Envío Digital
 

Revista Envío
Edificio Nitlapán,
2do. piso
Universidad Centroamericana
UCA

Apartado A-194
Managua, Nicaragua

Teléfono:
(505) 22782557

Fax:
(505) 22781402

Email:
info@envio.org.ni

Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 283 | Octubre 2005
Inicio Escribanos Archivo Suscribase

Anuncio

Guatemala

Mirando el país desde arriba y desde abajo

Desde arriba, Guatemala es un país profundamente inestable y a punto de ser ingobernable, no por causa de estallidos sociales, sino por la frustración de las mayorías. Desde abajo, Guatemala está sostenida por ingentes y diarios, pequeños y grandes esfuerzos, iniciativas y avances.

Juan Hernández Pico, SJ

Después de casi diez años de firmados los Acuerdos de Paz, y ya casi a la mitad del tercer período presidencial desde aquella firma, Guatemala “mirada desde sus cumbres políticas” no es halagüeña. La violencia parece ser dominante y estar desbocada, contradiciendo la dinámica de la construcción de la paz que los Acuerdos de 1996 pretendían inaugurar.

EL TERRATENIENTE:
IDEAL HISTÓRICO DEL ÉXITO

Es evidente que los problemas de pobreza de Guatemala no se arreglarán solamente con el crecimiento sostenido de su economía, que tarda tanto en llegar. Imprescindible es asimismo una distribución mucho menos inicua -desigual e injusta- de los frutos del crecimiento. En su Informe 2003 sobre Guatemala el PNUD nos advierte que para alcanzar la meta de disminuir la pobreza extrema a una tasa del 10% de la población para el año 2015, como lo establecen las Metas del Milenio, se requeriría una tasa (sostenida) de crecimiento del PIB por habitante del 2%. Pero, en el caso de que simultáneamente se diera un proceso de creciente equidad, la misma meta podría alcanzarse con un crecimiento de apenas el 0.3%.

Si ya desde el año 2000 se hubiera dado ese proceso de creciente equidad y se hubiera logrado un crecimiento del 2% anual por habitante, la Meta del Milenio de reducir al 10% la pobreza extrema se hubiera podido lograr en 8 años en lugar de en 15. En 2008. Si partimos de la hipótesis de que la equidad es un valor ético incrustado o no en “los hábitos del corazón” culturales de una sociedad, tendremos que preguntarnos si la permanencia en el imaginario guatemalteco del gran propietario terrateniente como el ideal humano del prestigio y del éxito, no es una de las claves de la inequidad en la distribución de los frutos del crecimiento.

El latifundio, que representa el 2.1% del total de fincas poseía en 1979 el 64.5% de la tierra. El 20% más rico del país poseía en 2002 el 64% de la riqueza total, mientras que el 20% más pobre poseía sólo el 1.7%. (PNUD 2003). Tanto en Taiwán como en Corea del Sur, dos de los “tigres asiáticos”, la reforma agraria fue una condición que inauguró sus procesos hacia el crecimiento económico y el desarrollo humano. Pero ya que una reforma agraria que rompa la columna vertebral del conservadurismo ético guatemalteco, incrustado en la cultura, es bastante improbable, ¿no habrá que pensar en otro tipo de cambio social que proporcione la base material para un cambio de “hábitos del corazón” y abra así la puerta a la implantación cultural del valor equidad en nuestra sociedad? La repugnancia a pagar impuestos y la pervivencia del modelo terrateniente como icono del prestigio y del éxito están probablemente muy relacionados.

ARRASTRADO
EN DIRECCIONES OPUESTAS

En enero de este año el actual gobierno de Oscar Berger parecía en peligro de acabar desmembrado por las fuerzas contrapuestas de diversos intereses colectivos que intentaban controlarlo, a menos que él mismo las controlara y las equilibrara en forma justa. Analicé esta situación usando la metáfora del cuerpo de un condenado a morir arrastrado en direcciones opuestas por varios caballos desbocados. ¿Cuáles eran esos “caballos”? Los intereses empresariales, los intereses de los campesinos organizados -que incluían al campesinado indígena-, los intereses de los ex-patrulleros de autodefensa civil, los intereses de un Congreso predominantemente fraccionado, los intereses de las transnacionales defendidos por el gobierno Bush sobre todo a través del TLC, y los intereses del narcotráfico y del crimen organizado manejando todos los tráficos prohibidos. Nueve meses después es importante revisar los “caballos” de aquel análisis.

EL TLC: LA PIEZA CENTRAL

Los intereses de las transnacionales defendidos por el Gobierno Bush parecen haber conseguido arrastrar a Guatemala en su propia dirección. El Presidente Berger presionó fuertemente al Congreso para que aprobara el Tratado de Libre Comercio. Lo envió al Congreso y no quiso dialogar con los grupos sociales que lo adversaron y que se lanzaron a las calles a protestar. La PNC, con su grupo de antimotines y apoyada por el Ejército, reprimió con violencia las manifestaciones de protesta y ni siquiera permitió que se acercaran a Casa Presidencial. Fue la primera manifestación popular reprimida en la capital de esta manera durante este tercer gobierno de la paz. Aunque sólo hubo una persona muerta, un muerto siempre son demasiados muertos.

