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Universidad Centroamericana - UCA  
  Número 4 | Septiembre 1981
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Nicaragua

Costa Atlántica de Nicaragua: características y desafíos

La Costa Atlántica es una realidad totalmente distinta en cultura, lengua, etnia, religión, política e historia al resto de Nicaragua. La revolución está permitiéndonos acercarnos a esa realidad.

Equipo Envío

Es bastante difícil para aquellos que no conocen Nicaragua comprender las diferencias profundas existentes entre la Costa Atlántica y la Pacífica. La Costa Atlántica, conocida popularmente como "La Costa" abarca el 56.2% del territorio total del país y está dividida en dos Departamentos: Zelaya con 59 mil 94 kilómetros cuadrados y el Río San Juan, con 7 mil 448 kilómetros cuadrados. La Costa es una entidad o estructura regional totalmente distinta en cultura, lengua, etnia, religión, política e historia al resto de Nicaragua.



Las zonas principales que componen la región de la Costa Atlántica son: las minas de Siuna, Rosita y Bonanza, la zona de Puerto Cabezas, la zona de Waspán-Río Coco, fronteriza con Honduras, y la zona de Bluefields-Corn Island. Cada zona tiene su propia idiosincracia, lo que determina que la Costa sea una globalidad muy particular con una perspectiva distinta a la del resto de Nicaragua, pero con diferencias en su estructura regional.

Historia de la Costa Atlántica

La conquista española del siglo XVI no llegó nunca a la Costa Atlántica. Podemos considerar a los piratas ingleses como los primeros visitantes que con cierta frecuencia llegaron a la Costa. Cambiaban sus armas de fuego, machetes, tabaco, telas de algodón, ollas de hierro y otras manufacturas por carne de tortuga y de otros animales, maíz y vegetales diversos, miel, pescado, canoas y hamacas. Esta situación fue determinando una cierta dependencia, así como la necesidad de establecer nuevas relaciones con los ingleses.

Más tarde los ingleses establecen plantaciones de azúcar y comienzan la explotación de la madera. Luego de la conquista de Jamaica, los ingleses trajeron miles de esclavos negros para que trabajaran en la Costa. El trato de los ingleses con los negros en el Atlántico fue tan brutal como el de los españoles con los indígenas de la Costa Pacífica.

Los mískitos, indios de la Costa Atlántica, se unieron con los ingleses para atacar a las ciudades españolas y pronto la región costeña de La Mosquitia se convirtió en un protectorado inglés. La colonización inglesa de los mískitos fue menos violenta que con los esclavos negros. Más bien, utilizaron y solidificaron la alianza con los líderes mískitos. Hacia 1678 los ingleses crearon un reino mískto que no existía en la cultura de este pueblo indígena. Esta estructura artificial, que en la práctica tenía muy poca función, existió durante casi dos siglos.

La Nicaragua española de la Costa Pacífica ganó su independencia en 1821, integrándose a las Provincias Unidas de Centroamérica hasta 1838 año en que se disuelve esta Federación, logrando su independencia total. En 1849, llegaron a la Costa Atlántica misioneros de la Iglesia Morava con el objetivo de "civilizar" y "culturizar" a los criollos e indígenas. Esta Iglesia evangélica nacida en Moravia durante la Reforma promovió hechos positivos especialmente en la salud y la educación.

En pocos años, la población mískita se convirtió. La Iglesia Morava promovió pastores nativos y se fue estructurando una "iglesia nativa". En aquel entonces, los pastores tenían una enorme influencia sobre las comunidades, incluso mayor que la de los propios líderes. El clero de la Iglesia Morava, como el de la Católica, dio su apoyo al sistema capitalista dominante en este tiempo, el inglés, y después al estadounidense.

El interés creciente en Nicaragua como lugar apropiado para construir un canal interoceánico hizo crecer la influencia de los Estados Unidos. La idea era construir el canal aprovechando el Río San Juan y el lago de Nicaragua. De esta forma, quedaban solamente 18 millas de tierra entre el Pacífico y el Atlántico. Aprovechando las tensiones que existían entre Nicaragua e Inglaterra en relación a la Mosquitia, los Estados Unidos en poco tiempo adquirieron los derechos exclusivos para la construcción del canal. En 1855 el filibustero americano, William Walker con la ayuda económica de Cornelius Vanderbilt, invadió Nicaragua y se proclamó Presidente. Después de dos años fue derrocado por los mismos intereses que lo habían sostenido.

Los problemas continuaron en el área hasta que en 1860 Inglaterra renunció al protectorado y se creó una "reserva" que si bien dependía de Nicaragua, tenía su propia administración. En 1893 asumió la presidencia de Nicaragua el General José Santos Zelaya, quien abrió las puertas a la inversión extranjera, especialmente en las minas, bosques y bananeras de la Costa Atlántica. Entre 1893 y 1909 el 10% de esta área pasó a manos extranjeras. En 1894 después de una serie de levantamientos en la Costa, Zelaya con la ayuda de los Estados Unidos emitió la "Declaración de la Reincorporación de la Mosquitia", considerada por los costeños como una conquista.

