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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 271 | Octubre 2004
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México

La crisis política toca fondo y el zapatismo se prestigia

En medio de las insoportables pugnas de la clase política, el zapatismo vuelve a brillar. Sigue consolidando su alternativa anti-sistema, sigue rompiendo todas las reglas de la gramática de la resignación. Sigue dando lecciones a México y al mundo. Y sigue aprendiendo.

Jorge Alonso

Hacia el final del verano mexicano dos informes nos presentaron dos prácticas disímiles para enfrentar los problemas fundamentales de México y dos proyectos de país radicalmente diferentes. El informe presidencial nos reveló una alternancia puramente formal, el recambio de grupos al servicio de los poderosos sin responder a las necesidades y reclamos de las mayorías. El informe zapatista nos permitió vislumbrar cómo fraguar acuerdos, construir bienestar compartido y delinear un proyecto alternativo de nación.

LUCHA POLÍTICA SIN CUARTEL

Aunque lo que parece muy malo tiene siempre la capacidad de empeorar, existe ya en México una generalizada sensación de que la situación política ha tocado fondo y resulta insoportable. Los desprestigiados partidos políticos han proseguido su lucha sin cuartel en torno a las aún lejanas elecciones presidenciales, agudizando una guerra sucia dentro, entre y fuera de las instancias partidistas. Las aspiraciones presidenciales han ahondado escisiones y enconos dentro de los partidos y las elecciones las están decidiendo los poderes del dinero y de los medios. Imperan en el país los poderes fácticos, que no rinden cuentas a nadie y que no tienen verdaderos contrapesos. La inmensa mayoría de los ciudadanos está hastiada de los partidos y desencantada de una ineficiente democracia formal que no responde a la falta de empleo, al aumento de la pobreza y a la agraviante desigualdad que asedian a las mayorías.

El adelantado proceso sucesorio ha ido polarizando al país. En el medio político todos hablan de la necesidad de diálogo y de acuerdos, pero nadie realiza acciones consecuentes para ese diálogo. El Poder Ejecutivo y el Judicial tuercen la ley para tratar de sacar de la contienda a López Obrador, el jefe de gobierno del Distrito Federal, uno de los contendientes más fuertes.
Éste, ante las maniobras políticas encaminadas a desaforarlo, ha declarado que se le persigue sin que haya cometido delito, que no aceptará dócilmente una condena injusta, que no negociará sus principios y que pone su suerte en manos del pueblo, que masivamente lo apoya. López Obrador ha recomendado que, por el bien de todos, las diferencias políticas y de proyectos se diriman en las urnas. En el Poder Legislativo, una alianza derechista puntual entre el PRI y el PAN pretende obtener provecho inmediato en este escenario utilizando maniobras leguleyas para sacar del juego a López Obrador, que sigue punteando en las preferencias electorales. Simultáneamente, esta alianza ha asestado un duro golpe a algunas conquistas obreras.

FOX DÉBIL Y ENFRENTADOA UNA MEDIOCRE CLASE POLÍTICA

Cada año el Presidente de la República debe entregar un informe al Poder Legislativo. En los tiempos del presidencialismo autoritario ése era el día del Presidente y los otros poderes le mostraban su sometimiento. Con la alternancia y con el poder dividido, es evidente la inviabilidad del viejo presidencialismo. Pero, por falta de acuerdos, no se ha hecho una reforma del Estado que encuentre aún fórmulas parlamentarias que ofrezcan gobernabilidad en medio del pluripartidismo.

El 1 de septiembre de 2004 el informe presidencial mostró simbólica y realmente la grave crisis política nacional. Previamente hubo grandes manifestaciones por todo el país, sobre todo en la capital de la República, exigiendo que no se desafore al jefe de gobierno del Distrito Federal, protestando por la política económica y por las afrentas a los sindicatos. El día del informe, para asegurar que el Presidente y los diputados pudieran llegar al Palacio Legislativo, las fuerzas de seguridad levantaron un muro de hierro que impidiera a los ciudadanos inconformes acercarse al recinto legislativo.

Esto no garantizó que el Presidente Fox pudiera leer tranquilamente su informe. Muchos diputados interrumpieron innumerables veces la lectura de un texto que primeramente apeló a una teoría democrática totalmente ajena a la práctica foxista para después manejar inconexamente varias cifras con las que demostrar logros. Se trató en realidad de un desinforme. Sólo un ejemplo: sin mencionar el conflicto de Chiapas, Fox anunció un presupuesto para pueblos indígenas de cerca de 20 mil millones de pesos, pero no precisó ni cómo se integraba ni dónde estaba radicado ese gasto. Ese día vimos a un Presidente débil, cansado, alejado del pueblo y enfrentado a una mediocre clase política. Sin poder formular propuestas viables, Fox sólo atinó a hacer un llamado a “una tregua”. Ese día pareció que la crisis política tocaba fondo.