El Congreso ratificó el TLC y el Presidente le dio fuerza de ley. Un interrogante es cuántos diputados -y diputadas- habrían leído las más de mil quinientas páginas del TLC antes de votar por él. Sólo las pequeñas bancadas de izquierda (URNG, ANN, Encuentro por Guatemala) y el ex-presidente Cerezo -único diputado de la Democracia Cristiana- votaron en contra. Sólo después de la ratificación en Guatemala del TLC, el gobierno empezó a reconocer que además de ventajas, el TLC representaba fuertes desventajas para determinados sectores de la población. Y se comprometió a enviar al Congreso un paquete de propuestas para compensar esas desventajas y minimizar los daños.

INTERESES GEOESTRATÉGICOS
DE ESTADOS UNIDOS

En los contratos con transnacionales mineras -con alguna co-inversión nacional, en la que se alega que participan algunos hijos del Presidente Berger-, en los esfuerzos por posibilitar las concesiones de los megaproyectos infraestructurales a través de un proyecto de ley de concesiones, en los proyectos de hidroeléctricas, etc., se expresan otros campos donde los intereses transnacionales se han movido con mucha fuerza.

El gobierno Bush ha intentado ampliar su triunfo. Por mucho que haya ganado en el TLC, Estados Unidos no ha dado esta batalla en el área centroamericana por razones inmediatamente económicas. Toda la economía centroamericana es apenas un 0.5% del tamaño de la estadounidense. Frente a la oposición de Brasil, Argentina y Venezuela al ALCA, la firma de diversos TLC bilaterales o multilaterales es la apuesta estadounidense por un lento pero inexorable camino hacia el ALCA. Además, la introducción protegida de las inversiones transnacionales en Centroamérica le proporciona al actual gobierno Bush un magnífico caballo de Troya para su agenda de seguridad.

Y a más largo plazo, Centroamérica -y Panamá, con el cual ya están en marcha las negociaciones para otro TLC- sigue siendo un puente geocomercial, no sólo por el Canal de Panamá, sino también por sus complementos terrestres. Uno de estos complementos -el que unirá el puerto salvadoreño del Pacífico, Acajutla, con el puerto guatemalteco del Atlántico, Santo Tomás de Castilla- ya ha sido anunciado por los Presidentes Berger y Saca.

GUATEMALA:
LA SEGUNDA FRONTERA

El Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, visitó Guatemala intentando comprometer al gobierno de Berger en la lucha contra el terrorismo, principalmente para consolidar a Guatemala como su segunda frontera sureña, donde impedir el paso de migrantes ilegales y la infiltración de terroristas. Una frontera que no sólo sería terrestre. También marítima, usando las aguas territoriales guatemaltecas para controlar los barcos que transportan chinos, indios, ecuatorianos, etc.

Aunque Guatemala nunca envió tropas a Irak, la agenda de seguridad de la guerra contra el terrorismo de Bush le ha sido impuesta a Guatemala. Y esta agenda reabre puertas al papel del Ejército guatemalteco, ahora en proceso de reconversión.
Todo esto en una hora en que aumenta diariamente la violencia, incluso de los “vigilantes” civiles- contra los migrantes centroamericanos en estados sureños y del suroeste estadounidense, como Texas, Arizona, Nuevo México y California. ¿Nos estaremos convirtiendo en un estado “cipayo” o neocolonial?

Entre el Amazonas -con sus enormes reservas acuíferas e hidroeléctricas- y los Estados Unidos, el puente que comienza en Colombia, sigue por Panamá y Centroamérica, y atraviesa México, es de crucial importancia geoestratégica. No es menos importante para Estados Unidos nuestra región en términos geoculturales, y el TLC es un camino hacia la homogenización cultural del capitalismo informacional globalizado implantando los mismos patrones de consumo.

LOS GRANDES EMPRESARIOS
EN EL CARRO GLOBAL

Los grandes empresarios guatemaltecos -vinculados algunos de ellos financiera, productiva o comercialmente con intereses transnacionales- han arrastrado igualmente en su propia dirección al Gobierno de Berger. Ninguno de ellos tendrá nada que temer de las nuevas circunstancias creadas por el TLC.

Los cañeros y azucareros (Herrera, Vila, Whitmann, etc.) -que han comprado también ingenios en Nicaragua- han logrado imponerse a uno de los grupos productores estadounidenses que más combatieron en contra del TLC. Igualmente, los textileros que trabajan las maquilas (Close-Fernández). Los cementeros (Novella) hace tiempo que están vinculados a una de las mayores cementeras transnacionales con sede en Suiza. El Grupo Castillo (configurado alrededor de la Cervecería Centroamericana) trabaja en cooperación con el Grupo Multiinversiones (iniciado por la familia Gutiérrez con Pollo Campero) en terrenos, desarrollo urbanístico, lotificaciones, etc. Trabajan también con el Grupo Poma de El Salvador en hoteles y otras empresas de turismo. La rama de los Castillo -que tiene la Pepsi Cola de Guatemala en concesión- trabaja también en cerveza con cervecerías brasileñas.

Los banqueros (Castillo, Granai, González, etc.) trabajan bajo el liderazgo de los grandes bancos salvadoreños, que son los más capitalizados y exitosos en Centroamérica (Agrícola Comercial y Cuscatlán, a la cabeza). Las grandes tiendas Páiz, principio del Grupo La Fragua, se unieron hace varios años con una de las empresas distribuidoras de alimentos más importantes del mundo, la holandesa Ahod, que ahora está vendiendo una parte importante de su inversión y tal vez sea comprada por Wal Mart.

