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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 273 | Diciembre 2004
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Nicaragua

Cohetería de fin de año en el país legal y en el país real

Reformas a la Constitución para dar nuevos poderes al Legislativo. Nuevas instituciones que darán más poderes al Legislativo, Poderes controlados por Alemán y Ortega. Consolidación del pacto Alemán-Ortega. Y Arnoldo Alemán de nuevo en su hacienda, en camino a su libertad definitiva. Es la estruendosa cohetería con que los diputados del PLC y del FSLN despidieron el año 2004.

Equipo Nitlápan-Envío

El día siguiente de las elecciones municipales el escenario político comenzó a cambiar a ritmo de vértigo. Noviembres y diciembres son siempre meses de mucha pólvora en Nicaragua. Este año, la cohetería política resultó atronadora.

En el país legal, el año 2004 no termina ni mucho menos como comenzó. En el país real, el de la mayoría que sobrevive rebuscando, el ritmo siguió siendo el que marcan las incertidumbres cotidianas por comer y por trabajar, el que fijan las expectativas personales y familiares colgadas de un hilo. Mientras el fruto más grueso del nuevo acuerdo entre rojinegros y rojos-sin-mancha -la libertad de Arnoldo Alemán- contiene una fuerte carga desmoralizadora, a esa mayoría no le queda claro qué ganará o perderá con las otras cargas cerradas que los diputados hicieron estallar en las narices del Presidente Enrique Bolaños antes de salir a disfrutar de sus vacaciones.

LO LOCAL Y LO NACIONAL

En número y calidad de alcaldías, las elecciones municipales del 7 de noviembre colocaron al FSLN en una posición más que privilegiada. Y al PLC en un cómodo segundo lugar. Estos resultados eran las dos líneas más gruesas de un panorama previsible. Porque los alcaldes del FSLN salientes tuvieron, casi todos, una buena gestión. Y eso convenció a mucho electorado. Porque los candidatos del FSLN-Convergencia resultaron más atractivos. Y eso alentó a muchos votantes. Porque en esta contienda los partidos antisandinistas compitieron divididos, y al no lograr aliarse, no pudieron probar algo comprobado en anteriores comicios: que a la hora de las urnas el antisandinismo supera en votos al sandinismo. La división favoreció mucho al FSLN. Los resultados estaban también “escritos” por el control del FSLN y el PLC sobre todo el entramado del Poder Electoral.

Diversos análisis se han hecho sobre los resultados de estas elecciones, enfatizando un aspecto u otro -todos válidos desde distintos ángulos-. Ya definitivas cifras y datos, creemos -¿queremos creer?- que expresaron la importancia con que lo local (liderazgos naturales, selección de candidatos, gestión edilicia precedente, nuevos hábitos y niveles de participación ciudadana en el municipio, nueva conciencia del poder local) se puede imponer -¿se empieza a imponer ya?- sobre lo nacional (adhesiones y rechazos a líderes nacionales, a pactos, instituciones o a leyes, opinión pública forjada desde los medios nacionales). De ser así, empezarían a brotar semillas que vienen sembrando desde hace años personas, grupos y organismos en los municipios.

¿Es esto prenda de futuro? Hay quienes piensan que sólo con una acumulación de fuerzas desde abajo -desde ese “abajo” que son los municipios- podremos un día cosechar cambios de fondo en Nicaragua. Pero también es válido pensar que lo que está ocurriendo es que ya hemos achicado tanto el horizonte de nuestras aspiraciones que el techo nacional se ha derrumbado y comienza a hacernos más sentido pensar en Diriomo o en Muelle de los Bueyes que en “Nicaragua”.

EL TRIUNFALISMO Y LA DESESPERACIÓN

Extrapolar los resultados de las elecciones municipales de 2004 para calcular o imaginar los que podrían arrojar las elecciones generales de 2006 puede conducir a errores. Sin embargo, en la cohetería legal de fin de año se adivinan estas extrapolaciones. El triunfalismo del FSLN y la desesperación del PLC se combinaron explosivamente en la avalancha legislativa. El FSLN controlado por Ortega y el PLC controlado por Alemán no perdieron un instante para proyectar todos los escenarios posibles y decidieron blindarse desde ahora para cualquiera de las eventualidades del 2006, incluidas las del 2005, cuando se seleccionen los candidatos de ambos partidos.