LA PUGNA MÁS VISIBLEY LA PUGNA MÁS HONDA

Tras muchas voces que reiteraron el llamado al diálogo, pasaron los días y las semanas, sin acciones consecuentes.Se ha mantenido el enfrentamiento y ha aumentado el cansancio ciudadano por la confrontación.
Existen varios niveles en esta pugna. La más visible es la que protagonizan muchos grupos en busca de la silla presidencial en el 2006. La más honda está en la visión y proyecto de nación. Tanto en su desafortunado informe, y más aún, en su proyecto de presupuesto para 2005, Fox manifiesta que, pese a los fracasos mundiales del neoliberalismo, sigue aferrado a sus dogmas y a sus recetas. Fox reafirma su fidelidad a los poderes del dinero que le posibilitaron llegar a la Presidencia, a quienes quiere retribuir profundizando las privatizaciones. Tercamente, reintenta allegar recursos al gobierno exprimiendo fiscalmente aún más a los grupos mayoritarios y privilegiando a los muy ricos. No obstante, es tanto el desencanto con su gobierno que los mismos ricos para los que gobierna han criticado acremente a su Presidencia, ineficiente y falta de bríos.

OTRO PROYECTO DE PAÍS

No han cesado en México las manifestaciones populares plurales con algunos planteamientos para un proyecto alternativo de nación que reoriente el desarrollo en sentido igualitario y disminuya las enormes desigualdades sociales. Un proyecto así implicaría, entre muchas medidas urgentes, una renegociación de la injusta y tramposa sangría de recursos de los contribuyentes hacia los bancos, y una reforma mayúscula al sistema político dentro de una amplia reforma del Estado para lograr un Estado democrático fuerte que propicie la ampliación de la ciudadanía cívica, política y sobre todo social.

En este nuevo Estado deben atenderse las aspiraciones de los pueblos indígenas. Contrastó con el informe presidencial y con la grave crisis política de los poderes constituidos, el informe de los zapatistas, que han ido dignificando la política haciendo una política de nuevo tipo y construyendo la nación y su proyecto desde otra perspectiva, desde abajo y con los de abajo. Antes de asomarnos a este informe conviene sintetizar lo que ha sido el último año de los zapatistas, los peligros que enfrentan y los avances del movimiento indígena en la construcción de sus autonomías.

GRAMÁTICA DE LA RESIGNACIÓN:EL ZAPATISMO LA HA ROTO

En la lucha contra el neoliberalismo, el movimiento zapatista ha sido paradigmático. No le interesa tomar el poder existente, sino contribuir a la construcción de un nuevo poder desde abajo. Los zapatistas han ido diseñando las pautas de un nuevo proyecto de nación. Y han ensayado novedosas formas de organización, los llamados Caracoles. Según Pablo González Casanova, en los Caracoles se conjugan las experiencias de la Comuna de París, las de las comunidades indígenas en su lucha de 500 años y las de las nuevas redes sociales. Otros analistas han destacado que el movimiento zapatista es el único que ha logrado consolidar una posición antisistémica, generando nuevos espacios para el quehacer político, el que ha roto todas las reglas de la gramática de la resignación. Por eso mismo, desde el poder constituido no ha cesado de ser hostigado de forma regular e irregular.
Desde agosto de 2003 los zapatistas han ido avanzando en la organización de sus Caracoles. Cuando cumplieron seis meses hicieron un primer balance de esta experiencia. Más allá de haber enfrentado conflictos difíciles, vieron que habían ido aprendiendo a operar en las condiciones existentes, probando la factibilidad de que las autoridades locales y regionales obedezcan a las bases. Durante un año han utilizado sus propias fuerzas para mejorar caminos vecinales, han combinado la sobrevivencia con una auténtica solidaridad, han aumentado la generosidad y han acendrado la dignidad.

CACIQUES DE TODOS COLORES

Los obstáculos para los zapatistas no han venido sólo de sus tradicionales adversarios priístas y ahora del panista gobierno federal. También de perredistas locales. En abril, una marcha pacífica de cuatro mil bases de apoyo zapatistas que demandaban no se les negara el suministro de agua fue agredida violentamente por un grupo caciquil que se pasó del PRI al PRD. Hubo heridos y desplazados.

Era una respuesta de grupos de poder locales en contra de la autonomía, para frenar el avance de las Juntas de Buen Gobierno. La Junta de Buen Gobierno de Oventic se dirigió a la sociedad civil nacional e internacional para dar a conocer el resultado de sus investigaciones sobre este caso y acusó al PRD de haberse sumado a la guerra del “mal gobierno” contra los pueblos indios zapatistas. Aclararon que cuando el PRD local decía que el problema no era político sino sólo social estaba mintiendo, pues se trataba de un problema originado “por quienes ven la política como negocio y están dispuestos al crimen para ganar”.

Las Juntas -dijeron- no trabajan para ganar dinero ni hacer negocios violando derechos humanos, sino buscando el arreglo con el diálogo cuando hay problemas entre zapatistas y no zapatistas, y entre los municipios autónomos y los gubernamentales.

En este caso concreto, habían propuesto buscar un acuerdo civil y pacífico y cuando no se logró, las bases zapatistas se habían movilizado pacíficamente y habían sido atacadas.
La Junta de Buen Gobierno consideró que iba creciendo la guerra planeada por los malos gobiernos, junto con sus caciques locales, los presidentes municipales y sus paramilitares en contra de las comunidades en resistencia y sus autoridades autónomas.

