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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 286 | Enero 2006
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México

¿Qué quiere el zapatismo con la “Otra Campaña”?

Durante su recorrido por los estados del sureste mexicano, Marcos no cesó de criticar la candidatura de López Obrador. Y rechazó la invitación al EZLN para estar presente en Bolivia en la toma de posesión de Evo Morales, primer indígena que llega al gobierno en América Latina. Quedan varios meses para ver cómo influye el zapatismo en los resultados de las elecciones presidenciales de julio.

Jorge Alonso

En el contexto de un gran desprestigio de los partidos políticos que acababan de terminar una precampaña multimillonaria -sin transparencia en cuanto al origen de los cuantiosos recursos erogados y de los compromisos que implicaban- en enero de 2006 iniciaron sus campañas oficiales los cinco candidatos que van en pos de la Presidencia de la República. También en enero dio inicio el recorrido por el país de la denominada Otra Campaña, impulsada por el subcomandante zapatista Marcos quien en su gira adoptó el sobrenombre de Delegado Zero.

CINCO CANDIDATOS

En las elecciones de julio, compiten por la Presidencia de México, Felipe Calderón, antiguo dirigente del Partido Acción Nacional (PAN), quien en estos meses logró colocarse en el segundo lugar de las preferencias electorales.

Por el PRI, y después de una dura lucha interna con escisiones, quedó como candidato Roberto Madrazo, dirigente de ese partido, que realizó una coalición con el Partido Verde. Esta coalición arrastra un gran desprestigio por la corrupción que cobija. El PRI arrancó la campaña en tercer lugar de preferencias. Dos partidos de nueva creación también postulan candidatos presidenciales. Nueva Alianza, promovido por el caciquismo de Elba Esther Gordillo entre el sindicato magisterial, nombró como candidato a un allegado a esta maestra, cuando ella acababa de romper con Madrazo. Alternativa Socialdemócrata y Campesina, en medio de un cisma entre sus dos alas, después de forcejeos políticos y legales, lleva como candidata a una defensora de los derechos de las minorías, Patricia Mercado. Estos dos partidos tienen el reto de competir alcanzando un porcentaje suficiente para ratificar su registro. Andrés Manuel López Obrador, candidato de una alianza de izquierda electoral conformada por el PRD, el PT y el partido Convergencia, pese a no haber aparecido en los últimos meses en los medios, inició la campaña en primera posición, con una ventaja de ocho puntos sobre Calderón.

EN MOTO, EN CAMIONETA,
A CABALLO...

Paralelamente en el calendario, comenzó la Otra Campaña zapatista. Marcos la inició visitando el sureste mexicano, integrado por los estados de Chiapas, Quintana Roo, Yucatán, Campeche y Tabasco. Existía el temor de que la salida del Subcomandante de su territorio fuera aprovechada por los enemigos del zapatismo para agredirlo. Numerosos contingentes indígenas fueron protegiendo a Marcos por todo el estado de Chiapas en los primeros días de su recorrido. La comandancia zapatista encargó también su resguardo a grupos de la sociedad civil chiapaneca. Éstos entregaron la estafeta de su cuidado a grupos de la Otra Campaña de la siguiente entidad que visitaba. Y así funcionó “la seguridad”.

Pese a que el gobierno federal y el episcopado alabaron el recorrido zapatista, en varios estados quienes promovían la Otra Campaña sufrieron persecución de policías locales, que trataban de impedir que se dieran a conocer los lugares de encuentro. También hubo provocadores en algunos actos. Otra forma de disuasión fue hacer entrega de alimentos a familias pobres con la condición de que no acudieran a esos actos. Otro temor era que la salida de Marcos fuera aprovechada para atacar a algunas comunidades zapatistas, como de hecho sucedió en una, a manos de un grupo de perredistas aliado con paramilitares priístas. Los zapatistas fueron muy cautos para no caer en las provocaciones que pretendían impedir el avance de la Otra Campaña y el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas advirtió que cualquier agresión a la Otra Campaña cancelaría las vías pacíficas.