El martes 9 de noviembre, a menos de cuarenta y ocho horas de cerrarse las urnas, los 38 diputados del FSLN y los 43 del PLC, como ejércitos disciplinados a las dos voces de mando de sus dos dirigentes, iniciaron en la Asamblea Nacional un vertiginoso proceso de reformas a la Constitución, de aprobación de nuevas leyes y de legislación para la instalación de nuevas instituciones. La vorágine concluyó a mediados de diciembre, al concluir la legislatura e iniciar las vacaciones. En medio de la cohetería, Arnoldo Alemán regresó a su hacienda-cárcel a celebrar las fiestas de diciembre. Su liberación en etapas es pieza central en esta negociación. No por esperada, menos vergonzosa.

EL PAQUETE Y LA FE

Cuando empezaron a escucharse los primeros cachinflines en la Asamblea, el Presidente Bolaños iniciaba vacaciones en Estados Unidos. Ya en la ristra de la cohetería, sus voceros no pasaron de expresar la “suma preocupación” que les causaba el ruidal. Alguno habló de guerra civil como consecuencia de las reformas. Otro exhortó a los diputados a desistir en nombre del espíritu navideño de reconciliación. Todos lucieron desconcertados, sin capacidad de reacción. Cuando el Presidente regresó al país guardó silencio.

Horas antes de que la pólvora legislativa echara a correr al “toro encohetado” de esta fiesta -Alemán trasladado a su hacienda-, Bolaños almorzó con el Cardenal. Después declaró: Yo trabajo lento pero seguro, tengan fe, ya me conocen. En el siguiente acto protocolario, añadió “ciencia” a sus palabras: Tengan fe, las crisis son un fenómeno cíclico en Nicaragua. Y después: Es verdad, yo no soy político y mi equipo no es político. No entendemos de politiquería. Yo vengo de la empresa privada y actúo sobre la base de mi conciencia y la iluminación divina.

En contraste, las declaraciones de sus rivales eran contundentes. Esto es irreversible, no hay retroceso -declaró el diputado PLC René Herrera, artífice del acuerdo- y lo mejor que puede hacer el gobierno es recoger sus barcos y largarse. Y el diputado FSLN René Núñez, próximo presidente de la Asamblea, gracias al acuerdo: No hay posibilidad de ruptura, es muy tarde para que el gobierno trate de torpedear este acuerdo. El diputado PLC Wilfredo Navarro describió así el acuerdo, ejecutado por los diputados de ambos partidos a velocidad supersónica: Es un paquete completo. Nunca se había trabajado tan intensa y velozmente en la Asamblea Nacional, convertida en máquina productora de leyes. Este paquete estaba diseñado y acordado desde bastante antes de las elecciones -los resultados eran previsibles- y después fue creciendo y afinándose “sobre la marcha” en apenas mes y medio.

TRES CARGAS CERRADAS

El “paquete” es realmente completo. La primera carga cerrada fue la reforma de tres artículos de la Constitución. Con la reforma, el Legislativo compartirá con el Ejecutivo atribuciones que hasta ahora eran exclusivas del Presidente. A partir de que entre en vigor la reforma -en enero-febrero del 2005, tras segundo debate y segunda aprobación-, los nombramientos de ministros y de embajadores que haga el Presidente de la República deberán ser ratificados por una mayoría calificada del Legislativo (60% de votos) y sólo con la venia de los diputados serán válidos. Además, los ministros estarán obligados -con apremio equivalente al judicial- a comparecer ante el Legislativo cuando sean interpelados y si sus argumentaciones no satisfacen a los diputados, podrán éstos removerlos de sus cargos. La tercera reforma facilita al Legislativo el procedimiento para rechazar los vetos presidenciales a las leyes aprobadas en la Asamblea.

Desde el país legal no parecen negativas estas nuevas disposiciones constitucionales. En el país real, la cultura política de Nicaragua ha hecho ya tradición que el Presidente de la República nombre ministros o embajadores no siempre según su capacidad profesional sino según otros criterios: compadrazgo, afinidad empresarial, lealtades ideológicas, amiguismos... Esto ha ocurrido en todos los gobiernos, también en el de Enrique Bolaños. Forma parte de esta tradición que la inmunidad que con el cargo reciben estos altos funcionarios se traduzca en impunidad, sin que exista cómo horadar esa muralla.

La reforma constitucional podría no alterar estos vicios del país real. ¿Quién garantiza que estas ratificaciones y destituciones no discurran por el mismo camino de la tradicional cultura política? ¿Quién asegura que no contribuirán tan sólo a hacer aún más numerosas las negociaciones en torno a quiénes ocuparán altos cargos políticos -prebendas incluidas- entre las dos bandas partidarias, tal como ya hemos comprobado en estos cuatro años con todos los nombramientos surgidos del primer pacto FSLN-PLC? Si estas reformas son garantía de una mayor democracia, como dicen los reformadores, ¿quién garantiza el comportamiento democrático de quienes administrarán las reformas? ¿Qué vacuna los inmunizará para no expresar en sus nombramientos los virus de la cultura política?