Los depósitos de agua de las comunidades zapatistas reclamantes fueron destruidos. Algunas casas y tiendas, saqueadas. No obstante, la Junta de Buen Gobierno vio la necesidad de que los desplazados por el conflicto regresaran. Lo hicieron quince días después de la agresión bajo custodia civil y estatal, acompañados por zapatistas de otros sitios, quienes declararon que habían ido a dejar a sus compañeros en su comunidad y que nadie tenía derecho de molestarlos. En los parajes de los que habían sido desplazados se montaron campamentos civiles nacionales e internacionales que colaboraron en la reinstalación de los servicios de agua y electricidad.

FRACASOS Y LOGROS

El Relator Especial de la ONU para Pueblos Indígenas recomendó al Estado mexicano que respetara los Caracoles y las Juntas de Buen Gobierno.
La lucha internacional en contra de las repudiadas reformas indígenas de 2001 ha cosechado fracasos y logros.
Entre los descalabros, el rechazo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a una petición indígena contra el atropello que significó esa reforma. En la columna de los triunfos, el Comité Tripartito de la Organización Internacional del Trabajo, que consideró que en México había incumplimiento del Convenio 169 sobre pueblos indígenas, por lo que recomendó al Consejo de Administración de la OIT que diera seguimiento global y de largo plazo al comportamiento de las autoridades mexicanas respecto al cumplimiento de ese convenio, y que realizara un estudio completo sobre la compatibilidad de las reformas constitucionales mexicanas de 2001 y el convenio.
El Comité propuso a la OIT que instara al gobierno mexicano a realizar esfuerzos adicionales y continuos para superar el sentimiento de exclusión que había dejado en los pueblos indígenas la reforma constitucional. La abogada especialista en derechos indígenas Magdalena Gómez planteó que sería conveniente que la OIT colocara misiones “in situ” en los lugares donde se acosaba a las comunidades autónomas para que vieran la diferencia entre recibir informes oficiales que alababan logros cosméticos y observar directamente cómo operaban los gobiernos en la aplicación del Convenio 169.

LA AUTONOMÍA INSPIRAA OTROS PUEBLOS INDIOS

En mayo, el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN difundió un comunicado de esos “que nunca hubiéramos querido escribir”. En abril había muerto el congruente luchador social Amado Avendaño, quien desde sus trincheras periodísticas y políticas se había comprometido con la causa zapatista. El subcomandante Marcos redactó un original, dolido y esperanzado obituario. El zapatismo no olvida la solidaridad y es agradecido.

En agosto, se realizó el Primer Encuentro Nacional de Autonomía en una de las comunidades de Oaxaca. Además de indígenas de ese estado acudieron de Michoacán, Guerrero, Veracruz y Chiapas. Los zapatistas no pudieron estar presentes por las condiciones de asedio en que se encontraban. El ejemplo zapatista ha prendido y ha inspirado acciones en otras comunidades indígenas. Los asistentes intercambiaron experiencias y planes para consolidar sus autonomías. La reunión sirvió de marco para que una vez más los pueblos indios denunciaran los actos de represión oficiales. El abogado indígena Francisco López Bárcenas ha recomendado que se lleve un recuento de las agresiones de los gobiernos en contra de los pueblos indígenas para que no se interpreten como hechos aislados sino como lo que son: un plan preconcebido de sometimiento, sobre todo en las regiones donde la rebeldía se ha convertido en un proyecto alternativo de vida y desafía a los poderes autoritarios.
Los pueblos indios han defendido su dignidad y la decisión de decidir por sí mismos cómo vivir. Y han estado realizando su labor aprendiendo sobre la marcha y corrigiendo cuando hay errores. Es un ejemplo de cómo la inspiración autonómica marca camino. Los asistentes a esta reunión también constataron que entre ellos había ido creciendo el escepticismo hacia los partidos. Consideraron como positiva la opción de varias comunidades de no recibir las limosnas gubernamentales. Reafirmaron los buenos resultados de la colaboración entre todos y de la rendición de cuentas de las administraciones locales, que destinaban lo indispensable a lo más necesario. Reclamaron el derecho al uso de sus lenguas y defendieron el cultivo del maíz y los logros de sus autosubsistencias alimentarias. En la reunión trataron varios temas: la autonomía en la espiritualidad, en la vida cotidiana de las mujeres, de los jóvenes y de la organización.

INFORMES ZAPATISTAS:ANÁLISIS, LOGROS, CRÍTICAS

A principios de agosto, activistas griegos y zapatistas, invitadas de las Madres de Plaza de Mayo argentinas e indios ecuatorianos, inauguraron una escuela en Chiapas, como reafirmación de la autonomía. Fue uno de los primeros actos de celebración del primer aniversario de las Juntas de Buen Gobierno y de los Caracoles. En agosto, las Juntas de Buen Gobierno celebraron su aniversario y en septiembre rindieron informes concretos y detallados sobre su primer año de labores. Los mantuvieron abiertos a las comunidades y a todos quienes quisieran examinarlos.