Nunca los indígenas habían reconocido y aceptado las fronteras artificiales establecidas por los europeos. Por siglos, la Mosquitia incluía una parte de la actual Honduras. La gente vivía a los dos lados del Río. Cruzaban cuando querían, tenían milpas en los dos lados. La frontera entre Honduras y Nicaragua se estableció oficialmente hasta 1960 por una decisión de la Corte Internacional de la Haya, que estableció al Río Coco como frontera. Posteriormente a esta decisión, Somoza forzó a unas 5 mil familias a trasladarse del lado sur, con un alto costo de muertos. Así y todo, inclusive hoy mucha gente continua cultivando en las dos márgenes del Río. Para ellos, la frontera no es más que un concepto artificial que no tiene ningún significado personal en su práctica cotidiana.

Los intereses de Zelaya y los de Estados Unidos empezaron a chocar y Zelaya tuvo que renunciar en 1909. A partir de allí, tres años de inestabilidad continuadas por un gobierno apoyado por los Estados Unidos y la invasión de los marines americanos a Nicaragua. Esta presencia militar se mantuvo, casi ininterrumpidamente, por 21 años. Los marines ocuparon las ciudades de Bluefields, Puerto Cabezas y Río Grande desde 1926 hasta 1931. La presencia civil y militar de los Estados Unidos trajo aparejada una serie de efectos económicos. La exportaciones crecieron de un 28% de la producción total en 1911 a 51% en 1918, la mayoría con destino a los Estados Unidos. Se explotaron principalmente las minas, el hule, la caoba, el cedro, el pino y la banana.

La Costa Atlántica nunca se convirtió en una "república bananera" como casi todos los otros países centroamericanos. Las razones principales: la tierra menos fértil que significaba menos ganancia; las compañías bananeras no lograron comprar grandes extensiones de tierra a los mískitos, quienes establecieron contratos para vender su producto por un precio fijo; la coincidencia de una peste que atacó a los bananos y un huracán devastador en 1941. Todas estas causas determinaron que para esa fecha se terminara la presencia de los bananeros norteamericanos.

Los ataques continuos de los sandinistas de Sandino contra la ocupación americana afectaron la economía, pero la situación volvió a estabilizarse" con el asesinato de Sandino en 1934 y la formación, como propuesta norteamericana, de la Guardia Nacional. La inversión extranjera volvió nuevamente a crecer. Los años de la Segunda Guerra Mundial y la necesidad del hule en el mercado internacional favorecieron nuevamente la economía. Las compañías establecieron una relación económica de empresa-trabajadores nativos asalariados, pagando a éstos un sueldo mínimo y estableciendo una estructura jerárquica (jefes y gerentes) extranjera. La explotación extranjera llegó a su punto máximo hacia los años 50, cuando por una combinación de factores diversos muchas de las compañías comienzan a retirarse. Somoza empezó a aumentar los impuestos que debían pagar las compañías ambicionando una parte mayor de ganancias. Además la sobrexplotación de las reservas forestales implicaba una disminución en la producción. La Cooperativa Bananera Nativa, última compañía bananera, cerró sus puertas en 1960: Las minas también empezaron a cerrar hacia los años 60.

Durante la dinastía somocista se hizo una campaña exitosa con la ayuda de los Estados Unidos para convencer a los pobladores de la Costa que su enemigo mayor era Cuba, porque “intentaba exportar lo malo del comunismo ateo a todo el mundo". Se hicieron maniobras de guerra supuestamente para resistir un ataque cubano. La culminación de esta campaña fue el lanzamiento de la operación Bahía de Cochinos desde Puerto Cabezas en 1961.

La población costeña

La población de la Costa es el resultado e una rica mezcla entre diferentes grupos étnicos y representa solamente el 10% de la población total de Nicaragua. La densidad de la Cota es de 1.6 habitantes por kilómetros cuadrado. En el resto del país es de 13 habitantes por km. cuadrado. El grupo étnico más numeroso en la costa es el mískto, con más de 120 mil personas. Son mayoría en Zelaya Norte y su idioma es lengua franca entre todos los grupos indígenas del Atlántico. Se cree que son descendientes de los Chibchas de Colombia.

La población criolla se estima en unas 80 mil personas y es el resultado de olas migratorias. Los primeros eran esclavos escapados o náufragos; luego los esclavos traídos por los ingleses para trabajar en la extracción de madera y en las grandes plantaciones. Hablaban el inglés del Caribe al llegar a la Costa o rápidamente lo aprendieron. Todos se convirtieron a la religión morava y se educaron en escuelas moravas. A nivel cultural, de lengua y de religión se identificaron con los ingleses y posteriormente con los norteamericanos. Los criollos viven principalmente en la zona de Bluefields y Corn Island.