La Prensa (prácticamente dominada por los Girón, Sandoval, Fernández) está a punto de permitir o forzar la compra de un paquete fuerte de sus acciones por Ángel González, mexicano, residente en Miami, propietario oligopolista de los canales de televisión nacionales, o por el mismo Grupo Gutiérrez (Multiinversiones).

AL ESTILO DE ARENA
Y CON RESPALDO MILITAR

Estos grandes empresarios tienen una cierta tradición de influjo en los diversos gobiernos que ha tenido Guatemala, aun cuando fueron mantenidos a raya por el de Alvaro Arzú. Algunos miembros de sus familias han co-gobernado incluso con los militares, como los Herrera, los García Granados, etc. Desde hace varios años intentan gobernar vicariamente -con Alvaro Arzú, con Oscar Berger- e ir formando un partido de derecha empresarial fuerte al estilo de ARENA en El Salvador. La GANA pretendería llegar
a ser eso precisamente.

No dejan de tener divisiones fuertes, la más importante tal vez la representada por el retiro del CACIF de la Cámara de Comercio. A la Cámara de Comercio le correspondía este año la plaza rotativa del CACIF en la Junta Monetaria, pero este año se quebró el sistema rotativo y, unido esto a la fuerte campaña política de sus afiliados tras la candidatura del actual canciller Jorge Briz, se dio la separación. Briz no es el único pretendiente. Dionisio Gutiérrez, del Grupo Multiinversiones y director del espacio político televisivo dominical “Libre Encuentro”, reunió a su mesa hace poco a un enjambre de políticos conservadores, como el ex-presidente salvadoreño Armando Calderón Sol, el ex-presidente costarricense, Premio Nobel de la Paz y candidato nuevamente a la Presidencia de su país, Oscar Arias, y el ex-Presidente del gobierno español José María Aznar.

En el banquete estuvo también presente la diputada guatemalteca de Encuentro por Guatemala, Nineth Montenegro, de trayectoria izquierdista, pero obviamente necesitada de financiamiento si se decide a fortalecer su nuevo partido y lanzar su candidatura presidencial. Se afirma incluso que el cerebro del grupo Multiinversiones, Juan Luis Bosch, con fuertes inversiones en Venezuela, estaría implicado en los intentos de minar el piso al Presidente Chávez.

Detrás de estas fuerzas político-empresariales, y recuperando así parte de su espacio perdido, están los militares en retiro especialistas en inteligencia. En los círculos informados del país se dice que el general Marco Tulio Espinoza, ex-ministro de Defensa con Arzú, trabaja para el mismo Arzú y para su hijo Roberto Arzú García Granados desde el sótano de la municipalidad capitalina. Que el general Francisco Ortega Menaldo ofrece su experiencia en inteligencia al grupo alrededor de Alvaro Colom. Y que el general Otto Pérez Molina trabaja también en inteligencia para sí mismo y para Dionisio Gutiérrez.

LA LEY DEL CATASTRO:
¿UNA REFORMA AGRARIA?

El Congreso de la República, enormemente fragmentado, ha tenido en sus manos mucho del porvenir del actual gobierno. Se puede afirmar que las negociaciones que llevaron a Jorge Méndez Herbruger, de la GANA, a la presidencia del Congreso durante el actual período anual -negociaciones que no habrían sido posibles sin conseguir el apoyo del FRG a cambio de su presencia en uno de los cargos de la Junta Directiva- abrieron el paso a algunas de las leyes más buscadas por el gobierno.

La primera de todas, la Ley del Catastro. Fue precedida por un diálogo entre representantes empresariales y de las organizaciones campesinas, entre ellas la Plataforma Agraria. Parece ser que se llegó a un acuerdo, aunque se dice que no fue respetado por la Comisión de Agricultura en el Congreso.

La Ley del Catastro es una de las principales en orden a cumplir con los Acuerdos de Paz. Habrá que estudiarla para ver si en ella se ha seguido la versión “política”, según la cual los “excesos” en las propiedades con respecto a los asentados en el Registro de la Propiedad Civil, y desvelados por el levantamiento catastral, quedarían a disposición del Estado para ser usados en una redistribución de tierras que favorezca a quienes no las tienen o son minifundistas. Esta versión -la que fue pactada en el diálogo-, unida a la devolución de las tierras ilegalmente apropiadas en su favor por los militares en Petén y Alta Verapaz en los años 70, sería lo más parecido a la Reforma Agraria hoy posible en este país. O habrá que ver si, por el contrario, se ha seguido la versión “técnica”, que únicamente fotografiaría la realidad actual de las tierras para legalizarlas, dejando así latente el problema agrario sin prevenir ni atajar crisis venideras.

La segunda ley que se ha aprobado y que ya ha sido firmada y sancionada por el Presidente es la Ley Marco de los Acuerdos de Paz. También es preciso estudiarla para conocer sus alcances reales. Sobre el papel, parece que por primera vez los Acuerdos de Paz dejarían de ser pactos políticos para transformarse en Ley de la República.

