tecla dirigentes nacionales de ARENA alojaron a centenares
de extranjeros.

LA BATALLA POR LA CAPITAL

En la noche del 12 de marzo, tanto Menjívar como Samayoa se declararon vencedores. El propio presidente Saca se encargó de proclamar, en cadena de radio y televisión, el triunfo de su partido, cuando el TSE aún no había dado ni un solo resultado preliminar. En esta oportunidad, el candidato arenero dio un espectáculo bochornoso: mientras el mandatario anunciaba y celebraba su victoria, Samayoa estaba evidentemente ebrio.

El anuncio de Saca mereció una airada protesta del FMLN y una dura censura de analistas y observadores. Para los del FMLN no se trataba simplemente de una decisión apresurada del presidente, sino la evidencia de su voluntad política de robarse la alcaldía de San Salvador. Por eso, decidieron activar todo un operativo político para impedirlo. Después que la noche del lunes 13 el magistrado del FMLN en el TSE, Eugenio Chicas denunció que el presidente del TSE pretendía dar por ganador a Samayoa, la dirección política del FMLN convocó a sus militantes a concentrarse indefinidamente en la plaza central de la capital, para estar listos a “defender la victoria de Violeta Menjívar”.

“ESE PRESIDENTE MAÑOSO”

El coordinador del FMLN Medardo González reveló que el martes 14 se realizó el conteo de cada una de las 680 actas y se llegó a la conclusión de que el FMLN ganaba la alcaldía. “Camaradas -dijo-, el tema está claro: en las mesas el FMLN gana, pero cuando pasa a la instancia del Tribunal Supremo Electoral es ahí donde comienzan los rodeos. Nosotros no vamos a aceptar tener una espada o un machete puesto en la nuca. La lucha continúa ya, hoy y mañana, porque no vamos a permitir que ese presidente mañoso y ese partido mañoso nos quiten la alcaldía de San Salvador. Nosotros esperamos que el Presidente de la República, con la responsabilidad que le corresponde, acepte la pérdida, en primer lugar. Y en segundo lugar, que asuma su papel de estadista y que no siga dividiendo al pueblo salvadoreño”.

La tensión política aumentó exponencialmente. Tanto, que desde el arzobispo de San Salvador Fernando Sáenz Lacalle, hasta los dirigentes de la empresa privada, hicieron llamados a la calma y, en privado, pidieron al TSE reconocer cuanto antes la victoria del FMLN. ARENA se resistía y Araujo llegó al extremo de impugnar por sí mismo 83 votos, sin cumplir con el procedimiento de ley, que le obliga no sólo a esperar que un partido haga esa impugnación, sino que ésta no puede realizarse mientras no se declare un resultado provisional.

La tarde del 15 de marzo fue la decisiva. Según algunas fuentes, Saca y Araujo habían decidido declarar ganador a su correligionario Samayoa. Entonces, el FMLN ordenó a sus activistas reunidos en la plaza marchar hacia el hotel sede del centro de escrutinio. Ese sólo hecho, iniciar la marcha, causó pánico entre los dirigentes de ARENA. La marcha llegó hasta el hotel, hubo una trifulca con saldo de al menos siete heridos y al final, después de una agria discusión entre los dirigentes del FMLN y la Policía, los manifestantes se retiraron. Menos de una hora después, el TSE declaraba ganadora a Violeta Menjívar.

Los incidentes por San Salvador no fueron poca cosa. Desde que el FMLN fue legalizado, es la primera vez que aparece nítidamente la intención de un fraude electoral. Desde todos los sectores sociales y políticos del país, hubo voces de alerta y hasta quien recordó que una de las causas de la guerra civil de los años 80 habían sido precisamente los fraudes en las elecciones de 1972 y 1977.

“UN VOTO POR ARENA
ES UN VOTO POR TONY SACA”

Resultó particularmente grave la participación activa de Saca en el intento de fraude, dada la investidura de su cargo y su carácter de presidente del Comité Ejecutivo de ARENA (COENA). A lo largo de toda la campaña, el mismo Saca proclamaba sin ningún escrúpulo que, en función de su cargo partidario, pedía el voto por los candidatos areneros. Bajo el convencimiento de su popularidad -según las encuestas, superior al 70%-, toda la campaña publicitaria giró en torno a Saca, quien le pedía a sus gobernados quitarle de la Asamblea Legislativa el “estorbo” que representaba el elevado número de diputados del FMLN, quienes le impedían avanzar en su gestión del gobierno. “Un voto por ARENA, es un voto por Tony Saca”, repetían una y otra vez los anuncios del partido.