TRES BOMBAS DE MECATE

Tres poderosas bombas de mecate en el acuerdo son las leyes creadoras de la Superintendencia de Servicios Públicos (SISEP) y del Instituto de la Propiedad. Y el traslado al Legislativo del control del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).

De la SISEP arnoldistas y danielistas hablaban ya desde hace meses. La nueva institución será controlada por el Legislativo y tendrá tres intendencias, al acoger a tres instituciones, hasta ahora administradas por el Ejecutivo: INE, INAA y TELCOR, los tres entes desde los cuales el Estado regula los servicios de energía, agua y telecomunicaciones, dos de ellos ya privatizados: la energía a favor de la empresa española Unión Fenosa y las telecomunicaciones a favor de Enitel -en donde confluyen varios capitales transnacionales-. El Ejecutivo estaba en proceso de privatizar el servicio de agua potable.

El Instituto de la Propiedad Reformada Urbana y Rural -bomba estallada por sorpresa- será controlado por el Legislativo y, anulando las competencias de las distintas instancias creadas a lo largo de estos últimos catorce años por el Ejecutivo, se encargará en los próximos cinco años -administrando propiedades aún en manos del Estado, titulando tierras, pagando indemnizaciones, resolviendo reclamos de desmovilizados del Ejército y de la Resistencia, etc.- de poner “punto final” a los problemas de la propiedad que el país ha acumulado en los últimos 25 años por causa de confiscaciones, “piñatas” y todo tipo de irregularidades y delitos cometidos por gentes intocables por su poder en los últimos cuatro gobiernos.

¿QUIÉN GARANTIZA LA EFICACIA?

En el país real se conoce de sobra que los entes reguladores INE y TELCOR no han regulado nada o casi nada a las empresas beneficiadas con la privatización del servicio de energía y de telecomunicaciones. Más bien, los consumidores nacionales se han visto inermes en manos de los capitalistas extranjeros. Desde la privatización, han sido diarios los señalamientos de la Red de Consumidores por los cobros, las arbitrariedades, el mal servicio y otras fallas, especialmente en el sector de la energía eléctrica. El Estado “facilitador” ha facilitado los procesos de privatización, pero no los derechos de la población. En el país real se sabe también, en las propias carnes de los afectados con menos poder, que las varias leyes -la última de ellas inició el pacto Alemán-Ortega en 1997-, las variadas instituciones y las múltiples iniciativas de los gobiernos Chamorro, Alemán y Bolaños para resolver los innumerables conflictos de propiedad pendientes han servido para muy poco.

Según los diputados, en el país legal las dos nuevas instituciones fortalecerán el papel regulador del Estado, beneficiarán a la población y agilizarán procesos que deben resolverse de una vez. Pero, ¿quién garantiza que esto ocurra con nuevas instituciones si las que ya existen han funcionado tan ineficientemente? En el país real, un país pequeño y con más peso en las personas que en las instituciones, las mega-instituciones nunca han sido eficientes. Además, ¿quién garantiza que la SISEP, dependiente de los legisladores, va a funcionar mejor que la comisión de infraestructura del Legislativo, que ha actuado con notable molicie ante los reclamos de los consumidores? ¿Por qué hasta ahora no y a partir de ahora sí?

¿Y quién garantiza que los altos cargos de estas dos nuevas instituciones, que no podrán ser nombrados sin el aval de Ortega o de Alemán, no privilegiarán, por sobre todo, los intereses económicos de los dos grupos de poder de las dos bandas políticas que los promoverán a estas responsabilidades, ambas bandas con vínculos con firmas que globalizan las privatizaciones, ambas bandas participantes activas en la contrarreforma agraria iniciada en 1990? Si estas instituciones se anuncian en nombre de una mayor eficiencia, ¿qué anuncian los administradores de estas instituciones que hasta ahora se han mostrado eficientes sólo cuando están en juego sus intereses y los intereses de las cúpulas de sus partidos?

La otra bomba de mecate institucional es la reforma a la ley del Instituto de Seguridad Social (INSS), que pasará a ser controlado por el Legislativo como una nueva Contraloría. La reforma no toca asuntos de fondo en los temas más delicados de la seguridad social, pero sí podría poner en riesgo el dinero que se administra en esta institución, el de los 300 mil asegurados y el de los 100 mil pensionados del país, uno de los “botines” más codiciados por los últimos cuatro gobiernos. ¿Quién garantiza que no seguirá siendo “arca abierta” para los nuevos administradores?