Habían avanzado en la construcción de la autonomía y en el cumplimiento de los acuerdos de San Andrés que el gobierno federal se había negado a respetar, pese a haberlos firmado. Los Caracoles estaban demostrando que los pueblos indígenas eran capaces de gobernarse bien y las Juntas se convertían en factores de gobernabilidad en territorios indígenas. Los informes se aprovecharon para criticar la labor del mal llamado Comisionado federal para el Diálogo y la Reconciliación en Chiapas. Algunas Juntas sufrían más que otras adversidades cotidianas por las agresiones de priístas y paramilitares, a quienes el gobierno federal premiaba con magnificencia evidente. Los zapatistas consideraban que este Comisionado estaba haciendo el ridículo con cargo al erario. Infructuosamente, trataba de construir una fuerza campesina del PAN repartiendo láminas y celdas solares. Los zapatistas aconsejaron al gobierno que redefiniera la labor de este Comisionado: en lugar de buscar un diálogo con los zapatistas -cosa que no hacía- se le debería encargar oficialmente de lo que sí realizaba: solventar los gastos de los antizapatistas.

APRENDIENDO A MANDAR OBEDECIENDO

Los zapatistas relataron cómo el gobierno federal quiere debilitarlos: con programas asistenciales y con políticas de contrainsurgencia. Pero, aunque el gobierno no deja de golpearlos, los zapatistas gobiernan en sus territorios. Han aprendido a caminar solos sin participación del gobierno, rescatando tradiciones, cultura y costumbres. En sus celebraciones e informes, los zapatistas compartieron con quienes los acompañaban en nombre de la sociedad civil mexicana e internacional sus alegrías y también sus preocupaciones. Los logros los enumeraban con orgullo y no ocultaban el sufrimiento de vivir en rebeldía y en resistencia, aguantando los golpes de los malos gobernantes de México. Lo fundamental: después de un año, son muchas las señales de lo fructífera que es la autonomía. Se habían ido construyendo escuelas, tenían generación de electricidad, avanzaban en experiencias sanitarias alternativas, ensayaban con éxito formas de comercio justo, demostrando que los pueblos rebeldes podían desarrollarse por sí mismos al margen de los malos gobiernos oficiales.

Los zapatistas se declararon conscientes de que todavía hay que trabajar con ahínco para resolver muchas carencias y alegres por lo mucho que han avanzado. El mayor fruto es que están aprendiendo a mandar obedeciendo, que ejercitan la rendición de cuentas, y que la gente va dilucidando lo que está bien y lo que está mal en el ejercicio del poder autónomo.
No sin dificultades, las Juntas de Buen Gobierno están consolidando proyectos de futuro. Preocupadas por hacer realidad el vivir bien juntos, han ido avanzando porque saben escuchar y preguntar, porque las respuestas no las tienen sino que las construyen propiciando la participación de todos, caminando en hacer verdad la libre determinación de los pueblos indígenas.

MARCOS: IRÓNICO Y PROFUNDO ANÁLISIS DE MÉXICO

En la segunda mitad de agosto, el subcomandante Marcos dio a conocer una serie de comunicados que tituló “Para leer un video”. En ellos elaboró un informe en el que sintetizó los logros de las Juntas de Buen Gobierno y compartió interpretaciones de gran aliento. Habló de lo que habían hecho los Caracoles, enmarcándolo en el contexto de la coyuntura mexicana, tanto la política como la económica, las que analizó con ironía y profundidad.
Marcos se refirió a las reformas pendientes en el Congreso.

Mostró cómo la política social se ha convertido en algo risible, pues las dependencias oficiales no son más que instituciones de caridad y limosnas. Las conquistas de los trabajadores son desechadas mediante pactos secretos acompañados de campañas mediáticas estridentes. La economía nacional se ha convertido en una “changarrización” de la supervivencia. La planta productiva nacional es un montón de desechos industriales. El comercio está monopolizado por empresas trasnacionales. La banca es controlada por capital extranjero y vive al vaivén de la especulación financiera manejada por variables globales y no nacionales. Esto se traduce en un empleo más precario, en más desempleo y subempleo, en precios altos y salarios bajos. México importa lo que podría producir internamente y produce para el mercado global y no para el consumo interno. La pobreza toca ya las capas medias y a los medianos empresarios. La desigualdad es alarmante e insultante y los mexicanos ricos son cada vez menos, aunque cada vez más ricos.

El penetrante, brillante, autocrítico y esperanzador informe zapatista contrastó con el bochornoso y trágico informe del foxismo, que no había sido capaz de dar cuenta del desastre en que se encuentra México, menos de apuntar hacia alguna solución. Marcos inició burlándose de los videoescándalos perredistas, donde dos dirigentes del Distrito Federal habían aparecido recibiendo fajas de dinero que, separadas por ligas, habían metido en bolsas de plástico y en un portafolios. Ese dinero lo habían recibido de manos del defraudador Carlos Ahumada, al que calificó como “corruptor de mayores”. Fustigó este hecho, pero lo ubicó: la diferencia entre la izquierda y la derecha partidista era que la izquierda aparecía en los videos, mientras la derecha no, porque maneja mayores sumas de dinero ilegal cibernéticamente, una vía que permanece oculta a los ojos del público. Recordó Marcos que en el caso del Pemexgate abundaban las pruebas contra el PRI... aunque faltaba el video. Y que de los fraudes electorales había evidencias, aunque no banquillos de acusados. “La corrupción hecha gobierno tiene seguridades legales”, dijo.