Los sumos son, más o menos, 10 mil personas y viven principalmente en las montañas del norte. Tienen su propio idioma y sus propias costumbres. Hay grupos pequeños de ramas en Zelaya Sur. Mucho de su idioma y sus costumbres se ha perdido. También hay algunos chinos, la mayoría de los cuales vinieron cuando se les cortó su entrada en Estados Unidos. Viven en las comunidades costeñas dedicándose sobre todo a los negocios. Hay además descendientes de ingleses, alemanes y americanos que fueron llegando a la Costa en distintas épocas.

Debido al proceso extensivo de mestizaje entre los diferentes grupos, es difícil distinguir visualmente los distintos grupos étnicos. Muchas veces, más que la cuestión racial es la cultura la que determina la autoidentificación de una persona en un grupo determinado. Solamente desde la victoria sandinista los diferentes grupos étnicos han desarrollado un orgullo en sus antepasados, un deseo de preservar su cultura y su idioma.

La insurrección sandinista

La insurrección también tuvo un papel muy diferente en la vida de los pobladores de la Costa Atlántica que en los de la Pacífica. Durante los años de Somoza el gobierno de Managua ignoró casi completamente la Costa. La Guardia Nacional estuvo muchas veces en la Costa por problemas específicos, pero luego retornaba a la zona del Pacífico. Su presencia era entonces esporádica, limitada y moyoritariamente no represiva. La gente de la Costa no tenía el odio que existía en el Pacífico a Somoza y su Guardia. En la Costa no hubo derramamiento de sangre. En el momento de la victoria del 19 de julio de 1979 tanto Puerto Cabezas como Bluefields se rindieron al Frente Sandinista sin lucha. La Guardia había huido los días antes de la victoria. Muchos costeños denominan a la insurrección sandinista la "revolución española". Para ellos el triunfo como resultado de la lucha no tiene mayor significado, pues en gran medida, la Costa vivió aislada del proceso popular.

Una excepción notable a esta ausencia de violencia represiva la constituyó la zona de las minas. Hace diez años, comenzaron a constituirse las Comunidades Cristianas de Base en esa región y paralelamente todo un proceso de concientización. En el 1975-76 la gente de esta zona comenzó a hablar de las matanzas y asesinatos de la Guardia. Ésta consideraba cualquier signo de organización como una expresión del sandinismo y/o el comunismo. La gente también denunció entierros masivos, torturas, etc. Los sacerdotes de la zona documentaron todo esto y en 1976 cuando no existía ninguna duda sobre la veracidad de estos hechos y las acusaciones, los capuchinos con el Obispo de Bluefields publicaron una denuncia de las desapariciones, torturas y o asesinatos de cientos de campesinos en esta zona. Esta declaración se considera como un elemento importante en el derrocamiento final de Somoza. La región de las minas fue testigo de fuertes enfrentamientos entre la Guardia y los Sandinistas durante la Insurrección.

Problemas de la Costa Atlántica

Los problemas que tuvo que afrontar el Gobierno de Reconstrucción Nacional comenzaron casi inmediatamente después del triunfo. Económicamente, todo el país fue destruido sin excepción de la Costa Atlántica. Las pocas empresas americanas que todavía existían, o se fueron o se nacionalizaron. Esto, sin embargo, no resolvió el problema. En las compañías recientemente nacionalizadas, el Gobierno tuvo que confrontarse con maquinarias descompuestas, escasez de repuestos, falta de administradores y de técnicos capacitados, y con una población poco consciente sin ganas de adaptarse al ritmo del proceso o sin estar dispuestos a hacer los sacrificios necesarios para cambiar la situación. Todo esto, junto con algunos errores muy serios y admitidos por parte del FSLN, han creado una serie de problemas sumamente difíciles que continúan amenazando la paz de la Costa Atlántica.

Una de las características mas importantes, casi ejemplar, de la Revolución Nicaragüense ha sido el énfasis continuo de parte e los dirigentes sandinistas en admitir los errores y aceptar las criticas justas. A ese respecto, la experiencia de la Costa no ha sido una excepción. Ellos no solamente reconocen las demandas legítimas de las comunidades de la Costa, sino que reconocen la necesidad de su propia contribución para la resolución de algunos problemas. Muchos de esos errores se cometieron en los dos primeros meses (meses caóticos) después de la victoria, pero todavía se sienten sus consecuencias. Otros han sido cometidos más recientemente y han fortalecido la oposición interna y externa.