LAS TARJETAS Y LAS ARMAS

Chiflillo de luces para los beneficiados es la ley que regulará, por primera vez después de su creación, el mundo de las tarjetas de crédito, promocionadas en exceso por los bancos -incluidos métodos de insistencia irrespetuosa- y plagadas de intereses usureros y de cargos adicionales que perjudican, y quiebran, tanto al incauto que no entiende la letra menuda del contrato que firma, como al que, aún entendiéndola, es fiel a esos otros virus del país real que son el cortoplacismo y el afán exhibicionista, que lo enferman hasta gastar por encima de sus posibilidades.

Esta ley, destinada a beneficiar a 200 mil tarjetahabientes y a sus fiadores, preocupó a los banqueros, que con la promoción no siempre transparente del “dinero plástico” venían sacando enormes beneficios de contratos arbitrarios y de los hábitos de consumo derrochadores de sus clientes. El debate sobre esta ley exhibió a Bolaños como Presidente no de Nicaragua, sino del sistema financiero de Nicaragua, cuando afirmó apresuradamente al anunciarse la ley que ésta perjudicaba a toda la nación.

Otra ley del “paquete”, la primera triqui-traca que estalló, es la Ley General de Armas, destinada a regular, también por primera vez, la venta y tenencia de armas y la adquisición y eliminación del armamento nacional. La ley le cercena facultades al Presidente, quien como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, las tenía en exclusiva en relación con el armamento del Ejército y de la Policía. Ahora, tendrá que compartir esas atribuciones con los diputados del FSLN y del PLC.

EL PRESUPUESTO Y LOS MEDIOS

En el paquete entró también la bomba que cada año significa la aprobación del Presupuesto 2005. Los diputados hicieron cambios importantes a la propuesta enviada a la Asamblea por el Presidente. En el Presupuesto, el tema más polémico sigue siendo la desproporcionada cantidad de recursos que el Ejecutivo destina al pago de la deuda interna -casi un tercio de los ingresos ordinarios del país-, para compensar a banqueros, confiscados e inversores internacionales, descompensando así necesidades urgentes de salud y de educación. Reestructurar esta deuda debería ser objetivo prioritario para que en el país real la mayoría no sufra más atropellos en sus derechos sociales básicos.

A última hora, la pólvora de los parlamentarios lanzó un provocador “buscapies” contra los medios de comunicación: una reforma constitucional que suprime la exoneración del pago de impuestos a los medios al importar papel, maquinaria, equipo y repuestos. Provocador porque con otras leyes podrían castigarse los abusos que los diputados dicen querer corregir con una reforma que parece llevar “firma”. Provocador, sobre todo, por eso, por la “firma”, orientada a obstaculizar la libertad de expresión.

PARA HOY Y PARA MAÑANA

En el país real no hubo ninguna duda de que la carga cerrada de arnoldistas y danielistas -le llamaron consenso, armonización, coordinación- estallaba “en honor” del Presidente Bolaños. En todas las reformas, leyes y nuevas instituciones se explicita diáfanamente la voluntad política del PLC y del FSLN de “castigar” a Bolaños hoy.

El “paquete” está orientado también a restarle facultades al Presidente y al Ejecutivo mañana. En el acuerdo ha pesado lo ocurrido ayer y antes de ayer. Pero pesa más aún el futuro, lo que pueda ocurrir pronto con las candidaturas y con los resultados de las elecciones de 2006.

LAS RAZONES Y LAS EMOCIONES

Las relaciones del Presidente Bolaños con el PLC jamás fueron buenas. Desde que Bolaños “tocó” a Alemán empezó la guerra. Las del Presidente con el FSLN fueron buenas -oportunistamente “buenas” de parte y parte- en un comienzo, pero sólo en función de apoyarse el Presidente en el FSLN para lograr “tocar” con éxito a Alemán -despojarlo de su inmunidad, encausarlo, llevarlo a los tribunales, dictarle sentencia, sacarlo del juego-. Por parte del FSLN, el apoyo solicitado por Bolaños le permitió a Daniel Ortega presentarse durante un tiempo abanderado de la “lucha contra la corrupción”. Esa bandera, incluso, la empleó en la propaganda de la reciente campaña electoral municipal.

Por diversas razones políticas y emocionalidades personales, el FSLN y el PLC empezaron a coincidir a lo largo del año 2003 en ser partidos “en la oposición”. Al término del 2004 han expresado su oposición con esta pirotecnia legislativa, resultado de un acuerdo político de fondo entre Arnoldo Alemán y Daniel Ortega.