Recordó también que los panistas habían apoyado con desvíos de fondos públicos a la agrupación de la esposa del Presidente Fox y a la organización ultraderechista llamada Pro Vida. Señaló que la lucha por el poder presidencial había adelantado el 2006 al 2004 y estaba regresando a los mexicanos a épocas que debían estar superadas. Marcos señaló otro cambio importante: “Del convencimiento de que hay que gobernar con los medios de comunicación, estamos siendo gobernados por los medios”.

Los políticos se sujetan a las reglas del espectáculo y a las agendas que los medios marcan y el abrazo de los medios y la política está resultando mortal. Naufragando en el mar neoliberal, la nación mexicana se va hundiendo, mientras hay quienes resisten y construyen “pequeños islotes” donde un México futuro será patria y nación para todos.

TRES IMPORTANTES ERRORES

Tras un rápido recorrido histórico y un ácido y burlón análisis de la coyuntura mexicana, Marcos visualizó uno de esos islotes de resistencia en la autonomía de las comunidades zapatistas.

Reconoció tres importantes errores de los Caracoles. El primero, muy lamentable, el lugar que se le había dado a las mujeres. Otra falla: la relación de la estructura político-militar con los gobiernos autónomos. La tercera deficiencia tiene que ver con la descortesía con personas de la sociedad civil que desde lejos acuden a tener contacto con los Caracoles. Estas tres fallas detectadas debían corregirse.

Hizo otros señalamientos que no eran propiamente errores. Uno de ellos:se había criticado que los miembros de las Juntas de Buen Gobierno cambian continuamente. Marcos defendió que eso no era un error, sino un gran acierto, pues precisamente estaba programado que el trabajo fuera rotatorio y se había optado porque la tarea de gobierno no fuera exclusiva de un grupo y porque no hubiera gobernantes profesionales para que todos aprendieran, pues mientras más supieran de qué se trataba sería más difícil sufrir engaños y se dificultaría más la corrupción.

Marcos agradeció el apoyo de las comunidades civiles de México y del mundo que habían hecho suya la causa zapatista de construir un mundo donde cupieran muchos mundos. Informó que en un año habían contactado a las Juntas de Buen Gobierno individuos y organizaciones de 43 países, que habían llegado a Chiapas con proyectos productivos, donaciones, interés científico y hasta con justificada curiosidad. Las respuestas de las Juntas a veces habían tardado más de lo explicable y esa descortesía -dijo- se debía enmendar.

FALTA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES

Marcos se explayó en el gravísimo error de que la participación de las mujeres en las labores de dirección organizativa fuera escasa y de que en los Consejos autónomos y Juntas de Buen Gobierno esa participación hubiera sido prácticamente inexistente. Mientras en los Comités Clandestinos Revolucionarios Indígenas de zona el porcentaje de participación de las mujeres era de entre un tercio y hasta de un 40%, en los Consejos autónomos y en las Juntas de Buen Gobierno apenas llegaba al 1% en promedio. Marcos lamentó que se siguiera sin tomar en cuenta a las mujeres en los nombramientos de comisionados ejidales y agentes municipales y consideró inaceptable que el trabajo de gobierno fuera prerrogativa de los varones. Habló también de que aunque el papel de las mujeres en la resistencia resultaba fundamental, en algunos casos el respeto a sus derechos seguía siendo mera declaración de papel. A las mujeres se les seguía limitando su participación en actividades que implicaban salir del poblado. Para una nueva cultura faltaba que se les reconociera capacidades y aptitudes supuestamente exclusivas de los varones.

Otro grave problema experimentado en el primer año de los Caracoles es la relación de la estructura político-militar con los gobiernos civiles autónomos. Originalmente se había planteado que el EZLN acompañara y apoyara a los pueblos en la construcción de su autonomía. No obstante, el acompañamiento se había convertido a veces en dirección y el consejo en orden. Marcos hizo ver que la estructura piramidal jerárquica no era propia de las comunidades indígenas. Y que el hecho de que el EZLN fuera una organización político-militar y clandestina había contaminado procesos que debían ser democráticos. En algunas Juntas y Caracoles había sucedido que comandantes del CCRI tomaron decisiones que no les competían, lo que había metido en problemas a las Juntas.

SÓLO OCHO PESOS DIARIOS

En estos comunicados Marcos realizó un detallado informe y balance del primer año de gobierno de los Caracoles y de las Juntas. Las cinco Juntas de Buen Gobierno que han funcionado en territorio zapatista ofrecieron un pormenorizado reporte de los recursos que habían recibido y del destino que le habían dado. En total, recibieron 12 millones y medio de pesos y erogaron
10 millones. Marcos explicó que las autoridades autónomas que se van turnando para dirigir las Juntas durante los días que despachan en los Caracoles se mantienen -para sus necesidades personales- con apoyo del pueblo o con apoyo del EZLN. El promedio de gasto personal diario de un miembro de las Juntas -sin contar el pasaje de ida y regreso desde su comunidad al Caracol- es de 8 pesos. El dólar ha estado oscilando entorno a los 11.50 pesos. Marcos comparó esta cantidad con los sueldos, pagados por los impuestos ciudadanos, de los altos funcionarios y legisladores -100 a 200 mil pesos mensuales- para concluir que gobernar no tenía por qué serle costoso al pueblo.