¿SEGURIDAD DEMOCRÁTICA
O SEGURIDAD NACIONAL?

Queda pendiente el paquete de leyes de seguridad y las iniciativas legislativas para aminorar las desventajas que el TLC acarrea a la economía de Guatemala. Las leyes de seguridad están siendo debatidas actualmente en el Congreso. El clima de creciente violencia en el país realza su importancia, pero los intereses empresariales, políticos y delincuenciales que chocan en su redacción hacen muy cuesta arriba su correcta formulación y su aprobación.

Se trata de cinco iniciativas de ley: La Ley de armas y municiones, la Ley de empresas de servicios de seguridad privada, la Ley del sistema penitenciario, la Ley marco de Inteligencia, y la Ley de creación y funcionamiento de la Dirección General de Inteligencia Civil.

Un enfoque legislativo de la brutal crisis de violencia criminal es necesario. Sin embargo, un análisis de la Fundación Myrna Mack recuerda que esta crisis necesita de un enfoque multidireccional, especialmente cuando los contenidos de estas leyes “podrían estar siendo definidos no por un acucioso estudio de la situación, sino por agendas personales, por posibles avenencias con gremios especializados”- por ejemplo, algunas de las mismas empresas que compiten en el mercado de la seguridad privada-, por “presiones de grupos de poder oculto y por los intereses partidarios que ven en la temática una fuente inagotable de capital electoral”. Según este análisis, es dramático que de nuevo se esté abandonando el concepto de “seguridad democrática” contenido en los Acuerdos de Paz, y se esté dando paso a una refundación de los conceptos de “seguridad nacional”, “represión” y “mano dura”, irreflexivamente apoyados por no poca opinión pública atemorizada por la violencia, y favorecidos por no pocos sectores estatales.

Nada ayuda en esta coyuntura que el general retirado y diputado de la GANA, Sergio Camargo, pertenezca a la Comisión de Seguridad del Congreso que maneja estas iniciativas de ley, y que las esté moldeando a su gusto, conforme a su mentalidad militar y de inteligencia.

VIOLENCIA DE GÉNERO:
EMPEZAR POR AHÍ

Es necesario luchar de otra forma contra la violencia. Empezando por programas que combatan la violencia de género, probablemente la fuente de toda otra violencia en este sistema patriarcal en que vivimos.

El combate contra el SIDA puede ser más valiosamente afrontado si se lo vincula al combate contra la cruel opresión y marginalización patriarcal -hasta llegar a la exclusión- de todo lo débil, lo enfermo, lo diferente, lo pobre y miserable. Afrontar la lucha contra la violencia significa también ser consciente de las raíces culturales del militarismo y de su absorción por el patriarcalismo. Luchar contra la violencia doméstica, contra el abuso sexual, contra la violencia que propicia el uso de las drogas en una cultura hipócrita que sólo enarbola contra ellas la prohibición, la persecución penal y, como consecuencia, el fomento del capital delincuencial global. No olvidando que la base material de la violencia está en la falta de ingresos y en la falta de empleos dignos, causa del continuo incremento de la migración.

LOS MEGAPROYECTOS
Y LA DEFENSA DEL AGUA

No se sabe en qué estadio de elaboración se encuentra el paquete de iniciativas para minimizar o contrarrestar las desventajas del TLC para la economía guatemalteca -nunca se dijo que habría desventajas mientras se negociaba, e incluso el Presidente Berger afirmó que los opositores cambiarían “cuando les lleguen los dolarones”-. Y pronto comenzarán los cabildeos para la elección de la nueva Corte de Constitucionalidad y del nuevo Fiscal General de la República. Está en el aire la Ley de Concesiones, una iniciativa presentada como imprescindible para financiar los megaproyectos -el nuevo corredor periférico metropolitano, la carretera Transversal del Norte, la ampliación de la carretera al Atlántico, etc.-. Aunque el Gobierno no habla de más concesiones mineras, de grandes hidroeléctricas, o del nuevo aeropuerto -parece haber optado por mejorar el actual-, todos estos fantasmas despiertan enormes suspicacias y temores. Tanto más cuanto que el Comisionado Presidencial para megaproyectos, el ex-vicepresidente Luis Flores Asturias, suena como uno de los candidatos a la Presidencia para 2007.

Finalmente, el proyecto de Ley de Aguas está concitando una oposición popular que ha llegado, en el departamento de Totonicapán, a bloquear la Carretera Panamericana por dos veces en una misma semana de septiembre. Esas acciones responden al enorme temor de que el agua sea privatizada o de que, al ser entregadas sus fuentes a las municipalidades, se les otorgue a éstas también la oportunidad de subcontratar su manejo y distribución a poderosas e inescrupulosas empresas de servicios.

LOS EX-PATRULLEROS
PIERDEN FUERZA

El terreno en que el Gobierno de Berger ha resistido mejor los embates de las fuerzas sociales ha sido frenando el impulso de los ex-patrulleros de autodefensa civil. La Corte de Constitucionalidad, al declarar en tres ocasiones la inconstitucionalidad de pagar a los ex-patrulleros una compensación en efectivo, ayudó en forma inapreciable al gobierno. Y éste se ha mantenido firme frente a un movimiento que ha ido perdiendo fuerza porque ha ido perdiendo unidad. La mayoría de sus miembros está dispuesto a aceptar que les paguen, no en compensación de su patrullaje en tiempo de guerra, sino a cambio de su actual trabajo en proyectos de reforestación. Los inconformes no parecen tener hasta el momento fuerza suficiente como para revertir este resultado.

