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  Número 271 | Octubre 2004
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Nicaragua

Vuelcan la mesa con los dados en el aire

Mientras los tres polos de poder políticos del país estaban a la expectativa de cómo caerían los dados en las elecciones municipales del 7 de noviembre, dos de ellos jugaron fuerte, volcándole la mesa al Presidente Bolaños. El mapa político que diseñen los resultados electorales será decisivo para los juegos que seguirán jugando todos. Para las alianzas, candidaturas, amarres y componendas ya en curso.

Equipo Nitlápan-Envío

Los conflictos del Presidente Bolaños con el Poder Judicial y el Poder Legislativo -donde gobiernan el FSLN y el PLC, ambos en oposición a Bolaños- se expresaron el último mes en un diario y a veces ridículo ejercicio de retórica provocativa. Tras esta retórica se esconden urgencias del Presidente de la República: la aprobación del Presupuesto 2005, del TLC con Estados Unidos y de leyes indispensables para consumar su proyecto. La retórica en alza se explica también por la alta tensión que se está instalando en las cúpulas del PLC y del FSLN. Varios sectores insistieron en un “diálogo nacional” para resolver esta “crisis institucional”, que el 7 de octubre tuvo una expresión mayúscula en la resolución de la Contraloría solicitando al Legislativo la destitución del Presidente Bolaños.

UN PUENTE HACIA EL FSLN

Diálogo nacional: se ha convertido en fetiche político. El Presidente Bolaños, sin fuerza partidaria, apela a la sociedad. La sociedad está cansada de que apelen a ella sin que cuenten con ella. El PLC ve en el diálogo una nueva puerta para liberar a Alemán. Bolaños condiciona cualquier diálogo a ponerle candado a esa puerta. Aunque sería favorable para su proyecto contar con el respaldo del PLC, sería fatal para la imagen de “luchador internacional contra la corrupción” que abona y cultiva. El PLC busca al FSLN para presionar juntos a Bolaños. Y el FSLN oscila, con su probada habilidad, entre el PLC y Bolaños, ubicándose ante ambos como factor determinante para que cualquier diálogo funcione.

Lo más novedoso en este escenario no es tan visible: el gran capital anima insistentemente al Presidente Bolaños a volver a entenderse con el FSLN y a considerar al FSLN como un factor de gobernabilidad. En otras palabras, quiere que olvide los consejos que el Secretario de Estado gringo Colin Powell le dio hace ya más de un año y que él siguió con entusiasta docilidad.

Calculando que en la mesa electoral municipal los dados caerán a favor del FSLN, y no queriendo estar después dos años seguidos en sobresaltos económicos -como ya sucedió en 1996-97 y en 2000-2001 por el temor generalizado al regreso al gobierno de Daniel Ortega-, el gran capital le recomienda al Presidente que tienda un puente al FSLN en aras de la estabilidad. Ya hace unos meses, el empresario Carlos Pellas -él es el gran capital- le sugirió ir lentamente, poco a poco buscando un acuerdo con los partidos. Y lo instó también a trabajar más con los otros Poderes del Estado, planteando pragmáticamente que, con estos cambios lentos y graduales, tal vez en diez, quince años, tengamos ya un Poder Judicial diferente.

LOS DIPUTADOS “CUATREROS”

Los ires y venires políticos se tradujeron a lo largo del mes en dimes y diretes retóricos. Las pugnas políticas convertidas en espectáculo para encubrir negociaciones y ambiciones. Todos los días, ¡un flash!, con aquella misma ansiedad de protagonismo de la mamá de Carla en “El Clon”. Recordemos varios episodios de este “diálogo” antes de que el 7 de octubre ocurriera el volcón de mesa con que el PLC y el FSLN se aliaron contra Bolaños.

Se inicia el relato cuando, inspirados en el caso Venezuela y desesperados porque no logran resolver el caso Alemán, diputados del PLC proponen un referéndum revocatorio sobre el mandato de Bolaños para recortarle el período. Bolaños riposta: propone un plebiscito sobre el período de los legisladores para recortarlo. Días después, el Consejo Supremo Electoral los detiene: no hay ni tiempo ni dinero.