¿SE DESINTEGRA MÉXICO? LAS FALACIAS DESNUDADAS

Marcos se refirió a varias falacias en torno al zapatistmo. Una, la que enarbolaron intelectuales, jueces y legisladores para oponerse a los Acuerdos de San Andrés, a la iniciativa de la COCOPA y a la puesta en práctica de esos Acuerdos por las comunidades zapatistas con la creación de los Caracoles y de las Juntas de Buen Gobierno hace un año, en agosto 2003.

Los enemigos de la autonomía habían anunciado que se produciría la desintegración del Estado mexicano
y la creación de un Estado dentro de otro. Otra falacia era la de los supuestos datos que periódicamente intentan probar que los zapatistas preparan una nueva ofensiva militar. Al contrario, los zapatistas prueban que han privilegiado la iniciativa política y que la autonomía sólo pone en práctica lo acordado por el gobierno y el EZLN en febrero de 1996.

Otro vaticinio que se había hecho con mucha seguridad era el fracaso de los Caracoles. Pero no sólo no habían fracasado, sino que mejoraron significativamente las condiciones de vida de las comunidades indígenas, y sin ningún afán separatista. Todo esto desfondaba las falacias sobre las que se había sustentado el rechazo a la llamada Ley COCOPA.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación, instancia que reparte impunidades a los poderosos, argumentó que con la autonomía se fraccionaría el Estado mexicano, que México se balcanizaría. Marcos acotó que tal vez se estaba refiriendo la Corte al narcotráfico y a su liga con gobernantes y jueces. En los hechos, los zapatistas demostraban que querían ser parte de México, mientras el poder planteaba que sólo podían ser parte de México si dejaban de ser lo que eran. A un año del nacimiento de los Caracoles y de las Juntas, el país -dijo Marcos- se estaba desintegrando, pero no por la autonomía indígena sino por una guerra política interna y por la política neoliberal. Marcos resumió el desastre nacional: el gobierno federal había renunciado a sus funciones elementales, se tambaleaba golpeado por los de arriba y actuaba sin consenso ni consulta con los de abajo.

INCLUYENDO A TODOS Y RESPETANDO A TODOS

Marcos sostuvo que quien bien gobierna debe hacerlo para todos y no sólo para quienes simpatizan con él o militan en su organización. Y mostró cómo en la concepción zapatista la lucha por la inclusión de uno no es la lucha por la exclusión del otro. Si la existencia del mestizo no debe implicar la desaparición del indígena, el reconocimiento de los indígenas como lo que son no implica la negación de los que no son como ellos. Las Juntas de Buen Gobierno estaban siendo la prueba de que el zapatismo no hegemonizaba bajo su idea y con su modo el mundo en el que vivimos.
Marcos informó con detalle cómo las Juntas de Buen Gobierno nacieron para atender a todos, a zapatistas y a no zapatistas, incluso a antizapatistas. Nacieron para mediar entre las autoridades y los ciudadanos, y entre las autoridades con distintos ámbitos y jerarquías.

Las Juntas de Buen Gobierno mantienen comunicación respetuosa con diferentes organizaciones sociales, con muchos de los gobiernos municipales oficiales con los que comparten territorio los autónomos, y en algunos casos hasta con el gobierno del Estado. Se intercambian recomendaciones y se busca solucionar los problemas mediante el diálogo. Marcos destacó que el gobierno del Estado de Chiapas, sabiendo que las miras del zapatismo no son locales sino federales, había elegido no ser parte del problema y tratar de ser parte de la solución y reconoció que el gobierno del Estado de Chiapas tenía una línea de comunicación veraz con las comunidades zapatistas.

Marcos enumeró muchos ejemplos en donde el diálogo entre zapatistas y el gobierno chiapaneco había conseguido soluciones. Se refirió, entre otros, a casos de secuestrados por organizaciones, al acuerdo de indemnización para los agredidos en Zinacantán, a la indemnización de campesinos afectados por el trazo de una carretera, al problema de las llamadas bicitaxis de la costa de Chiapas... En todos estos casos se había buscado evitar enfrentamiento entre indígenas.
Marcos sentenció: “Respetar es reconocer”. Las Juntas de Buen Gobierno reconocían existencia y jurisdicción al gobierno del Estado y a los municipios oficiales. En la mayoría de los casos, las autoridades oficiales municipales y el gobierno del estado también reconocían la existencia y jurisdicción de las Juntas de Buen Gobierno. Estas, además, reconocían la existencia y legitimidad de otras organizaciones. Respetando, demandaban respeto. Sólo así se podían hacer acuerdos y cumplirlos.