LAS VÍCTIMAS DE LA GUERRA

También la Comisión Presidencial para el Resarcimiento de las Víctimas del conflicto armado ha sufrido desavenencias internas.
Su Coordinadora, Rosalina Tuyuc, ha luchado todo el tiempo para que se resarza a las víctimas económicamente con pagos directos, mientras que el director ejecutivo, el señor Herrarte, ha tomado decisiones, en ausencia del país de Rosalina -mientras estaba en la reunión de Ginebra de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU- que contrariaban su prioridad, permitiendo que el resarcimiento se haga a grupos de víctimas, con lo cual puede mezclarse con cuotas para el financiamiento electoral de movimientos o partidos políticos.

Tuyuc lucha además porque el resarcimiento desborde lo económico y se vuelque al terreno de la reconstrucción mental de las víctimas y al de su reconstrucción moral, así como al reconocimiento público de su condición de víctimas, a través de monumentos, nombres de calles, plazas y escuelas, etc.

LOS INTERESES CAMPESINOS
Y LOS ECOLÓGICOS

Los intereses campesinos organizados son los que han carecido de capacidad para mantener su propio pulso con el gobierno. Desde hace varios meses están callados. No se sabe si este silencio es consecuencia de algún pacto con el gobierno, de un compás de espera que le estén dando, o de las expectativas creadas alrededor de la Ley del Catastro. Tampoco se ha hablado desde hace algunos meses de desalojos de campesinos ocupantes de fincas. Es posible que haya habido una especie de quid pro quo: no salimos a la calle mientras no nos desalojen.

Mientras tanto, basándose en el Convenio 169 de la OIT, aprobado por el gobierno de Alvaro Arzú, en el municipio de Sipacapa (San Marcos), en el cual, además de en el vecino San Miguel Ixtahuacán (San Marcos), funcionan las explotaciones mineras de oro y plata de la Compañía canadiense Montana, se hizo una consulta popular Resultado: rechazo mayoritario a permitir la explotación. Además, en el municipio de Río Hondo (Zacapa) tuvo lugar también una consulta popular para permitir o no la construcción de una hidroeléctrica que inundaría tierras y aldeas del municipio. El resultado fue también negativo.

La conciencia ecológica avanza. Una vez informada, la gente tiende a rechazar la idea de grandes hidroeléctricas, mientras que no se opondría a la construcción de pequeñas plantas más numerosas, en las que los beneficios energéticos compensen los menores daños al medio ambiente. La repercusión de los precios del petróleo en el transporte público está amenazando con respuestas populares que en algunos sectores del país podrían llegar a estallidos sociales. En estos días los maestros vuelven a reclamar aumentos salariales y conectan su movimiento y su salida a las calles con la protesta por el aumento de los precios del transporte. Si para responder a estas presiones, el gobierno decide pedir al Congreso que suspenda los impuestos sobre la distribución y venta de los combustibles estaría tapando el ojo al macho en forma escandalosamente cortoplacista.

EL PODER
DE “LOS PODERES OCULTOS”

El Gobierno de Guatemala acaba de afrontar, una vez más, el peligro de ser descertificado por el Gobierno de Estados Unidos por su escasa combatividad contra el narcotráfico. El Presidente Bush certificó al país, aún reconociendo que es poco lo que se hace. Y descertificó a la Venezuela de Chávez. No cabe duda de que la capacidad de Guatemala para combatir el narcotráfico no es muy grande y se ve disminuida por el peso de los vínculos ocultos de los propios carteles guatemaltecos con los colombianos y mexicanos. La sospecha de que “en Dinamarca huele a podrido”, que estos carteles tienen vínculos con militares en retiro y con sus desmantelados escuadrones de la muerte o con otros grupos de poder, está muy extendida en Guatemala. El más famoso narcotraficante guatemalteco, preso en México, huyó de la prisión y está a cubierto de la justicia por ahora.

Los extremos de violencia que asolan al país son atribuidos muchas veces a los poderes ocultos, y entre ellos al narcotráfico. Sin embargo, los últimos trágicos acontecimientos ocurridos en las cárceles, donde mareros presos fueron asesinados, dejan lugar a dudas. El Ministerio de Gobernación ha querido decir que fue la ruptura de un pacto de no agresión entre maras, provocado por el narcotráfico o por “los poderes ocultos”, lo que causó el brutal derramamiento de sangre. Pero al Ministro Vielman los diputados no le hicieron ninguna de las preguntas pertinentes en la interpelación parlamentaria y se afirma que muchos de los cadáveres de los mareros presentaban el tiro de gracia, lo que revela una brutal limpieza social efectuada por la policía. No se puede olvidar que la Comisión de Esclarecimiento Histórico constató que también “los poderes fácticos” -en este caso, los que encabezan la economía- participaron en la represión y para ejercerla facilitaron sus instalaciones y sus empleados al Ejército.