Diputados del FSLN y del PLC amenazan a Bolaños: impulsan una reforma constitucional que establecerá que el Legislativo debe ratificar a los embajadores, ministros y altos cargos de instituciones estatales a quienes hasta ahora nombra el Presidente. Diputados bolañistas alertan: pretenden “un parlamentarismo de hecho” y un Presidente “decorativo”. Bolaños riposta: lo pretenden porque saben que jamás ganarán la Presidencia y por eso le quieren quitar atribuciones al Presidente.

Diputados del FSLN declaran que no respaldan esa reforma. En el PLC unos dicen que sí, otros que no. Arremete de nuevo Bolaños: la razón para controlar desde la Asamblea los nombramientos en entes estatales es financiera: Ya se posaron sobre esas instituciones los ojos codiciosos y cuatreros que las saquearon antes. Diputados del FSLN y del PLC se declaran ofendidos. Entra en escena Herty Lewites: es urgente un diálogo Bolaños-Ortega y él, que es vaso comunicante entre ambos se ofrece como mediador. Bolaños acepta enseguida a este mediador.
Diputados del FSLN y del PLC sorprenden al Ejecutivo: se reúnen con magistrados de la Corte Suprema y se ponen de acuerdo sobre los aspectos más polémicos de la muy polémica Ley de Carrera Judicial, una de las causas más conocidas de la “crisis” desde hace un año. Danielistas y arnoldistas resuelven sus serias diferencias dejando fuera a Bolaños. Los arnoldistas ceden, no sabemos aún a cambio de qué. El mensaje es claro: tenemos capacidad de solucionar juntos los problemas y el Presidente los agudiza. En la reunión PLC-FSLN reaparece protagónico -por lo tanto, apoyado de nuevo por Alemán-, el diputado René Herrera. No estamos a la defensiva, la guerra de los poderes la empezó el Presidente, dice.

PREPARANDO EL “BATEO LIBRE”

Lewites celebra sonriente haber convencido a Bolaños y a Ortega para que dialoguen. Bolaños recurre a sus metáforas beisboleras: el diálogo será con bateo libre y sólo se exceptuará el caso Alemán. En el PLC crece la irritación. Bolaños cena con Lewites y entre sus dos registros discursivos -el de capataz arrogante y el de víctima impotente- elige el de víctima: Daniel es muy hábil y es bandido. ¿No será que me quiere poner una cascarita para que yo me resbale? Anuncia que su regreso de la Asamblea General de la ONU platicará con él. Dos días después, afirma en un discurso “histórico” que Daniel Ortega fue un Walker, comparando las elecciones de 1984, cuando Ortega fue electo Presidente, con la patraña que en 1856 organizó el filibustero William Walker para hacerse nombrar Presidente de Nicaragua.

En las fiestas de la Independencia, Bolaños anuncia que se reunirá con los Poderes Legislativo y Judicial como preludio al diálogo nacional. Hasta ese momento, “nacional” equivale a Bolaños-Ortega. El PLC parece cada vez más aislado y resentido. Es Lewites, el mediador, quien anuncia que el PLC será el tercero en ser llamado al diálogo que él organiza. Sin sutilezas, entra al escenario el Vicepresidente José Rizo: no se debe excluir el tema de Alemán del diálogo.

El PLC advierte que ningún directivo del partido con cargo en el Legislativo asistirá a ninguna convocatoria de diálogo que haga Bolaños, en rechazo a su actitud maleducada. Es grosera, hostil y ofensiva, precisa Wilfredo Navarro. Como otros arnoldistas busca llamar la atención del poderoso “dedo” Alemán. Ortega también le riposta a Bolaños: Yo no le he pedido ninguna cita ni estoy desesperado por reunirme con él. Insiste en que lo mejor sería hablar después de las elecciones, porque los votos serán el verdadero “diálogo nacional”. De paso, desautoriza a Lewites como mediador, y aprovechando la noticia de que a Alemán se le ha abierto causa en Panamá por el dinero que allí “lavó”, le recuerda al Presidente que en esa misma causa tiene pendiente él la de sus delitos electorales.