Con la publicación el 12 de agosto de la "Declaración de Principios sobre la Costa Atlántica", el Gobierno le ha mostrado tanto a la gente en la Costa como al mundo su compromiso serio con las comunidades indígenas de Nicaragua. El Ministro de INNICA (Instituto Nicaragüense para la Costa Atlántica), Comandante William Ramírez, dijo durante una entrevista en la Asamblea en la que salió dicha Declaración: "Ciertamente se han cometido errores, pero la gestión del Gobierno Revolucionario en la Costa es más positiva que negativa... Errores de apreciación de falta de experiencia" Y añadió: "El problema no es de raza, de lengua o de color, sino de subdesarrollo, explotación y atraso". Será por el desarrollo de todo el potencial de la región que se resolverán los problemas.

Probablemente el primer error del Frente, en medio de la euforia del triunfo fue proclamar todas las mejoras que se proponían llevar a la Costa. No se dieron cuenta del tiempo y los recursos necesarios para cumplir con esas promesas. Junto con ello, el hecho de que algunas de las mejoras concretadas se dieron en pueblos aislados y lejanos dejando insatisfechas a las zonas más pobladas de la Costa. Un ejemplo es el caso del azúcar. En todo el país los nicaragüenses tienen el hábito de un alto consumo de azúcar y la gente en las ciudades está acostumbrada a consumir tanto cuanto quiera, mientras en pueblos del interior muchas veces escasea. El nuevo Gobierno ha tratado de educar a la gente para que controle su consumo de azúcar, y al mismo tiempo para asegurar el consumo en las zonas más alejadas. Este hecho ha determinado que en algunas ocasiones haya menos azúcar en las ciudades produciendo quejas de parte de la gente.

La gente estaba acostumbrada a la presencia de no muchos efectivos de la guardia en la Costa. Después de la victoria, gran número de jóvenes soldados sandinistas llegaron sin tener mayor comprensión de los elementos de la cultura y forma de pensamiento de los habitantes de la Costa. Para muchos era su primera visita a la Costa. No hablan inglés y mucho menos mískto. Todo esto sumado a su juventud y falta de experiencia causó malos entendimientos, incidentes, resentimientos. Debido a la amenaza siempre probable de una acción contrarrevolucionaria, todavía permanece un contingente bastante grande de soldados en la Costa, lo que no agrada a los pobladores.

Quizás el error más grave del Frente fue el de nombrar a Stedman Fagoth Mueller, un joven líder mískto, a participar en el Consejo de Estado. Esta determinación ayudó a crear en Fagoth la figura del héroe o salvador de los mískitos. En febrero de 1981, Fagoth y los otros dirigentes de la organización MISURASATA (formada después del triunfo con el apoyo del Frente) fueron arrestados. La gente se enfureció por esta medida. Los otros dirigentes fueron liberados pero a Fagoth se le acusó de organizar planes contrarrevolucionarios y separatistas. También las investigaciones que se le hicieron probaron que había participado como miembro de la Seguridad de Somoza. Pero para la gente Fagoth era un líder y protestaron ante su encarcelamiento. Finalmente, el gobierno lo liberó pero con la condición de que se fuera del país para estudiar. En pocos días, cruzó el Río y se dirigió a Honduras donde permanece y aparentemente colabora con los somocistas. Su influencia es continua por medio de la radio que tienen los somocistas en Honduras. Muchos jóvenes mískitos se han ido a Honduras, donde sus difíciles condiciones de vida facilitan su manipulación de parte de los ex-guardias somocistas que operan en la zona y que se entrenan en diversos campos (que son del conocimiento público) con planes contrarrevolucionarios.

MISURASATA significa Mískitos, Sumos, Ramas y Sandinistas Unidos. Se consolidó como organización fuerte en la Costa. La fragmentación sufrida por la detención de sus dirigentes y las luchas internas posteriores dejan a los indígenas sin una organización que sea efectiva y reconocida. Durante la detención de Fagoth, casi 2 mil mískitos iniciaron una manifestación continua y pacífica en su apoyo. Después de tres semanas el Gobierno los desalojó. Esta medida facilitó que muchos indígenas se consolidaran en su oposición al Gobierno.

Dos incidentes más son símbolos para la gente de la "represión" del gobierno. Uno ocurrió en Prinzapolka cuando el ejército trató de arrestar a un dirigente de MISURASATA. En esta ocasión se produjo un incidente que terminó con la muerte de ocho personas y dos mískitos en la cárcel. El otro ocurrió en Bluefields durante una manifestación contra la presencia de los médicos y maestros cubanos. Otra vez el ejército frenó la manifestación. Aunque estos dos hechos no pueden compararse con toda la terrible represión usada por Somoza contra el pueblo del Pacífico, para gente sin una experiencia de represión, son elementos suficientes para opacar los logros que han obtenido.