Se impone una investigación a fondo. De lo contrario, “los poderes ocultos” tienen peligro de convertirse en la excusa de todas las respuestas a crímenes no esclarecidos. Sobre todo una vez que la institución pensada para esclarecerlos, la CICIACS, cayó al olvido, víctima de una vieja y trasnochada concepción de soberanía, si bien el Vicepresidente Stein acaba de anunciar que el gobierno quiere volver a trabajar porque se haga realidad.

PRESIDENTE Y VICEPRESIDENTE:
DISTINTAS SENSIBILIDADES

La lucha de todas estas fuerzas sociales por prevalecer ha desgarrado al gobierno. No hay coherencia entre el Presidente y el Vicepresidente. El Presidente Berger se inclina a darle la razón a las fuerzas empresariales nacionales y transnacionales, mientras el Vicepresidente Stein acentúa la importancia de atender a las fuerzas sociales que no tienen para progresar más que su trabajo. El Vicepresidente Stein declaró a “Prensa Libre” en abril que si el presupuesto de la nación para 2006 no presenta avances muy importantes en el gasto de inversión y funcionamiento sociales, habrá no poca gente que optará por abandonar el Gobierno. Cuando le preguntaron si él estaría entre esa gente respondió que sí. Posteriormente dijo que no le habían captado bien lo que quiso decir, pero su sí quedó sobre el papel con más fuerza que sus posteriores matizaciones.

Cuando el Presidente propuso que el Hospital Militar atendiera también a los miembros de la Policía Nacional Civil y los generales Quilo Ayuso, Ventura y Sosa Avila protestaron afirmando que el Hospital Militar no era un bien del Estado sino del Ejército, el Presidente se echó atrás, mientras el Vicepresidente les ripostó: “¿No es entonces el Ejército una institución del Estado?”.

El Presidente Berger parece haber dado a Frank La Rué, presidente de COPREDEH, la consigna de que no quiere más ceremonias en que el Estado tenga que pedir perdón por los desmanes cometidos durante la guerra por anteriores gobiernos. Pero el Vicepresidente Stein se hizo presente en la inhumación definitiva de los restos exhumados de la gente masacrada en Río Negro por el Ejército y lloró durante la ceremonia. El Presidente Berger viajó a Taiwán para estrechar lazos comerciales, y el Vicepresidente Stein sugirió que sería bueno abrir una oficina comercial con la República Popular de China. Mientras el Presidente Berger se sometía a una operación de cornetes, el Vicepresidente Stein, en la cumbre de la ONU, reconocía que el gobierno no ha hecho lo suficiente para combatir la pobreza. Es evidente que las sensibilidades y las visiones son aparentemente distintas.

2006: TRES ESCENARIOS

En estos momentos, hay en Guatemala personas de las élites intelectuales -algunas de ellas además políticas- que están analizando los diversos escenarios posibles en Guatemala a corto o mediano plazo. Las variables con las que juegan son esencialmente el estancamiento o el crecimiento económico, el liderazgo o el caos político, la atención o la desatención a las cuestiones sociales, la cultura de paz o de violencia. Los posibles escenarios son tres: uno optimista, otro intermedio
y otro pesimista. Cada uno de ellos se puede presentar en forma débil, intermedia y fuerte. ¿Resultado? La mayoría se consteló alrededor del escenario intermedio, y dentro de él alrededor de las posibilidades intermedia y fuerte, esta última fronteriza con el escenario pesimista. En la concreta: los analistas tendieron a proyectar a Guatemala como profundamente inestable, aunque no ingresando aún al estado de ingobernabilidad.

GOBIERNOS QUE NO GOBIERNAN PARA EL BIEN COMÚN

A largo plazo, la ingobernabilidad de un país o de una sociedad se gesta porque durante un tiempo suficientemente largo sus gobiernos no gobiernan para el bien común sino única o muy preponderantemente para intereses particulares de minorías privilegiadas. En casi todos los períodos de gobierno hay fuerzas sociales que resultan privilegiadas por las políticas gubernamentales. Esto es prácticamente inevitable. Y si bien los gobiernos conservadores o de derecha tienden a privilegiar más establemente a las fuerzas sociales empresariales, a las clases pudientes y a los sectores poblacionales nacionales o incluso nacionalistas, los gobiernos progresistas o de izquierda tienden a privilegiar más establemente a las fuerzas sociales trabajadoras, a las clases no pudientes y a los sectores poblacionales étnicamente minoritarios o migrantes. Por eso, precisamente, una alternancia en el poder que permita hacerse cargo del gobierno a las fuerzas que más valoran la igualdad ciudadana, tiene una mayor probabilidad de aumentar la gobernabilidad de un país que un período prolongado de permanencia en el poder de las fuerzas que más valoran el predominio elitista y, con ello, una estridente desigualdad.

No hay que olvidar que el poder -político y económico- juega también con la cultura y, especialmente con los valores o “hábitos del corazón”. El modo como la cultura hegemoniza a la sociedad hace que, a veces, fuerzas políticas progresistas estén sometidas a ondas conservadoras de larga duración. Y lo mismo -aunque menos frecuentemente- a lo contrario.

Pero en las sociedades modernas, en las que el totalitarismo -e incluso el brutal autoritarismo de la Seguridad Nacional revestido de fachada democrática- ha ido perdiendo atractivo, es muy difícil que un liderazgo político pueda mantener la gobernabilidad de un país sin encargarse con alguna seriedad y constancia, de las necesidades fundamentales de las clases trabajadoras y no pudientes así como de los sectores étnica o culturalmente minoritarios de la población, y además, de los migrantes.