En su primera aparición, Marcos fue montado en una motocicleta llamada “Sombraluz”, con el pingüino de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona en la cajuela. Después tuvo que viajar en una camioneta, que manejó en ocasiones.
En las afueras de un poblado lo esperaron con un caballo para que entrara cabalgando. En otro lugar apareció pedaleando una tricitaxi. Dormía en centros comunitarios o en humildes casas de simpatizantes de la Otra Campaña. Se dieron tres clases de reuniones. Las básicas, con los adherentes de la iniciativa, para que expusieran sus puntos de vista. Las más amplias, a las que tenía acceso la prensa. Y las masivas, que fueron muy concurridas y tuvieron un gran impacto.

“BUSCA A OTROS
A VER SI SE ANIMAN”

Las reuniones con quienes se han adherido a la Otra Campaña y quienes se van sumando fueron el eje fundamental del recorrido de Marcos. Además de encontrarse con rostros conocidos desde 1994, cuando los zapatistas hartos del “criminal Salinas” dijeron basta, Marcos fue haciendo contacto con mucha gente nueva.

Reconociendo la importancia del papel de los ancianos en las comunidades zapatistas, Marcos compartió lo que ellos le habían encomendando: “Tienes que luchar, pero no solo. Busca a otros que estén iguales a nosotros y se quieren organizar. Diles tu palabra y escucha su corazón. Llámalos a pelear juntos. Y si no están convencidos, que vean y a lo mejor luego se animan”. Marcos relató que la lucha del EZLN había comenzado con seis personas y luego fue creciendo y aunque la lucha zapatista nació de los pueblos indios, podía ir más allá con otros sectores de la sociedad. Insistió en que cada persona y cada grupo, sin importar qué tan pequeño y débil se sintiera, podía conseguir hacer crecer su lucha.

EL MÉTODO: ESCUCHARSE,
ESCUCHAR LOS PROBLEMAS

En estas reuniones cada quien habla libremente. Se incita a la concurrencia a tomar la palabra. Se da espacio a discusiones, pero sin afán de convencer, menos de vencer, a los que opinen diferente. Nadie pierde por hablar. Marcos explicó que la Otra Campaña es como si de pronto se colocara una mesa grande y se pusieran a hablar todos los que antes no lo habían hecho. Dijo que eso era diferente a actos en que unos suben a un templete a hablar para que otros los escuchen sin que se sepa la historia de las luchas de los que ahí están. Destacó la importancia de escuchar para ir viendo lo que pasa en el país y juntos descubrir lo que hay en común para poder impulsar un movimiento nacional.

Con este método fueron apareciendo muchas memorias e historias desconocidas para la mayoría de la gente que participaba. Se fue haciendo una larga letanía de agravios, lamentos y reclamos, una enorme lista de problemas: humillaciones, explotación, desprecio, discriminación, injusticia, desempleo, migración ilegal hacia Estados Unidos, desalojo de artesanos de lugares arqueológicos, despojo de tierras y aguas, contaminación, destrucción de la naturaleza,
largos trámites sin soluciones, programas sociales inservibles, elevados cobros en servicios básicos, problemas en el acceso a la educación, fraude en el seguro popular foxista sin medicinas y sin atención hospitalaria, damnificados por los recientes huracanes sin atención.

CONOCERSE HASTA SER
COMPAÑEROS DE LUCHA

También se narraron persecuciones, represión y encarcelamientos injustos. Algunos llegaban esperando que Marcos resolviera problemas que nadie había atendido. También se presentaron muchas propuestas para enfrentarlos. Marcos escuchaba pacientemente y tomaba nota de todas las palabras y hasta de los silencios con la intención de ir realizando informes. Pero también era conminado a hablar.

Marcos compartió experiencias zapatistas. Explicó cómo las comunidades zapatistas vivían mejor que hace doce años y mejor que las que confian en los partidos. Ahora tenían escuelas y hospitales manejados eficientemente por los propios indígenas y tomaban la ley en sus manos y la aplicaban justamente. Engarzando relatos, explicó que él no traía soluciones sino otro problema: la necesidad de organizarse. Tenían que elegir si continuaban con el mismo país o juntos construían otro. Les dijo que el sureste mexicano había sido víctima, no sólo de la furia de la naturaleza sino del huracán de la ambición, porque la ayuda se había ido hacia los ricos. Exhortó a movilizarse contra la devastación económica, política y social del sureste.