Un zapatismo incluyente y dialogante nada tiene que ver con el separatismo y el divisionismo que se le auguró.

¿CUÁNDO ENTRA EN ACCIÓN LA JUSTICIA ZAPATISTA?

Marcos recalcó que, aunque tardó tiempo, a un año de la instalación de las Juntas de Buen Gobierno las personas
y organizaciones no zapatistas, y aun las antizapatistas, saben que pueden acudir a estas Juntas a tratar cualquier problema porque las Juntas son instancias de diálogo y no de penalización, donde se valorará su caso y se hará justicia. Si alguien quiere castigo por algo acudirá a un municipio oficial o a un autónomo, pero si quiere solución por diálogo y acuerdo, acudirá a la Junta de Buen Gobierno.

Este proceder ha empezado a producir efectos positivos tanto en los municipios autónomos como en los oficiales.
En problemas sociales entre grupos, comunidades y organizaciones se recurre cada vez menos al uso de la fuerza o al intercambio de secuestrados. Va imperando el diálogo. Muchas veces lo que se han tratado son problemas individuales. Si antes se creía que cualquier agresión tenía como origen lo político, ahora se investiga primero si hay causas políticas o si se trata de algo del fuero común. Las Juntas tienen un canal de comunicación con el gobierno de Chiapas por medio de la Secretaría de Pueblos Indios.

Cuando hay alguna agresión a zapatistas y no hay comunicación con los agresores para ver la causa del conflicto, las Juntas indican al municipio autónomo en cuestión que inicie una investigación y también se envían los datos a las autoridades estatales. Mientras no hay claridad no se recurre a las denuncias ni a la movilización. Si se ve que el asunto no es político sino penal, se espera un tiempo razonable para que la justicia estatal ejerza su acción. Si ésta no se da, entonces entra en acción la justicia zapatista.

Marcos se quejó de que en los casos presentados a la justicia del gobierno de Chiapas ésta ha mostrado lentitud
e ineficiencia, siendo así que actúa expeditamente cuando se trata de penalizar a los enemigos políticos del gobierno estatal.
Lo más importante que tienen los zapatistas es su propia palabra, y la cumplen. Por eso han conseguido tanta autoridad moral. Marcos presentó muchas pruebas de que el zapatismo quiere que haya buen acuerdo entre los diferentes. Recordó que hasta el nombre de “indio” ha sido utilizado como insulto. Por eso, el zapatismo -dijo- “ha levantado una guerra contra el olvido”.

LO QUE BUSCA UN BUEN GOBIERNO

En su informe, Marcos subrayó que las agresiones más importantes sufridas por los zapatistas en el primer año de las Juntas de Buen Gobierno habían provenido de organizaciones y gobiernos de filiación perredista. Lo nuevo era que ahora ante cualquier conflicto primero se buscaba hablar y conocer la versión de las partes para hacer arreglo y así se habían ido resolviendo muchos conflictos. Marcos dio a conocer que los conflictos entre comunidades y entre organizaciones iban a la baja, que en los territorios de las Juntas habían disminuido los índices de criminalidad y de impunidad, y que los delitos se solucionaban y no sólo se castigaban. Enfatizó que un buen gobierno no busca otorgar impunidad a quienes simpatizan con él ni está hecho para penalizar a los contrarios en ideas y planteamientos. Y argumentó que las leyes imperantes en los municipios autónomos zapatistas no sólo no contradecían las elementales normas de justicia que regían el sistema jurídico estatal y federal, sino que en muchos casos las completaban.

Marcos recalcó que los zapatistas hablaban de lo que practicaban y exhortó a que se los visitara para corroborarlo. Se ufanó de que, en el ejercicio de sus derechos como pueblos indios, los zapatistas no violaban ningún derecho individual. Defendió que los derechos colectivos -como la decisión sobre el uso y disfrute de los recursos naturales- no sólo no contradicen los derechos individuales sino que permiten que alcancen para todos y no sólo para unos cuantos. Destacó como uno de los grandes avances de la autonomía que en el territorio zapatista no han aumentado las violaciones a los derechos humanos individuales y se han logrado mejores condiciones de vida.

Se respeta el derecho a la vida, a la religión, a la filiación partidista, a la libertad, a la presunción de inocencia, a manifestarse, a disentir, a ser diferente, y a la elección libre de la maternidad. En lugar de discutir en términos jurídicos, los zapatistas han optado por demostrar en los hechos que el reconocimiento de los derechos de los pueblos indios no implica ninguno de los peligros que los poderosos vaticinaron.