Los salvadoreños no sólo no le quitaron el “estorbo”, sino que se lo aumentaron. Los electores premiaron al FMLN con un diputado más (de 31 a 32), aunque también fueron generosos con Saca y ARENA, pues les dieron siete curules más (27 a 34).

En su desesperación por acabar con la izquierda, Saca volvió a utilizar el recurso del miedo y las acusaciones sin fundamento. Él mismo, a través de sus ministros o de sus medios de comunicación, insinuó que al menos una parte de las temidas pandillas o maras estaban políticamente vinculadas al FMLN. En el esfuerzo por alentar no sólo el miedo sino también el odio hacia la izquierda, el gobierno llegó al extremo de fabricar motines en los principales penales cuando sólo faltaban dos semanas para las votaciones. Y hasta tanquetas movilizó, porque dijo haber detectado amenazas de las maras, influenciadas por el FMLN, para organizar fugas masivas. Al día siguiente de las votaciones, la crisis de los penales desapareció completamente, como por arte de magia.

LA SOMBRA DE SCHAFIK

Aunque los dirigentes del FMLN aseguran que, desde antes de la muerte de Schafik Handal (24 de enero), las encuestas ya reflejaban una tendencia creciente a su favor, es innegable la poderosa influencia que la muerte de Shafick tuvo en el comportamiento del electorado. Probablemente, motivó a quienes votaron por el líder histórico del FMLN para la Presidencia en 2004 a volver a las urnas para repetir su voto. Esto parece confirmarse con el hecho de que mientras ARENA perdió más de 645 mil (-82.54%) de los votos logrados por Saca hace dos años, los del FMLN perdieron menos: 99 mil (-12.61%).

“¡Se queda, se queda, el comandante se queda!”, era la consigna favorita del FMLN y alrededor de ese espíritu se construyó toda la propaganda electoral. La inmensa mayoría de los candidatos del FMLN levantó con ahínco las principales propuestas de Schafik en 2004: rechazo total al Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, recuperación de la moneda nacional y lucha frontal contra el neoliberalismo. Lejos de arriar sus banderas ideológicas, los candidatos del FMLN las levantaron con todas sus fuerzas, mientras desde la acera de ARENA, y en especial desde sus periódicos, radios y televisoras, se descalificaba al FMLN por ser “un partido antisistema”.

LAS BANDERAS IDEOLÓGICAS
NO BASTAN PARA GANAR

Tras los resultados, sobran las voces que desde la misma derecha -paradójicamente, también la voz del propio Saca- llaman ahora a la “gobernabilidad”, el “diálogo político” y el “consenso parlamentario”. Detrás de esos exhortos, se esconde un planteamiento: “Si no podemos vencer a nuestros enemigos, tratemos de sumarlos al sistema”. Hasta ahora, el FMLN no ha caído en la trampa. Contrario a lo ocurrido en Nicaragua, donde desde 1998 Daniel Ortega abjuró de sus posiciones ideológicas y convirtió al FSLN en un partido del sistema, el FMLN ha persistido en sus posiciones.

Eso es meritorio, pero -a la vista de los resultados electorales- no es suficiente para lograr el poder ni para avanzar en la solución de los más urgentes problemas de los salvadoreños. Estas elecciones confirman una realidad ya conocida: la influencia del FMLN es mayor en los grandes núcleos urbanos y entre la población con mayor nivel escolar. Sucede a la inversa con ARENA.

¿Qué ocurrió en Chalatenango, Cuscatlán, Usulután y Sonsonate, Morazán y Santa Ana donde perdió el FMLN? ¿Por qué semejante descenso en los gobiernos municipales? ¿Por qué el FMLN perdió cuatro cabeceras departamentales? ¿Ha sido decisivo el abandono de las alianzas locales en muchos municipios? ¿O la causa fue la imposición de los candidatos por parte de los dirigentes locales?

Parece sintomático, por ejemplo, que en los municipios de Santa Ana, Cojutepeque, Tonacatepeque, Usulután, Guaymango, Guatajiagua, El Congo, Texistepeque y Santiago de la Frontera -todos conquistados en 2003 por el FMLN mediante alianzas con el CDU o el PDC- el FMLN perdiera esta vez, cuando concurrió en solitario. En cambio, en Ciudad Delgado y Sonzacate, donde mantuvo la alianza con el CDU, ganó. También en Nejapa, donde René Canjura, después de abandonar el FMLN, fue reelegido -con el CD- y el FMLN pasó a un tercer lugar.