ESTOS ACUERDOS QUE VINIERON DE AQUEL PACTO

El acuerdo que cerró el año 2004 da continuidad al pacto de 1999-2000, decidido por Ortega y Alemán en otro contexto y ejecutado con disciplina similar a la de ahora por sus diputados, aunque entonces hubo algunas voces disidentes entre los diputados del FSLN. Ahora, todos han actuado como “voz de su amo”. El pacto de hace cinco años reformó la Constitución en un mayor número de artículos.

Uno de los más cuestionables resultados de aquella reforma -incremento de magistrados en la Corte Suprema y en el Poder Electoral y de contralores en la Contraloría, con repartición de esos cargos entre los leales a Ortega y a Alemán- explica los continuos problemas institucionales con los que ha tropezado una y otra vez el Presidente Bolaños en sus tres años de gobierno. Explica también el por qué del fracaso institucional de la lucha contra la corrupción. Las razones culturales de este fracaso son más profundas. No caben en estas páginas.

Después del pacto de hace cinco años comenzaron a funcionar “bancadas” partidarias no sólo en el Legislativo, como corresponde, sino también en la Corte, en el Consejo Supremo Electoral y en la Contraloría. El bipartidismo institucional fue el principal resultado del pacto político. Sólo el Ejecutivo -que entonces presidía Alemán- quedó intocado por el pacto. Ahora el Ejecutivo -presidido por Bolaños- resulta el principal afectado: se le priva de poderes, se le fuerza a compartirlos con el Legislativo, y se le confronta con leyes que “rascan” algunas zonas del pacto económico que Bolaños encabeza defendiendo, en primer lugar, a los banqueros.

El “paquete” de 1999-2000, también muy completo, incluyó una drástica y antidemocrática reforma a la Ley Electoral, de rango constitucional. La pactada Ley Electoral, orientada a consagrar el bipartidismo y a cerrar todo espacio al pluralismo político, cosechó, por eso, en aquel momento críticas más apasionadas y callejeras que las de ahora, cuando la disidencia no ha pasado de los medios de comunicación y de las consabidas y rutinarias charlas-análisis en hoteles de lujo.

¿MÁS PACTO O UNA DICTADURA?

Las conflictivas relaciones que ha tenido el Presidente Bolaños y su equipo con el PLC -el partido que lo llevó al gobierno-, por el enjuiciamiento de Alemán, por la promoción encabezada por Bolaños de un nuevo partido liberal -primero el GUL, del que derivó APRE- y por las docenas de declaraciones provocativas a la “sensibilidad” arnoldista -epítetos, insultos, ironías, burlas, desplantes-, explican la fruición con que los 43 votos liberales se unieron a los 38 votos sandinistas para aprobar el “paquete” con todos sus componentes.

El “segundo lugar” en las elecciones significó para el PLC una derrota difícil de asimilar, más indigerible con el líder que los unifica preso, aun cuando su cárcel haya sido de oro.

La derrota electoral dio a los diputados arnoldistas el último impulso para actuar de la mano del FSLN -de rodillas y con la cabeza inclinada ante Daniel Ortega, dijo el vocero del gobierno-, a pesar de estar conscientes de que todo lo legislado fortalecerá extraordinariamente al FSLN de aquí para adelante.

El paquete de hoy hace aún más estructural el pacto de ayer, el que muchos arnoldistas defendieron en su día -y hasta hoy- como un acertado trato coyuntural para frenar los “ánimos quemallantas” del FSLN y así darle tranquilidad y estabilidad al país. El pacto de ayer como el acuerdo de hoy tienen su base en la corrupción compartida. Mucho dinero hay por medio en ambos tratos.

Estamos ante la consumación del pacto de hace cinco años. O aún peor: ¿será la antesala de la consumación de una dictadura bipartidista?

ARNOLDO ALEMÁN: MOTOR Y PIEZA CENTRAL

Especialmente relevante en el acuerdo de ahora, tan estructural como el anterior, es que el motor del PLC para negociarlo fue que Daniel Ortega les prometió, a cambio de que se embarcaran con él, la libertad de Arnoldo Alemán. Una liberación cuya llave siempre ha tenido en sus manos Daniel Ortega, controlando a todos los jueces que llevan las dos causas contra Alemán.

La liberación de Arnoldo Alemán se producirá por etapas. El 4 de diciembre se dio un primer gran paso, con su traslado a su casa-hacienda desde el hospital militar en el que “convaleció” durante casi seis meses por una cirugía menor en dos dedos “engatillados” de su mano derecha. Un juez sandinista anuló todo lo actuado en uno de los casos contra Alemán (caso Canal 6, caso emblemático porque dio a conocer, por su honestidad y valentía, a la jueza Gertrudis Arias y al Procurador Alberto Novoa).