POR LOS BOSQUES Y POR LOS EMIGRANTES

Uno de los logros de las Juntas de Buen Gobierno tiene que ver con la conservación de los bosques. Cualquier habitante de territorios zapatistas que corta un árbol debe sembrar dos y cuidarlos. Las Juntas han sido muy cuidadosas en la prohibición del cultivo, tráfico y consumo de drogas. Han obligado al registro de los vehículos que transitan en sus zonas para evitar el tráfico de narcóticos, de armas, de maderas y de personas. Marcos se explayó en el problema del tráfico de indocumentados, en los engaños de los llamados “polleros”, y en la narración de una gran cantidad de ejemplos de lo que hacían los zapatistas a favor de los migrantes centroamericanos que pasan por sus tierras, y en las acciones en contra de quienes trafican con ellos.
También rindió cuentas sobre el comportamiento de los Caracoles en las elecciones municipales de octubre de 2003. Marcos advirtió que los zapatistas no creen que las elecciones sean un camino verdadero para los intereses del pueblo. No obstante, también saben que todavía hay quienes confían en los partidos y creen en las elecciones. El trabajo de los Caracoles fue velar porque se respetaran todos los pensamientos, pues no pretenden que todos se hagan zapatistas a la fuerza.

Al organismo electoral estatal le hicieron saber que, así como ellos respetaban a quienes quisieran votar, el organismo debía hacer lo mismo con quienes no desearan participar en las elecciones.

LA VIDA HA MEJORADO

Abundaron las cifras, los hechos y los argumentos que conducen a la conclusión de que las condiciones de vida de las comunidades zapatistas superan las de las comunidades que han optado por recibir los apoyos federales. Con fundado orgullo, los zapatistas no se cansan de repetir la invitación para que, quien quiera, vaya a verificarlo. El informe de Marcos sintetizó datos relativos a salud, educación, alimentación, vivienda y tierra. Hizo un puntual reconocimiento a los apoyos de la sociedad civil que permiten la atención médica y las medicinas gratuitas. Se han construido clínicas regionales y municipales. Se ha realizado la primera cirugía. Se cuenta con un laboratorio equipado para el procesamiento de plantas medicinales. Las Juntas se han empeñado en realizar campañas de medicina preventiva y de higiene. Se ha conseguido que en cada municipio autónomo haya una estructura básica de salud comunitaria. En educación, se ha procedido de abajo hacia arriba. Se construyeron y equiparon escuelas en todas las comunidades. En todos los Caracoles se han puesto a funcionar cooperativas de consumo y de producción y varios talleres. Se ha avanzado en el mejoramiento de la tierra, la vivienda y la alimentación.

DOS INFORMES, DOS PAÍSES

El cuarto informe del Presidente Fox trató de eludir la desintegración y la grave división nacional promovida por una irresponsable clase política, en la que el Presidente es un hiperactivo agente. Las divisiones quedaron evidenciadas con fuertes hechos simbólicos. El más impactante fue que Fox tuvo que leer su informe protegido por una cortina de hierro que lo separaba del pueblo. Fox huyó de la autocrítica, hizo llamados vacíos y sin sustento, y fue incapaz de propuestas. Trató de justificar, bajo un cuestionable ropaje democrático, su dogma neoliberal.
Desde Chiapas, los zapatistas sí hicieron un balance, tanto de la realidad del país como de su propia experiencia de autonomía. Reconocieron errores y aportaron datos de sus importantes avances. Manteniendo su fundado rechazo al gobierno federal, mostraron apertura al gobierno estatal y a los gobiernos municipales que les han mostrado respeto, con lo que han dado un mentís a quienes los acusaron de fraguar el separatismo.

Proviniendo de una guerra, han privilegiado el diálogo y la democracia, y han mostrado que son útiles y viables para la solución de conflictos y para la convivencia. Enfrentando la marginación, la exclusión, la pobreza y sobre todo, la enorme desigualdad, han ido avanzando sobre la base de su propio esfuerzo organizativo y la solidaridad de la sociedad civil y no por las políticas estatales. Defienden el seguir siendo pueblos. En lugar de dividir, integran. Reivindican la igualdad por la vía de la diferencia. Reclaman sus derechos a ser reconocidos.
Han fortalecido sistemas normativos propios. Han avanzado en el diseño y puesta en práctica de políticas sociales fundamentales. Entienden la autonomía como una forma específica del ejercicio del derecho a la libre determinación en el marco nacional, y han irradiado los beneficios de la autonomía hacia otros pueblos de otros estados que también la están construyendo con éxito.

MÉXICO PUEDE SALIR DE ESTE LABERINTO

Criticando los poderes constituidos y sus efectos desmanteladores de la unidad nacional y el caduco y aún pernicioso modelo neoliberal, los zapatistas han llamado a refundar la nación con un nuevo pacto social, con una profunda y amplia reforma del Estado, con una adecuada Constitución, con una renovada clase política y con una innovadora forma de hacer política.

Han hecho ver que hace falta un programa de lucha construido desde abajo, con base en una agenda nacional real incluyente, dialogante y democrática.

Esto supone abandonar la vía que han estado imponiendo los poderes del dinero, los medios de comunicación y los políticos. Los zapatistas han planteado que México puede salir del laberinto, de la trampa que le han puesto los poderes fácticos y en la que están atrapados los partidos, si las fuerzas de abajo consiguen impulsar una política de nuevo tipo y un proyecto alternativo de nación.

La convicción de los zapatistas la comparten amplios sectores nacionales hastiados de la situación a la que han llevado al país los políticos tradicionales, entre los que sobresale Vicente Fox. Con su práctica honesta y de nuevo tipo, el zapatismo está logrando un importante triunfo cultural.

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