En Mejicanos ocurrió lo contrario: el FMLN concurrió en solitario contra el alcalde Carlos Alberto Menéndez, quien abandonó el FMLN y se postuló por el CD; y el candidato del FMLN, Róger Bonilla -conocido como comandante Jeremías durante la guerra-, ganó por mayoría absoluta. Algunos dirigentes del FMLN atribuyen la victoria a los méritos personales de Bonilla y a su prestigio entre los ciudadanos. En este sentido, consideran que en otros municipios no se supo escoger a los candidatos. De ahí resulta otro reto para el FMLN: afinar los mecanismos de selección interna de los aspirantes a cargos públicos, pues no siempre basta con el respaldo partidario.

LOS DESAFÍOS DEL FMLN
DE AQUÍ AL 2009

El escenario nacional ha cambiado tras la experiencia del 12 de marzo. Por una parte, emerge una izquierda poderosa y beligerante. Y por otra, la institución electoral y la presidencial han quedado en severo entredicho. Para resolver el problema del TSE, basta con una reforma legislativa. Pero para que Saca recupere su prestigio político, harán falta hechos, mucho más que discursos y propaganda.

Más allá de los desafíos nacionales, en términos electorales el FMLN tiene retos enormes. Primero, recomponer el liderazgo político, concluida la transición entre la muerte de Schafik y estas elecciones. Segundo, revisar a fondo las estructuras locales. Tercero, trazar una política de alianzas. Cuarto, vertebrar la resistencia a los graves problemas económicos y sociales que se avecinan, una vez que ya entró en vigor el TLC.

Y todas esas tareas es urgente acometerlas por una razón poderosa: en el 2009, todas las elecciones se juntarán: serán para Presidente, diputados y alcaldes. Si esto hubiese ocurrido en el 2004, con la masiva votación que logró ARENA entonces, probablemente los resultados legislativos y municipales hubiesen sido también adversos al FMLN, porque los electores se dejan arrastrar por el llamado voto en cascada. Para evitar que esto ocurra, el FMLN no sólo tendrá que presentar un buen programa de gobierno con un candidato presidencial representativo de sus banderas y atractivo al electorado, sino también seleccionar con sabiduría los aspirantes a diputados y a alcaldes. Tiene tiempo suficiente para ponerse al día.

POR QUÉ HUBO
MÁS PARTICIPACIÓN

Para estas elecciones municipales y legislativas de 2006, el TSE presentó un padrón de 3 millones 801 mil 40 ciudadanos, cifra superior que la del padrón de marzo de 2004, fecha de las primeras elecciones en las que se votó con el Documento Único de Identidad (DUI), y no con el carné electoral. En esa ocasión, el padrón registró a 3 millones 442 mil 293 electores.

La participación electoral fue ahora la mayor de todas las elecciones legislativas de los últimos 21 años:
votó el 52.56%. Lo más cercano a este porcentaje fue la votación para diputados y alcaldes de 1982, cuando sobre 1 millón 956 mil 877 electores, votó más del 70%.

Ninguna novedad en estas elecciones permite explicar con claridad el por qué de tan buena participación. Quienes resultaron más beneficiados con el incremento de casi el 43% de la votación, frente a las legislativas y municipales de 2003, fueron los partidos tradicionales. ARENA fue el que más creció relativamente (75.5%), seguida del FMLN (65.2%), el PDC (36%) y el PCN (26%).

ARENA:
RESULTADOS CONTRADICTORIOS

ARENA, el partido hijo de los escuadrones de la muerte, obtuvo resultados contradictorios. Por una parte, por primera vez en nueve años logró incrementar su número de diputados (de 27 a 34) y de gobiernos municipales (de 111 a 147). Por otra, no pudo lograr sus dos objetivos principales: ganar la capital y ganar la mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa de 82 diputados. ARENA ganó 9 de los 14 departamentos, aunque solamente uno por más del 50% (Cabañas, con el 52%). En otros cuatro superó el 40%: La Libertad (44.38%), Chalatenango (43.22%), Cuscatlán (43.37%) y Ahuachapán (40.6%). El departamento en donde ARENA obtuvo el menor porcentaje de votos fue San Miguel (28.6%). Los areneros lograron también ganar 7 de las 14 cabeceras departamentales, pero ninguna de las tres ciudades más importantes del país (San Salvador, Santa Ana y San Miguel). ARENA sigue siendo minoría en las zonas más pobladas y perdió 11 de los 13 municipios del Gran San Salvador.