Una actitud que sigue contribuyendo a la tensión es la de algunos funcionarios de la zona que tienden a confundir y considerar toda crítica como una actitud contrarrevolucionaria. Esto crea sospechas, miedos y desconfianza entre el Gobierno y la gente y entre la gente misma. Es, sin duda, una situación muy difícil que, agravada por la real amenaza contrarrevolucionaria, explica la preocupación de los militares de la zona.

La lista de problemas reales es larga. Los más grave son la falta de transporte, la escasez de abastecimiento y la falta de empleos e industrias. El único transporte entre Waspán y Managua es un vuelo semanal no muy regular. Frecuentemente el vuelo debe cancelarse por problemas técnicos-mecánicos. Entre Waspán y Puerto Cabezas el único medio de transporte es la "Entercar" (un camión del ejército adaptado, que dos veces al día hace un viaje de cuatro horas, repleto de gente). Hay tres vuelos semanales de Managua a Puerto Cabezas, que no alcanzan a cubrir las necesidades de transporte de mercadería y personal hacia la Costa. La única manera de ir a Puerto Cabezas a Bluefields es un largo viaje de siete horas por barco que se realiza dos veces por semana. Para llegar a Bluefields desde Managua el viaje es un poco menos complicado: un vuelo semanal o cinco horas de bus hasta El Rama para tomar un barco que luego de seis horas estará en destino. El problema del transporte complica todo muchísimo.

El terreno y las condiciones climáticas aumentan aún más los problemas. El área tiene un alto promedio anual de lluvias, inundaciones frecuentes de los ríos y una tierra bastante árida que limita su fertilidad. Por esto, la escasez de alimentos está íntimamente ligada a la falta de transporte, ya que la mayoría de los productos lácteos, carne, vegetales vienen del Pacífico. Casi no existe transporte con refrigeración y por lo tanto, leche fresca.

A nivel de abastecimiento existe otro problema: el campesino debe vender el arroz y los frijoles que le sobran para comprar otros productos indispensables como sal, azúcar, ropa, medicinas, herramientas, etc. También debe guardar una parte para alimentar a su familia hasta la próxima cosecha y también para volver a sembrar. Pero debido a las enormes necesidades económicas muchas veces el campesino vende demasiado o toda su cosecha, influyendo también en esto el hecho de la falta de recipientes adecuados para su reserva. Todo ello determina que cuando llega el tiempo de sembrar no tiene semillas y debe comprarlas, así como para la alimentación de su familia. Se da entonces la paradoja de que lo tiene que comprar a un precio más alto que él mismo lo ha vendido. Para comenzar a resolver el problema, el Gobierno ha propuesto la construcción de unos silos pequeños en cada comunidad para guardar el producto.

Casi todos los productos son más caros en el Atlántico debido al transporte. La tasa de desempleo es alta. Algunas fábricas fueron cerradas o casi cerradas por falta de repuestos y técnicos preparados, salvo la de mariscos que se exporta. De todas formas, la producción pesquera es pequeña debido a la escasez de barcos, falta de preparación para reparar los que existen y falta de refrigeración necesaria para llevar el producto al mercado. Aunque la presencia de compañías americanas siempre fluctuaba y desaparecieron hace tiempo, para mucha gente quedan como realidades positivas, ya que daban trabajo, a pesar de sueldos mínimos y el saqueo de los recursos naturales del país.

Los medios de comunicación casi no existen. Esto tiene también su consecuencias. Solamente en Bluefilds hay teléfonos y televisión (principalmente de Costa Rica). No hay periódicos locales y al norte solamente llega el diario "La Prensa". Los periódicos llegan con varios días de atraso. Hay una estación de radio en Puerto Cabezas con muy pocas noticias locales y otra en Bluefields. No hay, por lo tanto, ninguna manera efectiva de comunicar, informar, clarificar o desmentir los rumores y chismes que tienen tanta vigencia en los pueblos. La radio de la contrarrevolución se oye por toda la Costa y no hay manera de contrainformar.

Los problemas de salud son también graves en la Costa. La tuberculosis es cuatro veces más grande que en el Pacífico, 95% de la gente tiene parásitos. La malaria y la desnutrición son comunes. Mucha gente mískita se negó a vacunar a sus hijos. Algunos por miedo a que la vacuna afectara perniciosamente a sus niños, otros como rechazo al Gobierno. Por otra parte, solamente en las zonas cercanas al Río Coco hay 130 pueblitos. Organizar una vacunación en esta región es prácticamente imposible. La lucha contra las enfermedades es un trabajo de enorme magnitud. La lucha contra los mosquitos que transmiten la malaria y el dengue se ve complicada por la enorme cantidad de charcos y la lluvia casi permanente durante todo el año. Para llegar a los pueblitos aislados y enseñar a la gente los métodos preventivos se necesitan jeeps y pangas con motores fuera de borda que son poco comunes.