¿QUIÉN MANDA AQUÍ?

Bolaños se reúne con los Magistrados de la Corte Suprema para limar las asperezas acumuladas entre él y ellos. Al encuentro no llega ni uno solo de los ocho magistrados liberales. Es una orden de Alemán. Daniel Ortega y diputados arnoldistas y danielistas coinciden: no existen condiciones para ningún diálogo. Ortega insiste aquí y allá: no necesita ningún mediador. Lewites continúa sonriendo como si no fuera con él y afirmando que lo logrará.

Danielistas y arnoldistas suman voces: lo mejor sería dialogar después de las elecciones. Ambos urgen de los resultados en las urnas para presionar mejor. Según una encuesta de M&R de comienzos de septiembre, el 33% de la población opina que quienes mandan en Nicaragua son los sandinistas. Sólo un 9.8% opina que quien manda es Bolaños. El 27 de septiembre, otro almuerzo Bolaños-Lewites, de donde surge la fecha mágica: el 1 de octubre en Casa Presidencial será el diálogo Bolaños-Ortega. Los arnoldistas, cada vez más desplazados, declaran que el Presidente le tiene miedo al caudillo sandinista.

LOS DOS HERMANOS

En ésas nos tenían, cuando el 28 de septiembre, inesperadamente, aparece en escena, para que todos lo vean y algunos entiendan, Humberto Ortega. Almuerza con Bolaños. El ex-general declara: Estos dos componentes fundamentales del resultado electoral (así se refiere a Bolaños y al FSLN) tienen que trabajar lo más en armonía posible. Eso era lo que hablábamos. Bolaños adopta el perfil de víctima y hace una declaración sorprendente: Tristemente, veo en el Frente Sandinista más voluntad de trabajar por el pueblo que en el arnoldismo.

El “detalle” se va perfilando: ¿a qué FSLN se están refiriendo? Unas horas después de este almuerzo, Daniel Ortega, con cara descompuesta, busca darse su lugar y despejar dudas: Yo no soy empleado del gobierno. Yo represento a una fuerza política muy importante del país. Displicente, dice también que no es la primera vez que su hermano Humberto se reúne con Bolaños. Y trata de mover él la mesa: condiciona un posible diálogo con Bolaños a que esté presente como “testigo” el Cardenal Miguel Obando. Doble objetivo: refuerza la imagen de su reconciliación con la iglesia católica y, a la vez, introduce a Alemán en la agenda del diálogo. Bolaños acepta de inmediato la presencia del Cardenal. Y, con su habitual injerencia de breves palabras, la embajadora de Estados Unidos, Bárbara Moore, refuerza a Bolaños: Alemán debe quedar fuera del diálogo: Es un asunto -dice- que ya no debe tener influencia en las prioridades nacionales.

HASTA “ALGO MÁS SERIO”

El 30 de septiembre, los Presidentes del Poder Legislativo, Judicial y Electoral se reúnen con Bolaños, quien invita a Lewites -al que nombra su manager- en casa de la ex-Presidenta Violeta de Chamorro. Entre risas y carcajadas televisadas, la reunión “social” -calificada como acercamiento- preludia -dicen los invitados- otra más seria. Doña Violeta profundiza: Yo creo que la palabra diálogo es importante.

El 1 de octubre no pasa nada. El Cardenal Obando visita al Papa en Roma y Daniel Ortega decide esperarlo. Osado, Bolaños se refiere ese día a la obsoleta conducción política del FSLN. Ortega devuelve el golpe: llama a Bolaños manipulador y payaso y se burla: nunca tiene tiempo para el diálogo, pero lo vemos en bares y restaurantes, aludiendo a sus almuerzos y cenas con Lewites. Alguien dice que ando en cantinas... dirá días después Bolaños, herido, en tono de víctima.

Hasta aquí un breve guión (¿qué género adjudicarle: drama, comedia, farsa, musical, terror, suspense?) de la “película” del diálogo, aun inconclusa. Resulta pintoresco adjetivar todo esto como los preludios de un diálogo “nacional”. ¿Habla la nación en este diálogo? ¿Hay nación en Nicaragua? ¿Es Nicaragua una nación o es sólo un lugar en el mundo? No menos pintoresco resultó también el guión que, a la par, empezó a diseñarse para cuando los dados electorales, aún en el aire, caigan sobre la mesa, indicando ganadores y perdedores en las elecciones municipales.