Si comparamos las votaciones de ahora con las presidenciales de 2004 -su máxima cantidad histórica-, el descenso fue espectacular, pues perdió 646,465 electores (-82.54%). De hecho, en ninguno de los 14 departamentos pudo igualar aquella votación. El departamento donde menos votos perdió fue en Cabañas, con 8,503 (31.92%) y en donde mayores pérdidas registró fue en Sonsonate, donde lo abandonaron 96,534 electores (189.23%).

FMLN: RETROCESO MUNICIPAL

En la otra acera, la sombra de Schafik Handal ejerció benéfica influencia en la fuerza militante del FMLN, sobre todo en el área metropolitana, aunque no fue suficiente para evitar un claro retroceso municipal.

El FMLN gobernará el 24% de los municipios, el 21% del territorio y al 38% de la población. Si bien hoy el FMLN tiene más diputados que nunca (de 31 a 32), perdió 5 de las 7 cabeceras que gobernaba (Zacatecoluca, Santa Ana, Cojutepeque, Chalatenango y Usulután) y bajó de 74 a 59 el número de gobiernos municipales: de 62 a 53, los que gobernará en solitario, sin alianzas. De los 74 gobiernos ganados en 2003 conserva 45, pierde 29 y gana 14, con un saldo negativo de 15 alcaldías perdidas. ARENA le arrebató 26 de las alcaldías que gobernaba, el PDC 2 y el CD 1, aunque la ex-guerrilla quitó 9 a los areneros (2 con aliados) y 5 al PCN. Lograron arrebatarle San Vicente al PCN, con lo cual gobernarán las cabeceras de los departamentos de San Salvador, La Libertad (Santa Tecla) y San Vicente. La gran victoria del FMLN se dio en el Área Metropolitana de San Salvador, donde logró 11 de los 13 municipios, con el 47.15% de votos.

En las votaciones legislativas, el FMLN ganó 5 de los 14 departamentos, aunque en ninguno logró la mayoría absoluta: San Salvador (48.4%), Usulután (42.81%), San Vicente (42.41%), San Miguel (42.15%) y Santa Ana (34.61%). En los restantes 9 se ubicó en segundo lugar. Y en tercer lugar, atrás de ARENA y el PCN, en La Unión. Donde obtuvo menor porcentaje de votos fue en La Unión (24.9%) y en Morazán (28.9%).

Lo más importante para el FMLN fue no sólo su crecimiento en cantidad de votos en comparación con las legislativas de 2003, sino que en 6 departamentos superó la votación presidencial de 2004, que ya había supuesto el techo histórico de la organización: en Cuscatlán (12.37%), La Unión (8.37%), Cabañas (7.55%), San Vicente (4.70%), Usulután (4.35%) y San Miguel (9.88%). En otros 4, su decrecimiento fue menor del 10%. Al FMLN le ocurrió lo contrario que a ARENA, y como resultado sólo perdió 98,944 (-12.61%) votos, si comparamos con las últimas presidenciales. Y ganó 309,748 (65.19%) comparados con los resultados de las anteriores legislativas.

PCN: TAMBIÉN GOLPEADOS

En 2004, el PCN y la coalición formada por el PDC y el Centro Democrático Unido CDU no alcanzaron los votos suficientes que manda la ley para mantener el estatus de partido político legalmente inscrito. Sin embargo, la Asamblea Legislativa, mediante un decreto, revivió al PDC y al PCN. El otro desaparecido, el CDU, obtuvo un decreto legislativo que le permitió agilizar los trámites en el TSE para inscribirse como un nuevo partido político, lo que le permitió convertirse en Cambio Democrático (CD).

El PCN perdió gran parte de su caudal legislativo, pues redujo su bancada de 16 a 10 diputados -incluyendo la derrota de su caudillo y actual presidente del Parlamento, Ciro Cruz-, aunque seguirá ejerciendo un papel clave en la Asamblea Legislativa, donde ningún partido obtuvo la mayoría absoluta. A nivel municipal, el PCN confirmó su condición hegemónica en el departamento de La Unión. Su mayor triunfo ocurrió en San Miguel, la tercera ciudad del país, donde ganó la alcaldía con casi el 60% de los votos, gracias al arrastre del ex-arenero Wilfredo Salgado. En total, el PCN conquistó 39 gobiernos municipales, 14 menos que en 2003, cuando lograron 52. También incrementó sus votos para diputados a nivel nacional (de 181,168 a 228,196), pero sólo dos de sus diputados los consiguió directamente por el cociente y el resto por residuos.