Identificó varios miedos. Uno, el futuro del movimiento de la Otra Campaña. Veía también el temor de que los líderes se corrompieran, que los dejaran solos y que los sacaran de la jugada. Se presentó no como líder, sino como compañero. No necesitaban a Marcos para hacer crecer la Otra Campaña y lo que él estaba haciendo era poner al servicio de su causa la simpatía que generaba el movimiento zapatista para que luchen juntos aquellos que de otra manera ni siquiera se hablarían.

Las palabras de las reuniones -anunció- las pasaría a la página web del zapatismo, para que lo que se decía se expandiera y llegara a gentes de otras regiones que seguramente coincidirían en planteamientos, propuestas y posiciones y terminarían siendo compañeros de lucha.

Las reuniones fueron propiciando que organizaciones que eran antagónicas se conectaran. Y así se fueron multiplicando los adherentes a la Otra Campaña. Marcos llamó a construir un país cabal y parejo para todos y a dejar atrás a los que están avergonzando a México. Invitó a hacer nuevas leyes y un nuevo país. Hizo ver que el movimiento que se estaba gestando, fincado en la historia de la gente, era nuevo y no copiaba lo que se hacía en otros sitios del continente. Pidió a los medios alternativos de comunicación que contribuyeran dando a conocer cómo habían nacido las organizaciones participantes, sus problemas, derrotas y victorias, para propiciar lazos. Y propuso hacer entre todas las organizaciones un acuerdo del sureste.

MUERE LA COMANDANTA RAMONA

A los pocos días de iniciado el recorrido Marcos lo suspendió cuando le avisaron que la comandanta Ramona había fallecido. Ramona le había arrancado diez años a la muerte a causa de una enfermedad renal, que había podido atenderse gracias a la solidaridad de la sociedad civil. Su cuerpo fue inhumado en una ceremonia a la que sólo se permitió la asistencia de su grupo indígena.

Marcos afirmó que no le llegaba ni a los tobillos a la diminuta Ramona, símbolo de la lucha zapatista. Y dijo conmovido: “México perdió una de esas luchadoras que hacen falta y a nosotros nos arrancaron un pedazo de corazón”. El EZLN tuvo que hacer reacomodos a las fechas del recorrido de Marcos por todo el país.

¿QUITARSE
EL PASAMONTAÑAS?

Una vez que salió de Chiapas, la derecha empezó a demandarle a Marcos que se quitara el pasamontañas, exigencia que repitieron escasas voces de provocadores en algunos actos. Marcos les contestó que si hablara sin el distintivo zapatista muchos no sabrían quién era. Sólo con el pasamontañas lo volteaban a ver, tal como había sucedido desde 1994. Reflexionó nuevamente sobre la lucha indígena, una lucha que necesitaba ocultarse para hacer visibles sus demandas. Y los invitó a que reclamaran a los ricos que se quitaran ellos sus máscaras.

En un acto multitudinario en Yucatán anunció que se quitaría el pasamontañas. Ante el azoro y el temor de muchos -en la mitología popular los luchadores pierden sus máscaras cuando son derrotados-, empezó a sacarse el pasamontañas. Fue grande el alivio cuando debajo del que se quitó llevaba otro. Marcos retó ese día al gobierno a desenmascararse.

PARA LOS SIN PARTIDO

En el recorrido, se fueron integrando a la Otra Campaña campesinos, sindicalistas, comuneros, pescadores, cooperativistas, maestros, enfermeras, empleados, estudiantes, grupos culturales, luchadores por la defensa de los recursos naturales y en contra de las privatizaciones y por la liberación de presos sociales y políticos.

La Otra Campaña aspira a ser una acción lenta y duradera, diferente al hartazgo mediático de las campañas electorales. El recorrido zapatista no pretende formar un partido político. Marcos es enfático: no buscan cargos políticos ni le están haciendo el juego a ningún candidato presidencial. Son el lugar para gente sin partido. Marcos hace constantes llamados a que este espacio sea respetado y a que quienes han optado por participar en las campañas electorales no pretendan llevar a su seno la búsqueda de votos.