LOS DADOS ELECTORALES

¿Cómo pinta la mesa del juego electoral? Es muy probable que el FSLN vuelva a ser el ganador cualitativo de las elecciones, triunfando en Managua y en una mayoría de los municipios más urbanos y más poblados del país. El FSLN se afirmará de nuevo como una realidad con la que hay que contar. Será una afirmación del liderazgo de Daniel Ortega y si el FSLN gana Managua, también del de Herty Lewites.

Es muy probable que la alianza APRE -capitaneada activamente por el Partido Conservador y destinada a dar continuidad al proyecto bolañista- consiga mejores resultados de los que en un principio parecía iba a tener. ¿Los suficientes para probar la erosión sufrida por el PLC en estos años y para aglutinar al antisandinismo? Los resultados que obtenga esta nueva alianza son el mayor enigma de las elecciones y los que generan más esperanza en el Ejecutivo, en el gran capital y en la embajada de Estados Unidos. De estos resultados puede depender la continuidad del bolañismo, objetivo en torno al cual parecen estar “organizándose” todas las crisis del país. Resulta muy preocupante: ¿es realmente el bolañismo real, el que hemos conocido, un proyecto que da respuesta a las realidades nacionales?

El PLC acude a las elecciones como el polo de poder más erosionado: carente de dinero para su campaña
-así lo reconocen- y con sus bases muy divididas. Aún no existe suficiente erosión en la lealtad liberal al máximo líder y reo de hospital Arnoldo Alemán. Y aunque entre los liberales crece la conciencia de que la libertad de Alemán va para largo, se mantiene la expectativa del “Arnoldo 2006” en mentes y en camisetas que circulan ya por el territorio nacional.

A pesar de todos sus problemas, es muy probable que el PLC vuelva a ser el ganador cuantitativo de las elecciones, triunfando en una mayoría de municipios de población rural. ¿En Managua? Doña Violeta enardeció al PLC al pedir el voto para el candidato a alcalde por el PLC, su hijo Pedro Joaquín. Yo le doy el apoyo a él como madre, pero no le doy el apoyo a ningún partido político.

LEWITES EN EL CENTRO

Antes de que los dados electorales caigan sobre la mesa y transformen todas estas probabilidades en realidades, en porcentajes y cargos, ya está en marcha el casting para la película de la campaña presidencial del 2006. No hay tiempo que perder. En el campo del FSLN el protagonista indiscutible es Herty Lewites. Las encuestas de opinión vienen indicando, sostenidamente, su popularidad entre sandinistas, antisandinistas y los demás.
Contra las campañas de desprestigio provenientes del círculo que rodea a Daniel Ortega, iniciadas con furia literaria por Rosario Murillo, Herty Lewites insiste en hacer fórmula con Daniel Ortega como candidato a Vicepresidente y en más: en ser el candidato presidencial del FSLN. Ha reiterado que al salir de la alcaldía de Managua hablará con Daniel Ortega para resolver este “problema”. Problema porque Daniel Ortega se autonombró desde hace un año candidato presidencial.

A Lewites lo respalda la opinión pública en las encuestas, lo patrocina Humberto Ortega y el grupo empresarial del FSLN y le están abriendo espacios y construyendo redes de apoyo sandinistas hasta hoy dispersos, que rechazan una cuarta candidatura de Daniel Ortega y, más aún, que adversan su control del FSLN y su traición a los ideales revolucionarios. Respalda a Lewites Enrique Bolaños. Y salió a respaldarlo este mes doña Violeta de Chamorro, la personalidad política que conserva mayores cuotas de opinión positiva en el país desde 1996 hasta el día de hoy, encuesta tras encuesta. Este tan variopinto respaldo sólo tiene una lógica: todos contra Daniel Ortega. Y esta lógica tiene urgencia: es ahora o es nunca.
¿Son antagónicas las contradicciones entre el patrocinador de Lewites y el ya anunciado candidato del FSLN, entre Humberto y Daniel? ¿Lo son las que hay o pueda haber entre Herty Lewites y Daniel Ortega? En torno a estas contradicciones pueden crearse falsas expectativas. Las apariencias engañan. Y muchos “flashes” -las pugnas-espectáculo- pueden estar destinados a hacer creer a los desconocedores del intestino del FSLN que las apariencias son realidades.