PDC: BALANCE CONTRADICTORIO

La Democracia Cristiana también obtuvo un balance contradictorio. Con la popularidad del alcalde Orlando Mena, quien abandonó el FMLN, conquistó Santa Ana, la segunda ciudad del país, conservó San Francisco Gotera -cabecera de Morazán- y le arrebató a ARENA La Unión, cabecera del departamento del mismo nombre. De los 18 municipios que gobernaba en solitario hasta ahora, conserva sólo 7 y arrebató 6 a otros partidos, 2 al FMLN. De los 8 que gobernaba en alianza, sólo mantiene 2. En total, habrá 14 alcaldes democristianos, 11 menos que los electos en 2003, aunque 2 de ellos se pasaron al PCN. En votos, sumó 138,538, casi 37 mil más que en 2003. Este crecimiento en votos le ha significado un diputado más: de 5 a 6. Ahora podrá hacer valer su peso específico, pues ARENA lo necesita para lograr la mayoría de 43 diputados.

EL FRACASO DEL “CENTRO”

El autollamado “centro democrático” se redujo a la mínima expresión, pero contribuyó a los apuros de la izquierda en la ciudad de San Salvador. Los ex-miembros del FMLN agrupados en el Frente Democrático Revolucionario (FDR), no lograron conservar ni uno solo de sus actuales 7 diputados, todos los cuales desertaron del FMLN. Cambio Democrático apenas consiguió 2 diputados, ambos por residuos. En 2003 había ganado 5, cuando compitió bajo el nombre de Centro Democrático Unido (CDU). Ahora obtuvo 31.5% votos menos que en las elecciones de 2003 y sólo logró un mayor porcentaje de votos en 2 de los 14 departamentos: Usulután y San Vicente. En cuanto a alcaldías, de las 4 que consiguió en solitario en las anteriores elecciones, sólo conservó 2. Su mayor triunfo lo logró en Nejapa, donde el alcalde René Canjura, electo en alianza con el FMLN, se reeligió gracias a la alianza del CD con el minúsculo Partido Nacional Liberal (PNL). Esta agrupación apenas consiguió 1,956 votos (0.1%) para diputados en todo el país.

1981: EL NACIMIENTO DE ARENA

Con estos resultados, los salvadoreños ratificaron una tendencia marcada en los últimos 20 años: no entregan cheque en blanco al partido de gobierno. La última vez que ocurrió esto fue en plena guerra, cuando el país vivía bajo el horror de las matanzas cotidianas de los escuadrones de la muerte. Era 1984, cuando el líder histórico de la Democracia Cristiana, José Napoleón Duarte, logró finalmente convertirse en Presidente de la República, después que los militares se lo habían impedido mediante el fraude en 1972 y en 1977.

Pero Duarte sólo pudo ganar con la abierta intervención de Estados Unidos. En el semanario digital “El Faro”, Ricardo Ribera recordaba que tras el asesinato del arzobispo de San Salvador, Monseñor Óscar Arnulfo Romero, “presionada y convencida por la potencia estadounidense, la ultraderecha acepta desmontar sus estructuras paramilitares y escuadroneras, para reorganizarse como partido electoral. Surge así ARENA, a fines de septiembre de 1981, con el fin de estar presente en la cita electoral de 1982. Será ésa la vía para dotar al país de una nueva Constitución y de superar la jefatura colegiada que suponían las Juntas Revolucionarias de Gobierno”.

“Las elecciones de 1982 dieron un resultado paradójico: el PDC, favorito de Estados Unidos, es el partido con mayor cantidad de votos, pero lo superan los diputados conjuntos del PCN y ARENA. Ésta exige llevar al Mayor Roberto D´Aubuisson a la Presidencia de la República. El imperio considera, con razón, que la imagen gubernamental, lejos de mejorar, se va a deteriorar aún más si el acusado públicamente de ser responsable por el asesinato del obispo mártir asciende a Presidente“.

“La democratización empezaba con mal pie: para que fuera exitosa era imperativo irrespetar los resultados. Es así cómo, a propuesta de la Fuerza Armada, se instaló al Dr. Álvaro Magaña en la Presidencia. A D´Aubuisson se le ofreció presidir la Asamblea Constituyente. Ésta culminaría su labor en diciembre de 1983, pasando a ser desde ese momento Asamblea Legislativa, hasta concluir su mandato en 1985. Así pudieron encararse las presidenciales de 1984, con una recién estrenada Constitución. Esta vez sí Estados Unidos conseguiría lo que quería: la victoria, por gran margen, de Napoleón Duarte. El PDC repetiría al año siguiente su triunfo electoral, obteniendo mayoría absoluta en el parlamento, con lo que se presagiaba una muy cómoda situación gubernamental, a condición de que la insurgencia fuera mantenida a raya”.