CONTRA TODOS LOS PARTIDOS

A los partidos políticos, Marcos los califica de “capataces de los ricos”. Dice que cuentan con falsos líderes que, aprovechando la necesidad de la gente, compran sus votos. No cesa de recordar que los pueblos indígenas fueron traicionados por todos los partidos y por los tres poderes de la Unión en 2001, cuando les escatimaron una auténtica legislación que garantizara sus derechos.

Critica a todos los partidos, siendo más específico en las ocasiones en que alguno de sus militantes irrumpe en alguna de las reuniones defendiendo el proceso electoral. Al gobernante partido PAN le achaca pretender llevar a México a una situación colonial y convertirlo en una hacienda. Descalifica a los hijos de la esposa del Presidente, que se enriquecían ilícitamente. A ella la fustigó por decidir conjuntamente con el mandatario como si tuviera un cargo público cuando nadie la ha elegido. Desenmascaró su pretendido lenguaje a favor de las mujeres haciendo ver que cuando la zapatista Esther había llegado al Congreso de la Unión a defender las demandas de los indígenas, los panistas se habían salido porque “no toleran ver a una indígena que no sea su sirviente”.

Marcos rechazó que sus críticas al candidato del PRD Andrés Manuel López Obrador estén pagadas por el PAN para evitar su victoria. Continuó descalificándolo como una opción de izquierda, pues él mismo López Obrador ha dicho que no lo es. Auguró que si gana, quienes voten por él se arrepentirán después.

“PONER A PENSAR
EL CORAZÓN”

En el barrio de indígenas -expulsados por sus creencias religiosas-, llamado La Hormiga, en San Cristóbal de las Casas, los priístas que allí habitan lo amenazaron, pero la inmensa mayoría protegió a Marcos, quien sentenció que el PRI es el único partido del que se puede decir que “ha crecido sobre la sangre, la humillación y la muerte de los indígenas”. Sostuvo que el PRI está compuesto de “mentirosos y asesinos desde su cúspide hasta el último de sus dirigentes”. De su candidato presidencial, Roberto Madrazo, dijo que era un criminal que no se avergonzaba de haber robado, y lo acusó de estar involucrado con grandes narcotraficantes. De los dirigentes del PT dijo que iban a donde había dinero y que habían marchado del brazo de un gobernador guerrerense asesino de campesinos. Y recordó que al líder del partido Convergencia Salinas le había encargado contratar gente para desalojar a los zapatistas de las tierras que habían recuperado. A los demás partidos los llamó “enanos que se venden al mejor postor”.

La Otra Campaña está abierta para quienes no participan en los partidos, aunque las preferencias o simpatías electorales de los adherentes no les impiden ser parte de este esfuerzo, que no promueve el abstencionismo ni obliga a votar o a no votar, sino que llama a hacer otra cosa y a no conformarse con lo electoral. Impulsa al uso de la razón en el análisis
de las opciones políticas, a hacer “lo que el corazón les diga, pero poniendo a pensar el corazón”.

El mensaje es claro: esta democracia sólo permite elegir al verdugo, seleccionar a quien dará las órdenes
de aumento de precios, de despojo de tierras y de encarcelamiento de los luchadores sociales. Por eso, la solución no está en el cambio de color de los gobernantes, no vendrá de arriba, sino que hay que conquistarla con la fuerza construida desde abajo en un movimiento rico en ideas, propuestas y luchas.

IDENTIFICADO
EL ENEMIGO COMÚN

La Otra Campaña arrancó desenmascarando el llamado Pacto de Chapultepec, firmado por los poderes fácticos del dinero y de los grandes medios de comunicación, que llamaron a los candidatos presidenciales a comprometerse con los dogmas neoliberales. Los candidatos del PRI y del PAN aceptaron.

López Obrador dijo que lo firmaría si se le añadía la ayuda a los pobres. Marcos comentó que el problema de México no se puede reducir a limosnas. Y que los poderes plantean que la seguridad exige mano dura, más ejército, policías
y cárceles contra la rebelión de la gente; pero no más empleo, tampoco más casas o mejor alimentación, ni apoyo
al campo.

La Otra Campaña calificó este pacto como un plan de destrucción, robo y despojo del país, en torno al cual se había unido la clase pudiente para hacer de las elecciones un circo, y escoger a quien alentará la falsa esperanza del cambio.