Quedando pendiente aún sobre Alemán una sentencia, en primera instancia, de 20 años de cárcel, por el caso de La Guaca (más de 100 millones de dólares robados a Nicaragua), se espera que cuando las reformas constitucionales sean aprobadas en segunda legislatura y el paquete sea completado con las decenas de nombramientos de altos cargos que decidirán ambos caudillos, Daniel Ortega liberará definitivamente a Alemán. Quedaría así totalmente rehabilitado para volver a la política. Y aquí no ha pasado nada...

EN EL PAÍS DEL OLVIDO

De nuevo en su hacienda, con “arresto domiciliario”, y después de las borracheras de júbilo navideño, Alemán retomará las riendas del PLC. Una de sus prioridades será cerrarle todos los caminos en el PLC a Eduardo Montealegre, el candidato al que apuesta la embajada americana para suceder a Bolaños, el candidato de Bolaños. Ciertamente, Daniel Ortega pagará un costo político por la liberación de Alemán. Pero, en la tierra del olvido que es Nicaragua, le convenía pagarlo cuanto antes, en medio de la euforia post-elecciones, para poder dedicarse a la promoción de su candidatura presidencial, tan cuestionada por una mayoría de sandinistas. En algunos meses, toda indignación quedará enterrada. Alemán libre le garantiza a Ortega la división del antisandinismo entre arnoldistas y no arnoldistas. Y esa división -y no la democratización del FSLN- es el centro de la estrategia de este personaje en sus sueños por regresar al poder presidencial.

LA RECONCILIACIÓN

Las cambiantes relaciones que el Presidente Bolaños ha tenido con el FSLN, con el que estuvo aliado durante 2001 y 2002 para así poder enfrentar a Alemán, sometiéndose después, en 2003, al gobierno de Estados Unidos, que le ordenó -con la visita de Colin Powell- relegar a los sótanos políticos al FSLN y fabricar un liberalismo des-arnoldizado, explican la decisión con que Ortega y el FSLN buscaron al PLC para armar el acuerdo.

El éxito en las elecciones municipales fue el último e indispensable combustible. El día siguiente de las elecciones Daniel Ortega afirmó que Nicaragua había sido bautizada con el agua bendita de la reconciliación y que se iniciaba una nueva etapa. Y así fue: reconciliación con el líder del PLC. Ya era tiempo de guardar la bandera anticorrupción y de volver a hacer tratos con su socio. Ambos se conocen, ambos se necesitan.

LAS OPINIONES Y LAS DUDAS

Las reformas constitucionales, las nuevas instituciones, las nuevas leyes se han debatido y aprobado a un ritmo vertiginoso. Ambas bandas tienen prisa. Necesitan concentrarse en el enfrentamiento que escenificarán en las próximas elecciones sus dos partidos y sus dos líderes. Por esas prisas, ninguna de estas reformas fue consultada con la sociedad en su conjunto. Las consultas que tuvieron lugar en la Asamblea fueron formales, incompletas y aceleradas.

Pero sería temerario afirmar que, de haber sido consultada en las calles, esta cohetería hubiera concitado el rechazo de la población. A todo mundo le parecería muy bueno que no sea una sola persona -el Presidente- quien elija a ministros y a embajadores. ¿Por qué no? A todo mundo le parecería bien que un ministro que no esté cumpliendo sea removido de su cargo. ¿Por qué no? Y así con mucho de lo que contiene el paquete, con casi todo.

El discurso de los “analistas” sobre las afectaciones al sistema presidencialista y lo que ello representa de traición a la voluntad popular es bastante ficticio en el país real. En realidad, el envase de este “paquete” es totalmente legal dentro del país legal. Sería legítimo si pretendiera realmente más democracia y más desarrollo. Pero, ¿quién puede garantizar eso? Es legítimo dudar de los diseñadores y de los ejecutores del paquete.

En una caricatura en “El Nuevo Diario”, Molina puso a un diputado a platicar con un juanpueblo. “Si este tipo de reformas funciona bien en otro país dame una razón de por qué no aquí”, le dice el diputado. Y el juanpueblo le responde: “Te podría dar casi cien razones”. Lleva en la mano la lista de los diputados que las aprobaron.

LO QUE FAVORECE A ALEMÁN Y A ORTEGA

Hay que ser realistas: si estos cambios fueran sometidos a una consulta real en el país real, la duda o la sospecha -y sólo la de algunos, la de una minoría- recaería sobre los administradores del paquete, pero no sobre el paquete en sí. Es esto lo que favorece enormemente a Alemán y a Ortega, a los orteguistas y a los arnoldistas, tan crecidos en su autoestima con el resultado de las elecciones municipales. Es esto lo que le permite a las cúpulas del PLC y del FSLN interpretar la falta de cultura política de la gente, o su apatía, o su desconcierto, o su diaria angustia por sobrevivir, como aprobación de lo que ellos hacen y deshacen.