Roberto Turcios recuerda: “Fue una lucha entre dos de los grandes líderes políticos del momento: el demócrata cristiano José Napoleón Duarte y el arenero Roberto D´Aubuisson. El reparto del poder salvadoreño era distinto al tradicional. En 1984, Duarte triunfó con el apoyo de Estados Unidos. En cambio, 12 años antes, en 1972, le habían robado una victoria electoral que había conquistado junto a la izquierda, incluyendo a los comunistas. Aquellas elecciones se realizaron en estas condiciones: la quinta parte de los 21 mil kilómetros cuadrados que conforman el país estaba ocupada por la fuerzas guerrilleras, más de 800 mil salvadoreños se habían ido al extranjero, se vivía en estado de sitio y se calculaban 40 mil asesinatos en ese año”.

De acuerdo con el plan norteamericano, en las elecciones legislativas y municipales de 1985 el PDC ganó 33 de 60 diputados, 156 alcaldías, incluida la capital, todos los municipios del Área Metropolitana de San Salvador y 11 de las 14 cabeceras departamentales. Nunca ARENA había dispuesto de tanto poder como el PDC de Duarte.

A partir de ese mismo año, ARENA empezó la obra de demolición política de Duarte, al mismo tiempo que fortalecía los escuadrones de la muerte y, en la práctica, asumía la dirección de la guerra. Su objetivo era obligar a Estados Unidos a reconocerlos como la fuerza ideal para “derrotar el comunismo”. Lo lograron en las siguientes legislativas.

1988: INICIA LA ERA DE ARENA

En 1988 la extrema derecha le arrebató el control legislativo a Duarte ganando 31 diputados, mientras el PDC quedó con 22 y el PCN con 7. En aquella ocasión, Armando Calderón Sol derrotó al entonces alcalde, Alejandro Duarte, hijo del Presidente, en la disputa por la alcaldía de San Salvador, la cual había estado en manos de la Democracia Cristiana desde hacía más de 20 años. Además, ARENA ganó otros 177 gobiernos municipales. Ha sido el único período durante el cual los areneros han tenido la mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa y una total hegemonía municipal. En aquella ocasión, el PDC quedó reducido a 79 alcaldías y 22 diputados, mientras el PCN ganaba 4 municipios y 7 diputados.

Un año después, ARENA ganó la presidencia con Alfredo Cristiani. Si el PDC pasó a gobernar en 1984 con el 29.15% de los salvadoreños registrados con derecho a voto, ARENA llegó al gobierno en 1989 con el 27.55% de quienes obtuvieron carnet electoral y con el 23% de los salvadoreños empadronados. En 1989 ARENA ganó las elecciones con 505,370 votos y el PDC las perdió con 338,369. Pero hubo una abstención del 54.7%.

Durante dos años, los escuadroneros tuvieron el poder total. Hasta 1991, cuando entró en vigor la reforma constitucional para ampliar el número de escaños de diputados de 60 a 84. El 10 de marzo de 1991, las elecciones parlamentarias y municipales reflejaron un nuevo clima de negociación: por primera vez en diez años el FMLN no llamó a boicotear las elecciones y decretó una tregua unilateral de tres días. Aún así, la abstención del electorado fue superior al 50% y la jornada electoral fue precedida por hechos de violencia escuadronera. En estos comicios participó por primera vez la Convergencia Democrática, encabezada entre otros por Rubén Zamora, y logró 8 diputados. ARENA se quedó a cuatro curules de la mayoría absoluta en el parlamento. El PDC consiguió 26 escaños y el PCN 9.

En 1994, cuando por primera vez participó el FMLN y se realizaron todas las elecciones simultáneas, ARENA ganó su segundo período presidencial con Armando Calderón Sol, mantuvo sus 39 diputados y a nivel municipal arrasó: 204 alcaldías, incluidas 13 cabeceras y todos los municipios del gran San Salvador. De esas elecciones el FMLN surgió como la segunda fuerza política nacional, con bases electorales y políticas en los 262 municipios del país, resultado completamente inesperado para la derecha. En esas elecciones, el FMLN ganó 15 alcaldías y 21 diputados, con un total de 287 mil votos (21.39%). A nivel presidencial, la ex-guerrilla obtuvo ese año 379,323 votos en la segunda vuelta, cuando postuló a Rubén Zamora en alianza con la Convergencia. El PDC continuó su descenso y obtuvo 18,
el PCN 4 y otros grupos 2.