Se necesitarían más personas bilingües o trilingues para el trabajo en la Costa en las funciones del Gobierno. Actualmente hay más mískitos que criollos que participan en el gobierno. Debido a su programa educativo, Bluefields ha contado por mucho tiempo con un grupo de semiprofesionales, quienes al graduarse en la secundaria son preparados en dos idiomas. Trabajan generalmente en los bancos, en áreas económicas, y como mecánicos. Prácticamente son los únicos que saben manejar las máquinas. El Frente ha dado a los criollos cargos de importancia en el gobierno municipal de Bluefields y esto disminuyó un poco los problemas. Los mískitos, por su falta de individualismo y por ser ajenos a la competencia no quieren salir de su pueblo para ir a la Universidad. Los que salieron y volvieron a la región no siempre fueron aceptados por su propia gente.

La burocracia también contribuye a aumentar las dificultades en la Costa. Hay una gran cantidad de trámites que sólo pueden ser resueltos en Managua y esto cuesta tiempo y dinero y muchas veces la gente no tiene suficientes recursos. Además, varios proyectos vienen e Managua para ser implementados por gente que no siempre comprenden a fondo los límites de implementación que existen en la Costa.

Los errores cometidos por el Gobierno han aumentado el miedo y y la desconfianza de la gente, lo que aumenta su histórica falta de identificación con su país, Nicaragua. Les hace recordar un cierto placer la presencia de los Estados Unidos, lo que aumenta los resultados de muchos años de propaganda somocista que describía a Cuba como el enemigo principal. La situación problemática es aumentada también por ciertas creencias de la gente. Muchas de estas creencias no tienen base de sustentación, otras vienen de hechos aislados o medias verdades. De todas formas, aumentan la distancia entre la gente y el Gobierno. La creencia mencionada antes con respecto a los posibles efectos negativos de las vacunas es sólo un ejemplo. La escasez de alimentos es atribuida a que "toda la comida va al ejército" o a que "vendieron todos los frijoles a Cuba". El miedo atroz al comunismo es un obstáculo gigante y paralizador. Algunos dicen que las colas para comprar el arroz o el azúcar son la prueba positiva de que el comunismo ha llegado. La desconfianza hace creer a algunos que se revise todo el correo, que se tortura a los prisioneros, que se confiscarán los bienes... Este marco hace también que el ejército sandinista crea que cada persona que se queja o critica está metida en la contrarrevolución. Posiblemente la creencia más triste es la de alguna gente, pobre, sencilla y preocupada que creen que si viene una contrarrevolución de Honduras, los Estados Unidos la respaldará con tropas y armas y esto resolverá los actuales problemas.

Logros de la Revolución en la Costa

Muchas veces, concentrados en las dificultades, se presta poca atención a los logros impresionantes que ha realizado la Revolución en sólo dos años y con recursos tan limitados. Por primera vez en la historia, al Gobierno le preocupa y le importa la Costa Atlántica y trata de mejorar la vida de los más pobres. En la época de los ingleses, americanos o de Somoza si los pobladores de la Costa recibían mejoras era sólo por accidente o por casualidad... Como si en el proceso de expoliar a la región de sus riquezas algunas migajas hubieran caído a la gente. Pero nunca hubo esfuerzos reales para mejorar efectivamente el nivel de vida de la mayoría.

En contraste con esos años de indiferencia y/o negligencia, el Gobierno Sandinista empezó la campaña de Alfabetización poco tiempo después de la victoria, la cual recibió el reconocimiento internacional. En la Costa esta campaña fue en español, inglés y mískto y abrió un nuevo porvenir a personas que incluso habitaban los pueblitos más aislados. La continuación de la Cruzada con la Educación de Adultos se hace efectiva en toda el área. La salud, a pesar de sus límites y obstáculos, es gratuita. Cada pueblo de más de 2 mil habitantes tiene un médico residente y una clínica. Las campañas de salud están en pleno proceso para combatir el dengue, la malaria y otras enfermedades. Un hospital nuevo se está construyendo en Bluefields y quedará terminado para fin de año. La contribución de los maestros y doctores cubanos no se pueden ignorar. Voluntariamente han ofrecido sus servicios por dos años y han trabajado en los lugares más inaccesibles, donde los mismos nicaragüenses, muchas veces, no quieren ir a trabajar. Incluso han debido soportar, en ciertas oportunidades, la misma oposición de la gente. En general, actualmente, la mayoría de la gente admite que la contribución de los cubanos ha sido muy positiva.

La carretera entre las dos Costas se está construyendo, a pesar de ser un trabajo difícil que se complica por el tipo de terreno, la duración de las lluvias, las dificultades para conseguir materiales, etc. Esta carretera, que significará un avance decisivo para el desarrollo de la Costa, estará terminada para comienzos del próximo año. Se ha instalado luz eléctrica y agua potable en un sinnúmero de comunidades que antes no tenían estos servicios. ENABAS (Empresa Nacional de Alimentos Básicos) y las Tiendas Populares tratan de llevar la comida básica a las áreas aisladas al precio más barato posible y tratando de luchar contra la especulación.