El análisis de los problemas expuestos durante la primera etapa del recorrido de la Otra Campaña lleva a la conclusión de que la raíz de los males está en el sistema capitalista. Marcos hizo reflexionar sobre este enemigo común y llamó a “los de abajo” a no pelearse entre ellos, sino a enfocar sus baterías contra los responsables de la miseria. Para cambiar la situación, propuso que todas las fuerzas, unidas, lancen un ¡ya basta! más profundo que el lanzado por el zapatismo el primero de enero de 1994. Y planteó como solución crear un gran movimiento nacional de lucha de izquierda anticapitalista para, desde abajo, construir un país parejo para todos.

“HACERLO TODO NUEVO”

Marcos plantea que todo está por hacerse y que la Otra Campaña no debe supeditarse a lo que hagan o dejen de hacer los zapatistas. A nadie se le va a decir qué tiene que hacer. Se está tejiendo una red en la que la gente aprende a escucharse, a perder el miedo o a controlarlo, a no estar solos, a levantar la dignidad, el coraje y la rebeldía, a conquistar organizadamente derechos, a luchar por ellos, y a impulsar un programa nacional de lucha.

La meta es transformar a México en un país nuevo, justo, libre y democrático. “Vamos a barrer con todo, y lo vamos
a hacer todo nuevo”.

EL EZLN NO VA A BOLIVIA

El inicio del recorrido de la Otra campaña por el sureste mexicano también generó muchas críticas. El EZLN fue invitado a la toma de posesión del nuevo presidente de Bolivia, el líder indígena Evo Morales. Por primera vez en América Latina un indio llegaba al gobierno impulsado por un movimiento desde abajo que enarbola un programa no sólo antineoliberal sino anticapitalista. Pero el EZLN prefirió no aceptar la invitación. ¿Temor a avalar a un movimiento que cambia la correlación de fuerzas por la vía electoral? ¿Purismo?

Marcos explicó que el movimiento de la Otra Campaña no está volteando a ver ni a Bolivia ni a América Latina, sino que se basa en la situación concreta de la gente del México actual, y que él, en vez de acudir a donde van los líderes, prefiere hablar con la gente de abajo. Su respuesta no resultó convincente.

¿AYUDARÁ A “LOS DE ABAJO”
LA DERROTA DEL PRD?

Otro conjunto de críticas le llovió a Marcos por sus continuos señalamientos contra López Obrador. Marcos descalifica a toda la clase política, pero mientras del candidato panista Calderón sólo hace tibias referencias, al candidato del PRD lo trata con gran dureza. Y aunque aclara que no promueve el abstencionismo, repudia constantemente la vía electoral.

Al coincidir deliberadamente la Otra Campaña con los tiempos electorales, los zapatistas influirán seguramente en restarle votos al PRD. Pero, si pierde el PRD, ¿podrán los de abajo organizarse mejor en los escenarios de un triunfo del PRI o del PAN?

También se le achaca a la Otra Campaña hacer formulaciones muy generales, no plantear alternativas y limitarse a ir recogiendo quejas por donde Marcos va pasando, sin hacer surgir propuestas para problemas urgentes. Respuestas a la defensiva: no existe aún una ideología totalmente formada en un movimiento aún en gestación; no se trata de encontrar respuestas rápidas, sino de crear algo de largo aliento; se trata de un movimiento antisistémico, con un enemigo bien definido, y a la búsqueda de crear una masa crítica que logre los cambios de fondo.

¿CÓMO JUZGAR
ESTA INICIATIVA?

A diferencia de otras experiencias, este esfuerzo no viene de liderazgos que tratan de convencer sobre un programa ya elaborado, sino que incita, con una amplia deliberación, a dar forma al mismo movimiento. La Otra Campaña no busca mucha gente para las reuniones, sino muchas reuniones con la gente, propiciando su participación para tejer una red de resistencias y solidaridades. Se trata de una nueva política donde el diálogo es un principio ético y donde se comparten las responsabilidades.

¿Qué pensar? A este movimiento naciente no habrá que juzgarlo con parámetros tradicionales, sino por lo
que vaya siendo cotidianamente. Quedan varios meses para ver lo que vaya siendo.

INVESTIGADOR DE CIESAS OCCIDENTE. CORRESPONSAL DE ENVÍO EN MÉXICO.

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