1997: INICIA ASCENSO DEL FMLN

En 1997, el FMLN salió fortalecido, pese a que dos de los líderes históricos del FMLN, Joaquín Villalobos y Fermán Cienfuegos, dirigentes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y de la Resistencia Nacional (RN), optaron por seguir el camino “socialdemócrata”, se llevaron a 7 de los 21 diputados y crearon el ya fenecido Partido Demócrata. De 14 diputados con los que se quedó, el FMLN ganó 27 más 54 alcaldías. ARENA consiguió 28 curules y 156 alcaldías, el PDC 7, el PCN 11 y Convergencia (CDU) 2.

El FMLN hizo alianzas con la Convergencia Democrática, el Partido Demócrata Cristiano y otros grupos, lo que le permitió ganar las principales alcaldías del país, incluyendo las de San Salvador y Santa Ana. De los 262 municipios del país, ARENA conquistó 106, el FMLN alcanzó por sí mismo 48, la coalición FMLN-CD-MU 3 y la coalición FMLN-CD otros 3. El PCN logró 18, el PRSC 6, el MU 4, el PDC 25, el PD 1 y la coalición PDC-PD 4. El FMLN y las coaliciones de centro izquierda ganaron 6 de las 14 cabeceras departamentales del país, entre ellas la estratégica alcaldía de la capital.




ARENA mantuvo el primer lugar en 13 departamentos, pero pasó al segundo lugar en el departamento de San Salvador. El FMLN pasó al segundo lugar (de 5 a 10 departamentos) y alcanzó la primera posición en San Salvador. El PDC perdió la tercera posición a nivel nacional, pasando al cuarto lugar con el 8% de los votos.

El PCN pasó de la cuarta a la tercera posición con 8.3% de los votos, mientras que la Convergencia Democrática (CD) pasó de la quinta a la sexta posición con 3.3% de los votos, desplazada por el Partido Renovación Social Cristiano (PRSC), que nació en quinta posición. Tres agrupaciones no alcanzaron el mínimo legal del 3% de votos válidos para seguir existiendo legalmente. El PRSC y el Partido Liberal Democrático (PLD), que debutaron en las elecciones, subsistieron legalmente.

Por el tamaño del municipio, ARENA quedó en control de la mayoría de municipios menores a 60 mil habitantes. Entre más pequeña la población del municipio, mayor fue la incidencia de los gobiernos municipales areneros. En los municipios de 60 mil a 90 mil habitantes, ARENA quedó gobernando en la mitad. En la otra mitad, el FMLN. El FMLN tenía en sus gobiernos locales al 44.9% de la población nacional y ARENA al 44.2%.

1999: DESCALABRO DEL FMLN

El peor desempeño de la izquierda ocurrió en 1999, cuando Facundo Guardado fue postulado para la Presidencia de la República, con un discurso “renovador”. Pero bajo el influjo de la masiva abstención (61.43%), ARENA sólo consiguió 614,268 mil votos, suficientes para superar en primera vuelta la mayoría absoluta (51.96%). Aunque se mantuvo con el mismo porcentaje de las elecciones de 1994 (segunda vuelta), el FMLN vio reducir sus votos con respecto a las elecciones municipales y legislativas de marzo de 1997. El FMLN apenas consiguió 365,689 (28.88%). Todos los otros partidos, 242,296 (19.14%). El FMLN sólo ganó en 17 de los 54 municipios que había ganado dos años antes.

Ismael Moreno escribía en “Envío” (abril 1999) que “la sociedad salvadoreña amaneció el día de las elecciones convencida de que el FMLN ya tenía perdida la partida. Porque la campaña de ARENA resultó tan millonariamente arrolladora que nadie podía creer que no podía ganar, y porque el FMLN -enormemente distanciado de ARENA en publicidad- no logró jamás diferenciar sus propuestas de las de la derecha, al tiempo que en sus luchas internas fraguó su propia derrota”.

2000: FMLN EN SU CÚSPIDE

Sorprendentemente, apenas un año después, y cuando la tendencia de los líderes históricos del FMLN (Schafik Handal y Salvador Sánchez) había recuperado la hegemonía, tras la renuncia de Guardado, ocurrió el mejor desempeño electoral de la izquierda y el peor revés político de la historia de ARENA, quedando en minoría legislativa. En el año 2000 la izquierda logró 31 escaños (35.22% de los votos), convirtiéndose en el partido con más diputados (2 más que ARENA) y ganó 8 de las 14 cabeceras departamentales, entre ellas la más importante, San Salvador, donde Héctor Silva resultó reelecto.