El Ministerio de Bienestar Social, INNICA y algunas organizaciones religiosas están formando guarderías para niños y cooperativas en pueblos y comarcas. En los cultivos tradicionales las mujeres trabajan en el campo con sus maridos, dejando sus niños pequeños con los mayores o con los abuelos. Las guarderías darán una comida nutritiva y garantizarán la supervisión de los niños. Muchos niños no comían desde que su madre iba a trabajar, bien temprano a la mañana, hasta su regreso a la tarde. Los padres contribuirán con una parte de la comida para que las guarderías sean comprendidas como proyectos comunitarios y recibirán clases en nutrición y salud. El ejército y el gobierno han ocupado a muchos que estaban desempleados. Toda la gente está de acuerdo en que la "mordida" (sistema de coima) que reinaba en la época de Somoza ha desaparecido.

La Iglesia en la Costa Atlántica

La Iglesia en la Costa Atlántica también es muy distinta a la del Pacífico. En cada zona, la Iglesia refleja los problemas que existen en la comunidad. Más de la mitad de los costeños son protestantes, la mayoría pertenecen a la Iglesia Morava. Todos sus pastores son mískitos o criollos. En el norte, donde la mayoría de los moravos son mískitos, el problema de MISURASATA ha penetrado en la Iglesia. Algunos pastores han partido a Honduras. El Gobierno reconoce la contribución de la Iglesia en la educación y la salud, pero ahora existen tensiones por causa de la situación política general.

La Iglesia católica tiene principalmente misioneros norteamericanos y muchos de ellos expresan el anticomunismo que han recibido en su formación en los Estados Unidos. En el área de las minas, la Iglesia está más comprometida con el proceso revolucionario por su experiencia particular antes y durante la insurrección. La comunidad también apoya aquí más el proceso. En la zona de Bluefields, la Iglesia Morava es criolla y por lo tanto, no tiene los problemas políticos de la Iglesia católica.

Todo el Departamento de Zelaya constituye una diócesis católica, siendo su obispo un capuchino americano, Salvador Schlaeffer quien tiene un buen reconocimiento de parte del gobierno, de los sacerdotes, religiosos y laicos. En Bluefields hay menos sacerdotes y religiosas americanas, la mayoría son nicaragüenses. En esta zona tanto la Iglesia como el gobierno se muestran más optimistas y confiados, aunque subsisten algunas diferencias.

Durante la época de Somoza, los sacerdotes podían entrar a las cárceles. Si la Guardia no se lo permitía o no hacía algo que los sacerdotes podían, estos amenazaban con notificar directamente a Somoza y de esta forma, casi siempre recibían lo que querían. Si bien en otras épocas, esta forma de actuar servía y era positiva (porque se lograban concesiones e la Guardia) muchos sacerdotes pensaron que también sería así luego del 19 de julio del 79. Si bien la misma Iglesia ha dicho que no quiera más tratos especiales, en la práctica muchas veces es difícil aceptar esta nueva forma de funcionar.

La Iglesia católica tiene en la Costa un dilema difícil. Está comprometida con el pueblo pero no con un sistema político particular y necesita entender las necesidades y problemas del pueblo. Las Iglesias todas tienen una posición clave en la Costa. Como en toda Nicaragua, los costeños son muy creyentes y su fe es parte importante de su vida. En ciertas circunstancias, la Iglesia puede ser un puente entre el pueblo y el Gobierno. Es una tarea difícil, requiere de diálogo abierto y de confianza de parte de la Iglesia, del gobierno y también del pueblo. Pero las posibilidades para que este diálogo pueda funcionar existen.

Algunas reflexiones finales

¿Cuáles son algunas soluciones posibles en la Costa? El tiempo y la experiencia serán factores importantes para resolver los problemas, así como toda disminución de la amenaza de una posible invasión, especialmente con respaldo de los Estados Unidos. La mayor cantidad de mejoras que dé el Gobierno al pueblo costeño disminuirá gran parte de las quejas y críticas. Esas mejoras incluyen: mejor distribución del abastecimiento, más y mejor transporte, vuelos diarios a las comunidades principales de la Costa. Tanto el desarrollo general como el aumento de empleo es una necesidad principal. La renovación de la producción pesquera beneficiará a todo el país a nivel económico y nutritivo y aumentará la estabilidad de la Costa.