Y es esto lo que pone contra la pared al Presidente Bolaños, que se puso también a sí mismo en esa incómoda posición por razones de su clase social. Quien nunca se acercó al pueblo para construir, desde ahí, una base de poder independiente, ¿cómo podría enfrentar la base que tienen y mantienen Alemán y Ortega? Quien le dijo y le repitió al país real que era legal y era legítimo que él ganara 20 mil dólares mensuales, ¿cómo podría ser creíble como gestor de una nueva era, especialmente al enfrentar momentos tan difíciles?

CACHINFLINES IMPORTADOS

El único piso firme del Presidente Bolaños estando contra la pared y ante tal estrépito de cohetes que a él apuntan, es el respaldo que le sigue dando el gobierno de Estados Unidos y los gobiernos de la comunidad internacional que cooperan financieramente con Nicaragua.

En este contexto, pertenece a los anales de la diplomacia lo ocurrido tras la premiosa visita a Managua del Subsecretario de Estado Dan Fisk a menos de tres días de las elecciones para ordenarle a los del PLC que se olvidaran de Alemán y a exigirles la unidad antisandinista para impedirle al FSLN seguir avanzando. El arrogante e impertinente Fisk tuvo un castigo instantáneo: en unos días vio salir cuasi-libre a Alemán, lo vio controlando de nuevo al PLC, vio a muchos subordinados a Bolaños visitarlo para congratularse con él y vio a los del PLC dándole a cambio al FSLN la oportunidad de compartir con ellos nuevos y sustanciales espacios de poder.

Ante las ensordecedoras cargas cerradas, una tras otra, el argumento principal de Bolaños y de su equipo en el Ejecutivo ha sido la amenaza: si hacen eso, el país colapsará porque nos cortarán la ayuda internacional. Salió de nuevo el Presidente en busca de cachinflines importados. El embajador de los Países Bajos dio a entender, en declaraciones que el gobierno buscó que diera, que ante los cambios institucionales, podría peligrar la ayuda que la Unión Europea brinda a Nicaragua. ¿Afectaría ese corte de ayuda a las cúpulas del FSLN y del PLC o a la cúpula gubernamental? Es claro que a quienes afectaría es a quienes viven en el país real.

No será sencillo para la diplomacia europea el argumentar y actuar en esta coyuntura, sin aparecer abanderando una abierta injerencia contra la institucionalidad del país en nombre de “la institucionalidad”.

¿CUÁL DEMOCRACIA?

Algunos analistas han alertado: Nicaragua está en el peligro de que “líderes antidemocráticos, utilizando los recursos de la democracia, y un discurso ficticiamente democrático, atenten contra la democracia”. Esto es verdad. Pero más verdad es lo que sucede en el país real mientras los analistas analizan el país legal. La democracia en Nicaragua, con estos o con otros líderes, es aún tan sólo un teatro de tercera donde actúan a diario actores -actores varones fundamentalmente- de todo el espectro ideológico, incluidos los del actual gobierno.

¿Qué democracia hay en un país en cuyos hogares campea masivamente la dictadura machista, donde generaciones de mujeres y hombres han sido educados a palos y con gritos, sin diálogo y sin participación? ¿De qué democracia se puede hablar en un país en donde la mayoría de las parejas comparten techo y cama en un continuo ejercicio de poder desigual, donde la mujer es violada cada noche y el amor sólo existe en las telenovelas? ¿Qué democracia puede existir en un país donde la mitad de niños y niñas no acude a la escuela y la mitad de los niños menores de dos años padece de anemia, lo que les impedirá el desarrollo del cerebro, con el que se piensa la democracia y se aprende a actuar en ella?

¿Qué democracia puede haber en un país en donde el Dios en quien cree la mayoría, el Dios que predican sus representantes varones, es también un Varón, autoritario y arbitrario, ejecutor de decisiones inapelables, a quien se le teme por sus castigos a los “disidentes”? ¿Puede haber democracia con hogares así de violentos, con un amor así de desconocido, con una niñez así de abandonada, con un Dios así de falsificado?

EL SISTEMA: PATRIMONIALISMO

Algunos analistas del país legal han analizado este “paquete completo” como un paso hacia el “parlamentarismo”, como un “parlamentarismo de hecho”, como un híbrido entre parlamentarismo y presidencialismo, como un cambio profundo en el sistema presidencialista. Para concluir que esto exigiría un referéndum, porque la población estaría siendo violentada en su derecho a elegir el sistema que prefiere para Nicaragua.