MONTEALEGRE EN EL CENTRO

En el campo liberal el protagonista de la película es Eduardo Montealegre. Las encuestas de opinión vienen indicando su popularidad entre las bases liberales y entre mucha otra gente sin color político. A pesar de sanciones, destituciones y reconvenciones provenientes del círculo que rodea a Alemán, Montealegre no se ha ido del PLC, y tampoco se fue del gobierno hasta ahora, en vísperas electorales -renunció a su cargo en el gabinete el 2 de octubre-, porque tampoco en este lado de la mesa hay tiempo que perder.

Montealegre no ha dicho a qué aspira, pero todo mundo sabe que aspira a ser candidato presidencial. ¿En el PLC o en APRE? En un PLC controlado por Alemán, Montealegre no tiene cabida. En APRE lo invitan a diario. Al salir del gobierno, Montealegre dijo que regresaba al PLC y Bolaños -¿para “quemarlo”?- le dio una misión: limpiar el PLC, para que ya limpio pueda participar con orgullo en contiendas políticas. Los arnoldistas del PLC amenazaron con limpiarse a Montealegre si regresaba con ese propósito. Y APRE anunció que si conseguía la depuración del PLC, se sentarían a dialogar con el PLC.

A Montealegre lo respalda la opinión pública liberal y no tan liberal en las encuestas, lo apadrina la embajada de Estados Unidos en Nicaragua como el más firme continuador del bolañismo. Lo respalda como uno de sus mimados Enrique Bolaños y lo requiere el gran capital -dominado por el capital financiero-, al que Montealegre pertenece, por familia, por escuela, por intereses y por acciones. Aunque el respaldo a Montealegre es variado, no es tan variopinto como el que concita Herty. Y tiene varias lógicas. La más visible: todos contra Arnoldo Alemán. Y la misma urgencia: ahora o nunca.

YUNTA LEWITES-MONTEALEGRE

El “flash” final de este guión post-electoral, que no le pone, ni mucho menos, punto final, fue hollywoodense: doña Violeta de Chamorro se dejó ver y retratar “por casualidad” en un restaurante de Managua el 5 de octubre, acogiendo entre sus brazos a Lewites, a su izquierda, y a Montealegre a su derecha. Es una fórmula muy linda, Nicaragua entera estamos aquí, dijo la ex-Presidenta, muy satisfecha con esa “toda Nicaragua” de sólo tres. Imposible no evocar a los otros tres del “triángulo de las Bermudas”.

Preguntado por la “lindura” de la fórmula, Lewites declaró que él no abandonará el FSLN y que Dios, no mi partido ni nadie, es quien me va a decir lo que tengo que hacer. Sólo mi Diosito lindo sabe lo que va a pasar conmigo, Diosito me dictará lo que tengo que hacer. Y Montealegre, más tecnócrata: En política todo es posible. Tanto Lewites como yo vamos a trabajar dentro de nuestros partidos para que nuestros puntos de vista prevalezcan. Ese “trabajo” anuncia guerras impopulares y prolongadas en ambos partidos.
El “flash” de la yunta Lewites-Montealegre, que ha empezado a circular como propuesta ¿cómo presión? ¿cómo test? ¿cómo advertencia? ¿cómo purgante? ¿cómo qué? es de lógica difícil de asimilar. Parece más bien una expresión suprema del desorden nacional, jamás imaginado por el más imaginativo de los postmodernistas.