LOS INVERNADEROS
DONDE CRECE LA VIOLENCIA

El mejor indicador de la ingobernabilidad de un país es el índice de violencia cotidiana que vuelve la vida diaria caótica y en cierto modo invivible. Esta violencia cotidiana se enraíza en la injusticia institucionalizada que abonan los “poderes fácticos” -los económicos, en alianza con los políticos o los militares- en el militarismo, en la corrupción, en la discriminación y en los “poderes ocultos” -delincuenciales- que la fomentan y hacen que la sociedad se aparte del respeto a los derechos humanos
y construya “estados ilegítimos” dentro de un siempre lejano Estado de Derecho.

La violencia cotidiana se cultiva también en las situaciones en las que una parte notable de la población urbana y rural vive en condiciones extremas de marginalidad y vulnerabilidad social, ecológica y de salud. La violencia cotidiana se siembra y crece también en condiciones de ausencia o de deficiencia educacional, cuando en las instituciones educativas rara vez se aprende a aprender y casi nunca se conecta la educación con una amorosa reconstrucción humana y con la preparación para el trabajo. La violencia cotidiana florece cuando el trabajo es escaso, poco digno, y su falta obliga a mucha gente a migrar, tanto más si las puertas de la migración se cierran cada vez más.

Todos estos invernaderos de la violencia contagian frustración, prepotencia y aumento de violencia en muchas áreas de la vida cotidiana, desaniman el ejercicio de la ciudadanía y amenazan con cerrar el círculo vicioso en donde puede saltar la ingobernabilidad, cuyos frutos no son únicamente los posibles estallidos sociales sino sobre todo la constante frustración de las oportunidades para la participación democrática ciudadana.

MIRANDO EL PAÍS DESDE
EL “ENSAYO SOBRE LA LUCIDEZ”

Tal vez nadie ha escrito una parábola tan expresiva y penetrante de esta frustración ciudadana y de la intransigente respuesta del Estado como José Saramago en su novela “Ensayo sobre la lucidez”. En las elecciones municipales capitalinas de un país incógnito, la enorme mayoría de los ciudadanos votantes lo hacen en blanco. Frente a este desafío, el gobierno encierra a la capital con un cordón sanitario que la pone en cuarentena, sin permitir entrar ni salir a nadie de ella. Y cegado por la teoría de la conspiración, acaba asesinando a la única mujer que en su novela anterior “Ensayo sobre la ceguera” había quedado con vista, mientras toda la población se contagiaba de la epidemia de ceguera y era testiga de cómo todos se entregaban a una guerra de todos contra todos por sobrevivir, dando literalmente palos de ciego.

El problema de la ingobernabilidad no es sólo que las multitudes se frustren y sufran la violencia cotidiana de muchos gobernantes y ciudadanos ciegos de humanidad, sino que el gobierno las encierre como apestadas sin futuro en sus barrios marginales invivibles y en sus rincones rurales inaccesibles con salud precaria, educación inadecuada y falta de trabajo. La ingobernabilidad de una sociedad no es principalmente “la rebelión de las masas”, sino el fracaso y el hundimiento de un gobierno que naufraga en la cotidianidad burocrática, abusa sin sentido de lo que le queda del monopolio de la fuerza, y no tiene el valor de buscar el bien común. Mientras, gran parte de la ciudadanía se cubre de vergüenza asistiendo con voluntaria impotencia al desmoronamiento
de un país.

Aunque ésta no es toda la historia. Existe otra gran parte de la ciudadanía que trabaja todos los días en la ciudad, en el campo y en la migración, se organiza y se asocia, despliega torrentes de imaginación creadora y, a pesar del gobierno malogrado y de la falta de participación de muchos ciudadanos, no sólo apuntala al país para que no se consume su desmoronamiento, sino que lo levanta y lo mejora contra viento y marea, contra el viento del racismo y la marea de la desigualdad. Esta visión desde abajo, que va poco a poco arrebatando plazas fuertes a la pobreza, rara vez la contamos y la analizamos.

INNEGABLE PROTAGONISMO
DE LA SOCIEDAD

En Guatemala, la conciencia excluyente de ciudadanía -esa conciencia simbolizada en “La Patria del Criollo”, hecha de abolengo, riqueza y racismo- ha tenido una enorme fuerza. Precisamente por eso, es importante señalar el enorme avance que ha supuesto la implantación de muchas ONG- no pocas de ellas ligadas de una manera u otra a la Iglesia Católica-, dedicadas al reconocimiento y a la defensa de los derechos humanos. Nombres como Rigoberta Menchú, Helen Mack y Juan Gerardi son sólo símbolos preclaros de muchos otros y otras menos famosas. La epopeya de los campesinos indígenas -y algunos ladinos- del departamento de Huehuetenango que emigraron al Ixkan, en el norte del Quiché, e inspirados por los sacerdotes de Maryknoll, se asentaron en sus parcelas cooperativas, tuvo un éxito que desafió las masacres de la guerra, la salida al refugio en México, la repatriación y el retorno. En medio de muchos conflictos manipulados por el Ejército y otras organizaciones, han conseguido mantenerse y al mismo tiempo han ido afrontando los cambios culturales e identitarios propiciados por su roce con las nuevas generaciones.