En el país real, el sistema que de verdad funciona, desde ayer hasta hoy, incluido el actual gobierno, es el “patrimonialista”. Éste podría ser hiper-reforzado cuando el FSLN y el PLC comiencen a nombrar el próximo año los 50 altos cargos que con las reformas y nuevas instituciones tienen ahora en sus manos, cuando empiecen a confirmar o a destituir a decenas de altos cargos en el gabinete y el cuerpo diplomático.

LOS COHETES Y EL FUTURO

Más allá de conceptos y análisis, la cohetería atronadora de este diciembre apunta fundamentalmente al futuro. Es una agenda de preparación para cualquiera de los escenarios post-electorales que aguardan al FSLN y al PLC en los comicios de 2006. Es también una señal de advertencia de los dos líderes-caudillos a quienes pretenden o pretendieran democratizar mínimamente sus partidos-patrimonio.

Si el FSLN no ganara el Ejecutivo en las próximas elecciones, conservaría desde el Legislativo control sobre él. Igual con el PLC si ganara el FSLN. Sirve también el “paquete” para otro escenario: si Ortega y Alemán deciden no postularse ellos y avalar como candidatos a sus “renés schicks”, dóciles e inocuos, tendrán el poder blindado desde el Parlamento.

El paquete apunta a una alternabilidad en el poder, en los poderes, manteniendo ambos líderes y sus respectivas bandas control sobre todos los poderes y también control una sobre la otra. Ambas se necesitan, como se viene demostrando desde 1997. Los votantes municipales, sin pretenderlo -porque eligieron desde los intereses locales- les dieron a ambos dirigentes el impulso final para este nuevo acuerdo de convivencia y conveniencia mutuas.

Desde esta perspectiva, es obvia la resistencia que la Convergencia encontrará en el FSLN para lograr una apertura a convergentes honestos y atractivos para el electorado en las candidaturas a diputados de las “planchas” rojinegras. Más que nunca antes, el FSLN de Ortega, también el PLC de Alemán, requieren de un ejército de diputados disciplinados ocupando los escaños de la Asamblea Nacional para que el “paquete” acordado funcione tal como lo diseñaron.

LAS “SALIDAS” Y LAS “ESPERANZAS”

Carga cerrada. ¿Juego cerrado? Los resultados electorales cambiaron sustancialmente el decorado del escenario nacional, trayendo todo tipo de ruidos y fuegos fatuos. Perplejidades e interrogantes.

Esta cohetería escandalosa, este paquete de contenidos legales no discutibles, de legitimidad totalmente discutible por ser quienes son los que lo han amarrado, que será administrado por manos tan hábiles como sucias, que no ha sido consultado con la sociedad -aunque poco interesa esto en el país real, abrumado de tanta pobreza inconsulta-, nos sume de nuevo en la certeza de que para Nicaragua no hay salidas de corto plazo. No las hay. Quedó probado que el gobierno de Enrique Bolaños no supo o no pudo ser salida y ya es historia.

La esperanza para una “salida” que los actores de la crisis ofrecen es veneno revestido de blanca aspirina. O un placebo. Tengan fe, con la ayuda de Dios venceremos las dificultades que están causando los caudillos, dice Bolaños, mientras los caudillos agradecen a Dios el uno su regreso a su cómoda hacienda y el otro su triunfo arrollador en las elecciones. ¿Con cuál de los tres estará ese Dios? En otra esquina de las ilusiones, un cuarto actor, el alcalde Herty Lewites, siempre sonriente, augura “sorpresas” positivas para la Navidad ya que en esos días de amor y de paz, Daniel Ortega, Bolaños y el PLC (¿quién ahí?) se reunirán nada menos que con el representante oficial de ese Dios, el Cardenal Obando.

2005: A LA ESPERA

Estrategias más concretas cabe esperar de la cooperación internacional y del atropellante gobierno de Estados Unidos ante la nueva situación que ha arrinconado al gobierno de Enrique Bolaños. Pero, ¿cuál estrategia?

Difícil la tienen los países que lideran la globalización para enfrentar desde su legalidad al país real. ¿Cuáles serán las herramientas que Estados Unidos y la Unión Europea elegirán para apuntalar al gobierno que respaldan tanto, exigiéndole tan poco?

Cruciales interrogantes de no fácil respuesta al momento de cerrar este texto, un 7 de diciembre, cuando es la cohetería popular la que atruena en las calles y toda perplejidad entra en el agridulce olvido de las vacaciones de Navidad, iniciadas en Nicaragua con esa gritería callejera poblada de luces -candelitas romanas y fuegos artificiales- que proclama, con una esperanza, esta sí indefinible, que “la causa de nuestra alegría es la Concepción de María”.

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