EL IMPACTANTE JEREZ

En Nicaragua, la imaginación permanece en continua calistenia. Siempre hay nuevos hechos que provocan la perplejidad -¿la desmoralización?-. Al día siguiente de la aparición en público de la fórmula Lewites-Montealegre -caballitos troyanos que están ingresando al trote en el territorio de los dos caudillos-, la lucha contra la corrupción volvió a mostrarnos su condición de muy ligero “barniz político”: un jurado de conciencia de cinco ciudadanos absolvió a Byron Jerez en el caso de los “camionetazos”, una de las ocho causas contra Jerez, una de las que tenía más sustentadas pruebas de la red de corrupción que este hombre organizó desde su cargo en el gobierno Alemán.

Máximo estupor produjo la defensa que hizo Jerez de sí mismo en la sala valiéndose de la técnica del data show, de lágrimas y sobreactuadas apelaciones a su honradez y a la necesidad de que el odio desaparezca de Nicaragua. Impactante: así calificó Daniel Ortega la autodefensa de Jerez. ¿A qué tipo de impacto se refería? ¿A “cuánto” impacto? Esta causa, centrada en 23 camionetas de lujo que Jerez compró con dinero del Estado y repartió entre familiares y allegados, se ventiló en un juzgado controlado por el FSLN. Allí, Jerez tiene aún tres causas pendientes de sentencia.

VUELCAN LA MESA

Al día siguiente de que Jerez fuera absuelto, Daniel Ortega madrugó para encontrarse con el Cardenal Obando, quien con gran satisfacción aceptó actuar como testigo en el diálogo Ortega-Bolaños, aunque pidió se le enviara una invitación “formal”. En sus declaraciones, Ortega reveló cómo “preparaba” él ese diálogo, al anunciar ahí mismo -¿lapsus?- lo que anunciaría unas horas después la Contraloría para volcarle la mesa del juego al Presidente Bolaños.

La Contraloría -controlada por el FSLN y el PLC tras el pacto- emitió una resolución: sanciona a Bolaños con el pago de dos meses de su jugoso salario de 10 mil dólares y solicita al Legislativo lo destituya de su cargo por haberse negado reiteradamente, violentando la ley, a informar al ente fiscalizador sobre el origen de los fondos con que fue financiada la campaña que lo llevó a la Presidencia.

Aunque es evidente que en el volcón de la mesa hay que ver una de las más espectaculares tramas Alemán-Ortega -acuciados ahora por el trote acelerado de los “caballitos troyanos”- no es sólo la Contraloría. Semanas antes de esta resolución, los organismos cívicos de observación electoral Ética y Transparencia e IPADE habían recordado al Presidente su absoluta obligación legal y moral de entregar la documentación pertinente al financiamiento de su campaña.

En la noche, Bolaños, entre arrogante y víctima, se defendió, como suele hacerlo, apelando a tener fe en él y al apoyo internacional: citó las opiniones favorables a su gestión y a “la nueva era” por él dirigida del gerente de la Cuenta del Milenio, de la Unión Europea, del G-8 y hasta de Róger Noriega. Horas después, Daniel Ortega le respondió leyendo un texto plagado de insultos -llevaba el inconfundible sello de los escritos anti-imperialistas de Rosario Murillo- y lo retó a despojarse de su inmunidad y a responder por estas acusaciones o a atenerse a las consecuencias.

Esta trama continuará. Sólo la fecha, como sucede mensualmente, nos fuerza a poner un penúltimo punto, nunca seguros de que el siguiente pueda ser el final.

CON IRA Y CON VALOR

La función de este texto inicial en esta revista es hacer explícita la realidad nacional. Eso tratamos de hacer. Es también su función mostrar la “lógica” que articula esa realidad. Eso es más difícil. No parece existir un marco lógico convencional o una racionalidad universalmente aceptada que vincule todo lo que pasa hoy en Nicaragua con lo que pasó ayer, que enlace todo lo que nos sucede a diario. A pesar de todo, seguimos intentándolo. Como “pesimistas esperanzados”. Con esperanza contra toda esperanza. Hay que alimentar esa rara esperanza. Según San Agustín, son dos “las bellas hijas de toda esperanza”. La ira y el valor. “La ira al ver cómo son las cosas. El valor para cambiarlas”. Es una fórmula, una yunta con la que seguir trabajando.

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