La depredación de la selva, el corredor del narcotráfico, las exploraciones petroleras y los megaproyectos del Plan Puebla Panamá son amenazas que no han derrotado la fuerza de esta región emergente.

HAY TAMBIÉN BUENAS NOTICIAS
POR TODO EL PAÍS

El Colegio del Puente de Belice, donde se lleva a cabo un proyecto de recuperación personal, educación y oportunidades de trabajo para jóvenes de ambos sexos del barranco conocido como Puente de Belice en la zona 6 y asimismo de la Colonia Limón en la Zona 18, es una respuesta directa al reclutamiento de jóvenes que hacen las maras. Este proyecto, coordinado por jesuitas, es un esfuerzo pionero para devolver a los jóvenes autoestima y esperanza y para arrancarlos de la corriente de violencia
que los quiere devorar.

El paisaje rural del altiplano central en el departamento de Chimaltenango se ha vuelto completamente novedoso en los últimos veinte años. A través de numerosos proyectos de desarrollo sostenible se ha convertido en una zona de producción y exportación de hortalizas (brócoli, arveja china, coles de bruselas, etc.), muchas de ellas liberadas del abono químico y cultivadas en agricultura orgánica, a la vez que asociadas con otros productores y exportadores de productos agrícolas no tradicionales, sin que hayan dejado de mantener las bases de su seguridad alimentaria con la producción de granos básicos.

En Santa María Chiquimula, desde hace dieciocho años, la flota de pickups que se dedican al comercio y transporte ha crecido notablemente: de verse menos de diez en los jueves de mercado, a verse hoy muchos más de cien. Las asociaciones de comerciantes, en un municipio cuya tierra agrícola es paupérrima, muestran su fuerza económica en las fiestas patronales. En quince años se han desarrollado bastantes maquilas domésticas de ropa que trabajan para los grandes comerciantes del municipio vecino de San Francisco el Alto. Tanto la educación como la salud han recibido un fuerte impulso de la Iglesia Católica. No se ven ahora las epidemias de sarampión que hace quince años produjeron más de cien víctimas en un mes. A todas las aldeas se llega por caminos rurales de todo tiempo. Los bosques comunales sí están amenazados por la tala para leña de los hogares y por algunas madereras y existe aún pobreza, e incluso hambre, sobre todo en algunos hogares de viudas. Pero el auge es innegable. Y la Iglesia Católica ha logrado encaminar un proceso de inculturación que significa afrontar la inevitable y ambigua modernidad desde una simbiótica recuperación dignificadora de la propia cultura.

DESDE ABAJO
SE MATIZA EL PESIMISMO

Muy importante es también el auge del número de indígenas que alcanzan la Universidad y se convierten en profesionales, mientras algunos de ellos ocupan puestos importantes en el gobierno, en las municipalidades, en ONG, en la Universidad. También en todo el sistema escolar, con una creciente cantidad de maestros y maestras.

Cuando uno recorre las carreteras del Altiplano Occidental se encuentra con bastantes pueblos que han cambiado profundamente su fisonomía. Y no sólo como consecuencia de la reconstrucción después del terremoto de 1976, sino sobre todo por las remesas enviadas por los migrantes. Las casas de bloques sustituyen cada vez más a las de adobe, y los tejados de torta de concreto a los de teja. No pocas de esas casas no son habitadas por migrantes que regresan o por sus familias, sino que son inversiones que, a través de la renta, contribuyen a aumentar los ingresos familiares.

La presencia de la Universidad -de varias universidades- en el interior del país es también un signo muy importante de avance de la educación superior: en Quetzaltenango, en Cobán, en Zacapa, y en tantas otras ciudades del país. Ha subido el nivel de algunas universidades, con facultades de medicina de categoría o con tecnológicos incipientes que empiezan a permitir un entrenamiento profesional de mayor calidad. Así también hay algunos centros de investigación social con análisis cada vez mejores. Los equipos que trabajan con el PNUD, con CIRMA, con ASIES, CIEN, y varios otros, lo atestiguan. Y el desarrollo del estudio de la opinión pública que hace Vox Latina.

Todo esto y mucho más apunta a esa historia desde abajo que se juega en Guatemala y que matiza todo el pesimismo que surge cuando se mira la historia sólo desde la cumbre, desde los de arriba y desde los gobiernos.

CORRESPONSAL DE ENVÍO EN GUATEMALA.

Imprimir texto   

Enviar texto

Arriba
 
 
<< Nro. anterior   Nro. siguiente >>

En este mismo numero:

Nicaragua
¿Cuál final para el conflicto sin fin?

Nicaragua
Noticias del mes

Nicaragua
"Nuestro sistema energético revela uno de los fracasos más grandes de nuestra clase política"

Nicaragua
Un retrato de los partidos políticos (2) La izquierda necesaria para el país posible

Guatemala
Mirando el país desde arriba y desde abajo

Centroamérica
¿Su mamá no la cuidó? Las madres ante el abuso sexual de sus hijas

Nicaragua
Centroamérica llora
Envío Revista mensual de análisis de Nicaragua y Centroamérica
GüeGüe: Hospedaje y Desarrollo Web