El FMLN ganó 78 de las 262 alcaldías del país incluyendo la mayoría de los más populosos municipios, donde vive el 60% de la población y donde tiene lugar el 70% de la actividad económica nacional. Éste fue el pináculo del FMLN a nivel municipal. En la Asamblea Legislativa, el PCN logró 14 diputados, la inmensa mayoría gracias a los residuos electorales. En cambio, el CDU logró sólo 3 y 2 el desaparecido Partido de Acción Nacional (PAN). Fue la derecha en conjunto, representada por ARENA y estos dos partidos la que ganó las elecciones, sumando un total de 600 mil votos, equivalentes al 48% de los mismos. Sin embargo, el aumento de votos por el FMLN fue significativo, respecto a los obtenidos en 1997: creció en un 15%.

2003: DECLIVE MUNICIPAL
DEL FMLN

En el 2003, empezó el declive del FMLN en el ámbito municipal, aunque mantuvo su fuerza legislativa. Logró 31 diputados y ARENA 27. El CDU consiguió 5, el PDC también conquistó 5 curules, y el PCN 16, su mejor resultado desde 1985. El electorado le dio la espalda definitivamente a Guardado y a su embrión de partido, el Movimiento Renovador, que no llegó a conseguir el 3% de los votos necesarios para legalizarlo.

A nivel municipal, el FMLN casi logró la mayoría absoluta en San Salvador (49.57%), con Carlos Rivas Zamora de candidato, ARENA quedó a casi nueve puntos de distancia (41.78%). Los resultados dieron al FMLN, por segunda vez consecutiva, gobiernos municipales sobre la mayoría de la población del país. Sin embargo, en términos numéricos, ARENA siguió siendo el partido que más municipios gobernaba (111), seguido por el FMLN con 74, el PCN con 53, el PDC con 18 y el CDU con 4. Sólo 2 municipios quedaron en manos de dos pequeños partidos. Desde 1994, cuando ganó en 206 municipios, las elecciones municipales venían siendo una debacle para ARENA. En 1997 ganó 160
y perdió 46. En 2000 ganó 127 y perdió 33. Y en 2003, ganó 111 y perdió 16. En nueve años, ARENA perdió 95 municipios.

UN ELECTORADO PENDULAR

Al año siguiente, el péndulo fue hacia la derecha. En las elecciones del 21 de marzo participó el 65% del electorado. El escrutinio final dio a ARENA el 57.71% de los votos, al FMLN el 35.68%, a la coalición CDU-PDC el 3.90% y al PCN el 2.71%. ARENA ganó en las 14 capitales departamentales, incluyendo las 7 donde gobernaba el FMLN, y en 245 de los 262 municipios del país. La izquierda sólo ganó en 17 municipios, la mayoría de ellos de poca población.

El diario “La Prensa Gráfica”, vinculado a ARENA, hace este balance: “Desde 1997 los electores comenzaron a ceder el poder al FMLN, al darles un tercio de la Asamblea y el control de las ciudades más importantes. Ese año todo indicaba que en las siguientes elecciones presidenciales de 1999 el FMLN ganaría el Poder Ejecutivo, pero los salvadoreños optaron de nuevo por ARENA. Desde entonces, la historia ha sido más o menos similar: ARENA ha ganado las elecciones presidenciales y el FMLN sale fortalecido en las legislativas… La conducta electoral de los salvadoreños en los últimos 18 años permite advertir que cualquier partido político que espere recibir el poder absoluto en un solo día cometerá un error. Los electores están refinando cada vez más sus criterios electorales”.

Es cierto que en las decisiones políticas todavía pesa la tradición familiar, el apego a un partido y el fanatismo ideológico. Pero no menos cierto es que los electores reflexionan su voto cada vez más y toman en cuenta lo inconveniente que puede ser que el poder se concentre en un solo partido. En 2004, el 57% de los salvadoreños puso a ARENA una vez más en el Ejecutivo, y a la vuelta de dos años, ahora, en este 2006, le ha puesto un contrapeso de poder. ¿Qué actitud tomarán los electores en 2009, cuando en un solo día cambien al Presidente, a la Asamblea y a todos los alcaldes?”

PERIODISTA.

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