Una formación cultural que permita comprender las particularidades de la Costa a aquellos que van a trabajar a esta región contribuiría también, en gran medida a disminuir tensiones e incomprensiones y mal entendidos. En este marco, el Gobierno puede utilizar y aprovechar la experiencia de aquellos que han trabajado entre los costeños por muchos años. La propuesta de dividir Zelaya en dos Departamentos y una mayor descentralización también aportaría solución a problemas de tipo burocrático (por ejemplo maestros que deben ir hasta Managua para resolver ciertas cuestiones administrativas). Un mejoramiento de las comunicaciones locales beneficiaría la región.

Muy positivo es el proyecto de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de abrir una oficina en la Costa. La Comisión ya comienza ahora un proyecto de cuatro meses para tratar de educar e informar a la gente sobre el papel de la Comisión y ganar su confianza; y para estudiar la situación y hacer proposiciones al gobierno y analizar la posibilidad de abrir una oficina regional en la Costa. Para ello, enviará un grupo de personas con suficiente tiempo como para que puedan evaluar todas las posibilidades y comprender la situación general. Las quejas sobre las condiciones en las cárceles, el tratamiento de los presos o cualquier violación de los Derechos Humanos podrá ser investigado por una Comisión que tenga la confianza de la gente y la influencia necesaria a nivel gubernamental para poder mejorar la situación.

Para gente que se siente amenazada por la sola presencia de soldados, ayudaría a mejorar esa situación, la mayor disminución posible de tropas o inclusive la disminución de la visibilidad del armamento. Muchos de los soldados son jóvenes y se comportan como tal. Su manera de portación de armas, a veces un tanto descuidada, crea una cierta aprehensión entre la gente desacostumbrada a esto. El uso permanente de un lenguaje militar en la misma campaña de salud, es contraproducente de acuerdo a la cultura y la experiencia de la Costa Atlántica.

A los indígenas y criollos la Revolución les despertó un orgullo en sus antepasados, su idioma y sus costumbres. Este mismo orgullo les hace ahora afirmar que nunca van a aceptar la imposición de otra voluntad. Los mískitos tienen una vida comunitaria con bastante énfasis en los valores espirituales. En contraposición con los "españoles", pocas veces viven en ranchos aislados. Forman pueblitos donde viven y cultivan las tierras comunales, compartiendo entre todos las cosechas. No tratan de mejorar individualmente, sino que tratan de elevar el nivel de toda la comunidad. La comunidad tiene un Consejo de Ancianos, que agrupa a los líderes, que castigan a los que desobedecen las reglas. En los pueblos donde hay "compas" mískitos hay muchos menos problemas, ya que entienden el idioma, a su propia gente y la costumbres locales.

El Obispo de Bluefields, con 34 años en la Costa, decía que los que vienen a la Costa a trabajar deben estar dispuestos a aprender al mismo tiempo que a enseñar. Comprender la cultura y tratar de aprender el idioma. Deben aceptar que las metas, valores y las esperanzas son diferentes. En muchos aspectos los valores de los mískitos coinciden con los de la Revolución. Con un verdadero entendimiento de cultura, el Frente debería aprovechar esa base. Lo que sí es muy difícil, es forzar a los mískitos a encuadrarse en planes hechos desde afuera.

El gobierno sandinista se confronta con un dilema bien difícil. Frente todos los problemas sociales y económicos que todavía existen después de sólo dos años de estar en el poder, deben decidir cuantos recursos y energías (tan limitados por la herencia del somocismo) pueden aplicar a una zona donde sólo vive el 10% de la población total. Al mismo tiempo, es una minoría que significa problemas al gobierno y viven en el área donde se encuentran la gran mayoría de recursos naturales del país. Las soluciones exigen paciencia, franqueza y sabiduría de parte del Frente Sandinista, y al menos, un poco de cooperación de parte de los costeños.

Como dice el Comandante Luis Carrión, Viceministro del Interior: "Eso es el reto que nosotros planteamos y tratamos de resolver en la declaración: integrar sin destruir, integrar respetando, integrar conservando aquellos aportes positivos y propios de estas minorías". Éste no es un trabajo fácil, especialmente cuando estas minorías, en ciertas ocasiones no quieren ser integrados.

Casi todos los responsables de la Iglesia están de acuerdo en que, en los niveles más altos del Gobierno existe una sincera voluntad de aprender con y de las comunidades de la Costa Atlántica para que ellas participen en el proceso revolucionario y para que reciban los beneficios de la revolución. Sería preocupante si este espíritu de franqueza y esta voluntad se dispara al llegar a los niveles intermedios que tienen que ejecutar las políticas y estar en contacto con la gente. Por eso, pensamos que la forma en que se implementen los principios y las directivas gubernamentales será un factor determinante en la resolución de los problemas de la Costa Atlántica. No se puede exagerar sobre la complejidad de los problemas de la Costa, pero para el futuro de la Revolución Nicaragüense estos problemas necesariamente deben ser asumidos y enfrentados.

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